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Full text of "La armada invencible"

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I 



/ 



LA ARMABA INVENCIBLE 



POR EL CAPITÁN DE NAVÍO 



CESÁREO FERNANDEZ DURO, 



DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOBIA. 



MADRID, 



E8T. TIPOGRÁFICO DÉ LOS SUCESORES DE RIVADENEYRA, 

IMFRBSORBS DB LA BEAL CASA. 

Paseo de San Vicente, núm. 20. 
1885. 



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ARMADA INVENCIBLE. 



DOCUMENTOS 

JORNADA. 



NÚMERO 94. . 

Instrucciones. 

El Rey. — Instrucción de lo que vos Don Juan Alonso 
de Guzman el Bueno, Duque de Medina Sidonia, mi 
primo, mi Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía, habéis de h^cér con la Armada que sa-' 
cais del rio y puerto de Lisboa. 

Para que tengáis entendidas las consideraciones que 
hay en la empresa de que se trata, sin repetirlas aquí, 
me ha parecido remitiros el papel que se envió á mi so- 
brino á los 14 de Setiembre del año pasado, para que, 
en su conformidad y en mi nombre, hablase al Marqués 
de Santa Cruz cuando volvió de recoger las flotas de las 
Indias, cuya copia irá con ésta, pues del quedaréis bas- 
tantemente informado del intento y motivos que se tu- 
vieron, ni habrá tampoco para qué referir lo que detuvo 
entonces la salida del Armada, sabiéndose generalmente 



6 LA ARMADA INVENCIBLE. 

que fué reparar las naos que vinieron destrozadas y 
hacer los adovíos que han sido menester para poner á 
punto la Armada. El consuelo de la dilación que ha 
dado lugar al enemigo para prevenirse más, ha de salir 
de nuestras manos, mediante el favor de Dios. 

Y así, siendo la jornada de la calidad que es, por 
atravesarse tanto servicio de nuestro Señor, por cuya 
causa me he movido á mandar juntar esas fuerzas, y 
importando tanto al bien público y al buen estado de 
mis cosas el buen suceso de la empresa, y para éste los 
efetos que ha de hacer esa Armada y la elección de su 
cabeza, no he querido poner negocio de tanto peso en 
otras manos que las vuestras, por la confianza que 
siempre hice de vuestra persona, y la experiencia y 
pruebas de cómo me servis, con que mediante la ayuda 
de nuestro Señor espero el suceso que se desea, y para 
que llevéis entendido en particular mi voluntad y la po- 
dáis ejecutar, como os obliga mi confianza, he querido 
advertiros y ordenaros lo que sigue ; 

Primeramente, porque las victorias son don de Dios, 
y él las da y quita como quiere, ya que lleváis causa tan 
suya que por esta parte promete su asistencia y favor si 
no se desmerece con pecados, habéis de llevar gran 
cuidado que en esa Armada se escusen, y especialmente 
que no haya en ninguna manera blasfemias, so graves 
penas, que se han de ejecutar severamente si alguno in- 
curriese en ellas, porque no pese sobre todos el castigo 
de tolerallas, y porque yendo á pelear por la causa de 
nuestro Señor y por la gloria de su nombre, ha de ser 
venerado por todos para no se hacer indignos de su fa- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 



vor, el cual se le pide en todas partes tan general é ins- 
tantemente, que podéis ir mny animado de la fuerza 
que esto dará á las que lleváis, mediante su miseri- 
cordia. 

En recibiendo la orden mia, que aparte se os enviará, 
saldréis con toda la Armada y iréis derecho al Canal de 
Inglaterra, subiendo por él arriba hasta el cabo de 
Margat, para daros allí la mano con el Duque de Par- 
ma y Plasencia, mi sobrino, y allanar y asegurar el paso 
para su tránsito, conforme á la traza acordada y reso- 
lución que ambos tenéis mia. 

Por lo que importa que el Duque, mi sobrino, sepa 
de vos y vos del, antes de llegar á aquel puerto convie- 
ne que os correspondáis, como á él también se le ha 
avisado, y así de donde pudiéredes, y en la forma que 
mejor os pareciere, le enviaréis aviso de vos, hora sea 
echando en tierra en la costa de Francia, de noche, con 
algún navio de remo, alguna persona fiada, en alguna 
playa de Normandía ó del condado de Bolonia, de donde 
podrá ir con seguridad, 6 enviando los avisos por mar 
hasta Gravelingas, Dunquerque, Neoport, puertos de 
Flándes, advirtiendo á que á las personas que se envia- 
sen por tierra, que han de ser de entera confianza, se 
les puede fiar de palabra la comisión que se les diere, 
y á los que hubieren de ir por mar se les pueden dar 
cartas para el Duque en la cifra que se os enviará con 
esta instrucción, sin decirles otra cosa, porque aunque 
cayeren en manos de enemigos no se la puedan sacar. 

Aunque se ha de esperar en Dios que se servirá de 
dar tiempo á propósito para vuestro viaje, será bien que 



8 LA ARMADA INVENCIBLE. 

saliendo del puerto se dé nombre y señale parte á todas 
las naos del Armada, donde si os sobreviniere algún 
temporal forzoso que las esparciese, se hayan de volver 
á juntar en pudiendo, y por haber de ser este puesto di- 
ferente según faere el paraje donde os acertare á coger 
la tormenta, si fuere cerca de España, ó á la boca del 
Canal, ó dentro del; para en caso que sea cerca desta 
costa señalaréis la ría de Vigo 6 el puerto de la Corana, 
6 otros de los que están cerca del cabo de Finisterre,, 
que á los más pláticos dellos pareciere mejor, y si fuere 
á la boca del Canal, veréis, tratado allá con los más 
pláticos que hubiere de aquella navegación, si será bueno 
señalar las islas Sorlingas para recogeros á su abrigo, 6 
alguna altura cierta en la mar, pues ya el tiempo no 
promete tormenta tan desecha y larga que no parezca 
que se ha de poder resistir teniéndose á la mar ; y para 
si fuese dentro en el Canal el temporal, tantearéis tam- 
bién con los pláticos que hubiese del en el Armada , qué 
puerto ó reparo sin defensa habría en la misma costa de 
Inglaterra donde poderse el Armada con más seguridad 
abrigar, ó si convendrá más dejarse correr á Poniente ó 
Levante, advirtiendo á huir siempre la costa de Francia 
y Flándes , por los bajíos y bancos , y arrimarse más á 
la otra, y lo que se hallare ser mejor, tratado como se 
ha dicho, eso podréis señalar en estos casos, en los cua- 
les os remito la elección, habiendo tomado allá el con- 
sejo necesario para ello, y de la que se tomare en todos 
ellos holgaré que me aviséis particularmente. 

Porque el bien deste negocio consiste en ir á la raíz, 
aunque Draques hubiese salido á estos mares con alguna 



LA ARMADA INVENCIBLE. 9 



Armada con fin de divertir y embarazar, como por al- 
gunos avisos de Inglaterra se ha dicho, no habéis de 
torcer el viaje, sino proseguirle sin buscar al enemigo, 
aunque quedase por acá ; pero si el otro os siguiere y se 
os acercare, podréis en este caso envestirle, y lo mismo 
si topáredes al dicho Draques con la Armada á la boca 
del Canal de Inglaterra, porque si están divididas sus 
fuerzas sería muy bueno irlas venciendo así, para que 
no se pudiesen juntar todas. 

Si no topáredes enemigo hasta el cabo de Margat, y 
hallásedes por alK al Almirante de Inglaterra con su 
Armada solamente, y aunque topáredes juntas las del 
dicho Almirante y la de Draques, sería la vuestra su- 
perior á entrambas en calidad, y así en el nombre de 
Dios, con tal causa como lleváis, podréis, procurando 
ganarle el viento y todas las demás ventajas , darles la 
batalla y esperar de nuestro Señor la victoria. 

Para el dia de la batalla hay poco que advertiros en 
la forma de ordenar vuestra Armada ni el modo de com- 
batir, pues esto se ha de ver sobre el hecho y cuelga 
(sic) del tiempo y ocasiones, sólo os encargo que vos 
procuréis no perder ninguna de mejoraros y ganar las 
ventajas que se pudieren, llevando ordenada la Armada 
de manera que toda pelee y se ayude y dé la mano sin 
conftision ni embarazarse, y señaladamente advertir que 
el designio del enemigo será pelear de fuera por la ven- 
taja que tiene de artillería y los muchos fuegos artificia- 
les de que verná prevenido, y que, al contrario, la mira 
de los nuestros ha de ser envestir y aferrar, por lo que 
les tienen en las manos, á que es menester que vais muy 



10 LA AKMADA INVBNOIBLB. 

atento para hacerlo ejecutar ; y para que estéis advertido 
de todo se os envían unos avisos por donde veréis la 
forma en que pone el enemigo su artillería para dar ca- 
ñonazos bajos y echar á fondo con ellos, en que procu- 
raréis prevenir lo que viéredes ser necesario. 

También sabréis como prudente, dándoos victoria, no 
consentir que las escuadras de nuestra Armada se des- 
ordenen por seguir con codicia el alcance, sino que estén 
juntas y unidas, á lo menos el nervio principal, orde- 
nándole con tiempo y anticipadamente, mayormente si 
peleáredes en el Canal, donde la calidad del y seros am- 
bas costas mal seguras, obliga doblado á este recato y 
á pelear de manera que se consiga la victoria. 

De desmandarse á saquear la gente antes de tener 
muy confirmada la victoria, se han visto desastrados ca- 
sos, así en la mar como en tierra, y terribles daños y 
pérdidas ; encargóos mucho que llevéis muy prevenido 
que no pueda suceder este desorden que produce tan 
graves daños, sino que todos atiendan á pelear y acabar 
de vencer, conque se aseguran las ganancias. 

La orden que se ha de guardar en la distribución de 
las presas y ganancias he mandado se os envíe por 
Consejo de Guerra : haréisla ejecutar y cumplir puntual 
y inviolablemente. 

Esto del combatir se entiende si de otra manera no 
se puede asegurar al Duque de Parma, mi sobrino, el 
tránsito para Inglaterra, que pudiéndose sin pelear ase- 
gurar este paso al de Parma, por desviarse el enemigo 
ó de otra manera, será bien que hagáis el mismo efecto 
conservando las fuerzas enteras. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 11 

No habiendo peleado la Armada, habréis de dar al 
Duque, mi sobrino, los 6.000 españoles que tenéis orden 
de darle, y si hubiéredes de pelear, habrá de ser el dar 
la gente según el daño recibido en la que os costare la 
victoria que se espera de nuestro Señor. 

Puesto que haga pié en tierra el Duque, podréis 
poner la Armada á la boca del rio de Londres, y guar- 
darle, y con parte della tener seguro el tránsito de lo 
que acudiere de Flándes, dando desde allí calor á la una 
parte y á la otra, y si otra cosa mostrare allá el tiempo 
y la ocasión, al Duque, mi sobrino, y á vos, como pre- 
sentes, haréis el efecto que á los dos pareciere, sin des- 
embarcaros ni hacer de por vos en tierra cosa alguna de 
vuestro solo parecer, sino de acuerdo con el Duque, 
porque sólo el pelear en la mar, que á la verdad es la 
sustancia, es lo que habéis de hacer por vos solo. 

La desunión de las cabezas, las veces que la ha habi- 
do en jornadas, ha impedido las victorias y aun trocádo- 
las en pérdidas, y aunque de lo que amáis mi servicio me 
prometo de vuestra parte la buena correspondencia con 
el Duque , mi sobrino, que pide el acertamiento del nego- 
cio, todavía os encargo y mando que la tengáis muy pun- 
tual y conforme á esta instrucción , entendiéndola llana- 
mente, sin variar trazas ni darle otra interpreta<5Íon, que 
lo mismo tengo encargado al Duque, mi sobrino, que haga 
por su parte, y advertid que haciéndose el efecto á que 
puede ayudar tanto el entenderos bien los dos, sobrará 
honra para entrambos y mucha reputación, al revés de lo 
contrario, allende del servicio en que yo lo habia de tener, 
á que espero que no daréis lugar vos de vuestra parte. 



12 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Será menester que asistáis por allí hasta que la em- 
presa se acabe con bien, con ayuda de Dios, y entonces 
podréis volveros á allanar de camino á Irlanda, concur- 
riendo en este parecer el Duque, mi sobrino, y vos, que 
á ambos os lo remito, y en este caso le dejaréis la ma- 
yor parte de españoles que lleváis , tomando en su lugar 
el golpe de italianos y alemanes que pareciere necesario 
para lo de la dicha jornada. 

La experiencia que tengo de lo bien que siempre ha- 
béis procurado que sea tratada mi hacienda, me pone 
gran esperanza de su buena distribución en todo lo que 
tocare á esa Armada ; habéis de hacer conservar todo lo 
más que se pudiere el dinero que va en ella, pues sabéis 
lo que ha costado juntarle y la necesidad en que se 
queda , y tomad á pechos salir con que las muestras se 
hagan con entera puntualidad, sin que en esto de la 
gente se os pueda hacer tiro, pues no es sólo hacienda 
lo que va en ello, sino también muchas veces la victoria, 
y no pongáis en olvido el hacer tener mucha cuenta con 
la bondad de las vituallas y su buena conservación y 
distribución, y que no se acaben y vengan á faltar antes 
de tiempo, pues cuelga desto tanta parte de la salud y 
sustento de la gente que lleváis, y para todo traed 
siempre los ojos sobre los oficiales de todos los ministe- 
rios , de manera que vuestro cuidado despierte y avive 
el suyo, y á cada uno le haga andar sobre sí y muy 
atento á cumplir su obligación, pues con esto se excusa- 
rán los inconvenientes que suelen hacer de lo contrario, 
á que quedo muy seguro que vos no daréis lugar, sino 
que habéis de ser parte para que todo se trate con la 



LA ABMADA INVENCIBLE. 13 

^ I ■ I I ^ r I ■ — - - - ■- 1 — 

limpieza que conviene, como de vuestro buen gobierno y 
vigilancia confio. ' 

De lo que importa á lo que vais podéis sacar el cui- 
dado con que se estará hasta tener avisos del buen su^ 
ceso, y así llevaréis muy á cargo avisarme muy á menudo 
de todo lo que hiciéredes y os ftiere subcediendo. 

Esto es lo que por agora ha parecido advertiros, re- 
mitiendo lo demás que conviniere en los medios, con 
que no alteren esta traza y sean conformes á este fin, 
á vuestra prudencia y experiencia, y á lo que más me 
pareciere adelante añadir ó ordenar, según los avisos y 
ocasiones y el estado que tomaren las cosas, de que os 
mandaré dar aviso, y haré encomendar á Dios que lo 
guie como causa suya. Fecha en Madrid á primero de 
Abril 1588. — Yo el Rey. — Por mandado del Eey nues- 
tro señor. — Don Martin de Idiaquez. (Colee. Navarre- 
te, t. XXX.) 

NÚMERO 95. 
Instrucción secreta. 

El Rey. — Instrucción secreta para vos el Duque de 
Medina Sidonia, mi primo, mi Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 

Demás de lo que se os dice en la otra vuestra ins- 
trucción, he querido aquí aparte advertiros brevemente 
algunos puntos. 

El despacho que con ésta se os envia para el Duque 
de Parma y Plasencia, mi sobrino, habéis de llevar en 
el Armada á buen recado ; pero advertid que el dársele 



14 LA ARMADA INVENCIBLE. 

ha de ser, ó después que haya puesto pié en Inglaterra, 
6 después que se vea desconfiado de poder pasar allá, j 
antes de uno de estos dos casos no habrá para qué se le 
dé, sino que le hagáis guardar. 

Puesto en el cabo de Margat, adonde habéis de hacer 
esfuerzo de llegar con el Armada, allanando las dificul- 
tades que en el camino se opusieren, sabréis dónde 
quiere el Duque, mi sobrino, se le ponga la gente que 
le habéis de dar, y allí se la haréis poner; y es mi vo- 
luntad que cuando saltare la gente en tierra, la saque, 
tenga y lleve á su cargo Don Alonso de Leyva, mi Ca- 
pitán general de la caballería ligera de Milán, hasta en- 
tregarla al Duque. Ordenaréis que así se haga. 

Si Dios da el suceso que se desea, como se ha de es- 
perar en El, seguiréis en todo la orden de vuestra ins- 
trucción pública ; mas si por nuestros pecados fuere de 
otra manera y no pudiese pasar el Duque , mi sobrino, 
á Inglaterra, ni vos daros la mano con él por esta cau- 
sa, en este caso veréis, comunicado con él, si podríades 
apoderaros de la isla de Wych, que no es tan fuerte que 
parezca que puede resistir ; y ganada, se podría defen- 
der y terníades puerto seguro para recoger allí la Arma- 
da y hacer los efectos á que aquel sitio, ques de mucha 
importancia, abriria camino, y así convendría mucho 
fortificar bien en él. 

Si á este caso se viniere , advertiréis á entrar por la 
parte de Levante del puerto, que es entrada más ancha 
y extendida que la de Poniente, y demás de ser por esto 
lo que conviene , os verná más á la mano la dicha en- 
trada de Levante, pues si esto se ha de intentar ha de 



LA ABMADA INVENCIBLE. 15 

ser sobre desconfianza de la otra traza y efecto princi- 
pal, y á la vuelta del cabo de Margat, por no haber sa- 
lido aquel intento, y no á la ida en ninguna manera, ni 
sin haber primero hecho el esfuerzo posible en lo prin- 
cipal. 

Consiguiéndose lo de la isla d'Wych, desde alK os 
entenderéis con el Duque, mi sobrino, procurando ayu- 
daros uno á otro con las ftierzas 6 reputación de las que 
cada uno tuviere, enderezándolo todo á un mismo fin, 
según el estado de las cosas y resolución que se tomare. 

Placerá á Dios que Él se sirva guiarlo como causa tan 
suya, mejor que se lo merecemos, y así espero en Él que 
no se verná á estos casos que se os dice por prevención, 
sino que dará mejor suceso, más por lo que en cual- 
quiera que haya importa que yo lo sepa con la brevedad 
posible, para poder avisar y ordenar lo que convenga, 
según se encaminaren las cosas, os torno á encargar 
aquí mucho el cuidado de enviarme siempre aviso de 
cuanto hiciéredes. 

Si acaso el Duque, mi sobrino, pasando en Inglater- 
ra acertase á prender á D. Antonio y os entregase su 
persona, como se le ordena, ó por huir D. Antonio de 
sus manos acertase á caer en las vuestras, le haréis po- 
ner á buen recado, de manera que no se escape, porque 
no dé más cuidado su inquietud. De Madrid á primero 
de Abril 1538. — Yo el Rey. — Por mandado del Rey 
nuestro señor. — Don Martin de Idiaquez. (Colee. Na- 
varrete^ t. xxx.) 



16 LA ABMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 96. 

Pliego cerrado que el Duque de Medina Sidonia habia de 
entregar al de Parma sólo en el caso de que desem- 
barcase en Inglaterra , devolviéndolo á, S. M. en cual- 
quiera otro. 

Demás de lo que os escribo de ordinario en la mate- 
ria principal, y las órdenes que tenéis mias y el fin que 
sabéis que se lleva en la empresa y en la junta y pláti- 
cas con los Comisarios de Inglaterra, he querido que 
vaya este despacho en el Armada por prevención de al- 
gunos casos. 

Si la Armada tiene buen suceso, ora sea peleando y 
venciendo ó no la esperando al enemigo, y llegando las 
fuerzas de acá á aseguraros el tránsito, pasaréis en el 
nombre de Dios y ejecutaréis con su ayuda lo acordado. 

Si, lo que Dios no permita, el suceso no fuese tan 
próspero que las armas lo puedan allanar, ni tampoco 
tan contrario que quite al enemigo de cuidado (lo cual, 
mediante Dios , no será) y se contrapesaren las cosas de 
manera que se vea que no desconviene la paz, en este 
caso, procurando ayudaros de la reputación de la Arma- 
da y lo que más pudiéredes, advertid que fuera de las 
condiciones ordinarias que se acostumbran poner, han 
de ser tres las principales en que se ha de poner la mira. 

La primera, que se permita en Inglaterra libre uso y 
ejercicio de nuestra sancta fe católica á todos los católi- 
cos que hubiere, naturales y extranjeros, alzando los 
destierros del reino á los que andan excluidos. La se- 



LA ABMADA INVENCIBLE. 17 

gunda, que se me restituyan las plazas que en los Paí- 
ses-Bajos me tienen ocupadas. La otra, que den recom- 
pensa de los daños que me han hecho y á mis Estados 
y subditos, que es cosa de excesivo valor. 

Estas cosas preceden entre sí por la orden que van 
puestas, y aunque la primera es la que sobre todo pre- 
tendo, espero allá sobre el hecho veréis si se ha de en- 
trar por ella, ó proponerlas todas juntas ó empezar por 
las otras dos , de las cuales la restitución de las plazas 
importa también mucho y se debe procurar, especial- 
mente de Flesingas ; pero en la otra, después de muy 
disputada la materia y probado que la recompensa de 
los daños llegaría á suma que no basta á satisfacerla su 
caudal , bien se les podría remitir y soltar esta preten- 
sión por lo del ejercicio católico, en que se ha de hacer 
la mayor fuerza, y tras ello en lo de las plazas, toman- 
do lo otro por torcedor para estos dos puntos princi- 
pales. 

Para lo del ejercicio católico se les podría poner de- 
lante que pues se hace otro tanto en Francia con los 
hugonotes , no desdice de su autoridad hacerlo con los 
católicos, y si vos reconvinieren con que en Flándes yo 
no consiento lo que se tolera en Francia, se les dirá que 
es diferente estado el de su reino y lo que le sosegaría 
tener por esa vía satisfechos los católicos que hay en él, 
y cuánto crecería el comercio de Inglaterra y sus ga- 
nancias, habiendo de acudir alK la hora que esto viesen, 
de toda la cristiandad con mayor seguridad y admitir 
con la misma y sin las vejaciones presentes la contrata- 
ción de ingleses en los otros reinos y provincias, en que 

TOMO n. 3 



18 LA ARMADA INVENCIBLE. 

á ellos les va tanto de su ser, añadiendo lo demás que 
se viere ser á propósito. 

Mas porque aunque lo prometiesen sería yerro pensar 
que lo han de cumplir si no es sobre muy buenas pren- 
das, se habia de procurar de tomarlas en este caso con 
rehenes de personas principales que tengan séquito y 
amigos, y aun de algunas plazas dentro de la misma 
Inglaterra, siquiera por tiempo limitado y espacio de 
algunos años, dentro de los cuales se veria cómo se 
cumple lo asentado, y pues fundarla sobre falso quien á 
esto se descuidase, si viene la ocasión estad muy adver- 
tido dello. 

Para reducirlos á esto ó hacer lo mejor que se pueda, 
sería de mucha importancia (errándose lo principal) que 
se apoderase la Armada en este caso de la isla Wych, 
pues tomada una vez se podría conservar y abrigarse en 
su puerto la Armada, y con el calor de la misma isla 
defenderse del enemigo , lo cual también lleva el Duque 
puesto en consideración ; así para caso errado que no se 
pudiendo más lo podréis comunicar y resolver entre 
los dos. 

Esto es lo que ha parecido advertir ; mas espero en 
Dios, cuya es la causa y á quien tengo ofrecido lo que 
se hace, que no ha de permitir desmán, sino ayudarnos 
de manera que se salga con hacer el servicio que se pre- 
tende en la entera reducción de Inglaterra, á que El se 
sirva de ayudar. {Colee. Sans de Barutell, Simancas, 
artículo 3, núm. 536.) 



LA ARMADA INVENCIBLE. 19 



NÚMERO 97, 

Titulo de Capitán general de la Armada para el caso de 
faltar el Buque de Medina Sidonia, expedido & D. Alon- 
so de Leyva. 

Por cuanto habiendo de salir al presente la Armada 
que he mandado juntar en el rio de Lisboa , á cargo del 
Duque de Medina Sidonia, mi Capitán general del mar 
Océano , he acordado que por todo lo que puede suceder 
es bien señalar persona de valor, calidad y experiencia, 
que en caso que falte el Duque tome la Armada á su 
cargo y la gobierne y rija y ejecute lo que tengo orde- 
nado, obedeciéndole todos los della. Teniendo de vos, 
Don Alonso de Leyva, mi Capitán general de la caba- 
llería ligera de Milán , que vais embarcado en la misma 
Armada, entera satisfacción por lo mucho y bien que 
me habéis servido por lo pasado , y por concurrir en vos 
todas las partes que para semejante cargo se requieren 
por la presente (en caso que el dicho Duque de Medina 
Sidonia falte en el viaje de ida ó vuelta, por enfermedad 
6 de otra cualquier manera), os elijo y nombro desde 
agora para entonces por mi Capitán general de la dicha 
Armada con que el Duque saldrá de Lisboa, y os mando 
que la toméis á vuestro cargo y ejecutéis el intento con- 
tenido en las instrucciones y órdenes que he mandado y 
lleva el dicho Duque de Medina Sidonia ; que por la pre- 
sente ordeno á la persona ó personas que tuvieren las 
tales órdenes y papeles en su poder que os las den y en- 
treguen sin faltar cosa alguna, y asimismo ordeno y 



20 LA ARMADA INVENCIBLE. 

mando al Almirante de la Armada y á todos los Capi- 
tanes generales de escuadras y navios, y á cualquier 
otras personas á cuyo cargo estén las naos, galeazas y 
galeras y gente de mar de la dicha Armada, y á los 
Maestres de campo de los tercios de infantería que irá 
en ella, y á los Capitanes, Alféreces y otros oficiales y 
scidados, y á cualesquier otras personas de cualquier 
estado, calidad y condición que navegaren en ella con 
cargo ó sin él, y asimismo á mis Veedor general. Pro- 
veedor, Contadores y Pagador de la dicha Armada, y 
cualesquier otros oficiales que hubiere en ella, y al Au- 
ditor general. Alguacil mayor y otros cualesquier Jue- 
ces y Ministros de justicia que hubiere en la dicha Ar- 
mada, que hagan y ejecuten lo que por vos les fuere 
ordenado y mandado, y que todos os hayan y tengan 
por tal mi Capitán general de la dicha Armada, y como 
á tal os respeten, obedezcan y cumplan vuestras órde- 
nes en todo y por todo, sin reservación ninguna, que 
para todo lo arriba contenido y cualquiera otra cosa que 
por tiempo se pudiere ofrecer, aunque no esté aquí es- 
pecificada, os doy entera facultad y autoridad y mando 
que nadie haga otra cosa por ser ésta mi determinada 
voluntad. Dado en San Lorenzo á... de Abril 1588 años. 
En la cubierta de este mandamiento ordenó el Rey 
que no se abriese sino en caso de morir el Duque de 
Medina Sidonia, y no sucediendo esto se devolviese cer- 
rado á S. M., como se envió. {Colee. Sans de Barutell, 
artículo 2, núm. 73.) 



LA ABMADA INVENCIBLE. 21 



NÚMERO 98. 

El Duque de Medina Sidonia avisa el recibo 
de las instrucciones. 

Señor. — El despacho que V. M. me mandó enviar en 
que venían las instrucciones , apuntamientos y copias de 
lo que se ha de hacer con esta Armada he recibido , jun- 
tamente con Jas cartas de V. M. de 1.** y 3 de éste. Beso 
las manos á V. M. por la merced que me hace en tener 
de mí la confianza que tiene , de que le he de servir con 
el cuidado, asistencia y diligencia que yo pudiere, y mis 
fuerzas alcanzaren, y solo me quedará cuando no pudie- 
ren llegar á mi deseo, mucha lástima de no tenerlas 
muy mayores para emplearlas todas en hacer este ser- 
vicio á Dios y á V. M. ; pero yo confio en su Divina mi- 
sericordia ha de encaminar esta jornada y subcesos 
della como negocio tan suyo propio, y que lo tiene 
guardado á V. M. para que por su mano y con su gran 
celo y cristiandad se reduzca aquel reino al gremio y 
obediencia de su Iglesia , y yendo como se va con este 
fin, no se puede poner duda en la victoria, y así espero 
en nuestro Señor, la ha de tener V. M. en esta empre- 
sa, y tras ella en otras muchas. 

Las instrucciones pública y secreta vienen tan buenas 
y tan apuntadas, que sólo les falta saberlas, y de ejecu- 
tar de aquella manera, y si lo hiciere como lo procuraré 
y haré todo mi esfuerzo, podria asegurar á V. M. que 
quedaría muy servido, y yo con satisfacción de que lo 
habia acertado hacer. Por mi parte se hará todo cuanto 



22 LA ARMADA INVBNCIBLB. 

en el mundo se pudiere, y lo mismo en la buena corres- 
pondencia con el Duque de Parma, pues cuando no im- 
portara tanto para la buena dirección de la jomada j 
V. M. no me lo mandara tan expresamente , llevaba yo 
esto muy á cargo por serle muy aficionado y desear par- 
ticularmente todas las cosas que le tocan, y así en esto 
como en todo lo demás, V. M. puede estar sin cuidado, 
que no faltaré en punto de lo que tocare á lo que llevo á 
mi cargo, y la merced que V. M. me hace en fiarlo de mí. 
Por el Consejo de guerra envío á V. M. los reparti- 
mientos de la gente y relación de bastimentos y otros 
papeles, y juntamente digo á Y. M. la falta que hay de 
dinero, que conviene remediarse con la brevedad que el 
tiempo lo pide, y aunque yo sé que V. M. lo habrá 
mandado , le torno á suplicar se sirva , sino lo hubiere 
hecho, de que se provea luego, porque ya puedo hacer 
cuenta que no me falta otra cosa para hacerme á la vela, 
y porque hasta que llegue aquí el dinero pienso cada dia 
despachar á V. M. correo que no lleve otra cosa sino 
pedirlo, acabo ésta rogando á nuestro Señor, etc. De 
Lisboa, 11 de Abril de 1588. — El Duque de Medina 
Sidonia. — Colee. Navarrete^ t. xxx. 

NÚMERO 99. 
órdenes generales & la Armada. 

Don Alonso Pérez de Guzmanel Bueno, Duque de la 
ciudad de Medina Sidonia, Conde de Niebla, Marques 
de Cazaza, en África, señor de la ciudad de San Lúcar, 
Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 23 

•dalucía y desta Real Armada y ejército de S. M., y ca- 
ballero de la insigne orden del Toisón, 

Lo que ordeno y mando que hagan y cumplan los 
Generales, Maestros de Campo, Capitanes y Oficiales 
de infantería y de mar. Pilotos, Maestres, soldados, 
marineros y oficiales y cualquier otra gente de guerra y 
mar que viniere en esta dicha Armada, todo el tiempo 
•que durare esta jornada, es lo siguiente : 

Primeramente, y ante todas cosas han de entender 
todos los susodichos dende el mayor hasta el menor, 
-que el principal fundamento con que S. M. se ha movi- 
do á hacer y emprender esta jornada ha sido y es á fin 
de servir á Dios nuestro Señor y reducir á su Iglesia y 
gremio muchos pueblos y almas que oprimidos por los 
herejes enemigos de nuestra Santa Fe Católica, los tie- 
nen sujetos á sus setas y desventuras ; y para que todos 
vayan puestos los ojos á este blanco, como estamos obli- 
gados , encargo y ruego mucho den orden á sus inferio- 
res y toda la gente de sus cargos, que entren en las 
naos confesados y comulgados, con tan gran contrición 
de sus pecados, como yo espero que lo harán todos, 
para que mediante esta prevención y el celo con que 
vamos de hacer á Dios tan gran servicio, nos guie y en- 
camine como más se sirva, que es lo que particular y 
principalmente se pretende. 

Asimismo les encargo y mando tengan particular 
cuidado que ningún soldado, marinero, ni otra persona 
que sirva y ande en esta Armada, no blasfeme ni reniegue 
de nuestro Señor, ni de nuestra Señora, ni de los Santos, 
80 pena que sea por ello ásperamente corregido y muy 



24 LA AKMADA INVENCIBLE. 

bien castigado como nos paresciere, y para otros jura- 
mentos menos graves, los superiores en las propias naos 
procurarán reparar todo lo que pudieren, castigándolos 
con quitalles la ración del vino ó con otra pena como les 
paresciere, y porque las mayores ocasiones suelen suceder 
del juego, procuraréis excusarlo y menos los prohibidos, 
y que ningunos jueguen de noche por ningún caso. 

Y por evitar los inconvinientes que se podrían seguir 
con esta Armada y ejército de S. M. si á lo infirascripto 
no se previniese, por el tenor de las presentes declaro 
que pongo tregua y suspendo general y particularmen- 
te, y tomo en mis manos todas las pendencias, cuestio- 
nes y desafios, injurías que ha habido y hay hasta hoy, 
hasta la publicación de la presente , entre toda la gente 
ansí de guerra como de mar y cualquier otras personas 
de mayor y menor calidad que fueren y estuvieren en 
esta Armada, por todo el tiempo que durare esta jorna- 
da y un mes después, aunque sean de mucho tiempo 
atrás, y mando expresamente que ninguno contravenga 
ni quebrante la dicha tregua y suspensión de armas di- 
ritce ni indirectamente , so pena de aleve y de incurrir 
en caso de traición, y que muera por ello* 

Y porque se sabe del inconveniente tan grande que 
es y la ofensa que se hace á nuestro Señor en consentir 
que vayan mujeres piiblicas, ni particulares en semejan- 
tes Armadas, ordeno y mando que no se embarquen ni se 
lleven ningunas en el Armada, y si algunos las quisie- 
ren llevar, mando á los Capitanes de los navios y Maes- 
tres de las naos no las consientan embarcar, y los que 
lo hicieren ó disimularen, sean gravemente castigados. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 25 

Todas las mañanas al amanecer, los pajes, segnn es 
costumbre, darán los buenos dias al pié del mástil 
mayor, y al anochecer dirán el Ave-María j y algunos 
dias la Salve, ó á lo menos los sábados, con su Letanía. 

Y por lo mucho qtie importa á la conservación y buen 
suceso desta Armada, que haya entre los soldados y 
gente de mar mucha conformidad y amistad , y se tra- 
ten tan amigablemente que no haya ni pueda haber en- 
trellos diferencias ni ruidos, ni otras ocasiones de escán- 
dalos, mando que se eche un bando que ninguna persona 
traiga daga, ni que se atraviesen por ninguna ocasión 
los unos con los otros, sino que todos obedezcan á sus 
superiores y oficiales, y que si algún escándalo sucedie- 
re, el que ftiere movedor de la quistion sea ipso /acto 
duramente castigado. 

Que cuando el galeón San Martin en que va mi per- 
sona, y por capitana de esta Armada, hiciere señal con 
alguna pieza de artillería, será señal de partencia ; aper- 
cibirse han de manera que en tocando la trompeta, la 
sigan sin perder tiempo y sin embarazarse las unas naos 
con las otras, y en dando yo velas para partir , lo hagan 
todos, teniendo mucha cuenta con los bajos y Cachopos, 
llevando los bateles y esquifes á punto para lo que se 
pueda ofrecer. 

En desviándose de tierra, salidos á la mar, llegarán 
todas por sotavento cada una por sí á saludar á la capi- 
tana y saber lo que les ordeno y á pedir el nombre si 
fuere sobre tarde, procurando no pasar delante de la 
capitana de dia ni de noche, sino tener gran cuidado 
con el velejar. 



26 LA AKMADA INVENCIBLE. 

Cada dia á la tarde llegarán á la capitana á tomar el 
nombre y á entender si se ha de ordenar algo ; y porque 
tantas naos y tan grandes podría ser que con dificultad 
se pudiese hacer todos los dias sin embestirse las unas 
con las otras , por excusar el daño que podría resultar, 
ternán particular cuidado los Generales y cabos de to- 
mar el nombre con tiempo para dalle á las naos de sus 
escuadras. 

Que la capitana se salude con trompetas, si las hu- 
biere , pito , y la gente dos voces una tras otra , y que en 
respondiéndola, tornen á salvar, y si fuese tarde pidan 
el nombre, y en tomándole tornen á saludar y se apar- 
ten para dar lugar á los que la siguen. 

Y en caso que el tiempo no dé lugar á tomar el nombre 
algunos dias, de la capitana, ó de sus capitanas, ternán 
para cada uno de los dias de la semana los siguientes : 

Domingo. — Jesús. 
Lunes. — Spiritu Santo. 
Martes. — La Santísima Trinidad. 
Miércoles. — Santiago. 
Jueves. — Los Angeles. 
Viernes. — Todos los Santos. 
Sábado. — Nuestra Señora. 

Y por lo mucho que importa que vaya toda la Arma- 
da junta, conviene que los Generales y Cabos con mu- 
cho cuidado procuren llevar sus escuadras lo más junto 
y en orden que les sea posible, y las naos y patajes del 
cargo de D. Antonio Hurtado de Mendoza, vayan junto 
á mi capitana, excepto seis, que los dos han de seguir á 
la capitana de D. Pedro de Valdés, y los dos á la de 
Martin de Bertendona, y los otros dos á la de Juan Gó- 
mez de Medina, los cuales se han de señalar desde 



LA ARMADA INVENCIBLE. 27 

luego, sin entremeterse las unas con las otras, por si 
conviniere dividirse, desvelándose todos j procurando 
con gran cuidado en que la escuadra de las urcus vaya 
siempre en medio. 

Y asimismo le ternán en procurar que ninguna nao 
pase delante de la capitana (como está dicho) y ha de 
ser mucho más preciso de noche , que esto nó ha de ser 
por ninguna manera. 

. Que ningún género de navio de los de su Armada ni 
los que fueren con ella, no se aparte sin mi licencia, y 
mando so pena de la vida y perdimiento de bienes si 
acaso con temporal lo hiciere alguno, antes de llegar al 
Cabo de Finisterre, sigan su derrota hasta el dicho 
Cabo, donde hallarán orden mia de lo que han de hacer, 
y no la hallando se pasarán á la Coruña, donde la habrá. 

En saliendo del Cabo de Finisterre se ha de seguir la 
derrota de Sorlinga y procurar de reconocerla por la 
parte del Sur, teniendo mucha cuenta con la sonda, y si 
por caso en este camino se apartase alguna nave ó naves 
de mi compañía, no han de volver á España en ninguna 
manera, so pena de muerte y perdimiento de bienes y ser 
dados por traidores, sino seguir su derrota y procurar de 
reconocer por la misma parte del Sur la dicha Isla, y si 
le pareciere que la dicha Armada queda trasera, se entre- 
tendrá en el dicho paraje barloventeando y no se desvian- 
do de la derrota hasta que llegue, ó le parezca que se haya 
pasado , y en tal caso irá á buscar á la bahía de San Mi- 
guel de Montesbay , que es entre los Cabos de Longancos 
y Lizart, donde la hallará ó aviso de lo que ha dé hacer; 
y si todavía no se junta con la Armada, en este caso ha- 



28 LA ARMADA INVENCIBLE. 

liará allí los patajes con orden de lo que han de hacer. 

De noche se terna gran cuenta con la capitana, ha- 
ciendo buena guardia para que vean si muda derrota, y 
para virar en otro bordo : antes de virar disparará una 
pieza, y en virándose mostrará otra lumbre á popa, 
desviada de la del farol, y las que la vieren responderán 
con otra lumbre. 

Cuando sacare bonetas ó templare las velas, mostrará 
dos lumbres, la una en popa y la otra á media jarcia. 

Cuando por algún caso amainare todas las velas, mos- 
trará tres lumbres, la una en la gavia, la otra en la 
jarcia y la otra en proa, y disparará una pieza para que 
todos hagan lo mismo, y responderán con sendas lum- 
bres á popa. 

Si alguna nao se desaparejase ó le sucediere algún 
caso fortuito de noche , que le obligue á amainar todas 
las velas, tirará una pieza gruesa y hará farol toda la 
noche, y las que se hallaren más cercanas mostrarán 
sendas lumbres para que los demás las vean, y se deja- 
rán estar amainadas hasta el dia, y si la necesidad fuere 
grande, tornará á disparar otra pieza. 

Ternán siempre en el tope personas de buena vista y 
experiencia para descubrir, particularmente al salir y 
poner el sol, y contará todas las velas de la Armada, y 
en caso que hallaren algunas más hará guinda amaina 
con la vela de gavia mayor dos veces y tirará una pieza, 
y las más cercanas le darán caza y embestirán en buen 
orden, de manera que no se les vaya, y el Capitán que 
por negligencia ó descuido se le ftiere, será castigado; 
pero si la Capitana hiciere señal de recoger, que será tirar 



LA ARMADA INVENCIBLE. 29 

una pieza, lo harán, aunque estén muy cerca de tomalla. 

Cuando se descubriere alguna vela, ó hasta número 
de cuatro, amainará la vela de gavia mayor y porná una 
bandera encima de la verga de gavia y disparará una 
pieza, y si descubriere más velas, porná una bandera en 
el tope del mástil mayor, y amainando la vela de gavia 
mayor disparará dos piezas, una en pos de otra, y pro- 
curará dar aviso á la Capitana, y si viere que lo ha en- 
tendido se irá á ponerse á su puesto. 

La nao que descubriere tierra de la parte donde se 
lleva la derrota , señalará con amainar las dos velas de 
gavia á un tiempo, y si la descubriere de noche tirará 
una pieza y virará el bordo de la mar haciendo dos lum- 
bres á popa, y las que lo oyeren responderán con otras 
dos lumbres , haciendo el mismo bordo. 

Cuando la Capitana quisiere comunicar algo, hará 
señal poniendo una bandera en el cuartel de popa, junto 
al farol, y ansí acudirán á saber lo que quiere. 

Si, lo que Dios por su misericordia no permita, acon- 
teciere prenderse fuego en alguna nao , las más cercanas 
se desviarán, enviando primero sus esquifes y bateles á 
socorrer y ayudar el fuego, y lo mismo harán todas las 
demás. 

Ternán particular cuidado con que el fogón se mate 
antes que el sol se ponga. 

En el tomar de las raciones dejarán los soldados dar- 
las á los que llevan á cargo las vituallas, sin que los di- 
chos soldados bajen á tomarlas ni escogerlas por fuerza, 
como algunas veces lo han hecho, y que para esto se 
halle presente el sargento ó algún cabo de escuadra de la 



30 LA ARMADA INVENCIBLE. 

compañía ó compañías donde fueren, porque no se haga 
alguna desorden, y que se den temprano las dichas ra- 
ciones, porque antes de anochecer hayan todos cenado. 

Que ninguna nao ni otro bajel desta dicha Armada, 
ni de los que anduvieren sujetos á mi jurisdicción, no 
sea osado á entrar en ningún puerto, ni surgir, ni tomar 
tierra sin que primero lo haga la Capitana, si no fuere 
con mi licencia expresa in scriptis, so pena que será 
castigado ejemplarmente. 

Los Maestres de campo. Capitanes de infantería. Al- 
féreces y oficiales han de tener muy particular cuidado 
que los soldados tengan siempre sus armas limpias y 
que estén listos y en orden para en caso de necesidad, 
haciéndolas limpiar dos veces cada semana y ejercitán- 
dose con ellas, de manera que estén diestros cuando sea 
menester usar dellas. '^ 

Y porque en el camino se dará la orden y forma en 
que cada uno se ha de poner habiendo de pelear, ordeno 
y mando que se tenga muy particular cuidado, aperci- 
biendo los lombarderos baldes y medias botas con agua 
y vinagre, como es costumbre, con todos los demás re- 
paros que se suelen y acostumbran hacer, así del faja- 
miento de las naos con bonetas y velas viejas y mantas 
mojadas para la defensa del fuego que se suele arrojar, 
y que el mismo cuidado haya de tener balas hechas en 
cantidad, y que la pólvora y cuerda necesaria jmra esto 
y para los soldados la dé el municionero por su peso, 
cuenta y medida, conforme á la orden que tiene cada 
navio para entregárselo, al cual le han de dar recaudo 
para su descargo, como es costumbre. 



LA ASMADA INVENCIBLE. 31 

Asimismo ordeno y mando que se tenga cuenta con 
que todos los soldados tengan limpios sus ranchos y 
desembarazados de arcas y otras cosas, y no se permita 
por ninguna manera que haya catres en ninguna nao, y 
si los hubiere, mando que se quiten luego, y á la gente 
de mar que no los consientan, y si la infantería los tu- 
viere, me den aviso para que yo los mande quitar. 

Y porque la gente de mar ha de acudir á las obras, 
aparejos y navegación, conviene que su alojamiento sea 
en los alcázares y castillos de popa y proa, sin que se los 
embarace la gente de guerra y se los ocupe todo el viaje. 

La artillería ha de ir muy en orden y repartida entre 
los artilleros, llevándola cargada con sus balas y cerca 
de cada pieza su cajón en que vayan las balas y linter- 
nas, y se tenga mucha cuenta con los cartuchos de cada 
pieza, porque no se truequen y tomen fuego, y los car- 
gadores y limpiadores estén muy á mano. 

Llevará cada nao dos chalupadas de piedra de mano 
arrojadiza, para aprovecharse della al tiempo de pelear, 
repartiéndola en la puente, castillo y gavias. 

Cada nao, conforme al porte y artillería que tuviere, 
llevará aserradas por medio las pipas necesarias para 
henchirlas de agua el dia de la batalla y repartillas en- 
tre las piezas y los altos , donde paresciere que son más 
necesarias, y cabe ellas alguna ropa vieja, ó mantas, 
para que mojándolas maten todo género de fuego. 

Que los fuegos artificiales se repartan á las personas 
más pláticas y expertas que hubiere para usar dellos á 
sus tiempos, porque si no se previniese á esto, encar- 
gándolo á quien lo entendiese y de quien se tenga satis- 



32 LA ARMADA INVENCIBLE. 

facción que sabrá manejarlo, podrán resultar muchos 
daños. 

Por la forma y manera que no han de pasar delante 
de la Capitana, á lo menos de noche, tampoco se han 
de quedar más atrás que la Almiranta, y cada uno tiem- 
ple sus velas conforme á lo que tuviese á su cargo y á 
lo que su nao anduviere, por lo mucho que importa toda 
el Armada vaya lo más recogida que sea posible , y en 
esto ponrán los Capitanes, Maestres y Pilotos tan gran 
cuidado y vigilancia como de ellos se espera. 

Que de esta mi instrucción se entregue á cada nao una 
copia firmada de mi mano y refrendada de mi secretario, 
la cual leerá el escribano de cada nao públicamente, para 
que venga á noticia de toda la gente de guerra y mar y 
no puedan pretender ignorancia, y á los dichos escriba- 
nos ordenamos y mandamos que tres veces en la semana 
sean obligados á leer esta mi dicha instrucción pública- 
mente, y que tomen testigos de como lo hacen, so pena 
que el que lo contrario hiciere se procederá contra él con 
ejemplar castigo. 

Todo lo cual, como dicho es, mandamos se manifieste 
públicamente, y que se guarde y cumpla inviolablemente 
por el servicio de S. M., y ninguno vaya contra ello, ni 
parte dello, por ninguna manera, so pena de ser muy 
bien castigados, cada uno según su calidad y delitos, y 
de estar á nuestro arbitrio reservadas. Fecha en el ga- 
león San Mateo, sobre Belén, á de 1588 años. — El 

Duque de Medina-Sidonia. {Colee. Navarrete, t. xxx, y 
otra copia igual en la Acad. de la Hist., Colee, de Je-- 
suitas, t. xcvi, núm. 401.) 



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40 LA ABMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 102. 

Relación de lo que se ha gastado en el adereso y apresto 
de los diez galeones y dos zabras de la Corona de Por- 
tugal que sirven en el Armada Real por órdenes y li- 
branzas del proveedor general Luis César, desde 28 
de Octubre del afto pasado de 1687, hasta 9 de Abril 
de 1688 1. 

EBOodos. Bs. Mrs. 

A Ibón Longes y Atibaut, bretones, 

por lonas 1.850 i> y> 

A Guillermo Persen, por jarcia 1.572 3 14 

A Juan Sueno, por jarcia 7.425 » » 

Al dicho, por id 8.256 2 12 

A Francisco Kodriguez, por jarcia 605 » y> 

A Jácome Espinóla, por jarcia 4.928 i> y> 

A Enrique Rióte , por olonas 818 5 :» 

A Luis Rodríguez 711 6 i) 

Al dicho Jácome Espinóla, por jarcia. . 70 » » 



• 



20.237 2 26 



Pe tablazón, mástiles, estopa, clavazón, 

aceite, alquitrán, pinturas de velas, 

cámaras, corredores y jornales 22.298 6 8J 

Pe jornales de carpinteros y calafates. .. 7.838 6 25 
Las tres pagas que se les ha dado á los 

oficiales de los dichos galeones, dos 

á los artilleros y una á los marineros 

y grumetes 5.557 4 17 

Monta 55.927 » » 



*■ En cada partida se fijan en el original las fechas de las li- 
branzas. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 41 



NÚMERO 103. 

Relación de la forma en que se entregó el estandarte real 
al Duque de Medina-Sidonia en Lisboa á. 25 de Abril 
de 1688 K 

El dia antes ordenó el Duque se desembarcasen de 
todos los cinco Tercios que están embarcados mil y dos- 
cientos y cincuenta soldados, los 300 arcabuceros, 600 
coseletes y 350 mosqueteros, los más bien armados y 
tratados y lucidos que hubiese en las compañías, y que 
debajo de siete banderas, con siete Capitanes, los que 
escogiesen los Maestres de campo, saltasen en tierra el 
lunes, dia de Señor San Marcos, y que el Maestro de 
campo D. Agustín Mejía recibiese esta gente y la pu- 
siese en escuadrón en la plaza de Palacio, las caras en 
frente de las galerías principales del Palacio, por donde 
habia de pasar Su Alteza, para que cuando se hiciere 
señal que se entregaba al Duque el estandarte, se hi- 
ciese una gran salva, y muy concertada, como se hizo, 
y lo mismo cuando volviese el Cardenal y se hubiese 
apeado en Palacio, y no antes. 

Al Conde de Fuentes se le avisó que ordenase que la 
gente del Castillo estuviese también con su escuadrón 
en la plaza del Rucio, y que en la plaza de la Iglesia 
mayor estuviesen en orden algunos arcabuceros y mos- 

i Otra relación déla ceremonia, con algunas variantes , existe 
en la Biblioteca central de Marina, Colee, inédita de Sana de Ba- 
rutellj Simancas, art. 4, núm. 870, y la publiqué en las Disquisi- 
ciones náuticas y t. iii, pág. 140. 



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42 LA ARMADA INVENCIBLB. 

queteros, los que pudiesen caber, para que disparasen y 
hiciesen señal cuando se hiciere la entrega, y que el 
Castillo y la mar pudiesen también disparar, que esta 
orden tenian, con que no fuesen más de tres tiros por 
cada nao, y que las galeazas se arrimasen aquella noche 
más á tierra y disparasen diez tiros por cada una, y al 
Castillo que tirase. 

Salió Su Alteza á las seis de la mañana acompañado 
de todos los caballeros aventureros que hay en esta ciu- 
dad y Armada, excepto los Grandes y titulados, que por 
no tener lugar no fueron acompañando á Su Alteza, la 
cual, llevando al lado derecho al dicho Duque fueron á 
la Iglesia mayor, donde se le hizo, (Jespues de apeado 
en la Iglesia, una pequeña salva del escuadrón que allí 
estaba, y habiendo hecho oración y puesto el estandarte 
real arrimado al altar mayor al lado del Evangelio, y 
una parte del tendida por el mismo altar donde se cele- 
bró la Misa, se comenzaron los oficios, y acabada la 
Misa, que la dijo una Dignidad de la Iglesia que le tocó 
su semana, el Cardenal se llegó al altar mayor y tomó 
un poco del estandarte, y teniendo á su lado derecho al 
Duque, se le entregó, y el Duque lo recibió con el aca- 
tamiento que debía, y luego comenzó la salva del arca- 
bucería, y tras ella el Castillo y la mar, en la forma que 
está dicha. 

Acabado el entrego, tomó el estandarte, por orden 
del Duque, D. Luis de Córdova, hermano del Marqués 
de Ayamonte y primo del Duque, y sacando el Arzobis- 
po de Lisboa el Santísimo Sacramento, y puestas todas 
las órdenes y clerecía y cofradías con sus instrumentos 



LA ABMADA INVENCIBLE. 43 

en forma de procesión, salieron de la Iglesia mayor por 
su orden, llevando Su Alteza & su lado izquierdo al Du- 
que y tras él el estandarte real, y saliendo de la Iglesia 
Don Luis de Córdova, se puso en un caballo blanco y 
tomó el estandarte, y fué por su orden al paso de la pro- 
cesión, yendo alrededor del los Maestros de campo y 
caballeros particulares , y con esta orden ftieron cami- 
nando por las calles, cuyas ventanas estaban muy bien 
aderezadas, hasta la Rúa Nova y Platería de Oro, á 
entrar al Rusío, donde estaba hecho el escuadrón de la 
gente del Castillo, muy en orden. Los frailes de Santo 
Domingo, con su cruz , salieron á recibir el Santísimo 
Sacramento, y pojiiéndolo en el altar mayor y dicho al- 
gunas oraciones en tono de coro, teniendo siempre el 
Duque el estandarte & su lado y asido una borla del, se 
quedó en el mismo puesto, junto al altar mayor al lado 
del Evangelio, y saliéndose el Cí^rdenal y el Duque, 
acompañándole todos los caballeros, se vinieron por la 
Rúa Nova y el arco de los Presos, donde estaba el es- 
cuadrón, que tomaba toda la plaza de Palacio y las bocas 
de las calles , y en apeándose Su Alteza comenzó la salva 
tan concertada, que en extremo pareció muy bien, y 
Inégo tornaron á cargar y disparar segunda y tercera 
vez con la misma orden y concierto. Su Alteza estuvo 
en las gradas de piedra antes de subir á la escalera hasta 
que se acabó la salva, y con gran contentamiento de ver 
la gente tan lucida y tan en orden, la cual, en acabando 
de hacer su salva y abatir las banderas y las picas á Su 
Alteza, comenzó á marchar en escuadrón por la misma 
orden que estaba, la vuelta del Cuerpo Santo, donde le 



44 



LA ABMADA INVENCIBLE, 



estaban aguardando barcas , fregatas y falúas para em- 
barcarse, yendo con ellos el dicho Maestro de campo 
Don Agustín Mejía y todos los cinco Sargentos mayor 
y Capitanes y Oficiales, á quien ordenó el Duque no se 
apartasen de la in&ntería hasta dejarla toda en sus na- 
vios, como se hizo, y todos quedaron con gran contenta- 
miento de haber visto la gente y que este acto se hubiese 
hecho tan bien. Plegué á Dios que los efectos que se 
esperan tengan tan prósperos y dichosos sucesos como 
la christiandad lo ha menester y lo merece la católica 
intención del Rey nuestro señor, — Lisboa, 25 de Abril 
de 1588. — Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 104. 



El Duque de Medina-Sidonia, etc. 

La orden que ordeno y mando se tenga en la defensa 
de este galeón real nombrado San Martin, en que está 
embarcada mi persona, es la siguiente : 



Esta cubierta primera donde está el ma- 
yor golpe de artillería se pornán 36 ar- 
cabuceros , 18 por parte,. 

En la dicha cubierta 20 criados, reparti- 
dos en ambas partes 

En la segunda cubierta 50 arcabuceros con 
30 criados mios y de caballeros 

En el corredor de mi cámara 6 arcabuce- 
ros y 5 mosqueteros * 

Debajo del alcázar del árbol á popa, y del 
árbol á proa de la parte derecha 26 ar- 



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45 



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cabuceros y 14 mosqueteros 

En la banda izquierda del dicho árbol á 
popa 13 arcabuceros y del árbol á proa 
otros tantos 

En el castillo de proa han de estar 20 ar- 
cabuceros y 12 mosqueteros 

En la gavia mayor 8 mosqueteros y 4 ar- 
cabuceros 

En la gavia de proa 4 arcabuceros y 4 
mosqueteros 

En el castillo de popa 43 mosqueteros y 
30 arcabuceros ; 




Siendo tan conveniente y necesario que sobre la pól- 
vora haya una persona de experiencia, cuidado, vigilan- 
cia y presteza para que acuda á ella y á todo lo de ella 
dependiente y fuere menester para su guarda, y que no 
consienta que nadie llegue á ella con fuego ni de otra 
manera si no fuere en su presencia y por su orden, co- 
nociendo que el Capitán Gaspar de HermosiUa hará 
esto como conviene para que yo pueda estar sin este 
cuidado, pues lo terna tanto de lo susodicho, le he nom- 
brado para ello, y le encargo y ordeno tenga la cuenta 
con ello que ha tenido y suele tener siempre en todas las 
cosas del servicio de S. M. que tanto importa como esta; 
y para que tenga por sus ayudantes , para lo susodicho, 
personas de cuidado y diligencia, señalo al Capitán Juan 
Antonio y á Bicencio Bona, con 12 marineros, á los 
cuales mando que hagan y cumplan en lo susodicho todo 
lo que el dicho Capitán HermosiUa les ordenare y man- 
dare , que esta es mi voluntad y así conviene al servicio 



46 LA ARMADA INVENCIBLE. 

de S. M., y la misma orden mando qne guarden y ob- 
serven los Alféreces y soldados y gente particular que 
estuviere peleando en esta cubierta. 

Para gobernar los artilleros y hacer que tiren los sol- 
dados que estuvieren peleando en la dicha cubierta pri- 
mera, nombro y señalo cuatro personas, que son : el Al- 
férez Corral y un Gentilhombre del Artillería, á la parte 
derecha, y en la izquierda al Alférez Juan Gil y á otro 
Gentilhombre del Artillería que sea muy práctico. 

En la cubierta segunda mando que esté el Capitán 
Pedro de Heredia, como soldado de tanta experiencia, 
que sabrá dar tan buena cuenta de este puesto y de todos 
los que se le encomendaren del servicio de S. M. , y que 
estén con él y á su orden cuatro sargentos, dos por cada 
banda. 

En el corredor de mi cámara un sargento de los más 
prácticos, y que esté á la orden del dicho Capitán He- 
redia. 

Debajo del castillo de proa, donde están los fogones, 
ha de estar el Alguacil real con doce soldados , los cuales 
han de estar á su orden, y también el dicho Capitán 
Heredia, y los sargentos puedan entrar y salir á dar las 
que fueren menester desde aquel puesto. 

En el castillo de proa mando que esté el Capitán An- 
tonio Serrano, de quien estoy muy confiado ; le defenderá 
y servirá á S. M. en él con el valor y ánimo que siempre 
lo ha hecho , y que esté juntamente con él el Alférez 
Diego de Sosa y los soldados que están allí repartidos, 
y los caballeros y criados que yo ordenare. 

En la plaza de armas, por ser de los puestos más 



LA ARMADA INVENCIBLE. 47 

honrosos y de importancia de todo el galeón, me ha pa- 
recido nombrar á D. Gonzalo de Eraso, Gómez Pérez de 
las Marinas y otros dos soldados y caballeros que yo 
nombrare, para que todos peleen, defiendan y ofendan 
al enemigo con el valor y ánimo que se espera de sus 
personas. 

En el castillo de popa ha de estar mi persona, y junto 
áella el Príncipe de Asculi, Conde de Gelves, D. Ber- 
nardino de Velasco, D. Luis de Córdova, D. Pedro de 
Castro, D. Pedro y D. Baltrsar de Zúñiga, el Veedor 
general D. Jorge Manrique, D. Diego Maldonado, el 
Proveedor Bernabé de Pedroso y el Alférez Garcés con 
su bandera, y junto al estandarte real ocho ó diez caba- 
lleros que yo nombraré. 

En el puesto desde el árbol mayor á popa, debajo del 
alcázar, ha de estar el Capitán Morcillo, con los soldados 
que allí estuvieren, que han de estar á orden de dicho 
Capitán , y estos han de servir también de socorro en 
caso que sea menester. 

En la cubierta de abajo, donde están los bastimentos, 
se han de poner los frailes, cirujanos, barberos, mucha- 
chos y todos los criados que fueren inútiles, con ocho ó 
diez marineros, todos los cuales han de tener planchas 
de plomo, clavos, estoperoles, cueros de vaca, tacos de 
madera, estopa, martillos y otros instrumentos, y agua 
y mantas , para si alguna pieza ó piezas acudieren por 
aUí tapen luego la batería que hiciere y tengan grandí- 
simo cuidado con lo que á esto toca ; que para gobernarlo 
y ponerlo en la orden que convenga y que asista allí 
toda la gente que estuviere en esta cubierta, á quien 



48 LA ARMADA INVENCIBLE. 

obedezcan los que en ella estuvieren , nombro al Alférez 
Muñoz , al cual encargo tenga con esto el cuidado que 
yo confío de su persona. 

En todo el galeón se han de poner cien tinas de agua, 
las cuales se han de repartir en los puestos y lugares 
donde han de estar para el fuego, y junto con ellas han 
de tener & punto las mantas, baldes, jeringas, gavetas 
para llevar agua, pinchotes de madera, planchas de 
plomo y de hierro y otros pertrechos para el artillería, 
lo cual todo mando que tengan á su cargo, para repar- 
tirlo y ponerlo en los lugares donde han de estar, los Ca- 
pitanes Marolin de Juan y Agustin de Ojeda. 

El Capitán Luis Rodríguez estará en la plaza de ar- 
mas, junto al árbol mayor, con ocho marineros con sus 
baldes y gavetas y mantas, para acudir á matar el fuego. 

El sargento Juan Fernandez estará en el castillo de 
popa, junto á mi persona, para el mismo efecto de matar 
el fuego, con otros diez marineros. 

En la primera cubierta, donde ha de estar el Capitán 
Hermosilla, se ha de poner Juan Fernandez con el agua 
y diez marineros que le ayuden con sus baldes y gave- 
tas para acudir á matar el fuego donde ftiere menester 
en aquella cubierta. 

En la segunda cubierta estarán dos cabos de escuadra 
diligentes con el agua, y otros ocho marineros que les 
ayuden con sus baldes y gavetas para acudir á matar el 
fuego. 

En el castillo de proa ha de estar otro cabo de escua- 
dra de mucho cuidado, con otros ocho marineros para 
el mismo efecto. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 49 

En el corredor de mi cámara se han de poner dos ti- 
nas de agua con dos ó tres mozos para acudir con sus 
baldes y gavetas al fuego. 

En la gavia mayor se han de poner dos tinas y seis 
harriles de agua y ocho jeringas, y piedra de mano, y 
aforradas por de ftiera, como se acostumbra, con cabio- 
tes, y por de dentro con colchones. 

Lo mismo se ha de hacer en la gavia de proa, excepto 
que no se ha de poner más que una tina y cuatro barri- 
les de agua. 

Hanse de hinchir de agua todos los barriles que hu- 
biere en el galeón vacíos, y repartirlos por él para cuando 
se ofrezca la ocasión, y ansimismo se han de hinchir 
todas las tinajas de agua qrie estuvieren vacías, para 
este efecto. 

Hanse de poner en todos los puestos dichos picas y 
medias picas, el tercio de la parte del hierro ensebadas, 
y dos docenas en cada puesto. 

A toda la gente de mar y personas que no tuvieren 
arcabuces y los supieren manejar, mando se les den de 
los que lleva el galeón de respeto, y á los que no supie- 
ren tirar mando se les den picas. 

Los artificios de ftiego y bombas y otras invenciones 
artificiales se repartirán entre las personas que supieren 
usar dello, y no á otra ninguna, por el daño que podría 
resultar si se pusiesen en manos de quien no las sepa 
muy bien manejar. 

El Capitán Juan de Velasco, por ser persona de tan- 
tos servicios, experiencia y práctica en las cosas de la 
guerra, mando que tenga á su cargo toda la infantería 

TOMO n. 4 



50 LA ARMADA INVENCIBLE. 

deste galeón real, y que la gobierne y ordene en la forma 
que ha de pelear, y que acuda con su persona y la gente 
que le pareciere á las partes y lugares donde ftiere me- 
nester, y reparta los puestos donde ha de pelear, y pon- 
ga los criados que supieren menear las armas entre los 
soldados, y dé á cada uno el lugar que le tocare, á los 
cuales y á los capitanes, alféreces, sargentos, oficiales 
y soldados que estuvieren en este dicho galeón, ordeno 
y mando que le obedezcan, respeten, guarden y obser- 
ven sus órdenes y mandamientos como los nuestros pro- 
pios, que ésta es mi voluntad y así conviene al servicio 
de S. M. 

El Maestre mayor y Contramaestre, Piloto mayor y 
Pilotos, Escribano, Merino, Guardian y todos los demás 
oficiales y marineros que hubiere, después de haber 
cumplido con lo que aquí se dice, quien ha de estar á ma- 
tar el fuego, acudirán al gobierno y marinaje del dicho 
galeón, sin atender ni empacharse en otra cosa sin or- 
den mia. 

Los Capitanes Marolin y Agustín de Ojeda, aquien 
he encomendado todo lo que toca al gobierno de este 
galeón y de los marineros del, como personas de tanto 
servicio y experiencia , y tan bien lo entienden , han de 
tener especial cuidado ambos juntos y cada uno de por 
sí de acudir & todo lo que se ofreciere el dia de la bata- 
lla , y andar en todas las cubiertas del galeón proveyen- 
do lo que faltare á los que las defendieren y estuvieren 
peleando, y ordenando á los marineros y haciéndoles 
hacer lo que estuviere á su cargo, y finalmente mando 
que esté al suyo todo lo demás que conviniere y friere 



LA ARMADA INVENCIBLE. 51 

necesario para dar recaudo y poner en ejecución todo lo 
que por esta orden hemos mandado que se guarde y 
cumpla, como yo confio que lo sabrán hacer, siendo las 
personas que son, y habiéndose hallado en otras ocasio- 
nes de guerra donde siempre han servido á S. M. , como 
yo espero lo harán en ésta, que tanto importa al servi- 
cio de Dios y suyo. 

Y para que cada uno sepa lo que ha de hacer, mando 
que se publique esta mi orden, y que mi secretario dé á 
cada persona aquien tocare gobernar y tuviere puesto en 
este galeón una copia del capítulo que le toca. Fecha en 
este galeón real á 7 de Junio de 1588. — El Duque de 
Medina Sidonia. — Por mandado de S. E., Hierónimo 
de Arceo. — Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 105. 
. Instrucción k los Maestres de naos. 

El orden que se ha de tener en el dar las raciones á 
la gente de mar y guerra. Habéis de dar cada dia por 
ración libra y media de bizcocho, peso de Castilla, que 
son veinte y cuatro onzas, y de pan fresco dos libras 
del dicho peso , el dia que no se diere bizcocho. 

Del vino que se ha embarcado para el viaje, lo habéis 
de repartir en raciones de esta manera : del vino de 
Jerez una tercia de azumbre por cada ración, y lo mis- 
mo del de Lamego y Monzón y la Paxica y del Con- 
dado, y del vino de Candía tan solamente un cuartillo, 



52 LA AKMADA INVENCIBLE. 

por ser más recio que los demás y pnede suplir doble 
agna ; advirtiendo que el vino que primero se ha de gas- 
tar ha de ser lo del Condado y contornos de Lisboa, y 
sucesive Lamego y Monzón, y lo último Jerez y Can- 
día, porque son vinos que duran más embarcados, so- 
pena que la pipa 6 bota que se perdiere del dicho Con- 
dado y contorno de Lisboa, por no gastarse al principio, 
no se recibirá ni pasará en cuenta, y lo pagaréis al pre- 
cio que cuesta lo de Jerez. 

Los domingos y jueves se han de dar por cada ración 
seis onzas de tocino al dia, y por ministra dos onzas de 
arroz á cada ración. Lunes y miércoles se ha de dar seis 
onzas de hueso asimismo por cada ración y tres onzas 
de haba ó garbanzos con la dicha ración de hueso. 

Miércoles y viernes y sábado habéis de dar seis onzas 
de pescado, atún ó bacallao, y cuando esto no hubiere, 
seis onzas de pescado pulpo ó cinco sardinas para cada 
una ración, con tres onzas de haba 6 garbanzo ; advir- 
tiendo que el dia que se les diere un género no se ha 
de dar otro, de manera que se ha de entender que una 
ración es tan solamente de cualquier género de estos 
pescados seis onzas, y cinco sardinas. 

Aceite se ha de dar todos los dias que se diere pesca- 
do, onza y media por cada ración, medido por la medi- 
da que para esto se ha entregado. 

Vinagre se ha de dar asimismo todos los dias que se 
diere pescado, un cuartillo de cuartillo de vinagre por 
cada ración, asimismo medido por la medida marcada 
que para esto se ha entregado. 

Los cuales bastimentos se han de repartir y dar pesa- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 53 

dos j medidos con los pesos y medidas que para ello se 
han entregado. 

Agua se ha de dar la que cada persona hubiere me- 
nester para beber y guisar de comer ; advirtiendo que la 
ración ordinaria no ha de pasar de tres cuartillos de 
agua á cada persona para lo uno y lo otro, sin embargo 
que la cuenta se ha hecho con más largueza, teniendo 
consideración & la merma que suele tener la dicha agua 
por el desperdicio y ocasión de salirse algunas pipas, y 
si en esto hubiese algún exceso, sería de muy notable 
inconveniente. 

Habéis de tener mucho cuidado de visitar los basti- 
mentos de ordinario, y los que entendiéredes están más 
cerca de corromperse , los daréis á la dicha gente hasta 
que se acaben, sin gastar otro alguno, de suerte que no 
se vengan á perder algunos , procurando siempre guar- 
dar los que se entendiere que podrán durar más tiempo, 
y si pareciere que por vuestra negligencia ó descuido se 
han perdido algunos , los pagaréis. 

No habéis de dar mas que una ración ordinaria á nin- 
gún Capitán, Alférez, sargento ó cabo de escuadra, ni 
* á ningún oficial , ni á ningún atambor ni pífano de la 
infantería, ni fuera della, sin orden mia, porque los que 
de otra manera gastáredes y distribuyéredes , no se os 
recibirán en cuenta si no fuese con orden expresa del 
Excmo. Sr. Duque de Medina Sidonia, Capitán general 
de la Armada, ó del Señor Proveedor D. Bernabé de 
Pedroso. 

Para dar raciones á la gente de guerra y mar que se 
embarcare en vuestro navio, convendrá que demás de la 



54 LA ARMADA INVENCIBLE, 



dicha orden tengáis una lista firmada de los Señores 
Veedor general y Contadores de la Armada, en que 
esté escripto el nombre y sobrenombre de cada persona, 
y por ella se les ba de dar cada dia su ración , dándola 
& cada uno de su mano , y si alguno muriere , ó se fuere, 
ó pasare á otro navio, le habéis de notar en la dicha 
lista , para que de aquel dia en adelante no se dé aque- 
lla ración á otro, aunque el Capitán ó Alférez de ellos 
diga que sirve en lugar del que se fué 6 del que murió, 
porque esto no se ha de hacer sin orden de los dichos 
Veedor y Contadores de la dicha Armada, á los cuales 
les habéis de dar relación, pudiéndose hacer , de ocho en 
ocho dias , de las bajas que hubiere ; si no se pudiere, 
cuando tuviéredes comodidad para ello, para que lo 
puedan notar en las listas de su cargo, y si acaso por el 
impedimento del tiempo ó falta de bastimentos se dejare 
de dar algún dia ración entera ó media á la dicha gente, 
en general ó particular, habéis de advertir que la tal ra- 
ción que se hubiere dejado de dar un dia ó más , no se 
les ha de dar en otro, y el Escribano de vuestro navio 
se ha de hallar presente á ver dar las dichas raciones, y 
ha de asentar en su libro las que cada dia se dan, y 
firmando él de su nombre y hacer que asimismo lo fir- 
me el Capitán de infantería ó Alférez por su ausencia, 
6 el que fuere por cabo de la dicha gente, y si algún 
soldado saliere del dicho navio á curarse en el hospital 
real de la dicha Armada, se le ha de hacer bajar de la 
dicha ración, y lo que en esto hubiere se ha de notar en 
la dicha lista, y al pié della lo ha de firmar el dicho 
Capitán ó Alférez ó el Oficial que como dicho es fuere 



LA ARMADA INVENCIBLE. 55 

por cabo de los dichos soldados , no estando presente el 
dicho Capitán ó Alférez. 

Del cual dicho oficial habéis de tomar carta de pago 
en que declare la cantidad de bastimentos que hubiere 
recibido, j en cuántos dias y en que géneros, la cual 
ha de ser asimismo firmada de vuestra mano y Escriba- 
no del dicho navio, en que dé fe de cómo se dieron, en 
virtud de la cual se os ha de recibir en cuenta lo que 
así hubiéredes dado, y no de otra suerte. 

Y si por caso la prisa de la embarcación fuere de ma- 
nera que impidiese el sacar las listas de los nombres 
de los dichos soldados, para dar las raciones conforme 
á las dichas listas, como está dicho en el capítulo antes 
de éste , darles con solas las pólizas que llevaren fir- 
madas de mi nombre, en que irá declarado el número 
de las personas que se han de embarcar en vuestro na- 
vio, aquien se ha de dar dicha ración hasta tanto que 
podáis haber las dichas listas, guardando en todo lo de- 
mas lo contenido en esta dicha Instrucción, de la cual 
han de tomar la razón los Señores Veedor general y 
Proveedor Bernabé de Pedroso, y Contadores de la Ar- 
mada y ejército de S. M. 

Y porque del aceite que se ha dado para la ración de 
la gente de mar y guerra no se gaste en las lantias que 
forzosamente se habrán de encender de noche para la 
guardia ordinaria, se os han dado dos arrobas de aceite 
para que sirvan las dichas lantias, tiniendo considera- 
ción que gastaréis en ellas á razón de una arroba para 
dar cada mes, y esto se entiende para las naos de 300 
toneladas arriba, y las demás gastarán un tercio al mes. 



56 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Fecho en Lisboa á 21 de Abril de 1588. — Francisco 
Dnarte. — Tomó la razón, Alonso de Alameda. — Tomó 
la razón, Pedro Coco Calderón. — Colee, NavarretCy 
t. in, núm. 21. 



NÚMERO 106. 

Juramento que prestó el Duque de Medina Sidonia de 
cumplir bien y fielmente las obligaciones de Capitán 
general. 

En la ciudad de Lisboa, á veinticuatro de Abril de 
1588, en presencia del señor Cardenal-Archiduque, en 
una pieza de palacio que es la Cámara de Su Alteza, 
Don Alonso Pérez de Guzman el Bueno, Duque de Me- 
dina Sidonia, Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía, en cumplimiento de lo que por el 
título de su cargo, que el Rey nuestro Señor le mandó 
dar, cuya fecha es en Madrid á veintidós dias del mes 
de Marzo deste dicho año, juró á Dios y á la señal de 
la Cruz que su Alteza con sus dedos hizo, poniendo so- 
bre ella la mano derecha, que el dicho cargo de Capitán 
general del mar Océano para que S. M. le ha nombra- 
do, le usará, ejercerá y servirá en lél á S. M. con la 
fidelidad, diligencia y cuidado que como buen Capitán 
general debe y es obligado, y que guardará por lo que 
le toca y hará guardar á los demás que fueren y sir- 
viesen debajo de su cargo en los navios y Armadas, las 
órdenes y mandatos y instrucciones que por escrito ó 
de palabra S. M. le diere ó mandare dar, y que asis- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 57 

tira con la vigilancia y cuidado que requiere la guar- 
da, defensa y seguridad de las costas, puertos y ma- 
res del dicho Océano y á la resistencia y ofensa de 
los infieles y otros enemigos que las querrán ó qui- 
sieren infestar, y que asimismo terna gran cuenta 
con la conservación y sostenimiento de las armadas de 
su cargo y de todo lo á ellas tocante, y en la guardia 
que en recaudo y fiel distribución de la hacienda de 
S. M. conviene, para que esto se haga y trate con la le- 
galidad y fidelidad que se debe, no permitiendo ni dando 
lugar á que en ello ni cerca dello se haga fraude ni per- 
juicio á S. M., procurando en todo lo que dicho es y en 
todo lo demás lo que ftiere y entendiere ser su servicio, 
arredrando y desviando lo que entendiere ser daño y de- 
servicio de S. M., avisando y advirtiendo por su persona 
y por sus cartas y mensajeros lo que entendiere que á 
su servicio conviene, haciendo en todo lo que buen Ca- 
pitán general y buen caballero debe hacer, y á la con- 
clusión del dicho juramento dijo : «Sí juro, y Amen», 
y lo firmó de su nombre, estando presentes en la dicha 
pieza D. Luis Enriquez , D. Cosme de Meneses y don 
Luis de Avalos, gentiles hombres de la Cámara de Su 
Alteza. — El Duque de Medina Sidonia. — D. Luis En- 
riquez. — D. Cosme Meneses. — D. Luis de Avalos. — 
Yo Mateo de Otheu, secretario de Su Alteza, hago fe 
que pasó como en este papel va contenido el dia, mes y 
año arriba declarado.— í7í?í^<?. Sans de Barutell, Si- 
mancas , art. 4.®, .núm. 869. 



58 LA ARMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 107. 

El Almirante Oquendo avisa é, S. M. que servirá, en esta 
jomada con su persona y dos naos veleras. Desea ir en 
la vanguardia. 

Señor. — Esta mañana dije al Duque que el Marqués, 
gloria haya, un dia antes de la partida me solia dar li- 
cencia para salir con mi escuadra, y que también me le 
diere agora. Diómela para que bajase hasta San Gian, 
lo cual se hizo con alguna diligencia. Hele enviado á 
pedir licencia para salir ftiera por la mañana, avisándo- 
le de la bondad del tiempo, y que no le perdamos : soy 
cierto que lo hará así , que todavía me da algún crédito 
á mis cosas, y tiene mucha cuenta de todas las cosas, y 
provee muy bien. Soy cierto no dejará de salir mañana 
como haya algún viento para echarnos fuera , y si no por 
los portugueses, que son prolijos, toda la Armada que- 
dará esta noche en San Gian. Placerá á Dios mañana 
nos haga buen tiempo, é iremos nuestro viaje con la 
buenaventura. 

Mi Capitana, á lo que hoy se ha visto, andará bien 
esta jornada ; tengo otra muy buena pieza de 500 tone- 
ladas que era de mi pariente Sebastian de Urrezti, que 
también es muy velera. Con ambas y con mi persona 
serviré á V. M. esta jornada, desvelándome todo lo que 
pudiere por acertar. Plega á nuestro Señor nos dé vitoria 
y buen viaje y á V. M. tenga de Su Divina mano. De San 
Gian y de Mayo 11 de 1588. — Miguel de Oquendo. — 
Colee. Sans de Barutell^ Simancas, art. 4.°, núm. 874. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 59 



NÚMERO 108. 

£1 Duque de Medina Sidonia avisa & S. M. que la Arma- 
da está. á. punto , pero el tiempo es malo. Un fraile 
santo le ha asegurado la victoria. Pide merced. 

Señor. — Sea nuestro Señor loado por haber alumbra- 
do á la Serma. Infanta de otro hijo : por muchos años 
goce V. M. los tres nietos, y los vea V. M. del Principe 
nuestro Señor, como lo espero de mano de nuestro Señor. 

Los tiempos y los sucesos él los da y así no le, hace 
para la salida desta Armada , sino tan contrario y recio 
como si fuera Diciembre. Debe ser lo que más conviene: 
todo está hecho y tan á punto, que no se perderá una sola 
hora. Hoy há dos meses que entré en esta ciudad, y lo que 
se ha hecho en todo lo dirán otros á V. M. , y el haberse 
hecho tan gran junta de gente, qué viene á ser el doble 
de la que habia, sin haber habido desorden, riñas, ni pen- 
dencias , sino toda conformidad y quietud, todo lo ordena 
nuestro Señor por el sancto celo de V. M. , y en él espero 
que ha de encaminar los sucesos á mucha prosperidad. 

En el Convento de Sant Benito que es de Loyos, pa- 
sado Xobregar, está un santo fraire que se llama Anto- 
nio de la Concepción. Con éste he tratado estos dias los 
ratos que he podido, y está muy asegurado deque nues- 
tro Señor ha de dar gran victoria á V. M. Díjome escri- 
biere á V. M. esto y que le suplicaba no tomase esta 
empresa por venganza de las ofensas que á V. M. le han 
hecho los infieles, ni por extender V. M. sus reinos, 
sino solamente la gloria y honra de nuestro Señor y por 



60 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



reducir á su Iglesia estos herejes que han salido del gre- 
mio della. Ofrecíle decirlo á V. M. y lo hago. 

La relación de todo lo que va en esta Armada envío 
á V. M., que es puntual y el sumario, que todo es mu- 
cho y es menester por lo que ha menguado lo que está 
en Flándes. Torno á suplicar á V. M. los negocios de 
mi suegra , que me tienen con particular pena y cuida- 
do, y con él iré hasta entender la merced que V. M. me 
mandará hacer por su grandeza. Guarde nuestro Se- 
ñor, etc. Del galeón á 14 de Mayo 1588. — El Duque 
de Medina-Sidonia. — Colee. Sana de Barutelly Siman- 
cas, art. 4, núm. 877. 



NÚMERO 109. 

Relación de los galeones, navios, pataches y zabras, 
galeazas, galeras y otros navios que van en la íéllcisi- 
ma Armada que S. M. ha mandado juntar en el rio de 
esta ciudad de Lisboa, de que es Capitán general el 
Duque de Medina-Sidonia, y el porte dellos y la gente 
de guerra y mareante, etc. ^ 



NAVÍOS. 


To- 
neladas. 


Piezas 
de 

artillería 


Gente 

de 

guerra. 


G ente 

de 

mar. 


Número 

de 

todo 


Galeón San Martin, capi- 
tana ereneral 


1.000 

1.050 
790 
800 


48 

50 
33 

40 


300 

821 
292 
415 


177 

179 
117 
117 


477 


Galeón San Juan, almi- 
ranta creneral 


500 


Galeón San Marcos 

Galeón San Felipe 


409 
532 



i Esta relación está copiada de la original que envió al Rey el 
Duque de Medina-Sidonia, y se halla en la Colee, Sans de Baru- 
telly Simancas, art. 4, núm. 873. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



61 



NAVÍOS. 



Oaleon San Luis 

Galeón San Matheo.. . . 

Galeón Santiago 

Galeón Florencia 

Galeón San Xpobal. . . . 
Galeón San Bernardo. . 

La zabra Augusta 

La zabra Julia 

12 



To- 


Piezas 
de 


Gknte 
de 


G-ente 
de 


neladas. 


artillería 


guerra. 


mar. 


830 


38 


376 


116 


750 


34 


277 


120 


520 


24 


300 


93 


961 


52 


400 


86 


352 


20 


300 


78 


352 


21 


250 


81 


166 


13 


55 


57 


166 


14 


44 


72 


7.737 


347 


3.330 


1.290 



Número 

de 

todo. 

492 
397 
393 
486 
378 
331 
112 
116 

4.623 



Armada de Vizcaya, de que es Capitán general Juan Martínez 

de Recalde. 



La nao Santa Ana, capitana 

El Gran Grin, almiranta.. 

Santiago 

La Concepción de Zubelzu. 

La Concepción de Juanes 
del Cano 

La Magdalena 

•San Juan 

La María Juan 

La Manuela 

Santa María de Monte- 
mayor 

El patax la María de 
Aguirre 

El patax la Isabela 

El patax de Miguel Suso. 

El patax San Esteban.. . . 



14, 



768 


30 


256 


73 


1.160 


28 


256 


73 


666 


25 


214 


102 


486 


16 


90 


70 


418 


18 


164 


61 


530 


18 


193 


67 


350 


21 


114 


80 


665 


24 


172 


100 


520 


12 


125 


54 


707 


18 


206 


45 


70 


6 


20 


23 


71 


10 


20 


22 


36 


6 


20 


26 


96 


6 


20 


26 


6.567 


238 


1.937 


863 



329 
329 
316 
160 

225 
260 
194 
272 
179 

251 

43 

42 
46 
46 



2.800 



Armada de los galeones de Castílla, de que es General Diego 

Flores de Valdes. 



Galeón San Xpobal, capi- 
tana 

Galeón San Juan Bautista. 



700 
750 



36 
24 



205 
207 



120 
136 



225 
243 



62 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



NAVÍOS. 



Galeón San Pedro 

Galeón San Juan 

Galeón Santiago el Mayor. 
Galeón San Felipe y San- 

uiagOa ••••••••••••••• 

Galeón la Asunción 

Galeón Nuestra Señora del 
Barrio 

Galeón San Medel y Ce- 
ledón 

Galeón Santa Ana 

La nao Nuestra Señora de 
Begoña 

La nao la Trinidad 

La nao Santa Catalina. . . 

La nao San Juan Bautista. 

Patax Nuestra Señora del 
Socorro 

Patax San Antonio de 
Padua ; 

16 



To- 
neladas. 


Piezas 

de 
artUleria 


Gente 

de 

guerra. 


Gente 

de 

mar. 


530 
530 
530 


24 
24 
24 


141 
163 
210 


131 
113 
132 


530 
530 


24 
24 


151 
199 


116 
114 


530 


24 


155 


108 


530 
250 


24 

24 


160 
91 


101 
80 


750 
872 
882 
650 


24 
24 
24 
24 


174 
180 
190 
192 


123 

122 

159 

93 


75 


24 


20 


25 


75 


12 


20 


46 


8.714 


384 


2.458 


1.719 



Número 

de 

todo. 

272 
276 
343 

267 
313 

263 

261 
171 

297 
302 
349 
285 

45 

66 
4.177 



Armada de naves del Andalucía, de que es Capitán general 

D. Pedro de Valdes, 



La nao capitana Nuestra 

Señora del Rosario 

San Francisco, almiranta. 

Galeón San Juan 

San Juan de Gargarin... . 

La Concepción 

La urca Duquesa S.* Ana. 

Santa Catalina 

La Trinidad 

Santa María del Juncal,. . 

San Bartolomé. 

Patax el Espíritu Santo. . 

11 



1.150 


46 


304 


118 


422 


915 


21 


222 


56 


278 


810 


31 


245 


89 


334 


569 


16 


165 


56 


221 


862 


20 


185 


71 


256 


900 


23 


280 


77 


357 


730 


23 


231 


77 


308 


650 


13 


192 


74 


266 


730 


20 


228 


80 


308 


976 


27 


240 


72 


312 


70 


)> 


33 


10 


43 


8.762 


240 


2.325 


780 


3.105 



LA ARMADA INVENCIBLB. 



63 



Armada de la provincia de Ouipúzcoa , de que es General 

Miguel de Oquendo. 



NAVlOS. 



La nao Santa Ana, capi- 
tana 

Nuestra Señora de la Rosa, 
almiranta 

San Salvador 

San Esteban 

Santa Marta 

Santa Bárbara 

San Buenaventura 

La María San Juan 

Santa Cruz 

La urca Doncella. ... ^ . • . 

Patax la Asunción 

Patax San Bernabé 

12 



To- 


Piezas 


Gente 


Gente 


de 


de 


de 


neladas. 


artilleria 


gnerra. 


mar. 


1.200 


47 


308 


82 


945 


26 


233 


64 


958 


25 


321 


75 


736 


26 


196 


68 


548 


20 


173 


63 


525 


12 


154 


45 


379 


21 


168 


53 


291 


12 


110 


30 


680 


16 


156 


32 


500 


16 


156 


32 


60 


9 


20 


23 


69 


9 


20 


23 


6.991 


247 


1.992 


616 



Número 

de 

todo. 



385 

297 
396 
264 
236 
199 
221 
140 
188 
188 
48 
43 

2.608 



Armada de naves levantiscas , de que es cabo Martin 

de Bertendona. 



La Kegazona , capitana. . . 

La L avia y almiranta 

La Rata Coronada 

San Juan de Sicilia 

La Trinidad Valencera. . , 

La Anunciada 

San Nicolás Prodaneli... . 

La Juliana 

Santa María de Vison... . 
La Trinidad de Scala. . . . 

10 



1.249 


80 


344 


80 


424 


728 


25 


203 


71 


274 


820 


35 


335 


84 


419 


800 


26 


279 


63 


342 


1.100 


42 


281 


79 


360 


703 


24 


196 


79 


275 


834 


26 


374 


81 


355 


860 


32 


325 


70 


395 


666 


18 


236 


71 


307 


900 


22 


307 


79 


386 


7.705 


280 


2.780 


767 


8.527 



64 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



Armada de urcas de que es cabo Juan López de Medina, 

NAVÍOS. 



El Gran Grifón , capitana. 
San Salvador, ahniranta.. 

Perro Marino 

Falcon Blanco Mayor. . . . 

Castillo Negro 

Barca de Amburg 

Casa de Paz Grande 

San Pedro Mayor 

El Sansón 

San Pedro Menor 

Barca de Anzique 

Falcon Blanco Mediano.. . 

Santo Andrés 

Casa de Paz Chica 

Ciervo Volante 

Paloma Blanca 

La Ventura 

Santa Bárbara. 

Santiago 

David 

El Gato 

Esayas 

San Gabriel 

23 



To- 


Piezas 
de 


Gente 
de 


G-ente 
de 


neladas 


artillería 


guerra. 


mar. 


660 


38 


243 


43 


650 


24 


218 


43 


200 


7 


70 


24 


600 


16 


161 


36 


750 


27 


279 


34 


600 


23 


239 


25 


650 


26 


198 


27 


681 


29 


213 


28 


500 


18 


200 


31 


500 


18 


157 


23 


450 


26 


200 


26 


300 


16 


76 


27 


400 


14 


150 


28 


350 


15 


162 


24 


400 


18 


200 


22 


250 


12 


56 


20 


160 


4 


58 


14 


370 


10 


70 


22 


600 


19 


56 


30 


450 


7 


50 


24 


400 


9 


40 


22 


260 


4 


30 


16 


280 


4 


35 


20 


10,271 


384 


3.121 


608 



Número 

de 

todo 

286 

261 

49 

161 

273 

264 

225 

241 

231 

180 

'225 

103 

178 

186 

222 

76 

72 

92 

86 

74 

62 

46 

55 



3.729 



Pataches y zahras de que es cabo D, Antonio Hurtado 

de Mendoza, 

Nuestra Señora del Pilar 

de Zaragoza, capitana.. 300 11 109 51 160 

La Caridad , inglesa 180 12 70 36 106 

San Andrés, escoces 12 40 29 69 

El Crucifijo 150 8 40 29 69 

Nuestra Señora del Puerto. 65 8 80 33 63 

La Concepción de Carasa. 70 5 80 42 72 

Nuestra Señora de Begoña. 64 t> 20 26 46 



LA AEMADA INVENCIBLE. 



65 



NAVÍOa 



La Concepción de Cape- 
tiUo 

San Jerónimo 

Nuestra Señora de Gracia. 

La Concepción de Fran- 
cisco de Latero 

Nuestra Señora de Guada- 
lupe 

San Francisco 

iSspíritu Santo. . : 

Trinidad , zabra 

Nuestra Señora de Castro. 

Santo Andrés 

La Concepción de Valma- 
seda 

La Concepción de Soma- 
nila..« 

Santa Catalina 

San Juan de Carasa 

Asunción 



22. 



To- 


Piezas 
de 


neladas. 


artillería 


60 


10 


50 


4 


57 


5 


75 


6 


70 


y> 


70 


» 


75 


» 


j) 


2 


» 


2 


» 


2 


i> 


2 


y> 


y> 


D 


D 


y> 


y> 


» 


D 


1.131 


91 



Gente 

de 

guerra. 



20 
20 
20 

20 

20 
20 
20 

y> 



Gente 

de 

mar. 



479 



26 
37 
84 

29 

42 
87 

47 
28 
26 
15 

27 

81 
23 
28 
28 



174 



Número 

de 

todo. 



46 
57 
54 

59 

62 
57 
47 
23 
26 
15 

22 

81 
28 
23 
28 



1.093 



Galeazas de Ñapóles á cargo de D. Hugo de Moneada, 



Galeaza Capitana.. . , 
Galeaza Patrona. . . . 

Galeaza Girona 

Galeaza Napolitana. 



4 con 1.200 remeros.. 



y> 


50 


264 


124 


886 


y> 


50 


178 


112 


290 


D 


50 


169 


120 


289 


D 


50 


264 


112 


876 


j) 


200 


873 


468 


1.841 



Galeras de Portugal á cargo de D. Diego Medrano, 



Galera Capitana. 
Galera Princesa. 
Galera Diana.. . 
Galera Bazana.. 



4 con 888 remeros. , . 
TOMO n. 



y> 


5 


ií> 


106 


106 


y> 


5 


» 


90 


90 


y> 


5 


» 


94 


94 


y> 


5 


y> 


72 


72 


y> 


20 


3) 


862 


362 



66 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



SUMARIO QBNBRAL DE TODA BL ARMADA. 



Armada de galeones 
de Portugal 

Armada de Vizcaya. 

Armada de CastLÜa. 

Armada del Anda- 
lucia 

Armada de Guipúz- 
coa 

Armada de naves 
levantiscas 

Armada de urcas... 

Pataches y zabras. . 

Galeazas de Ñapóles 

Galeras. * 



Navios. 



12 
14 
16 

11 

14 

10 

23 

22 

4 

4 



130 



To- 
neladas. 



Gente de remo. 

Número de todos. 



6.567 
8.714 

8.762 

6.991 

7.706 

10,271 

1.121 

3) 



57,868 



Piezas 

de 

artillería 



347 
238 
384 

240 

247 

280 
384 

91 
200 

20 



Gente 

de 

gnerra. 



2 431 



3.330 
1.937 
2.458 

2.327 

1.992 

2.780 

8.121 

479 

773 

i> 



19.295 



Gente 

de 

mar. 



1.293 

863 

1.719 

780 

616 

767 
608 
574 
468 
362 



Número 

de 

todo. 



8.050 



4.623 
2.800 
4.171 

3.105 

2.608 

3.523 
3.729 
1.093 
1.341 
362 



27.365 
2.088 



29.453 



Aventureros que van en la Armada y loa criados que llevan 

que pueden pelear. 

En la Rata D. Alonso Martinez de Leyva. . 36 

San Martin, capitana El Príncipe de Asculi 39 

Galeón San Marcos El Marque's de Peñafiel 21 

Galeón Almiranta El Marqués de Garres, cuñado 

del Duque de Saboya 10 

En la Capitana El Conde de Gelves 16 

Galeaza Capitana D. Gastón de Moneada, mayo- 
razgo del Conde de Aytona. 6 
En la Capitana D. Bernardo de Velasco, her- 
mano del Condestable de 
Castilla 5 



LA ARMADA INVENCIBLE. 67 



En la Capitana D. Pedro de Zúñiga, hijo de 

del Marqués de Avilafuente. 6 

Almiranta de Oquendo.. . . D. Diego Pacheco, hermano del 

Marqués de Villena 19 

Galeón San Marcos D. Enrique Enriquez de Guz- 

man, hermano del Marqués 
de las Navas 4 

ídem D. García de Cárdenas , herma- 
no del Conde de la Puebla. . 7 

En la Capitana D. Diego Enriquez, hijo de don 

Fadrique Enriquez, Comen- 
dador mayor que fué de Al- 
cántara 12 

ídem D. Baltasar de Zúñiga, herma- 
no del Conde de Monterey. . 6 

Galeón San Marcos D. Alonso Tellez Girón , her- 
mano del Duque de Osuna.. 11 

Val. Veneciana D. Francisco de Rivadeneira, 

hijo del Mariscal Noves 8 

Galeón San Luis D. Luis Portocarrero, hijo del 

Conde de Medellin 6 

» San Felipe D. Lorenzo de Mendoza, hijo 

del Conde de Orgaz 4 

D San Martin D. Luis de Córdoba, hermano 

del Marqués de Ay amonte.. 6 

» San Marcos D. Felipe de Córdoba , hijo de 

D. Diego de Córdoba 6 

y> San Martin D. Pedro Enriquez , hermano 

del Marqués de Villanueva.. 5 

En la Rata D. Ladrón de Guevara, herma- 
no del Conde de Oñate 6 

Galeón San Luis D. Pedro Portocarrero, herma- 
no del Marqués de Villanue- 
V9» de Barcarrota ^ 

Capitana de Oquendo D. García de Toledo, nieto de 

D. García de Toledo 4 

Galeón San Martin D. Pedro de Castro, hijo del 

Conde de Lémos 7 

Capitana de Oquendo D. Rodrigo de Mendoza, her- 
mano del Marqués de Cañeta. 7 

Capitana de Bertendona.. • D. Francisco Manrique , her- 
mano del Conde de Paredes. 6 

Capitana de Oquendo D. Franciseo Pacheco^ primo 



68 LA ABMADA INVENC5IBLE. 

del Conde de Oropesa 6 

Galeón San Luis D. Pedro Puertocarrero, hijo 

del General de la Goleta. ... 6 

En la Valencera D. Rodrigo Lasso, del hábito 

de Santiago . 5 

En la Rata « . . D. Rodrigo Manrique de Lara, 

primo del Duque de Nájera. 18 

ídem D. Pedro de Guzman, hijo de 

D.Vasco 2 

ídem D. Tomás de Granvela . sobri- 
no del Cardenal 13 

Galeón Almiranta D. Luis de Vargas 8 

Capitana de Oquendo D. Francisco Pacheco de Guz- 
man 3 

San Juan de Diego Flores. D. Diego Enriquez, hijo del 

Virey D. Martin 7 

ídem D. Sancho de Luna , hijo del 

Capitán de los Continos. ... 6 

En la Valencera D. Sebastian Zapata , hijo de 

Juan Rodríguez ViUafuerte. 3 

Galeón San Mateo D. Rodrigo Vivero 3 

ídem San Martin D. Diego Sarmiento, hijo de 

D. García 4 

ídem D. Juan Vicentelo, hijo del 

Corso 10 

En la Rata D. Gaspar de Sandoval 5 

Galeaza Capitana D. Ramón Ladrón de Mendoza. 4 

San Juan de Bertendona. . D. Xpobal de Robles 4 

Urca almiranta Enrique Brenne, Capitán ale- 
mán 1 

ídem Baltasar Bioque 1 

Galeón San Martin D. Francisco Guiral, del hábi- 
to de San Juan 2 

ídem San Mateo Rafael Asal , inglés 1 

Galeón San Martin Diego de Miranda , fídalgo por- 
tugués. 4 

Santa Ana de Recalde. . . . Carlos Da3dunque 1 

Capitana de Oquendo D. Luis de Vargas y Figueroa. 4 

ídem Sebastian de Castro 1 

ídem D. Pedro de Toledo 2 

Caridad, inglesa. D. Antonio Martínez Chirino. 2 

ídem D. Francisco Narraez 1 

En la Regazona. D. Juan Alonso de las Ráelas. 3 



LA AEMADA INVENCIBLE. 69 

Galeón San Luis D. Francisco Manuel 5 

Galeón San Mateo D. Guillermo Bnin, inglés.. . . 2 

El Gran Grin D. Diego de Mieres 2 

La Valencera D. Diego Fernandez de Mesa.. 1 

Santa Ana de Recalde. ... D. Pablo de la Pena 1 

Capitana de Oquendo El Capitán Pero H'uñez de Cas- 

tilblanco 1 

La Juliana D. Fernando de Aranda 1 

La Rata Jerónimo Magno 1 

Galeón de Florencia Ferrante Nardino * 3 

ídem Vicencio Marcilli 4 

ídem Paulo Milio Justiniano 2 

En la Rata Federico Vizconde 5 

San Salvador de Oquendo. D. Antonio López de Chaves.. 3 

En la Rata D. Manuel Paleólogo 2 

Galeón San Luis Diego Mexía de Prado 1 

Galeón San Marcos Miguel de Gumarra 1 

Galeón San Pedro El Capitán Hernán Gómez de 

Tortoles 2 

Galeón San Felipe El Sargento mayor Lope Gil 

Tejada 1 

ídem Diego Hurtado 1 

En la Rata. Capitán Bartolomé López de 

Silva 2 

Santiago de Recalde Alférez Pedro Urlano 1 

ídem Toribio de Liébana » 

Almiranta general Capitán Francisco Maldonado. 3 

Nuestra Señora déla Rosa. Jusepe Justen. > 

Almiranta de las urcas.. . . Gregorio Pérez de Lara 1 

Nuestra Señora de la Rosa. Juan de Alba > 

ídem Juan Cler » 

ídem Pedro Dere 3> 

Galeón San Martin Juan Fernandez Correo » 

Almiranta general El Alférez Pedro Destala 1 

Anunciada de Bertendona. D. Antonio de Tejada 1 

Santa Ana de Oquendo. . . Pedro Sánchez Gallardo 1 

Galeón San Marcos Alonso Ruiz 2 

ídem Sargento Alonso de Arquillos. 1 

La Juliana Bartolomé de Arroyo Valdivia. 1 

Almiranta general Pedro de Idiaquez 2 

Capitana de Oquendo D. Francisco de Verastegui.. . 1 

ídem Juan López d« Izaguirre 1 

Galeaza Capitana Juan Setanti ]í> 



70 LA ARMADA INVBNCIBLB. 

Galeón San FeKpe Alonso de Castañeda » 

Galera Capitana D. Francisco de Torres » 

Galeón San Martin Capitán Gómez Pérez Dasma- 

riñas 2 

ídem Capitán Diego Pérez Murcillo. 1 

San Salvador Juan de Castromonte » 

ídem Antonio de Vera » 

ídem Joan de Carranza y> 

ídem Alvaro de Castro » 

ídem Antonio de la Pena » 

ídem Juan del Portillo » 

San Salvador de Oquendo. Diego Méndez de Castro » 

ídem D. Alvaro de Sosa y Vivero. . . 1 

Galeón Santiago de Flores. Sargento Bemardino de Fi- 

gueroa , » 

ídem Dionisio Irlandés » 

La Rata D. Luis Ponce de León 2 

Galeón Santiago de Flores. Alférez Antonio Crúzate 1 

Urca Santa Ana Juan Fernandez Hermosa. ... y> 

ídem Alonso Valiente » 

ídem Juan Fernandez de Rueda. ... » 

ídem Cristóbal de Funes j Mora... . » 

Regazona. Capitán Gaspar Maldonado. . . 1 

ídem Alférez Antonio Bazan » 

ídem Alférez Juan de Villaverde. . . » 

Urca Grifón Vasco de Lago » 

Santa Ana de Oquendo. . . D. Sancho de Curila Noguerol. 1 

ídem Juan Bautista Pantoja. ...... 1 

Concepción de D. Pedro.. . Alférez Melchor de Silva » 

Santiago de Diego Flores. Sargento Diego Cea » 

116 aventureros con criados 456 



Entretenidos que van con sueldo en la Armada y criados 

que llevan. 

El Conde de Paredes * 12 

D. Diego Maldonado 13 

Capitán Juan de Velasco 2 

» Gaspar de Hermosilla 2 

» Agustín de O jeda 2 

3) Pedro de Heredia 2 



LA AEMADA INVENCIBLE. 71 

D. Rodrigo de Mendoza 2 

D, Fernando de Ayala 2 

Capitán Antonio Serrano 2 

D. Juan de Sandoval, hermano del Marques de Denia... 6 

El capitán Marolin de Juan 2 

y> Alonso de Campo 

y> Diego de Obregon 

D. Pedro Ponce de León 

Capitán Diego de Acedo 

» Francisco Negrete 

» Francisco de Cuéllar » 

D. Mauricio Girardino 2 

Admondio Estajio 2 

D. Carlos O'Conor 2 

D. Tomás Gualdino 8 

Tristan Uníglade > 

Ricardo Burley 

Roberto Lario 

Cristóbal Lombardo 

D. Enrique Viano 

Juan Burner.. 

Gómez Freiré de Andrada 

Juan Galvan 

D. Pedro Marley 

Patricio Quinifort 

Maximiliano de Viloux 

Diego O'Dor » 

D. Pedro Girosque 2 

Roberto Riforte » 

Ricardo Siton y> 

Guillermo Estachi 1 

Duarte Rifort » 

Capitán Alonso Gaitan 

3) Pedro de Esquivel 

» Francisco Hernández de Peralta 

y> Hernando de Pedraza 

Diego de Velasco 

D. Félix Arias Girón 

Capitán Jerónimo de Quintanilla. 

D. Alvaro de Sosa j Vivero 

Capitán Alvaro de Carrion 

D. Diego Fernandez de Córdoba 

D. Felipe Ponce de León, 



72 LA ABMADA INVENCIBLE. 

D, Juan de Cardona 1 

Capitán Joan Antonio Marín » 

1). Juan de Toledo 2 

D. Cristóbal Maldonado » 

1). Luís Bravo > 

D. Gonzalo de Eraso » 

D. Pedro de Alcega » 

D. Diego de Luzon 8 

D, Jerónimo de Vagas 1 

D. Diego de la Rocha 1 

D. Juan del Castillo 1 

1), Jerónimo de Monroy 1 

Antonio Moreno 1 

Pedro Manso de Andrada 2 

Capitán D. Antonio de Castañeda 1 

D Esteban Mercadillo » 

D Diego de Valle 1 

j> Pedro de Pozos » 

í) Antonio de Bonilla 1 

Teniente Luis de Castañeda » 

Felipe Cordes 3> 

D. Juan de Portillo 2 

D, Francisco Zapata 3 

1). Jusepe de Castilla 2 

D. Pedro Bazan y> 

D. Antonio de Cartagena 1 

Capitán Cristóbal de Quirós » 

Sancho de Paternoy » 

Capitán Luis de Ojeda > 

D. Pedro de Zegarra de las Rochas 

1). Francisco Pacheco 

ü. Juan de Zarate 

1), Francisco de Avendaño 

D* Gaspar Rui» de Peralta 

D« Fernando de Medina 

1\ Garcia Girón 

1), Pedro de Toledo 

D, Fernando Gallinato 

Gaspar Maldonado 

1)« Rodrigo de Guxman y Molina 

Capitán Pedro Ruia de Torquemada 

1). Alvaro de Mendoza y Carvajal., 3 

Juan de Cea Marín. » 



LA ARMADA INVENCIBLE. 73 

Capitán Domingo de Irazagorria 1 

Alférez B. Diego Fernandez de Córdoba d 

3) Juan de Villaverde d 

3) Francisco Cortés » 

y> D. Pedro de Guzman » 

3> Jorge de Arroyo d 

y> Francisco de Ülloa » 

3) Juan Vázquez de Sandoval y> 

» Gaspar Carrion » 

j> Hernando Ramirez » 

3> Diego de Ayllon » 

i> Pedro de Claramonte ]0 

3) Miguel de Urbina » 

y> Juan Alonso Ordoñez » 

y> Luis Daza » 

» Juan Yañez de Lasarte » 

3> Rodrigo de San Juan Alarcon » 

3> Leopoldo de la Cuadra » 

3> Pedr© Rodríguez de Ayala » 

3) Pedro Cerces 3> 

y> Hernando Cañaveral » 

3) Hernán de Castañeda 3) 

3) Alonso Gómez 3) 

3) Diego González de Agüero 3) 

3> Sancho de Paredes y> 

3> Hernando de Vera 3) 

3> Alonso de Burgos 3) 

3) Gaspar de Porres 3> 

3> Luis Hernández 3> 

3> Diego de Andrada y> 

j> Pedro de Larrea , 3) 

3) Andrés de Pedrosa 3) 

3) Alonso de Avila 3> 

3> Antonio de Lara, » 

3> Martin de Zuazo 3> 

3) Gregorio Rodríguez Cerrado 3> 

3> Francisco Jaén 3> 

3> Miguel de Quinel 3> 

3> Diego de Padilla , . . . . 3> 

3> Juan de Acevedo 3) 

3> Gaspar Ortiz de Quiros 3> 

:» Martin Garcés 3> 

3> Alonso Pizarro y> 



74 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Alférez Hernando Jiménez » 

» Gregorio Carreño » 

y> Pedro de Uceda » 

» Sebastian de Carvajal » 

» Sancho Ochoa » 

» Juan Navarrete » 

» Juan de Zúñiga » 

» Luis Osorio » 

J> Gómez Claramonte de Avila » 

» Andrés Salamanqués. » 

y> Pedro Nuñez de Chaves y> 

» Francisco de Peralta » 

» Diego López de Medrano » 

Teniente Juan de Acosta » 

Fadrique Patricio » 

Domingo de Imorreta , . . » 

Manuel María de Olivares » 

Francisco Jiménez » 

Pedro de Acuña » 

Juan de San Juan » 

Diego Kincon y> 

Pedro de Estrada » 

Diego de Cuéllar » 

Sargento Francisco de León * . » 

Jerónimo Francés » 

Tomás de Sayavedra » 

Diego de Montoya » 

Martin de Bus d 

Capitán Luis Rodríguez » 

Juan de OUacaniqueta d 

D. Fernando Monroy » 

Pedro Baca de Bazan » 

Gaspar de Mur j> 

Alférez Diego Hernández Moreno J> 

» Miguel de Panduro , » 

Capitán Francisco de Contrery » 

y> Rodríguez Hidalgo » 

Juan de Samaríno » 

Gabríel de Rojas » 

D. Gabríel de Santillana ., » 

Capitán Paulo Chisler 1 

Sargento mayor D. Hernando de Escobar 1 

Juan Vázquez de Avila 1 



LA ARMADA INVENCIBLE. 75 

D. Lorenzo de Figneroa 1 

Sargento mayor Juan de Avalos 1 

D. Alonso de Toledo y> 

Alférez Antonio Bazan » 

Juan de Chaves Esquivel » 

Alférez Martin de Corral » 

D Juan Gil de Casalde » 

Capitán Rodrigo de Orozco 

» Francisco Ángel 

D. Sancho de Herrera 

D. Alvaro de Brizanos 

D. Juan de Inurreta 

Enrique Miguel, inglés 

Roberto Daniel Caballero 

Tomás Vitres , clérigo irlandés 

Alférez Juan de Haro » 

» Alonso de Villaquiran » 

» Miguel de León » 

» Antonio de Ayala » 

» Sancho de Urquiza » 

D. Rodrigo de Villacorta d 

Alférez Francisco de Medina Soto » 

Francisco Correa de Silva » 

Capitán Pedro Campos 

D. Pedro de Beamonte 

D. Juan de Velasco '. . 

D. Femando de Guzman 

D. Antonio de Vergara 

D. José de Portugal 

Francisco de Quiñones 

Alonso de la Sema ]» 

D. Pedro de Guzman 1 

D. Alonso de Mendoza » 

D. Juan de Alameda » 

Vicencio de Pedrobone » 

Capitán Juan Bautista Marolin d 

Son todos los entretenidos 228 con 163 criados. 

La8 personas que se han embarcado por cuenta de la artillería, 

Alonso de Céspedes, teniente de capitán general 1 

Capellán mayor , 1 

Gentiles hombres 1 

Ingenieros 2 



76 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Mayordomo de artillería con sus ayudantes 2 

Médico 

Cirujano 

Boticario 

Alguacil 

Maestro mayor de carpintería 

ídem de herrería 

Herreros y carpinteros ^ 

Artilleros 95 

Comisario de muías y sus mozos 23 

Criados de los oficiales 8 

Son en todo 167 

Gente del hospital, 

P. Martin de Alarcon , administrador general 1 

Teniente 1 

Médicos 5 

Cirujano mayor.. 1 

Cirujanos ^ 

Ayudantes 5 

Curas 4 

Veedor 1 

Mayordomo 1 

Oficiales y mozos de servicio 62 

Son en todo 85 

Religiosos que van en la Armada. 

De la Orden de San Francisco, de Castilla 8 

ídem id. , de Burgos 20 

Frailes Descalzos , castellanos 29 

ídem id. , portugueses 10 

De la 6rden de San Agustin, castellanos 9 

ídem id. , portugueses... 14 

De la de San Francisco del Paño, de Portugal 16 

Carmelitas Descalzos 12 

De la Orden Tercera, de Portugal 8 

Dominicos de la provincia de Andalucía 22 

Carmelitas de Portugal 9 

Teatinos castellanos. 15 

ídem portugueses 8 

Son en todo 180 



LA ABMADA INVENCIBLE. 77 



Lo8 Tercios y Compañías sueltan que van en la Armada 

y la gente que tienen. 

D. Francisco de Bobadilla, que sirve de Maestre de Campo 
general. 

Tercio de Sicilia de que es Maestre de Campo D, Diego Pimentel, 

El dicho Maestre de Campo 105 soldados. 

Oapitan Martin de Avalos 103 » 

» Miguel de Garro Ros - . . . . 135 . » 

2> Francisco Ruiz Matute 95 » 

D Pedro de Pliego 91 » 

» D. Antonio Enriquez 87 » 

» Pedro de León 112 » 

» Diego Juárez 110 , » 

y> Antonio Marín Centeno 93 » 

j> D. Francisco Carrillo 84 y> 

y> Diego Costilla 93 » 

y> Felipe Sumier 91 » 

D D. Antonio de Herrera 86 » 

» Francisco Marín Centeno 102 » 

» D. Gómez de Carvajal 87 » 

j& Jorge Arias de Arbieto 87 » 

3) Andrés Mugía 80 » 

D Lope Ochoa de la Vega 128 » 

» Francisco Malo 57 » 

2> Gregorio de Sanabría 99 y> 

» Martin de Gallipienso 67 J) 

3) Francisco Márquez 108 » 

» Sancho Sánchez de la Rocha 94 » 

» D. Fernando de Vera 115 » 

» D, Pedro de Pacheco 104 y> 

» Gonzalo de Buytron 80 » 

Tercio del Maestre de Campo D. Francisco de Toledo. 

El dicho Maestre de Campo ^120 soldados. 

Capitán D. Juan Maldonado 96 » 

» Juan Francisco de Ayala 79 » 

2> D. Francisco de Vivanco..^ 90 » 



78 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Capitán G. Beltran 78 soldados. 

D D. Alonso Ladrón de Guevara 84 » 

» D. Francisco de Borja 112 d 

» D. Rodrigo Tello de Guzman 121 » 

j> Bernardino de ViUagomez 119 » 

» D. Antonio del Castillo 98 » 

» Pedro Nuñez de Avila 85 » 

» Francisco de Castrejon • . . . 78 » 

2> G. García de la Cárcel 87 » 

D Jerónimo de Guevara 89 d 

j> Antonio de Valcárcel 80 » 

y> Blas de Jerez 104 » 

» Juan Alonso del Castillo 138 » 

2> D. Francisco de Céspedes. 106 » 

» Pedro Calderón , 105 > 

» Pedro Ibañez de Lujan 95 » 

D D. Pedro de Sandoval 182 » 

D D. Francisco de Chaves 152 » 

» Juan Pérez de Loaysa 100 » 

» D. Alonso de Godoy 148 » 

D Cristóbal Rivero 89 y> 

D Juan de Torres de Mendoza 109 » 

Tercio de D, Alonso de Luzon, 

El dicho Maestre de Campo 161 soldados. 

Capitán D. G. de Monroy 124 » 

» Francisco Perlines 147 » 

» D. Arias de Silva 130 » 

» Juan de Soto 165 » 

j> D. Francisco Persoa 123 J> 

» Rodrigo Ortiz de Zarate 131 » 

3) D. Pedro Camacho 134 > 

» Pedro de Yepes 133 » 

» Jerónimo de Aynar 146 > 

» Alonso Riquelme 70 » 

» Luis Ramirez 72 > 

3) Hernando de Olmedo 70 > 

3) P. García Manrique 80 » 

» Diego Sarmiento. • 66 > 

» Andrés de Valenzuela. 107 » 

9 D. Alonso de Guzman 108 :» 

j> Esteban Ochoa.. 107 > 



LA ABMADA INVENCIBLE. 79 

Capitán Andrés de Pantoja 120 soldados. 

3> D. Juan de Saavedra 76 x> 

» Juan de Mondragon 138 » 

» P. S. de Sepúlveda 108 » 

» Hernando de Quesada 120 » 

» Pedro de Eguía 82 » 

x> Diego de Miranda Quirós 90 » 

y> Juan Possa de Santiso 86 » 

Tercio de Nicolás de Isla, 

El dicho Maestre de Campo 175 soldados. 

Capitán Patricio de Antolinez 150 » 

- y> Vasco de Carvajal 159 » 

3) Antonio Maldonado 165 3) 

D D. Juan de Monsalve Solís 49 » 

D Luis Maician 145 3) 

» D. Lope de Mendoza 132 d 

j> Diego de Aranda Clavijo 72 » 

» Bartolomé Bravo 70 » 

3> D. Luis de Córdoba 71 » 

3> Bernardo de Paredes. 119 » 

» Luis de Molina 70 » 

» D. Diego Lainez de Avila 56 » 

» Alonso Virues Maldonado 58 y> 

y> D. Diego Casaos 52 d 

j> Luis Bernosa 54 » 

i> Andrés Verdugo. 65 » 

i> Alonso de Benavides 45 » 

» Pedro Solano 71 í> 

» Duarte Nuñez 98 » 

3> Pedro Hurtado de Corcuera 81 » 

3> Diego Cascarro 67 » 

3) Pedro de Santistéban 77 » 

3> Esteban de Legorreta 103 » 

» Melchor de Avendaño 87 » 

i> D. Gabriel de Zuazo 148 » 

Tercio de D, Agustín Mexia, 

El dicho Maestre de Campo 169 soldados. 

Capitán D. Diego de Leiva. 140 » 

i> Luis de León .••. 102 t> 



80 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Capitán Gregorio de Chinchilla 114 soldados. 

j) Pedro de Quero Scavias 117 2> 

2> Pedro Carrillo 86 » 

D D. Diego López de Ájala 67 » 

» Pedro de Mendoza 140 » 

» D, Jerónimo de Herrera 155 » 

» Alonso Barrantes Maldonado 122 » 

» Diego de Nodera 54 » 

» Cristóbal Vázquez de Peralta 75 » 

» D. Diego Bazan 89 » 

3) Pedro Palomino 37 » 

j) D. Luis de Carvajal 75 » 

:i> Antonio de Villafáfila 80 » 

3) Jerónimo de Valderrama 65 » 

y> Garcilaso de la Vega 102 » 

» D. Juan de Baraona 98 » 

» D. Francisco Porcel de Peralta 117 í^ 

y> D. Francisco de Almonacid 100 » 

» D. Juan de Ibarra 94 » 

y> D. Pedro Ponce 145 » 

» D. Alonso de Bracamonte 98 » 

» D. Alonso de Zayas , 112 j> 

:i> D. Pedro Manrique 117 » 

Compañíaa sueltas. 

Capitán D. Juan de Luna 90 soldados. 

» D. Vasco de Mendoza y Silva 79 » 

» D. Antonio de Selva 98 J> 

D Domingo S. Chumacero 54 » 

» D. Juan de Guzman 150 » 

y> Kodrigo Alvarez de Benavides 222 » 

» Lope Vázquez 210 » 

» D. Baltasar del Salto 210 2> 

)) La del galeón Real 117 » 

» Juan de Garibay 100 » 

y> Domingo Martin de Avendaño 100 » 

3> G. Melendez 100 3> 

y> Antonio Moreno de Godoy. ........ 100 » 

2> D. Alvaro de Sotomayor 100 » 

3> P. Ortiz Galerno 100 » 

» Antonio de Leiva 134 » 

y> D. Jerónimo Cortés • 126 » 



LA ARMADA INVENCIBLE. 81 



Capitán Nicolás Ortiz 100 soldados. 

2> Alonso Tausti 82 » 

» Diego González de Heredia. 100 » 

» Pedro González de Mendoza 141 » 

» Juan Fernandez de la Pila 91 » 

» Alonso Gómez 100 2> 

» Diego de Aler 90 » 

» Francisco Maldonado 84 » 

» Alonso de Peraza ... 80 » 

» D. Luis de Maeda 83 » 

» D. Francisco Ortiz Melgarejo 117 » 

» Alonso de Vargas 90 » 

» Pedro de Aycarna 108 » 

» Gonzalo Franco de Ayala 118 » 

» D. Pedro Enriquez 115 » 

Se presupone que las banderas portuguesas del cargo de 
Gaspar de Sosa y Antonio Pereira, tendrán 2.000 hombres, 
con lo que en todo serán 172 compañías con 18.973. 

Caballeros de la casa del Duque, 

Bartolomé Andion de Lara. Pedro de Vallejo. 

El alcaide Antonio Cortés. D. Francisco Sarmiento. 

Jerónimo de Arceo, secretario. D. Pedro de Deza. 

Antonio Gutiérrez. Bernardo de Aguilar. 

D. Francisco de Salazar. D. Alvaro de Mendoza. 

D. Alonso de Corral. D. Alvaro de Zurita. 

D. Alvaro Farjan. D. Francisco de Neira. 

Luis de Miranda. Pedro Diaz Ortiz. 

D. Juan de Amaya. Tomás de Espinosa. 

Gómez Patino. Hipólito de Fuentes. 

D. G. de Santisidro. Antonio Esteban. 

D. Alonso Guajardo. Son por todo 22 con 60 criados. 

Para servicio de la Armada y gente se lleva de respeto en ella 
mucha cantidad de barriles de agua , platos , escudillas y tazas 
de palo y galletas en que repartir las raciones, funiles, baldes de 
todas suertes para las aguadas , lanternones , lanternas y lampio- 
nes, plomo en hojas, cueros de vaca y estoperoles para en caso 
que la artillería enemiga haga algún daño á los navios , y canti- 
dad de zurrones de becerro para la pólvora ; hachas de cera para 
los fanales , candelas de sebo para las lanternas , sacos y mochi- 
las de angeo, romanas, arcos de madera para lias pipas, ocho mil 

TOMO n. 6 



82 LA ABMADA INVENCIBLE. 

botillas de cuero para vino y agua , cinco mil pares de zapatos y 
once mil de alpargatas, y ansimismo jarcias, olonas, estopa y 
clavazón de respeto, y se han hecho y dado banderas y flámulas 
con figuras de Cristo y de Nuestra Señora y las armas de S. M. 

Se Úeva de respeto encabalgamientos de campaña para doce 
cañones que son de batir y veinte y una pieza de campaña con 
3.500 balas para ellas , demás de las que van puestas. Para ti- 
rar la dicha artillería se llevan cuarenta muías y los carretones, 
carromatos y largos, jarcias, cabrias, tablones y todo lo ne- 
cesario para este efecto y para llevar las municiones. 

Asimismo se llevan de respeto 7.000 arcabuces, 1.000 mos- 
quetes, 10.000 picas, 1.000 partesanas y alabardas, 6.000 me- 
dias picas, y para caso de saltar en tierra las herramientas de 
azadas, azadones, picos, palas, espuertas y mochilas necesarias 
para setecientos gastadores , haciendo cuenta que para cada uno 
de ellos se llevan tres piezas de cada género. 

Lisboa, 9 de Mayo de 1588. — (Extractado.) 

NÚMERO 110. 

Relación sumaria de los navios que van en la felicisima 
Armada que S. M. ha mandado Juntar en el rio y puer- 
to de esta ciudad de Lisboa , de que es Capitán general 
el Duque de Medina-Sidonia y la gente de guerra y ma- 
reante , artilleria y pelotería , municiones y bastimen- 
tos y otros peltrechos que lleva, y el tiempo para que 
los dichos bastimentos podrán servir. 

Van en la dicha Armada 130 navios de guerra en esta 
manera : 

Navios. . . . Galeones y nave? gmesas 65 

Urcas de 300 á 700 toneladas 25 

Pataches de 70 á 100 toneladas 19 

Zabras, con dos gruesas de la Corona de 

Portugal la 

Galeazas 4 

Galeras 4 

Son todos los dichos navios 130 

Que tienen de porte, toneladas. . . . 57.868 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



83 



Asimismo van en la dicha Armada, cara- 
belas para servicio 10 

Asimismo falúas, con seis marineros cada 

una 10 

Artuieria.. . Los dichos navíos van armados con 1.497 
piezas de bronce de todos calibres , y en- 
tre ellos muchos cañones, culebrinas y 
medias culebrinas, cañones pedreros y 
934 de hierro colado de todas suertes... 2.431 

Balas.. . . . Para la dicha artillería llevan balas con- 
forme á los calibres 123.790 

FóiTora.. . . Pólvora para dicha artillería y arcabucería , 

toda pólvora de arcabuz, quintales 5.175 

Plomo. . . . Plomo para la arcabucería, quintales 1.238 

Cnerda.. . Cuerda de arcabuz, quintales 1.151 



La gente que va en la dicha armada. 

Gente.. . . . Soldados Castellanos en 162 banderas.. . . 16.978 

Soldados portugueses 2.000 

Gente de mar 8.050 

Aventureros 116 

Criados suyos 465 

Entretenidos 228 

Criados suyos 167 

Del hospital 85 

Religiosos de todas órdenes 180 

Caballeros de la casa del Duque 22 

Criados della 50 

Criados del Veedor general , Ministro y ofi- 
ciales 50 

Ministros de Justicia 19 

Personas de remo 2.088 

Que son por todas personas á quien 

se dan raciones 30.656 

Bastímentofl. Bizcocho, quintales 110.000 

Vino, pipas 11.117 

Tocino, quintales 6.000 

Queso, quintales '. 3.000 

Pescado de todo género, id 6.000 

Arroz, id 4.000 



84 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Haba j garbanzo, fanegas 6.000 

Aceite , arrobas 10.000 

Vinagre, arrobas 21.000 

Agua, pipas 11.000 

Con los cuales dichos bastimentos va proveída la Armada 
para seis meses. 

Capitán general, el Duque de Medina-Sidonia. 

D. Alonso Martínez de Ley va, capitán general de la caba- 
llería del estado de Milán. 

Juan Martínez de Eecalde , general del Armada de Vizcaya 
y almirante de toda la Armada. 

Diego Flores de Valdes, general de los galeones de Castilla. 

D. Pedro de Valdes , general de las naves del Andalucía. 

Miguel de Oquendo, general de la Armada de la provincia de 
Guipúzcoa. 

D. Hugo de Moneada, á cuyo cargo van las cuatro galeazas. 

El capitán Diego de Medrano, á cuyo cargo van las cuatro 
galeras. 

D. Jorge Manrique , veedor general. 

Bernabé de Pedroso, proveedor. 

El licenciado Martin de Aranda, auditor general. 

El licenciado Magaña, teniente de auditor. 

Tomás del Monte, alguacil real. 

Alonso de Alameda, contador. 

Pedro Coco Calderón, contador. 

Juan de Juerta, pagador. 

Felipe de Porras, veedor de las galeras. 

Bernabé de Alvia , contador de la Armada de Guipúzcoa. 

Pedro de Igueldo , contador de la de Vizcaya. 

Juan de los Rios, comisario de muestras. 

Ochoa de Anuncibay, comisario. 

Pedro de Arbisua, comisario. 

Agustín de la Guerra, comisario. 

Diego Infante del Águila, comisiarío. 

Juan Martínez de Guílístequi, comisario. 

Melchor Pérez , veedor del tercio de Sicilia. • 

Juan de Unquero, contador del mismo. 

Andrés Roseto, escribano de raciones. 
• Francisco López de Espino, tenedor de bastimentos. 
' Fecha en el galeón San Martín, 14 de Mayo, 1588 años. — 
(jjGote. Sans, de Barutell, Simancas, art. á, njim. 876). 



LA ARMADA INVENCIBLE. 85 



NÚMERO 110w«. 

Obra nuevamente compuesta donde | por maravillosa or- 
den se cuentan los grandes y bravos bastimentos, | gé- 
neros y cantidad de carnes y pescados de diversas 
suertes y mane I ras que van en la brava y poderosa 
armada que el rey nuestro sefior ha | mandado Juntar 
en Lisboa, Junto con las muchas y ñiertes naos, galle- 
ras y galeazas y bravos galeones, y los muchos y es- 
pantosos inge luios y aparatos de guerra, Junto con la 
grande suma y cantidad de | bravos y valientes solda- 
dos y capitanes y poderosos y grandes se [flores que 
con tanta y bravosa, braveza y gallardía la siguen, la 
muy I grande sobervia cantidad de artillería y ñiertes 
y géneros de mujniciones cosa nunca o ida, á. la cual 
lesu Chisto guarde y de victor|ia y á. su Magostad 
guarde en su sancto servicio. Amen. Impreso con | li- 
cencia en Lisboa y agora en Burgos por Santillana. 
Compuesto por | Juan de Mesa, en este presente afio 
de MOIizxxvüJ afios. (Escudo de armas reales.) 

Refugio de todos nos 
madre del verbo humanado 
perfectisima María 
concebida sin pecado 
Princesa de Cielo y tierra 
vuestro nombre sea loado 
nuestra gran procuradora 
ante lesus consagrado 
oid virgen las peticiones 
de todo el chrístiano estado, 
interceda reyna con vos 
el apóstol sanctiago 
y san luán evangelista 
y el gran bautista sagrado 
también la sacra docena 
y francisco el muy amado 
mártires y confesores 
estén contino rogando 



LA ABHADA INVENCIBLE. 

las Vírgenes excelentes 
eaten aiempre aa pilcando 
los aanctos todos del Cielo 
intercedan con cuidado 
y loa hombres dende el suelo 
raeguen á Cliríato aagrado 
Obispos y Arzobispos 
7 el sanctú Pontificado 
y la noble clerecía 
de oficio mny sublimado 
frayles y religiosos 
de qualquier orden y grado, 
y las monjas y beatas 
clamen siempre con cuydado 
y los sanctos hermitafios 
que habitan en despoblado 
duques condes y marqueses, 
eefiores de todo estado 
labradores y oficiales 
y quftlquier hombre criado 
con ayunos y oraciones 
estén siempre lamentando 
y pidiendo é, Dios perdón 
de su culpa y gran ¡lecado 
y ansí con contrición 
pidan al berbo encamado 
que por SD sancta pasión 
y sangre que ha derramado 
le de salud y bitoria 
al gran León esforzado 
don Felipe Eey de españa 
y al príncipe deseado 
y a la infanta ninsabeUa 
de virtudes gran dechado 
y a mi me dé luz y guia 
porque no yaya errado 
y de quenta a toda gente 
de la flota que a juntado ■ 
el fuerte Rey FUipe 
y exercito afamado 
munición y bastimento 
y de donde lo ha sacado 
y de todo el aparato 



LA ABUADA INVENCIBLE. 



saetía a corchapinea 
; otros cascoB de b&lia 
j desa coata despafla 
carabelas él traja 
j de chalupas y barcos 
cioquenta y más subia 
del rio de portugal 
que por en medio corría 
de qnatro billas nombradas 
que el gran portugal tenia 
con compaña de bizcaba 
j lipusca que le seguía 
dieron treynta carabelas 
y españa también embía 
beynle galeras reales 
mny fuertes en demaaía 
j Nápolea el famoao 
con catorce acudia 
de Cecilia diez y seys 
bínieron con alegría 
todas bienen bien armadas 
de muy mucba artillería 
munición y bastimento 
sobrado mucho traja 
que sumó toda el amada 
que arriba referia 
trescientas y mas noventa 
con cinco en compañía 
belas que todas tendidas 
que quien en mar las bey a 
es mirar una Ciudad 
de las mayores que abia 
en todo el orbe críado 
de la Espafia y la turqaia 
también quiero declarar 
la gente de infantería 
que ba mandado juntar 
el que a España regia 
de loa tercios de la Italia 
que el gran Felipe traya 
cinco mil infantes belloa 
en quien el Bey mucho üa 
y de la carrera de indias 



LA ABHADA INVENCIBLE. 

ochenta j dos mil soldados 
sin macha caballería 
j para serbir la gente 
que en esta armada benia 
Bon coatro mil y docien'os 
BÍn los mucbachos que abia 
con mas tres mil gastadores 
que sirven de esporteria 
y de allanar los caminos 
por do el campo hir tenia 
maríneros j pilotos 
que a esta armada regia 
ocho mü j nobecientos 
gente que bien lo entendía 
y de pares ochocientos 
de molas también embia 

Eara que tiren en tierra 
> muy fuerte artillería 

ROIIAHCK DEL BASTIHEKTO. 

Oigan todos los nacidos 
el bastimento sobrado 
que la fuerte flota Ueba 
del gran León esforzado 
de bizcocho y vastimento 
qne sera aquí declarado 
de atún y de aceyte 
y vinagre que ha juntado 
y de queso y de tozino 
cecina que ha llebado 
y muchas pipas de bino 
garbanzo y aba preciado 
y asi mesnio mucho arroz 
y de donde lo ha sacado 
comienzo por el bizcocho 
que el andalucia a dado 
que son doce mil quintales 
de bizcocho aderezado 
y málaga la famosa, 
beynte y siete mil a dado 
la comarca dio seyscientos 



92 LA ARMADA INVENCIBLE. 

y Ñapóles dio cinco mil 
pipas de bino acendrado 
7 sebilla y su alxarafe 
fértil arto y abastado 
con otras siete mil pipas 
acndio con gran coydado 
según ella por razón 
de las pipas que a comprado 
el poderoso Felipe 
baleroso y esforzado 
beinte mil pipas de bino 
y seys mü por mas recado. 

ROMANCE DE LOS MAS BASTIMENTOS. 

Kota el queso y el atún 
que el gran Felipe embia 
en la poderosa Armada, 
que gobierna y regia, 
embian los mallorquinos 
sierbos de sancta María 
de queso dos mil quintales 
que su Rey se los pedia 
y ellos como obedientes 
se los dieron sin porfía 
y a Sebilla la famosa 
también el Bey le pedia 
con tierra de estremadura 
que compafíia le hazia 
que le den dos mil quintales 
y al momento se lo embia 
y á la isla de cerdeña, 
y de Cecilia pedia 
den catorce mil quintales 
de que lo que conbenia 
al exercito y armada 
que el gran León traya 
y ellos biendo la patente 
lo embian con alegría, 
y pidió a portugal 
que el gran Felipe regia 
que le ayuden con su parte 



LA ARUADA INVENCIBLE. 

embian tres mil quintales 
aegun claro se beya 
los quintales que declaro 
de cecina qae traya 
la muy poderosa Armada 
que el gran Felipe embia 
son treze mil quintales 
de cecina que decia 
y de aceyte y de bínagre 
notad bien lo que embia 
de Ñapóles y de su tierra 
y toda el Andalucía , 
fueron beinte y tres mil 
quintales que pedia 
de aceyte y de binagre 
que al armada combenia, 
de abas y garbanzos 
muy gran bastimento embia 
a Cartagena y Malaga 
falta ninguna bazia 
saco quince mil quintales 
con la tierra que regia, 
y de Ñapóles seys mil 
y de Cecilia traya 
también otros cinco mil 
que monta lo que eacrebia 
beynte e seys mil quintales 
aba garbanzo cogia •- 
pues suma bien el arroz 
que de Genova traya 
juntamente con Valencia 
porque ea ella se cogia 
catorce mil quintales 
según se me referia 
cebada para las muías 
que la fuerte armada embia 
de Malaga e su comarca 
de cebada limpia embia 
tres mil e quinientas 
fanegas con eortesia 
e de Cartagena e Murcia 
e Corzega en comps&ia 
dan diez y seis mil fanegas 



96 LA ARMADA INVENCIBLE. 

De osla el padre eterno 
y el hijo glorificado 
j el espíritu ensalzado 
os de salud y gobierno 
pues son tres y un superno 
que le tenga en memoria 
a Felipe Rey Hispano 
le dé salud y victoria. 
Christianos con contrición 
roguemos al buen lesus 
pues murió por nos en cruz 
oiga nuestra oración 
y con solen procesión 
roguemos al rey de gloria 
que a Felipe rey Hispano 
le dé salud y victoria. 
La Virgen sancta Maria 
interceda también con nos 
a su hijo inmenso Dios 
San Pedro y Sancto Mathia 
la sagrada compañía 
y Baptista de memoria 
a Felipe Rey Hispano 
le dé salud y victoria. 
Martyres y confessores 
las virgines excelentes 
y los sanctos innocentes 
rueguen a Dios con clamores 
pues murió por pecadores 
en la cruz triunfo y memoria 
a Felipe Rey de España 
le dé salud y victoria 
Rueguen también los dotores 
patriarcas y profetas 
con oraciones muy rectas 
al señor de los señores 
papas y emperadores 
que de Dios gozan en' gloria 
que a Felipe Rey de España 
le dé salud y victoria 
Los celestes cortessanos 
del Cielo rueguen contino 
a lesus verbo divino 



98 LA ARMADA INVENCIBLE. 

abajo que se amarrasen muy bien, y así lo hicieron, 
porque á la tarde volvió el tiempo Ueste con tanta 
furia que no se pudo pasar adelante. El señor Cardenal, 
pensando que aquel dia, como todos lo pensamos, saliera 
el Armada, fué á Belén, donde estuvo hasta ayer tarde, 
entendiendo que hiciera tiempo para ver salir el Arma- 
da, y como no lo ha hecho se ha vuelto ayer. Con hacer 
el tiempo que digo torné á dar vuelta por el Armada y 
hice que las galeras se llevaran á las urcas, y tomando 
el tiempo á la bolina, como mejor se pudo, ganando el 
viento de tierra, dando bordos, salieron todas las urcas 
á Belén, y de allí hice que saliesen todos los demás navios 
á Santa Catalina, donde los tengo ahora, excepto catorce 
que están en Belén y los diez de esta escuadra de Por- 
tugal, que no he querido que se desaferren hasta que el 
tiempo dé lugar para ello. Plegué á Dio^que sea tan pres- 
to como es menester, que cierto puedo asegurar á V. M. 
no hay cosa hoy en la tierra que más desee ni que más 
lo haya procurado, por lo mucho que veo importa la 
salida desta Armada al servicio de Dios y de Vuestra 
Majestad, y el cuidado en que terna á Y. M. la dilación. 
Miércoles 11 deste, en la noche, llegó de Flándes & 
este puerto el capitán Francisco Moresin con un filibot 
pequeño. Trájome una carta del Duque de Parma, hecha 
en Gante á 22 de Marzo ; en creencia suya, y en virtud 
de ella, me ha dicho la comisión que trae, que es en 
efecto decir le envió el Duque á saber el estado en que 
estaba esta Armada y darme cuenta del en que el Duque 
tenía la de allá, que es menos número de gente de la que 
yo pensaba, porque, á lo que éste dice, no llegarán á 



100 LA ABMADA INVENCIBLE. 

I ■■ ■ ■■■■-■ ■ ■ II ■ » ■■ — ■ 1^1 ■■■ ■ ■■■■■ ■ — — — — ■ ■ 

con la salud que toda la cristiandad y sus vasallos ha- 
bernos menester, que con esto se puede pasar la mohin- 
dad que tengo de ver que haya tanto tiempo que aguar- 
do el que he menester para salir desta barra, y que no 
me haya llegado ni para poder dar un paso. Espero en 
nuestro Señor que esta dilación ha de ser por mejor, 
pues tras tantas burrascas y mal tiempo han de venir 
las bonanzas y buenos temporales que serán menester 
para la jornada, con tanta prosperidad como se puede 
esperar siendo la causa tan suya, y aunque de todo esto 
estoy muy asegurado, no puedo dejar de sentir mucho 
perder todo este tiempo, por lo que V. M. lo sentirá y 
las otras consideraciones que V. M., con su gran pru- 
dencia, apunta en esta carta, que demás de ser de tanta 
importancia para todo lo que se pretende, lo es de muy 
grande el comerse las vituallas , y ha sido muy acertado 
el ir previniendo otras por lo que se puede ofrecer, si 
bien tengo por cierto que con las que tengo en los navios 
me han de bastar para hacer la jornada, y en lo que toca 
á la salud de la gente , gracias á nuestro Señor la tiene 
tan buena y está tan sana el Armada, que no se debe 
haber visto jamas tanta gente junta y embarcada con 
menos achaques. Verdad sea que en esto se tiene el cui- 
dado que es posible, visitando los más dias todos los 
navios y sacando dellos los enfermos que no pueden ser 
de provecho y curando los que con brevedad pueden sor 
sanos, y haciendo las diligencias que se deben hacer 
para conservar la salud. Plega á Dios que nos la dé como 
la habemos menester para emplearla en su servicio y en 
el de V. M., etc. — Del galeón San Martin, 21 de Mayo 



102 LA ARMADA INVENCIBLE. 

ñera que antes les sea superior, haciendo esto no podré 
yo dar al Duque tanta gente como á V. M. le parece, 
pues siempre del número de la muestra y de las rela- 
ciones que se envian á V. M., vienen á faltar muchos, 
como se verá por la primera muestra que mandaré tomar 
á la francesa en la mar, que aunque aquí se tomó el 
otro dia, no me satisface, por haber sido en él puerto y 
donde con facilidad pueden pasar muchas plazas. 
. Los avisos que V. M. me mandó enviar de Inglaterra, 
vienen á conformar con los que antes se tenian, y aun 
paresce que en las fuerzas van cresciendo algo más y lo 
que no solamente he yo de aflojar en el cuidado, pero 
antes ir con mayor si es posible, confiando en la miseri- 
cordia de Dios, como yo confio, que si nos aguardan ha 
de suceder lo que siempre les ha sucedido topándose con 
fuerzas de V. M., y si no hallo embarazo en el paso, yo 
no tengo que dividirme ni irlos á buscar, sino seguir mi 
derrota hasta juntarme con el Duque de Parma, y es- 
tando las fuerzas de V. M. juntas y sabiendo dónde se 
hallan las de los enemigos, y teniendo forma segura y 
breve de poderlos ir á buscar, se tomará la resolución al 
pié de la obra que más conviniere para asegurar la jor- 
nada de tierra, la cual tengo yo por tan fácil, deshecha 
la fuerza de mar, como V. M. mejor que nadie lo sabe, 
y todo el mundo lo dice. 

En el caso que V. M. apunta, si Draques con la Ar- 
mada que apresta en Plemua se fortificase en aquel 
puerto, ó en otro, con fin de dejarme libre el paso y sa- 
lir después á la mar á tomarme en medio del y de la 
otra Armada que envian al opósito de la del Duque, voy 



104 LA ABHADA INVENCIBLE. 

se hubiere de ejecntar, si como V. M. dice, después de 
juntas las faerzas de Flándes y éstas se acertase á hallar 
el Armada del enemigo encerrada en algnn pnerto donde 
pudiese ser acometida y deshecha por mar y tierra : en 
este caso se comunicará entre el Duque y los demás & 
quien tocare y se tomará la resolución que paresciere 
más acertada, y si ellos acudieran á socorrer de la gente 
que llevan en el Armada los puestos que emprendiere el 
Duque, y aunque no acudan, hallándome capaz para 
poderles acometer y deshacer en su mismo puerto, lo 
haré conforme á la ocasión que tuviere y á la ftierza que 
ellos y yo tuviéremos, que de la suya he yo de juzgar lo 
que podré hacer con la mia, y á todo lo que se intentare 
y ejecutare se irá con la consideración y cuidado que 
convenga para prevenir los sucesos que Dios será servi- 
do de darnos, los cuales espero en su Divina misericor- 
dia serán todos los que nos podemos prometer de la 
santa intención que V. M. lleva en esta empresa. 

Aunque yo tengo entendido lo que V. M. me tiene 
mandado por su instrucción para seguir aquello en todo 
lo que yo pudiere y las ocasiones que se ofrecieren dieren 
lugar, quedo advertido particularmente de lo que Vues- 
tra Majestad manda, que aunque la Armada del enemigo 
venga á estos reinos, no por eso haya de dejar de hacer 
lo que llevo á mi cargo, sin darme cuidado que por acá 
pueda haber cosa que se le dé á V. M. hasta dejar aca- 
bada y concluida la empresa, y de lo que sucediere en 
ella y en todo lo demás iré siempre avisando á V. M. 

El tiempo está de la misma manera que lo escribí á 
Vuestra Majestad últimamente. Aunque no con buen 



106 LA ARMADA INVENCIBLE. 

No he querido decir á V. M. lo que le he servido en 
todo lo de esta máquina, habiéndola hallado con ruin 
poca gente y tan atrasada que sin duda no creí verla en 
este estado en Un año, y las dificultades que ha habido, 
y la falta de Ministros que V. M. tiene aquí que le sir- 
van con ley y amor. Ayúdelos nuestro Señor á todos, 
que no quiero hacer mala obra á nadie. 

Suplico humildemente á V. M. se acuerde de mis hi- 
jos, pues los dejo tan pobres, y mi casa y descanso y 
quietud por servirle con el amor que siempre y sin inte- 
rés, ni intentar, sino llanamente, y ahora será muy á 
tiempo que se viese que V. M. hace merced y honra á 
los que así caminan. Tornólo á suplicar á V. M. con la 
humildad y obediencia que debo. Guarde nuestro Se- 
ñor, etc. Del galeón á 30 de Mayo, tres leguas á la 
mar. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colee, Sans de 
Barutellj Simancas, art. 4.®, núm. 881. 



NÚMERO 115. 

Participa las ocurrencias de la navegación; ha caido 
enfermo el Almirante Martínez de Recaído. 

Señor. — A 30 del pasado escribí á V. M. dándole 
cuenta de haberme hecho á la vela aquel dia por la ma- 
ñana, con el viento Nornorueste y fuimos navegando 
con él la vuelta de la mar todo el dia y la noche, y ayer 
martes hasta mediodia, y por ser el tiempo tan escaso 
y contrario, entramos 18 leguas á la mar, abatiendo de 
manera que nos hallamos sotaventeados del cabo de 



108 LA ARMADA INVENCIBLE. 

• I I 1 1 

• 

mente escribí á los 14 deste haber doblado el Cabo con 
buen tiempo, y así vine costeando esta tierra de Galicia 
hasta el paraje del Abra de Mungi por recoger las gale- 
ras, que conformé á la orden que les di me habian de 
aguardar en aquel puerto, y por no haber llegado pasé 
sobre la isla de Zizarga, que es á ocho leguas de la Coru- 
ña, para reunir los bastimentos de pescado, carne sala- 
da y tocino que V. M. ha mandado que allí se provean, 
y porque estuvieren cargados y á punto, despaché un 
patache al Marqués de Cerralvo desde los 40** y fué en 
10 deste, para que así lo ordenase con la brevedad toda 
que se pudiese, y haberme entrado el viento en el Nor- 
te, ques la travesía desta costa, y contrario á nuestro 
viaje, me fui la vuelta de la mar con el Armada, donde 
me he entretenido de una vuelta y de otra tres dias, y 
aunque á los pilotos paresció que se entrase en la Coru- 
ña ó Ferrol , me pareció no hacerlo porque no se deshi- 
ciese el Armada llegando á tierra, huyéndose la gente 
de mar y guerra della como lo acostumbran. 

A este tiempo que se ha gastado en esta costa, llega- 
ron las galeras á Mungía y por las cartas que hallaron 
mias allí, salieron luego en busca mia y se juntaron 
ayer 17 deste con esta Armada, y por estar todavía el 
viento en el Norte mas bonancible , me paresció enviar 
las galeras á la Coruña para ayudar á la carga á los 
bastimentos y á remolcar los barcones dellos, y yo con 
esta Armada me voy la vuelta de tierra á aguardarlos 
seis leguas á la mar. Hasta esta hora no han llegado 
ningunos , y el tiempo se va mejorando en el Sudueste, 
y así aguardaré las galeras hoy todo el dia en este para- 



lio LA ARMADA INVENCIBLE. 

nado con harto trabajo metiéndonos á la mar y procu- 
rando tomar altura, hase decaído mucho, porque se ha, 
estado bien cerca del Cabo de San Vicente , y no se ha 
hecho poco en irnos entreteniendo dando vueltas hasta 
aguardar el tiempo, el cual parece que desde ayer acil 
ha comenzado á soplar Uessudueste , con que espero en 
Dios ha de comenzar á navegar esta Armada su camino 
derecho. Estará ahora de tierra, según la cuenta de los 
pilotos, 90 leguas y en 40 grados largos ; no ha subcedi- 
do cosa de momento en toda el Armada, gracias á Dios, 
mas de habérsele roto el árbol mayor á la urca David 
Chico y en que van quince caballos : hícele que la visita- 
ran algunos maestros y calafates para ver si se podia re- 
mediar, y no ha sido posible. Hala traido estos dias re- 
molcando un galeón de los de Castilla, y visto que si se 
hubiere de ir aguardando deternia mucho el Armada, 
me he resuelto de dejarla con un sargento y doce solda- 
dos, y doce marineros de la costa de Vizcaya que le he 
metido dentro , con un cabo que sea platico y ordenádo- 
les que caminen lo mejor que pudieren en seguimiento 
del Armada, y que si no la pudieren alcanzar, que to- 
men la costa de Galicia, y donde quiera que llegaren, 
el sargento despache al Marqués de Cerralvo con una 
carta mia para que haga que se aderece el árbol, y que 
con las vituallas ó de otra manera siga esta Armada, y 
si la urca no llegare para poder pasar adelante, escribo 
al Marqués ordene que se desembarquen los caballos , y 
los mozos que van con ellos seguirán la orden que lle- 
van de sus dueños , y de las municiones y bastimentos se 
encargue á alguna persona que dé cuenta dello como de 



112 LA ARMADA INVENCIBLE. 

me veo con la gente en mucho trabajo sin poderlo reme- 
diar, y gran parte dellos ha sido fuerza echarse en la 
mar, por no poder servir sino de apestar y enfermar la 
gente, y aunque yo quisiera infinito no dar pesadumbre 
á V. M. con estas cosas, ni con ningimas que se le pu- 
diere dar, importando tanto el buen efecto de lo que se 
va á hacer, tener con que sustentar la gente y que por 
esto no falte de hacerse lo que todos deseamos, no puedo 
dejar de representarlo á V. M. y suplicarle humildemen- 
te lo considere, para mandar que caminen luego algunas 
vituallas con que reforzar las que se llevan, y de lo que 
particularmente más necesidad llevamos es de carne j 
pescado, que destas dos cosas nos va faltando notable- 
mente, y de las demás son también menester. Este des- 
pacho envío por la vía de Lisboa, y el duplicado por la 
de la Coruña, para que en llegando en cualquiera destas 
dos partes se envié á V. M. en diligencia, por el cuidado 
que le dará el no saber desta Armada, y yo le temé 
siempre de ir despachando á V. M. de donde quiera que 
me hallare. — Nuestro Señor guarde, etc. — Galeón real, 
en el golfo de las Yeguas á 10 de Junio de 1588. — El 
Duque de Medina-Sidonia. — Colee. Navarrete, t. xxx. 



NÚMERO 118. 

El Duque de Medina-Sidonia avisa la salida 
de la Armada al Duque de Parma. 

Ilustrísimo y Excmo. Señor. — Luego que llegó el 
capitán Moresin á Lisboa escribí á V. E. y respon- 



114 LA ARMADA INVENCIBLE. 

espaldas ; pero no le habiendo, será menester valemos 
de lo que hubiere, y que V. E. luego como tuviere mi 
aviso, que será respecto á los tiempos que el capitán 
Moresin Uegáre, salga á encontrarme, despachándome 
luego esa zabra que envío con el dicho Capitán, para 
que con ella V. E. me avise el estado en que estuviere, 
y pudiendo podrá salir, y dónde nos podremos juntar. 

Yo he hecho juntar á los pilotos y hombres muy 
prácticos desta Armada que lo son de toda la costa de 
Inglaterra, y propuéstoles que resuelvan en qué puer- 
tos podría arribar esta Armada en aquella costa, que 
estuviere segura de los temporales, resolviéndose todos 
que con ciertos tiempos que lleva por memoria el capi- 
tán Moresin, pueden estar en Gouchep, Herlaga y Ro- 
manlos hasta Dobla ; pero que con Sursudueste y Sub- 
dueste no converná bajarse del Cabo de Brochepe ; yo 
les digo que todo esto ha de ser conforme al tiempo, y 
que lo que más convernia sería juntarse esta Armada 
con V. E. , que haciendo esto , yo espero en Dios que 
todo se ha de encaminar muy conforme á lo que se pre- 
tende , para hacerle este servicio. 

Lo que yo temo más desta Armada es la agua, por- 
que aunque se lleva por seis meses, no veo dónde poder 
reforzarla, y así conviene que V. E. desde luego vea 
dónde podrá acomodarla de agua, porque aunque se 
traiga de Dunquerque en barcas, es forzoso proveerla, 
si ya V. E. no supiere de algún puerto de donde se pu- 
diere traer el agua y abrigarse el Armada, que esto se- 
ría de grandísima importancia , y en cualquier caso es 
menester que V. E. mande que se prevengan desde 



116 LA ARMADA INVENCIBLE. 

christiaadad lo ha menester, y lo merece la intención 
con que V. M. se ha movido á hacerle este servicio. 

Todos los dias que hace bonanza para poder barquear- 
se, envío á llamar algunos de los Generales de las es- 
cuadras y marineros más prácticos, con los cuales co- 
munico todo lo que me ocurre para ir más prevenido á 
la jornada, y mirando los proes y contras de lo uno y lo 
otro, se toman las resoluciones que parecen más conve- 
nientes , y últimamente he enviado órdenes á todos los 
Maestros de Campo y Generales de las escuadras, que 
cada uno visite su gente y navios y vean si conforme á 
las órdenes que les tengo dadas de la manera que han 
de pelear , tienen aderezadas las armas , navios y todo lo 
demás que les toca, para que cuando se descubra el Ar- 
mada del enemigo, cada uno sepa lo que ha de hacer, y 
sin confusión acudan á sus puestos , y que si faltare algo 
para reparo del artillería y de los fuegos artificiales, me 
avisen para que yo lo haga proveer , y que los soldados 
tengan listas sus armas y hechas las balas, y todo 
puesto tan á mano y en orden, que no les falte ninguna 
cosa, y esta visita se está ahora haciendo, y cada uno 
me ha de traer lo que en cada navio hallare en particu- 
lar, para que yo lo entienda, y provea lo que faltare. 

En pasando el Cabo de Finisterre, daré orden que 
todos los navios se desembaracen y no quede camarote, 
cama , arca ni cofre en ninguna cubierta, sino que todo 
se ponga abajo, y lo que no cupiere se eche á la mar, y 
comenzando por este galeón , en los demás que yo pu- 
diere andar lo ejecutaré propio y enviaré personas de 
confianza que lo hagan en toda el Armada, sin eceptar 



118 LA ARMADA INVENCIBLE. 



salada, tocino, queso, pescado y sebo que hubiese allí 
en los navios, barcas, carabelas de pescadores ó otros 
cualesquiera bajeles que se hallasen, y saliesen en mi 
busca, j si acaso el tiempo me alargase, me siguiesen, 
y juntamente con el patax le envié un Comisario con 
orden que asistiese á la embarcación de todas estas vi- 
tuallas, y tomase la razón de las que se embarcasen, 
y hiciese mucha diligencia para alcanzarme, y ahora le 
despacho esta carabela para el mismo efecto , porque si el 
tiempo me da lugar á no parar en el Cabo , pienso pasar 
adelante sin detenerme un momento , aunque lo padezca 
en las vituallas, que como escribí á V. M. en cifra con 
la carabela pasada, llevo gran falta dellas , por ir sa- 
liendo todas las desta Armada muy mal acondicionadas, 
gastadas y podridas , y haberse echado á la mar gran 
parte dellas. A trueque de no detenerme pasaré por todo, 
esperando que V. M. se ha de servir de mandar que se 
vayan reforzando luego, y particularmente de carne, 
pescado y agua, que desde ayer acá han enviado á pedir 
algunas urcas agua, y esto es lo que más cuidado me 
da. Suplico á V. M. mande que se vaya proveyendo, y 
que de Galicia se provea está Armada destos bastimen- 
tos lo más apriesa que se pudiere, pues ninguna cosa 
importa tanto para los efectos que se han de hacer con 
esta Armada, que no le falte el sustento de ella. 

Con este patax que despaché á Galicia escribí al ca- 
pitán Medrano , que conforme á la orden que le di esta- 
rá aguardándome en la bahía de Muxia, cuatro leguas 
más allá deste Cabo , que en descubriendo esta Armada, 
á la hora, sin detenerse un punto se viniese para mí con 



120 LA ARMADA INVENCIBLE. 

1588. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colee. Sans de 
Barutellj Simancas, art. 4, núm. 887. 

NÚMERO 122. 

Enterado S. Jff. de la entrada del Duque en el puerto de 
la Corufia, le recomienda que continúe el viaje con 
toda brevedad. 

El Rey. — Duque, primo. Acaban de llegar vuestras 
cartas de 18 y 19 de éste, la una hecha sobre Cabo de 
Prioro, la otra en el puerto de la Coruña, y las conside- 
raciones por que decís en la primera que no pudiendo na- 
vegar por falta de tiempo habíades dado fondo en la isla 
de Cizarga sin quereros arrimar á la costa y que pensá- 
bades seguir derecho vuestro viaje , eran tan buenas , que 
holgara que se hubiera podido ejecutar puntualmente 
este propósito ; mas pues el tiempo y el querer refrescar 
el agua os obligó á entrar en aquel puerto, confio que 
sin falta saldriades pasados los dias que decís , y que ya 
para hoy estaréis muy adelante , pues vuestra mucha di- 
ligencia y buena resolución , junto con lo que sabéis de 
mi voluntad, y lo que importa no perder hora de tiem- 
po, no me deja pensar otra cosa sino tener esto por cierto 
mediante el favor de Dios ; mas por si acaso el tiempo 
hubiese constreñido á lo contrario, aunque me persuado 
que ésta no os ha de hallar en España, os vuelvo á en- 
cargar me saquéis cierta la confianza que de vos tengo, 
pues veis que en la brevedad del efecto consiste el atajar 
inconvenientes y reparar mejor la falta de las vituallas, 
á que habrá sido algún alivio las que allí habréis toma- 



122 LA AKMADA INVENCIBLE. 

ria de entrar el resto de la Armada en este puerto, que 
por ser tarde no lo hizo aquel dia. El tiempo cargó tanto 
aquella misma noche y otro dia, que las naos corrieron 
la vuelta de la mar según se sospecha y cree, y ha sido 
tanta la mar y el viento, con tanta cerrazón y tormenta, 
que no se ha visto, según los de esta tierra dicen, y 
puédese tener á mucha dicha no haber tomado la Ar- 
mada toda en la mar, y á las galeras el tiempo, porque 
se perdieran infaliblemente, y la Armada toda corriera, 
y con la cerrazón y aguacero no pudieran seguirme ni 
todas las naos sustentarse igualmente á la mar, y se pa- 
saran dias muchos en juntarnos, y nuestro Señor ha 
encaminado el hallarse parte del Armada aquí, porque 
con esto toda la demás sabrá que ha de sustentarse y 
venir á este puerto, y con el tiempo que esta tarde ha 
comenzado á abonanzar, entiendo que las naos vendrán 
el bordo de la tierra en demanda de este puerto, y que 
en estos dos ó tres dias podré enviar relación á V. M. de 
lo sucedido. Tiéneme con mucha pena que en 20 de Ju- 
nio haya hecho tan recio tiempo que haya obligado á 
dividirse esta Armada, que aunque todos esperan que el 
daño habrá sido poco ó ninguno, todavía estorbará algu- 
nos dias el poder salir deste puerto, pues se habrán des- 
aparejado algunas naos, á que se habrá de acudir, y al 
aguada de todas. 



la arribada al puerto de la Conifia el 19 de «Tunio. Dícele entraron 
allí 40 bajeles y la Capitana , que los demás se hicieron á la mar y 
se vieron á punto de ser anegados muchos de ellos. Que el número 
de la Armada es de 147 bajeles muy bien artillados, con otros 
pormenores. 



124 LA ARMADA INVENCIBLE. 

que los pocos y ruines bastimentos me han hecho temer 
que este daño no venga á ser general y irremediable. 

Hame parecido despachar este correo á V. M. con la 
que hasta agora se ofrece, y con las nuevas que tuviere 
de las naos iré dando cuenta á V. M. de lo que de ella& 
se entendiere. Nuestro Señor guarde, etc. — Del galeón 
San Martin en el puerto de la Coruña á 21 de Junio 
de 1588. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colee, Na- 
varrete^ t. xxx. 

NÚMERO 124. 

£1 Conde de Andrade participa & S. M. haber entrada 
en el puerto de Vivero D. Alonso de Leyva con otras- 
diez naos. 

Porque podria ser que el Duque, cuando despachó 
este correo, no supiese como D. Alonso de Leyva y otras 
diez ú once naos arribaron antiyer y ayer al puerto de 
Bibero, me pareció, topando este correo en el camino, 
avisarlo á V. M. y también le escribo al Sr. Marqués de 
Denia; pero por si su señoría no está ahí acaso, hago 
esto. Corrió tres dias de tormenta. Al Sr. D. Juan beso 
las manos mil veces y Dios guarde á V. M. — De Atero 
de Rey, 22 de Junio 1588. — El Conde de Andrade. — 
Colee, Sans de Barutell, art. 4, núm. 891. 



126 LA ARMADA INVENCIBLE. 

que ha hecho, y acudido con tantas veras y cuidadoras! 
con su persona, de noche y dia, como con dineros de su 
hacienda, comprando algunas cosas, que sin ellas y sin 
su buena diligencia era imposible remediarnos ni poder 
salir á seguir nuestro viaje, porque aunque hubieran 
aportado estas galeazas y dos naves á Lisboa, de á do 
salieron, no se hubieran aprestado y reparado y hecho 
su aguada tan bien y brevemente, y de manera que no 
se ha perdido una hora de tiempo, pues sólo éste se ha 
esperado hasta hoy que ha sido nuestro Señor servido de 
darle, aunque no tan favorable como conviene, y me 
parto con estas dos galeazas y dos naves todos juntos de 
conserva la vuelta de la Corufia, de á do he tenido carta 
del Duque, de 27 del pasado, por la cual me ordena 
lleve todos estos navios á mi cargo y haga diligencia en 
mi navegación sin pérdida de punto, y para que V. M. lo 
tenga entendido, hago estos renglones estando de parti- 
da, y guarde nuestro Señor á V. M. y en estados acre- 
ciente como la cristiandad ha menester. — Sobre la ga- 
leaza Patrona en la bahía de Xijon á 6 de Jullio 1588. 
— Pipochio, Moran. — Colee, Sans de Barutell, artícu- 
lo 4, núms. 892 y 907. 

NÚMERO 126. 

Relación del adovio que han menester las galeazas y 
galeones del daño que recibieron con el temporal pa- 
sado. 

Galeaza Capitana. Un bauprés, porque se le rompió 
el que tenía ; fortificar los dos timones que tiene ; cala- 



128 LA ARMABA INVENCIBLE. 

todo el bizcocho, y á un marinero se le rompió una 
pierna con la caida del árbol, y viene falta de áncoras y 
cables, y no tiene vitualla ninguna si no es un poco de 
tocino, y dello está podrido. 

La Almiranta, de Bertendona, de que es patrón Ma- 
nuel Orlando, no le falta nada. 

La urca Doncella^ de que es patrón Antonio Méndez, 
no le falta nada. 

La Barca de Antique. No le falta nada. 

La Concepción Menor, No le falta nada. 

La Concepción Mayor y de que es maestre Juan López 
de Zubelzu, hace mucha agua. 

La San Juan Bautista , de que es maestre Fernando 
de Mero, no le falta nada. 

La Rata^ de que es capitán Francisco Vidal, fáltanle 
dos anclas, que se las quebró el Grangrin abordándose 
en la mar, y también perdió otras dos áncoras y dos ca- 
bles ayustados nuevos , el uno se quebró y el otro deja- 
mos cuando dimos fondo en la punta de Barras con el 
temporal, y entiéndese que estos ferros se perdieron 
juntos en la dicha punta. 

La carabela Concepción^ de que es patrón Francisco 
González , no le falta nada. 

El patache Nuestra Señora de Gracia ^ de que es pa- 
trón Juan de la Mora, viene abierto y es menester que 
desembarque todo lo que tiene para calafatearle, porque 
estando todo el dia á la bomba no pueden agotar el agua. 

La carabela Nuestra Señora de la Asunción, de que 
es maestre Pedro Yañez , trae la verga mayor rota y el 
mástil de trinquete sentido. 



130 LA AKMADA INVENCIBLE. 

recibido esa Armada, j por la dilación que en repararse 
podria haber, considerado que esto pudiera suceder en 
peores mares y donde no se pudiera remediar ni tornarse 
á juntar con tanta seguridad como en ese puerto, paresce 
que ha sido guiado por mano de nuestro Señor, como 
causa suya, pues á un tiempo se refrescará la Armada 
de los bastimentos de que llevaba falta , y de las demás 
cosas, y ansí no debéis sentir esto, que yo quedo muy 
cierto que con vuestro mucho cuidado y diligencia daréis 
tal orden en todo que ganéis el tiempo perdido y tornéis 
en seguimiento de vuestro viaje con mucha brevedad, de 
que me avisaréis, y muy particularmente del daño que 
esa Armada hubiere rescibido, y cuándo y cómo se habrá 
juntado, y si faltan algunos navios y cuáles. 

Bien es que por todos respectos se os vayan prove- 
yendo bastimentos para refrescar los que van en el Ar- 
mada, sin embargo de los que habéis tomado en ese 
puerto de la Coruña, y ansí he mandado que se despa- 
che á Lisboa para que ciertas urcas que allí habia en 
orden para poder cargar se meta en ellas todo el bizco- 
cho que se hallare hecho, y alguna aceite, vinagre, vino 
y atún, y que vayan derechamente á ese puerto, y no 
hallándoos en él aguarden la orden que se les diere, y lo 
mismo se ha hecho al Corregidor de Vizcaya y al con- 
tador Francisco de Arrióla que está en la provincia, y 
para en caso que no os hallasen en ese puerto, será bien 
que dejéis orden del viaje que habrán de hacer, que yo 
mandaré que vaya allí Sancho Pardo para que lo lleve á 
su cargo y siga lo que vos diéredes, de que me avisaréis. 

Bien será que, como decís, se tenga mucho cuidado 



132 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Marcos j San Felipe j otros diez navios, y en el puerto 
de Vivero entró D. Alonso de Leyva con otros diez, 
que aun faltan 27 ó 28 naos y dos galeazas. Me holgué 
infinito con éstas : vienen algunas muy malparadas, par- 
ticularmente las que entraron en Vivero, porque la nao 
Santa María de la Rosa^ de la escuadra de Miguel de 
Oquendo, de porte de 900 toneladas, entró con el árbol 
mayor roto, echado á la mar con vergas y jarcia; á los de- 
mas les faltaban los aparejos que V. M. verá por la rela- 
ción que me envió D. Alonso de Leyva; las que llegaron 
aquí también se descalabraron un poco, especialmente las 
galeazas ; pero con el cuidado que se ha tenido de irlas 
aderezando y proveyendo lo que les falta, como se va ha- 
ciendo, se remediará muy bien, y lo mismo á todo lo de- 
mas. Hice luego buscar si habia aquí algunos masteleros 
para el Almiranta de Oquendo, y no se hallaron sino dos 
muy ruines, que si no es de prestado no podrán servir; 
con todo esto los hice embarcar luego en dos galeras y 
que con la mayor brevedad posible los llevasen á Vivero 
para ponellos en la dicha nao Santa María ^ con que pu- 
diese llegar aquí, adonde he ordenado á D. Alonso de 
Leyva que con el buen tiempo se venga con todas las 
naos á este puerto, y así lo espero cada hora. He despa- 
chado patajes, carabelas y volantes de remo por toda la 
costa, que me traigan nuevas de las naves que hubieran 
llegado á los puertos ó parecieren en la mar, con orden 
que se vengan todas aquí á recoger. Hasta ahora no ha 
vuelto ninguno ni tengo aviso de que hayan aparecido 
más navios. Tengo grande esperanza en Dios que han 
de parecer los más, y que el haber entrado yo en este 



134 LA ARMADA INVENCIBLE. 

que yo lo tenga entendido, como lo deseo y es menester 
para prevenir á las ocasiones que fueren ocurriendo. 

En la aguada y acabar de rescibir los bastimentos se 
da la priesa que humanamente se puede dar, y no se al- 
zará la mano dello hasta acabarlo. El tiempo está tan 
metido y cerrado, con tantos aguaceros y borrascas, que 
desayuda para todo. Plegué á Dios que lo mejore como 
ve que es menester. En la guardia de la gente desta 
Armada se tiene mucho cuidado, porque en los desem- 
barcaderos deste puerto hay repartida una compañía de 
infantería de la tierra, que no dejan pasar ningún solda- 
do ni marinero desta Armada si no es con licencia parti- 
cular mia, y ésta no se da más de aquellos que son menes- 
ter para hacer el aguada y rescibir los bastimentos, y esta 
diligencia y las demás que en esto se ha puesto entiendo 
ha de ser de mucho efecto para que la gente no desam- 
pare los navios , y el Marqués ayuda á esto, y á todo lo 
demás que se ofrece^ muy bien. Lo que más fuere suce- 
diendo iré siempre avisando á V. M., cuya cathólica perso- 
na, etc. — Del galeón San Martin^ en el puerto de la Co- 
ruña, 24 de Junio 1588. — El Duque de Medina-Sidonia. 
— Colee, Sans de Barutellj Simancas, art. 4, núm. 899. 

NÚMERO 129. 

El Duque de Medina-Sidonia, visto el contratiempo de la 
Armada, aconseja al Rey que desista de la empresa. 

Señor. — Como he avisado hasta los 21 desté todo lo 
que hasta entonces se ofreció, así del viaje como de la 
tormenta que corrió esta Armada y lo que se sabía de 



136 LA ARMADA INVENCIBLE. 

de nn reino tan grande y tan ayudado de los vecinos, y 
que para ello era menester mucha más fuerza de la que 
Vuestra Majestad tenía junta en Lisboa, y así rehusé 
este servicio por esta causa y por entender que se jEbusüí- 
taba más á V. M. el negocio de lo que algunos enten- 
dían, que sólo miraban á su real servicio sin más fines. 
Después se fueron las cosas encaminando de manera 
que V. M. me mandó se saliese, como se hizo, y se llegó 
& este paraje adonde el Armada se ha dividido y maltra- 
tado, con lo cual queda con tan poca fuerza que es muy 
inferior á la del enemigo, según todos los que de esto sa- 
ben lo dicen, pues de las naos de más fuerza faltan mu- 
chas, y las dos galeazas y las que aquí hay, la gente está 
muy enferma, irá cayendo más aprisa á causa de los malos 
"bastimentos, como deldaño de ellos he avisado á V. M. 
de ordinario, demás que siendo tan malos, son tan pocos 
que no los habrá sin duda para más que dos meses, y así 
V. M. puede juzgar cómo se irá en esta forma y lo que de- 
pende del acertamiento ó yerro de esta jornada, en la cual 
V. M. tiene juntas todas sus fuerzas, así de navios como 
de artillería y pertrechos, y si se quisiese soldar el daño 
no veo forma para ello, y es menester tiempo y mucho 
para cualquier junta, la cual no podría V. M. hacer sino 
valiéndose de naves de flota, que éstas no son para estos 
mares, y en los de la provincia, Vizcaya, Portugal y An- 
dalucía V. M. no las tiene, y así lo de Portugal y las Indias 
correría mucho riesgo, y los estados de Flándes cobrarían 
ánimo, tornando á levantarse cuando viesen que esta Ar- 
mada habia tenido mal suceso, y ir á cosas tan grandes 
con fuerzas iguales no convendría, cuanto más siendo in- 



138 



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142 LA ABMADA INVENCIBLE. 

habiéndose enviado ya patajes y volantes & correr la 
costa, y correos por tierra con cartas para las Justicias, 
que den aviso á las naos que hubiesen arribado á sus 
puertos para que luego vengan á éste, y orden á las 
mismas naos para que con el primer buen tiempo arri- 
ben aquí. 

Díjoles el Duque diesen su voto y parecer de lo que 
debia hacer cerca de salir á la mar con el golpe de la 
Armada que hay en este puerto y en los de Vivero y 
Eivadeo, sin aguardar á lo que falta, presupuesto que 
faltaban veinte y ocho naos como ellos sabian, y que el 
veedor general D. Jorge Manrique le habia dicho y sa- 
cado por su cuenta y libros que habia en ellas 6.000 
hombres de guerra y mar, y que cada uno en particular 
declarase en conciencia, y por lo que debian al servicio 
de S. M., lo que sentian y lo que en particular haría si 
tuviese la jornada, para que dello se diese cuenta á Su 
Majestad y resolviese. 

Don Jorge Manrique, que fué el primero que votó, 
por orden del Duque, dijo que él habia hecho la cuenta 
de la gente que llevan las naos que faltan, y halla que 
serán los 6.000 hombres de tierra y mar que habia di- 
cho, de que ha dado relación, y que aunque habia dado 
la voz , se habia echado que la Armada llevaba 27.884 
hombres, no hallaron que eran los efectivos más que 
22.500, sacados los oficiales de la primera plana, gru- 
metes y pajes de las naos, aventureros, ministros de 
justicia, hospital, oficiales del artillería y religiosos, y 
la chusma de las galeazas y galeras, y que faltando como 
faltan los 6.000 hombres, quedaban 16.000 de mar y 



144 LA ABMADA INVENCIBLE. 

la Armada íbase con gran seguridad y á negocio hecho, 
y que con esta opinión tan conocida y notoria en toda el 
Armada se vencían otras dificultades que podia tener la 
jornada, y los ánimos de la gente iban muy quietos y 
con la cierta esperanza de victoria que llevaban , faltando 
lo que faltaba iba muy aventurado todo, tanto máB con 
las fuerzas que el enemigo tenía, el cual teniendo ánimo 
de acometer esta Armada, por lo menos defenderse de 
eUa yendo toda junta, mejor le terna de emprenderla 
sabiendo que va separada, y que en cualquier adverso 
suceso de guerra ó temporal, quedaban las Indias pe> 
didas y Portugal y Flándes tan á riesgo de hacer lo 
mismo como se deja ver. Que era muy acertado estarse 
queda aquí la Armada hasta juntarse toda como salió 
de Lisboa, y este voto daba el dicho D. Francisco, y to- 
dos los demás concurrieron en él, ecepto el dicho don 
Pedro de Valdes, que siempre estuvo en su parecer, el 
cual filé : 

PAREOEB DE DON PEDBO DE VALDES. 

Que por la práctica que tiene de las cosas de Ingla- 
terra y por no constarle por las relaciones que hasta 
aquí ha visto y oido que en aquel' reino haya socorro de 
gente extranjera, le parece que en caso que no se junte 
más Armada de la que hay en ser en este puerto y en el 
de Vivero y Rivadeo y Gijon, se debe emprender la jor- 
nada, pues claramente consta y se deja entender que la 
fuerza del enemigo ha de estar divertida en dos ó tres 
partes para impedir el paso del Duque de Parma y la 
entrada del Canal á esta Armada, mayormente que tiene 



146 LA ARMADA INVENCIBLE. 



Asimismo les propuso el Duque que pues ellos podrán 
saber por sus navios y escuadras las vituallas y basti- 
mentos que esta Armada tenía, le dijesen para que tanto 
tiempo podria haber bastimentos , en caso que no los 
baya para tiempo tan largo como se pensó, y aun se 
presupuso, qué les parecia se debia hacer. 

Todos dijeron que se remitian á lo que el Veedor ge- 
neral dijese cerca desto ; pero que anadian el ver las 
quejas grandes que la gente de guerra y mar tenian de 
los bastimentos, porque si no es del pan (y aun esto es 
muy malo) y el vino y arroz y algunas minestras, de lo 
demás no habia que hacer cuenta, porque no era de nin- 
gún provecho ni la gente lo comia. 

Don Jorge dijo que por orden del Duque se andaban 
visitando todos los bastimentos, y que lo que hallaba en 
la visita era ser así como los generales de las escuadras 
decian, que si no era del pan y vino y minestras todo lo 
demás estaba gastado y podrido, por haber tanto tiempo 
que está embarcado, y que habiendo hecho la cuenta de 
todo lo que habia en las naos respecto á lo que se em- 
barcó y lo que se habia comido en dos meses y medio 
que la gente está embarcada, desde 13 de Abril pasado^ 
le parecia que si habia para otros ochenta dias sería todo 
lo más largo que se pudiese, ecepto en la escuadra de 
Diego Flores, que dijo tenía bastimentos para tres me- 
ses escasos, por llevar ahora en su escuadra más gente 
de la que trujo de Castilla. 

Visto esto se resolvieron todos que eran muy pocos 
bastimentos para tanta gente, y que convenía dar cuenta 
de todo á S. M. en correo yente y viniente, para que 



148 LA ABMADA INVENCIBLE. 



NÚMEEO 133. 

El General D. Pedro Valdes contesta 4 S. M. qne pon- 
drá, la mayor diligencia en la jomada; consigna qae 
por el parecer qne dio en la Junta no le mira el Du- 
que con buenos ojos. 

Señor. — Hoy recibí la de V. M. de 28 del pasado, en 
respuesta de la que escribí á los 25, y en cumplimiento 
de lo que V. M. por ésta me manda, por mi parte lo eje- 
cutaré con el mayor cuidado y diligencia que pueda. 

Dejé de dar cuenta á V. M. con el correo que despa- 
chó el Duque á los 28 del pasado de las cosas que basta 
aquel punto me ocurrían, por haberle despachado con 
tanta prisa que me faltó tiempo para poderlo hacer. 

Por el parecer que el Duque ha enviado habrá Vues- 
tra Majestad entendido el que todos dieron y cuan dife- 
rente ha sido el mió de los demás, pareciéndome conve- 
nir al servicio de V. M. que prosiguiese esta jornada tan 
grave y de tanto peso y momento, y por no me haber 
conformado con ellos no me mira con tan buenos ojos 
como era razón y me ha dicho algunas palabras de que 
yo estoy bien lastimado; pero esto ni otro ningún respeto 
me excusará de que no diga siempre lo que entendiere 
conviene al real servicio de V. M. y acudir á él en todas 
ocasiones con las veras que estoy obligado, y así siento 
en el alma verme tan solo y tener tan poca mano en las 
cosas de esta Armada para procurar que por descuido ni 
negligencia no se pierda tan buena ocasión como la que 
tenemos entre manos, y pareciéndome que lo que más lo 



150 LA ABMADA INVENCIBLE. 



NÚMEEO 134. 

Previene S. M. que en ningan caso desiste de su propó- 
sito de la empresa , y en consecuencia que se acelere 
la provisión de vituallas , mandando terminantemente 
que en cuanto se junten las naos que Heüten ó las mási 
aunque haya que dejar 12 ó 15 si necesit&ran grandes 
reparaciones, esté la Armada k punto para salir k la 
primera orden. 

El Eey. — Duque, Primo. Ayer llegó vuestra carta 
de 28 del pasado en mi mano, y antes de responder á 
ella diré, que por las dos mias de 26 del mismo, y por 
la de 1.° de éste habréis visto claramente mi intención, 
que es de no desistir de la empresa por lo subcedido, 
sino llevar en todo caso adelante lo comenzado , ven- 
ciendo las dificultades que se puedan atravesar; pero 
esto, reparada la Armada y recogidas vuestras fuerzas 
que se habian esparcido, á lo menos tanta parte de 
ellas que las pocas que faltaren no fueren de considera- 
ción, y aunque del tenor de las dichas mis cartas, se 
entiende esto claro , y que lo que en la postrera se dice 
de salir á 10 de éste es con palabras expresas de reco- 
ger antes las naos que faltan y aprestarlo volando todo y 
reforzar lo que ftiere con la artillería, gente y vituallas 
de lo que quedare , en que se ve que el dejar se refiere á 
cascos de navios que pidieren largos adovíos y hubieren 
de causar dilación, y no á nervio y ftierza de gente y lo 
demás necesario : todavía os he querido tornar aquí á 
declarar de la manera que se entiende, y con lo mismo 
veréis que conforme lo que se os ha escripto por Conse- 



152 LA ARMABA TNYEKOIBLE. 

tar del dinero que Uevais de respeto, pues en ninguna 
cosa puede emplearse con tanto fracto, como en la que 
de un camino provee á la sanidad de la gente y á tener 
seguro el bastimento que es menester para el viaje, pues 
no es tan poco el de más de dos meses que enviáis por 
relación, sin lo que se toma en ese puerto, y habiendo 
de ir cebado con lo demás que se hace y os ha de seguir, 
y lo que también se escribe que tengan prevenido en 
Flándes (de letra del Rey) ; pero habéis de mirar mucho 
que en efecto se conserve ^ y no se reciba el engaño que 
por lo pasado ha habido^ pues sabéis si lo que se ha ha- 
blado en hecho de verdad responde á las relaciones que 
os dieron antes de salir de Lisboa que me enviastes y 
me tenian con opinión bien diferente de lo que el hecho 
ha mostrado, y lo mismo en lo del aguada, que por la 
copia de lo que escribistes al Duque de Parma, mi so- 
brino, con el capitán Moresin, entendí que os habian 
hecho relación de tener dos meses de agua la Armada, 
y veo después que averiguastes que el dia que Uegó á la 
Coruña habia navios sin ninguna, todo lo cual obliga á 
que hagáis que los oficiales anden muy ciertos y pun- 
tuales. 

Por la relación de la muestra tomada á 28 del pasa- 
do veo el número de la gente que teníades en ese puerto, 
sin la de las diez naos que se entiende que estaban en 
Vivero, y otras dos en Gijon, y otras dos en Rivadeo, y 
otra en Santander, y la de las dos galeazas Patrona y 
Zúfiiga, que la hará crecer buen golpe, pues toda se ha- 
brá recogido, y también la de otras naos que después se 
habian aUegado. 



154 LA ABUADA INVENCIBLB. 

desean, qnisiera más otros navios ; pero en el estado en 
que estamos no se ha de dejar la jornada por esta difi- 
cnltad, qne aanqne es alguna, no es tanta. 

T finalmente me resumo en que conservando la gente 
y la vitualla entera, con darles de comer de lo fresco, y 
recogiendo en ese puerto las naves que os &ltan, ó tan- 
tas que las otras no la hagan de importancia, os preven- 
go os pongáis á punto y en orden para poder salir en 
seguimiento de vuestro viaje en llegándoos otro aviso 
mió, estando de los 10 ó 12 de este mes en adelante tan 
apercibido si es posible, que á la hora que la orden lle- 
gue podáis hacer vela, sirviéndoos el tiempo, en el nom- 
bre de Dios , y cada dia ine despachad un correo con lo 
que hubiere y el estado en que todo lo tuviéredes, aun- 
que yo, visto lo que trae el primero que viniere, y aun 
antes si algo se tardare, pienso enviaros la orden que 
digo para salir, la cual habéis de aguardar en el punto 
que se os encomienda. — De San Lorenzo á 5 de Julio 
1588. — Yo el Rey. — D. Martin de Idiaquez. — Colee. 
Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 135. 

El Duque participa que se ha reunido el Armada : se ha- 
cen con toda prisa las reparaciones; desea como nadie 
salir & la jornada: acordará, con el Duque de Parma 
el plan de operaciones. 

Señor. — Tres cartas he recibido de V. M. , las dos 
del 26 del pasado y la otra de 1."* deste. Beso las manos 
de V. M. por la merced y favor que con ellas me ha he- 



156 LA ARMADA INVENCIBLE. 

yor parte de las urcas ; porque han pasado dos tormen- 
tas muy grandes y la postrera dicen, que si cogiera el 
Armada en Sorlingas ó en el Canal, que lo pasará muy 
mal, y que ftiera mayor el desbarate que la pasada, y 
de mucho daño, porque no tuviera puertos donde correr. 
Luego se atenderá al adovío de todas estas naos, y yo 
mismo asistiré á él como quien más desea abreviar la 
jomada y salir de aquí, y en esto porné todas mis fuer- 
zas y cuidado, y así puede V. M. estar muy asegurado 
dello, y que en aderezándose las naos y habiendo tiem- 
po para arrancar de este puerto , no le perderé. 

De la navegación que han hecho las urcas y algunas 
de las naos que anduvieron con ellas, envío á V. M. con 
ella una relación para que V. M. mande ver más parti- 
cularmente por ella todo lo que les ha sucedido, á que 
me remito. 

La pinaza que envié á SorUnga, topó cerca de allá 
nueve naos que son de las que entraron en este puerto 
ayer en todo el dia. Dióle una gran borrasca dentro de 
la isla de Sorlinga, que le obKgó á correr medio anega- 
da la vuelta de España ; entró aquí ayer con la nueva de 
que venían las naos. También ha hecho otra relación de 
su viaje que envió á V. M. 

En la guarda de la gente de guerra y mar se tiene 
todo el cuidado posible, poniendo guardas en toda la 
Marina y en los caminos y pasos en donde se pueden ir; 
hasta ahora no se sabe que se haya* ido soldado de los 
que aqm' entraron ; marineros me dicen que faltan algu- 
nos ; pero son pocos, y de los de este reino se van reco- 
giendo algunos, que serán tan buenos y mejores que los 



158 LA ARMADA INVENCIBLE. 

tierra , se verá lo que en este caso se hubiere de hacer, 
y porque aquí no se ofrece otra cosa de que dar cuenta 
á V. M. , acabo ésta, rogando á nuestro Señor guarde la 
católica persona de V. M. como la Christiandad lo ha 
menester. — Corufia á 6 de Junio de 1588. — El Duque 
de Medina-Sidonia. — Colee. NavarretCj t. xxx. 



NÚMEEO 136. 

Relación de lo snbcedido & la nave Almlranta con las 
doce urcas y algunas naos que se apartaron del Ar- 
mada, hasta 6 de Julio que entraron en la Gorufla. 

A 16 de Junio, día del CorpiLS Ckristi, hizo el último 
cuarto de la menguante de la luna. Con el tiempo que 
entró se anduvo viernes y sábado y domingo sobre las 
vueltas, con algunas naves levantiscas, y particularmen- 
te la Rata y dos galeazas, andando siempre las más de 
las urcas sotaventeando. 

El lunes á las once desaparecieron las galeazas sobre 
la vuelta del Cabo Orteguera. Estuvimos sobre las vuel- 
tas con algunas naves levantiscas, y desapareció la üata. 

Martes al amanecer dimos vuelta larga sobre el mismo 
Cabo, y sobre tarde, yiniendo la cerrazón y aguaceros se 
dio á la mar. Este dia, yendo sobre la vuelta del Cabo 
tarde, tuvimos por proa once bajeles, y de la vuelta que 
se hizo á la mar habia diez y seis urcas, y entre eUas 
tres naves levantiscas. 

Miércoles, dando el bordo de tierra, haciendo fuerza 
por doblar el Cabo de Orteguera, no se pudo doblar, y 



160 LA ARMADA INVENCIBLE. 



Vizcaya sin esperar. La Casa de Paz grande dijo que 
no podia vencer el agna y se le dijo que siguiese , aunque 
entonces parecia que habia de hacer mal tiempo en el 
rigor del viento y aguaceros, y que se le ayudaría, por- 
que el domingo haría buen tiempo, como lo hizo, alar- 
góse de nosotros, y aunque se le dijo que no siguiese la 
vuelta de tierra, y lo mismo hicieron las dos naos viz- 
caínas, sobre tarde, y seguimos nuestra derrota siempre 
nosotros. 

Domingo y lunes siguiente, las diez urcas que habian 
quedado al Almirante se hallaron á 27 leguas de Sorlin- 
gas y 18 de Vigente. Este dia juntamos á parlamento 
todos los más de los Capitanes de infantería, porque 
hasta entonces por los temporales no se habian podido 
juntar, para dar orden de lo que se habia de hacer en la 
navegación hasta encontrar con el Duque, siguiendo la 
derrota de Sorlingas, y la resoluciou que se tomó se 
llevó con escrípto cada uno. 

Martes á las diez nos hallamos en 65 brazas, y á las 
seis de la tarde cuatro leguas de Vigente en 60 brazas; 
hase gobernado siempre hasta aquí al N"N"0. por temor 
de los aguajes, que como son de leva han sido rescí- 
simos. 

Miércoles por la mañana, viniendo la vuelta de las 
Sorlingas se descubrieron velas hacia Vigente y se me- 
tió en caza el Almirante contra toda razón, á tiempo 
que estábamos á tierra clara y descubierta Vigente ; no 
nos pudimos alargar della hasta la noche. Salieron hasta 
seis bajeles á reconocernos y haciendo luminarias en 
tierra ; la urca San Pedro el Menor se quedó de reta- 



162 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Irlanda, en el Canal de San Jorge, frontero de la manga 
de Brístol ; traían cada doce personas, y el que iba á 
Francia dos frailes, el uno Bernardo y el otro Francisco, 
los cuales venian hnyendo de la parte del norte de Ir- 
landa, de los ingleses, qne habian quemado mes y me- 
dio habia dos monasterios muy principales de Fran- 
ciscos y Bernardos, y á los frailes también, y ellos se 
habian salvado en el monte, y el navio en que iban era 
escoces y el otro irlandés : dicen los frailes que iban hu- 
yendo de tantas crueldades como vian y esperaban ver 
de los que quedaban, y el maestre del navio escoces dijo 
que habia veintidós dias que faltaba de un puerto de 
Escocia nombrado Durat, y que habia nueva en aquel 
puerto que un noble nombrado Bilonmat, que habia ve- 
nido de España, que hacía gente, y que el rey de Esco- 
cia lo habia prendido, y un marinero del navio que vem'a 
de Dublin dijo que las nuevas que de Draque habia era 
que tenía 180 bajeles en tres escuadras de á 60, las dos 
de Dobla al Este y la otra en Pelmua, veinte leguas del 
Cabo Lisarte, y que se decia en Dublin que hacían gran 
provisión por tierra para defenderse, y que de España 
iban 180 ó 200 bajeles gruesos. En este tiempo la mar 
del NE. por el cielo, y al anochecer la urca Paloma 
Blanca^ viendo que el navio que habia tomado las de- 
mas urcas querían volver sobre él, hízosele señal del 
Almirante que lo dejasen, porque se iba á fondo, lo que 
hicieron y tomaron nuestra derrota, que era dar la popa 
al viento la Vuelta de España, hacia la Corana, porque 
no se podía hacer otra cosa, demás de que ya estábamos 
seguros que en Cabo de Longoneos , Montes Bay, Bay 



164 LA ABMADA INVEKCIBLB. 

al NO. y sondamos otra vez y haUamos 74 brazas arena 
blanca con pedacítos muy menudos de Conchitas de Saoi- 
tiago. Este día, á las nneve de la mañana, descabrimos 
nueve velas, que son las siguientes : 

La Capitana de las urcas donde va Juan Gómez de 
Medina. 

La veneciana donde viene el Maestre de campo don 
Alonso de Luzon. 

El galeón del Duque de Florencia. 

La urca Falcan Blanco. 

La urca de las mujeres. 

La nao de Domingo Hernando, que es de la escuadra 
de Becalde. 

Á las cuales fui con todo recato á reconocerlas tenién- 
dome siempre al viento : llegando & ellas hable y mostré 
la orden del Duque al Maese de campo D. Diego (sic) 
Luzon, en su nao, y & Juan de Medina en la suya, y 
también hablé al Cabo de los portugueses que viene en 
el galeón de Florencia, y les dije la orden que llevaba 
del Duque, todos los cuales, en cumplimiento deUa, se 
pusieron luego en derrota de la Corana. 

Las otras tres que Mtan para las nueve no supieron 
dar razón qué velas eran, las cuales quedaban bien cerca 
y venian la vuelta suya por sotaviento, y por no dete- 
nerme, que eran de la compañía, y encargarse Juan de 
Medina dellas, me despedí de su compañía á obra de las 
cuatro de la tarde para Sorlinga, habiéndome dicho que 
se hallaban catorce leguas de la dicha Sorlinga y que 
demoraba la tierra al N^NE. Esta noche encontramos 
un navio que iba la vuelta del SO. 



166 LA ARMADA INVENCIBLE. 

que desfondamos y baldes, y la hecho con que se hizo 
de todo lo que había dentro, fué nuestro Señor servido 
de que hiciese cabeza la pinaza, y antes de venir á este 
estado hicimos echazón de una pipa de vino y otras dos 
de agua y acabó de echar todo lo que habia en el bajel, 
bajamos sobre la cubierta el árbol mayor y así nos en- 
tretuvimos toda esta noche hasta amanecer, con muy 
poquita vela en el trinquete. 

El domingo, á tres del dicho por la mañana, viniendo 
con solo el trinquete, á obra de las nueve horas, descu- 
brimos seis velas , las tres por la banda del N. y las otras 
tres por la del SE., que todas seis parecian ser de una 
compañía, y pasando por entremedias dellas con solo el 
trinquete, viniéronnos dando caza las dos de la parte del 
Sureste, donde luego arbolamos el árbol mayor y hici- 
mos vela, y habiéndonos seguido hasta obra de las dos 
de la tarde, pareciéndoles que no nos alcanzarían se 
quedaron mar al través, tomando todas las velas. Esta 
misma noche topamos, á obra de las nueve, otra nao 
que estaba á la trinca al reparo con solos los papahígos. 

Lunes, á las cuatro del dicho, descubrimos tres velas, 
las cuales son la veneciana, donde dice que venía el 
Maese de campo D. Alonso de Luzon, y el galeón de 
Florencia y la nao de Domingo Hernando. 

Este dia, á mediodía, descubrimos tierra en el paraje 
de Eivadeo. — Colee. Sans de Barutell, art, 4, núm. 897. 



168 LA ARMADA INVENCIBLE. 

ejecutar y hacer que se ponga, desembarace y aKste en 
la forma sobredicha, para que cuando yo vaya á visitar- 
las todas, como lo comenzaré hacer luego, lo halle he- 
cho y puesta cada cosa en su lugar de la misma manera 
que si hubiere luego de combatir, y ordenando á todos 
los que ésta vieren, de la Armada , que la guarden y 
cumplan y ejecuten conforme á la orden que cerca dello 
diere el dicho lí..., que así conviene al servicio de S. M. 
y procede de mi voluntad. — Fecha en el puerto de la 
Coruña á 5 de Julio de 1588. — El Duque de Medina^ 
Sidonia. — Colee. Sans de Barutell, Simancas, art. 3.*, 
núm. 540. 



NÚMERO 139. 

Juan Gómez de Medina participa & S. H. la navesadon 
que hizo con las urcas de su cargo después de la dis- 
persión de la Armada. 

Manifiesta que no le pasó por el pensamiento que la 
Capitana hubiere tomado puerto, así por lo mucho que 
al servicio convenia lo contrario , como por otras mu- 
chas consideraciones ; que en virtud de las instrucciones 
del Duque hizo derrota á las Sorlingas ; tomó una urca 
que habian apresado los ingleses á mercaderes ; tuvo 
noticias de situación de las escuadras enemigas, que co- 
munica, y habiendo llegado un patache con orden del 
Duque se dirigió á la Coruña. — Donde fecha la carta, á 
6 de Julio. — Colee. Sans de Barutell^ Simancas, ar- 
tículo 4.^, núm. 905. 



170 LA ARMADA INVENCIBLE. 

ella á la mar, y así creo que de hoy en ocho días estará 
para poderlo hacer, y que ha de ser todo jonto, y cuan- 
do no, con lo qne aqní hay , como él lo debe escribir más 
particularmente, qne yo de pocos dias á esta parte, le 
he podido asistir y segnir poco , por haberme dado nn 
corrimiento á nna cadera á manera de ceática, con gran- 
dísimo dolor, acertáronse á poner los remedios calientes, 
y ha sido Dios servido qne hoy me he levantado libre 
del dolor. S. E. me hizo merced ayer de verme ; trata- 
mos mncho de la salida ; paréceme que siente mncho la 
prisa qne le dan á ella ; yo le dije las más razones que 
pnde para fundar lo qne importa la brevedad. Teme 
mncho qne las provisiones y vituallas qne se hacen por 
acá no han de llegar á tiempo de socorrer la necesidad 
desta Armada , sobre qne diré lo qne siento, satisfacien- 
do en más á la licencia qne V. M. y el Sr. D. Juan me 
dan por sus cartas de 5 deste. 

El paradero y fin que esta Armada lleva, según lo 
poco que yo he podido entender , es pelear con el enemi- 
go de poder á poder y romperle, como espero en Dios 
que será, si quiere dar la batalla, que creo será cierta. 

En caso que no sea lo dicho, pasar á las Dunas y de 
allí asistir y dar la mano á lo que está en Dunquerca y 
á que pase el ejército del Duque de Parma con seguri- 
dad á la parte que tuviere designada por más convenien- 
te, que debe de ser al más corto camino de leguas más 
ó menos al un lado ú otro del rio de Londres. 

Serán necesarios algunos dias para esto, pues habien- 
do de haber caballería, como se entiende, no puede ser 
en una barcada , y plegué á Dios sea en dos. 



172 LA ABMADA INVENOIBLE. 

Flándes y engrosado, podría el Annada volver la vuelta 
de Uxente & recoger su socorro, y con él meterse en uno de 
los puertos dichos, y hacer su entrada la tierra adentro, 
hacia la manga de Bristol, ó juntarse los dos ejércitos. 

Una docena de galeras, como lo he escrito al señor 
D, Juan, pues el turco no viene, sería bien pasasen con 
el socorro y gente, que es tanto menester como comida^ 
pues se consume y acaba como ella. 

He sido muy largo y aun creo que impertinente, y 
ansí suplico á Y. M. me perdone, á quien no tengo mas 
que decir sino que le guarde Dios. — De la Coruña á 11 
de Julio 1588. 

Muchos quejosos veo de las provisiones destas compa- 
fiías, pues se dan á muy mozos por caballeros, y así 
hay pocos que sean soldados y sepan lo que han de ha- 
cer, ni aun sus oficiales, y nombran Capitanes para la 
gente que se saca de este reino. Es muy contra la ha- 
cienda de 8. M., pues hay compañías con poquísima 
gente y sería mejor rehacerlas á lo menos de 120 solda- 
dos cada una , pues vamos á parte donde no se pueden 
rehacer. — Juan Martínez de Recalde. — Colee. Sans de 
Barutelly Simancas, art. 4, núm. 914. 

NÚMERO 141. 

Participa el Dnqne que se adelanta la reparación de las 
naos y el embarco de vituallas; pide se le preparen 
mnchas que sigan & la Annada, y asimismo pertre- 
chos : avisa que aumentan los enfermos de calenturas. 

Señor. — Dos cartas he recibido de V. M. de 4 deste 
en respuesta de otras mías, y por las que escribí á V. M. á 



174 LA ABMADA INVENCIBLE. 

cargare de todo ello, haciendo tomar por inventario y 
enviare una relación á V. M. dello, y de los marineros 
flamencos qne hubiere para que V. M. sea servido de 
mandar lo que se ha de hacer dello. Escríbeme D. Diego 
que aquellas dos naos habian llegado aUí con algunos 
daños, pero que se irian aderezando, y que sirviéndoles 
el tiempo esperaban salir de aquel puerto dentro de ocho 
ó diez dias, y si se hace ansí, espero que serán aquí 
antes de cuatro, y lo mismo me escriben de Santander 
de la nao Capitana de Juan Martinez de Recalde. 

Ayer tuve nueva que otras dos urcas que faltaban , que 
era la Paloma blanca y Casa de Paz chico, quedaban 
en la bahía de Muxía y que con el primer buen tiempo 
venian aquí. A la Paloma blanca le dio caza un navio 
inglés más de dos leguas, entendiendo que era navio de 
mercader; ellos se le dejaron acercar, y cuando le vieron 
cerca le dispararon una ruciada de artillería y arcabuce- 
ría que les hizo alargar, y siguiérales la urca, sino fuera 
por una desgracia que le sucedió, y fué quemársele á 
un soldado los frascos y saltar sobre unos cartuchos, de 
que pudiera resultar quemarse todo el navio, que como 
negocio que tanto importaba, acordaron dejar el otro por 
remediar éste. La relación que hace de esto el Alférez, 
que me enviaron los Capitanes que están en estas dos 
urcas en Muxía envió á V. M. con ésta. Yo les he escri- 
to que con el primer buen tiempo se vengan aquí , y que 
en el entretanto no lo pierdan en hacer su aguada y re- 
parar el daño que traen los navios , aunque me dicen 
ques muy poco, y que no consientan que ningún solda- 
do salte en tierra. 



176 LA ARMADA INTBNCIBLB. 

ha despachado ya por ella, me iré con la que tengo, y 
aunque venga antes, sino fuere de servicio no la embar- 
caré ; pues no sirve sino de comer las vituallas y embsr- 
razar, y la que se hubiere de embarcar, que ser4 poca, 
si no trujere armas se las daré del que llevo de respeto 
como y. M. manda. 

La carne fresca que se da á la gente se va continuan- 
do; pan no se ha podido, por ser tierra tan estrecha, 
que aun para sólo los enfermos no se ha podido haber, 
y cada dia será menos, habiendo tantos comedores. El 
pescado fresco no se ha dado por ración, porque demás 
que no le habia tanto, es de mucho inconveniente para la 
salud. De enfermos nos va mal, porque hay más de 500 
en el hospital ; verdad sea que todos son de calenturas 
y que hasta ahora, gracias á Dios, no han muerto sino 
nueve. Algunos sanan con pocos beneficios que se les ha- 
gan, que todo lo más ha procedido de los ruines basti- 
mentos ; porque como habia tantos dias que estaban em- 
barcados, van saliendo los más podridos y gastados, y 
deste daño de los bastimentos y falta de ellos el veedor 
general D. Jorge Manrique me ha dicho siempre lo que 
ahora veo, por escripto y de palabra, contra el parecer de 
los proveedores, y esto ha sido en el aguada y en presen- 
cia dellos; con los que aquí se han tomado se va reparan- 
do alguna cosa, aunque es tan poco que conviene mucho 
que V. M. haga el último esfuerzo para proveer un gran 
golpe dellos, y que vayan luego en seguimiento de esta 
Armada, porque si no, verse há en gran trabajo y con 
evidente peligro de no poder sustentarse adelante, y 
todas las prevenciones que V. M. ha mandado hacer en 



178 LA ARMADA INVENCIBLE. 



cansado la tormenta qne corrió á los 20 del pasado: piar 
cera á nnestro señor qne con haberse vnelto á jnntar no 
sea el dafio qne ha recibido tanto qne estorbe el seguir 
sn viaje con el primer tiempo qne haga bneno, y que 
con el bnen snbceso qne se espera reciba V. M. el con* 
tentó qne se desea. 

Poco á poco se ha procnrado con mafia ganar las vo- 
Inntades á los maestres alemanes de las seis nrcas que 
son menester para llevar las vitnallas en segnimiento 
del Armada, y annqne han estado dnros en no querer 
servir, al fin, con habérseles prometido dos pagas ade- 
lantadas , qne es lo más barato qne se ha podido hacer, 
se han redncido algnnos dellos qne vayan á hacerlo de 
bnena gana, y los demás harán lo mismo; dos dellas 
están descargadas y mañana irán á monte, y para el dia 
signiente se les empezará á meter el vizcocho qne podrán 
llevar, qne serán seis mil qnintales ambas y alguna 
cantidad de aceite qne hay aqní, y si les hiciese tiempo 
para poder salir, no le perderán en segnir sn viaje, sin 
agnardar otra conserva ni compañía, y de la misma ma- 
nera se irán despachando las otras cnatro nrcas, sin per- 
der hora ni momento, en qne porné el cnidado y dili- 
gencia qne V. M. me manda, sin alzar la mano dello 
hasta tenerlo todo aviado. 

Los cien qnintales de jarcia mennda y veinte cables 
y aynstes se enviarán asimismo con estos navios, y las 
áncoras, qne se bnscarán, y si no se pndiesen hallar en 
estos magacenes y entre mercaderes , se tomarán de los 
navios qne hay en el rio, pagándoselas á sns dnefios, de 
modo qne se remedie la falta qne tiene dellas el Armada. 



180 LA AKMADA INVENCIBLE. 

Capitana y Almiranta, de Miguel de Oqnendo. 

Capitana y Almiranta de las urcas. 

Dos naves del cargo de Juan Martínez de Recalde. 

Veintiuna naos, pataches y zabras, del cargo del ca- 
pitán Agustín de Ojeda. 

Cuatro galeras. 

Cuatro galeazas. 

Que son por todos los navios que se han despalmado 
y ensebado cincuenta y nueve. — Colee. Sans de Baru- 
tell, art. 4, núm. 915. 



NÚMERO 145. 

Relación de las naves con que el Duque de Medina- 
Sidonia sale á la mar del puerto de la Corulla. 

Escuadra de Portugal. 

El galeón San Martin , capitana Real. 

» San Juan, almiranta Eeal. 

)) San Marcos. 

)) San Mateo. 

» San Bernardo. 

y> San Felipe. 

» San Cristóbal. 

3) Santiago. 

3) del Duque de Florencia. 
La zabra Julia. 

y> Augusta. 

Escuadra de Castilla. 

El galeón San Cristóbal , capitana. 
3> San Juan, almiranta. 
5> San Juan el Menor. 
y> Santiago el Mayor. 
3) Asunción. 



LA AKMiiDA INVENCIBLE. 181 

El galeón San Medel y Celedón. 

» Nuestra Señora del Barrio. 

i> San Felipe y Santiago. 

j> Santa Ana. 

D San Pedro. 

» Nuestra Señora de Begoña. 
La nave Trinidad. 

y> Santa Catalina. 

» San Juan, de Fernando Orne. 
Patache Nuestra Señora del Socorro. 

D San Antonio, 

Escuadra de Juan Martínez de Recalde. 



La nao 


Santiago, almiranta. 
María Juan. 


» 


Madalena. 




Concepción. 
Otra Concepción. 
San Juan. 




Santa María de Montemayor. 
Manuela. 


Patache 


María. 


D 


Otra María. 


2> 


Isabela. 



Escuadra del cargo de D. Pedro de Valdes, 

Nao. . . . Nuestra Señora del Rosario, capitana. 

» San Francisco, almiranta. 

» Duquesa Santa Ana. 
Galeón. • San Juan Bautista. 
Nave. . . Concepción Eecana. 

D Santa Catalina. 

y> Santa María del Juncal. 

2> San Bartolomé. 

y> San Juan Gargarin. 

D Trinidad. 
Patache Espíritu Santo. 

Escuadra del cargo de Miguel de Oquendo, 

Nao.. . . Santa Ana, capitana. 
D Santa María de la Bosa. 



182 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Kao. . . . San Salvador. 

]» Santa Bárbara. 

2> San Esteban. 

> Santa Marta. 

D San Baenaventura. 

3» María San Juan. 

2> Santa Cruz. 

Urca.. • • Doncella. 
Patache Asunción. 

7> San Bernabé. 
Pinaza. « ISÍaestra Señora de Guadalupe. 

]> Madalena. 

Escuadra levantisca del cargo de Martín de Bertendma. 

Kaye. • • Regazona, capitana. 

]> La Yia, almiranta. 

» Veneciana Valencera. 

2> Juliana. 

2> San Kicolas. 

]> Anunciada. 

2> Trinidad de Escala. 

Escuadra de urcas del cargo de Juan Qomez de Medina, 

Urca.. • . Gran Grifón, capitana. 

j> San Salvador, ahniranta. 

1^ Barca de Amburgo. 

3) San Pedro el Menor. 

1^ Gasa de Paz Chica. 

2> Sansón. 

T> Ciervo Volante. 

3) Falcon Blanco Mayor. 

» Castillo Negro. 

T> Perro Marino. 

]» Santa Bárbara. 

j> Santiago. 

2) San Pedro Mayor. 

» Gato. 

2> San Andrés. 

» Barca de Antique. 

» Buenaventura. 

9 E sayas. 



LA ABMADA INVENCIBLE. 183 



Naves y pataches del cargo del capitán Agustín de Ojeda. 



Nave* • , 


Nuestra Señora del Pilar, capitana. 


Urca. . . 


Caridad. 


i> 


San Andrés. 


Patache 


1 Nuestra Señora de la Fresneda, 


2> 


Concepción. 


2> 


Nuestra Señora del Puerto. 


» 


Nuestra Señora de Guadalupe. 


» 


Nuestra Señora de Begoña. 


n 


San Jerónimo. 


i> 


Nuestra Señora de Gracia. 


j> 


Concepción. 


D 


Santo Crucifijo. 


^abra. . . 


. Nuestra Señora de Castro. 


j> 


San Andrés. 


j> 


Santa Catalina. 


» 


Concepción. 


j> 


San Juan. 



Galeazas del cargo de D, Hugo de Moneada. 

Galeaza. . San Lorenzo, capitana. 
]> Napolitana, patrona. 
]> Zúñiga. 
D Girona. 

Galeras del cargo del capitán Diego de Medrana, 

Galera.. • Capitana. 
» Princesa. 
2> Diana. 
2> Bazana. 

Colee. Sans de Barutell, art. 4 , núms. 913 y 916. 



184 LA ARMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 146. 

t * 

Previene que sin dilación se haga á la vela la Armabda, 
aunque haya de dejar 12 ó 15 naves, reforzando con su 
gente las otras. Ofrece enviar vituallas y reftierzos de" 
gente. 

El Rey. — Duque, primo : Vuestra carta de 6 de este 
se ha recibido y holgado mucho de entender por ella 
que se os hubiese juntado la parte del Armada que os 
faltaba, demás de la que se sabia que habia aportado 
en Santander y Laredo, donde parece que entraron las 
naos que echábades menos, y también la urca Paz gran- 
de, fuera de la cual, que dicen llegó abierta, las demás 
tengo por cierto estarán ya juntas con vos. Echado se 
ha de ver lo que Dios quiere favorecer el intento que se 
tiene , pues tras tantas tormentas ha permitido que no 
se pierda ningún bajel, lo que vuestra diligencia ha va- 
lido con enviarles aviso y orden de recogerse , bien se ve, 
y no es nuevo para mí que la pongáis tan grande en 
cosas de mi servicio, pues vivo seguro de lo mucho que 
en ello os desveláis. La confianza que de vos tengo os 
obliga á ello y á procurar muy extraordinariamente que 
se saque fructo de tanto trabajo. Lo que resta es, que 
como decís, se ganen las horas que se pueda, en que 
en el estado presente, por ser ya el tiempo tan ade- 
lante, consiste tanta parte del buen suceso. Vitualla 
tenéis la que basta, con lo que se os ha de ir enviando: 
los enfermos, pues ya van sanando, ya estarán de pro- 
vecho. Las dos compañías de ese reino que deseábades 



LA ARMADA INVENCIBLE. 185 

llevar, ya estará ordenado que se embarquen, y aun más 
gente, si ha sido menester, con que de razón estará 
lleno el número de infantería que sacastes de Lisboa, 6 
faltará muy poco del. La gente de mar también veo que 
la acrecentábades con algunos marineros de esa tierra, 
que me ha parescido muy bien, y así, pues no falta 
cosa de lo que es substancia del Armada, es mi volun- 
tad que repartidas las fuerzas con que os hallásedes en 
los navios que estuviesen juntos en ese puerto, y apres- 
tados, el dia que ésta recibáis, sin una hora más de di- 
lación salgáis á vuestra jornada, no reparando en dejar 
algunos navios de los menos útiles, aunque fuesen 12 
ó 15, como ya se os tiene escrito, si el querellos 
aguardar hubiese de causar düacion, pues en efecto, re- 
forzando con lo que de ellos se sacare los demás que 
lleváredes con vos, no puede causar esto flaqueza, sino 
hacer la fderza más unida, demás de que si algunos 
navios así quedaren, servirán de llevar la vitualla y 
gente con que es mi intento que se vaya cebando la Ar- 
mada y continuando en enviaros todo el suplemento de 
refrescos y más fuerzas que se pudiere. Con esto no te- 
neis que esperar á otra resolución, sino tener ésta por 
orden precisa para que cuanto más presto se pueda os 
hagáis á la vela y prosigáis vuestro viaje , saliendo en 
todo caso antes de los 20 deste, si el tiempo lo permite, 
y procurando ganar deste término los dias que pudié- 
redes, sin que en ninguna manera se incurra en más 
dilación , que lo sentiría yo mucho. Espero en Dios que 
ha de ayudar al servicio que se pretende hacer y que 
muy en breve se han de ver los efectos. Él os guie y 



186 LA ARMADA INVENCIBLE. 



tenga de su mano, y procurad vuestra salud para em- 
plearla en tan santa empresa. De San Lorenzo á 12 de 
Julio de 1588. — Yo el Rey. — 2?. Martin de Idiaqtiez. 
— Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 147. 

El Duque participa los preparativos y que piensa poder 
salir á la mar para el 16 ó 17. Ha tomado muestra de 
la gente: dejará los enfermos en tierra. 

Señor. — Escribí á V. M. á los 1 1 deste todo lo que 
hasta entonces se ofrecia desta armada, después acá no 
hay que añadir á aquello sino que anoche entraron en 
este puerto la nao Rata y el galeón San Luis^ que ha- 
bian quedado en Vivero, y tuve carta de las dos urcas 
que habian arribado á la bahía de Muxia, como habian 
recibido allí mi orden , y que en teniendo tiempo ven- 
drían aquí. De las tres naos que dieron en Santander 
y Laredo, no he tenido ninguna nueva. 

De la gente que se hacía cuenta habría en este reino 
para poder embarcar en esta Armada, se puede tener 
poca esperanza, porque los gobernadores de los titula- 
dos de aquí cerca han escripto que como los tomaron 
tan desapercibidos, creen que no podrán juntarla tan 
presto como se pide, con todo eso ha enviado el Marqués 
de Cerralvo personas que la levanten y conduzcan aquí: 
si llegaren á tiempo se embarcarán, que ya yo les he 
advertido que si de aquí al domingo no vienen, que no 
podrán embarcarse, porque yo sin ninguna dubda es- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 187 

pero en Dios salir con esta Armada el sábado 16 de este 
6 el domingo siguiente á más tardar, sin esperar los na- 
vios qne faltan, ni á esta gente ni á otra ninguna cosa, 
pnes importa más el salir de aquí y dar principio á esta 
jomada, que en llevar seis naos más ó menos; y con esta 
determinación se ha ido y van poniendo en orden todas 
las cosas que son menester para la partida, que han 
sido tantas que sin ellas fuera á mucho riesgo el Ar- 
mada, porque demás de los aderezos que se han hecho 
en los navios, tan forzosos y inexcusables, se ha refor- 
zado el Armada de bastimentos y hecho el aguada de 
que tanta necesidad llevaba, y aderezádose todas las 
armas, que iban tan gastadas y desconcertadas, que si 
no lo viera no se pudiera creer. 

Las dos compañías de infantería que están en la Co- 
ruña se embarcarán, y en lugar de ellas quedarán al 
Marqués de Cerralvo los enfermos, que serán, según 
me dicen, más de 250 hombres, con que podrá formar 
otras dos compañías que sean mayores que las que se 
embarcarán, pues ambas no llegan á 200, y todos sana- 
rán sin dubda, porque no es el mal peligroso sino de 
calenturas, y procedido de mareados y mal mantenidos, 
y así tengo por sin dnbda qne todos serán de servicio. 

La muestra he mandado tomar hoy por las listas y 
señas, que no he querido se tome á la francesa, por el 
engaño grande que hay en tomarla de otra manera; no 
podré enviar á V. M. con éste la relación della, pero irá 
con otro que despacharé con el aviso de la partida. Hice 
una diligencia antes de tomar la muestra, que ftié que 
todos los maestros de campo y sargentos mayores visi- 



188 LA ARMADA INVENCIBLE. 

tasen sus tercios y me trajesen relación cada uno muy 
puntual de los soldados efectivos que cada compañía 
tiene, y con qué armas sirven, y anoche me las trajeron 
y vienen á lo que parecen muy puntuales. Enviélas al 
Veedor general para que después de tomada la muestra 
se la confronte con la que se hallare en ella y se vea como 
sale, y ambas acabadas de sacar en limpio las enviaré 
á V. M. á quien guarde Nuestro Señor, etc. — En el 
puerto de la Corana á 13 de Julio de 1588 años. — El 
Duque de Medina-Sidonia, — Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 148. 

El Duque participa que continúa en el apresto; ha 
mandado instrucciones á Lisboa para que Sancho 
Pardo le siga con seis urcas de vituallas ; recomien- 
da á este Capitán ; ha embarcado 300 soldados del 
Conde de Lémos; espera más. 

Señor. — ^A 13 deste escribí á V. M. ; después se acabó- 
de tomar la muestra, y con ésta envío á V. M. relación 
de la gente de mar y guerra que en ella se ba baUado^ 
y aunque ba babido alguna baja, no ba sido tanta como 
yo pensé que la bubiese tomando puerto esta Armada, 
En lo de lá salud se va mejorando ; pero demás que no 
muere casi ninguno, van convaleciendo algunos y tienen 
tan buen ánimo que me dicen desean los más embarcar- 
se. Las dos compañías que estaban en este presidio em-? 
barcarán mañana, y boy ban llegado aquí basta 300 
bombres, vasallos del Conde de Lémos, armados la mi-? 
tad de picas secas y la otra de arcabuces, y algunos de+ 



LA ARMADA INVENCIBLE. 189 

Uos vestidos : helos repartido entre las compañías de 
menos gente que habia en el Armada, sin criar ningún 
capitán. Díceme el Marqués de Cerralvo que entiende 
vernán mañana más, y que también aguarda algunos de 
Monterey ; si llegaren á tiempo se embarcarán metién- 
dolos en compañías como se ha hecho á estotros, y re- 
partiéndolos por los navios mezclando los nuevos con los 
viejos, de manera que vayan en todos de los unos y de 
los otros. 

El aguada y el aderezo de las armas, y todo lo demás 
que se estaba haciendo, queda acabado, y hoy, aunque 
hace gran calma, he ordenado á las escuadras de Diego 
Flores y D. Pedro de Valdes, Oquendo y Ojeda, que 
salgan con sus naos ala boca del puerto, remolcándolas 
con sus bateles, como se ha hecho, lo cual me paresció 
hacer, porque si nos cogiese dentro del puerto viento 
Sudueste, no podriamos salir del, y estando fuera es el 
mejor que podriamos tener para el viaje. Mañana acaba- 
rán de salir todas las demás naos, para estar en este 
paraje aguardando tiempo, porque igualmente salgamos 
todos sin embarazarse las unas naos con las otras, como 
lo pudieran hacer dentro del puerto sin poderlo estorbar, 
por ser tantas las naos y tan grandes y el puerto estre- 
cho estando dentro del. 

De Lisboa he tenido cartas : escríbenme la prisa que 
allí se daban á despachar á Sancho Pardo con las seis 
urcas de bastimentos que V. M. ha mandado que sigan 
á esta Armada, y que yo enviase orden de lo que habia 
de hacer llegados aquí. Respondí cerca desto á Francisco 
Duarte, la copia de un capítulo de carta que va con ésta. 



190 LA ABMADA INVENCIBLE. 

para que conforme aquello se dé allí al dicho Sancho 
Pardo la instrucción de lo que ha de hacer, y llegado á 
Sorlingas hallará otra orden mia de la manera que se ha 
de gobernar en caso que no me alcance hasta la Berlin- 
ga , y de la que allí dejare enviaré también copia á V. M. 

Los mercaderes alemanes que dieron la pólvora en 
Lisboa para servicio desta Armada, me han escripto y 
enviado testimonio cómo en Sevilla no les han aceptado 
mis letras, y que por esta causa se detienen en Lisboa 
y padecen mucho en su hacienda. Suplico á V. M., si no 
lo hubiere mandado, se sirva de que se les pague luego, 
pues cuando no se hiciere pueden con justa causa acudir 
á mí y estar yo obligado á pagárselo, con los daños que 
han recibido, que demás de habérselo yo asignado así 
no será razón que mis letras anden por las plazas y pa- 
dezca tanto mi crédito, que, aunque es poco, todavía le 
querría conservar para poder mejor servir á V. M. con él. 

El Obispo de Tuy ha hecho socorro al hospital de esta 
Armada, que ha sido á muy buen tiempo, y con que los 
enfermos recibirán mucho beneficio ; con ésta envío á 
Vuestra Majestad la Memoria de lo que ha enviado ; yo 
le he escripto agradeciéndole mucho de parte de V. M. lo 
que ha hecho y para que entienda que V. M. se ha ser- 
vido dello, le suplico se lo mande escribir agradecién- 
doselo, como es razón y lo merece la voluntad con que 
se ha movido á hacer esta limosna. 

El pan fresco para esta Armada no ha sido posible 
que se encamine, con haber acortado las raciones ; en- 
tiendo tendré bizcocho hasta 10 de Setiembre, que de 
los demás géneros ya he dicho á V. M. que no se lleva 



LA AKMADA INVENCIBLE. 191 

en el Armada cosa que sea de consideración ; solamente 
nos podremos valer de los que aquí se han embarcado. 
El capitán Sancho Pardo Osorio es un hombre muy 
honrado y que ha servido á V. M. muy particularmente, 
y que por su persona y calidad merece que V. M. le 
honre y haga merced ; he entendido que está muy des- 
contento con el despacho que V. M. le mandó enviar, 
así en honrarle como en lo del sueldo, y que sin embar- 
go desto quiere servir á V. M. á su costa, como lo ha 
hecho desde que yo lo saqué de su casa para ello, en que 
me dice ha gastado más de 800 ducados. Suplico á Vues- 
tra Majestad que en lo uno y lo otro se la haga V. M. tan 
cumplida como suele á los hombres de su calidad y que 
también le ha servido y es para servir, que yo la recibiré 
por muy propia de mano de V. M. Nuestro Señor guar- 
de, etc. — Corufia, 15 de Julio 1588. — El Duque de 
Medina-Sidonia. 



NÚMERO 149. 

El Duque participa que está dispuesta la Armada ; la 
i^eute couteuta, y que ha confesado y comulgado. 

Señor. — Cada dia he de dar cuenta á V. M. de lo que 
se ofrece en el despacho de la Armada, como me lo ha 
mandado. La gente que se halló en la muestra verá 
Vuestra Majestad por la relación que va con ésta, y aun- 
que no es mucha baja para la que pensé que hubiera 
Uegando esta Armada á puerto, todavía es alguna, y más 
'C[ne los enfermos que hay no estarán todos para poderse 



192 LA AKMADA INVENCIBLE. 

embarcar agora, aunque les va, gracias á Dios, mucho 
mejor de salud, porque demás que no muere ninguno 
van convaleciendo algunos. Hoy han llegado aquí hasta 
300 soldados de los vasallos del Conde de Lémos y ma- 
ñana me dice el Marqués de Cerralvo que podrá ser que 
vengan más, y también aguarda algunos del condado de 
Monterey : si llegaren á tiempo se embarcarán, y si no 
con éstos y las dos compañías de este presidio de la Co- 
ruña se hinchirán algunos navios que iban con falta de 
gente, entresacando algunos viejos para mezclarlos con 
los nuevos, de manera que en todos los navios vayan re- 
partidos viejos y nuevos, y sin formar compañía ninguna 
se metieron estos 300 gallegos en las compañías meno- 
res que habia en el Armada. Yo he visitado hoy alguna 
parte della para ver cómo habian ejecutado el derribar 
los camarotes y echar á la mar los catres y todo lo que 
podrá embarazar los navios , y se va haciendo esto y po- 
niendo tan en orden todo, que espero en Dios, no me 
llegando otra orden de V. M. en contrario, teniendo 
tiempo, salir mañana ó esotro á más tardar, y porque no 
se embaracen al salir de puerto las naves, habiendo tan- 
tas, he dado hoy orden á las escuadras de Diego Flores, 
Pedro de Valdes, Oquendo y Ojeda, que salgan fuera 
de la boca del puerto, y por hacer mucha calma los han 
sacado los bateles remolcando , y helo hecho porque si 
cargase viento Sueste no podrían salir estando dentro del 
puerto, por ser por la propia boca de él, y es el viento 
que mejor podríamos tener para el viaje , y mañana aca- 
barán de salir todos los demás navios, poniéndose todo^ 
en parte donde no se embaracen ni estorben en la salida^ 



LA ARMADA INVENCIBLE. 193 

y puedan salir igualmente con el primer buen tiempo, 
que el que agora hace es Norte, contrario al viaje. Va la 
gente muy buena y con gran deseo de verse en ocasión 
donde puedan mostrar lo que desean servir á V. M. 

Para que toda la gente pudiese ir confesada y comul- 
gada, y que por falta de no haber comodidad donde lo 
poder hacer no perdiesen este beneficio tan grande para 
el alma y para el cuerpo, mandé que todos loé frailes 
confesores que van en el Armada se desembarcasen en 
una isla que está en este puerto, y que armando algunas 
tiendas y haciendo algunos altares asistiesen á esto, y 
ordené que se guardase la isla muy bien, y que en ella 
se fuesen desembarcando por sus escuadras las compa- 
ñías. Halo hecho tan bien la gente de guerra y mar, que 
me dicen los confesores que pasan de 8.000 hombres los 
que han confesado y comulgado hasta hoy, y es una ri- 
queza tan grande , que la estimo por la mejor joya que 
llevo en el Armada, y así por esto como por ir tan me- 
jorada toda el Armada de como cuando salí de Lisboa, 

va la gente con el alegría y contentamiento que tengo 
dicho. 

El alférez Corral, que fué con el volante por las cos- 
tas deste reino, Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa, volvió 
ayer : trae carta del maestre de campo Nicolás de Isla y 
de D. Diego Enriquez , que saldrían de Santander y La- 
redo á los 10 ó 11 deste, y si salieron, entonces podría 
ser que llegasen á este puerto mañana ; pero esto, ni las 
dos urcas que están en el abra de Muxia, que también 
han tenido tiempo para venir aquí, no me detendrán el 
salir yo y esta Armada, y seguir mi derrota, para lo cual 

TOMO II. 13 



194 



LA ARMADA INVÉNCIULB. 



ruego á Dios nos dé el tiempo que habernos menester. — 
Del puerto de la Corana, 15 de Julio 1588. — El Duqne 
de Medina-Sidonia. — Colee. Sans de Barutell, Siman- 
cas, art. 4, núm. 918. 



NÚMERO 150. 

Relación de los navios, senté de mar y de guerra, gene- 
rales , ministros de S. M., del artillería, del hospital y 
de Justicia , religiosos y otras personas que al presen- 
te se han hallado en la muestra que se tomó por las Us- 
tas en este puerto de la Gorufia, & los 18 de este pre- 
sente mes de Julio , al Armada Real de S, M. de que es 
Capitán general de ella y del mar Océano el Duqne de 
Medina-Sidonia, y asimismo de los navios que Caltan 
de arribar de los que corrieron con el temporal pasado» 
y de la gente que habr& en ellos por la pasada. 



Galeones de Portttgal. 



Galeón San Martin , capitana general. . 

D San Juan, almiranta general. . 

D San Marcos 

D San Luis 

3) San Felipe 

D San Mateo 

7> Santiago 

D San Cristóbal 

3> San Bernardo 

¿labra Julia. 

D Augusta 



Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


161 


308 


469 


156 


366 


m 


108 


278 


386 


100 


339 


439 


108 


331 


439 


110 


279 


889 


80 


307 


387 


79 


132 


211 


65 


171 


286 


48 


87 


185 


43 


49 


92 


1.058 


2.647 


3.705 



LA ARMADA IKVBNCIBLE. 



195 



Escuadra del cargo de Diego Flores Valdes. 



Galeón San Cristóbal, capitana 

]» San Juan, almiranta 

:ií> San Juan el Menor 

3> Santiago Mayor 

i> Asunción 

» San Medel y Celedón. ....... 

2> Nuestra Señora del Barrio 

D Santa Ana 

> San Pedro • 

D Nuestra Señora de Begoña. . . . 
Naye Trinidad 

1^ Catalina 

3> San Juan Fernán Dome 

Patache Nuestra Señora del Socorro.. . 

i> San Antonio 



Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


116 


187 


303 


90 


206 


296 


77 


207 


284 


103 


190 


293 


70 


170 


240 


75 


197 


272 


81 


196 


277 


54 


99 


153 


90 


184 


274 


81 


219 


300 


79 


162 


241 


134 


186 


320 


57 


183 


240 


15 


20 


85 


20 


20 


40 


1.229 


2.579 


3.808 



Escuadra del cargo de Juan Martínez de Recalde. 



l^aye Santiago, almiranta 

2> María Juan 

2> Madalena 

2> Concepción Mayor 

i> Concepción 

> San Juan 

> Qrangrin 

> Santa María de Montemayor... . 
2> Manuela 

Patache María 

:» Otro María 

> Santistéban 

^ Isabela 



106 


206 


93 


213 


61 


183 


58 


161 


58 


167 


49 


141 


75 


261 


47 


155 


48 


115 


25 


19 


25 


20 


r 25 


10 


29 


24 


699 


1.675 



312 

306 

244 

219 

225 

190 

336 

202 

163 

44 

45 

35 

58 

2.874 



\96 



LA ABMADA INYBNCIBLB. 



Escuadra del cargo de D, Pedro de Valdes. 



Nao Nuestra Señora del Rosario, ca- 
pitana 

3> San Francisco, almiranta 

D Duquesa Santa Ana 

» San Juan Bautista 

y> Concepción 

2> Santa Catalina 

j> Santa María del Juncal 

y> San Bartolomé 

:í> San Juan Gargarin 

D Trinidad 

Patache Espíritu Santo 



Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


119 


240 


359 


85 


288 


323 


65 


207 


272 


84 


249 


333 


69 


191 


260 


69 


220 


289 


66 


227 


287 


56 


184 


240 


38 


165 


203 


54 


156 


210 


15 


18 


33 


720 


2.089 


2.809 



Escuadra del cargo de Miguel de Oquendo, 



Nao Santa Ana, capitana 

j> Santa María de la Rosa, almiranta. 

y> San Salvador 

y> Santa Bárbara 

» Santistéban ' 

' y> Santa María .' 

i> San Buenaventura 

y> María San Juan 

■» Santa Cruz \., 

Tjrca Doncella ' 

Patache Asunción .V. 

» San Bernabé 

Pinaza Nuestra Señora de Guadalupe.. 
!^ » Magdalena 

• \ - 



125 


275 


85 


238 


90 


281 


47 


135 


73 


201 


73 


166 


54 


158 


40 


95 


40 


125 


29 


112 


16 


18 


17 


17 


12 


3> 


14 


1> 


715 


1.821 



400 

323 

871 

182 

274 

239 

212 

135 

165 

141 

34 

34 

12 

U 

2.936 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



'"L^ 



197 



Escuadra del cargo de Martin de Bertendona, 



Nave Regazona , capitana 

y> La Via , almiranta 

3> Veneciana Valencera. , . . 
Galeón del Duque de Florencia. 
Jíave Santa María Encoronada, 

» Juliana. 

» San Nicolás 

» Anunciada 

» Trinidad Escala 



Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


. todos.. 


80 


291 


371 


71 


271 


302 


75 


338 


413 


89 


294 


383 


93 


355 


448 


65 


347 


412 


68 


226 


294 


80 


186 


266 


66 


342 


408 


687 


2.610 


3.297 



Urcas del cargo de Juan Gómez de Medina, 



Urca Gran Grifón , capitana. . . . 
San Salvador, almiranta. , . 

Barca de Amburgo 

San Pedro el Mayor 

Casa de Paz Chica 

Sansón 

Ciervo Volante 

Falcon Blanco Mayor 

San Gabriel 

Castillo Negro 

Perro Marino 

Santa Bárbara 

Santiago 

San Pedro Menor 

Gato 

San Andrés 

Barca de Antique 

Buenaventura 

Esayas 



D 
3> 



3) 

y> 
y> 

3> 
3) 
D 



.... 



45 
53 
30 
34 
21 
31 
39 
34 
16 
46 
18 
24 
33 
22 
41 
39 
28 
15 
24 

593 



234 


297 


218 


271 


259 


289 


110 


144 


154 


175 


184 


215 


132 


171 


182 


216 


31 


47 


157 


203 


80 


98 


26 


50 


32 


65 


176 


198 


30 


71 


26 


65 


150 


178 


49 


64 


23 


47 


2.257 


2.844 



198 



LA ABMADA INYENCIBLB. 



Naves y pcUaches del cargo de Agustín de Ojeda. 



Nave Nuestra Señora del Pilar de Za- 
ragoza 

Urca Caridad inglesa 

3> San Andrés 

Patache Nuestra Señora de la Fresneda. 

y> Concepción 

Otro Concepción 

Nuestra Señora del Puerto... . 
Nuestra Señoi-a de Guadalupe. 
Nuestra Señora de Begofia,. . . 

Concepción 

San Jerónimo 

Nuestra Señora de Gracia. . . . 

Concepción 

El Santo Crucifijo 

Zabra Trinidad 

JD San Andrés 

JD Nuestra Señora de Castro 

» Concepción 

» San Juan 

» Asunción 

y> Santa Catalina 






Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


59 


114 


173 


37 


43 


80 


88 


27 


65 


20 


D 


20 


19 


1> 


19 


21 


18 


39 


27 


28 


55 


32 


17 


49 


23 


» 


23 


18 


í 


18 


40 


» 


40 


26 


17 


43 


18 


3> 


18 


24 


40 


64 


24 


y> 


24 


17 


:» 


17 


18 


» 


18 


18 


» 


18 


29 


> 


29 


18 


3> 


18 


20 


y> 


20 


546 


304 


850 



Carabelas que van con aguada. 

Carabela Nuestra Señora de la Asun- 
ción 

San Jorge 

Concepción 

San Antonio 

Otra San Antonio 

San Juan 

Jesús de Ayuda 

San Lorenzo 

Concepción 



» 



14 


» 


11 


» 


24 


)) 


17 


y> 


16 


» 


8 


)) 


11 


» 


5 


» 


19 


3> 


125 


» 



14 
11 
24 
17 
16 

8 
11 

5 
19 

125 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



19d 



Galeazas, 



Galeaza San Lorenzo , capitana. . . . 

y> Napolitana , patrona 

:» Zúñiga 

» Girona 

Galeras, 

Galera Capitana 

3> Princesa 

D Diana. 

y> Bazana 

Siete f alucas. . , 



Gente 


Gente 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


124 


244 


368 


100 


221 


321 


102 


196 


298 


120 


229 


349 


446 


890 


1.336 



63 

44 

47 
46 



190 



42 



56 


109 


37 


81 


32 


79 


26 


72 


151 


341 


y> 


42 



SUMARIO GENERAL. 



Galeones de la Corona de Por- 
tugal 

Los del cargo de Diego Flores 
Valdes 

Los de Juan Martínez Recalde. , 

Los de D. Pedro de Valdes 

Los de Miguel de Oquendo 

Los de Martin de Bertendona. . . 

Los de Juan Gómez de Medina. 

Los de Agustin de Ojeda 

Las carabelas con bastimentos.. . 

Las galeazas de D. Hugo de 
Moneada 

Las galeazas de Diego de Me- 
drano 

Las falucas 





Gente 


Gente 


Número 


Navios. 


de 


de 


de 




mar. 


guerra. 


todos. 


11 


1.058 


2.647 


3.705 


16 


1.229 


2.579 


3.808 


13 


699 


1.675 


2.374 


11 


720 


2.089 


2.809 


14 


715 


1.821 


2.536 


9 


687 


2.610 


3.297 


19 


593 


2.251 


2.844 


21 


546 


304 


850 


9 


125 


y> 


125 


4 


446 


890 


1.336 


4 


190 


151 


341 


7 


42 


3> 


42 


131 


7.050 


17.017 


24.067 



200 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



Generales, ministros, entretenidos, etc. 



Van en la Annada entre generales, almirantes, cabos 

y oficiales 

Entretenidos 

Caballeros particulares aventureros 

Oficiales de artillería, artilleros y mozos de muías 

Ministros y otras personas que sirven en el hospital. . . 

Religiosos de todas órdenes 

Ministros de Justicia 

Criados de entretenidos y aventureros 



Número 

de 
todos. 



41 
219 
254 
124 

93 
198 

9 
450 



1.388 



No van inclusos 450 enfermos que hay en el hospital en 
tierra, y los navios que faltan de arribar á la Coruña, y las 
partes á donde han arribado y la gente de guerra y mar que 
tienen es la siguiente : 



Nave Santa María de Gracia, aportó 
á Laredo 

» Santa María de Vison, id 

Urca Casa de Paz Grande, id 

La Capitana de Juan Martínez de Re- 

calde, que aportó á Santander 

La urca David, que aportó á Vivero, 

que no es de servicio 

La Paloma Blanca , que aportó á Mugía. 

La Falcon Blanco Mediano, id 

La zabra Concepción , que fué á Flándes. 



Gente 


Gknte 


Número 


de 


de 


de 


mar. 


guerra. 


todos. 


53 


267 


820 


38 


183 


221 


70 


255 


325 


101 


311 


412 


23 


51 


74 


30 


67 


97 


23 


57 


80 


20 


y> 


20 


358 


1.191 


1.549 



Colee. Sans de Barutell, art. 4, núm. 919. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 201 



NÚMERO 151. 

Relación de !os pilotos plá.ticos que se han podido hallar 
en esta Armada para el viaje que con el Deivor de 
Dios se pretende hacer. 

En la Capitana de Miguel de Oquendo está Gonzalo 
de Collado, que ha navegado á Flándes haciendo el mis- 
mo oficio, natural del puerto de Santoña. 

En la nao Santa María de la Rosa hay otro piloto, 
llamado Miguel de Arias, que diz que sabrá hacer el 
oficio en el dicho viaje, ademas que tiene un maestre, 
que se llama Garagarza, muy platico. 

En la nao San Esteban hay otro piloto llamado Juan 
Saenz de Basurto, que hará el mismo oficio. 
. En la nao San Buenaventura hay otro en el mesmo 
oficio que es platico. : llámase Juanes de Usarraga. 

En el patache San Buenaventuru hay otro llamado 
Guillermo Brian, que hará el mesmo oficio. 

En la pinaza Magdalena hay otro piloto nombrado 
Juan de Oria, platico. 

En la pinaza Nuestra Señora de Guadalupe hay otro 
piloto llamado Juan de Ibio, platico. 

En la escuadra de Juan Martinez de Recalde hay los 
pilotos siguientes , pero no son pláticos , por haber cur- 
sado más el viaje de Terranova que el del Canal: 

En la nao Capitana, Eamos de Iruza ; no es platico. 

En la nao Santiago^ Pedro de la Parrada; no es platico. 

En la nao Marías Juan Domingo de Arrespi; no es 
platico. 






202 LA AEMADA INVENCIBLE. 

En la nao Magdalena , Juan García de Urreaga ; no 
es platico. 

En la nao Concepción^ Juanes del Cano ; sabe algo. 

En la otra Concepción^ Baltasar de Berastegui ; sabe 
algo. 

El Grangrin tiene piloto del Andalucía, que es platico. 

El patache Santo Crucifijo tiene á Lope de Graray, 
que es muy platico. 

En la escuadra de las naos levantiscas tiene el galeón 
del Duque de Florencia piloto, que está satisfecho. 

Todas las otras, aunque dicen que tienen marineros 
que han estado diferentes veces en Inglaterra, dicen que 
han menester pilotos. 

En galera hay un levantisco llamado Florio Marino. 

Las dos que están descargando, levantiscas, dicen que 
tienen pilotos pláticos. 

La escuadra de los galeones portugueses me ha certi- 
ficado Luis César tiene cada uno su piloto platico. 

La escuadra de los pataches y zabras hay los pilotos 
que saben de las costas siguientes , aunque han navegado 
en chicos navios, ecepto Domingo Ochoa de Iturribalza- 
ga y Diego de la Carrera, que han navegado en bucos 
navios. 

El dicho Domingo Ochoa de Iturribalzaga, que sirve 
en la Capitana. 

El maestre de la dicha Capitana, Francisco de Mar- 
tiarto. 

El dicho Diego de la Carrera. 

Juan de Ballenilla, piloto, 

Juan de Venero, piloto. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 203 

Lúeas de Medrano, piloto. 

Jnan Gordon, piloto. 

Juan de San Marcos, piloto. 

Bartolomé de San Juan, piloto. 

Juan de Ornas, piloto. 

Martin de Llano, piloto. 

Juan de Reales, piloto. 

Pedro de Garvisos, piloto. 

Sancho de Somarriba, piloto. 

También me ha dicho Luis César que tiene otros diez 
6 doce pilotos para repartir en las naos que le señalare. 
— Colee. Sans de Barutell, art. 4, núm. 954. 



NÚMERO 152. 

Noticia el Duque & S. M. que sólo espera buen tiempo 
para salir; ha llegado el Secretario Andrés de Al va y 
enterádose del estado del Armada; quedan en la costa 
dos urcas con viveros, que no pueden seguir el viaje; 
ha desembarcado los 400 soldados gallegos , porque no 
sirven para nada. 

Señor. — El Secretario Andrés de Alva me dio la car- 
ta que V. M, me mandó escribir á 10 deste y juntamen- 
te me dijo todo lo que V. M. le mandó me dijese de su 
parte. Yo me holgué mucho con él, porque demás de la 
buena relación que me hizo de la salud de V. M. que yo 
tanto deseaba saber de persona que tan bien me la hi- 
ciere , es mi amigo muchos años há y ningún Ministro 
pudiera enviar V. M. con quien yo más me holgara, así 
por esto como por saber de la manera y con el cuidado 



204 LA ABMADA INVENCIBLE. 

que sirve á V. M., y cuan acertada provisión ha sido 
para su servicio el mandarle asistir aquí en la comisión 
que trae. Y aunque V. M. no me mandara que yo le 
diera particular relación de todo lo que se ofrece en esta 
Armada y le diera en las Juntas el lugar que es razón 
y merece el que V. M. le ha dado, y su persona, se le 
diera yo, por lo mucho que le quiero y estimo, y así lo 
he hecho , y porque él hará relación á V. M. del estado 
en que ha visto el Armada, y que no aguarda desde 16 
deste para salir más que el tiempo, como yo lo tengo 
escripto á V. M., no diré en ésta más de remitirme á 
sus cartas, en esto y en lo de los bastimentos, y la ne- 
cesidad quel Armada lleva dellos, que no será menor 
por su información de la que yo siempre he dicho á 
V. M., antes mayor, y cada dia se conocerá más ; y para 
que no se sienta tanto, he ordenado que se acorten las 
raciones ; podrá ser que con esto nos entretengamos al- 
gunos dias más ; pero todo será muy poco, si con mucha 
fuerza V. M. no manda que se vaya proveyendo con 
gran brevedad muy buen golpe de bastimentos y vi- 
tuallas. 

Las dos naos que arribaron á Laredo, levantiscas, en- 
traron aquí á 17 deste y á 18 la Capitana de Juan Mar- 
tínez de Recalde ; y hoy han entrado las dos urcas que 
estaban en la bahía de Muxia. Vienen todas muy bue- 
nas y no les falta sino acabar de hacer el aguada á lo 
cual se va atendiendo con mucha presteza y metiendo 
los pocos bastimentos que les ha tocado de los que aquí 
se han dado al Armada. Queda en Laredo la urca de 
Paz grande con 800 quintales de vizcocho, y en Porto- 



LA AEMADA INVENCIBLE. 205 

novo, que es 22 leguas de aquí, la urca David con 300 
quintales y algunas liabas y garbanzos y otras cosas. 
De todo se dejará razón á Andrés de Alva para que la 
dé á V. M. y mande lo que se hubiere de hacer, y em- 
barque con los otros bastimentos esta provisión. 

Los 400 soldados gallegos que envió el Conde de 
Lémos y algunos que vinieron de Monte-Rey son tan 
inútiles que aun para gastadores no pueden servir, de- 
mas que todos son casados y con muchos hijos y la ma- 
yor parte dellos viejos y impedidos, sin poder ser de 
servicio en ninguna manera, y han acudido las mujeres 
con tantas lástimas y trabajos que á mí se me ha hecho 
muy gran cargo de conciencia de embarcarlos , y los pro- 
pios Capitanes no los han querido recibir, porque si no 
es para morírseles en los navios, y ocuparlos, no sirven 
de otra cosa, pues ninguno dellos sabe qué cosa es ar- 
cabuz ni ningún género de armas, y como hombres 
muertos se han dejado estar, y algunos sin comer dos 
dias. Visto esto los he licenciado á todos, y así se han 
vuelto á sus casas. — Nuestro Señor, etc. — En el puer- 
to de la Corufia á 19 de Julio de 1588. — El Duque de 
Medina-Sidonia. — Colee. Navarrete, t. xxx. 



NÚMERO 153. 

Junta que hizo el Duque de Medina-Sidonia sobre la 
salida de la Armada de la Corufia. 

* En el puerto de la Coruña sobre el galeón Real á 20 
de Julio de 1588, en presencia del Duque de Medina- 



206 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Sidonia, se juntaron D. Alonso de Leyva, D. Francisco 
de Bovadilla, el Secretario Andrés de Alva, D. Jorge 
Manrique, el Almirante general Juan ^lartinez de Re- 
calde, Diego Flores Valdés, Miguel de Oquendo, el 
Capitán Martin de Bertendona, y el Capitán Diego de 
Medrano, y D. Diego Enriquez y Gregorio de las Alas, 
Almirante de la escuadra de Diego Flores. 

El Duque les propuso lo que convenia al servicio de 
S. M. salir deste puerto con el Armada, que cada uno 
dijese lo que entendia del tiempo y si le haria para po- 
der salir. 

D. Alonso de Leyva dijo que le parecia que el Duque, 
pues tiene aquí los mayores marineros que puede haber 
en esta mar y tan principales , entendiendo de ellos que 
puede salir aunque sea con mucho trabajo, lo haga con 
la mayor diligencia que se pueda en el mundo, con tal 
que la cosa no lleve camino desesperado, sino que se 
pueda acertar el viaje. 

Diego Flores de Valdés dijo que ayer 19 deste les 
llamó el Duque y se juntaron para este mismo efecto y 
él dijo que hoy 20 deste habia de hacer peor tiempo , J 
presupuesto las señales del tiempo, porque al Norueste 
estaba un barco y que de allí habia de ventar, como 
hoy lo ventó Oesnorueste y que ayer tarde hasta hoy á 
mediodía ha entrado mucha mar de fuera y todavía entra, 
aunque el agua que ha caido la ha echado algo, y que 
el semblante que ayer tuvo el tiempo le tiene y muestra 
hoy muy peor, y señas de mal tiempo, y que así le pa- 
rece qu€ importando tanto al servicio de S« M. que esta 
Armada vaya junta y en conserva, no salga deste puer- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 207 

to sino fuere con buen tiempo y que á la vuelta de Nor- 
ueste esté claro, que como esto sea, la Armada podrá 
salir ; pero que la conjunción es el sábado 23 deste á las 
dos de la tarde, y que él tiene entendido que ha de sal- 
tar y sentar el viento Norueste, por haber entrado la 
luna con él; pero que si mañana estuviere claro el 
Norueste, como ha dicho, y el viento ventase Sudueste, 
que el Armada podrá salir, aunque corre los riesgos que 
tiene dicho ; pero porque se gasta el tiempo y los basti- 
mentos, parece que será menos inconveniente el dejar 
de salir, y esto le pareció. 

D. Pedro de Valdés dijo que en la junta que el Duque 
mandó hacer ayer, fué del mismo parecer que Diego 
Flores, y que ayer ni hoy no ha hecho tiempo seguro ni 
franco para poderse desamarrar esta Armada y salir 
deste puerto seguramente por demorar el cabo Priorio, 
que se ha de doblar, al Norte, y ser menester que haga 
nn viento más franco para doblarlo que el que es menes- 
ter para hacer el viaje, y aunque podrían las naos espa- 
ñolas que van en esta Armada montarle, por ser buenas 
veleras y bolineras, no lo podrán hacer las urcas ni las 
naves levantiscas sin riesgo de que les suceda alguna 
desgracia, y que tendria por mal acertado que se des- 
smarrase esta Armada con el semblante que hace, sin 
aguardar á ver lo que hace la conjunción , que será el 
sábado 23 deste, no dando el tiempo mejor señal de sí 
que el que da hasta aquí, y que si se saliese con viento 
eseaso y acalmase estando la Armada sobre la costa, 
ton las muchas corrientes que en ella cursan hacia la 
tierra, correría riesgo mucha parte della sin que se pH- 



208 LA ARMADA INVENCIBLE. 

diese reparar, y que según lo que ha llovido de ayer 
acá. tiene gran esperanza que ha de llamar el viento á 
la tierra dentro de dos dias, y que ha de ser más prós- 
pero que el que hasta aq,uí ha ventado, y esto dijo que 
es lo qu€ parecia. 

El capitán Martin de Bertendona dijo que el tiempo 
desde ayer acá hasta las once del dia ha sido muy hiieno, 
y que no le querria mejor para poder salir esta Armada, 
y que deste parecer son todos los pilotos y marineros 
con quien lo ha comunicado, y que el Duque tome infor- 
mación dellos y lo hallará así, y esto le parecia. 

D. Diego Enriquez dijo que esta luna habia entrado 
con Suduestes y Ouestes y de la misma manera ha em- 
pezado á salir y así ha ventado hoy hasta las diez del 
dia Sudueste, y desde allí adelante se ha quedado el 
viento Oeste y si mañana sentara el mismo viento, po- 
drá salir esta Armada, porque mientras ha tomado la 
luna más fuerza, siempre han sentado Noruestes y 
Nortes , y así se puede esperar que hará lo mismo si se 
aguarda que esta luna vuelva á tomar fuerza, y ser los 
vientos revueltos siempre , se ha tenido por experiencia 
que lo han sido con Oestes y Suduestes, que así lo son 
ahora desta manera, y esto le parecia. 

Miguel de Oquendo dijo que se remite á los pareceres 
de Diego Flores y D. de Pedro Valdés por las mismas 
razones que ellos dan, y por estar tan metida esta Ar- 
mada dentro de la tierra, que hay nueve ó diez leguas 
para haber de salir de ella, y que si corriese alguna 
travesía podria correr mucho riesgo el Ariñada, ó por 
lo menos buena parte della, y esto le pareció. 



LA AKMADA INVENCIBLE. 209 

Don Francisco de Bovadilla dijo que sabe que ninguna 
cosa importa tanto al servicio de S. M. como que salga 
esta Armada ; pero que viendo la diferencia que hay d^l 
parecer de los Generales de mar al de los pilotos , y no 
siendo él hombre de mar , no se determinaba á ser de 
parecer que salga con el tiempo turbado que hace, mas 
de que se esté con mucho cuidado para que en habiendo 
tiempo se salga á navegar sin perder una hora de tiem- 
po, y esto le parecia, y que esto podría ser estar el 
tiempo mañana que se pudiese salir, y que es de parecer 
que con el primer buen semblante que haga se salga, 
para poder doblar el cabo Priorio. 

Don Jorge Manrique dijo que él no era marinero ; pero 
que el tiempo está tan adelante , que hay tan poco del 
verano como se ve y que á grandes cosas no puede dejar 
de haber dificultades, que es de parecer que siendo el 
tiempo de buen semblante, y pareciendo que se puede 
doblar el cabo de Priorio sin riesgo, se salga con el 
Armada. 

Juan Martinez de Recalde que con la junta que se 
hizo ayer estuvo con cuidado conforme á lo que se habia 
concertado que en habiendo seis horas de buen tiempo 
se saliese, y que ansí vio que toda la noche fué casi cal- 
ma y al amanecer de la misma manera y el viento Su- 
dueste aunque flojo y poco , y que asimismo vio que de 
media noche abajo entró mar de leva y que habia arru- 
mazón de la parte del Norueste y ruin semblante , y que 
luego en siendo de dia vino á dar cuenta al Duque con 
quien estuvo más de dos horas y que en ellas vio que el 
viento se avivó y después fué á dar priesa á varias cosas 

TOMO U. 14 



'**. 



210 LA ARMADA INVENCIBLE. 

de tierra y en todo este tiempo hasta las once del día si 
se hubiese desamarrado la Armada hubiera montado se- 
guramente el cabo de Priorio , y que así echa de ver 
que es cierto lo que dicen, que ni mala señal en verano 
ni buena en invierno ^ sino tomar el cuando cuando vi- 
niere , y que así es de parecer que si el tiempo hace ma- 
ñana como hoy se salga sin aguardar á lunas nuevas, 
porque como van creciendo, ha entendido siempre que 
tomará fderza el Norte y el Nordeste , y que éste es su 
parecer. 

El Almirante Gregorio de las Alas , que lo es de la 
escuadra de Diego Flores , dijo lo mismo que Juan Mar- 
tínez y que lo propio le parecia, y todos lo firmaron. 

El mismo dia mandó el Duque juntar los pilotos más 
principales de toda la Armada, delante de los Genera- 
les de mar y de los demás de la junta, que fueron , Fer- 
nán Gabriel, piloto mayor de la escuadra de Portugal; 
Juan Ramos, piloto mayor de la escuadra de Diego 
Flores, y los pilotos Andrés de Urquiza, Domingo 
Ochoa, Lope de Ozina y Juan de Llatado, Antonio 
Francisco, Juan Alvarez de Proa, Jerónimo Pérez, Se- 
bastian Muñoz , Martin Velez , Juan de Escalante y 
otros, y estuvieron conformes en que si mañana hace 
el tiempo que hoy, sin señales de burrasca se hagan á 
la vela, y habiendo visto el Duque el parecer de todos 
los dichos Generales y de los pilotos, resolvió que se 
hiciere así y que se disparase la pieza tocando á leva, y 
lo mismo á media noche, y ordenó á todos los Genera- 
les y Cabos del Armada diesen orden que en hacien- 
do la señal á media noche comenzasen á alzar ferros y 



LA AKMADA INVENCIBLE. 211 

se fuesen saliendo del puerto las naos qne están delan- 
te, sin que se embarazasen, y al punto que amanezca 
se hagan todos á la vela, y se siga el viaje con la ben- 
dición de Dios , en el cual se espera le dará muy próspe- 
ro, y asi lo firmó fecha ut supra. — El Duque de Me- 
dina-Sidonia. — Colee. Navarrete, t. xxx. 



NÚMERO 154. 

El Duque de Medina-Sidonia participa la salida de la 

¡Armada de la Corufia. 

Señor. — Ayer pensé poder escribir á V. M. que salia 
esta Armada deste puerto y fué tan grande la burrasca 
y el agua, que aunque se hicieron todas las diligencias 
posibles no se pudo hacer ; desde anoche comenzó un 
poco el tiempo á aclarar y dando orden á los Generales 
y Cabos de las escuadras que estuviesen todos en un 
ferro , para que en volviendo el tiempo al Sudueste como 
se tenía esperanza que volvería de media noche abajo, 
el galeón San Martin disparase una pieza en señal que 
levantasen áncoras, y al amanecer disparasen otra para 
hacerse á la vela. Fué Dios servido que ventó un poco 
de sudueste con que se pudo salir del puerto ; pero tan 
escaso, que con salir al mismo punto que amanecia, no 
se han podido caminar tres leguas ni doblar el Cabo del 
Priorio, y á esta hora, que serán las dos después deme- 
diodia, quedo en este paraje con una calma muerta dan- 
do fondo, sin esperanza deque haya hoy tiempo para 
doblar el cabo, antes la hay de que nos ha de forzar á 



212 LA ABMADA INVENCIBLE. 



volver á la Coruña, porque el viento está al norte, pero 
yo excusaré cuanto pudiere volver, y para que V. M. en- 
tienda como quedo ya fiíera de la Coruña y el estado en 
que me hallo, despacho este volante á Andrés de Alva 
para que en llegando mis cartas despache á V. M. con 
ellas, y de lo que sucediere mañana en nuestra navega- 
ción tornaré á despachar por la misma vía. Nuestro Se- 
ñor, etc. Del Galeón Real, á 22 de Julio de 1588.— El 
Duque de Medina-Sidonia. — Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 155. 

Participa el Duqae que ha doblado la Armada la punta 

de Ortiguera. 

Señor. — Ayer escribí á V. M. como por haberme cal- 
mado el tiempo quedaba con toda esta Armada dado 
fondo tres leguas déla Coruña, donde estuve todo el 
dia y hasta las tres de esta mañana que comenzó á ven- 
tar el viento de la tierra Leste. Disparé una pieza para 
que las naves que con la corriente se hablan descaido se 
hiciesen á la vela y me siguiesen ; algunas se detuvieron 
tanto en esto , que por aguardarlas no pude salir de allí 
hasta una hora después de amanecido, mas el tiempo 
fué refrescando en el Sudeste tan bien y lo va haciendo, 
que á esta hora, que serán las seis de la tarde, me hallo 
doblando la punta de Ortiguera y á quince leguas de la 
Coruña y aunque el viento con haber salido el sol se ha 
escaseado un poco, todavía nos sirve de manera que d 
Armada va con el viento en el Sur, que es el que se po- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 213 

día desear. La galeaza Zúñiga en dando la vela esta ma- 
ñana tiró una pieza ; acudieron á ella las demás ; yo en- 
vié un patítche, y era que se le habia roto la hembra del 
timón y no podia gobernar, han estado aderezándola ;jen 
que también se ha detenido algo la Armada, ya que pues- 
ta otra hembra vienen todas , etc. Del galeón San Martin, 
á 23 de Julio de 1588. — El Duque de Medina Sidonia. — 
Colee. Sans de Barutell, Simancas, art. 4, núm. 925. 

NÚMERO 156. 

Relación de la navegación que ha hecho Pablo de Aram- 
bnr, Capitán del galeón San Juan Bautista, que por 
orden de D. Juan de Cardona fué con dos zabras en 
seguimiento del Armada inglesa. 

Primeramente salimos entrambas zabras á 7 de Ju- 
lio por la mañana con el viento SE. hasta la punta del 
Sardinero, j allí nos dio el viento O.; corrimos por el 
N. hasta otro dia por la mañana, á 22 leguas. 

El 8 del dicho, corrimos con el viento NE., la vuelta 
del NOV4N. hasta otro dia por la mañana , 30 leguas. 

En 9 del dicho corrimos con el viento SSO. y OSO. 
la vuelta del IÍOV4N. hasta otro dia por la mañana, 32 
leguas. 

En 10 del dicho corrimos sobre el papahígo mayor 
con el viento ONO. la vuelta del N., 12 leguas, y vimos 
en la costa de Bretaña á Pesmar , y otro dia amaneci- 
mos sobre Claranz , y preguntamos si sabian nuevas de 
Inglaterra y dijeron que sí y que el enemigo no habia 
vuelto á Inglaterra por entonces y no se sabía del. 



214 LA ABMADA INVENCIBLE. 

En 11 del dicho corrimos un poco con el viento SOj 
la vuelta de la mar y en la vuelta de tierra nos aprove- 
chamos de los remos, y abocados por el ras de Antenao, 
y porque habia navios de guerra en Coquete , desaboca- 
mos por la Irresa á boca de noche y hablamos con un 
pescador de Uxente y le preguntamos si sabía nuevas 
de Ingalaterra y dijo que habia dos dias que pasaron dos 
navios de ingleses que iban de la Rochela y les pregun- 
taron por la Armada y respondieron que ni habia veni- 
do ni sabian della, sólo que se decia que estaba sobre 
Finisterra y que no habia más navios de guerra sino era 
algunos que andaban en la Canal guardando que no pa- 
sasen ningunas urcas para España. 

En 12 del dicho vimos dos navios en la Canal y fia- 
mos á reconocerlos y nos dieron caza en más de dos ho- 
ras, y viendo que los dejábamos, fueron su vía y nos- 
otros la nuestra y al anochecer reconocimos á Langaneos 
y vino el viento á su cerrazón y no pudimos hacer nada. 

En 13 del dicho anduvimos en la manga de Bristol 
de una vuelta y otra con tormenta de viento SE. 

En 14 del dicho echamos romeros para Nuestra Seño- 
ra de la Encina y para Nuestra Señora del Soto y em- 
pezó algo á abonanzar la tormenta y fuimos la vuelta 
del cabo de Langaneos y vimos un navio inglés que ve- 
nía de la mar á tierra, y á este navio le hicimos amainar 
entrambas zabras, y sacamos de ocho hombres que traia 
los seis, y le metimos de entrambas zabras á cuatro 
hombres y el piloto de la mia entre ellos; salieron de la 
Canal con buen viento la vuelta de España, por no 
traerle con nosotros. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 215 

— — * 

En 15 del dicho anochecimos sobre las Siete Herma^ 
ñas, y nos vino el viento de travesía y nos vimos en har- 
to trabajo. 

En 16 anduvimos con tormenta. 

En 17 abonanzó algo y fuimos á anochecer cuatro le- 
guas de San Michael de Montesval, y quisimos saltar en 
tierra y vino el viento al SSE. y hubimos de ir la vuel- 
ta del OSO., y cargó tanto la cerrazón y tormenta, que 
nos perdimos de vista ambas zabras. 

En 18 pasamos por la parte del N. de Sorlingas y & 
mediodia vino el viento del O. y aclaró, y no pudimos 
ver á nuestra compañía, y tornamos á hacer la vuelta 
del S. y no podímos doblar á Sorlinga y hubimos de ir 
á la parte del N. 

En 19 vino el viento al SE. y nos hizo desembocar. 

En 20 corrimos la vuelta de España, no pudiendo re- 
parar con el mucho tiempo, y vimos tres navios, uno de 
hasta 200 toneladas y los otros pequeños. 

En 21 vimos un navio por la mañana, y á las tres de 
la tarde vimos sesenta y más velas inglesas, y entre ellas 
diez muy grandes, con sobrevela de gavia cada una 
dellas ; podian estar N-S. de Llanes 40 leguas de tierra, 
iban la vuelta del NNO. ; seguímoslas hasta las cinco 
de la tarde y después volvimos nuestra derrota. 

En 22 topamos un navio francés y le preguntamos 
nuevas de España; dijo que venía de San Sebastian, y 
así le dejamos, viendo que llevaba recados. 

En 23 por la mañana vimos la alta de Ogoño á sota- 
vento del cabo de Machichaco y venimos hasta Plasen- 
cia y allí nos dio mucho viento O. y fué forzado arribar 



216 LA ARMADA INVENCIBLE. 

á la propia Plasencia. Salimos de allí á media noche con 
la fría y entramos en Santander. 

La zabra que iba con él y la presa que hizo, aun no 
han llegado ; espérase cada dia. — Colee. Sana de Ba- 
rutell, art. 6, núm. 107. 



NUMERO 157. 

El Agente de la provincia de Guipúzcoa en Madrid noti- 
cia la salida de la Armada. 

Noticia también las rogativas y plegarias que se ce- 
lebraban por el buen suceso de la jornada, incluso Su 
Majestad que hacía con este objeto nueve horas de ora- 
ción diarias. — Colee. Vargas Ponee, leg. i, núm. 33. 



NUMERO 158. 

Da gracias el Rey al Marqués de Gerralvo por lo mucha 
que ayudó al apresto y salida de la Armada de la Go- 
rufia. 

Dice que según todos confiesan va mejor la Armada 
que cuando salió de Lisboa. Encarga que en lo que res- 
ta de vituallas y pertrechos que se han de enviar, tenga 
todo el cuidado que de él espera. — Fecha 31 de Julio. 
— Sans de Barutell^ Simancas, art. 3, núm. 542. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 217 



NÚMERO 159. 

Parte de llegada de la Armada á. la vista de cabo Li- 
' sardo y de ocurrencias de la navegación desde la Co- 
rufia. 

Señor. — A los 23 escribí á V. M. lo que habia visto 
y como se iba navegando con buen tiempo , el cual duró 
todo aquel dia y el domingo y lunes 25 sin poderse de- 
sear mejor en el mundo , tanto que si tres ó cuatro na- 
ves quisieran caminar con todo el paño, por medianas 
veleras que fueran, se pusieran en solos ellos en la boca 
del Canal ; pero como yo no puedo navegar con este ga- 
león más que al paso de la más ruin nao que va en el 
Armada, porque la tengo de ir aguardando, y entrellas 
hay algunas muy zorreras, por mucho que lo desee no 
se puede caminar más aprisa, de que yo me aflijo mu- 
cho, porque querría que todos caminasen á tan buen paso 
como yo lo haría ; con todo eso, en los tres dias me alar- 
gué tan buen pedazo, que me puse en 48 grados y me- 
dio á la mar. Este dia despaché al Duque de Parma al 
capitán D. Rodrigo Tello, dándole cuenta del dia que 
salí con esta Armada de la Coruña, y donde me hallaba 
y el camino que pensaba hacer hasta topar recaudo su- 
yo, que me avisase de todo lo que se debia hacer para 
juntarnos, con otras particularidades que me pareció 
convenia tuviese entendidas, y que sino me hubiese des- 
pachado avisándome de todo esto, lo hiciese luego con 
aquella pinaza armada que llevaba el dicho D. Rodrigo 
ó con la zabra que llevó el capitán Moresin, la cual me 



218 LA ARMADA INVENCIBLE. 

tiene con cuidado no se haya perdido, pues ha tenido mu- 
cho tiempo después que partió, para haber ido y vuelto. 
El martes amaneció una calma muerta con una cer- 
razón grandísima, y se estuvo dando vueltas con esta 
Armada hasta mediodia, que Volvió viento Norte, y se 
navegó camino de Leste, que mandé dar la otra vuelta, 
disparando una pieza para señal que se navegue al Oes- 
te, y con Oesnoroeste, con grandes aguaceros que dura- 
ron todo el dia y la noche sin cesar un punto, se nave- 
gó bien poco. Este dia faltó la galera Patrona nombrada 
Diana j que me tuvo con mucho cuidado hasta saber lo 
que se habia hecho, y envié al capitán Medrano que me 
avisase las nuevas que tenía della ; envióme á decir que 
el Capitán de la dicha galera, que se llama Pantoja, le 
habia enviado á decir aquella noche que la galera hacía 
tanta agua que no podia seguir el Armada y que así se 
volvía al primer puerto de España que pudiese tomar. 
Envióme á decir Medrano que le parecía mucho mar para 
las galeras y que si el tiempo le forzase, se adelantaría 
y metería en la costa de Francia. Yo le envié decir que 
hiciese mucha fuerza por sustentarse con el Armada, 
porque podría ser que no tocase en la Sorlínga sino que 
me entrase por el Canal, y que le enviaba dos pataches 
que anduviesen cerca del , para que no le dejasen un 
punto, por si hubiesen menester alguna cosa la galeras, 
y con quien me fuese avisando de lo que se ofreciese. 
Envíele los pataches y la orden el mismo día 26 , y en 
todo aquel día se descubrieron las tres galeras , y en ano- 
checiendo, que cerró el tiempo con grandísimas aguas 
y cerrazón, no se pudieron descubrir más. 



LA AKMADA INVENCIBLE. 219 

Miércoles 27 se tuvo tormenta deshecha y con gran- 
des aguaceros y la mar tan alta que todos los marineros 
decian que no habian visto tal en su vida por Julio, 
porque demás de andar la mar al cielo , tanto que al- 
gunos golpes de mar venian que pasaban de parte & 
parte las naos, y un golpe le Uevó á la Capitana de 
Diego Flores todo el corredor de popa. Estúvose toda 
la noche en vela sin poder hacer otra cosa y con harto 
temor que el Armada no recibiese muy gran daño, por- 
que fué la más cruel no6he que jamas se ha visto. Ama- 
neció el juéve^ dia claro con sol y el viento más bonan- 
za, aunque la mar siempre muy alta. Contáronse las 
naos del Armada y faltaban cuarenta naos, que eran las 
de D, Pedro de Valdes y las urcas y algunos pataches. 
Túvome con grandísimo cuidado hasta saber lo que se 
habian hecho , y despaché tres pataches , el uno la vuel- 
ta del cabo Lisarte , para que si topase las naos les or- 
denase que aguardasen el Armada ; otro para que son- 
dase y reconociese si podia la tierra, y el otro que vol- 
viese atrás para que las naos que quedasen zorreras pu- 
siesen todo el paño y alcanzasen á la Capitana, y tam- 
bién si las naos que faltaban del Armada se hubiesen 
quedado atrás les diese esta misma orden, y todo este 
dia jueves se navegó con viento Oeste , y la mar mucho 
mejor que habia andado hasta allí, aunque el viento es- 
caso y con poca señal de reformarse. Volvió al anoche- 
cer el patax que envié á sondar, y otros dos pilotos que 
en una barquilla habian ido á lo mismo, y hallaron fon- 
do á 68 brazas. 

Hoy viernes amaneció tiempo bonanza, aunque cerra- 



220 LA ARMADA INVENCIBLE. 

zon : fué aclarándose entrado el dia, y á las ocho de la 
mañana volvió el patache que habia enviado delante en 
busca de las naos que faltaban, y me trujo nueva como 
iban delante, y que iban aguardando el Armada. También 
volvió el que habia ido atrás con orden que caminasen 
las naos, y todas se vinieron juntando, y yo las he ido 
aguardando, de manera que pudiesen alcanzarme, y con 
el mismo viento Oeste se fué navegando hasta mediodía 
que mandé tomar el altura, y nos hallamos en 50 gra- 
dos escasos ; ordené que se sondase y halláronse 56 bra- 
zas. A las cuatro de la tarde, yéndose navegando con el 
dicho viento Oeste y tiempo claro , se descubrió tierra, 
que es el cabo de Lisarte, y quedamos del como tres le- 
guas á esta hora, que serán las siete de la tarde, y tomada 
las velas para acabar de recoger las naves , que algunas 
con las tormentas se desaparejaron y han ido compo- 
niéndose, y hasta ahora, que es sábado 30 de Julio, ten- 
go toda el Armada junta, y haré vela en acabando de 
aderezar la Capitana de las galeazas , que se le ha roto 
el timón, que cierto, estas embarcaciones son bien flacas 
para mares tan gruesas como éstas. 

Las galeras no han parecido, ni tengo nuevas de 
ellas, que me tienen con grandísimo cuidado; las galea- 
zas y todas las naos van buenas, gloria á Dios, sin ha- 
ber recibido ningún daño, y la gente con tan gran con- 
tentamiento y tan general en todos, que le tengo gran- 
dísimo en verlos , y al punto que descubrió este galeón 
tierra, que fué el primero, hice que se pusiese en el tope 
de la gavia un estandarte con un crucifijo y Nuestra 
Señora y la Magdalena á los lados, y que se dispararan 



LA ARMADA INVENCIBLE. 221 



tres piezas, y que todos hiciéramos oración, como se 
hizo por la merced que nos habia hecho de llegarnos 
á este puesto. Plega á su Divina Majestad que lo que 
falta por hacer se haga como se espera y toda la cris* 
tiandad se lo suplica y habemos menester , y que guar- 
de la católica persona de V. M., etc. — A vista del cabo 
de lasarte , en el galeón San Martin á 30 de Julio de 
1588 años. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colección 
MavarretCj t. xxx. 



NÚMERO 160. 

Participa el Duqae su determinación de pasar á. la isla 
Duich y esperar alli al de Parma. 

Señor. — Después de lo que escribo á V. M., en claro 
servirá ésta para decir á V. M. cómo preciso irme poco 
á poco con toda el Armada junta en mis escuadrones 
hasta isla Duich, y no pasar adelante hasta tener aviso 
del Duque de Parma, y saber el estado en que se halla 
con su Armada, porque si yo saliese de allí con ésta la 
costa de Flándes , no habiendo en toda ella puerto ni 
abrigo ninguno para estas naos, con el primer temporal 
que les diese los echaría á los bancos, donde sin nin- 
gún remedio se habrían de perder, y por excusar este 
peligro tan evidente , me ha parecido no pasar adelante 
de aquella isla hasta saber lo que el Duque hace, pues 
lo que se pretende es que al punto que yo llegue salga 
él con su Armada, sin dar lugar á que yo le aguarde 
un momento, que en esto consiste todo el buen suceso 



222 LA AEMADA INVENCIBLE. 

de la jornada, y para que lo tenga entendido el Duqne 
le despacharé otra pinaza en entrando en el Canal, y 
en llegando á la isla Duich otra, y yo estoy espantado 
de no haber tenido aviso suyo en tantos dias, y en todo 
este viaje no se ha topado navio ni aun hombre de quien 
poder tomar lengua, y así se va muy á ciegas. Si al pa- 
sar por cerca de Plemua se pudiere tomar alguna con 
una pinaza, lo he de procurar dando el tiempo lugar á 
ello. Nuestro Señor guarde, etc. — En el galeón Beal 
San Martin^ á vista del cabo Lisardo, 30 de Julio de 
1588. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colee. Navar- 
retej t. xxx. 



NÚMERO 161. 

Recomienda la ocupación de un puerto del enemigo, prin- 
cipalmente el rio de Londres. 

El Rey. — Duque, etc. Después de lo que se os escri- 
bió á primero deste, sólo se sabe de vos que á los 27 del 
pasado os hallábades junto á la boca del Canal; mas 
espero que habiéndoos Dios dado tiempo y ayndado, es- 
tará ya muy adelante el efecto sin que os hayan hecho 
falta de consideración las galeras, que se sabe que no 
pudieron seguiros. Lo que entonces os escribí sobre to- 
mar algún puerto al enemigo donde repararse el Armar 
da me ha parecido repetirlo aquí, advirtiéndoos de la 
importancia que sería que os metiésedes y asegurásedes 
en el mismo rio de Londres, pues parece que necesita á 
ello el tiempo que está tan adelante y obligará al ene- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 223 

migo á tener dos ejércitos, uno á la una parte del rio y 
otro á la otra, no entendiendo por cuál dellas ha de ser 
acometido, pues si no hace esto queda el paso libre para 
Londres por la parte desocupada, y si lo hace divide 
sus fuerzas y se podrá cargar al lado donde las tuviere 
más flacas, demás de que aprovechará mucho para el 
buen suceso estar todo tan junto que conforme á lo que 
fiíere menester socorra lo uno á lo otro. Lo cual tam- 
bién enfrenará más á quienquiera que tuviese ánimo 
de valer al anemigo y hará tener seguro el tránsito de 
Flándes allí con los socorros y refrescos necesarios, y 
aun será causa de remediar desórdenes y que se señalen 
los soldados á competencia. Son todas consideraciones 
tan de peso y otras que se dejan, que vos podréis ver, 
que es bien procurar esto ; mas habiéndolo advertido, 
me remito á lo que al Duque mi sobrino, á quien escri- 
bo sobre ello, y á vos os pareciere, muy cierto de que 
sabréis hacer la elección que conviniere, y pues podéis 
ver el cuidado en que estaré hasta saber de vos, procu- 
rad que vengan por horas avisos de lo que vaya su- 
cediendo. — 7 de Agosto de 1588. — Minuta. — -Colección 
Sans de Barutellj Simancas, art. 3, núm. 543. 



NÚMERO 162. 

Comunica la satisflEtccion del Rey por las buenas nuevas 

recibidas. 

Minuta. — Al Duque de Medina-Sidonia. — Estando es- 
crita la carta que con ésta recibiréis , ha llegado un avi- 



224 LA ABMADA INVENCIBLE. 



80 de Roan por vía de D. Bernardino de Mendoza, que 
afirma haber peleado esa Armada con la de Draques á 
los 2 deste y que Dios os dio victoria, habiéndoles ga- 
nado el viento y echado á fondo quince naos del enemi- 
go y entre ellas su Almiranta, y que las demás suyas se 
habian ido retirando la vuelta de Dovra. De Francia 
dan la nueva por cierta y que en Habrá de Gracia y 
Diepa habia testigos de vista. Confio en Dios que será 
así y que vos habréis sabido seguir la victoria y usar de 
ella dándoos prisa á ir cargando al enemigo sin dejarle 
rehacer, pues podíades, prosiguiendo vuestro viaje hasta 
llegaros á dar la mano con el Duque mi sobrino, que en 
siendo esto, y con el miedo que habrá cobrado el enemi- 
go y el brío de los nuestros , se puede esperar en Dios 
que se habrán seguido otras victorias. De su favor me 
prometo lo que es justo en causa tan suya, y de vuestro 
valor y diligencia que habréis hecho cuanto puedo de- 
sear, de que estoy aguardando aviso. — De San Lorenzo, 
á 18 de Agosto de 1588. — Colee. Sans de Barutellj 
Simancas, art. 3, núm. 544. 

NÚMERO 163. 

Nuevas prevenciones de S. M. 

Minuta. — Al Duque de Medina-Sidonia. — Demás délo 
que veréis por la carta de último del pasado , que aquí 
va duplicada, me ha parecido ordenaros que si el Duque 
de Parma, mi sobrino, os avisase que para lo que él ha- 
bia de emprender (no habiendo habido lugar lo princi- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 225 

pal á que fuistes), será menester por allá el calor de esa 
Armada, y ella se hallase con fuerzas y en parte que se 
pueda sin peligro entretener, procuréis hacer lo que él 
08 escribiere que conviene, tomando resolución confor- 
me á su parecer, aunque sea otra nueva forma fiíera de 
las contenidas con el apuntamiento que va con el otro 
despacho, que por la importancia de un caso en el cual 
(sucediendo) mando al Duque que os escriba esto. y no 
en otro fuera del, os lo torne en servicio particular; vos 
daréis entero crédito á lo que en virtud de esta carta el 
dicho Duque os avisare. — De San Lorenzo, 3 de Setiem- 
bre de 1588. — Colee. Sans de Barutell^ Simancas, ar- 
tículo 3, núm. 545. 



NÚMERO 164. 

El Duque noticia á. S. M. el mal suceso de la jornada, 

envi&ndole relación. 

Señor. — Escribí á V. M. luego que emboqué el canal, 
que fué á los 30 del pasado : después no he podido ha- 
cerlo por no haber habido comodidad ni lugar para ello, 
porque luego que se descubrió el Armada de la reina de 
Inglaterra, fué siguiendo de ordinario á ésta, cuyo su- 
ceso entenderá V. M. por la relación que le envió, y 
por la que hará D. Baltasar de Zúñiga , porque como 
testigo de vista podrá informar á V. M. de lo que 
puntualmente se ha ofrescido en casos particulares que 
le he remitido para que los diga á V. M. Nuestro Señor 
ha sido servido de encaminar las cosas diferentemente 

TOMO II. 15 



226 LA ABMADA INVENCIBLE. 

de lo que se entendió, y pues se le encomendó tanto este 
negocio, debe de haber sido lo que ha convenido á sa 
servicio y al de V. M. , con cuya vida espero ver el santo 
celo é intento que V. M. en esto tuvo muy cumpUdo, 
á mucha honra y gloria de nuestro Señor. 

Esta Armada quedó tan destrozada y desbaratada, qae 
pareció ser el mayor servicio que se podia hacer á V. M. el 
salvarla, aunque fuese aventurándola tanto como en este 
viaje se hace por ser tan largo y de tanta altura, pues ha- 
biendo faltado la munición y los mejores bajeles, y ha- 
biéndose visto \o poco que se podiar fiar de los que res- 
tan, y ser tan superior el Armada de la Reina en el gé- 
nero de pelear de ésta, por ser su fuerza la del artillería 
y los bajeles tan grandes navios de vela, y la de V. M. 
sólo en la arcabucería y mosquetería tenía ventaja, y no 
viniéndose á las manos podia valer esto poco, como la 
experiencia lo ha demostrado, con el parescer de los que 
tienen título de V. M. del Consejo, y los Generales se 
ha seguido este camino, habiendo forzado el tiempo 
también á hacerlo por haber corrido siempre el tiempo 
en el Sur y Suduoste con el que se ha salido del Canal 
de Noruega por entre las islas de Escocia, y así me 
hallo en este paraje navegando la vuelta de la Coruña 
por acortar camino y ser tan pocos los bastimentos que 
se llevan, que para que puedan durar un mes y el agua, 
se han acortado las raciones generalmente sin exceptuar 
persona, porque no perezcan, dándose media libra de 
bizcocho y un cuartillo de agua y medio de vino sin nin- 
guna otra cosa, con que se va padesciendo lo que V. M. 
podrá juzgar, en medio de la descomodidad de tan largo 



LA ARMADA INVENCIBLE. 227 

viaje, y así van más de tres mil enfermos, sin los heri- 
dos, qne son muchos en el Armada. Quiera nuestro Se- 
ñor darle buen tiempo para que con brevedad tome 
puerto, pues en esto está la salvación de este ejército y 
naves. 

En la Coruña creo que se hallará el Secretario Andrés 
de Alva y habrá recogido los bastimentos que V. M. 
mandó que se hiciesen en diversas partes, y estará muy 
á cuento para que los halle esta Armada, y así suplico 
á V. M. humildemente mande que con brevedad se le 
acuda y halle yo la orden de lo que V. M. se sirviese se 
haga con la gente y navios, pues todo va de manera que 
habrá menester de mucho socorro y remedio, y dársele 
con brevedad. Al arzobispo de Santiago y á los obispos 
de Galicia he escripto para que prevengan el socorrer á 
estos enfermos de la Armada. 

Por ningún camino he podido avisar al Duque de 
Parma del suceso desta Armada ni del viaje que lleva, 
y así convendría que V. M. le avisase luego, y á las ga- 
leras, que entiendo quedaron en Conquete, en Francia, 
según se me dijo en Calés , aunque no he tenido carta 
de ello, ni de la Capitana de Juan Martínez *, que tam- 
bién en Calés dijeron que se hallaba en aquel puerto. 

De las personas que han servido á V. M. en esta oca- 
sión informaré á su tiempo, que agora no lo es para tra- 
tar desto sino tan solamente de lo que se ofresce del 
servicio de V. M. y de lo que conviene que se entienda 
del estado desta Armada, de lo que informará á V. M. 

t La que se perdió en el Havre de Gracia. 



228 LA ARMADA INVENCIBLE. 



D. Baltasar de Zúñiga & que me remito. — Dios guar- 
de, etc. — En el galeón San Martin, 21 de Agosto 
1588. — El Duque de Medina-Sidonia. — Colee. Sans 
de Barutell, Simancas, art. 4, núm. 932. 



NÚMERO 165. 

Diario de la Jornada de Inglaterra que hizo el Duque de 
Medina-Sidonia con la Armada de su cargo, saliendo 
del puerto de la Corufia. 

Á 22 de Julio de 1588 salió el Duque con toda el Ar- 
mada de la Coruña con viento Sudueste, con que nave- 
gó algunos dias haciendo buen viaje. 
. A los 25 despachó al capitán D. Rodrigo Tello á 
Dunquerque para que avisase al Duque de Parma de su 
venida y trújese aviso del estado en que estaba el de 
Parma y en el paraje que le parecia mejor para juntar- 
se estas fuerzas con las suyas. 

. A 26 amaneció el Armada con calma muerta y cerrar 
jzon que duró hasta mediodia, y volvió viento Norte con 
^uese navegó camino del Este hasta media noche que 
volvió el viento Oesnoroeste con grandes aguaceros, que 
duró hasta media noche. Este dia faltó la galera patro- 
na llamada Diana, que por hacer mucha agua dijo se 
volvia al puerto. 

.. A 27 se tuvo el mismo viento y más fresco, con la 
.mar muy alta, el cual duró hasta media noche, que foé 
causa con este temporal de dividirse del Armada mu- 
chas naves , y las otras tres galeras. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 229 



Jueves á 28 amaneció dia claro y con sol , y el viento 
y mar más bonanza que el dia de antes, y al amanecer 
se contaron cuarenta bajeles menos y las tres galeras, 
y viendo el Duque que faltaban estos bajeles , mandó 
tomar la sonda y hallóse á 75 brazas, 75 leguas de la 
Sorlinga, y despachó tres pataches, el uno al cabo de 
Lizarte para reconocer si estaban allí las naves que fal- 
taban y diese orden que aguardasen ahí, y el otro á 
descubrir tierra y reconocerla, y el otro patache volvió 
atrás para que todos hiciesen fuerza de vela, ó por si 
acaso hubiesen quedado atrás las naves que faltaban, 
las hiciese caminar. 

Viernes á 29 se fué caminando con viento Oeste, y 
volvió el patache que fué al cabo Lizarte y trujo nueva 
como estaban adelante las naos que faltaban, con don 
Pedro de Valdés , que las tenía recogidas aguardando el 
Armada , y á la tarde se juntaron todas las naves del 
Armada, ecepto la Capitana de Juan Martinez en que 
iba el Maestro de Campo Nicolás de Isla, y las tres ga- 
leras , que no se supo qué derrota habían tomado. Este 
niesmo dia se descubrió tierra de Inglaterra y dijeron 
ser el cabo de Lizarte. 

El 30 amaneció el Armada muy cerca de tierra, y 
nos descubrieron de ella y hicieron fuegos y ahumadas, 
y á la tarde envió el Duque al Alférez Juan Gil en una 
zabra de remos á tomar lengua. Este dia en la tarde se 
descubrieron cantidad de navios , y por haber cerrazón 
y lluviones no se pudieron contar. Volvió esta noche 
el Alférez Juan Gil con cuatro ingleses en una barca, 
que dijeron ser de Falamua y que habían visto salir 



280 LA ABMADA INVENCIBLE. 

aqaella tarde de Plemaa el Armada inglesa con al Al- 
mirante de Inglaterra y Draque. 

Domingo 31 amaneció mudado el viento á Oesnoro- 
este en el paraje de Plemua y se descubrieron 80 na- 
vios al nostro barlovento, y por la parte de tierra & 
sotavento otros 11 en que iban tres galeones grandes 
cañoneándose con algunos bajeles nuestros ; fueron ga- 
nando el barlovento hasta juntarse con su Armada. 
La nuestra se puso en orden para pelear, y la Capita- 
na puso el estandarte real en el trinquete. El armada 
del enemigo pasó cañoneando nuestra vanguardia, que 
tenía D. Alonso de Leyva á su cargo, que fué á dar 
en la retaguardia, que tenía á su cargo el Almirante 
Juan Martínez de Recalde, que por no dejar supues- 
to , y sustentarle , aunque vio que su retaguardia se iba 
metiendo en nuestra Armada y que lo dejaban solo, 
aguardó al enemigo y hizo rostro. Los enemigos le aco- 
metieron y dieron tan grande carga de cañonazos, sin 
embestir, que le desaparejaron el bajel y derribaron el 
estay y dieron dos cañonazos en el árbol de trinquete; 
quedó el Granffil, que era en la retaguardia haciendo 
espaldas, Juan Martínez de Recalde, D. Diego Pimen- 
tero y D. Diego Enriquez, el del Peral, y la Capitana 
real amainó las velas del trinquete y alargó las esco- 
tas, y trincando le aguardó para recogerle en la bata- 
lla, con que los enemigos se alargaron y el Duque reco- 
gió su Armada, no pudiendo hacer otra cosa por tener 
los enemigos ganado el viento y traer los bajeles muy 
veleros y tan bien gobernados, que hacían dellos lo 
que querían. Este día en la tarde D. Pedro de Valdés 



LA ARMADA INVENCIBLE. 231 

envistió* la nao Catalina de su escuadra, que le rom- 
pió el bauprés y vela del trinquete de su bajel, y se re- 
tiró al cuerpo de la batalla para aderezarse. Nuestra 
Armada anduvo hasta las cuatro de la tarde procurando 
ganar el barlovento al enemigo. 

A esta hora se pegó fuego al Almirante de Oquendo 
en los barriles de la pólvora , y voló las dos cubiertas y 
el castillo de popa, en que iba el Pagador general desta 
Armada con parte del dinero de S. M., y viendo el Du- 
que que se quedaba este bajel , viró con su Capitana la 
vuelta de esta nave , y tiró una pieza para que el Arma- 
da hiciese lo mismo , y mandó que acudiesen patajes á 
socorrella. Matóse el fuego, y el Armada del enemigo 
que venía á la vuelta desta nave , se detuvo viendo virar 
nuestra Capitana, con que se cobró la nave y se metió 
en el cuerpo del Armada, y desta vuelta la nave de don 
Pedro Valdés rindió el trinquete sobre la entena del ár- 
bol mayor, y el Duque volvió á socorrerle para darle 
cabo, y aunque se hizo mucha diligencia, el tiempo ni 
la mar no dieron lugar á ello, y así se fué quedando sin 
velas por ser ya de noche y decir Diego Flores al Duque 
si se amainaba á aguardarla que la Armada nuestra no 
era posible verlo porque iba muy delantera, que sin 
duda si amainaba, á la mañana tenía menos la mitad del 
Armada, y que teniendo tan cerca el Armada enemiga 
no habia de aventurar toda el Armada, porque tenía 
por cierto si amainaba perdería la jornada ; y con este 
parecer ordenó el Duque que quedase con él el capitán 

1 Envió, dice el original. 



232 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Ojeda con su Capitana y cuatro patajes, y su Almiranta 
de D. Pedro , la Capitana de Diego Flores y una galea- 
za para que procurasen de dalla cabo ó sacar la gente, 
y ni lo uno ni otro no fué posible por la mucha mar y 
tiempo y ser noche , y así siguió su viaje alcanzando su 
Armada y procurando de tenerla recogida para lo que 
sucediese el dia siguiente. Esta noche se procuró sacar 
los heridos y quemados , que quedaron en el Almirante 
de Oquendo. La mar y el viento creció mucho esta 
noche. 

Lunes primero de Agosto ordenó el Duque á D. Alon- 
so de Léyva pasase con la vanguardia á juntarse con la 
retaguardia y hiciese un cuerpo de la vanguardia y reta- 
guardia, con más las tres galeazas y los galeones San 
Mateo, San Luis y Florencio^ y Santiago, que en todo 
serian 43 bajeles de lo mejor de la Armada, para que 
hiciese rostro al enemigo y no fuese causa de estorbar- 
nos el ir á juntarnos con el Duque de Parma, y el Du- 
que con lo demás de la Armada ir de vanguardia, ha- 
ciendo solos dos cuerpos de toda la Armada, llevando 
D. Alonso de Leyva la retaguardia á su cargo entre 
tanto que Juan Martinez aparejaba su bajel, y el Duque 
la vanguardia, y mandó llamar á todos los sargentos 
mayores y ordenóles que cada uno se metiese en un pa- 
taje, y anduviesen puniendo en orden el Armada con- 
forme á la orden que habia dado, dándosela á cada 
uno por escrito para que hicieren estar á cada bajel en 
el puesto que le tocaba ; y ansí mismo les ordenó por 
escripto que el bajel que no guardase la orden y dejase 
su puesto, sin aguardar más ahorcasen al Capitán del 



LA ARMADA INVENCIBLE. 233 

bajel, y que para esto llevasen consigo los Capitanes 
de campaña y verdugos , y que se repartiesen tres sar- 
gentos mayores en la retaguardia, y los otros tres en la 
vanguardia, para que mejor pudiesen ejecutar esta orden. 

A las once horas este mismo dia, el Capitán del Al- 
mirante de Oquendo vino á decir al Duque que la nave 
se iba á fondo, y que no se podia marinar. El Duque 
mandó que se sacase el dinero de S. M. y la gente, y se 
echase á fondo la nave. Este dia á la tarde despachó el 
Duque el Alférez Juan Gil en un patache al Duque de 
Parma, dándole cuenta del paraje en que se hallaba. 

Martes á 2 de Agosto amaneció buen dia y el Armada 
del enemigo á sotavento, que iba la vuelta de tierra, ha- 
ciendo toda fuerza para ganarnos el barlovento. El Du- 
que dio el bordo hacia tierra, procurando sustentar el 
barlovento. Seguíanle de vanguardia las galeazas, y lo 
más de la Armada algo lejos. Viendo el enemigo que 
nuestra Capitana se iba metiendo á tierra, y que por 
aquella parte no pudieron ganarle el viento, volvió dan- 
do otro bordo hacia la mar. Entonces los bajeles nues- 
tros que se hallaron á barlovento de los enemigos, los 
acometieron. El capitán Bertendona acometió á la Capi- 
tana del enemigo , entrándole gallardamente y procu- 
rando de embestilla, y estando bien cerca , la Capitana 
del enemigo le volvió la popa haciéndose á la mar. Lle- 
garon cargando, procurando hacer lo mismo San Már^ 
eos, San Luis, San Mateo, La Rata, Oquendo, San Fe- 
Upe, San Juan de Sicilia, en que va D. Diego Tellez 
Enriquez , que desde la mañana anduvo cerca de los 
enemigos ; el galeón á.% Florencia, el galeón de San- 



234 LA ARMADA INVENCIBLE. 

tiago, el galeón de San Jimn^ de Diego Flores, en que 
va D. Diego Enriquez, hijo del virey del Perú, y la na- 
ve levantisca Valencer, en que va el maestro de campo 
don Alonso de Luzon ; las galeazas que iban de van- 
guardia se hallaron muy arrimadas á tiro , por las cor- 
rientes; enviólas el Duque orden que á remo y vela 
procurasen juntarse con los enemigos , y volvió la Ca- 
pitana, cargando asimismo. Las galeazas alcanzaron 
algunos bajeles de la retaguardia que andaban escara- 
muzando con algunos bajeles nuestros, bien cerca mez- 
clados con los enemigos por abordarse , que eran el ga- 
león de Florencia, en que va Gaspar de Sosa, y la Car 
pitaña de Ojeda y la Begoña en que va Garibay, y la 
Valencer, en que va D. Alonso de Luzon, y el galeón 
de Juan Bautista , en que va D. Juan Maldonado y don 
Luis de Maeda , y todo aprovechó poco , porque en vien- 
do los enemigos que los nuestros les cargaban y procu- 
curaban venir á las manos , se alargaron á la mar, reci- 
biendo la carga con mucha ventaja suya por la ligereza 
de los bajeles que tienen y se alargaron ; luego vol- 
vieron con la marea y viento en su favor, y cargaron 
sobre Juan Martínez de Recalde , que estaba á retaguar- 
dia, y D. Alonso de Ley va le socorrió, y la Capitana 
nuestra iba este tiempo en medio de la batalla, cami- 
nando á dar calor á los bajeles que andaban trabados en 
la retaguardia del enemigo , apartados de entrambas ar- 
madas , y ordenó al capitán Maroli que entrase en una 
falúa é hiciese guiar los bajeles que andaban junto á la 
Capitana en favor de Juan Martínez de Recalde , como 
lo hicieron , con que dejaron los enemigos á Juan Mar- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 235 

tinez y volvieron juntos sobre la Capitana que iba sola, 
arrimándose á socorrer los bajeles que tengo dicho , y 
viendo nuestra Capitana que la del enemigo venía de van- 
guardia , la vuelta della, am^iinó las velas de gavia , y 
la Capitana enemiga pasó con toda la Armada, miran- 
do* bajel por bajel & nuestra Capitana, la cual es- 
tuvo siempre haciéndola rostro y jugando nuestra arti- 
llería muy bien y aprisa, de manera que de la media 
Armada adelante del enemigo , la tiraban de más lejos. 
Acudió á socorrer la Capitana Juan Martinez de Recal- 
de, D. Alonso de Ley va, el Marqués de Peñafiel, iba en 
San Marcos , y Oquendo , aunque ya era pasada lo más 
de la furia, y el enemigo con esto se alargó á la mar. 

Mirando su Capitana recoger, pareciéndonos que se 
les habia hecho daño , cobrando los bajeles suyos que 
andaban empeñados con nuestra vanguardia , uno de los 
bajeles que anduvieron más delanteros y metido en los 
enemigos en esta escaramuza , que duró más de tres 
horas, fué el galeón de Florencia. 

Miércoles á 3 , volvió Juan Martinez de Recalde, á te- 
ner á su cargo la retaguardia, quedando con él D. Alon- 
so de Leyva , repartiendo entre los dos los cuarenta y 
tantos bajeles que habia en la retaguardia , y los enemi- 
gos amanecieron sobre nuestra retaguardia y llegaron á 
cañonear al Almirante, tirando por popa las galeazas; y 
Juan Martinez y D. Alonso de Leyva y los demás baje- 
les de retaguardia sin quitarse de sus puestos , se vol- 
vió el enemigo sin hacer otro efecto, habiendo las galea- 

^ Querrá decir tirando. 



236 LA AKMADA INVENCIBLE. 

zas desaparejado la Capitana enemiga y echádola abajo 
la entena del árbol mayor. 

Jueves 4, dia de Santo Domingo, quedaron algo 
traseros la urca Santa Ana y un galeón de Portugal , á 
quien dieron los enemigos gran carga ; salieron á socor- 
rellos las galeazas y D. Alonso de Leyva y otros bajeles, 
y las galeazas lo hicieron tan bien, que con tenerlas 
muchos bajeles enemigos rodeadas, las sacaron de ellos; 
y al mismo tiempo que en la retaguardia se trabó la 
escaramuza, cargaron sobre la Capitana nuestra, que 
iba de vanguardia, la Capitana del enemigo con otros 
bajeles gruesos ; llegáronse más cerca que el primero 
dia , tirando las piezas más gruesas de la cubierta más 
baja, y cortaron á nuestra Capitana la triza del árbol 
mayor, y mataron algunos soldados; vinieron de socorro 
San LuiSj en que va el maestro de campo D. Agustin, 
haciendo frente al enemigo, Juan Martínez de Recalde, 
y San Juan^ de la escuadra de Diego Florez, en que 
iba D. Diego Enriquez y Oquendo, que vino á ponerse 
delante de nuestra Capitana, por no ser parte las cor- 
rientes á tenerse de una banda, y lo mismo fueron ha- 
ciendo otros bajeles , aunque se apartaron los enemigos, 
quedando la Capitana del enemigo muy malparada y 
algo á sotavento de nuestra Armada. Volvió nuestra Ca- 
pitana sobre ella , y Juan Martinez de Recalde , y San 
Juan de Sicilia, y la Capitana de los galeones de Casti- 
lla, y el Grangin y todos los demás bajeles de nuestra 
Armada, llevando á barlovento el Armada enemiga, 
que iba haciendo espaldas á su Capitana , y puesta en 
tanto aprieto, que iban remolcando con once lanchas, y 



LA ARMADA INVENCIBLE. 237 

quitó el estandarte j tiró piezas pidiendo socorro. La 
Capitana nuestra y el Almirante y los demás bajeles se 
iban llegando tanto, que empezaban los enemigos á ha- 
cer muestra de entrar á socorrella, con que se tuvo por 
cierto que este dia aboídáramos con ellos , que era sólo 
el remedio de la victoria. Estando en este punto, empe- 
zó á refrescar el viento en favor de la Capitana del ene- 
migo, con que vio irse alargando de nosotros y dejar 
las chalupas que la iban sacando, y con esto el Armada 
enemiga volvió á cobrar el puesto de barlovento , que 
empezaba ya á meterse á sotavento de la nuestra. El 
Duque, viendo que no era ya de provecho la carga que 
se iba dando, y que estaba en el paraje de isla de Vize, 
tiró una pieza y fué con la Capitana la vuelta de nues- 
tro viaje , siguiéndole lo demás de la Armada en muy 
buena orden, quedándoles los enemigos muy traseros. 
Este mismo dia despachó el Duque al capitán Pedro de 
León á Dunquerque al Duque de Parma, avisándole del 
paraje en que estaba, y de lo sucedido y de lo que con- 
venia que saliese con toda la brevedad posible á juntar- 
se con esta Armada, y dio á D. Diego Enriquez, hijo del 
Virey, la escuadra de D. Pedro de Valdes por verle ser- 
vir con mucho cuidado al arte de la mar. 

Viernes á 5 amaneció calma, estando las Armadas á 
vista una de la otra, y despachó el Duque una falúa al 
de Parma con el piloto Domingo Ochoa para que le so- 
corriese con balas de 4, 6 y 10 libras, por haberse gas- 
tado muchas estos dias que se habia escaramuzado, y 
ansí mismo mandase salir cuarenta filipotes luego para 
juntarse con esta Armada, para poder con ellos trabar- 



238 LA ARMADA lüVENCIBLB. 

se con los enemigos, que ¿ cansa de ser nuestros baje- 
les muy pesados , en comparación de la ligereza de los 
enemigos, no era posible en ninguna manera venir á las 
manos con ellos , y que significase al Duque lo que con- 
venia estar presto para salir á juntarse con esta Armada 
el dia que nos pusiésemos á vista de Dunquerque , de 
que iba el Duque con mucho cuidado, sospechando que 
no estaba en Dunquerque, viendo que D. Rodrigo Tello 
no habia vuelto, ni otro ninguno, de parte del de Farma. 
Al poner del sol entró viento, con que nuestra armada 
empezó á navegar la vuelta de Calés. 

Sábado 6 amanecieron las dos Armadas muy cerca, y 
sin tirarse nevegaron hasta la diez horas del dia, por ir 
nuestra Armada navegando en popa y recogida la reta- 
guardia en buena orden. A esta hora se descubrió la 
costa de Francia, que era el paraje de Bolonia. Nave- 
góse la vuelta de la errada de Calés , á do se llegó á las 
cuatro de la tarde, y habiendo diferentes pareceres á que 
no se ancorase en este paraje, y los más de que se pa- 
sase adelante, entendiendo el Duque de los pilotos que 
llevaba, que si pasaban adelante las corrientes le forza- 
rían á salir de esta canal de Inglaterra á la mar de No- 
ruega, se determinó de ancorar en frente de Calés , siete 
leguas de Dunquerque , á do podia el de Farma juntarse 
con él, y así á las cinco de la tarde mandó ancorar toda 
la Armada ; envió luego al capitán Heredia á visitar al 
gobernador de Calés, Mr. de Gordeau, avisándole la cau- 
sa por que allí surgía, y ofreciéndole buena amistad y 
correspondencia. 

Esta tarde se juntaron con el enemigo 36 bajeles , en 



LA ABMADA INVENCIBLE. 239 

que venían cinco galeones gruesos, que se entendió era 
la banda que Juan Acles tenía á su cargo á la vista de 
Dunquerque, y surgieron todos á una legua de nuestra 
Armada. Esta noche volvió el capitán Heredia de Calés 
y dijo que el gobernador hacía grandes ofertas en servi- 
cio de S. M. y lo mostró con obras en lo que de su parte 
les ofreció. Asimismo despachó el Duque esta noche al 
de Parma al secretario Arceo para que significase al 
Duque en el paraje que quedaba y que era imposible de- 
tenerse allí sin mucho riesgo de toda el Armada. 

Domingo á 7 llegó al amanecer el capitán D. Rodrigo 
Tello, que venía de Dunquerque , y el Duque le habia 
despachado á 29 del pasado, y dijo que el Duque queda- 
ba en Brujas, á do le habia visitado, y que aunque habia 
mostrado gran contento con la nueva de la llegada de 
la Armada , que el sábado á la noche á 6 que habia par- 
tido de Dunquerque , que aun no habia llegado el Du- 
que, ni se empezaba á embarcar la gente, ni municio- 
nes que estaban por embarcar. Este dia por la mañana 
envió el gobernador de Calés á visitar al Duque con 
un sobrino suyo un gran presente de refrescos y á de- 
cirle que le avisaba que aquel paraje en que habia an- 
corado era muy peligroso para detenerse aUí, por las 
travesías y corrientes de aquel canal ser muy grandes, 
y viendo el Duque la amistad que ofrecia el gobernador 
de Calés, envió al proveedor Bernabé de Pedroso á 
comprar vitualla, y filé con él el pagador. Asimismo 
envió esta noche el Duque á D. Jorge Manrique al de 
Parma para que le hiciese instancia y apresurase el 
salir. 



240 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Domingo á la noche envió el secretario Arceo aviso 
al Duque de Dunquerque cómo el de Parma aun no ha- 
bia llegado allí, y que las municiones estaban por em- 
barcar y que le parecía imposible poderse hacer todo en 
quince dias. 

El domingo, al poner del sol, se juntaron al enemigo 
nueve bajeles, y con ellos una escuadra hasta de 26 
bajeles se llegaron más á tierra, que nos hizo sos- 
pecha de que viniesen con alguna intención de fuego, y 
ordenó el Duque al capitán Serrano que se metiese en 
una pinaza llevando una áncora y cable para si echasen 
algún bajel de fuego le apartase á tierra, y envió avisar 
á todos los bajeles que estuviesen con cuidado y con ba- 
jeles de remos y apercibidos con soldados para acudir al 
mismo efecto. 

A media noche se vieron encender dos fuegos en la 
Armada inglesa y fueron creciendo hasta ocho, y eran 
ocho bajeles, que mareadas las velas, venian con la cor- 
riente derechas de á nuestra Capitana y á la demás Ar- 
mada, ardiendo todos con mucho fuego, y viendo el Du- 
que que se iban llegando y como los nuestros no les es- 
torbaban, temiendo que trujesen máquinas de minas, 
mandó desamarrar, y que la demás Armada hiciese lo 
mismo, apercibiendo que en pasando los fuegos, volvie- 
sen á cobrar el mismo puesto. La galeaza Capitana, por 
apartarse de un bajel, barluó con San Juan de Sicilia^ 
y se desaparejó de manera que hubo de quedarse de la 
parte de tierra. La corriente era tan grande que batió 
nuestra Armada, de manera que, aunque la Capitana y 
algunos bajeles de los que estaban junto á ella tornaron 



LA A.BJVrAPA INVENCIBLü. 241 

á ancorar tiraado una pieza, no la vieron, y así anduyie- 
ron llevándolos la corriente hacia Dnnqnerque. 

Lunes 8, al amanecer, viendo el Duque que su Arm^,- 
da iba muy adelante, y que el enemigo venía & todas 
velas, desancoró por recoger su Armada y procurar tor- 
narla al puesto que habia tenido. El viento vino refres- 
cando al Noroeste, que es travesía de la costa, y el Ar- 
mada enemiga, que tenía 136 bajeles, cargando con 
tanta priesa con el favor de la marea y el viento, que 
el Duque, que iba de retaguardia, viendo que si arriba- 
ba á recogerse con su Armada la perdería, por ir ya muy 
cerca de los bancos de Dunquerque, según le decian Iqs 
pilotos flamencos que llevaba consigo, determinó, á true- 
que de salvarla, hacer rostro á toda el Armada del ene- 
migo, y así volvió dándoles el costado, haciendo espal- 
das á su Armada, enviando con pataches á avisarles que 
se tuviesen á orza, porque iban ya sobre los bancos de 
Dunquerque. La Capitana del enemigo, con la mayor 
parte de su Armada, empezó á dar carga á nuestra Ca- 
pitana desde que amaneció, con gran faria de artillería, 
arrimándosele á tiro de mosquete, y algunas veces de 
arcabuz, y duró la carga que le dieron hasta las tres de 
la tarde , sin cesar un punto de batirla, ni torcer la Ca- 
pitana de la proa que llevaba, hasta que sacó el Armada 
de los bancos; y fué siempre el galeón Sant Marcos, en 
que iba el Marqués de Pefiafiel, junto á la Capitana. 
La galeaza Capitana, no pudiendo seguir nuestra Ar- 
mada, se fué la vuelta de Calés, y encalló á la entrada 
del puerto, siguiéndola algunos bajeles del enemigo. 
Créese que la socorrieron del castillo de Calés con Iq, 

TOMO n. 16 



242 LA ARMADA INVENCIBLE. 

artillería, y que se salió la gente. Don Alonso de Leyva 
7 Juan Martinez de Recalde, y la Capitana de Oquendo, 
y todos los bajeles de los maestres de campo, caste- 
llanos y portugueses, y la Capitana de Diego Flores, y 
la de Bertendona, y el galeón San Juan de Diego Flo- 
res, en que iba D. Diego Enriquez , y San Juan de Sici- 
lia, en que iba D. Diego Tellez Enriquez, sustentaron 
la carga del enemigo todo lo posible, y de manera que 
quedaron todos estos bajeles muy malparados, y casi 
sin poder hacer más resistencia, y los más ya sin balas 
que tirar. Don Francisco de Toledo cerró por la retaguar- 
dia con los enemigos. Procurando abordar, volvieron 
sobre él cañoneándolo, de manera que lo traian apretar 
do. Don Diego Pimentelle entró á socorrer, y entrambos 
los apretaban mucho ; viéndolo Juan Martinez de Ee- 
calde, los socorrió con D. Agustin Mexía, y los sacaron 
desta apretura. Con todo esto, volvieron otra vez estos 
dos bajeles á mezclarse con el enemigo, y el de don 
Alonso de Luzon y Santa María de Begoña, en que iba 
Garibay, y San Juan de Sicilia, en que iba D. Diego 
Tellez Enriquez, llegaron casi á abordarlos, sin aferrar, 
combatiéndolos con artillería, y los nuestros defendién- 
dose con la arcabucería y mosquetería, por estar tan 
cerca. El Duque, oyendo la arcabucería y mosquetería 
que andaba en la retaguardia, no pudiendo descubrir 
desde la gavia, por el humo, lo que era, más de verse 
dos bajeles nuestros entre los enemigos , y que después 
que dejaron nuestra Capitana cargaba allí toda el Ar- 
mada enemiga, mandó virar la Capitana á socorrerlos, 
con estar tan malparada de cañonazos entre dos aguas^ 



LA ARMADA INVENCIBLE. 243 

que en ninguna manera podía estancar el agua, y casi 
desaparejada de las jarcias qne le habian cortado. Con 
todo esto, viendo el enemigo que nuestra Capitana se 
iba acercando, dejaron los bajeles que combatian , que 
eran el de D. Alonso de Luzon y el de Garibay , el de 
D. Francisco de Toledo, el de D. Diego Pimentel y el 
de D. Diego Tellez Enriquez ; estos tres últimos esta- 
ban más adentro, y fueron más combatidos; quedaron 
todos deshechos y sin poder ser de provecho, habiéndo- 
les muerto y herido casi toda la gente, aunque el de 
D. Diego Tellez Enriquez quedó para poder seguirnos 
muy malparado. El Duque recogió su Armada, y el 
enemigo hizo lo mismo. Ordenó el Duque que fuesen 
pataches á sacar la gente de Sant Felipe y Sant Mateo; 
sacóse toda la gente de Sant Mateo en los pataches, y 
D. Diego Pimentel no quiso desamparar el bajel, y en- 
vió al Duque á D. Rodrigo de Vivero y D. Luis Vane- 
gas , para que mandase enviar á alguno que le viese si 
estaba para poder navegar ; el Duque envió un piloto 
y un buzo deste galeón, con quedar con mucho riesgo 
sin él, y por ser ya tarde y haber mucha mar , no pudie- 
ron llegar á Sant Mateo, más de que le vieron de lejos 
aquella noche ir hacia Gelanda. El galeón Sant Felipe 
se arrimó á la urca Doncella, en que entró toda la gen- 
te, y estando D. Francisco en ella oyó voces que la urca 
se iba á fondo, y el capitán Juan Poza de Santiso saltó 
en Sant Felipe, y lo mismo hizo D. Francisco de Tole- 
do, que filé gran desgracia, porque no fué verdad irse 
la urca á fondo, y D. Francisco se fué en Sant Felipe 
la vuelta de Gelanda, habiendo dicho al Duque él y 



244 LA ABMADA INVENCIBLE. 

toda SU gente quedaba en salvo en la urca Doncella, La 
mareta era tanta que no se pudo hacer otra cosa, ni 
daba lugar á remediar los cañonazos que tenia la Capi- 
tana, con que estuvo á riesgo de perderse. El Duque 
deseó este dia volver con toda el Armada sobre el ene- 
migo por no salir de la Canal. Los pilotos le dijeron 
que era imposible, porque tenian la mareta y viento con- 
trario en el Noroeste, travesía en aquella costa, y que 
era forzoso salir al mar del Norte ó dar con toda el Ar- 
mada en los bancos, y así no se pudo excusar en nin- 
guna manera la salida de la Canal, quedando casi todos 
los bajeles nuestros de confianza muy malparados y 
sin poder hacer resistencia, así por los cañonazos que 
habían recibido como por no tener ya balas de artillería 
con que tirar. 

Martes 9, víspera de San Lorenzo, á las dos horas 
de la mañana reforzó el tiempo de manera que con ir 
á orza todo lo posible nuestra Capitana, vino á descae- 
cerse á la costa de tJelanda, habiendo procurado entre- 
tenerse para tornar á entrar en la Canal. Al amanescer 
fué calmando más el viento Noroeste, y la Armada del 
enemigo, con 109 bajeles, paresció por nuestra popa 
poco más de media legua. Nuestra Capitana quedó de 
retaguardia con Juan Martínez de Recalde y D. Alonso 
de Leyva, y las galeazas y el galeón San Marcos y 
San Juanj de Diego Flores. Estando lo demás de nues- 
tra Armada lejos y muy ¿ sotaviento, los bajeles del 
enemigo vinieron la vuelta de nuestra Capitana, la cual 
se puso á la trinca, y las galeazas se atravesaron, y los 
demás bajeles que estaban de retaguardia haciendo ros- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 24!> 

tro, con que el enemigo se fué quedando. El Duque- 
tiró dos piezas á recoger su Armada , y envió un pata- 
che con un piloto avisándoles que se hiciesen á orza, 
porque estaban muy cerca de dar en los bancos de Ge- 
landa, lo cual íué causa que no se arrimasen más los 
enemigos, por ver que nuestra Armada iba perdida, por- 
que los pilotos que el Duque llevaba, pláticos de la 
costa , le dijeron á este tiempo que no era posible sal- 
varse bajel ninguno de la Armada, porque iba toda sin 
remedio á dar en los bancos de la costa de Gelanda, con 
el viento que corría, que era Noroeste, y que sólo Dios 
lo pedia remediar. Estando en este peligro y tan sin 
género de remedio y á seis brazas y media de agua, fué 
Dios servido de mudar el viento al Oesudueste, con que 
fué saliendo el Armada al Norte sin peligrar ningún ba- 
jel, con el aviso que el Duque envió con los pataches, 
de que siguiesen la Capitana, porque de otra manera 
dieran en los bancos de Gelanda. Esta tarde llamó el 
Duque á los generales y á D. Alonso de Leyva para 
resolver lo que debia de hacerse , y proponiendo el Du- 
que el estado del Armada y la falta que habia de balas 
de artillería, porque todos los bajeles de importancia se 
las mandaban á pedir , les dijo que dijesen que si era 
bien volver á la Canal de Inglaterra ó volver por el mar 
del Norte á España, pues del Duque de Parma no ha- 
bia aviso que pudiese salir tan presto. Todos los del 
Consejo se resolvieron en que se volviese á la Canal si 
et tiempo diese lugar para ello, y si no que obedeciendo 
al tiempo , se volviese por el mar del Norte á España, 
atento que en el Armada habia tanta falta de todas las 



246 LA ARMADA INVENCIBLE. 

cosas necesarias y estar desaparejados los bajeles que 
hasta agora habían hecho resistencia. El viento fué 
siempre creciendo en el Snsudoeste , y así el Duque fué 
alargándose á la mar siguiéndole toda el Armada del 
enemigo. El Duque, en lo que faé pelear con la Capi- 
tana, volver á socorrer y sustentar los puestos que te- 
nía, se arrimó al parecer del maestre de campo, don 
Francisco de Bovadilla, que por tener experiencia de 
muchos años de haber peleado en mar y tierra, le orde- 
nó en la Coruña que se pasase del galeón San Marcos 
¿ la Capitana que llevaba á su cargo el dicho galeón, y 
él dejó al Marqués de Peñafiel que iba en él embarcado, 
que no quiso pasar á la Capitana por los caballeros que 
iban en él. En lo que toca al gobierno de la Armada y 
la mar, siguió el Duque el parecer del general Diego 
Florez , que asimismo se ordenó que pasase á la Capi- 
tana, por ser uno de los más antiguos y de experiencia 
en las cosas de la mar. 

Miércoles á 10, yendo caminando nuestra Armada 
con viento Sudueste fresco y mar grande , el Armada 
del enemigo nos iba siguiendo, y á la tarde, amainando 
la furia del viento, se fué el enemigo acercando con to- 
das las velas la vuelta de nuestra retaguardia ; y vién- 
dolo el Duque, y que en la retaguardia iban pocos baje- 
les con Juan Martínez de Recalde, amainó las velas de 
gavia y se atravesó aguardando la retaguardia, y tiró 
tres piezas con un intervalo de tiempo la una de la otra, 
para que nuestra Armada, que iba á todas velas, amai- 
nase y se atravesase, aguardando la retaguardia y su 
Capitana. Lo que en esto hizo nztestra Armada dirá 



LA ARMADA INVENCIBLE. 247 

Z>. Baltasar de Zúñiga. El Armada del enemigo, vien- 
do que nuestra Capitana se habia atravesado , y que las 
galeazas que iban de retaguardia habian hecho lo mis- 
mo, y hasta doce bajeles de los mejores de los nuestros, 
se atravesó y amainó sin llegar á tirarnos. Esta noch^ 
se volvió Juan Acles * con su escuadra. 

Jueves 11 se fué siguiendo nuestro viaje con el mis- 
mo viento fresco, y el Armada del enemigo se habia 
quedado lejos; á la tarde vino con todas velas la vuelta 
de nuestra Armada, y se contaron los bajeles que falta- 
ban de Juan Acles, y tornaron las galeazas á atrave- 
sarse, y la Capitana nuestra aguardó, y el enemigo hizo 
alto sin llegar á tirar. 

Viernes á 12 por la mañana amaneció la Armada del 
enemigo pegada con la nuestra, y viendo que iba junta, 
y la retaguardia reforzada, se fué quedando y caminan- 
do la vuelta de Inglaterra hasta que la perdimos de 
vista. 

Todos los demás dias se ha ido siempre navegando 
con el mismo viento hasta salir de la Canal del mar de 
Noruega, sin ser posible volver á la Canal de Ingla- 
terra, aunque se quisiera, hasta hoy á los 20 de Agosto, 
que habiendo doblado las islas últimas de Escocia al 
Norte, se va navegando con las Nordeste la vuelta de 
España. 

* Hawkíns. 



248 LA ARMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 166. 

Relación de lo sucedido á. la Armada de S. M. desde que 
entró en el Canal de Inglaterra hasta lo qne se ha en» 
tendido en Dunquerque y en Calés los 12 y 13 de 
Agosto. 

Entró la Armada en el Canal sábado & 30 de Julio y 
aquel dia se mejoró hasta el paraje de Plemua y se vie- 
ron cantidad de navios del enemigo. 

Otro dia , postrero de Julio, se juntaron 64 velas del 
enemigo y empezaron á cañonear la retaguardia de 
nuestra Armada. El Duque quiso embestir, mas ellos se 
retiraron sin hacernos otro daño que haber dado dos ca- 
ñonazos al trinquete de nuestra Almiranta San Juarij 
porque estuvo el combate en medio de la Armada del 
enemigo. 

Este dia, habiendo encontrado la Capitana de D. Pe- 
dro de Valdes con una nave de su escuadra, se le rom- 
pió el bauprés y el árbol de trinquete, y por hallarse la 
Armada muy adelante y no haberla podido seguir, la 
dicha nave se quedó rezagada de la dicha Armada y debió 
decaer en manos del enemigo, porque por avisos de 
Londres se entendió que le habian llevado allá preso. El 
mismo dia se encendió fiíego en la Almiranta de la es- 
cuadra de Miguel de Oquendo, y la gente se salvó sin 
poder remediar la nave. 

A primero de Agosto hubo calma, y así no pudieron 
las Armadas acercarse. 

A los 2 se cañonearon con gran furia, y estando el 



LA ARMADA INVENCIBLE. 249 

galeón San Martin^ Capitana de nuestra Armada, á bar- 
lovento de toda ella y cerca del enemigo, cargaron so- 
bre él con toda la artillería ; mas acudióles con tanta 
gallardía y ruciadas, que con estar sola y sin que le pu-* 
diesen socorrer los suyos por espacio de más de una 
hora, no le osaron abordar y se retiraron los enemigos. 

A 3 se acercó el enemigo y tornóse á retirar luego, 
porque le derribó la entena mayor de su Almiranta, que 
es la Capitana de su Armada , un cañonazo de una ga- 
leaza. 

A 4, pasaje de isla Duych, al amanecer picó el 
Armada del enemigo en nuestra retaguardia y mostró 
querer embestir ; mas siempre rehusó el acercarse más 
que á tiro de artillería, con que procuraba pelear y no 
venir alas manos, y así, aunque el Duque deseaba abor- 
darlos , no era posible por la velocidad de sus bajeles. 
Este dia se vio el mayor navio de la Armada del enemi- 
go á pique de alcanzarle San Martin , mas salváronle 
once chalupas esquifadas, que le aferraron, de las cua- 
les traia muchas. Por aviso de Londres se dice que le 
echaron estos dias dos naos de las de la Reina á fondo, 
y avisos de Francia dicen siete, que nuestra Armada, 
como va pasando , no lo ha averiguado. 

Á 5 de Agosto hubo calma todo el dia y estuvieron 
las Armadas á vista una de otra. 

A los 6 refrescó algo el viento en popa, con que se 
empezó á navegar, y el enemigo también con número 
de cien velas descubrióse junto á tierra de Francia y In- 
glaterra, y á la tarde estaba el Armada sobre Calés, 
donde dio fondo, habiendo enviado aviso al Duque de 



250 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Parma de cómo se le iba acercando. La Armada inglesa 
surgió también en algo desviada, ambas á vista de 
Calés. 

El dia de los 7 estuvieron allí surtas las dos Arma- 
das y el viento iba refrescando. La noche de los 7, á las 
ocho, arrojó el enemigo ocho navios hacia nuestra Arma- 
da, teniendo el viento y la marea en favor, que se encen- 
dieron con gran ímpetu. Para evitar el daño que estan- 
do así junta y recogida recibiera la Armada, mandó el 
Duque cortar los cables por desviarse del fuego, y hizo 
vela ; la Armada del enemigo hizo también vela procu- 
rando embarazar y tener la nuestra á la parte del fuego, 
á lo que no bastaron. Estando en esto ambas Armadas, 
entró con recio temporal de Poniente que obligó á la 
nuestra á correr hacia el Norte envuelta con la del ene- 
migo, habiendo venido á parar los navios de fuego en 
el mismo lugar á donde se levó nuestra Armada, donde 
en grandes llamas se abrasaron sin hacer ningún daño 
en nuestra Armada, como lo hicieran sino se hubiera 
levado. 

Aquel dia de los 8 se vieron cañonear las dos Ar- 
madas con gran furia á dos leguas de Calés caminando 
la vuelta del Norte, conociéndose desde tierra en la 
nuestra el galeón San Martin ^ el galeón San Juan y 
dos galeazas que hacían mucho daño ala inglesa, y 
todo aquel dia se oyeron los cañonazos , hasta que la 
distancia lo impidió. 

La noche del fuego se le asió del timón á la galeaza 
Capitana un cable, y no pudiendo gobernar vino á dar 
al través á la boca de la barra de Calés ; reconocióla el 



LA ARMADA INVENCIBLE. 251 



enemigo y acudió sobre ella con 25 bajeles, cañoneán- 
dola por la parte que no pudo servir su artillería por 
estar volcada de un lado ; los marineros y algunos sol- 
dados se echaron á la mar , tanto que quedaron bien po- 
cos con D. Hugo de Moneada, y con todo esto él peleó 
valerosamente hasta que murió de dos arcabuzazos que 
le dieron, y en faltando él se acabaron de echar los que 
quedaban á la mar y lo mismo los forzados , y entraron 
ingleses á saquearla, habiendo muerto hasta cincuenta 
ingleses y otros tantos españoles y esclavos , y se entien- 
de que si no desampararan á D. Hugo , la defendiera. La 
galeaza quedó allí entera y con su artillería, y lo demás 
ha ordenado el Rey Cristianísimo que se entregue. 

Este mismo dia de los 8, quedando el galeón San 
Felipe, de la escuadra de Portugal, en que iba el maestro 
de campo D. Francisco de Toledo, algo desviado de 
nuestra Armada, cargaron tantos navios del enemigo 
sobre él, que después de haber peleado reciamente y 
perdido mucha gente hubo de venir á la playa de Neo- 
port maltratado y desaparejado, y D. Francisco desem- 
barcó allí. 

A los 10 de Agosto se entendió en Calés de un na- 
vio que venía de la Armada del Norte haber visto las 
dos Armadas entre Zelanda y Inglaterra, como veinte 
leguas del Estrecho, mezcladas la una con la otra , y que 
vio navios hechos pedazos y otros sin mástiles ni velas, 
que echaban muchas cosas á la mar y hombres que pro- 
curaban salvarse en una barquilla. 

A los 13 se entendió en Calés por vía de Haruych, 
puerto de Inglaterra, que habiendo abordado Draques 



252 LA ARMADA INVENCIBLE. 

al galeón San Martin un poco lejos de nuestra Armada 
y empeñado hacia la enemiga, se aferraron de tal mane- 
ra que dieron lugar á que ambas Armadas se juntasen, 
y que la nuestra tomó á Draques con otras muchas naos 
y otras que echaron á fondo, y que hasta quince ingle- 
sas se acogieron muy maltratadas á Haruych, de donde 
vino la nueva, y que también el Almirante tenía su nao 
muy malparada y sin velas, aunque él y otras naos de 
las suyas quedaban todavía en la mar. 

El mismo aviso decia que nuestra Armada caminaba 
la vuelta de Escocia, y esto es lo que se entiende, sin 
más autoridad de la que aquí va referida , de los 8 de 
Agosto adelante, que salieron del Canal. 

El Duque de Parma se hallaba con la mayor parte 
de su ejército embarcada en Neoport á los 9 de Agosto 
y acababa de embarcar la que resta en Dunquerque á 
los 10, que fué el dia en que tuvo aviso que á los 8, 
como se ha dicho, el temporal obligó á correr á la Ar- 
mada. — Colee, Sans de Barutell^ art. 4, núm. 931. 



NÚMERO 167. 

El Duque da cuenta á. S. M. del desastroso estado en que 
navega la Armada ; malos tiempos ; escasez de basti- 
mentos ; enfermos. Muerte de D. Pedro de Zúí&iga y don 
Lorenzo de Mendoza. 

Señor.— Con D. Baltasar de Zúñiga escribí á V. M. 
á los 21 del pasado y envié particular relación délo que 
hasta entonces habia sucedido ; después acá hemos teni- 
do en veces cuatro noches de tormenta y siempre viento 



LA ASMADA INVENCIBLE. 253 

contrario y muy recio, con grandes cerrazones y agua- 
ceros , con que se han apartado de esta Armada diez y 
siete bajeles , y entre ellos el de D. Alonso de Leyva y 
Juan Martínez de Recalde y algunos otros de considera- 
ción. Después de haber perseverado tanto el tiempo tan 
contrario y recio como se ha dicho , fué nuestro Señor 
servido de dárnosle ayer & mediodia algo más favorable 
en el Oueste, con que navegamos la vuelta del Sur, y 
hoy nos hallamos en 58° de altura y se han contado 95 
velas y se ha alargado el viento al Oesnoroeste más bo- 
nancible ; pero los de esta costa son siempre tan recios 
y tempestuosos y reina tanto el Sur, que se puede tener 
poca seguridad de que éste haya de durar. Nuestro Se- 
ñor por su misericordia nos dé buen tiempo de manera 
que tome con brevedad puerto esta Armada, que va tan 
necesitada de bastimentos, que si esto se dilata por 
nuestros pecados, se perderá toda sin remedio alguno. 
Agora hay muy gran cantidad de enfermos y mueren 
muchos. Hoy acabó en este galeón D. Pedro de Zúñiga, 
hijo mayor del Marqués de Águilafuente, y cuatro dias 
há murió D. Lorenzo de Mendoza, hijo del Conde de 
Orgaz. Conforme á todo lo dicho suplico á V. M. mande 
considerar cuan trabajada irá esta Armada tras tan 
larga y trabajosa navegación y la gran necesidad que 
tiene de breve remedio, en lo cual mandará V. M. dar 
orden lo que le pareciere más conveniente á su servicio. 
— Dios guarde, etc. — Del galeón San Martín , 3 de 
Setiembre 1588. — El Duque de Medina-Sidonia. — 
Colee. Sans de Barutell, Simancas, art. 4, núm. 936. 



254 LA ABMADÁ INVENCIBLE. 



NÚMERO 168. 

Relación de lo snbcedido á. la Armada de 8. M. desde 
el 22 de Julio hasta 21 de Agosto de 1588. 

A 22 del dicho salió la Armada de la Corana y en 
saliendo del puerto le calmó el viento. 

A 23 al amanecer tornó el viento y prosiguió su viaje. 

A 24 fué navegando con buen tiempo y la galera pa- 
trona se apartó de la Armada y tomó la vuelta de Viz- 
caya , que hacía mucha agua. 

A 25 envió el Duque al capitán D. Rodrigo Tello 
avisar al de Parma del paraje en que se hallaba. 

A 26 calmó el viento y hubo aguaceros y niebla muy 
espesa con que la Armada se espareció. 

A 27 Sobrevino una borrasca que duró todo el dia y 
la noche siguiente. 

A 28 se aplacó y hallaron que se habian apartado de 
la Armada 40 navios y las tres galeras. 

A 29 se juntaron los navios que faltaban, ecepto la 
Capitana de Juan Martinez de Recalde en que iba el 
maestre de campo Isla, y las tres galeazas, y muy tar- 
de se descubrió de Inglaterra. 

A 30 se descubrieron de tierra á nuestra Armada y 
hicieron mucha ahumada, y estando adelante de Plemua 
se metió á reconocerla un pataje inglés, y aunque el 
capitán Ojeda con su navio y otros le dio caza , se le 
metió en el puerto con grandísima ligereza. Al anoche- 
cer se descubrió á sotavento el Armada del enemigo 



LA ARMADA INVENCIBLE. 255 

amainada. Mandó el Duque avisar que se pusiesen en 
orden , y al alférez Juan Gil que una pinaza de remo 
fuese á tierra de Inglaterra á procurar traer alguna 
persona de quien tomar lengua de la Armada enemiga. 
Volvió á media noche con cuatro ingleses , los cuales y 
cada uno de por sí dijeron que en Plemua, á seis leguas 
de la Armada, estaba la de la Reina con 60 bajeles de 
que era general el Almirante y que después habia veni- 
do Francisco Draque, no sabian con cuántos. 

A 31 al amanecer pareció la Armada del enemigo por 
la parte de la mar con el viento en su favor y hasta 60 
navios en ala, y la nuestra estaba repartida en tres cuer- 
pos : la vanguardia, que llevaba D. Alonso de Leyva; 
la batalla, la Capitana, y la Almiranta la retaguardia. 
Don Alonso se filé metiendo hasta la Capitana del ene- 
migo y se cañoneó con toda la Armada , y ellos fueron 
cargando sobre el galeón San Mateo^ en que iba don 
Diego Pimentel, el cual procuró abordar á la Capitana. 
Juan Martínez de Recalde procuraba lo mesmo con la 
retaguardia, sin tener por entonces más ayuda que la 
de la nao Gran Grin, y habiéndose cañoneado muy 
bien, el enemigo se alargó, dejando maltratado el galeón 
Almirante de un cañonazo en el árbol de trinquete. 

El Duque, viendo que le tenian ganado el viento y 
que no podia hacer otra cosa, fué siguiendo su viaje. A 
la tarde empezó á reforzar y levantarse la mar demasia- 
do, y D. Pedro de Valdes embistió con la nao Santa Ca- 
talina y le rompió el bauprés. 

A este tiempo se encendió fuego en la Almiranta de 
Oquendo en la pólvora y voló mucha parte de los sóida- 



256 LA ARMADA INVENCIBLE. 

dos y casi todos los marineros, y no habiendo quien la 
marease, se iba la vuelta de la Armada enemiga, y el 
Duque mandó tirar una pieza y viró para socorrella, 
como lo hizo , y & este tiempo se le rompió el árbol de 
trinquete & la nave de D. Pedro de Valdes. El Duque 
procuró socorrerle y darle cabo, poniéndose en la popa 
para hacerlo por su propia persona, y no pudo llegar 
por la mucha mar , y así fué fuerza seguir su camino, 
tomando en esto el parecer de Diego Flores, á quien el 
Duque llevaba en su Capitana por ser persona de tanta 
experiencia, el cual dijo que era poner á riesgo toda la 
Armada respecto del estado en que se hallaba en aque- 
lla hora. 

Al.** de Agosto ordenó el Duque á D. Alonso de 
Leyva que con las naves que el dia antes habia esta- 
do de vanguardia se pasase á la retaguardia para que 
Juan Martínez de Recalde pudiese reparar su Almiran- 
ta. Este dia tuvo aviso el Duque de la Almiranta de 
Oquendo, donde se habia encendido el fuego, que se iba 
á fondo, y el Duque mandó luego sacar la gente y el 
dinero de S. M. que iba en ella y que se echase á fondo, 
y viendo el Duque que se iba ejecutando lo que habia 
mandado, siguió su camino. 

Este dia no llegó nuestra Armada á cañonear la del 
enemigo y el Duque envió al alférez Juan Gil al de 
Parma á avisarle del paraje en que se hallaba. 

A 2 en el paraje de Porlan antes de amanecer calmó 
el viento, y el Duque mandó á D. Diego de Moneada* 



í Por Don Hugo. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 257 

proenrase embestir con las galeazas á alguna nave de 
las que estaban apartadas; yendo á ello refrescó el 
viento y no lo pudo hacer. Hallóse la Capitana del Du- 
que apartada de la Armada con solas las galeazas y el 
galeón Santiago en que iba Antonio Pereira, Maestre de 
Campo de los portugueses , que en todas las ocasiones 
guardó muy bien su puesto. Con estos bajeles comenzó 
el Duque á mejorarse, y volvió á mandar á la Armada 
que le siguiese. El enemigo , viendo que nuestra Arma- 
da le llevaba ganado el viento por parte de tierra , dio 
bordo hacia á la mar, y nuestra Armada quedó muy 
contenta con la esperanza que tuvo de abordar. Con la 
vuelta que hizo la Armada enemiga vino á quedar más 
cerca de D. Alonso de Leyva que de la Capitana, y a^ 
con su nave y la del maestre de campo D. Alonso Lu- 
zon y el galeón de D. Francisco de Toledo y las levan- 
tiscas hizo gran fuerza por llegar á los enemigos , y la 
Capitana de Bretendona y el galeón de Florencia, en 
que iba Gfispar de Sosa, y el galeón San Juan en que 
iba D. Diego Enriquez y la Capitana de Oquendo , lle- 
garon muy cerca de abordar, y Bretendona dicen que 
pudiera hacerlo si se contentara con menos que con la 
Capitana. Tjuégo comenzó el viento á mejorarse para el 
enemigo, y así fueron saliendo de nuestra Armada y 
volvieron sobre ella y se cañonearon desde las seis de la 
mañana hasta las cinco de la tarde. Diego Flores ad- 
virtió al Duque que corrían peligro de quedarse algunos 
navios entre los del enemigo y que sería bien que la Ca- 
pitana virase. Hízose así, y vino á quedarse sola hacien- 
do frente á toda la Armada del enemigo , sin poder ser 

TOMO U. 17 



258 LA ABMADA INVENCIBLE. 

socorrida en mucho rato, cañoneándola reciamente^ 
aunque ella respondió de manera que los postreros se 
llegaron menos, y este dia se acabó de ver que era im- 
posible abordar no queriendo el enemigo, pues tuvo tan 
buena ocasión de embestir á sola la Capitana. También 
se vio este dia la ventaja que nos tenian, no llegando & 
las manos por la diligencia de sus navios y traerlos me- 
jor artillados que nosotros. El Duque quedó mohino de 
lo mal que se habian enmendado muchas naos de lo 
que hicieron en el primer dia desamparando á Juan 
Martinez de Recalde , porque se vio que los bajeles en 
que no iba algún caballero ó persona ém quien la gente 
de mar tuviese respeto , se alargaron sin tratar de so- 
correr á la Capitana , para remedio de lo cual ordenó el 
Duque, con parecer de D. Francisco de Bobadilla, que 
los Sargentos mayores anduviesen por la Armada en pa- 
tajes, para saber como guardaba cada uno su puesto. 

A 3 volvió Juan Martinez de Recalde á tomar su 
puesto, habiendo reparado su galeón lo mejor que pudo. 
Al amanecer pareció la Armada inglesa muy cerca de 
la nuestra. Con mayor número de navios que cada dia 
se le iban juntando, acometió por la parte de Juan 
Martinez, cañoneándose con ellos él y D. Hugo de 
Moneada con las galeazas, y una de ellas dio á la Ca- 
pitana un cañonazo á la entena del árbol mayor, con 
que se la echó abajo, y con esto por aquel dia se fueron 
retirando. 

A 4 amaneció la urca Santa Ana junto á los enemi- 
gos y comenzáronla á cañonear con mucha fiíria, lle- 
gándose tanto que se pudo aprovechar de la mosquete- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 259 

ría y arcabucería. Con esto se filé entreteniendo hasta 
qne D. Hugo de Moneada con las galeazas la sacó de en- 
tre los enemigos. También dio el enemigo sobre el galeón 
San Luis ^ en que iba D. Agustín Mejía, que estaba 
apartado de nuestra Armada, hizo tan buen rostro, que se 
fueron apartando. Después cargaron sobre el Almiranta 
y Capitana á quien socorrió Oquendo, como lo hizo en 
toda la jornada con mucho cuidado. Como se fiíeron 
alargando los enemigos, se vio que su Capitana iba mal- 
tratada de algún cañonazo de los que le dio Oquendo, 
y el Duque mandó cargar sobre ella con la suya, y lo 
mismo hizo Juan Martínez, y teniéndola muy apretada 
refi-escó el viento y saliéronsele de entre las manos, y 
con esto el Duque recogió su Armada y fiíé siguiendo su 
viaje , y á la tarde despachó al capitán Pedro de León 
desde cerca de la isla de Duych , avisando al de Parma 
donde quedaba la Armada y pidiéndole envíase cantidad 
de balas, porque se comenzaba á sentir la falta dellas. 
Á 5 amanecieron las Armadas en calma y despachó 
el Duque al piloto Domingo de Ochoa pidiendo al Du- 
que de Parma 45 ó 50 navichuelos de los que tenía en 
Dunquerque, para probar si con ellos, por ser tan lige- 
ros, se podía trabar con los ingleses, y también para 
que representase al Duque el riesgo que corría la Ar- 
mada si con brevedad no se juntaba con él , sospechan- 
do que el de Parma no estaba aprestado ni en Dunquer- 
que, pues D. Rodrigo Tello, que había partido de la 
Armada á 25 de Julio, no había vuelto. — Al anochecer 
comenzó el viento á refrescar, con que la Armada empe- 
zó á navegar hacía Calés. 



260 LA ARMADA INVENCIBLE. 

A 6 amanecieron las Armadas muy juntas, pero no 
se llegaron á tirar, por ir la nuestra en popa. A medio- 
día descubrió tierra de Francia, y á las cuatro de la 
tarde se halló una legua de la rada de Calés. Determinó 
el Duque dar fondo allí, porque si pasaba adelante, el 
yiento y marea le hablan de echar tan lejos que sería 
imposible tomar puerto en esta parte donde pudiese es- 
perar al de Parma , de lo que pensaba hacer. La Arma- 
da del enemigo dio fondo cerca de la nuestra con otros 
36 navios más que se le juntaron aquella tarde, con que 
tendría en todos ciento y treinta. 

A los 7 salieron el Proveedor y Pagador de la Arma- 
da á Calés á comprar bastimentos. El mismo dia vino 
Don Rodrigo Tello con despacho del de Parma, dicien* 
do que habia recibido gran contento con la nueva de la 
Armada ; pero que todavía quedaba en Brujas y que no 
iba tan adelante en lo de Dunquerque como en el Ar- 
mada se pensaba, porque no habia empezado á embar- 
car gente, bastimentos ni municiones & los 6 de Agosto. 

Viendo el Duque su respuesta le pareció necesario en- 
viar al de Parma persona que significase cuan imposible 
era detenerse allí la Armada sino por muy poco tiempo 
y así hizo elección de D. Jorge Manrique, y después de 
partido, tuvo carta el Duque de Arceo, su secretario, en 
que le decia que lo de Dunquerque estaba en estado que 
le parecía habia menester el de Parma quince dias para 
salir á juntarse con la Armada. 

Aquella noche los enemigos enviaron ocho barcas con 
fuegos artificiales y la corriente las traía á nuestra Ar- 
mada , y con gran presteza fueron avisadas las naves y 



LA ARMADA INVENCIBLE. 261 

cortaron las amarras, y con el alboroto y la mucha 
corriente, embistió la galeaza Capitana con una nao y se 
desaparejó de manera que hubo de descaer á la parte de 
tierra. 

En estando bien desviada la Armada volvió á dar 
fondo el Duque y tiró una pieza, con que hicieron lo 
mesmo algunas naves que estaban cerca déla Capitana; 
pero el resto de la Armada no lo hizo y íbase con la 
corriente sobre los bancos de Dunquerque. 

A 8 al amanecer, viendo el Duque como andaba la 
Armada desbaratada, desamarró y procuró de recogerla 
y tornarse al primer puerto ; pero el viento y la corrien- 
te no dieron lugar, y la Armada inglesa cargó de mane- 
ra que pareció al Duque que si la suya caminaba para 
ella habian de dar todos en los bancos, y así determinó 
ir haciendo rostro á toda la Armada , y comenzó la Ca- 
pitana y la mayor parte de su Armada á llegarse á la 
nuestra y cañonearse con grandísima furia sin cesar 
desde salir el sol hasta las tres de la tarde. No se ha- 
llaron con la Capitana más que el galeón San Marcos^ 
en que iba el Marqués de Peuafiel, y el galeón San 
Jitan^ en que iba D. Diego Enriquez , y llegáronse tan 
cerca, que San Martin y San Marcos tiraron arcabuce- 
ría y mosquetería. En esta ocasión mataron á D. Felipe 
de Córdoba de un balazo y otro á D. Pedro de Mendoza 
en San Marcos. 

A las tres de la tarde se fueron apartando de la Ca- 
pitana, y oyendo el Duque arcabucería y mosquetería, 
aunque tenía su galeón muy maltratado de los cañona^ 
zos de entre dos aguas y se temia que no podrían están- 



262 LA ARMADA INVENCIBLE. 

car el agua, determinó socorrer aquella parte de la Ar- 
mada, que eran San Mateo ^ en que iba D. Diego Pi- 
mentel ; San Felipe^ en que iba D. Francisco de Toledo; 
San Juan de Sicilia, en que iba D. Diego Enriquez, 
hijo del Comendador mayor de Alcántara ; la Venecia- 
na, en que iba D. Alonso de Luzon; la Begoña, de la 
escuadra de Diego Flores, que viendo virar la Capitana 
á socorrer, dejaron los ingleses las naos que cañoneaban 
y cargaron más sobre los galeones de D. Diego Pimen- 
tel y D. Francisco de Toledo, y los dejaron hechos peda- 
zos de la artillería, y muerta y herida casi toda la gente. 

Envió D. Diego Pimentel á pedir patajes al Duque y 
un buzo para ver si podia estancar el agua; fueron y saca- 
ron parte de la gente, y él no quiso desamparar el bajel, 
por no haber acabado de salir toda , y al anochecer le 
vieron tomar la vuelta de Gelanda ; no se supo más del. 
Don Francisco de Toledo, viéndose perdido, abordó con 
la urca Doncella y pasóse á ella con toda su gente. 
Otro dia se supo que habiéndose dicho que también la 
urca se iba á fondo , D. Francisco dijo que si se habia 
de perder que queria hacerlo en su galeón, y así se pasó 
á él y tomó la vuelta de Gelanda y no se supo más de él. 
Don Diego Enriquez se dio tan buena maña en acomo- 
dar su nave, que aunque con mucho trabajo pudo seguir 
la Armada. 

A 9 amaneció nuestra Capitana con solas seis naves, 
y las demás muy adelante. La Armada inglesa , como 
habia seguido nuestro fanal, pareció cerca de nuestra 
Capitana ; halláronse nuestros pilotos muy cerca de los 
bancos. El Duque envió patajes á avisar á la Armada 



LA ARMADA INVENCIBLE. 263 

que procurasen apartarse de la costa de Flándes y irle 
aguardando. Los enemigos , aunque hicieron muestra de 
embestir á la Capitana y las pocas naves que estaban 
con ella , entiéndese que no lo hicieron por vernos ya 
sobre los bancos , porque como fué entrando y durando 
el viento, dijeron los pilotos al Duque , que si no cesaba 
presto era imposible salvarse nave de la Armada, y que 
si estuviere surta en Calés, reforzando más aquel tiem- 
po, que también se perdieran. La nave Trinidad Esca- 
la j levantisca, se halló en seis brazas de fondo habiendo 
menester cinco, y la patrona de las galeazas en cinco. 
Estando en esta apretura quiso Dios que comenzó á me- 
jorarse el viento y fué saliendo la Armada de los bancos 
la vuelta del Norte. 

Este dia hizo el Duque llamar á Consejo á D. Alonso 
de Ley va y á Juan Martínez de Recalde, á los cuales 
juntos con D. Francisco de Bovadilla y Diego Flores 
propuso si sería bien tomar luego al Canal, y se confirió 
allí que á la Armada se lo habían acabado las municio- 
nes por las muchas que gastó en pelear cinco días, cosa 
l>ocas veces vista , y que de los marineros y artilleros, 
que era la gente mas necesaria , habían muerto y herí- 
do muchos , y que los galeones y navios más gruesos es- 
taban muy mal tratados de cañonazos, y que en todas 
aquellas costas no había donde entrar á repararse ó es- 
perar al Duque de Parma, y siendo esto así, y que no 
podían salir con la brevedad que era menester , pareció 
que era casi temeridad volver por el Canal , más con todo 
esto se resolvió por otras causas que sí el tiempo diese 
lugar, se volviese por el Canal ; pero que si fuese contra- 



264 LA ARMADA INVENCIBLE. 

rio el viento, como lo era entonces, que se siguiese la 
derrota del Norte , pues volviendo sin tiempo muy he- 
cho era muy cierto el peligro de perderse sin remedio y 
dar la Armada sobre los bancos. 

A los 10 por no dar el viento lugar á volver al Canal, 
se fué navegando hacia el Norte y la Armada contraria 
con nosotros, y á la tarde se vino llegando á nuestra re- 
taguardia, y viendo el Duque que venía muy solo Juan 
Martinez de Recalde, amainó para aguardarle y tiró una 
pieza para que la Armada que iba delante á todas velas 
hiciese lo mesmOj^y viendo el Duque que no aguardaban, 
mandó tirar otra y después otra , y con todo eso no hubo 
remedio de que amainasen, sino que se iban á todas ve- 
las , dejando á la Capitana y las pocas naves que que- 
daban de retaguardia entre los enemigos. Con todo eso, 
viendo los ingleses atravesada la Capitana y que las 
galeazas y hasta ocho bajeles de los mejores de nuestra 
Armada hacian lo mesmo, se fueron apartando sin tirar. 

A los 11 se fué siguiendo el viaje del Norte con el 
mesmo viento fresco, y la Armada inglesa se llegó muy 
cerca de la nuestra con setenta navios no más; sin tirar, 
se fueron apartando. 

A los doce pareció la Armada del enemigo junto á la 
nuestra ; fuese quedando y tomando la vuelta de Ingla- 
terra, hasta que ^ perdió de vista, y esto fué, según de- 
cían los pilotos , en el confín de la costa de Inglaterra 
y Escocia. 

No pudimos nosotros ver el daño que hicimos al ene- 
migo, pero no pudo dejar de ser mucho, según lo mu- 
cho que se tiró. 



LA AKMADA INVENCIBLE. 205 

Mandó el Duque, viendo cuan larga era la navegación 
que habia de hacer la Armada, y la necesidad que en 
ella habia de bastimentos, que se moderasen las racio- 
nes , y fué proéiguiendo su viaje por la mar del Norte, 
entre la costa de Noruega y Escocia, hasta que se des- 
cubrió la isla de Jayrre, que está doscientas leguas de 
Escocia, á la parte del Norte, y de allí fué navegando 
hacia el Puniente, por la costa de Escocia, sin llegar a 
ella, y á los 21, hallándose la Armada, según decian los 
pilotos , pasada la costa de Escocia y cerca de la de 
Irlanda, mandó el Duque á D. Baltasar de Zúñiga que 
en un pataje se adelantase á dar cuenta á S. M. del su- 
ceso de la Armada y del paraje en que quedaba. — Aca- 
demia de la Historia. — Colee, de Jesuítas, t. lxxii, nú- 
mero 81. 



NÚMERO 169. 

Relación de los sucesos de la Armada , desde que llegó al 
cabo Lisarte hasta el 18 de Agosto, escrita por Luis 
de Miranda. 

A los 29 del pasado escribí á V. m. del cabo Lisarte, 
entrada de la Canal de Inglaterra, y avisé de lo que se 
habia ofrecido desde la partida de la Coruña hasta allí, 
y el buen ánimo de la gente de nuestra Armada y es- 
peranza de gran victoria. Estuvimos en calma todo 
aquel día hasta las cinco de la tarde , de donde comen- 
zamos á ver humadas que en toda aquella costa se ha- 
cian. Como digo, á las cinco nos hicimos con la vela 



266 LA ARMADA INVENCIBLE. 

para proseguir nuestra derrota y navegamos hasta las 
cinco de la mañana, que llegó el Armada á vista del 
puerto de Plemua, donde vimos salir ocho ó diez velas 
.gruesas apartadas de nosotros como una legua, j den- 
tro de poco tiempo vímoslas juntarse con otras cuarenta 
que aquella noche habian salido. Juntáronse todas y 
tomándonos el barlovento volvieron sobre nuestra Ar- 
mada escaramuzando. Saliéronle al encuentro el almi- 
rante Juan Martinez de Recalde á recoger algunas na- 
ves que se le quedaban, en cuyo seguimiento él venía, y 
viéronle cercado por siete ó ocho naves gruesas del ene- 
migo; acanoneándole llegaron tan cerca, que estuvieron 
de nuestra Almiranta á canon de mosquete, y con ser 
tantas y el Almirante guardar á que le abordasen , no lo 
hicieron. Diéronle muchos cañonazos, de suerte que le 
maltrataron el mástil de trinquete y quebraron el estay. 
Duró esto como una hora, porque ellos se apartaron, y 
al Duque le pareció proseguir con su derrota, y yendo 
navegando sucedió, que queriendo el general D. Pedro 
de Valdés volver á verse con Juan Martinez de Recalde 
y saber cómo le habia ido, se le atravesó una nave de 
su escuadra, nombrada la Catalina, y embistiéndola le 
quebró á la Capitana del dicho D. Pedro de Valdés el 
bauprés, y de esto resultó caérsele el trinquete sobre el 
árbol mayor, que fué causa de perderse, y aunque envió 
á pedir al Duque socorro y le aguardase hasta poner 
algún remedio con que sustentarse hasta sacar la gente 
y dineros del Rey que allí habia, y Su Excelencia lo en- 
vió a mandar á una galeaza que le diese cabo y á mu- 
chos patajes que se llegasen á bordo para socorrelle, la 



LA ARMADA INVENCIBLE. 267 

gran mar no dio lugar á que obedeciesen, y por haber 
pasado muy adelante el Armada y el enemigo venir- 
nos siguiendo media legua apartado de la nuestra , no- 
viramos sobre la Capitana dicha, porque las naves nues- 
tras iban delante, estaban algunas dos leguas, y era 
cerca de la noche y no la verían virar, y el enemigo pu- 
diera hacer mayor daño en ellas. Acordaron de dejalle 
en manos del enemigo : con ser la noche no pudimos 
ver lo que sucedió, mas tiénese por cierto, como lo en- 
tendimos en Calés, el enemigó le tomó y le envió á la 
Reina. Fué esto principio de desgracia, y aquella mis- 
ma tarde, de un frasco de pólvora que se quemó en la 
Almiranta del general Oquendo , sucedió un gran fuego 
en la nave, de suerte que aunque le hicieron grandes 
remedios con socorros de agua, no aprovechó para que 
toda la gente della se echase á la mar alguna y la de- 
mas se quemase. Murió gran parte de la que allí venía, 
volada de la pólvora, y los que quedaron, tales, que era 
la mayor compasión del mundo. Dieron priesa á sacar 
alguna gente y á querer sacar el dinero del Rey, que 
allí llevaba 50 ó 60.000 ducados, y la gente que queda- 
ba, y no se pudo remediar por haberse abierto la nave 
con el fuego y hacer tanta agua que estaba medio ane- 
gada, y así se quedó. Sacóse muy poca cosa y la más 
gente, y como el enemigo venía siempre media legua de 
nosotros y de las cosas de la nav^e se podia haber tan 
poco provecho, determinaron de dejalla,yel enemigo 
cebado se vino á ella y estuvo saqueando lo que pudo. 
Venimos prosiguiendo nuestro viaje; el dia siguiente se 
alargó más nuestra Armada de la suya y no hubo esca- 



268 LA ARMADA INVENCIBLE. 

ramuza. Al tercer dia como terciana se volvió á darnos 
otra rociada grande de más de tres horas de cañonazos, 
fiin querernos abordar por traer orden de su Reyna ex- 
presa de hacerlo así. Apartémonos aquel dia y á la tar- 
de y siempre navegando nuestro viaje, y otro dia si- 
guiente debióse de estar aderezando de algún dafio que 
le debió hacer nuestra Armada con el artillería. Cada 
dia se le fueron llegando naves hasta que le contamos 
ciento veinte de número ; las 35 ó 40 de quinientas has- 
ta setecientas toneladas ó novecientas , y el resto peque- 
ñas , y todos navios ligeros más que galeras y más re- 
vueltos que un caballo muy bien arrendado. 

El dia tercero siguiente hizo nuestra Capitana Real y 
su Armada, auoque bien lejos della, fuerza para volver 
atrás á le tomar el barlovento, siguiéndole las galeazas y 
Oquendo con su Capitana, y trabóse una escaramuza de 
más de cuatro horas en que pensamos y aun tuvimos por 
cierto le habiamos de tomar una de tres Capitanas que 
traia, por habérsele quedado muy entre las nuestras , y el 
ser dia de Saoto Domingo nos alentó á tener por cierta la 
victoria. Aquel dia, como quien tenía naves como las que 
se han figurado atrás, se apartó haciendo también daño 
en los nuestros , y pasóse aquel dia sin abordar ninguna 
nave ni podella tomar, y dejónos del daño de aquel dia. 

El dia siguiente, sin darnos carga, veniamos nave- 
gando hasta vista de Calés. Aqueste dia que digo, y 
aunque hubo muchos pareceres si se pasaría dentro de 
los bancos ó se surgiría en una ensenada que á vista de 
Calés hay, se determinó de quedar allí para esperar al 
príncipe de Parma. 



LA ARMAÜA INVENCIBLE. 269 

Llegamos sábado a 6 deste , y aunque al Príncipe le 
habíamos enviado mensajeros y todos llegados á do él 
estaba, no tuvimos respuesta en que nos avisase del es- 
tado en que estaba la gente y Armada que á su cargo 
estaba. Hecimos allí noche surtos y del enemigo á me- 
dia legua de nosotros, también ancorado, pareciendo 
esperar, como no se podia hacer otra cosa allí, y con 
tanto recelo desta endemoniada gente y de sus artifi- 
cios; con grande recato estuvimos también el domingo 
todo el dia, y aquella tarde llegó D. Rodrigo Tello con 
respuesta del Príncipe, y toda la gente muy contenta 
de que habia venido en breve y determinado de le espe- 
rar allí. 

Como el enemigo olió y entendió, acordó hacer una 
de las suyas, dejándonos asegurar también el domingo 
hasta las doce de la noche, y en aquella noche nos echó 
ocho naves de fuego que con la corriente se viniesen en- 
tre nuestra Armada y hiciesen el daño que él pensó. No 
se pudo hacer esto con tanto secreto que no lo vimos, 
y no pudiendo tomar otro remedio que alargarse , con- 
vino dejar las áncoras y dar vela. Con toda la priesa y 
turbación, se embarazaron dos galeazas y un navio con 
olios, de tal suerte que quedó la una galeaza, que se fué 
á vuelta de tierra un tiro de arcabuz donde estaba, para 
se aprestar, y las demás y la nave en nuestro segui- 
miento. 

Fué Nuestro Señor servido do librarnos del fuego, y 
apartados el espacio que convenia del fuego, volvimos 
á echar áncoras , é al enemigo no lo pudimos ver por- 
que se habia levado para hacer la traición que hizo, y 



270 LA ARMADA INVENCIBLE. 

cuando acordamos, por gran priesa que nos dimos á zar- 
par, estábamos con sólo tres navios á tiro de arcabuz de 
la Capitana, y de la demás Armada á una y dos leguas 
de nosotros. El zarpar, con darse gran priesa se acabó 
ya de dia, y el enemigo, acercándose á nosotros y aun 
siguiéndonos á cañonazos, nos metió por los bancos de 
esta playa, y sin tomar ninguna nave, duró el escara- 
muza diez horas, y siempre cercada la Capitana y otras 
tres naos que venian en su conserva de toda el Armada 
del enemigo. Fué Nuestro Señor servido, con ver ellos 
la defensa y el gran trabajo que se habia pasado, de de- 
jarnos como á las cinco de la tarde , sin haber parado 
fasta aquella hora de cañonearnos. Acercámonos algo 
de nuestra Armada aquella noche y pusímonos en or- 
den, y no en tanta que no se hubiesen de ir á fondo dos 
galeones de Portugal, el uno San Mateo, el otro San 
Fhelipe, en que iba D. Diego Pimentel, maestre de 
campo del Tercio de Sicilia, y en San Mateo, con 250 
soldados escogidos de su Tercio. Amaneció esta nave á 
vista, y aunque se quiso socorrer, el maestre de campo 
no quiso salir de su nave , y ansí él y su gente se hicie- 
ron á lo largo con nueve codos de agua y al viento, 
pensando tomar algún puerto de Flándes donde reme- 
diarse; Nuestro Señor bien les podia haber salvado, mas 
dúdase por el gran trabajo con que iba. Don Frandaeo 
de Toledo, hermano del Conde de Orgaz iba en San 
Fhelipe, y de haber peleado á solas cada uno destos 
galeones con toda la Armada del enemigo, sin tener de 
la nuestra socorro, se iba también anegando con seis 
brazas de agua que habia. Éste se habia abordado con 



LA AKMADA INVENCIBLE. 271 



una urca de las nuestras y echó en ella toda la infante- 
ría que le quedaba, que debían ser 200 soldados, los 
más mosqueteros, y otros 150 sin marineros, que le ha- 
bian muerto, tomó la propia derrota. No sabemos de él. 
Quedóse el maestre de campo , D. Francisco de Toledo, 
dentro por lo que le sucedió á la galeaza se hubo de 
quedar allí, avista de Calés, donde les embistieron mu- 
chos patajes, que traen la mejor artillería del mundo, 
y le hicieron gran daño, según oimos la artillería, mas 
no sabemos le hubiesen rendido. 

El mesmo dia una nave de su escuadra de Juan Mar- 
tínez de Recalde se fué á fondo habiéndole sacado la 
gente, y ésta sin que el enemigo lo viese. Amaneciónos 
el martes, después de este trabajo, sobre los bancos de 
Flándes , y la Capitana y otras dos naves solas con ella 
y nuestra Armada toda sotaventeada y el enemigo á 
media legua. Vímonos perdidos ó tomados del enemigo, 
ó toda la Armada anegada sobre los bancos. Fué el dia 
más temeroso del mundo, porque toda la gente estaba 
ya desesperada de buen suceso y esperando la muerte. 
Fué Nuestro Señor servido de cegar al enemigo y que 
no nos acometiese y hacer milagro con nosotros en sal- 
varnos de aquel trabajo y juntarnos aquella tarde. Co- 
menzóse á alentar alguna poca cosa la gente y á seguir 
derrota con toda el Armada por la mar del Norte, don- 
de nos siguió dos ó tres dias el enemigo, y visto que 
nos veníamos diferente derrota de la que se pensó, nos 
dejó há hoy dos dias con el daño que digo y con otro 
mucho de mástiles y árboles maltratados y naos muy 
trabajadas del artillería. Vamos en 58 grados en de- 



272 LA ARMADA INVENCIBLE. 

manda de tomar el altara 61 para luego navegar la 
mar de España, donde Nuestro Señor nos lleve y con- 
funda la herejía de esta gente y la que hoy de ellos 
vive. También nos falta la Capitana de Juan Martinez 
de Recalde y en ella Nicolás de Isla, maestre de cam- 
1)0 de la gente que vino de las Indias, con 200 mos- 
queteros y 150 arcabuceros. Este pensamos estará en 
España. 

Las galeras que venian en nuestra compañía se apar- 
taron antes de ver al enemigo por tiempo forzoso que 
les hizo. No hemos sabido más de ellas y se han toma- 
do cinco patajes de ingleses de pescadores y no hemos 
podido entender de ellos cosa ninguna, ni de otro se ha 
podido tomar lengua. Dios lo remedie, que harta pérdi- 
da á España ha sido el malogramiento de una tan felice 
Armada, y no se dejara de conseguir lo que se venía por 
falta del ánimo de la gente, sino porque los bastimen- 
tos se acababan y las municiones han faltado. El dia 
último de la escaramuza mataron de gente principal á 
Don Felipe de Córdoba , hijo del caballerizo de S. M., y 
Don Pedro de Mendoza , un caballero del hábito de San- 
tiago, y á D. Pedro Enriquez, el que en ese lugar casó 
con hija de Antón Esquivel, le llevó uñábala una mano, 
y en este galeón mataron más de treinta hombres y 
muchos de brazos quebrados y piernas quedaron en ello. 
Debe faltar de la infantería que se embarcó, con la 
muerte y pérdida mas de 2.800 personas. Dios guarde 
lo que queda. Con reforzar esta Armada con cincuenta 
galeras, se podia alcanzar lo que se pretende, y de otra 
suerte no hay para qué enviar navios á que hagan á esta 



LA ARMADA INVENCIBLE. 273 



parte guerra, porque los suyos son sin duda mejores 
que cuantos de España pueden salir. Yo tengo salud y 
no es poco en este tiempo , y habiendo de mi lado lleva- 
do tres 6 cuatro y á otros tantos quebrado los brazos, 
que gloria á Dios nos sacó de la más fderte batería y 
mayor que los nacidos han visto ni los escriptores han 
escripto. Pensamos todos ir desta jornada ricos , y con 
lo que ha sucedido iremos en camisa, porque la ropa 
que trajimos toda la hemos echado á la mar perdida. 
Piensa el Duque llevar toda esta Armada á la Coruña ó 
ni Farol, dos leguas de aUí, y pienso partirá luego el 
Duque á la corte. — De la Canal de Escocia en 58 gra- 
dos á 18 de Agosto, en el galeón Real, 1588. — Luis 
de Miranda. — Va D. Baltasar de Zúñiga con esta re- 
lación al Bey, que es criado del Conde de Olivares. — 
Academia de la Historia. — Colee, de Jesuítas , t. cxvi, 
núm. 6. 

NÚMERO 170. 

Relación que el Maestre de una de las naos de Sevilla 
hace de la Jornada de Inglaterra^ desde que entró la 
Armada en el Canal hasta que fondeó en Santander. 

Jueves 22 de Setiembre llegamos á este puerto de 
Santander en compañía del Duque con hasta diez y seis 
naos de diferentes provincias, que de las que venimos 
primero de Sevilla llegaron la nao de Pedro Ferrer de 
Soto y la nao de G. Monte, Bernardo de Paz, Anfran 
Eoquin, Nicolás de Rodas y Lanza, aunque Nicolás de 
Rodas hasta agora no está dentro del puerto. Yo llegué 

TOMO n. 18 



274 LA AKMADA INVENCIBLE. 

con salud , aunque la mayor parte de la gente enfermar 
y muchos muertos, porque cada dia se van muriendo y 
se morirán si no hay alguna orden de curallos, porque 
el mucho frió de aquella mala tierra de 60 grados tuvi- 
mos en el mes de Agosto , y la gente mal arropada y 
poca comida nos enfermó, como digo, de suerte, que 
aunque son calenturas mueren como de peste. A falta 
de no tener que dalles de comer cosa de enfermos ni ha- 
ber quien se lo diere, y después de enfermos no haber 
medicinas ni médico, é ansí se han muerto y mueren y 
morirán sino se remedia dos y tres cada dia, y hay en 
ella tan mal olor que no se puede estar en ella. Al es- 
cribano y á Juan Teo sacaron ayer en tierra á curar bien 
enfermos, y es esta tal tierra que no se halla en ella 
cama en que tenellos. 

El maestro salió herido en la postrera escaramuza, 
en un brazo y en el rostro. De lo del rostro está ya sana 
é no fué nada ; del brazo, aunque lo tuvo quebrado, 
también está sano; eceto una pequeña llaga, quédale 
bueno y fuerte, bendito Dios. Fué de las astillas de una 
bala que le dio ; digo, que habiendo dado en la nao, de 
la madera que rompió le dio en el brazo é cabeza é su- 
cedió lo que digo. 

El suceso de la guerra diré sin señalar dias, porque 
no me acuerdo. 

El primer dia que llegamos á la costa de Inglaterra, 
sobre Plemua, que fué á 29 de Julio, luego aquella no- 
che vimos un faron en la gavia del enemigo. En la ma- 
ñana le vimos con ocho naos, é á las diez del dia 1.° de 
Agosto descubrimos otra Armarla que había salido de 



LA ARMADA INVENCIBLE. 275 

Artamua, habiéndose juntado con las ocho de Plemna, 
todas f nerón 65, é luego vinieron sobre nosotros, é aun- 
que los esperamos, no quisieron llegar á las manos, 
sino de barlovento de nosotros se anduvieron á tiro de 
cañón hasta las cuatro de la tarde , é ansí los dejamos y 
hicimos nuestro camino la vuelta á Flándes de luengo 
de la costa de Inglaterra y en el mismo dia á poco antes 
de la oración , se le rompió á la Capitana de D. Pedro 
de Valdés el árbol del bauprés, y como la nao no gober- 
naba bien, se atravesó é con la mucha mar de la cor- 
riente, rompió el trinquete y ansí se quedó sin quererla 
favorecer pudiendo muy fácilmente. Dicen que de Con- 
sejo se hizo el dejarla é fué mal hecho, á que hemos sa- 
bido que la tomaron y que está en Ingalaterra. 

A 3 de Agosto nos dieron otro poco de escaramuza; 
duró poco, y luego se recogieron, y aunque acometie- 
ron, sólo era á tiro de cañón, y acometiéndole huia; 
sólo quería aprovechar del artillería, por la confianza 
que tenía della é de artilleros é de la ligereza de sus 
navios. 

A 4 de Agosto, sobre isla de Vique, tuvimos viento 
próspero é fuimos sobre ellos , é yendo ya muy cerca y 
ellos huyendo y lo llevábamos rompido é por dos partes 
la Vitoria muy conocida, revolvió la Capitana enemiga 
sobre nuestra Armada é al galeón San Mateo que lleva- 
ba la punta del cuerno arriba le dio lugar metiéndose 
en la Armada, é viendo esto el enemigo tomó ánimo é 
revolvió con toda su Armada ó la mayor parte della é 
cargó sobre el dicho cuerno, de manera que los que íba- 
mos en él nos hizo arrinconar, que si el Duque no vuel- 



276 LA ARMADA INVENCIBLE. 



ve con su Capitana, de vencedores que éramos, quedá- 
bamos aquel dia vencidos ; y visto esto, los que de su 
Armada se habían cortado, se volvieron á juntar. 

Cada dia se le juntaban al enemigo naos , y en este 
dia tuvo 94. Duró esto de las nueve hasta la noche, y á 
este tiempo no temamos más de 108 velas : las demás 
se habian quedado. 

A 6 de Agosto hubo otra escaramuza que duró poco : 
no por ello dejamos de seguir nuestro camino. 

A 8 de Agosto llegamos á Calés ; surgimos en la 
costa , porque no tiene puerto , é aunque le toviera es 
tierra de Francia. No pasamos adelante por los bancos 
de Flándes que comienzan de allí. 

La segunda noche después de llegados á Calés y es- 
tando el enemigo surto dos leguas de nosotros é al bar- 
lovento de la parte de Francia y cada dia viniéndole na- 
vios de socorro , juntó 136 navios chicos y grandes en 
que habia 46 grandes, los mejores que yo he visto en 
mi vida de bien artillados é veleros ; el más ruin de 
vela era que sin vela mayor ni de gavia andaba mucho 
más que el mejor de vela nuestro. En esta segunda no- 
che nos echaron ocho navios ardiendo con artificios de 
fuego, que la marea y el viento los trajo sobre nuestra 
Armada , que como estábamos surtos con dos anclas , fué 
forzado cortar los cables y hacernos á la vela, é ansí 
amanecimos entre los bancos, desordenados, como nos- 
otros éramos poco prácticos de aquellos bajos y ellos 
muy diestros, como de su tierra, supieron tan bien 
aprovecharse de nuestro desorden , que aunque nunca 
quisieron llegar á las manos é siempre que les acorné- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 277 

tiamos hnian, nos desbarataron é fué el negocio de 
suerte que el galeón San Felipe de Portugal se dejó 
quedar entre toda la Armada inglesa sólo , é no lo osa- 
ron abordar, é le hicieron mil pedazos con la artillería 
é le mataron la mayor parte de la gente , que aun yo 
llegué á él y le salvé 18 personas. Llegué por saber del 
hijo del Asistente, dijéronme que en una chalupa se ha- 
hia salvado y que estaba en la Capitana , donde he sa- 
bido que murió. Este galeón , con la poca gente que le 
quedó fué á parar á donde estaba el Príncipe (de Par- 
ma) y el galeón San Mateo ^ que es el que digo que nos 
robó la vitoria, según opinión de todos, por enmendar 
este yerro se entró aquel dia en el Armada enemiga. 
Lo desijrozaron de suerte que fué á dar y por salvar la 
gente en Fregelingas, donde dicen que se salvaron del 
peligro de la mar ; pero cayeron en poder de enemigos y 
están presos. 

El Duque con el resto de la Armada, porque el tiem- 
po no nos dejó hacer otra cosa, tiró la vuelta de la No- 
ruega para poder volver á España, porque eran venda- 
vales y no se podia ir por donde fuimos y el enemigo 
siempre en nuestras espaldas é aunque cuando se llega- 
ba cerca le representábamos la batalla, nunca quiso 
dalla ni aventurar pieza de artillería hasta que nos vido 
fuera de su tierra, que luego se desapareció. Por este 
camino llegamos á 60 grados, que es en los fines de Es- 
cocia en pocos dias, porque casi siempre tuvimos el 
tiempo próspero, donde con el mucho frió que allí se 
tuvo é la poca ropa que la gente de mar y guerra traia, 
y lo poco que comían, porque luego que se determinó el 



278 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Duque de volver en España por la Noruega, mandó dar 
á media libra de bizcocho y medio cuartillo de vino é un 
cuartillo de agua de ración, y á esta causa encomenzó á 
enfermar la gente y cada dia más, de suerte que aun- 
que eran calenturas , morian y mueren hoy dia en las 
naos como de muy fina pestilencia, y en la mia dos y 
tres cada dia, é pasando de ochenta enfermos los que 
hay en ella sin haber quien los cure, ni les dé de comer, 
ni los vea ; de suerte que el que enferma, de gran mara- 
villa escapa. 

Luego que llegamos á la Noruega, como digo, con 
las muchas tormentas y enfermedades se fueron que- 
dando naos, un dia dos, otro diez, dé noche, sin que 
supiésemos cómo, de suerte que cuatro dias ^tes de 
llegar á este puerto conté 54 velas, con tres de pesca- 
dores que se tomaron de ingleses en la Noruega. 

Cuatro dias antes de llegar á este puerto nos dio una 
tormenta en que la Capitana por la mucha necesidad 
que traia de bastimentos no quiso esperar, é con esta y 
otra tormenta que nos dio el dia que vimos la tierra, 
nos apartamos de suerte que no sabemos de más de 16 
naos que estamos en este puerto, harto destrozadas, é 
milagrosamente nos ha traido Dios aquí, porque por 
donde venimos suelen los flamencos poner tres y cuatro 
meses é nosotros en menos, digo en cuarenta y tres dias 
venimos de Calés aquí, que parece milagro, porque de 
otra manera pereciéramos de hambre todos. — De San- 
tander á 24 de Setiembre de 1588. — Academia de la 
Historia. — Colee, de Jesuítas^ t. ex vi. 



LA ARMADA INVENCIBLE. , 279 



NÜMEEO 171. 

Helacion verdadera del suceso que tuvo la Armada Real 
desde que salió del puerto de la Gorufia , siendo Capi- 
tán general el Exorno. Duque de Medina-Sidonia. 

Salió el Armada Real del puerto de la Coruña á 22 de 
Julio de 1588 años. Vino navegando en demanda del 
Cabo de las Sorlingas, tierra de Ingalaterra, y antes 
que^'se descubriesen, un dia después de Santa Ana, que 
son 27 de Julio, tuvo la dicha Armada un temporal 
en que se apartó parte de ella, porque fuera del tempo- 
ral que hubo, se nos levantó una niebla que duró cerca 
de dos dias, que fué parte para estarnos tres dias sin 
podernos juntar con la Capitana Real, los cuales tres 
dias anduvimos juntos con D. Pedro de Valdés, porque 
levantó estandarte de Capitana, y así anduvimos juntas 
hasta 30 naves hasta tornar á juntarnos con la Capita- 
na Real, que fué pasados los tres dias. 

Desta borrasca faltó el comendador Medraño, á cuyo 
cargo iban las cuatro galeras, y no parecieron más. 
También faltó la nave Capitana de Juan Martínez de 
Recalde, en que iba el maese de campo Nicolás de Isla 
€on todos los oficiales de su Tercio, y su compañía y 
otras dos. 

En postrero de Julio se descubrió el puerto de Plemua 
y llegamos hasta dos leguas del, poco más ó menos, ya 
tarde, y luego descubrimos al poner del sol la Armada 
de la Reina de Inglaterra hacia la retaguardia nuestra, 
que se hacía á la mar. 



280 LA ARMADA INVENCIBLE. 

En primero de Agosto por la mañana ftié saliendo el 
resto de la Armada que estaba dentro del puerto ; venía 
en ella el Capitán general : dicen se llamaba Invierno; 
éste es almirante del reino de Inglaterra; también dicen 
venía por su almirante Francisco Draque. Este dia lué- 
"go por la mañana empezó á venir la vuelta de nuestra^ 
Armada por podello hacer por habernos ganado el bar- 
lovento y empezónos á cañonear guardándose de no ve- 
nir á embestirse con nosotros, no queriendo más de aca- 
ñonearnos, que filé para nosotros harto pesar, y más 
viendo cuan imposibilitados estábamos nosotros de po- 
dello hacer, por no tener navios tan veleros ni tan pres- 
tos como ellos, y más teniéndonos el barlovento. Visto el 
Duque que no podia venir al efecto que deseaba, se de- 
terminó á dejalle y volverse á su camino, y este mismo 
dia sucedió la pérdida del navio en que iba D. Pedro de 
Valdes con tres compañías de soldados viejos, porque se 
embistió con otro navio de los nuestros y le rompieron 
el bauprés y por su falta se le cayó el trinquete sobre 
el árbol mayor, de manera que no se pudo favorecer de 
ninguna de sus velas , y asi quedó perdida sin podella 
socorrer. Tomóla el enemigo á lo que se entiende aque- 
lla noche y tuvo más misericordia dellos que nosotros, 
enviando á D. Pedro á Londres á la Reina y la demás 
gente la repartieron por todos los lugares de la isla, se- 
gún se sonó. 

Este propio dia sucedió otra desgracia, y filé que un 
artillero (dicen que era inglés), no sé por qué echó fue- 
go á unos barriles de pólvora y voló la mitad ó la ma- 
yor parte del navio, y él arrojóse á la mar, donde se 



LA ARMADA INVENCIBLE. 281 



ahogó. Quemóse mucha gente y su mujer y hijos del 
mismo artillero, que no bastó cosa para abrasar su pe- 
cho de bronce. Iban tres compañías en esta nave. 

Estas dos desgracias fueron el anuncio de nuestra 
perdición. Sucedió esto dentro de dos horas, que faé 
harto pesar á toda la Armada por el mal agüero. ' 

En 2 de Agosto nos volvió á cañonear el enemigo y 
en 3 del dicho lo mismo , procurándonos hacer todo el 
daño posible, mas guardándose de se barloar por no po- 
ner en aventura lo que tan cierto tema , teniendo siem- 
pre gran cuidado de tenernos ganado el barlovento. 

En 4 de Agosto, dia de Santo Domingo, se determi- 
nó Su Ecelencia Je dar la batalla por ser su devoto y 
aun de su descendencia, y así se dio aviso á todas las 
naves para que tomasen sus puestos. Sacóse el estan- 
darte Real y todas las banderas y todas las flámulas 
que las naves llevaban, y volvimos sobre la Armada 
enemiga. Fuésele acañoneando desde la mañana hasta 
más de mediodía ; huyó ; no quiso aguardar. Pudimos 
ir este dia sobre él porque nos favoreció un poco el 
viento; mas como navios más ligeros, no pudimos hacer 
más de acañonearlos, lo cual hacían ellos mejor por 
traer mejor artillería y así sospecho hicieron más mal 
que recibieron. Seguímosles este dia más de cuatro ho- 
ras. Visto cuan poco efecto se hacía y el poco remedio 
que teníamos para poderles embestir, dio la vuelta la 
Capitana á seguir su derrota, siguiendo las demás tras 
ella. 

A 5 del mes de Agosto, dia de Nuestra Señora de las 
Nieves, no sucedió nada, que hubo calma, y así se estu- 



282 LA ARMADA INVENCIBLE. 

vieron las dos Armadas á la vista poco más de á tiro 
de cañón. 

A 6 del dicho mes nos reforzó el viento fevorable para 
nuestro viaje, y así se llegó trempano á obra de las cua- 
tro de la tarde á una playa junto cuanto media legua 
poco más ó menos de Calés, ciudad del Rey de Francia, 
donde dimos fondo, y luego llegó el Armada contraria 
y dio fondo más fuera de^ donde nosotros cuanto un tiro 
de cafion. 

Este mismo dia descubrimos hasta 30 navios que sar- 
lian del puerto de Dobla , que se venian á juntar con 
la demás Armada de la Reina. Es un puerto que está 
obra de siete leguas de travesía de la ciudad de Calés. 
Díjose vem'a un Conde deste por general de los 30 ba- 
jeles. Vinieron luego algunos barquillos pequeños de la 
ciudad de Calés á la Capitana ; entendióse que la ciudad 
le enviaba á visitar. Luego se despachó al Príncipe de 
Parma á dalle priesa: fué D. Jorge Manrique, veedor 
general de la Armada, y el Príncipe de Asculi y el pa- 
dor general Juan de Huerta y su secretario del Duque, 
que se llama Arceo. Está en Dunquerque, cinco ó seis 
leguas, de donde sólo tres estábamos dados fondo aguar- 
dándole. 

Á 7 del dicho, á las cuatro de la tarde, vimos venir la 
vuelta de nuestra Armada un pataje de la Armada ene- 
miga y se llegó cuanto junto pudo hacia la nuestra Ca- 
pitana Real y tiróla cuatro cañonazos y dio luego vuelta 
á su Armada. La galeaza Capitana que allí estaba jun- 
to á la Capitana le tiró dos cañonazos : no sé si le hizo 
daño más que pareció habelle roto un pedazo de la vela 



LA ARMADA INVENCIBLE. 283 

de gavia. Notóse mucho por el atrevimiento ; mas de 
nada hay que maravillar por traer los navios muy bue- 
nos y muy ligeros para poder entrar y salir todas las 
veces que quisiesen, lo cual nosotros no podiamos. 

Este mismo dia le llegó aviso á Su Ecelencia de 
cómo el Príncipe se daba toda priesa á embarcar su 
gente en 115 navios, aunque pequeños. Este mismo dia 
á boca de noche envió el Duque avisar á todos los na- 
vios estuviesen muy alerta y con guardia en los bateles, 
porque el enemigo tenía muchos artificios de fuego, y 
no viniese y echase fuego algún navio. A obra de las 
doce de la noche , poco más ó menos , veniendo la cor- 
riente y viento contra donde nosotros estábamos dados 
fondo, trayendo ocho navios con solamente tendida la 
vela de trinquete acerca de nuestra Armada, y luego 
echaron fuego á todos ocho echándolos por medio de 
nuestra Armada, echando fdego y disparando arti- 
llería, que era espanto por ser de noche y cogernos 
dados fondos con dos ferros por ser las corrientes tan 
grandes, y así les fué forzado cortar los cables y tirar 
cada uno por donde mejor podia huyendo de tan gran 
peligro como teníamos á los ojos. Fuéles la fortuna tan 
favorable que les salió su industria como lo pensaron, 
pues nos desalojaron con ocho navios , lo que no pudie- 
ron ni se atrevieron á hacer con 130 navios. Cinco digo 
que tenían de manera, que cuando vino la mañana nos 
habia ganado el barlo*v^ento y desbaratado sin mucho 
trabajo, pues nos halló repartidos en mil partes. 

Luego el domingo por la mañana 8 de dicho mes, 
vino el enemigo con toda su Armada sobre la Capitana 



284 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Real j sobre 50 navios que se hallaron con ella, porque 
los demás no se habían podido juntar por habellos el 
viento y comente apartado , y así acometió con la ma- 
yor furia que yo pueda significar, dando grandes cargas 
de artillería, procurando echarnos á fondo y hacernos 
dar sobre los bancos para acabar de destruir toda nues-t 
tra Armada este dia. Iba la Capitana Real de vanguar- 
dia recibiendo grandes cargas de artillería ; no volvió 
en mucho tiempo, aunque al parecer de muchos lo hizo 
mal ; mas á la verdad , si no tomara de aquel bordo tan 
larga vuelta, no ftiera pusible menos sino que mucha 
parte de nuestra Armada diera sobre los bajos y fuera 
total fin de todos. 

Este mismo dia, obra de las diez horas, se embarazó 
una nave llamada San Juan de Sicilia con otra nave viz- 
caína: iban cuatro compañías en la levantisca; en la viz- 
caína iban dos; cargaron más de 30 navios sobre ellos y 
diéronles grandísimas cargas de artillería sin osallos em- 
bestir, mas de querer echallos á fondo ó que se rindiesen. 
Jamas lo quisieron hacer. Pararon las tales que no tenían 
cosa sana ni velas para poder navegar ni aun casi gober- 
nar. Al cabo, ya á las obras de las dos, volvió el Duque á 
socorrer con toda la priesa, por haberse apartado algo de 
los bajos. Vino un grande aguacero que duraría un cuar- 
to de hora, y los contrarios, como vieron dar la vuelta 
dejaron los navios, dejándolos tales que la nao vizcaína 
en que iban las dos compañías serfué á fondo. Salvóse la 
gente que quedó viva de la batería que el enemigo les 
había dado y los do» capitanes. La gente sería que quedó 
hasta ochenta; repartióse por algunas urcas este dia. El 



LA ARMADA INVENCIBLE. 285 

galeón San Felipe, galeón de Portugal, volviendo á so- 
correr al galeón San Mateo, galeón de Portugal, cargaron 
muchos navios del enemigo y diéronle tan grandes cargas 
de artillería, que al fin después que la Capitana llegó, sa- 
cándole la gente que habia quedado viva, se fué á fondo 
sin poderse remediar. Iba en este galeón San Felipe el 
maese de campo D. Francisco de Toledo; llevaba consigo 
tres compañías; era el Tercio de Entre Duero y Miño. 

Este mismo dia el mismo galeón San Mateo quedó 
tan malparado y desbaratado que no se supo del ni 
dónde fué. Iba en él el maese de campo del Tercio de 
Sicilia D. Diego Pimentel : no pareció más. 

Este mismo dia la galeaza Capitana se perdió en 
tierra, á la vuelta de un puerto pequeño que tiene Calés. 
Oargaron sobre ella muchos navios, batiéndola con gran- 
dísima priesa. No pude ver más por estar lejos y irnos 
apartando della huyendo de la tierra siguiendo la Ca- 
pitana Real; sólo se vio quedar perdida. Iba con ella 
por capitán y cabo de todas las cuatro galeazas don 
Hugo de Moneada y su hermano el Conde de Aitona y 
■dos compañías ; la una del capitán Luis de Macian, del 
Tercio de Isla, y la otra Juan de Loaisa, del Tercio de 
D. Francisco de Toledo. 

Otro dia 9 del dicho no sucedió nada más de ir na- 
vegando ambas Armadas á la vista, llevándonos siem- 
pre el viento ganado. 

En 10 del dicho mes íbamos navegando de la misma 
manera sin saber determinadamente la vuelta de donde 
iríamos y siempre la Armada contraria á la vista lle- 
vándonos á sotavento. 



286 LA ARMADA INVENCIBLE. 

A 1 1 del dicho mes , viendo el Duque que el enemigo 
le seguia y el poco remedio que tenía para dalle la ba- 
talla por tener el viento y no querer más que dar la 
batalla con el artillería echándonos á fondo, y verse que 
se le acababan los bastimentos y agua y el no tener 
puerto para repararse de nada , se determinó volverse la 
vuelta de España, y así este dia se quitó á la gente de 
mar y guerra parte de la ración que se les solia dar 
cada dia, porque no faltase, dando á cada persona me- 
dia libra de bizcocho, medio cuartillo de vino y un cuar- 
tillo de agua. 

Este dia mandó el Duque ahorcar á un capitán de una 
urca; llamábase D. Cristóbal de Avila, natural del 
Puerto de Santa María. Ahorcóle porque desamparó el 
Armada ; llamábase la urca de que era capitán Santa 
Bárbara. Ahorcóle en un pataje para que anduviese 
toda el Armada publicando su delito. 

En 12 de dicho mes, dia de Santa Ana, amanecimos á 
tiro de canon de la Armada enemiga, y á obra de medio- 
dia vimos cómo se iba metiendo cerca la Armada ene- 
miga tomando la vuelta de su tierra. La nuestra llevan- 
do su camino todos bien tristes , de manera que naide se 
hablaba, ni aun el Duque respondia aunque le llegáse- 
mos á saludar. 

En 13 del dicho mes invió una orden el Duque que 
echasen todos los caballos y muías á la mar. Hízose por 
excusar el agua y guardalla para la gente. 

En 14 de dicho mes vimos pasar muchos caballos y 
muías nadando, que los iban echando , que era gran lás- 
tima, porque todos se venian la vuelta de los navios á 



LA ARMADA INVENCIBLE. 287 

_^^^ - - III II ■■■■■-i !-■- r I 

ver si hallaban remedio. Este dia fiíé cuando amaneci- 
mos sin ver la Armada del enemigo. 

En 8 de Agosto, el dia que se tuvo la escaramuza 
última, que se me habia olvidado, ftié muerto don 
Felipe de Córdoba, hijo de D. Diego de Córdoba, caba- 
llerizo mayor de S. M., y 30 soldados. Iba en el galeón 
San Marcos^ de los de Portugal; iban en él tres compa- 
ñías. El Marqués de Peñafiel, D. Martin de Alarcon, 
comisario general, llevaba á su cargo el hespital del 
ejército y Armada. 

En 15 del dicho mes de Agosto, dia de la Asunción 
de Nuestra Señora, se tomaron tres patajes: díjose eran 
de ingleses; metieron en ellos marineros de los nuestros 
y los que venian en ellos llevaron á la Capitana. 

En 16 del dicho, dia de San Roque, no hubo cosa de 
nuevo más y ir en demanda de la cara España. 

En 17 del dicho, nos dio una borrasca con grandísi- 
ma escuridad de neblina ; corrimos todo aquel dia y 
parte de la noche siempre juntos con la Armada y Ca- 
pitana Real. 

A la mañana jueves 18 amanecimos sin la Armada 
ni Capitana; solamente nos hallamos con tres navios; 
la una era la Veneciana grande y dos urcas y la en que 
yo iba, que éramos cuatro por todos y juntámonos y 
con consejo para que navegásemos juntos siguiendo á la 
urca en que yo iba. 

Navegóse hasta postrero de Agosto, y este dia una 
de las urcas que iban con nosotros pidió socorro por la 
mucha agua que hacía, á causa de que tampoco no se 
podían favorecer con sus bombas por habérseles cegado 



288 LA ARMADA INVENCIBLE. 



con el lastre, y así, aunque con harto trabajo, se le 
sacó la gente repartiéndola por los demás navios. Se- 
rian ciento y ochenta soldados ; ni se sacó bastimento 
ni otra cosa, aunque habia harta necesidad, por el mal 
tiempo. 

Desde los 18 hasta los 2 dias del mes de Setiembre, 
anduvimos dando bordos porfiando con el tiempo por 
ver si podiamos doblar el Cabo de Clero, un Cabo que 
hace la isla de Irlanda, y fué Dios servido de no lo per-r 
mitir. 

A 2 dias del mes de Setiembre, luego por la mañana, 
de los tres navios que quedamos juntos no amaneció 
ninguno con nosotros, y así corrimos solos y pasamos 
hasta los 5 del dicho mes , corriendo harto peligro por 
la gran borrasca que nos dio. 

A 5 de Setiembre nos dio un poco de tiempo en favor, 
que nos animó para ir la vuelta de España. Durónos hasta 
las once ; descubrimos la isla de Irlanda ; fuénos forzado 
dar otro bordo por salimos á la mar, por poder doblar 
el Cabo , si Dios fuese servido, mas no se sirvió de ello, 
porque luego nos saltó viento de la tierra, que nos fué 
forzoso hacernos á la mar hasta que estuvimos en altura 
de 54 grados. Anduvimos de una vuelta y otra por ver si 
podiamos doblar el Cabo. Hasta 17 del dicho mes no filé 
el Señor servido ; el viento nos daba siempre por proa. 

En 17 del dicho nos dio una gran tormenta, de ma- 
nera que nos abrió la urca, que con dos bombas no la 
podiamos vencer con no las dejar de la mano toda la 
gente de dos compañías que en ella íbamos, ni la gente 
de mar. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 289 

En 18, visto el gran daño que la urca tenía y el tra- 
bajo que los soldados tenían y marineros, se acordó de 
ir la vuelta del reino de Noruega para allí remediar la 
urca y aviarnos. Caminamos con esta demanda tres días, 
y llegamos á descubrir una isla de las de Escocia que 
^stá en 57 grados y medio, y pasadas como diez leguas 
luego á la mañana, nos dio un viento Norueste, que nos 
convidó á volver con ánimo la vuelta de nuestra cara 
España, y más viendo como había entrado á la conjun- 
ción de la luna, entendiendo que no nos faltara tan 
presto. Dimos la vuelta navegando otros tres días, don- 
de llegamos al altura donde antes habíamos estado, más 
de tal manera veníamos que no había sino morir, por- 
que el viento era tan ftierte y la mar tan brava que an- 
daba por el cielo, despedazando la nave de manera que 
ya estaba la gente toda rendida, sin poder vencer tanta 
agua como se entraba por las aberturas que nos hacía, 
y ésta era aun corriendo en popa, que de otra manera 
fuera ímpusible sustentarnos. Fué el Señor servido que 
otro día nos fué amansando hasta otro día siguiente, 
donde tuvimos tanta calma que se pudo tomar alguna 
parte del agua con cueros de vaca y tablas, de manera 
que la estancamos , que con una bomba se agotaba. Cor- 
rimos de esta manera desde los 18 hasta los 23. 

Visto luego el día 24 como el viento se iba levantan- 
do y contrario para poder ir nuestro viaje, se determinó 
dar la vuelta y ver si podíamos tomar Escocia. Camina- 
mos aquel dia y la noche hasta otro día, que fueron 25, 
y descubrimos unas islas que dijeron los pilotos ser islas 
■de Escocia y de gente salvaje. Caminamos este dia na- 

TOMO n. 19 



290 LA ARMADA INVENCIBLE. 

vegando al Nordeste por poder tomar la tierra hasta 
los 26 , donde descubrimos otras islas ; procm^ndo apar- 
tarnos de ellas por no nos perder. Determinóse este 
dia de tomar la tierra más cercana que se hallase en 
Escocia, aunque embistiésemos con la urca en tierra, 
porque la mar se tornaba á embravecer, de manera que 
todos nuestros adovíos nos los habia tornado á deshacer, 
y la agua iba creciendo de manera que era ftierza tornar 
á dar con las dos bombas. 

Este dia 26 del dicho , á obra de las cuatro de la tar- 
de, descubrimos una isla á barlovento, que nos dio 
harta pena por ver se venía la noche y nos hallaríamos 
metidos entre islas , entendiendo que nos habíamos ya. 
librado de ellas. Esta noche pensamos acabar, porque 
la mar se embraveció de manera que parecía tocar en el 
cielo. Los aguaceros por su parte, y luego á obra de la& 
dos de la noche, descubrimos otra isla por proa, de ma- 
nera que nos puso en la confásion que puede ver y con- 
siderar el que hubiere pasado tales tribulaciones. Fué 
nuestro Señor servido en aquel momento, cuando se 
descubrió la isla darnos una claridad que nos sirvió para 
poder huir del peligro ; con ser la noche tan tenebrosa 
como digo, tornó luego á su oscuridad ordinaria, y su- 
cedido ya esto y escapádonos deste peligro, andadas dos 
horas, poco más ó mépos, se nos apareció otra isla muy 
grande, y hallámosnos tan sobre ella, que parecia im- 
posible podella doblar. Acudió el Señor con lo que 
siempre, y enviónos otra luz aun mayor, porque yo en- 
tendí ser el dia y aun lo pregunté , y así pudimos mon- 
tar aunque bien atribulados, porque era sin remedio el 



LA ARMADA INVENCIBLE. 291 



podernos salvar si acaso no podíamos doblar. Esta era 
la isla que llaman Creane, que era donde traiamos de- 
terminado tomar si acaso no podiamos dar fondo en Es- 
cocia. Navegó tanto esta noche la nave y el dia antes, 
que hurtó más leguas de las que se entendió ; no se co- 
noció hasta por la mañana. Doblada la punta nos ama- 
neció de allí dos horas largas, donde descubrimos mu- 
cha tierra de la isla. Quisimos arrimarnos á ella temien- 
do á la mar y su braveza: hízose lo posible, donde 
proejando contra mar y viento obra de tres ó cuatro 
horas vimos que no era posible , donde luego en el dis- 
curso deste tiempo descubrimos más tierra. Diónos en 
este tiempo tan grandes golpes de mar, que verdadera- 
mente no se pensó más que acabar las vidas, y así la 
gente se puso con Dios como es razón y como mejor 
cada uno pudo, para hacer el camino que tan cierto 
veíamos, visto que el hacer ya más fuerza con la urca 
era acabar más breve las vidas y determinamos dejar lo 
que tanto deseábamos por vivir lo que la urca viviese, y 
el Señor fué servido de guardárnosla y á los soldados 
desfallecidos y sin espíritus para poder asistir á las 
bombas , viendo cuan sin provecho les era su trabajo, 
porque cada momento iba creciendo el agua en el navio, 
pues tem'a sobre la carlinga que llaman trece palmos de 
agua, no bastando baldés ni bgmbas, con andar dos 
compañías que tenian en todos doscientos y treinta sol- 
dados y más cuarenta de otra que habíamos metido de 
la que socorrimos , para achicar siquiera un dedo, y así 
desahuciados , cada uno llamando á la Virgen María, 
que ella fuese nuestra medianera en tránsito tan amar- 



292 LA ARMADA INVENCIBLE. 



go, no dejando con todos nuestros trabajos las bombas 
y baldes , mirando la tierra con aquellos ojos y corazón 
que el lector podrá juzgar , y plega á Dios que pueda 
juzgarla una mínima parte de lo que fué, porque al fin 
diferente será del que padece al que lo mira desde lejos. 
Al fin, desahuciados ya de remedio sino era del de Dios, 
que jamas faltó á naide que le llamase , y más ayudándo- 
nos su Madre, que jamas se cansó de rogará su Hijo, á 
obra de las dos de la tarde viese fiíera de tan repentino 
remedio, descubrimos una isla por la proa; amollamos 
sobre ella ; reconocióse ser la isla del Faril ; llegóse á 
ella al ponerse del sol, bien consolados aunque vimos 
habiamos de padecer más, á trueque de no beber agua 
salada cualquiera cosa se llevara mejor. Dióse fondo en 
un abrigo que hallamos este dia que corrimos este gran 
peligro, que se contaron 27 de Setiembre, año 1588. 
Hallamos estaba poblada de hasta decisiete vecinos en 
unas casucas más llegadas á chozas que á otra cosa; 
gente salvaje ; su sustento es el más ordinario de pes- 
cado y sin pan, si no es muy poco, y eso de cebada, he- 
chas unas tortillas y cocidas encima de brasas de la 
leña que se usa en la isla, ques leña que sacan ó hacen 
de la mesma tierra, que llaman turba ; tienen algún ga- 
nado, aunque para ellos bastantemente, porque no lo co- 
men sino raras veces; vacas, carneros, puercos; de las 
vacas tienen su mejor sustento y que ellos hacen más 
caudal por la leche y manteca ; de los carneros la lana 
que se visten ; gente muy sucia ; ni cristianos ni del 
todo herejes. Bien confiesan que no es bueno lo que les 
vienen á pedricar cada año de otra isla que está de ella 



LA ARMADA INVENCIBLE. 293 



nueve leguas, más responden que no osan hacer otra 
cosa ; es lástima. Desembarcamos en la dicha isla tres- 
cientos hombres sin salvar cosa para comer. 

Otro dia, á 28 dias del dicho mes, víspera del bendi- 
to San Miguel, desde este dicho dia hasta 14 del mes 
de Noviembre , se nos habian muerto de la gente que 
desembarcamos 50 hombres, y entre ellos ftié uno el 
Maestre y señor de la urca y el Contramaestre , los más 
de hambre, que es la mayor lástima del mundo. Deter- 
minamos enviar unos mensajeros á la isla vecina al go- 
bernador della en ausencia del Señor, porque no estaba en 
ella, para que nos socorriesen con darnos algunos barcos 
para salir de la isla para pasar á Escocia adonde poderse 
aviar ó buscar algún remedio. Estúvose en enviar desde 
los 28 desde Setiembre hasta la víspera de San Simón 
y Judas, que se cuentan 27 de Octubre por falta de 
tiempo, que ha sido fortísimo, diónos aquel dia un tiem- 
po afable, de manera que pudiesen ir. No han vuelto 
hasta agora por la braveza de la mar. — M. S. — ^Acade- 
mia de la Historia. — Colee. Solazar^ L.-23, núm. 17. 



NÚMERO 172. 

Relación de lo que hasta oy & los 6 de Septiembre de 
1688 ¿t las tres horas después de mediodía se ha sabi- 
do por las Relaciones que an venido & Su Magostad de 
la felice Armada en que y va por general el Duque de 
Medina, en la conquista de Inglaterra. 

Que á los 30 de Julio sin haber visto vela enemiga 
en toda Ja mar, llegó por la Canal adelante hasta seis 



294 LA ARMADA INVENCIBLE. 

leguas de Plemua, donde por tener aviso que estaba el 
enemigo fué recogiendo y poniendo en orden sus navios, 
y navegando en ella el primer dia de Agosto se descu- 
brieron algunas velas contrarias, las cuales al segundo 
dia pareció que eran 60 navios, á los cuales el Duque 
cogió el viento, y fué pasando sin que le quisiesen dar 
batalla, aunque se la representó, pero comenzaron á ca- 
ñonear la retaguardia, y el Duque en su galeón de Sant 
Martin puso la proa contra el más grueso de los con- 
trarios, el cual, favorecido de otros 20 se puso en 
huida. Desta ruciada y primera salva se echaron á fondo 
tres galeazas de la Reina y cuatro galeones fuertes. 
Quemóse de las nuestras por descuido de un artillero la 
Almiranta de Oquendo , y tomaron los enemigos la Ca- 
pitana de D. Pedro de Valdes, porque envolviéndose con 
ella otra de su cargo la dejó sin jarcia y tan cerca de los 
enemigos, que no pudo ser socorrida de los nuestros. 

Con esto nuestra Armada, viendo que el enemigo de 
todo punto rehuia la batalla, fué navegando con algunas 
calmas y los contrarios tras ella picando siempre la re- 
taguardia, hasta que á los siete nuestra Armada surgió 
en la Roda de San Juan, entre Calés y Bolofia, nueve 
leguas de Dunquerque, y allí anclaron, y los enemigos 
hicieron lo mesmo, lo más cerca que á la parte de In- 
glaterra pudieron. 

Entrada la noche , los enemigos levaron ferro para ga- 
nar el viento y impedir que nuestra Armada no pudiese 
salir de la Arrada á la mar, atento á que habian echado 
ocho navios de fuego que con la corriente de la marea se 
habian de meter entre los nuestros. Pero el Duqu^ mi se- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 295 

ñor, anteviendo el daño le previno por mandar cortar los 
cables á los navios que estaban más cerca, y levar los 
otros con una presteza inevitable, y con esto sin que el 
enemigo, como pretendia, lo pudiese impedir, se hizo á la 
mar gallardamente, y con tanto acertamiento, que si no 
se hiciera lo pasara mal nuestra Armada, porque en el 
propio sitio que dejó dispararon aquellos navios de fue- 
go tantos ingenios é máquinas que bastaran encender la 
mar de agua, que hicieran los navios de tabla y brea. 

En esta salida tuvo gran desgracia la galeaza Capi- 
tana, que al levar del ferro se le metió un cable entre 
el timón, de manera que le impidió el marearse, y la 
hizo alzar tanto de aquella parte, que no pudo jugar 
por ella la artillería, y así 25 bajeles la batían á su sal- 
vo, y con todo esto, si la gente de guerra y mar y remo 
que en ella iba no se echaran á la mar, se entiende que 
D. Hugo de Moneada la defendiera, como lo hizo hasta 
meterla en Calés , donde á la entrada le mataron de dos ' 
Arcabuzazos. La gente de la tierra defendió la galeaza 
y lo que en ella estaba, y lo entregaron á los ministros 
del Rey nuestro señor. 

En este tiempo sobrevino un viento largo al Duque, 
y también á las Armadas de la Reina, y así ambas Ar- 
madas desembocaron el Canal y pasaron á vista de 
Dunquerque. De manera que se conoció el galeón Sant 
Martin y otros que se iban cañoneando con la Armada 
inglesa, y desta manera fueron hasta los 12. Después 
se escribe que entró en Calés un navio, el cual dijo que 
¿los 12 había visto revueltas las Armadas y peleando. 
Otro que entró tras éste refirió que había visto algunos 



296 LA ARMADA INVENCIBLE. 

navios fracasados y que dellos echaban ropa y se salva- 
ban en barcas , de dónde arguye que eran enemigos, pues 
los nuestros no tenían donde acudir, ni habrá ninguna 
llegado á Flándes, de donde habian de tomar la derrota. 

De Inglaterra se tuvo aviso que á los 13 habian lle- 
gado 15 de los navios de la Reina, que referían que 
el galeón de Sant Martin^ donde va el Duque mi señor^ 
que Dios guarde , habia encontrado con el de Drac y le 
habia aferrado y rendido y captivado la persona y á 
otros nobles ingleses, y tomando otros 15 navios, sin 
los fracasados , y que el Duque mi señor iba siguiendo 
con su Armada la vuelta de Escocia, porque el tiempa 
aun no se habia vuelto. 

Con estas nuevas queda S. M. muy contento, y las 
mandó enviar á la Emperatriz por mano de Francisca 
Idiaquez , su secretario de Estado. 

Impresa en Sevilla en casa de Cosme de Lara, con 
licencia del Conde de Orgaz, asistente de Sevilla. — Una- 
hoja en folio, letra gótica. — Academia de la Historia. — 
Jesuítas^ t. cu, núm. 24. 



NÚMERO 173. 

Participa el Duque la llegada de las reliquias de la Ar- 
mada , haciendo terrorífica pintura de los trabajos pa- 
sados en la navegación , y de los enfermos y muertos; 
desembarca en Santander dejando el galeón, que corre 
hasta Laredo; pide se nombre jefe para la Armadar 
por estar él enfermo y sin cabesa para nada. 

Señor. — Desde el golfo escribí á V. M. dándole cuen- 
ta de lo que hasta entonces se ofrecía : después se fiíe- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 297 



ron continuando y creciendo los malos tiempos en tanto 
extremo, que todas las naves se dividieron y corrieron 
sin haber quedado conmigo más de 60: éstas me siguie- 
ron hasta los 18 deste que me entró tan gran tormenta 
que pensamos perecer todos en 45 grados. Quedaron 
conmigo 11 y el tiempo abonanzó, y con él fuimos na- 
vegando con el viento en el Ueste la vuelta del Cabo de 
Finisterre, que era donde traiamos el punto, y corrimos 
hasta 43 grados y medio, que fueron á los 21 deste que 
amanecimos adonde dos horas del dia descubrimos tier- 
ra, la que se entendió ser la isla de Cizarga , que es sie- 
te leguas de la Coruña, y así nos dio una gran calma, 
y á este tiempo salió de la tierra una carabelilla de las 
desta Armada, que habia corrido el temporal capeando, 
y dando voces diciendo que estábaínos perdidos y sobre 
Santander, que girásemos la vuelta del mar. El viento 
no era ninguno, y así con la mucha mar nos íbamos co- 
lando en tierra. Tiré algunas piezas de artillería para 
que saliesen algunos barcos á valemos, como lo hicie- 
ron, y así hice vela la vuelta deste puerto y vine á sur- 
gir, por ser la marea contraria, á la punta de Enoja, 
ques un cuarto de legua del, y para entrar con el galeón 
en la marea de la mañana, y me vine á tierra por venir 
tan malo, de veinticinco dias de calenturas y corrimien- 
tos que me tienen en mucho extremo de flaqueza estan- 
do con el mesmo achaque. Dejé á Diego Florez en el ga- 
león y pilotos de la tierra y pinazas para que le remol- 
casen. Fué tanto el vendaval que no pudo entretenerse 
sobre el ayuste hasta más de las seis del dia, y así lo 
largó por la mano y corrió á Laredo, donde está surto 



2^^ LA AEMADA IMVESCÍSLE. 



i'4m 2Í tmvf^ grnesM del Andalnda j g&leones de 
y, M. del (^rgo de Diego Florez j la galeaza patrona. 
A/jOÍ lian entrado ocho naos 7 á la vuelta de Yizcaja han 
it4frríilo anco 6 »eí«, y entre ellos Migoel Oqnendo. Se- 
^n m entiende andan bordeando sobre este puerto 
(itmn m\n h »íí?t<?, y así espero en nuestro Señor que to- 
da» irán llegando. Los navios que están en Laredo se 
V(índrán (jon el primer Nordeste aquí, por ser este puer- 
to tan Hognro, y así se les ha enviado orden para ello. 

LoH trabajos y miserias que se han padecido no se 
podrán significar á V. M., pues han sido mayores que 
M(j lian visto en ninguna navegación, y tal navio ha ha- 
bido d(í loH qno han entrado aquí que han pasado cator- 
ce diaH sin Ixiber gota de agua. En la Capitana se me 
han muerto 180 personas de enfermedad, y de cuatro 
pilotoH (juii tenía, los tres dellos, y toda la demás gente 
(Vidornia, y mucho, y de mal contagioso y de tabardetes, 
y toda la gente de mi servicio, que eran como 60, se me 
lian muerto y enfermado, de manera que con sólo dos 
nu» lie hallado. Sea nuestro Señor bendito por todo lo 
que ha ordenado. 

Y auntiue estas miserias y necesidades han sido tan- 
ta», i^sUuuos ahora en mayor aprieto, porque la gente 
t*8t4 tiHla muy enferma y el poco bizcocho y vino que 
n*5*tal^i se aoaltani dentro de ocho dias, y asi queda esto 
tni este tiui miserable estmlo. Tuesta majestad mande se 
aeuda iva suma lm*\tMldd á ello y se provea dinero, porque 
ou <4 Armada no viene un solo maravedí, porque Oquendo 
si^ Uo\*a ivusi^iío el que se repartió en su nave, qne son 
CuVi^OO <^inuU>s^ Heruando de la Riva Herwia acode ¿ 



LA AKMADA INVENCIBLE. 299 

todo aquí, dé manera que cierto, á no haberlo hallado 
todo aquí, yo no sé cómo se viniera, porque no estoy 
con salud ni cabeza para tratar de nada, y aquí V. M. no 
tiene veedor, ni contador, ni proveedor, ni pagador, 
de manera que todo esto está desierto y es forzoso dalle 
brevísimo cobro y dueño, pues como digo á V. M., yo 
no estoy con salud para tratar de ninguna cosa. 

Esta tierra me dicen que es muy estrecha, y así debe 
y. M. mandar se trújese de Campos con suma bre- 
vedad el trigo todo que se pudiere, y de los basti- 
nientos que hay en la Coruña, que á Andrés de Alva he 
escrito sobre ello con correo propio y á estos puertos 
convecinos, por si acaso hubiere algunos bastimentos 
embarcados, para que se trujesen aquí. 

Los enfermos se procurarán curar lo mejor que se pu- 
diese , y al Arzobispo de Burgos escribo para que los 
socorra enviando médicos y oficiales para formar el hos- 
pital. 

De las naos que fueren entrando iré avisando á V. M. y 
de la muestra que se les fuere tomando, de que Her- 
nando de la Riva Herrera se ha encargado de hacello, 
y entre tanto que el contador Vallejo, que está aquí por 
la Contaduría, dé cuenta á V. M. tomando las de lo 
de la Armada de D. Pedro Méndez * y de otros, tiene sa- 
lud, hará Hernando de la Riva Herrera lo que he dicho 
y dicho contador, pues al contador Francisco de Arrióla 
he escrito que se venga aquí para que nos pueda ayudar 
en tanto cuanto aquí se ofrece. Suplico humildemente 

1 Pedro Menendez de Aviles. 



300 LA ARMADA INVENCIBLE. 

á V. M. , pues todo esto está en tanta necesidad y aprie- 
to , mande se acuda con tanta brevedad como es menes- 
ter. — Guarde nuestro Señor, etc. — En Santander, 23 
de Septiembre de 1588. — El Duque de Medina-Sidonia» 
— Colee, Sans de Barutell, Simancas, art. 4, núm. 940^ 



NÚMERO 174. 

Declaración enviada por el Duque de Medina-Sidonia & 
D. Juan de Idlaquez. — Muerte del almirante Gregorio 
de las Alas. 

Escribí á V. S. á 23 y 25 deste lo que se ofrecia con 
la llegada desta Armada , y ahora acabo de recibir la^ 
carta de V. S. de 24 en que V. S. me avisa la llegada- 
de D. Baltasar, con que he holgado mucho, porque se- 
gún los malos tiempos, temia no le hubiese sucedido 
alguna desgracia. Sea nuestro Señor bendito. Como es- 
cribí á S. M. y á V. S., el intento que traia era de en- 
trar en la Coruña con la Armada, y los pilotos traían el 
punto no tan solamente en aquel puerto , mas fuera del 
Cabo de Finisterre, veinte leguas al Oeste, y las mu- 
chas corrientes ó no sé qué haya sido la causa, habienda 
reconocido tierra á los 21 , creyendo todos ser la de la- 
Coruña y certificándolo, y aunque vían el faro de ella^ 
nos hallamos cien leguas de aquel puerto, sin saber 
dónde ni cómo estábamos, y si no nos avisara una ca- 
rabela y nuestro Señor no usara de milagro de haber 
dado una gran calma, aquella noche amaneciéramos za- 
bordados en la tierra , porque amanecimos á una legua 
della; así que. Señor, las naves que han entrado son las- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 301 



que envío en relación y vienen tales que sin mucho ade- 
rezo no pueden salir de este puerto para otro ninguno, 
y sin amarinallas, porque todos los marineros casi se 
han muerto ó están enfermos , así que el ir á la Coruña 
será á tiempo muy largo y después de aderezadas las 
naos y amarinadas , y algunas creo se habrán de quedar 
íiquí por la falta de árboles , por habérseles quebrado, 
<;omo son el galeón del Duque de Florencia y la Trini- 
dad de Escala, levantisca, y créame V. S. que no podrá 
€reer de la manera que las naves vienen, y que será 
menester mucha suma de ducados para aderezallas y 
amarinarlas. Conforme á esto V. S. verá lo que más 
conviniere al servicio de S. M. 

Mi falta de salud se va continuando , y así para nin- 
guna cosa soy de provecho, y en ninguna manera, cuan- 
do la tuviera muy entera y muy firme me embarcara, 
porque S. M. no se ha de servir de que yo me acabe tan 
sin género de provecho á su servicio, por no saber de la 
mar ni de la guerra. Así V. S. me tenga por olvidado 
-en todas estas materias , y le suplico , pues nuestro Se- 
ñor no se sirvió llamarme á esta vocación, no se me 
ponga en ella, pues ni con mi conciencia ni con mi obli- 
gación podré cumplir, como tantas veces lo tengo apun- 
tado á V. S., á quien suplico con las veras todas que 
puede este su servidor, con mucha entereza me favorez- 
ca en esta pretensión con S. M., tan justa, pues de su 
ánimo y clemencia espero que no querrá que se acabe 
quien con tantas veras ha deseado servirle, y procurán- 
dolo, y en las cosas de la mar por ningún caso ni por 
ninguna vía trataré dellas, aunque me costase la cabe- 



302 LA AEMADA INVENCIBLE. 

za, pues será esto más fácil que no acabar en oficio que 
no sé ni entiendo, habiendo de creer á los que me acon- 
sejan, no sé con qué intención. Estoy con tanta flaqueza 
que no puede ir ésta de mi mano, ni puedo pasar de 
aquí. — Guarde Dios á V. S. muchos años. — De San- 
tander, 27 de Septiembre de 1588. — El Duque de Me- 
dina-Sidonia. 

Don Francisco de Bovadilla partió de aquí á los 25 
para esa Corte. 

Murió hoy el almirante Gregorio de las Alas , que es 
quien en la mar más bien ha servido. Ha perdido 
S. M. un hombre de mucho servicio. 

A D. Juan de Idiaquez , del Consejo de S. M. , etc. — 
Colee, Sans de Barutell, Simancas, art. 4, núms. 941 
y 942. — En la relación que acompaña dice faltan 40 
galeones y naos y tres galeazas, y en las que han entra- 
do en los puertos del Cantábrico hay 7.184 hombres de 
guerra y 2.948 de mar, ó sean en todos 10.132. 



NÚMERO 175. 

Previene lo que ha de hacerse con la gente y naos que 
han regresado de la Jomada de Inglaterra. 

El Rey. — Duque de Medina-Sidonia , primo, mi 
Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 
dalucía. A los 28 deste se rescibió vuestra carta de los 
23 , y pocos dias antes habia llegado D. Baltasar de Zñ- 
fiiga con la de los 21 del pasado, y hame dado mucha 
pena entender la falta de salud con que venís, por lo 



LA ARMADA INVENCIBLE. 303 

que deseo que la tengáis muy cumplida. Yo os encargo 
que atendáis á recobrarla, que yo espero en Dios que os 
la ha de dar tan presto, que podáis acudir á las cosas 
del Armada con el cuidado que siempre tenéis de la& 
que tanto importan á mi servicio, y entre tanto que vos 
no estuviéredes para ello, será bien que lo encomendéis 
á la persona que más á propósito os pareciere de las que 
vienen con vos , ordenándole que sobre todo tenga par- 
ticular cuenta con la seguridad de los navios por lo que 
podría suceder si en esto no hubiere gran vigilancia y 
recato, y por esta misma causa fué muy bien ordenar 
que de Laredo pasasen á ese puerto los que allí han 
aportado, y lo será que hagan lo mismo los que fueren 
viniendo, y que para que no caigan en el peligro de dar 
en tierra, que vos os visteis, ordenéis que se tenga par- 
ticular cuidado en todos los lugares de esa costa, de 
descubrir la mar poniendo fanales de noche en las par- 
tes que convenga, para que, guiándose por ellos, pue- 
dan tomar puerto, y que junto con esto haya pilotos 
pláticos con navios ligeros y bien en orden que salgan á 
ayudarles , y porque podria ser que por detenerse más 
dias en llegar los navios que faltan, ó algunos dellos, 
se les acabase la comida ó bebida , y por esta causa cor- 
riesen peligro de perecer, veréis si será bien enviar al- 
gunos de los dichos navios ligeros con refresco de vitua- 
llas treinta ó cuarenta leguas á la mar, la vuelta de 
donde según los tiempos se juzgue que pueden venir, y 
daréis orden que se haga, y lo demás que á este propó- 
sito viérades convenir, pues ninguna diligencia será su- 
perfina, y ha sido muy buena la que hecistes en ordenar 



304 LA ARMADA INVENCIBLE. 

al secretario Andrés de Alva que heciese acudir ahí con lo 
que tiene recogido en la Coruña, aunque no convendría 
que fuese con todo hasta saber si allí acude, como po- 
dría ser, alguna parte de la Armada, y de acá se le or- 
dena lo mismo. 

No hay duda sino que la gente de la Armada debe de 
venir trabajada y con mucha necesidad de ser socorrida 
y refrigerada, y particularmente los heridos y enfermos, 
y así es necesario tener particular cuenta con ella for- 
mando hospitales para éstos y alojando los otros, y 
proveyéndolos á todos lo mejor que se pueda, y lo que 
á este fin se ha resuelto y se debe poner en ejecución, es 
lo siguiente : 

Lo primero, que conforme á lo que os mandé escribir 
antes de vuestra llegada, ordenaréis (como yo creo que 
lo habréis hecho) que los enfermos y heridos se desem- 
barquen y aparten de los sanos, y procuren acomodar 
de camas , medicinas y lo demás que para su sustento y 
cura conviniere, según el aparejo que para ello hubiere, 
que para que mejor se pueda hacer, se escribe al Arzo- 
bispo de Burgos y al Obispo de Pamplona que por su 
parte acudan á obra tan pía, enviando lo que cada uno 
pudiere á la parte que cayese en sus diócesis , de medici- 
nas y regalos, médicos, cirujanos y lo demás necesario, y 
personas religiosas y caritativas que atiendan al regalo 
y ctira de los dichos heridos y enfermos, y esto mismo 
se escribe á los provinciales de las Ordenes y al de la 
Compañía de Jesús. Escríbese también á D. Luis Car- 
rillo y al Corregidor de Burgos , que cada uno de su 
distrito haga que vayan algunos médicos, cirujanos y 



LA ARMADA INVENCIBLE. 305 

boticarios con el mayor recaudo que pudieren de todas 
las dichas cosas, y de vituallas. 

Esto mismo se ordena á las justicias de Valladolid, 
Santo Domingo de la Calzada, Logroño y la Merindad 
de la Rioja. Demás de lo cual he mandado que de los 
Alcaldes de Valladolid salgan á hacer conducir trigo y 
^ue usen en ello de extraordinaria diligencia, y de dia 
en dia se irá añadiendo á esto lo que más pareciere con- 
venir. 

Cuanto á la infantería, también convendrá que se 
desembarque y aloje la que más necesidad tuviere. Vos 
lo ordenaréis como convenga, teniendo consideración á 
dejar proveidas las naos de la que hubieren menester, 
de manera que por esta causa no suceda inconveniente, 
y porque según los privilegias desa tierra y esterilidad, 
no se puede ni conviene usar en esto del término que se 
usa en otras partes , se escribe á las Cuatro Villas de la 
costa de la mar en creencia de D. Ordoño de Zamudio, 
mi Corregidor dellas y á él, que representándoles la 
precisa necesidad que se ofrece, les pida de mi parte 
que acudan á ella conforme á lo que vos les pidiéredes, 
recogiendo y acariciando la gente de la Armada por al- 
gunos dias, para que se refresque y cobre aliento y 
fuerzas con que pasar la tierra adentro, poniéndoles de- 
lante el servicio que en ello harán á nuestro Señor y á 
mí, y lo que yo lo estimaré. Vos haréis á este tono los 
oficios y diligencias que viéredes convenir con los unos 
y con los otros , y ordenaréis que la infantería sea socor- 
rida con lo que no se pudiere excusar, para que coma 
en el alojamiento sin dar molestia á los naturales. Y 

TOMO n. 20 



306 LA ARMADA lürVENCIBLE. 

como quiera que la estrechez y esterilidad de esa tierra 
no da lugar á que la gente esté en ella sino como de 
tránsito, he resuelto que pase lo más presto que ser pu- 
diere la vuelta de Burgos y su tierra y comarca la que 
no fuese forzosa para la guarda de los navios, y para 
que la conduzca y aloje se escribe á la Justicia y Eegí- 
miento de aquella ciudad que envien personas de la» 
partes que se requieren , que demás de guiarla, la aloje. 
Daréis en la ejecución de ello el orden que convenga, de 
manera que junto con alojar la dicha gente , se haga con 
la mejor orden que sea posible y en los lugares más 
gruesos y de más sustancia , y para que se pueda entre- 
tener así en esa tierra como en la donde hubiere de ve- 
nir después, ordenaréis que se le dé el socorro necesa- 
rio, teniendo la mano en que por la falta que hay de 
dinero sea sólo lo que forzosamente no se pudiera excu- 
sar, y para todo lo que aquí se dice, os valdréis de los 
55.000 escudos que decís trae Miguel de Oquendo, ad- 
virtiendo á que de aquella suma se ha de acudir tam- 
bién al socorro de la gente de las naos que arribaron á 
San Sebastian y al Pasaje , adonde se ha enviado la 
misma orden para la cura de los enfermos, heridos y 
alojar los sanos que se da en lo de ahí, y asimismo para 
que la infantería entre la tierra adentro, y se escribe al 
Diputado de la provincia de Álava, que la salga á reci- 
bir y la aloje en la dicha provincia algunos dias, entre 
tanto que se da orden en el alojamiento que después 
ha de tener ; y porque conviene que en la dicha San Se- 
bastian haya persona de cuenta y razón para lo que allí 
se ofrece, será bien que si el contador Francisco de Ar- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 307 

rióla hubiese acudido ahí, le ordenéis que se vuelva 
luego á la dicha San Sebastian, y vos os serviréis, para 
lo que en esaparte se ofreciere, de tener cuenta con lo 
que se distribuyere y lo demás que fuere necesario de 
García de Vallejo, mi criado, que por comisión mia asis- 
te en esa costa, de quien tengo satisfacción que por su 
habilidad y la plática y experiencia que tiene de cosas 
de Armadas, dará de lo que le encomendáredes muy 
buena cuenta, y de acá se le escribe que se ocupe en eso 
conforme á lo que vos de mi parte le ordenáredes. 

Y considerando que habiéndome de enviar las relacio- 
nes que abajo se dirá no podrá el dicho García de Va- 
llejo acudir á todo, he mandado que para lo que toca á 
las dichas relaciones, vaya de aquí por la posta Juan de 
la Peña Zorrilla, mi Contador de resultas, que también 
tiene mucha plática de cosas de naves, como hombre 
por cuya mano han pasado" las cuentas de todas las que 
me siryieron en las jornadas de la Tercera y ahí, y que 
ha dado muy buena cuenta de lo que le ha sido enco- 
mendado ; y si conviniere que vayan más personas de 
quien podáis echar mano para lo que se hubiere de ha- 
cer, se enviarán, avisando vos dello, y creo yo bien lo 
que me decís de la de Hernando de la Riva Herrera, 
por la buena relación que del tengo y del celo que tiene 
á mi servicio , y se le escribe agradeciéndole el cuidado 
con que ha acudido á serviros y asistiros, y encargándo- 
le lo continúe. 

Demás de lo dicho , por lo que apuntáis de venir la gen- 
te desnuda, he mandado que en Valladolid se trate de 
hacer una buena cantidad de vestidos con que se puedan 



308 LA AKMADA INVENCIBLE. 

reparar los que más necesidad tuvieren, y se ha encomen- 
dado al Corregidor de allí que vea la forma que podria 
haber en que se hagan con brevedad, y el precio á que 
saldrán, y me lo avise luego para mandarlo ejecutar, y 
entre tanto se van encaminando á aquella villa 50.000 
ducados, así para esto como para la paga y socorro de 
la gente , y se procurará ir continuando la provisión, 
aunque hay la falta de dinero que podéis considerar. 

Y porque de entender puntual y particularmente el 
estado de la Armada, así de navios, artillería, armas, 
municiones y pertrechos, como de gente de mar y guer- 
ra, depende ver lo que convendrá proveer, y la forma y 
orden que en ello se habrá de tener, he mandado, como 
arriba se os avisa, que vaya el dicho contador Juan de 
la Pefiá Zorrilla á visitar todos los navios y hacer de lo 
que en cada uno hubiere relación particular, comenzan- 
do por el mismo navio y por sus aparejos , de manera 
que se vea lo que tiene y lo que le falta para ponerse en 
la buena orden que debe estar, así de los dichos apare- 
jos como de adovíos, especificando género y precio que 
costará cada cosa, y de dónde y cómo se habrá de pro- 
veer, y acabando por lo de la gente de mar y guerra, 
declarando cuántas compañías, el número de soldados 
que cada una tiene, y con qué armas, cuáles son de ar- 
cabuceros y cuáles de picas, y qué mosquetes tiene cada 
una ;. qué número de piezas de artillería hay en cada 
navio, de qué calidad, cuántas de respeto, con qué guar- 
nimientos y aparejos, cuáles son mias y cuáles de los 
dueños de los navios que no son mios, qué pertrechos, 
armas y municiones de respeto, declarando cada género 



LA ARMADA INVENCIBLE. 309 

de por sí j cómo vienen acondicionados. Vos ordenaréis 
que para este efecto le asistan personas pláticas, con los 
capitanes y maestres de los mismos navios, para que 
en todo se haga lo que conviene para la claridad é inte- 
ligencia de lo que se desea saber , pues en esto consiste 
poder proveer ordenadamente lo que fiíere necesario y 
excusar lo que no lo fuere. 

Hase considerado que aunque arribe á esa costa toda 
la Armada, podría ser de inconveniente el entretenerla 
entera, ora sea por la dificultad que habrá en su adovío, 
ora por la comodidad que á cada uno resultaría de ir á 
invernar en su casa, como seria, los galeones de Portu- 
gal á Lisboa y los de Castilla y Levante al Andalucía, 
y para tomar en esto acertada resolución , holgaré que 
lo platiquéis con las personas que allí se hallaren de 
más experiencia, y me aviséis de lo que os parece será 
mejor, y el intento de los dueños de los dichos navios, 
para que conforme á ello se resuelva en lo que más con- 
venga, y en caso que os parezca que se les debe dar li- 
cencia, qué gente habrán de llevar, pues no parece que 
seria cosa segura enviarlos sin ella, y también esto ven- 
dría á propósito para que la carga de la infantería no ca- 
yese toda en una parte y lo de Lisboa estuviese con mejor 
recaudo della del que agora tiene, allende que por la 
cantidad de bizcocho que allí y en el Andalucía hay y 
se va fabricando, lo pasarían mejor los dichos navios y 
gente. 

Una de las cosas que más cuidado me da es vuestra 
salud, y así vuelvo á encargar miréis mucho por ella y 
me aviséis muy de ordinario de la mejoría, que yo confio 



310 LA AKMADA INVENCIBLE. 



en nuestro Señor os la dará, pues ha de ser para em- 
plearla en su servicio. De lo demás que fuere ocurriendo 
se os irá dando aviso de dia en dia, y vos haréis lo mis- 
mo de lo que os ocurriere. 

Y aunque, como al principio os digo, no estando vos 
para asistir á esto, nombraréis persona que en vuestro 
lugar lo haga, os lo vuelvo á referir, y que todo lo so- 
bredicho que por vuestra falta lo ha de ordenar y 

ejecutar la dicha persona que nombráredes, como si á 
ella se escribiera, hasta que nuestro Señor os dé á vos 
salud para volver á tomar la mano en todo. — De Sant 
Lorenzo á 28 de Setiembre de 1588 años. — Yo el Rey. 
— Por mandado del Rey nuestro señor, Andrés de Pra- 
da. — Colee. Navarrete^ t. xxx. 



NÚMERO 176. 

Ck>ncede licencia al Duque de Medina-Sidonia para ir & 

su casa. 

El Rey. — Duque, primo. Estando escrita la carta que 
con ésta recibiréis, en respuesta de la vuestra de 21 de 
Agosto, han llegado juntas las vuestras de 3 y 23 deste 
y he entendido por la postrera vuestra llegada á San- 
tander y las naos que allí y á Laredo aportaron con vos. 
Siento la falta de salud con que venís y que ésta sea 
tan general en toda la Armada, pues lo mismo se en- 
tiende de las ocho naves y dos pataches que arribaron 
con Miguel de Oquendo á San Sebastian y el Pasaje, y 
pues decís que importa tanto para vuestra convalescen- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 311 

cia el no pasar en esos puertos ni cogeros el invierno en 
tierra fria, sino iros luego á curar y cobrar fuerzas en 
la vuestra, en que me hacéis tanta instancia, tengo por 
bien que lo podáis hacer , habiendo antes de salir de ahí 
proveido y dado orden en las cosas que aquí se os dirán. 

A la cura de los enfermos, que es lo que más aprieta, 
es justo que se acuda con todo el cuidado que se pue- 
da; ordenaréis que así se haga, que al Arzobispo de 
Burgos y Obispos comarcanos se escribe encargándoles 
esto en la conformidad que avisáis haberlo pedido al de 
Burgos. 

Fué bien ordenar á D. Francisco de Bobadilla que me 
venga á dar cuenta de todo lo sucedido y del estado en 
que ha llegado la parte del Armada que ahí está, y á 
todos los otros puertos donde entendiéredes que ha 
aportado lo demás della ; ordenaréis que me envíen par- 
ticulares relaciones y del ser en que todo se halla, para 
que habiéndolo visto se pueda proveer lo que más con- 
venga. 

Las naves que ahí se hallaren, ordenaréis á vuestra 
partida que queden á cargo de Diego Flores, pues no 
hay otro general de escuadra, y lo mismo las que más 
fueren llegando entre tanto que llega Juan Martinez de 
Eecalde, á quien podréis dejar orden que viniendo tenga 
cuenta con todas ellas, y á Oquendo le enviaréis para 
que la tenga con las de San Sebastian y el Pasaje, encar- 
gándoles en todas partes á los unos y los otros que ten- 
gan gran vigilancia con velar y mirar mucho por la se- 
guridad de las naos y en particular de algún incendio, 
y que anden con tanto cuidado que no pueda suceder ni 



312 LA ASMADA INVENCIBLE. 

por ñierza ni por engaño, y hasta que vaya otra orden 
mia, procuren que no les falte gente ninguna del Ar- 
mada. 

La gente de guerra toda y el cuidado de conservarla 
sin que se deshaga ni ausente nadie hasta que yo orde- 
ne otra cosa, podréis dejar encomendado á cualquiera de 
los maestros de campo que hubieren después aportado, 
y no habiendo llegado ninguno, al capitán de quien má» 
satisfacción tuviéredes y que por experiencia y partes 
juzgáredes que ha de dar mejor cuenta de lo que se en- 
carga, y dejaréis ordenado que en cualquier tiempo que 
llegue D. Alonso de Leyva, estén á su orden todos los 
soldados, y sus oficiales, capitanes y maestres de campo. 

Para conservar la infantería si se sufre sin que peli- 
gre la salud tenerla embarcada, esto sería lo más segu- 
ro como parece que apuntáis ; pero si no se pudiese y 
conviniese que salga & refrescarse un poco en tierra, 
después de tan larga y trabajosa navegación, ordenaréis, 
concertándolo con las justicias, que se reparta y aloje 
muy cerca de la marina, mientras yo envié otra orden, 
que será con mucha brevedad, y que allí se tomen los 
pasos y salidas de los caminos con centinelas ordinarias 
y cuerpos de guardia repartidos á cargo de personas de 
cuenta que lo tomen tan á pechos que no se les pueda ir 
nadie, avisándoles que á ellos se les pedirá del que se 
fuere, lo cual dejaréis muy encargado á quien quedare 
por cabeza. 

Del dinero que llevó Miguel de Oquendo en la Capi- 
tana de su escuadra podréis ordenar que dejando en San 
Sebastian la parte que os pareciere convenir para lo que 



LA ASMADA INVENCIBLE. 313 

allí ha aportado, lo demás se traiga á Santander, que 
para cuando allí llegare habrá ido también orden mia 
de cómo se ha de distribuir, y la misma se enviará á 
San Sebastian, y otra suma que se habia mandado lle- 
var á la Coruña, caminará también ahí, ó se irá repar- 
tiendo cómo y á las partes que se entendiere que han 
ido aportando naves, y bien será que me aviséis en qué 
naos y á cuyo cargo iba la resta del dinero que se em- 
barcó en el Armada, fuera de los 50.000 ducados de la 
nao en que filé el maestre de campo Nicolás de Isla, que 
destos ya se sabe que habiendo aportado á Francia se 
entregaron á mercaderes para pasarlos á Flándes. 

Enviaránse luego personas á ese puerto á dar el buen 
recado que se pudiere en lo necesario, y también sale un 
alcalde de Valladolid á hacer provisión de trigo y lo que 
fuere menester. Así lo dejad dicho ahí, y consolad á la 
gente, tanto de mar como de guerra, con que no lo pasarán 
mal, pues les va dinero y vituallas y que presto irá también 
la orden que conviniere para su descanso y reposo, que así 
se entretengan de buen ánimo, advirtiéndoles juntamente 
que si trataren de huirse mientras no se ordena otra cosa, 
serán rigurosamente castigados, y todo esto prevendréis 
á los cabezas que quedaren en lo de guerra y lo de mar. 

Dejando orden en estas cosas , que podréis fácilmente 
darla, os podréis partir enhorabuena á mirar por vues- 
tra salud, que espero en Dios que os la dará, y con lo 
bien que os acudió Hernando de la Eiva Herrera á la 
llegada del Armada, se terna la cuenta que decís. — De 
San Lorenzo á 29 de Septiembre de 1588. — Colee, Sans 
de Barutell, Simancas, art. 3, núm. 549. 



314 LA ARMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 177. 

Carta del Rey 6, los obispos ordenando cesen las rogati- 
vas que se hacian en favor de la Armada, dando gra- 
cias & Dios porque no ftié peor el suceso. 

El Rey. — Muy reverendo Arzobispo, de nuestro Con- 
sejo. Los sucesos de la mar son tan varios como se sabe, 
y lo ha mostrado el que ha tenido el Armada, y como 
debéis de haber entendido, ha llegado el Duque de Me- 
dina-Sidonia con parte della al puerto de Santander , y 
otros han aportado á otras partes, y algunos maltrata- 
dos de larga y trabajosa navegación que han tenido : y 
como de todo lo que Dios es servido hacer se le deben 
gracias, yo se las he dado desto, y de la misericordia 
que ha usado con todos, pues según los tiempos contra- 
rios y peligro en que se vio toda el Armada de un tem- 
poral recio y deshecho que la dio, se pudiera con razón 
temer peor suceso, y el que ha tenido atribuyo á las ora^ 
ciones y plegarias que con tanta devoción y continua- 
ción se han hecho ; y porque ésta no puede ya dejar de 
sentirse, así por el gasto de las iglesias como por el tra- 
bajo de los que asisten en ellas, he querido deciros que 
de lo que se ha hecho hasta ahora me tengo por ser- 
vido, y que podrán cesar, ordenando que para remate 
dellas se diga en vuestra iglesia y en las demás de vues- 
tra diócesis una misa solene de gracias, el dia que se- 
ñaláredes, y que para lo de adelante, todos los eclesiás- 
ticos y otras personas devotas que os pareciere , las con- 
tinúen en sus sacrificios y oraciones particulares y se-^ 



LA ASMADA INVENCIBLE. 315 

cretas, encomendando á nuestro Señor muy de veras 
todas mis acciones, para que su Divina Majestad las en- 
derece y encamine á lo que más fuere servicio suyo, 
exaltación de su Iglesia, bien y conservación de la cris- 
tiandad, que es lo que yo pretendo. — En San Lorenzo 
el Real á 13 de Octubre de 1588 afios. — Herrera, His^ 
toria general del Mundo ^ lib. iv, pág. 113. — Tercera 
parte. 

NÚMERO 178. 

Relación de lo subcedido & Márrcos de Aramboru, veedor 
y contador de los galeones de Castilla, con la nao Almi* 
ranta dellos que llevaba k su cargo. 

Á los 25 de Agosto de 1588, jueves á la noche, en 
los 59 grados poco más ó menos de altura, 60 le- 
guas al Oeste de Irlanda, anochecimos con el Armada 
<íon el viento Sueste, con muchas naos de la Armada, 
y antes de anochecer habia alguna cerrazón y se quedó 
con los dos papahigos mayores la noche, por ser el vien- 
to fresco y estar todas las naos con la misma vela. La 
noche hizo grandísima cerrazón, de manera que nunca 
vimos nao ni fanal y de los 26 por la mañana habia la 
misma cerrazón, y nos hallamos con el papahigo de 
trinquete roto, de manera que ftié forzoso amainar para 
poder navegar, y como llovia y era mucha la obra se 
tardó en hacello hasta más de la una, después de medio- 
dia, y pasaron delante algunas naos, viéndolas nosotros, 
y á la tarde vimos la Capitana con algunas naos por 
nuestra proa al Sudueste y algo á barlovento y otras 



316 LA ABMADA INVBNCIBLE. 

naos al Sor, como dos legnas j con los dos papahígo» 
y la de gavia algo gnindada, que la mar y tiempo no 
consentía más, las íbamos siguiendo, y aquella noche^ 
desde las cinco ampolletas saltó el viento al Sur y al 
Sudueste y sólo hasta el Nomordeste, é yo mandé dar 
el bordo del Sursudoeste, porque si la Armada no gira- 
ba, de razón se debia encontrar con eUa, y si giraba se 
iba la misma vuelta, y así á los 27 al amanecer vimo* 
algimas naos al Oeste de barlovento, casi á una vista , y 
aunque todo el dia se anduvo de Ion cuanto se pudo, 
gobernando á la cuarta del Susudoeste hacia la mar y 
no se pudo ganar nada, porque también iba de Ion. Al 
anochecer era el viento Oeste como todo el dia lo habia 
sido y nos alcanzó la nao Trinidad, y consultado con ella 
la diligencia que¡se podia hacer, fdé de parecer que se si- 
guiese de la vuelta que se llevaba, pues era la más á pro- 
pósito para el viaje, y la Armada no podia hacer otra 
que la del Norte, la cual tomó otra nao que no pudimos, 
reconocer, que estaba á barlovento á la dicha hora. Del 
anochecer toda la. noche se anduvo con los dos papahi- 
gos y á orza la vuelta del Susueste , que no podia más,, 
y á los 28 por la mañana nos hallamos con la dicha 
nao Trinidad solos, el tiempo tapado, oscuro, y aunque 
hasta el anochecer se ha ido la misma vuelta y al Sur 
cuarta al Sueste, no hemos descubierto más velas. En 
anocheciendo fué escaseando el viento, y pasando por el 
Sudueste hasta el Sur, sondóse y nos hallamos en 120 
brazas fondo de cascajo y dimos la vuelta al Oeste cuar- 
ta al Sudueste la media noche. 

A los 29 al amanecer fué refrescando el viento Sur 



LA ARMADA INVENCIBLE. 317 

con mucha tormenta de mar, cerrazón y aguas: ftiimos 
corriendo la misma vuelta con los papahígos bajos hasta 
la noche, y toda la noche hasta los 30 al amanecer. 

A los 30 por la mañana calmó el viento y con un 
aguacero muy grande al despedirse el viento, abatió la 
mar. El poco viento filé Nordeste todo el dia y las nu- 
bes coman del Sudueste. Amaneció la nao Trinidad sin 
que la viésemos, aunque una ampolleta antes del dia 
venía siguiendo el fanal, y con la diligencia que se hizo, 
-anocheció media legua de nosotros. Tomóse el sol este 
dia en 58 grados, 95 leguas de la costa de Manda, y 
tomóse sonda en 125 brazas, banco de piedra sin arena 
ni cascajo. 

A los 31 del dicho entró el viento al Sur y llevóse la 
vuelta del Oeste-Sudueste hasta las cuatro de la tarde 
que se viró la vuelta Sestsueste. 

A primero de Septiembre á la tarde se viró la vuelta 
del Sudueste con tormenta y mar de viento Sueste y 
gran cerrazón. 

A 2 del dicho por la mañana amaneció la nao Trini- 
dad á tres longores de nao por nuestra popa y con la 
cerrazón la perdimos de vista luego y corrimos la vuel- 
ta que llevábamos como media. hora, y como no pareció 
nos atravesamos con el papahigo mayor. A la tarde 
aclaró un tanto y la vimos la vuelta del Nordeste una 
legua; viramos sobre ella y nos dijo que habia quedado 
tomando una grande agua por la proa : hizo luego vela 
y saltó el viento al Sueste bonancible : íbamos gober- 
nando á Sudueste cuarta al Sur con mar del Susueste. 
Este dia, dos horas después de anochecido saltó el vien- 



318 LA ASMADA INVENCIBLE, 

to por el Sur hasta el Noroeste con mucho viento , y ¿ 
los 3 del dicho al amanecer, calmó hasta la tarde. 

Á los 3 y 4 del dicho se fdé navegando con Sueste 
al Susudueste : se tomó la altura en 56 grados y medio, 
120 leguas de la costa de Irlanda. 

A los 5 del dicho se fué la misma vuelta hasta la no- 
che, que fué escaseando, y se corrió al Oestsudueste y á 
la cuarta al Oeste con mucha mar y viento duro , hasta 
las dos de la tarde que entró un gran aguacero y en un 
instante, abatiendo la mar se pasó el viento al Oest- 
noroeste y fué cayendo la mar, gobernando al Susueste» 

A los 7 se corrió con el mismo viento la misma vuel- 
ta ; tomóse bien la altura ; hallémonos en 56 grados y 
medio , y á las cuatro de la tarde saltó el viento al Su- 
dueste con mar bonancible. 

Á 8 del dicho, dia de Nuestra Señora, amaneció el 
viento y la mar de la tarde antes ; tomóse la altura en 
55 grados, y navegamos la vuelta del Sueste cuarta 
al Sur. 

A los 9 tomó la altura en 54 grados ; hácense cien le- 
guas de la tierra de Irlanda ; vase corriendo con Sudues- 
te algo más escaso, la vuelta de Sueste cuarta al Sur. 

Á los 10 se fué la misma vuelta con viento lento : no 
se tomó la altura. 

A los 11, dos horas antes que amanesció, se descubrió 
tierra yendo con viento fresco Sudueste la vuelta del 
Sueste, á una legua, porque hacía cerrazón. Unos de- 
cian que eran las islas de Drosey y otros que en los de 
los Quelmes el Piloto de la tienda se hizo en las is- 
las del Buey y Vaca, ocho leguas del ('abo. Tomóse la 



LA ARMADA INVENCIBLE. 319 

vuelta de la mar con Stisudueste y se iba navegando al 
Oeste. A las cuatro de la tarde comenzó á refrescar el 
viento y levantar mar. 

A los 12 se iba la misma vuelta de la mar con el di- 
cho viento y mar, y á las cinco de la tarde comenzó á 
ventar el Sur con tanta fuerza, que hizo la noche una 
grandísima tormenta, con brava tormenta de mar y cer- 
razón. La nao Trinidad iba junto á nosotros con los dos 
papahigos bajos, y de media noche abajo no la vimos, 
si bien la hicimos farol. 

A los 13, al amanecer, fué saltando el viento al Nor- 
oeste y abatiendo la mar ; íbase al Sur cuarta al Sueste. 

A los 14 del dicho, se faé corriendo la misma vuelta 
con el dicho viento, y á mediodía vimos á sotavento 
una grande nao con un patache, casi á una vista; ftii- 
mos descargando sobre ella, y al anochecer nos halla- 
mos á una legua, y porque hacía escuro no la pudimos 
seguir ; hicimos farol toda la. noche porque nos viese. 

A los 15, yendo corriendo la vuelta del Sur con vien- 
to Oeste, dos horas antes que amaneciese, vimos por 
barlovento de nosotros un navio haciéndonos lumbres la 
vuelta del Norte y otro por sotavento que no hacía farol; 
sospechamos que eran los mismos de la noche y que 
iban huyendo de la tierra, de que nos temíamos, y por 
lo que faltaba al dia fuimos corriendo como íbamos. En 
amaneciendo descubrimos por la proa dos grandes islas, 
y de la banda de babor al Leste la tierra, y porque no 
podíamos montar, dimos la vuelta al Nornoroeste ; hu- 
yendo de ella venían ya las dos velas dichas, que reco- 
nocimos que era la Almiranta de Juan Martínez de Ee- 



320 LA ASMADA INVENCIBLE. 

calde y un patache, al cual volvimos con el viento tra- 
vesía y sin conoscencia de la tierra, ya desahuciados de 
remedio , y vimos que pudiendo doblar una de las islas 
por otra tierra que vio delante arribó la vuelta del Leste, 
y pusimos á barlovento della y fuimos siguiendo imagi- 
nando que tenía alguna conoscencia ; fué entrando en la 
tierra y metióse en el puerto de Vicey por una entrada 
entre bajos del longor de una nao, y dio fondo, y nos- 
otros tras ella y después el patache, lo cual mostró un 
escoces que traia dentro la nao, á quien el Duque habia 
tomado un navio. Este dia vimos otra nao á sotavento 
junto á tierra. Habrá sido Dios servido de dalla remedio, 
porque iba en gran peligro. 

A los 16 nos dio Juan Martinez dos cables y una an- 
cla, porque no temamos más del cable que estaba en la 
mar, é yo le di un ancla de 30 quintales, que no era 
buena para nosotros , de que él tenía grandísima nece- 
sidad. 

A los 17 envió Juan Martinez un batel grande con 
cincuenta arcabuceros, que buscasen en la tierra algún 
desembarcadero, y tomasen lengua y tratasen con los ir- 
landeses de que proveyesen algnna agua, de qne habia 
mucha necesidad y alguna carne , y no hallaron sino 
peñascos bravos donde batía la mar, y por tierra iba 
marchando una bandera blanca con cruz colorada y al- 
gunos cien arcabuceros. Sospéchase que eran ingleses, 
y que ocho hombres que envió Juan Martinez á los 15 
con una chalupa á reconocer, los habrán prendido ó se 
habrán perdido en la mar. 

Los 18, 19 y 20 estuvimos en el dicho puerto sin po- 



LA ASMADA INVENCIBLE. 321 

der salir; Joan Martínez iba haciendo su aguada, é yo 
sin batel ni chalupa no podia hacer nada, y él poco y 
con mucho trabajo. 

A los 25, por la mañana, comenzó á entrar el viento 
Oeste con una terribilísima furia, claro y con poca 
agua. La nao de Juan Martinez garro sobre la nuestra; 
dio fondo con otra amarra, y habiéndonos hecho peda- 
zos el farol y los aparejos de la mesana, tuvo la nao. A 
mediodia, entrando la nao Santa María de la Rosa, de 
Martin de Villafranca, por otra boca que se hace más á 
la tierra, de la banda del Noroeste, y al entrar tiró una 
pieza como que pedia socorro, y más adentro otra. Traia 
todas las velas hechas pedazos ecepto el trinquete ; dio 
fondo sobre un ancla, que no traia más, y con la marea 
que entraba de la banda del Sueste , que le espaldeó , se 
entretuvo hasta las dos, que comenzó á menguar, y al 
volver comenzó á garrar cuanto dos ayustes de nosotros, 
y nosotros con ella , y en un instante vimos que se iba á 
fondo , queriendo izar el trinquete , y luego se hundió 
con toda la gente, sin que escapase persona ninguna, 
cosa bien extraordinaria y temeraria. Nosotros garrába- 
mos sobre ella á perdernos. Quiso nuestro Señor que 
encepamos para aquella vía una ancla con medio cepo 
que nos dio Juan Martinez , con un cable. Dimos fondo 
y aproó la nao y cobramos de otra ancla, y hallamos el 
cepo con la mitad del asta, que lo demás se quebró, y 
el cable rascado de piedras, sobre las cuales estábamos. 
También entró con esta la nao de Miguel de Aranivar. 

Esta misma tarde, á las cuatro, entró la nao San 
Juan, de Fernando Horra, sin árbol mayor, y al entrar 

TOMO II. SI 



322 LA ARMADA INVENCIBLE. 

la vela de trinquete se le hizo pedazos ; dio fondo y re- 
paró. Con el gran tiempo no se pudo tomar lengua de 
ella ni socorrella. 

A los 22 por la mañana echó fuera su chalupa ; dio & 
entender su necesidad, y visto ser irremediable, acordó 
Juan Martinez que tomase yo toda la gente de la com- 
pañía de Gonzalo Melendez, y la de D. Diego Bazan 
repartió en los pataches. Yo le di priesa para partir po- 
niéndole por delante mi necesidad, y como sin barco no 
me reparaba de agua, y el pan y lo demás se me iba 
consumiendo, y que diese fuego á la nao y nos saliése- 
mos. El deseaba, como se verá, sacar la artillería de 
aquella nao y hacer diligencia extraordinaria, cosa im- 
posible como se verá, y así me dio públicamente licen- 
cia para ir á España. 

A los 23 por la mañana salimos de Vicey con viento 
Leste lento y en saliendo del puerto cuanto dos ayustes 
calmó el viento y la corriente nos fué arrimando á la 
isla, de modo que por poco nos perdiéramos. Tornó á 
entrar el viento y fuimos saliendo con la jugente hasta 
ios Cayos que están de la banda del Norte, y allí calmó, 
y la marea que entró nos fué metiendo & la tierra del 
Norte entre cuatro islas y los Cayos. Dimos fondo antes 
que anocheciera, á un ayuste, que no teníamos más, y 
á otra hora después de anochecer comenzó á ventar el 
viento Sueste y la nao á garrar sobre las islas , que son 
tan fragosas, que no pudiera salvar nadie saliendo á 
ellas. Viramos al ayuste, y tomando el ancla dimos la 
vela y encomendámosnos á nuestro Señor sin saber si 
había salida; alcance forzoso, con noche muy oscura y 



LA ARMADA INVENCIBLE. 323 

nublada. Acometimos la salida por barlovento de los 
Cayos á fuera, y no nos dejó la corriente, antes nos lie- 
vaba á perder. Giramos y acometimos por una abra en- 
tre islas; el viento fué refrescando más, con mar, nu- 
blados grandes y aguaceros. Quiso nuestra Señora, á 
quien nos encomendamos, que saliésemos, navegando 
toda aquella noclie al Oeste, de modo, que por la maña- 
na nos hallamos ocho leguas de tierra. 

Á los 24, tres horas después que amaneció, cargó 
con muchos aguaceros una gran tormenta del mismo 
viento, con mucha mar. Quiso Dios que no duró más de 
dos horas ; atravesámonos , y en un instante saltó el 
viento al Oeste, y por la grande mar de proa tenella 
harto trabajosa y descalabrada, no pudimos dar vela 
hasta la tarde, que con moderado viento la dimos, y 
otro dia al amanecer nos hallamos sobre la abra del 
puerto que salimos , tres leguas á la mar y calma^ 

A los 25 por la mañana comenzó á ventar el viento 
Susueste y Sur ; viramos la vuelta del Oeste para po- 
nernos al viento y doblar el Cabo de Drasey ; navega- 
mos aquel dia y la noche hasta otro por la mañana; 
juzgámosnos diez leguas á la mar. 

A los 26 saltó el viento al Oest-sudueste y Sudoeste 
y fdimos navegando con mucho viento y grande mar, 
haciendo gran fuerza de vela la vuelta del Susueste y 
alguna vez al Sueste cuarta al Sur, hasta que juzgamos 
por doblado el Cabo de Drosey, Norte-Sur con él cator- 
ce leguas. 

. Á los 28 por la mañana saltó el viento al Sur y Su- 
sudueste ; viramos la vuelta del Oeste y Oesnoroeste, yá 



324 LA ASMADA INVENCIBLE. 

la media noche entró una tan gran tempestad de viento 
Noroeste, con tan violenta mar y aguaceros, que nos 
Ilízo pedazos el papahigo del trinquete, sin que quedase 
cosa del. Amainamos el mayor y nunca se pudo tomar, 
y la nao comenzó á dar grandísimos balances, de cómo 
que corrió en el lastre la artillería que iba en él, pipas 
y cables á la banda de babor, y diéronnos sobre el com- 
bés tres golpes de mar, que tuvimos la cosa por acaba- 
da. Echamos una boneta por la jarcia del trinquete y 
encomendámoshos & Dios y á su Madre bendita; con 
ella comenzó á gobernar la nao medianamente, y así re- 
paramos lo que quedó de la noche hasta la mañana. 

Desde los 29 por la mañana fué el viento perdiendo 
fuerza y por la grande mar se fué navegando al Sur y á 
la cuarta, hasta la tarde que se dio un papahigo de trin- 
quete viejo, que se aderezó. A la noche calmó algo el 
viento escaso y navegóse hasta la mañana al Sueste 
cuarta al Este, y trabajóse todo el dia en adrizar la nao. 

Á los 30 se entendió en lo mismo de adrizar la nao; 
subióse el masteleo arriba y compúsose la nao. Estúvose 
en calma hasta la noche y saltó el viento al Noroeste, 
viento lento toda esta noche ; hasta la mañana se nave- 
gó al Sur, sin se dar la vela de gavia por el mal sem- 
blante del tiempo y por la gente de mar que está enfer- 
ma, en caso que se hubiera de tomar. 

A 1.*^ de Octubre se navegó de la misma manera. A 
mediodía se tomó el sol en 48 grados y un cuarto. 

Dende los 2 hasta los 7 del dicho se fué navegando 
^ con razonables tiempos , y á los ocho al amanecer reco- 
nocimos tierra el Cabo de Peñas, sobre Torres, adonde 



LA ARMADA INVENCIBLE. 325 

nos dio el viento Leste fresco , y con él fuimos navegan- 
do hasta otro día por la mañana, 

A los 9 saltó el viento al Oeste y volvimos la vuelta 
de tierra hasta reconocer á Rivadeo, porque iba con in- 
tención de tomar la Coruña ; fué reforzando el mismo 
viento y luego saltó al Noroeste fresco. Tuvimos á la 
mar toda aquella noche. 

A los 10 entró una gran tormenta de viento Oeste, 
que nos desaparejó la vela de gavia, el papahigo de 
trinquete y la obencadura y coronas del árbol mayor de 
la parte de babor faltaron, de manera que comenzó á 
faltar el árbol. Era de noche, y amaneció y viramos con 
la nao, reforzamos la jarcia del árbol y aparejamos el 
trinquete ; echamos el masteleo de gavia y la entena y 
otras cosas á la mar, porque se nos abria la nao y está- 
bamos en grandísimo aprieto. 

A los 11 fuimos la vuelta de tierra, y otro dia por la 
mañana nos reconocimos en los Arrecies, 14 leguas de 
Santander más á Galicia. 

A los i 2 corrimos todo aquel dia con viento fresquísi- 
mo por tomar Santander. Venimos sobre aquel puerto 
tres horas después de anochecido, siempre tirando pie- 
zas, pegados á la costa ; no nos salió socorro ; hacía cal- 
ma y viramos la vuelta de la mar. 

A los 13 al amanecer nos hallamos sobre Santoña, y 
por el mal aparejo que llevábamos pedimos socorro con 
piezas ; no nos acudió nadie, Á las tres , después de me- 
diodía, saltó el viento al Sueste fresco sin mar, y dos 
horas después de anochecido vinimos á dar fondo á la 
entrada de Santander ; y á los 14 por la mañana entra- 



326 LA ABMADA INVENCIBLE. 

mos dentro y dimos fondo en salvamento, de que debe- 
mos dar gracias á nuestro Señor, y por haber hallado 
la Capitana y un buen pedazo de la Armada en el puer- 
to. — Colee. Sans de Barutell, Simancas, art. 4, nú- 
mero 946. 



NÚMEEO 179. 

Relación de lo que ha sucedido & la nave Regazona, 
Capitana de las levantiscas. 

Á 4 deste partió de Muros Martin de Bertendona con 
la nave Regazaría^ dejando al partir una ancla, y en el 
camino una borrasca de viento le llevó la vela mayor, y 
llegando sobre Cizarga á los 6, le fué forzado dar fondo 
en parte que dejó allí otras dos anclas , y á los 7 , bien 
tarde, llegó cerca deste puerto con tiempo que no pudo 
tomalle y bien fresco, avisando de la manera que venía. 
Salieron las galeras á dalle cabo, y por la mucha mar 
dicen que no lo pudieron hacer ; dióseles orden para que 
luego arbolasen y estuviesen listas para si ^n la baja 
mar calmase algo el tiempo volviesen á meter la nave, 
y en tanto con unos barcos se le envió un ancla y cable 
y una vela mayor de otra nave, y con la ancla que se le 
envió y otra que le habia quedado, dio fondo á una le- 
gua de este puerto. De las once de la noche adelante 
cargó grandísima tormenta, y garrando las áncoras iba 
á dar sobre unas peñas, y estando ya dellas á 30 pasos, 
saltó el viento al contrario y le apartó de la piedra, y 
cortando las áncoras y haciendo trinquete salió de allí, 



LA AEMADA INVENCIBLE. 327 

y á las tres de la mañana entró en Ferrol, y por no ha- 
berle quedado áncora ninguna sino del batel, dio fondo 
con ella y garreando encalló en tierra, cortando el árbol 
mayor. Á los 9 escribió Martin de Bertendona lo suce- 
dido y pedia que se le enviasen dos anclas y un cable 
con que se remediaría hasta que él viniese á la Coruña. 
Hiciéronse poner en orden tres anclas pequeñas que se 
tomaron de otros navios y de particulares, y un cable, y 
estándolo dando para partir, á los 10 llegó Bertendona, 
que dijo eetaba la nave derecha y sin hacer agua que la 
bomba no pudiese achicar , que lo que era necesarío era 
gente que la alijase del artillería y otras cosas. Invióse 
allá una galera con las áncoras y cable , y el Capitán 
del galeón San Juan con todos los artilleros de campa- 
ña que se hallaban en la Coruña y el que hace el oficio 
de Contador de las galeras, para que pusiese en recau- 
dólo que se sacase de la nave, y Bretendona quedó en 
la Coruña para tratar la orden que se habia de tener en 
aderezar los navios. A la noche llegó una carta del Ca- 
pitán de la tierra que decia habia dado la nave á la 
banda y que tenía mucha agua y que crece y mengua 
con las mareas ; con todo eso se hacen diligencias para 
sacalla si se puede ver el fin dellas dentro de seis dias 
que son mareas vivas. — Colee. Sans de Barutell, Si- 
mancas, art. 4, núm. 951. 



328 LA AKMADA INVENCIBLE, 



NUMERO 180. 

Relación de los navios del Armada del Duque de Medina- 
Sidonia que arribaron & los puertos de España. 

EN SANTANDER. 

Galeones de Portugal. 

El galeón San Martin , capitana general. 

3> San Luís. 

2> Santiago. 

2> San Christóbal. 
La zabra Augusta. 
» Julia. 

Escuadra de D. Pedro de Valdes, 

La nao San Francisco, almiranta general. 

D Trinidad. 

D San Juan Bautista. 

3) Gargarin. 

D Santa María del Juncal. 

» Santa Catalina. 
La Concepción Retana. 

Escuadra de Diego de Flores, 

El galeón San Christóbal , capitana. 

3> San Juan Bautista, almiranta. 
3) San Felipe y Santiago. 
D San Medel y Celedón. 
El nombrado San Pedro. 
» La Asunción. 

2> Nuestra Señora del Rosario. 

2> Santa Ana. 

La nao Santa Catalma. 
El galeón San Juan. 

3) Santiago el Menor. 

Escuadra de Juan Martínez de Recalde, 

La nave Santa María del Montemayor. 
La Manuela. 



LA AKMADA INVENCIBLE. 329 



Escuadra de Oquendo, 

La nave Santa Cruz. 

La nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. 

Naves levantiscas. 

El galeón del Duque de Florencia , nombrado San Francisco. 
La Trinidad Escala. 

Urcas, 

m 

La almiranta, nombrada San Salvador. 

La E sayas. 

La Caridad inglesa. 

La Ventura. 

La San Andrés de Málaga. 

La Casa de Paz Chica. 

La nombrada el Gato. 

» el Perro Marino. 

La San Gabriel. 

Pataches y zahras. 

El patache Nuestra Señora de Gracia. 

El nombrado Nuestra Señora de Guadalupe. 

D Nuestra Señora del Puerto. 

2> Spíritu Santo. 

La zabra Santa Ana. 
La nombrada asimismo Santa Ana. 

Galeaza, 

La galeaza patrona, nombrada La Napolitana. 

GUIPÚZCOA. 

La nao inglesa San Andrés, que es de S. M. 

3) Buenaventura. 

2> Madalena. 

» Concepción Mayor. 

2> Santa Bárbara. 

T> Santiago. 

T> Santa Marta. 

» Concepción Menor. 
Tres pataches. 



330 LA ARMADA INVENCIBLE. 



LISBOA. 

La nao nombrada María San Juan. 

aALICIA. 

El galeón San Juan , almiranta general. 
La Regazona, capitana de Bertendona. 
El galeón San Bernaldo. 
La nave San Bartolomé. 

1» Nuestra Señora de Begofía. 
La urca Sansón. 

D Paloma Blanca. 

Por manera que hay en todas las dichas partes 65 bajeles 
en esta manera : 55 galeones , naves j urcas gruesas , 1 galeaza 
y 9 pataches. 



NÚMERO 181. 

Relación de los galeones, navios, patajes, galeasas, ga- 
leras y otros navios que salieron de la GomAa, y los 
que de ellos han vuelto .& Espafia. 

Por no repetir se anotan en extracto las naves qne 
aparecen perdidas, que son: 

Galeones de Portugal, 
Galeón San Felipe. 

Escuadra de Vizcaya, 

La nao Santa Ana, capitana, perdida en el Havre. 
El Gran Grín, almiranta. 
La Concepción, de Zubelzu. 
La Concepción, de Juanes del Cano. 
La María Juan. 
El patax la María de Aguirre. 
D de Miguel Suso. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 331 



Escuadra de Castilla. 

Nao San Juan Bautista, perdida en Irlanda. 
Galeón San Juan. 
Nao Trinidad. 

Patax Nuestra Señora del Socorro. 
» San Antonio de Padua. 

Escuadra de Andalucía, 

La nao capitana, Nuestra Señora del Rosario, apresada por 

el. enemigo. 
Urca Duquesa Santa Ana. 
Patax Espíritu Santo. 

Escuadra de Guipúzcoa, 

La nao capitana Santa Ana, se quemó en San Sebastian. 
Nuestra Señora de la Rosa, almiranta, se perdió en Irlanda. 
San Salvador, se incendió en el combate. 
San Esteban. 

Urca Doncella , se perdió en Santander. 
Patax Asunción. 

Pinaza Nuestra Señora de Guadalupe. 
2> Magdalena. 

Escuadra levantisca. 

La Layia, almiranta. 

La Rata, se perdió en Irlanda. 

San Juan de Sicilia. 

La Trinidad Valencera. 

La Anunciada, se fué á fondo en Irlanda. 

San Nicolás Prodonell. 

La Juliana. 

Santa María de Vison. 

Escuadra de vareas. 

El Gran Grifón, capitana, se perdió en Irlanda. 
Perro Marino. 
Falcon Blanco Mayor. 
Oastillo Negro. 



332 LA AEMADA INVENCIBLE. 

Barca de Ambnrg. 

San Pedro Mayor. 

San Pedro Menor. 

Falcon Blanco Mediano. 

Ciervo Volante. 

Ventura. 

Santa Bárbara. 

Santiago, se perdió en Irlanda. 

David. 

Escuadra de patajes. 

Nuestra Señora del Pilar, capitana. 

Caridad inglesa. 

Crucifijo. 

Concepción de Carasa. 

Nuestra Señora de Begofía. 

San Jerónimo. 

La Concepción de Francisco de Latero. 

San Francisco. 

Nuestra Señora de Castro. 

Concepción, de Somarriba. 

Concepción, de Valmaseda. 

Santa Catalina. 

San Juan de Carasa. 

Asunción. 

Galeazas, 

San Lorenzo, capitana, perdida en Calés. 

Gerona. 

Zúñiga. 

Galeras. 

La Diana, se perdió en Bayona. 

Son las naves perdidas 41 , patajes 20 , galeazas 8 y gale- 
ra 1, en total, 65. 

Colee. Sans de Barutell, Simancas , art. 4, núm. 955. 



LA AEMADA INVENCIBLE. 333 



NÚMERO 182. 

Relación de los capitanes y gente qne han llegado & los 
puertos de Galicia en las naos de la Armada de S. M. 

En el galeón San Jvxin , almiranta general, la com- 
pañía de arcabuceros del capitán D. Juan de Luna y la 
de D. Gómez de Carvajal. 

La compañía de que es capitán D. Diego de Bailin, 
hijo del marqués de Santa Cruz , pasó á esta nao de la 
suya, que era la San Juan Bautista^ de la escuadra de 
Diego Flores, que se echó á fondo en Irlanda. 

La compañía de D. Diego Manrique, hermano del 
Conde de Paredes. * 

En la nave Regazona, capitana de las levantiscas, la 
xíompafiía de D. Pedro Camacho. 

La compañía de D. Francisco de Céspedes. 

La de D. Pedro Ponce de Sandoval. 

En la nave San Bartolomé vinieron : la compañía de 
D. Cristóbal Vázquez de Peralta. 

La compañía de D. Antonio de Herrera. 

La de D. Hierónimo de Monroy. 

En la nao Nuestra Señora de Begoña vinieron la 
compañía de Juan Gutiérrez de Garibay. 

La compañía de Juan Soto. 

En la urca Paloma Blanca vino el alférez Desiderio 
del Castillo con 30 soldados. 

En el galeón San Juan llegó ademas el sargento 
mayor Luis de León. — Colee. Sans de Barutell^ artícu- 
lo 4, núm. 952. — Extracto. 



334 LA AKMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 183. 

£1 Duque de Parma noticia al Cónsul de Espafia en Ve- 
necia (D. Juan de Gemosa) las ocurrencias de la Ar- 
mada. 

Conforme á las noticias que han corrido de mano en 
mano, debéis de estar informado del estado de las cosas 
aquí, y como todo se hallaba dispuesto para seguir lo 
que S. M. se ha dignado mandarme, si la llegada del 
Duque de Medina-Sidonia hubiera sido con bonanza y 
seguridad de enemigos, y el paso desde esta costa de 
Flándes asegurado de manera que pudiera emprenderse 
sin peligro, teniendo en íuenta que las embarcaciones 
de aquí son rasas, construidas más bien para rías que 
para alta mar. 

En este estado, esperando nuevas de la Armada por- 
que hiciese su efecto, y teniéndolo todo dispuesto en el 
puerto , llegó el capitán D. Rodrigo Tello con cartas del 
Duque de 21 del pasado, avisándome cómo habia cami- 
nado con presteza desde la Corufia, y se hallaba en 
48 grados, cuya noticia me alegró mucho, viendo que 
podria unirme á la Armada, cosa que deseaba mucho 
por ejecutar las órdenes de S. M. en lo que me tocaba, y 
aunque todo se hallaba á punto, previne nuevamente 
cuanto pudiera facilitar el embarco. 

Llegó después el alférez Juan Gil con otras cartas del 
Duque noticiando cómo habia llegado á Plimu, y la 
misma. noche el capitán Pedro de León con cartas del 4, 
en que referia hallarse sobre la isla de Vichy y uno y 



LA AEMADA INVENCIBLE. 335 

otro mensajero afirmaban que desde Plimu se habia ca- 
ñoneado constantemente la Armada con la de los ingle- 
ses, inquietando y siguiendo éstos sin que el Duque con- 
siguiera hacerles venir á las manos , porque estando en 
su costa, tenian naves mucho más ligeras que las nues- 
tras y les era filcil evitar los golpes. A esto se agregó 
que habiéndose roto por desgracia un árbol del galeón 
en que iba D. Pedro de Valdés, y no pudiendo seguir, 
fué apresado , é incendiándose la pólvora de otra de nues- 
tras naos se habia abrasado, aunque con pérdida de poca 
gente, que la más se salvó. Con el aviso del referido 
Juan Gil, ordené que la gente que se hallaba lejos del 
embarcadero se aproximase con toda prontitud, reite- 
rando esta prevención cuando llegó el capitán Pedro de 
León , así como la de que se trajese cantidad de pólvora 
y balas, que este capitán de parte del Duque me habia 
pedido: 

El 12 vino un piloto con otra carta del Duque del 6, 
avisando que se encontraba frente á Calés , lo que me 
alegró mucho, y previne lo necesario al embarco, mar- 
chando en persona el siguiente dia de Brujas por avis- 
tarme con el Duque y asistirle en todo aquello que pu- 
diera en servicio de S. M. El 8 por la mañana llegó 
Jerónimo de Arceo, su secretario, con la confirmación 
de haber fondeado cerca de Calés , inquietándole el ene- 
migo, y sentí mucho no poder asistirle con los bajeles 
que reclamaba para tener en respeto á los ingleses á 
obligarla á venir á las manos, que era lo que deseaba Su 
Excelencia, por no haber viento favorable que alejara 
los enemigos que impedían la salida. 



336 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Aquella noche llegué á Ninporte donde encontré la 
embarcación en tales términos, que se podia-dar por 
concluida, estando embarcados diez y seis mil hombres 
y sin descansar pasé á Dunquerque el mismo dia, donde 
estaba la tropa para embarcar y todo presto, que se po- 
dia hacer de momento. Llegó en esto D. Jorge Manri- 
que, veedor general, con otra carta del Duque fechada 
el dia anterior, exponiendo el peligro que corría la Ar- 
mada, compuesta de naos tan gruesas en el Canal, si 
ocurría temporal, pretendiendo saliera yo con algunas 
naves y gente de la costa á reunirme con él para batir al 
enemigo ó ganar puerto para la nuestra en la isla de 
Vich. Como esto se oponia á las instrucciones de S. M., 
que no son otras que atender al paso del Canal, no era 
factible de ningún modo, máxime no siendo estos baje- 
les á propósito para la mar ni para batirse en escuadra, 
tan rasos como son, razón que ha motivado que S. M. 
mandara á su Armada que venga á asegurarlos , y en 
cuanto al recelo de no tener buen puerto, no estaba en 
mi mano remediarlos, que si lo estuviera ya me ingenia- 
ra en facilitar la empresa. 

Empeñado en dar priesa al embarco y en aprontar la 
pólvora y balas pedidas por el Duque, con el mayor 
contento, por la esperanza de efectuar con el favor divi- 
no mi cometido, llegó á Dunquerque el príncipe de As- 
colí en una embarcación, acompañado de otras personas 
de crédito, con recado de insistir en la unión de los ba- 
jeles más lejos, porque en la madrugada del 8 habia 
lanzado el enemigo ocho navios de fuego contra la Ar- 
mada, y aunque no habian causado daño, porque el Du- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 337 

que mandó cortar los cables, se habían visto obligados 
á correr hacia la tramontana dispersos y con el enemigo 
á la mira de inquietarles, cañoneándole sin intermisión, 
como lo habia hecho desde Plimu. Se ha perdido la ga- 
leaza capitana en la playa de Calés y ha venido á embes- 
tir en la playa de Neuport el galeón San Felipe, 

No tengo otra noticia de lo ocurrido por no haber re- 
gresado todavía un navio que he despachado á tomar 
lengua, pero últimamente, por vía de Calés, se han 
confirmado las anteriores, y que nuestra Armada estaba 
unida no dudándose de su pérdida. Ruego á Dios que 
sepamos la verdad y que tenga próspero viaje , sea para 
España, para cualquiera otro lugar en que haga efecto, 
ó para volver aquí, que es lo que yo más deseo. En tan- 
to, he suspendido el embarco, con la experiencia de que 
puede hacerse en dia y medio, cosa que se tenía por im- 
posible , y en la que todos han mostrado el deseo de expo- 
ner la vida por el servicio de S. M. Nuestro Señor guarde 
vuestra muy magnífica persona con el acrecentamiento 
que puede. — Escrita en italiano ; Biblioteca nacional. 
E. 140,fól.95. 



NÚMERO 184. 

Carta de uno que ftié en la Armada de Ingalaterra 

y cuenta la Jornada. 

Creo se admirará V. m. viendo esta carta, por la poca 
seguridad que se puede haber tenido de que yo soy vivo, 
y porque dello sea V. m. bien cierto, la escribo, y algo 

TOMO n. 22 



338 LA ARMADA INVENCIBLE. 

larga, porque hay harta causa para que lo sea, por los 
muy grandes trabajos y infortunios que por mí han pa- 
sado desde que salió la Armada de Lisboa para Ingala- 
terra, de los cuales Nuestro Señor, por su voluntad in- 
finita, me ha librado; y porque no he hallado ocasión 
más há de un año para escribir á V. m. , no lo he hecho 
hasta agora, que Dios me ha traido á estos estados de 
Flándes, donde llegué habrá doce dias con los españoles 
que escaparon 'de las naos que se perdieron en Irlanda y 
Escocia y Setelanda, que fueron más de veinte, las ma- 
yores de la Armada, en las cuales venía mucha gente 
de infantería muy lucida, muchos capitanes y alférez y 
maesos de campo y otros oficiales de guerra, muchos 
caballeros y otros mayorazgos, de todos los cuales, que 
serian más de docientos no se escaparon cinco cabales, 
porque murieron ahogados, y los que nadando pudieron 
venir en tierra, ftieron hechos pedazos por mano de los 
ingleses que de guarnición tiene la Reina en el reino de 
Irlanda. Yo me escapé de la mar y destos enemigos por 
encomendarme muy de veras á Nuestro Señor y á la 
Virgen Santísima madre suya, con trecientos y tantos 
soldados que también se supieron guardar y venir na- 
dando á tierra, con los cuales pasé harta desventura, 
desnudo, descalzo todo el invierno, pasado más de siete 
meses por montañas y bosques, entre salvajes, que lo 
son todos en aquellas partes de Irlanda donde nos per- 
dimos, y porque me parece que no es bien dejar de con- 
tar á V. m., ni que se queden atrás la sinrazón y tan 
grandes agravios que tan injustamente y sin haber en 
mi falta de no haber yo hecho lo que me tocaba me qui- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 339 

fiieron hacer, de lo cual me libró Nuestro Señor, habién- 
dome condenado á muerte, como V. m. habrá sabido, y 
tan afrentosa, y viendo el rigor con que se mandaba 
poner por ejecución, pedí con mucho brío y cólera la 
cfeusa porque se me hacía tan grande agravio y afrenta, 
habiendo yo servido al Rey como buen soldado y leal 
vasallo suyo en todas las ocasiones y rencuentros que tu- 
vimos con la Armada del enemigo, de las cuales salía 
siempre el galeón que yo llevaba muy mal parado, y 
muerta y herida mucha gente. En él pedí qc me diese 
traslado deste mandato y que se hiciese información 
con trecientos y cincuenta hombres que habia en el ga- 
león, y que si alguno me pusiese culpa, me hiciesen 
cuartos. No me quisieron oir, ni á muchos caballeros que 
por mí intercedieron, respondiendo que el Duque estaba 
en aquella sazón retirado y muy triste, y que no quería 
que nadie le hablase, porque ademas del ruin suceso 
que tuvo siempre con el enemigo, aquel dia de mi tra- 
bajo le dijeron que los dos galeones San Mateo y San 
Felipe j de los de Portugal, en que iban los dos maesos 
de campo D. Francisco de Toledo, hermano del Conde 
de Orgaz, y D. Diego Pimentel, hermano del Marqués 
de Távara, se quedaban perdidos en la mar, hechos pe- 
dazos y muerta casi la más de la gente que traian, y á 
esta causa, con el hecho se retenia el Duque en su cá- 
mara y los consejeros hacían sinrazones á diestro y si- , 
niestro por enmendar su avieso, ó las vidas y honras de 
los que no tenían culpa, y esto es tan público, como lo 
sabe todo el mundo. El galeón San Pedro ^ en que yo 
venía, recibió mucho daño con muchas balas muy grue- 



340 LA ARMADA INVENCIBLE. 

sas que el enemigo metió en él por muchas partes, y 
aunque se remediaban luego lo mejor que podia ser, no 
dejó de quedar algún balazo encubierto, de suerte que 
por allí hacía mucha agua, y después del bravo comba- 
te que tuvimos en Cáliz ^ , que duró desde la mañana 
hasta las siete de la tarde, que fué el último de todos ¿ 
los 8 de Agosto, yéndose nuestra Armada retirando, ó 
no sé cómo lo diga, se iba el Armada de nuestro enemi- 
go á nuestra cola hasta echarnos de sus tierras , y cuan- 
do lo hubo hecho, seguro del todo, que fué á 10 del di- 
cho, y visto que el enemigo se quedaba, algunos navios 
de nuestra Armada aderezaban y remendaban sus da- 
ños, y este dia, por mis grandes pecados, estando yo 
reposando un poco, que habia diez dias que no dormía 
ni paraba por acudir á lo que me era necesario, un pilo- 
to mal hombre que yo tenía, sin decirme nada, dio ve- 
las y salió delante de la Capitana cosa de dos millas, 
como otros navios lo habían hecho, para irse aderezan- 
do, y á tiempo que iba á amainar las velas para ver por 
dónde hacía el agua el galeón, llegó á bordo un pataxe, 
me llamó de parte del Duque que fuera á la Capitana; 
fui allá, y antes que llegase, habia orden en otro navio 
para que á mí y á otro caballero que se decía D. Cristó- 
bal de Avila, que iba por capitán de una urca que esta- 
ba mucho más adelante que mi galeón , nos quitasen la 
vida tan afrentosamente , y cuando yo oyese este rigor, 
pensé reventar de coraje , diciendo que todos me fuesen 
testigos de tan gran sinrazón como me hacían, habien- 

. • Calés. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 341 

do yo servido tan bien como se vería por escrito. De 
todo esto no oia nada el Duque, porque, como digo, esta- 
ba retirado: solo el Sr. D. Francisco de Bovadilla era el 
que hacía y deshacia en el Armada, y por él y otros, 
que bien se conocen sus hazañas , se regía todo. Mandó- 
me llevar á la nao del Auditor general para que ejecuta- 
se en mí su parecer: fui allá, y aunque era riguroso el 
Auditor Martin de Aranda, que ansí se llamaba, me 
oyó y hizo hacer información secreta de mí y halló ha- 
ber servido yo á S. M. como muy buen soldado, por lo 
cual no se atrevió á ejecutar en mí la orden que se le ha- 
bla dado; escribió al Duque sobre ello, y que si no se lo 
mandaba por escrito y firmado de su mano no ejecutaría 
aquella orden, porque via no haber culpa ni causa para 
ello , y juntamente yo le escribí un billete al Duque tal, 
que le hizo pensar bien el negocio, y respondió al Audi- 
tor no ejecutase en mí aquella orden, sino en el D. Cris- 
tóbal, al cual ahorcaron con harta crueldad y afrenta, 
siendo caballero y conocido de muchos. Dios ftié servida 
librarme á mí por la ninguna culpa que yo tenía, lo cual 
podrá saber V. m. bien, ó habrá sabido de muchas per- 
sonas que lo vieron, y el dicho Auditor me hizo siempre 
mucha merced, por el buen respeto que tenía con quien 
era razón. Quédeme en su nao en la cual fuimos pasan- 
do todos grandes peligros de muerte, porque con un 
temporal que sobrevino, se abrió de suerte que cada hora 
se anegaba con agua y no la podíamos agotar con las 
bombas. No teníamos remedio ni socorro ninguno , sina 
era el de Dios, porque el Duque ya no parecía y toda el 
Armada andaba desbaratada con el temporal, de suerte 



342 LA ABMADA INVENCIBLE. 

que unas naos fueron á Alemania, otras dieron en las 
islas de Olanda y Gelanda, en manos de los enemigos; 
otras fueron á Setelanda; otras á Escocia, donde se per- 
dieron y quemaron. Más de 20 se perdieron en el reino 
de Irlanda, con toda la caballería y flor de la Armada. 
Como he dicho, la nao en que yo iba era levantisca, á la 
cual se juntaron otras dos muy grandes para socorrernos 
si pudiesen , en las cuales venía D. Diego Enriquez , el 
corcobado, por Maese de Campo, y no pudiendo doblar 
el Cabo de Clara, en Irlanda, con mal temporal que so- 
brevino por la proa , fué forzado venir á tierra con estas 
tres naos, que, como digo, eran grandísimas, y dar fondo 
más de media legua de la tierra, donde estuvimos cua- 
tro dias sin proveer nada, ni aun lo podían hacer, y al 
quinto vino tan gran temporal en travesía, con mar por 
el cielo , de suerte que las amarras no pudieron tener ni 
las velas servir, y fuimos á embestir con todas tres naos 
en una playa llena de arena bien chica, cercada de gran- 
dísimos peñascos de una parte y de otra, cosa jamas vis- 
ta, porque en espacio de una hora se hicieron todas tres 
naos pedazos, de las cuales no se escaparon 300 hom- 
bres, y se ahogaron más de mil, y entre ellos mucha 
gente principal, capitanes, caballeros y otros entrete- 
nidos. El D. Diego Enriquez murió allí más tristemen- 
te que en el mundo se ha visto , porque con temor de la 
grandísima mar que había, que pasaba por cima las 
naos, tomó la barca de su nao, que tenía cubierta, y él 
con el hyo del Conde de Yíllafranca y otros dos cabar- 
lleros portugueses, con más de 16.000 ducados enjoyas 
y escudos, se metieron debajo de la cubierta de la dicha 



LA AKMADA INVENCIBLE. 343 



tarca, y mandaron cerrar y calafatear el escotillón, por 
donde entraron, y luego se arrojaron de la nao en la 
barca más de 70 hombres que habían quedado vivos, 
y queriéndola encaminar hacia tierra, vino sobre ella 
una tan gran mar, que la hundió y arrebató la gente 
que sobre ella iba, y luego se anduvo volteando con las 
mares de acá para allá, hasta que vino á tierra, donde 
se sentó lo de arriba hacia abajo, y en estos lances, los 
caballeros que se habian metido debajo dé la cubiertilla 
murieron dentro, y después de estar en tierra pasado 
dia y medio, llegaron á ella unos salvajes y la volvieron 
para quitarle algunos clavos ó hierros, y rompiendo la 
cubierta sacaron los muertos, y D. Diego Euriquez en- 
tre sus manos acabó de espirar, y lo desnudaron y qui- 
taron las joyas y dineros que tenian, echando los cuer- 
pos por allí sin enterrarlos, y porque es caso de admira- 
ción éste y verdadero sin duda, le he querido contar á 
V. m. , y para que allá se sepa de la suerte que murió 
este caballero, y porque no será razón dejar de contar 
mi buen suceso y cómo vine en tierra, digo, que me puse 
en el alto de la popa de mi nao después de haberme en- 
comendado á Dios y á nuestra Señora, y desde allí me 
puse á mirar tan grande espectáculo de tristeza; ahogar- 
se muchos dentro de las naos , otros en echándose al 
agua irse al fondo sin tornar arriba ; otros sobre balsas 
y barriles y caballeros sobre maderos; otros daban gran- 
des voces en las naos llamando á Dios ; echaban á la 
mar los capitanes sus cadenas y escudos ; á otros arre- 
bataban los mares y de dentro de las naos los llevaban; 
y como estaba bien mirando esta fiesta, no sabía qué 



344 LA ARMADA INVENCIBLE. 

.hacerme ni qué medio tomar, porque no sé nadar y las 
mares y tormentas eran muy grandes, y por otra parte 
la tierra y marina llena de enemigos que andaban dan- 
zando y bailando de placer de nuestro mal, y que en 
saliendo alguno de los nuestros en tierra, venian á él 
doscientos salvajes y otros enemigos y le quitaban lo 
que llevaba hasta dejarle en cueros vivos y sin piedad 
ninguna los maltrataban y herian, todo lo cual se veia 
muy bien de los rotos navios, y no me parecia á mí 
nada bien lo que pasaba en una parte y otra. Llegúeme 
al Auditor, Dios le perdone, que estaba harto lloroso y 
triste y díjele que quería hacer que pusiese remedio en 
su vida antes que la nao se acabase de hacer pedazos^ 
que no podia durar medio cuarto de hora, como no duró: 
ya se habian ahogado y muerto la más de la gente della 
y todos los capitanes y oficiales, cuando yo me deter- 
miné á buscar remedio para mi vida, y fué ponerme en 
un pedazo de la nao que se habia quebrado, y el Audi- 
tor me siguió, cargado de escudos que llevaba cosidos 
en el jubón y calzones, y no hubo remedio de quererse 
despegar el pedazo del costado de la nao, porque estaba 
asido con unas gruesas cadenas de hierro, y la mar y 
maderos que andaban sueltos batian en él y nos hacian 
mal de muerte, procuré buscar otro remedio, que fué 
tomar un escotillón tan grande como una buena mesa^ 
que acaso la misericordia de Dios me trajo allí á la 
mano, y cuando me quise poner sobre él, me hundí seis 
estados debajo del agua, y bebí tanta que casi me vi 
ahogado, y cuando torné arriba llamé al Auditor y le 
procuré poner en el tablón conmigo, y yéndonos apar- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 345 

» ' ' I ■ ■ — ■ ■ I . «^ ■ ■! MI- ■ 

tando de la nao, sobrevino una tan grandísima mar y 
batió sobre nosotros de suerte, que no pudo tenerse el 
Auditor y le llevó esta mar tras sí y le ahogó : daba 
voces ahogándose llamando á Dios ; yo no le pude so- 
correr, porque como la tabla se halló sin peso en el un 
lado, empezó á voltear conmigo, y en este instante un 
madero me rompió las piernas , y yo con grande ánimo 
me puse bien sobre mi tabla y llamando á nuestra Se- 
ñora de Ontañar, vinieron cuatro mares una tras otra, 
y sin saber cómo ni saber nadar me trujeron á tierra, 
donde salí, y no me podia tener, todo lleno de sangre y 
muy maltratado. Los enemigos y salvajes que estaban 
en tierra desnudando á los que podían salir nadando, no 
me tocaron ni llegaron á mí, por verme como he dicho, 
las piernas y manos y los calzones de lienzo llenos de 
sangre, y así me fui poco á poco andando lo que pude y 
topando muchos españoles desnudos en cueros , sin nin- 
gún género de ropa sobre sí, tentando de frió, que le 
hacía cruel, y en esto me anocheció en despoblado y me 
filé forzoso echarme sobre unos juncos en el campo con 
harto dolor que conmigo tenía, y luego se llegó á mí un 
caballero muy gentil mozo, en cueros, y venía tan es- 
pantado, que no podia hablar ni aun decirme quién era, 
y á este tiempo, que serian las nueve de la noche, ya el 
viento era calma y la mar se iba sosegando. Yo estaba 
ala sazón hecho una sopa de agua, muriendo de dolor 
y de hambre, sino cuando vienen dos, el uno armado y 
el otro con una gran hacha de hierro en las manos, y 
llegáronse á mí y al otro que conmigo estaba, que calla- 
mos como si no hubiéramos mal alguno, y ellos se do- 



346 LA ARMADA INVENCIBLE. 

lieron de vernos, y sin hablarnos palabra cortaron mu- 
chos juncos y heno , nos cubrieron muy bien y luego se 
fueron á la marina á descorchar y romper arcas , y lo 
que hallaban, á lo cual acudieron más de 2.000 salva- 
jes y ingleses que habia en algunos presidios por allí 
cerca, y procurando reposar un poco empecé & dormir, 
y al mejor sueño, como á la una de la noche, despertóme 
un gran ruido de gente de á caballo, que serian más 
de 200, que iba al saco y destrozo de las naos; yo volví 
á llamar á mi compañero por ver si dormia, y hállele 
muerto, que me dio harta pesadumbre y lástima. Supe 
después que era hombre principal : allí se quedó en el 
campo con más de otros seiscientos cuerpos que echó la 
mar fuera, y se los comian cuervos y lobos sin que hu- 
biese quien diese sepultura á ninguno, ni aun al pobre 
D. Diego Enriquez, y venido el dia empecé á andar 
poco á poco en busca de un monasterio de monjes 
para me reparar en él como pudiese, al cual llegué con 
harta tribulación y pena, y le hallé despoblado y la igle- 
sia y santos quemados, y todo destruido, y doce españo- 
les ahorcados dentro de la iglesia por mano de los lute- 
ranos ingleses que en nuestra busca andaban para nos 
acabar á todos los que nos habiamos escapado de la for- 
tuna de la mar, y todos los frailes huidos á los montes 
con temor de los enemigos que también los sacrificaran si 
los cogieran, como lo acostumbraban hacer, no deján- 
doles templo ni ermita en pié, porque todas las han der- 
ribado y hecho abrevadero de vacas y puercos, y porque 
V. m. se ocupe un poco después de comer, como por vía 
de entretenimiento en leer esta carta, que casi parecerá 



LA AEMADA INVENCIBLE. 347 

sacada de algún libro de caballerías, la escribo tan larga 
para que V. m. vea en los lances y trabajos que me he 
visto. Pues como no hallase persona en dicho monaste- 
rio, más de los españoles ahorcados dentro, de las rejas 
de la iglesia, salíme muy presto fuera y metíme por un 
camino que habia un gran bosque, y andando por él 
cosa de una milla , topé una mujer de más de ochenta 
años, bruta salvaje, que llevaba cinco ú seis vacas á es- 
conder en aquel bosque porque no se las tomasen los 
ingleses que habian venido á alojarse á 9U villaje, y 
como me vio paróse y reconocióme y díjome : o: tú Espa- 
ña»; díjela por señas que sí, y que me habia perdido en 
las naos. Empezó á dolerse mucho y á llorar, haciéndo- 
me señas que estaba cerca de su casa y que no fiíese 
allá, porque habia en él muchos enemigos, y que habian 
degollado muchos españoles ; todo esto era tribulación 
y trabajo para mí, porque me via solo y mal tratado de 
un madero que casi me quebró las piernas en el agua. 
Al fin con el aviso de la vieja me determiné tomar á la 
marina, donde estaban las naos perdidas tres tüas habia, 
donde andaban muchas cuadrillas de gentes acarreando 
y llevando á sus chozas todos nuestros despojos. Yo no 
osaba descubrirme ni llegar á ellos, porque no me qui- 
tasen el pobre vestido de lienzo que acuestas traia 6 me 
matasen, sino cuando veo venir dos pobres soldados es- 
pañoles desnudos en carnes como nacieron, gritando y 
llamando á Dios que los ayudase. Traia el uno una mala 
herida en la cabeza, que le habian dado desnudándole. 
Llegáronse á mí, que los llamé donde estaba escondido, 
y contáronme las crueles muertes y castigos que habian 



348 LA ARMADA INVENCIBLE. 

hecho los ingleses á más de cien españoles que habian 
tomado. Con estas nuevas no faltaba tribulación ; pero 
Dios me daba esfuerzo, y después de haberme encomen- 
dado á él y á su bendita Madre, dije á aquellos dos sol- 
dados : Vamos allí á las naos, donde aquellas gentes 
andan robando ; quizá hallaremos algo que comer ó be- 
ber, que cierto, me perecia de hambre, y yendo hacia 
allá empezamos á ver cuerpos muertos, que era gran 
dolor y compasión verlos, que los iba echando la mar 
fuera, y estaban por aquella arena tendidos más de cua- 
trocientos , entre los cuales conocimos algunos y al po- 
bre de D. Diego Enriquez, al cual, con toda mi tristeza, 
no quise pasar sin enterrarle en un hoyo que hicimos á 
la orilla del agua, en la arena, y alK le metimos con 
otro Capitán muy honrado, grande mi amigo, y no se 
hubo bien enterrado cuando vinieron doscientos salvajes 
á nosotros á ver lo que haciamos. Dijímosles por señas 
que metiamos allí aquellos hombres que eran nuestros 
hermanos porque no se los comiesen los cuervos, y lue- 
go nos apartamos y buscamos que comer por la marina, 
del vizcocho que la mar echaba fuera, sino cuando se 
llegan á mí cuatro salvajes á quitarme lo que tenía á 
cuestas vestido, y dolióse otro y los apartó viendo que 
me empezaban á tratar mal, y debia ser principal, por- 
que le respetaban. Este, por la gracia de Dios, me hiza 
espaldas^ mí y á los otros dos compañeros, y nos apar- 
tó de allí y fué buen rato en nuestra compañía, hasta 
que nos puso en un camino que se apartaba de la mari- 
na iba á un villaje donde él vivía , donde nos dijo le 
aguardásemos, que volvería presto y nos encaminaría. 



LA AKMADA INVENCIBLE. 349 

para buena parte, y yendo con toda esta desdicha, por 
aquel camino habia muchas piedras y no me podia me- 
near ni echar paso adelante, porque iba descalzo y mu- 
riendo de dolor de una pierna , que traia en ella una he- 
rida muy grande. Los pobres compañeros estaban en 
cueros y helados de frío, que le hacía muy grande , y no 
pudiendo vivir ni ampararme se fueron por el camino 
adelante, y yo me quedé allí pidiendo á Dios favor. 
Ayudóme y empecé á andar poco á poco y llegué á un 
alto desde donde descubrí unas casifias de paja , y yendo 
hacia ellas por un valle, entré por un bosque, y á dos 
tiros de arcabuz que anduve por él, salió de detras de 
las peñas un salvaje viejo de más de setenta años y 
otros dos hombres mozos con sus armas , el uno inglés y 
el otro francés , y una moza de edad de veinte años , her- 
mosísima por todo extremo, que todos iban hacia la 
marina á robar , y como me vieron pasar por entre los 
árboles, parten hacia mí y llega el inglés diciendo: rin- 
de , poltrón español, y con deseo de matarme tírame una 
cuchillada, yo se la reparé con un palo que traia en la 
mano, y al fin me alcanzó y me desjarretó la pierna de- 
recha ; quísome asegundar , sino llegara el salvaje con 
su hija, que debia ser amiga de este inglés, y le respon- 
dí hiciese lo que quisiese de mí, pues la fortuna me ha- 
bia rendido y quitado las armas en la mar. Apartáronle 
de mí luego ; el salvaje me empezó á desnudar hasta 
quitarme la camisa, y debajo della traia una cadena de 
oro de valor de poco más de mil reales, y como la vie- 
ron, alegráronse mucho, y buscaron el jubón hilo por 
hilo, ea el cual yo traia cuarenta y cinco escudos de 



350 LA AKMADA INVENCIBLE. 

oro , que me habia mandado dar el Duque en la CoruñBr 
por dos pagas, y como el inglés vio que yo traia cadena 
y escudos , quísome tomar en prisión , diciendo que le 
ofreciese rescate. Yo dije que no tenía que dar, que era 
un muy pobre soldado, y que aquello lo habia ganada 
en la nao. La moza dolióse mucho de ver el mal trata- 
miento que me hacian ; rogóles me dejasen el vestido y 
no m^ hiciesen más mal. Tornáronse todos á su casiña 
del salvaje, y yo me quedé entre aquellos árboles desan- 
grándome por la herida que el inglés me hizo. Tórneme 
á vestir mi jubón y sayo , que la camisa también me la 
llevaron, y unas reliquias que yo llevaba de mucha esti- 
ma en un habitillo de la Santísima Trinidad, que me 
habían dado en Lisboa; éstas tomó la dama salvaje, y 
se las puso al cuello, haciéndome señal que las quería 
guardar, diciéndome que era cristiana, y éralo como 
Mahoma, y enviáronme desde su choza un muchacho con 
un emplasto hecho de hierbas para que me pusiese en la 
herida, y manteca y leche y un pedazo de pan de avena 
que comiese. Cúreme y comí, y el muchacho se fiíé por 
el camino conmigo amostrándome por donde habia de ir 
y apartándome de un villaje que desde allí se veía, donde 
habían muerto muchos españoles y no escapaba ningu- 
no que pudiesen coger á la mano. El hacerme este bien 
nació del francés, que habia sido soldado en la Tercera, 
que le pesó harto verme hacer tanto mal. Volviéndose el 
muchacho, me dijo que siempre caminase derecho á unas 
montañas, que parecían seis leguas de allí, detras de 
las cuales habia buenas tierras, que eran de un gran se- 
ñor salvaje muy grande amigo del Rey de España, y 



LA ARMADA INVENCIBLE. 351 

que recogía y hacía bien á todos los españoles que á él 
se iban, y que habia en su villaje más de ochenta de lo& 
de las naos , que llegaron allí en cueros. Con esta nueva 
tomé algún ánimo, y con mi palo en la mano empecé á 
caminar lo que pude, haciendo Norte de las montañas 
que el muchacho me habia dicho, y aquella noche fui á 
dar á unas chozas donde no me hicieron mal, porque 
habia en ellas uno que sabía latin , y por la necesidad 
que se ofrecía fué nuestro Señor servido que nos enten- 
dimos hablando en latin. Contéles mis trabajos ; reco- 
giéronme aquella noche el latino en su choza, y curóme 
y dióme de cenar y donde durmiese en unas pajas, y & 
la media noche vino su padre y hermanos cargados de 
despojos y cosas nuestras , y no le pesó al viejo de que 
me hubieran recogido en su casa y hecho bien. Por la 
mañana me dieron un caballo y un mozo que me pasase 
una miUa de mal camino que habia, de lodo hasta la 
cinta, y habiéndole pasado un tiro de ballesta, oimos un 
grandísimo ruido y díjome el mozo por señas salvase 
España, que nos llamaban así. o: Muchos sasanas de á 
caballo vienen aquí y te han de hacer pedazos si no te 
escondes ; anda acá presto. y> Llaman sasanas á los in- 
gleses, y llevóme á esconder en unas quebradas de pe- 
ñascos donde estuvimos muy bien, sin que nos viesen^ 
que serian más de ciento y cincuenta de á caballo ; iban 
la vuelta de la marina á robar y matar cuantos españo- 
les hallasen. Líbrame Dios destos , y yendo nuestro ca- 
mino dan conmigo más de cuarenta salvajes á pié y qui- 
siéronme hacer pedazos, porque eran del todo luteranos, 
y no lo hicieron porque el mozo que conmigo venía les 



352 LA AKMADA INVENCIBLE. 

dijo que su amo me habia preso y me tenía por prisione- 
ro y me enviaba á curar en aquel caballo. Con todo esto 
no bastó para dejarme pasar en paz , porque llegaron 
dos de aquellos ladrones á mí y me dieron seis palos 
que me molieron las espaldas y los brazos , y me quita- 
ron todo lo que encima de mí llevaba, hasta dejarme en 
carnes, como nací. Digo verdad por el santo bautismo 
que recibí, y viéndome de esta suerte, daba muchas 
gracias á Dios suplicando á su Divina Majestad se cum- 
pliese en mí su voluntad , que aquello era lo que yo de- 
seaba. El mozo del salvaje se quería tornar á su choza 
con su caballo, llorando de verme como quedaba desnu- 
do, en cueros, tan mal tratado y con tanto frió. Pedí á 
Dios muy de veras me llevase á donde yo muriese con- 
fesado y en su gracia ; tomé algún ánimo , estando en el 
mayor extremo de desventura que jamas se vio hombre, 
y con unas pajas de heléchos y un pedazo de estera vieja 
me rodeé el cuerpo y me reparé del frió lo mejor que 
pude. Fui caminando poco á poco hacia aquella parte 
que me enseñaron, buscando las tierras de aquel señor 
donde se habían recogido aquellos españoles, y llegando 
á la sierra que me dieron por señal, topé un lago alre- 
dedor del cual habia como treinta chozas todas despo- 
bladas y sin gente, y quería anochecer. No habiendo 
donde ir, busqué la mejor choza que mejor me pareció 
para recogerme en ella aquella noche , y como digo, es- 
taban despobladas y sin gente, y entrando por la puerta 
la vi llena de muchos haces de avena, que es el pan or- 
dinario que comen aquellos salvajes, y di gracias á Dios, 
que tenía bien á donde dormir sobre ellos, sino cuando 



LA ARMADA INVENCIBLE. 353 

veo salir por un lado tres hombres en carnes, como su 
madre los parió, y levantarse j mirarme. Dióme algún 
temor, porque entendí sin duda que eran diablos, y ellos 
no entendieron menos que podría ser yo, envuelto en 
mis pajas y estera ; como entré no me hablaban, porque 
estaban temblando, ni tampoco yo á ellos, porque no 
los conocia y estaba algo oscura la choza, y viéndome 
en usta confusión tan grande, dije : c(Oh, Madre de 
Dios , sed conmigo y libradme de todo mal. » Como me 
vieron hablar español y llamar á la Madre de Dios , di- 
jeron ellos también : c( Sea con nosotros esa gran Seño- 
ra.» Entonces asegúreme y llegúeme á ellos, pregun- 
tándoles si eran españoles. « Sí somos , por nuestros pe- 
cados, que á once nos desnudaron juntos en la marina, 
y en cíirnes como estábamos nos venimos á buscar algu- 
na tierra de cristianos, y en el camino nos encontraron 
•una cuadrilla de enemigos y nos mataron los ocho, y 
los tres que aquí estamos nos metimos huyendo por un 
bosque tan espeso que no nos pudieron hallar, y esta 
tarde nos deparó Dios estas chozas aquí, que por descan- 
sar nos habemos quedado en ellas aunque no tengan gen- 
te ni que comer.» Díjeles, pues, tengan buen ánimo y 
encomiéndense siempre á nuestro Señor que cerca de aquí 
tenemos tierra de amigos y cristianos, que yo traigo 
lengua de un villaje que está tres ó cuatro leguas de 
aquí , que es del señor de Ruerque , donde se han reco- 
gido muchos de nuestros españoles perdidos, y aunque 
yo vengo muy mal tratado y herido , mañana caminare- 
mos para allá. Alegráronse los pobres y me preguntaron 
quién era. Yo les dije que era el capitán Cuéllar ; no lo 

TOMO II. 23 



354 LA ARMADA INVENCIBLE. 

pudieron creer porque me tenían por ahogado, y llegáron- 
se á mí y casi me acabaron de matar con abrazos. El uno 
dellos era Alférez y los otros dos soldados , y porque es 
el cuento gracioso y verdad, como soy cristiano, lo he 
de acabar para que V. m. tenga que reir. Metíme entre 
la paja bien enterrado, con aviso de que no se hiciese 
destrozo en ellani.se descompusiese de cómo estaba, y 
dejando concertado de levantarnos de mañana para 
nuestro viaje, dormimos sin cenar ni haber comido más 
que moras y berros, y cuando Dios enhorabuena fué de 
dia, yo estaba bien despierto con el gran dolor que tenía 
en las piernas, oigo hablar y ruido de gente, y estando 
así llega á la puerta un salvaje con una alabarda en la 
mano y empezó de mirar su avena y hablar entre sí, y 
yo quedo sin resollar, y los demás compañeros, que ha- 
bian despertado, mirando muy atentamente por entre 
las pajas al salvaje y á lo que quería hacer, que quiso 
Dios que salió y se fdé con otros muchos que con él ha- 
bían venido á segar y trabajar allí cerca de las chozas, 
en parte adonde no podíamos salir sin que nos viesen. 
Estuvímonos quedos, enterrados vivos, platicando lo que 
nos convenía hacer, y fué acordado no desenterrarnos ni 
movernos de aquel lugar mientras allí estaban aquellos 
herejes salvajes , que eran del lugar adonde tanto mal 
habían hecho á los pobres de nuestros españoles que co- 
gieron, y lo mismo hicieran de nosotros si nos sintieran 
allí donde no había quien nos valiera sino Dios. Pasóse 
así todo el dia, y ya que venía la noche, fiíéronse los trai- 
dores recogiendo á sus casares , y nosotros aguardamos 
que saliese la luna, y revueltos con paja y heno, porque 



liA AUMADA INVENCIBLE. 355 

hacía grandísimo frió, salimos de aquel peligro tan gran- 
de en que estábamos sin aguardar el dia. Fuimos ato- 
llando y rompiendo la vida con hambre y sed y dolor; 
fué Dios servido de aportarnos á tierra de alguna se- 
guridad, donde fuimos hallando chozas de mejor gen- 
te, aunque todos salvajes, pero cristianos y caritativos, 
donde viéndome uno que yo venía tan mal tratado y he- 
rido, me llevó á su choza, y me curaba él y su mujer y 
hijos, y no me dejó salir de ella hasta que le pareció que 
pudiera bien llegar al villaje donde iba ; en el cual hallé 
más de setenta españoles, que todos andaban desnudos 
y bien maltratados, porque el Señor no estaba allí, que 
habia ido á defender una tierra que los ingleses le ve- 
nían á tomar, y aunque éste es salvaje, es muy buen 
cristiano y enemigo de herejes, y siempre tiene guerra 
con ellos. Llámase el señor de Ruerge. Yo aporté á 
su casa con harto trabajo, cubierto de pajas y rodeado 
un pedazo de estera por el cuerpo, de suerte que no 
habia quien no se moviese á gran lástima de verme así. 
Diéronme unos salvajes una mala manta vieja llena de 
piojos , con que me cubrí y remedié alguna cosa. Otro 
dia par la mañana nos juntamos hasta veinte españoles 
en la choza deste señor de Ruerque, para que nos die- 
ran por amor de Dios alguna cosa que comer, y están- 
dolo pidiendo nos dieron nuevas que habia una nao de 
España en la marina, y que era muy grande, y que ve- 
nía por los españoles que se habían escapado, con la 
cual nueva, sin más aguardar, partimos todos veinte a 
la parte donde nos dijeron que estaba la nao, y halla- 
mos muchos estorbos en el camino, aunque para mí fué 



356 LA ARMADA INVENCIBLE. 

remedio y merced que Dios me hizo en que yo no llega- 
se al puerto donde estaba, como llegaron los demás que 
conmigo estaban, los cuales se embarcaron en ella, por- 
que era del Armada y habia arribado allí con gran for- 
tuna, y el árbol mayor y la jarcia muy mal tratada y 
con temor que no los quemasen ó hiciesen otro mal los 
enemigos, que lo procuraban con toda instancia, se hi- 
cieron á la vela de ahí á dos dias, y con la gente que en 
ella venía y los demás que se recogieron, tornó á dar al 
través en la misma costa, se ahogaron más de docientas 
personas, y los que salierpn nadando los tomaron los 
ingleses y los pasaron todos á cuchillo. Fué Dios servi- 
do que yo solo me quedase de los veinte que en su bus- 
ca íbamos , porque no padeciese como los demás. Bendita 
sea su santísima misericordia para siempre, por tantas 
mercedes como me ha hecho. Andando así perdido con 
harta confusión y trabajo, topé con un camino por do 
iba un clérigo en hábito seglar, porque así andan los sa- 
cerdotes en aquel reino, porque los ingleses no los co- 
nozcan, y dolióse de mí y hablóme en latin, preguntán- 
dome de qué nación era y de los naufragios que habia 
pasado. Dios me dio gracia para. que yo le pudiera res- 
ponder á todo lo que me preguntaba, en la mesma len- 
gua latina ; satisfízose tanto de mí que me dio á comer 
de lo que consigo traia, y me encaminó para que fuese 
á un castillo que estaba de allí seis leguas, muy fuerte, 
que estaba un señor salvaje muy valiente soldado , gran 
enemigo de la reina de Ingalaterra y de sus cosas, hom- 
bre que nunca la ha querido obedecer ni tributar, ate- 
niéndose á su castillo y montañas con que se hace fuer- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 357 

te, y me fui para allá, pasando en el camino muchos 
trabajos, y el mayor y que más pena me daba, fué que 
un salvaje me topó en el camino y por engaño me llevó 
á su choza, que la tenía en un valle desierto, y me dijo 
que allí habia de vivir toda mi vida y me mostraría su 
oficio, que era ser herrero. Yo no le supe responder ni 
me atreví, porque no me metiese en la fragua, antes le 
mostré alegre rostro y empecé á trabajar con mis fuelles 
más de ocho días, de lo cual se holgaba el malvado her- 
rero salvaje , porque lo hacía yo con cuidado por no dis- 
gustarle, y á una maldita vieja que tenía por mujer. Yo 
me via atribulado y triste con tan mal ejercicio, sino cuan- 
do nuestro Señor me remedió en tornar á traer por allí 
al clérigo, que se espantó^de verme, porque aquel salvaje 
no me quiso dejar pasar por servirse de mí. Riñóle el 
clérigo muy mal y me dijo no tuviese pena, que él ha- 
blaría al señor del castillo para donde me habia encami- 
nado y le haría que enviase por mí , como lo hizo el día 
siguiente, que envió cuatro hombres de los salvajes que 
le servían y un soldado español, que ya tenía diez con- 
sigo de los que se habían escapado nadando, y como me 
vio tan desnudo y cubierto de pajas , él y todos los que 
con él estaban se dolieron harto, y aun sus mujeres llo- 
raban de verme así tan mal tratado. Reparáronme allí 
lo mejor que pudieron con una manta á su usanza, don- 
de me estuve tres meses hecho propio salvaje como ellos. 
La mujer de mi amo era muy hermosa por todo extremo 
y me hacía mucho bien, y un dia estábamos sentados al 
sol ella y otras sus amigas y parientas ; preguntábanme 
de las cosas de España y de otras partes, y al fin me 



358 LA ARMADA INVENCIBLE. 

vinieron á decir que les mirase las manos y les dijese su 
ventura ; yo, dando gracias á Dios, pues ya no me fal- 
taba más que ser gitano entre los salvajes, comencé á 
mirar la mano de cada una y á decirles cien mil disparan- 
tes, con lo cual tomaban tan grande placer, que no ha- 
bia otro mejor español que yo , ni que más valiese con 
ellos, y de noche y de dia me perseguian hombres y 
mujeres para que les dijese la buenaventura ; de suerte 
que yo me veia en grande aprieto, tanto que me ftié for- 
zado pedir licencia á mi amo para irme de su castillo. 
No me la quiso dar, mandó que nadie me enojase ni diese 
pesadumbre. Su propiedad destos salvajes es vivir como 
brutos en las montañas, que las hay muy ásperas en 
aquella parte de Irlanda donde nos perdimos. Viven en 
chozas hechas de pajas ; son todos hombres corpulentos 
y de lindas facciones y miembros; sueltos como corzos; 
no comen más de una vez al dia, y ésa ha de ser de no- 
che , y lo que ordinariamente comen es manteca con pan 
de avena ; beben leche aceda por no tener otra bebida; 
no beben agua, siendo la mejor del mundo. Las fiestas 
comen alguna carne medio cocida, sin pan ni sal, que es 
su usanza ésta. Vístense como ellos son , con- calzas jus- 
tas y sayos cortos de pelotes muy gruesos; cúbrense con 
mantas y traen el cabello hasta los ojos. Son grandes 
caminadores y sufridores de trabajos ; tienen continua- 
mente guerra con los ingleses que allí hay de guarnición, 
por la Reina, de los cuales se defienden y no los de- 
jan entrar en sus tierras, que todas son anegadas y em- 
pantanadas ; se van toda aquella parte más de cuarenta 
leguas de largo y ancho ; su mayor inclinación destos es 



LA ARMADA INVENCIBLE. 359 

ser ladrones y robarse los unos á los otros, de suerte que 
no pasa dia sin que se toque al arma entre ellos , porque 
sabiendo los de aquel casar que en éste hay ganados ó 
otra cosa, luego vienen de mano armada de noche y an- 
da Santiago y se matan los unos á los otros, y sabiendo 
los ingleses de los presidios quién ha recogido y robado 
más ganados , luego vienen sobre ellos á quitárselos y no 
tienen otro remedio sino retirarse á las montañas con sus 
mujeres y ganados , que no tienen otra hacienda ni más 
menaje ni ropa. Duermen en el suelo sobre juncos aca- 
bados de cortar y llenos de agua y hielo. Las más de las 
mujeres son muy hermosas, pero mal compuestas; no 
visten más de la camisa y una manta con que se cubren 
y un paño de lienzo muy doblado sobre la cabeza, atado 
por la frente. Son grandes trabajadoras y caseras á su 
modo; nómbranse cristianos esta gente; dícese misa 
entre ellos ; rígense por la orden de la Iglesia romana; 
casi todas las más de sus iglesias, monasterios y ermi- 
tas están derribadas por manos de los ingleses que hay 
de guarnición y de los de la tierra que á ellos se han 
juntado, que son tan malos como ellos, y en resolución, 
en este reino no hay justicia ni razón , y así hace cada 
uno lo que quiere. A nosotros nos querían bien estos sal- 
vajes, porque supieron que veniamos contra los herejes 
y que éramos tan grandes enemigos suyos , y si no fuera 
por ellos, que nos guardaban como sus mismas per- 
sonas, ninguno quedara de nosotros vivo; temámoslos 
buena voluntad por esto , aunque ellos fueron los prime- 
ros que nos robaron y desnudaron en carnes á los que 
vinimos vivos á tierra, de los cuales y de las trece naos 



360 LA AKMADA INVENCIBLE. 

de nuestra Armada, donde tanta gente principal venía, 
que toda se ahogó , hubieron estos salvajes mucha rique- 
za de joyas y dineros. Llegó la palabra desto al gran 
gobernador de la Reina que estaba en la villa de Dili- 
lin *, y caminó luego con mil y setecientos soldados en 
busca de las naos perdidas y de la gente que habia es- 
capado, que serian pocos menos de mil hombres que sin 
armas y desnudos andaban en tierra por las partes don- 
de cada nao se habia perdido , y á los más dellos cogió 
este gobernador y luego los ahorcaron, y hacía otra& 
justicias, y á los que sabía que nos amparaban, ponia 
en prisión y los hacía todo el mal que podia, de suerte 
que prendió tres ó cuatro señores salvajes que tenían 
castillos y en ellos habían recogido algunos españoles, 
á los cuales unos y otros tomó en prisión y caminó con 
ellos por todas las marinas hasta llegar á la parte don- 
de yo me perdí, y de allí caminó la vuelta del castillo 
de Manglana, que así se llamaba el salvaje con quien 
yo estaba, el cual fué siempre gran enemigo de la Eei- 
na, y nunca amó cosa suya ni la quiso obedecer, por lo 
que deseaba mucho tomarle en prisión , y visto este sal- 
vaje el grande poder que contra él venía, y que no tema 
resistencia, determinó huir á las montañas, que es todo 
su remedio á más no poder. Los españoles que con él 
estábamos ya teníamos nueva del mal que nos venía y 
no sabíamos qué hacer ni dónde nos guardar, y un do- 
mingo después de misa nos apartó el señor melena has- 
ta los ojos, y ardiendo en cólera dijo cómo no podia es- 

« Dublin. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 361 

perar y que se determinaba huir con todo su pueblo y 
ganados y familias; que mirásemos lo que queríamos 
hacer para remediar nuestras vidas. Yo le respondí que 
se sosegase un poco, que pronto le daríamos respuesta. 
Apárteme con los ocho españoles que conmigo estaban, 
que eran buenos mozos, y díjeles que bien vian todos los 
trabajos pasados, el que nos venía y que para no vernos 
en más era mejor acabar de una vez honradamente , y 
pues teníamos buena ocasión no había que aguardar más 
ni andar huyendo por montañas y bosques desnudos, 
descalzos y con tan grandes fríos como hacía , y pues el 
salvaje sentía tanto desmamparar su castillo, alegro- 
mente nos metiésemos los nueve españoles que allí está- 
bamos, en él, y le defendiésemos hasta morir, lo cual 
podíamos hacer muy bien, aunque viniesen otros dos tan- 
tos poder más del que venía, porque el castillo es fortí- 
simo y muy malo de ganar como no le batan con arti- 
llería, porque está fundado en un lago de agua muy 
profundo que tiene más de una legua de ancho por algu- 
ñas partes, y de largo tres ó cuatro leguas, y tiene des- 
aguadero á la mar, y aunque se acreciente de aguas 
vivas no puede entrar en él, por lo cual no se puede ga- 
nar este castillo por agua ni por la banda de tierra que 
está más cerca de él , tampoco se le puede hacer daño, 
porque una legua alrededor de la villa, que es poblada 
en tierra firme, es pantano hasta los pechos, que aun la 
gente no puede venir á ella sí nO es por veredas, pues 
bien considerado todo esto, nos determinamos decir al 
salvaje que le queríamos guardar el castillo y defenderle 
hasta morir; que hiciese con mucha diligencia meter 



362 LA ARMADA INVENCIBLE. 

dentro bastimentos para seis meses y algunas armas, 
de lo cual se alegró tanto el señor, y de ver nuestro áni- 
mo, que no tardó mucho en proveerlo todo con la vo- 
luntad de los principales' de su villa, de que fueron con- 
tentos todos, y para asegurarse de que no le haríamos 
falsedad, nos hizo hacer juramento de qué no desmam- 
pararíamos su castillo ni se daría al enemigo por ningún 
pacto ni conveniencia, aunque pereciésemos de hambre, 
ni se abrirían las puertas para que entrase dentro nin- 
gún irlandés ni español ni otra persona, hasta que el 
mismo señor tornase á él, como se cumpliría sin duda, 
y después de bien preparado lo necesarío, nos metimos 
en el castillo con los ornamentos y aderezos de la igle- 
sia, y algunas reliquias que habia, y metimos tres ó 
cuatro barcadas de piedra dentro y seis mosquetes y 
otros seis arcabuces y otras armas, y abrazándonos el 
señor se retiró á la montaña, donde ya era ida toda su 
gente, y luego pasó la palabra por toda la tierra como el 
castillo de Manglana estaba puesto en defensa y en no 
darse al enemigo, porque le guardaba un capitán español 
con otros españoles que dentro del estaban. A toda la 
tierra pareció bien nuestro coraje y el enemigo se indinó 
mucho desto, y vino sobre el castillo con todo su poder, 
que eran cerca de mil y ochocientos hombres, y hizo alto 
á milla y media del sin poderse acercar más por el agua 
que habia de por medio, y desde allí ponia algunos miedos 
y ahorcó dos españoles y hacía otros daños para ponernos 
temor. Pidiónos muchas veces por un itrompeta que le 
dejásemos el castülo y que nos haria merced de la vida 
y daria paso para España. [Dijímosle?] que se llegase 



LA ARMADA INVENCIBLE. 363 



á la torre , que no le entendíamos , mostrando siempre 
hacer poco caso de sus amenazas y palabras. Diez j siete 
dias nos tuvo sitiados: nuestro señor fué servido ayudar- 
nos y librarnos de aquel enemigo con malos temporales 
j grandes nieves que sobrevinieron de tal suerte , que le 
fué forzoso levantarse con su gente y caminar la vuelta 
de DupliUj donde tenía su asiento y presidios, y desde 
allí nos envió amenazar que nos guardásemos de sus 
manos y no venir á su poder, y que él daría la vuelta en 
buen tiempo por aquella tierra. Respondímosle muy & 
nuestro gusto, y de nuestro castellano, el cual luego que 
tuvo nueva que el inglés era retirado , se volvió á su 
villa y castillo y se aquietó y sosegó por entonces ha- 
ciéndonos mucho regalo ; nos confirmó muy de veras por 
muy leales amigos , ofreciéndonos cuanto era suyo para 
que nos sirviésemos dello, y los principales de las tier- 
ras ni más ni menos : á mí daba una hermana suya para 
que me casase con ella : yo se lo agradecí mucho y me 
contentaba con una guía para que me guiase á parte 
donde yo encontrase embarcación para Escocia. No me 
quería dar licencia á mí ni á ningún español de los que 
allí estábamos con él, diciendo no estaban seguros los 
caminos, y todo su fin era detenernos para que estuviéra- 
mos á su guardia : no me pareció á mí bien tanta amis- 
tad, y así me determiné secretamente con cuatro de los 
soldados que estaban en mi compañía de irnos una ma- 
ñana dos horas antes que amaneciese, porque no nos sa- 
liesen al camino, y también porque un dia antes me ha- 
bía dicho un muchacho de Manglana que su padre había 
dicho no me había de dejar ir de su castillo hasta que el 



364 ' LA ARMADA INVENCIBLE. 

Rey de España enviase á aquella tierra soldados ; y que 
me quería hacer poner en prisión porque no me fuese, y 
con esta nueva me atavié lo mejor que pude y tomé el 
camino con los cuatro soldados una mañana, diez dias 
después de Navidad, el ano de 88, y íuí caminando por 
montañas y partes despobladas con harto trabajo, como 
Dios lo sabe, y al cabo de veinte dias que caminaba 
vine á parar á unas tierras donde se perdieron Alonso 
de Leyva y el Conde de Paredes y D. Tomas de Gran- 
vela y otros muchos caballeros, que sería menester una 
mano de papel para dar cuenta dellos , y allí anduve por 
las chozas de algunos salvajes que allí habia, que me 
contaron lástimas grandes de las gentes nuestras que 
allí se ahogaron, y me mostraban muchas preseas y cosas 
ricas de ellos , de lo que yo recibía grande pena y mayor 
de que no hallaría en que me poder embarcar para ir al 
reino de Escocia, hasta que un dia me dieron noticia de 
una tierra de un salvaje, que se llamaba el principe 
Ocan, en la cual habia unas charrúas que estaban de ca- 
mino para Escocia, y caminé para allá arrastrando, que 
no podía menearme por una herida que tenía en una 
pierna, y como me iba la salvación, puse todo el que tuve 
en andar, y por presto que llegué, habia dos dias que eran 
partidas las charrúas , que no fué para mí poca tristeza^ 
porque estaba en muy ruin tierra y de enemigos, porque 
habia muchos ingleses alojados en este puerto y cada 
dia venían á estar con el Ocan. A este tiempo me cargó 
gran dolor en la pierna, de suerte que en ninguna ma- 
nera me podía tener sobre ella, y avisáronme que me 
guardase , que habia muchos ingleses allí y me harían 



LA ARMADA INVENCIBLE. 365 



grande mal si me cogían, como habían hecho á otros es- 
pañoles, y especialmente si sabían quien yo era. Yo no 
sabía que me hacer, porque ya me habían dejado los 
soldados que venían conmigo y se habían ido á otro 
puerto más adelante á buscar embarcación , y como me 
vían solo y enfermo, unas mujeres se dolieron de mí y 
me llevaron á unas casinas que tenían en la montaña, y 
allí me tuvieron más de mes y medio muy guardado y 
me curaron de suerte que se me cerró la herida , y yo 
me vi en buena disposición para venir al casar de Ocan 
y hablarle, y no me quiso oír ni ver, porque decían que 
había dado la palabra al gran gobernador de la Reina 
de no tener en su tierra ningún español ni dejarle andar 
en ella. En esto los ingleses que estaban alojados ha- 
bían caminado para entrar en una tierra y tomarla y 
había ido con ellos el Ocan y toda su gente de guerra, 
de suerte que se podía andar libremen telen la villa, que 
era de casas pajizas, y allí había unas mozas muy her- 
mosas, con las cuales yo tenía mucha amistad, y entraba 
^n sus casas algunos ratos á conversación y parlar, sino 
cuando una tarde estando yo allá entran dos mancebos 
ingleses que el uno era sargento y tenía noticia de mí 
por el nombre, mas no me había visto, y como se hu- 
bieron sentado me preguntaron sí yo era español y qué 
hacía allí ; yo les dije que sí y que era de los soldados 
de D. Alonso de Luisón que había rendídose los días pa- 
sados á ellos, y que por estar malo de una pierna no me 
había podido ir de aquella tierra, que allí estaba para 
los servir y hacer lo que me quisieren mandar. Dijéron- 
me que los esperase un poco, que me había de ir con 



366 LA AEMADA INVENCIBLE. 

ellos á la villa de Diiblin donde habia muclios españoles 
principales en prisión : yo dije que no podia caminar ni 
ir con ellos, y enviaron á buscar un caballo para llevar- 
me : yo les dije que era muy contento de hacer su gusto 
y ir con ellos : con esto se aseguraron y empezaron á 
retozar con las mozas. Su madre de ellas me hizo se- 
ñas que me saliese por la puerta, y lo hice con mucha 
presteza, y fui saltando barrancos y me metí por unos 
zarzales muy espesos y anduve por ellos hasta perderse 
de vista el castillo del Ocan y seguí ese camino hasta 
que quería anochecer, que me llevó á una laguna muy 
grande, y á la orílla della vi andar ganado de vacas , á 
las cuales me fui acercando para ver si habia alguna 
persona que me dijese donde estaba, sino cuando veo 
venir dos mozos salvajes que venian & recoger sus vacas 
y llevarlas á lo alto de la montaña, donde estaban reco- 
gidos ellos y sus padres con temor de los ingleses, y allí 
me estuve con ellos dos dias, que me hicieron harta cor- 
tesía, y ftié necesario ir el uno destos mozos á la villa del 
príncipe de Ocan á ver qué nuevas ó qué rumor habia^ 
y vio allí los dos ingleses que andaban rabiando en mi 
busca, que ya les habían dado noticia de mí y no pasaba 
persona á quien no preguntasen si me habían visto. El 
mozo fué tan buen hombre que en sabiendo esto se vol- 
vió para su choza y me avisó de lo que pasaba, de suer- 
te que me filé forzado salir de allí muy de mañana y 
caminar en busca de un Obispo que estaba siete leguas 
de allí en un castillo donde le tenían ahuyentado y reti- 
rado los ingleses, el cual Obispo era muy buen cristiano; 
andaba en hábito de salvaje por ser encubierto, y prome- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 367 

to á V. m. que no pude tener las lágrimas cuando llegué 
á él á besarle la mano : tenía doce españoles consigo 
para los hacer pasar en Escocia, y con mi venida se 
holgó mucho, y más cuando le dijeron los soldados que 
yo era capitán : hízome seis dias que estuve con él toda 
cortesía que pudo y mandó que viniese una barca con to- 
dos aderezos para que nos pasase á Escocia, que en dos 
dias se va ordinariamente : diónos bastimentos para la 
mar y díjonos misa en el castillo y habló conmigo en 
algunas cosas tocantes á la pérdida del reino y como la 
Magestad les asistía, y que él habia de venir á España 
lo más presto que pudiese en desembarcándome en Es- ' 
cocía donde me avisó viviese con mucha paciencia, pues 
todos en general eran luteranos y muy pocos católicos. 
Llámase el Obispo D. Reimundo Termí (?) Obispo de 
Times (?), honrado y justo hombre : Dios lo tenga de 
su mano y le libre de sus enemigos. Aquel mesmo día á 
la que amanecía me fui á la mar en una pobre barca en 
la que íbamos 1 8 personas, y el mismo día nos dio viento 
contrario y nos fué forzoso ir corriendo en popa, á Dios 
misericordia, la vuelta de Setelanda, donde amanecimos 
sobre la tierra, la barca casi anegada y rota la vela ma- 
yor. Salimos en tierra á dar gracias á Dios por las mer- 
cedes que nos habia hecho en aportarnos allí con la vida, 
y de ahí á dos dias con buen tiempo partimos la vuelta 
de Escocia, donde llegamos en tres dias, no sin peligro 
por la mucha agua que la triste barca hacía, bendito sea 
Dios que nos sacó de tantos trabajos y tan grandes y 
me trujo á tierra donde puede ser halle más remedio; 
que allí decían que acogía el rey de Escocía á todos los 



368 LA ARMADA INVENCIBLE. 

españoles que á su reino aportaban, vestía y daba em- 
barcación para que se fuesen á España, y todo era al 
revés, pues no hizo bien á ninguno ni dio un real de li- 
mosna, pasando la mayor necesidad los que á aquel 
reino vinimos, en el que estuvimos más de seis meses 
desnudos , así como nos vinimos de Irlanda y de otras 
partes que allí acudían á buscar su remedio y viaje para 
España, antes creo que estaba muy persuadido por parte 
de la reina de Inglaterra para que nos entregase á ella, 
y sino acudieran los Señores y Condes Católicos de aquel 
reino, que los hay muchos y muy grandes caballeros, á 
' favorecernos y hablar por nosotros al Rey y en los Con- 
sejos que sobre esto se hicieron, sin duda fuéramos ven- 
didos y entregados á los ingleses, porque el Rey de Es- 
cocia no es nada ni tiene autoridad ni talle (?) de Rey 
y no se mueve un paso ni come un bocado que no sea 
I)or orden de la Reina, y así hay grandes disensiones 
entre los señores y no le tienen buena voluntad y desean 
verle acabado y la majestad del rey nuestro señor en él 
y que ponga en pié la iglesia de Dios que tan destruida 
allí está, y esto nos decían ellos muchas veces casi llo- 
rando, que cuando había de ser el dia que lo verían, que 
esperaban en Dios que sería presto, y como digo, estos 
Señores nos sustentaron todo el tiempo que allí estuvi- 
mos y nos dieron muchas limosnas y hicieron mucho 
bien , doliéndose de nuestros trabajos con mucha triste- 
za, rogándonos hubiésemos paciencia y buen sufrimiento 
con el pueblo que nos llamaba idólatras y malos cristia- 
nos y nos decían mil herejías, y si alguno respondía 
algo cargaban sobre él á matallo y no podía vivir n 



LA ABMADA INVENC5IBLB. 369 

estar en tan mal reino y con tan mal rey * se envió 

un espreso al Sr. Duque de Parma de los cuales se 

dolió Su Alteza como piadoso príncipe, y con gran dili- 
gencia procuró nuestro remedio al Rey para que nos 

dejase salir libres de su reino, y A los católicos y amigos 
grande agradecimiento de parte de S. M., con cartas 
suyas muy amistosas. Estaba un mercader escoces en 
Flándes que se ofreció y convino con Su Alteza que ven- 
dría á Escocia por nosotros y nos embarcaría en cuatro 
bajeles con los bastimentos que fiíere menester y que 
nos traería á Flándes dándole S. A. á cinco ducados por 
cada español de los que trújese á Flándes. Fué hecho 
con él el concierto y fué por nosotros, y sin armas y des- 
nudos como nos halló nos embarcó y trujo por los puer- 
tos de la reina de Inglaterra, los cuales nos aseguraron 
el paso de todas las armadas y navios de su reino, todo 
falso , porque tenian hecho el trato con los navios de 
Olanda y Gelanda para que saliesen á la mar y nos 
aguardasen en la misma barra de Dunquerque y allí nos 
pasasen á cuchillo sin que quedara uno, lo que los holan- 
deses hicieron según que les filé mandado, que nos es- 
tuviesen aguardando mes y medio en el dicho puerto de 
Dunquerque, y allí si Dios no nos remediara á todos nos 
cogían. Quiso Dios que de cuatro bajeles en que venía- 
mos , se escaparon los dos y embistieron en tierra donde 
se rompieron é hicieron pedazos, y el enemigo vien- 
do el remedio que tomábamos nos dio una buena carga 
de artillería, de suerte que nos fué forzoso echarnos á 

1 Roto é ilegible. 

TOMO n 24 



370 LA ABMADA INVENC5IBLB. 

nado y pensamos acabar allí. Del puerto de Dunquerqne 
no nos podían socorrer con las barcas, pues el enemigo las 
cañoneaba vivamente ; por otra parte habia mucha mar 
y viento, de suerte que nos vimos en grandísimo aprieto 
de perdernos todos ; con todo nos echamos á nado sobre 
maderos y ahogáronse algunos soldados y un capitán es- 
coces. Yo salí en tierra en camisa sin otro género de ropa 
y me vinieron á socorrer unos soldados de Medina (?) 
que aUí estaban. Fué lástima vernos entrar en la villa otra 
vez desnudos en carnes y por otra parte veiamos como á 
nuestros ojos estaban haciendo mil pedazos los holan- 
deses á 270 españoles que venían en la nao que allí en 
Dunquerque'nos tomaron sin que dejasen con vida á más 
de tres, lo cual ya ellos van pagando, pues han degollado 
más de 400 holandeses que han cogido después acá. Esto 
he querido escribir á V. m. De la villa de Anvers, 4 de 
Octubre de 1589 años. — Francisco de Cuellar. — Acade- 
mia de la Hist, Colee. Salazar, núm. 7, fól. 58. 



NÚMERO 185. 

Relación de lo sucedido & la Armada de S. M. en la expe- 
dición contra Inglaterra en 1588, siendo su general el 
Duque de Medina-Sidonia, desde el dia de la salida de 
la Gorufia hasta el del regreso, escrita por el capitán 
Alonso Vanegas, embarcado en la Capitana. 

Viernes !¿2 de Julio de 1588 salió la Armada del 
puerto de la Coruña. Salida de él, como á tres leguas, 
le filé el tiempo contrarío, y esta causa mandó el Duque 
que la Armada diese fondo, y lo dio. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 371 

Sábado por la mañana tornó á hacer vela y navegó 
tres dias con buen tiempo, de suerte que se hacía buen 
camino y toda la gente iba con mucho contento; y como 
en esta vida no hay nada que sea durable, al cuarto dia 
se revolvió el tiempo de manera que la mar comenzó á 
levantar las olas tan gruesas y grandes , que parecia en 
aquel punto destruir todo lo que encima de ellas anda- 
ba ; y de esta suerte con tan cruel tormenta, la una de 
cuatro galeras que llevábamos comenzó á hacer agua y 
escurrió la vuelta de España, y las otras tres galeras, no 
pudiendo contrastar con la fortuna de tal suerte y con 
tan grande trabajo que les fdé forzoso hacer lo mismo 
otro dia adelante, y discurrieron la vuelta de Francia, á 
donde las dos dieron al través, escapó la gente y tuvo 
libertad la chusma, y la una tomó puerto en un lugar 
de Francia. En este mismo dia se apartaron de la Arma- 
da 42 navios, con la tormenta y mal tiempo que hizo. 

Sábado 30 del sobredicho, cuando amaneció, se haUó 
nuestra Armada á la boca de la Canal de Inglaterra. 
Aquí se tornó á juntar á la Armada D. Pedro de Valdés 
con 40 navios de los 42 que se habian apartado con la 
tormenta pasada. Faltaron dos navios, el uno la Capi- 
tana de Juan Martinez de Recalde, en el cual iba em- 
barcado el maestre de campo Nicolás de Isla, el cual, 
según se entendió después, fué á parar á puerto de 
Francia, llamado Avre de grace^ y después que nuestra 
Armada pasó á la mar del Norte, vinieron á batirla seis 
galeones de la Beina de Inglaterra. La nao se defendió 
bien y con mucho valor del maestre de campo Nicolás 
de Isla, el cual murió allí cayendo sobre él un pedazo 



372 LA ARMADA INVENCIBLE. 

de entena que le derribaron, batiéndole seis galeones. 
La tierra le dio &Yor con cnatro piezas qne plantó sobre 
nna montañnela qne caía cerca del pnerto, y así la de- 
jaron con mnerte de cuarenta personas y otros muchos 
heridos. £1 otro navio qne &ltó era nna nrca de carga 
qne por entonces no se snpo de día. Este mismo día el 
Dnqne mandó qne con bando público se señalase el lu- 
gar que había de guardar cada uno y á dónde había de 
acudir y quién habían de mandar y en qué lugar, cuan- 
do se ofreciese pelear con el enemigo. 

La orden que se mandó tener en la dicha Capitana 
filé: que en el alcázar de popa estuviesen el Duque y el 
Príncipe de Asculi y el Conde de Gelves y D. Gómez 
de Zapata, hijo del Conde de Barajas, presidente de 
Castilla, y D. Luis de Córdoba, hermano del Marqués 
de Ayamonte, y D. Luis Osorio y D. Francisco Boba- 
dflla, maestre de campo general, y Diego de Flores, 
cabo de la escuadra que vino de San Lúcar y D. Jorge 
Manrique, veedor general de la dicha Armada, y don 
Bernabé de Pedroso, proveedor de la Armada, y con 
ellos otros ocho caballeros que no nombro, por no hacer 
largo proceso. Estaban en el alcázar dicho 60 tiradores 
y con ellos el capitán Fernán Gómez de Tortoles ; y en 
la plaza de armas, de banda derecha estaba el capitán 
Gómez Pérez de las Marinas, caballero del hábito de 
San Juan, y el capitán D. Francisco del Corral, de la 
misma orden, y D. Luís Ponce de León, con 60 tiradores. 
Y á la banda de la siniestra de la misma plaza estaban 
D. Gonzalo de Eraso, caballero de la orden de Calatrava, 
7 el capitán Alonso Yanegas y el capitán D. Claudio 



LA ARMADA INVENCIBLE. 373 

con 60 tiradores. En el castillo de proa estaba el capi- 
tán Antonio Serrano y con él seis caballeros y 30 tira- 
dores. En la primera cubierta estaba el capitán Morcilla 
con 60 tiradores. En la gavia del árbol mayor un caba 
de escuadra con 12 tiradores, y en la gavia del árbol de 
trinquete otro cabo con ocho tiradores. Estaban las ga- 
vias proveidas de piedra de mano y muchos dardos. Te- 
nía cuenta de la pólvora el capitán Hermosilla y el ca- 
pitán Corral y el alférez Juan Gil. Y para gobierno de 
la artillería el condestable, maestro Niculao, y en cada 
pieza un artillero y un ayudante y seis soldados, y para 
acudir á toda ella seis gentiles hombres de los de la ar- 
tillería. El capitán Heredia con los demás soldados de- 
bajo de cubierta para acudir de socorro donde ftiese me- 
nester. El capitán Luis Rodríguez con 20 personaa 
para apagar los ftiegos. Estaban aprestadas y repartida» 
por la dicha Capitana cien tinas llenas de agua, con 
muchos baldes, jeringas y mantas mojadas, y habia 
otras algunas tinas llenas de vinagre para refrescar y 
labar las piezas. El capitán Juan Aurrois de Velasca 
gobernaba toda la infantería y las cosas de la guerra* 
El capitán Marolin era capitán de la dicha Capitana; 
tenía cargo de gobernar las cosas de la mar en la dicha 
Capitana. Los criados del Duque estaban debajo de cu- 
bierta para acudir con un sargento al corredor, donde 
estaban 12 soldados con un cabo de escuadra. Andaban 
sobresalientes el alguacil real y el alférez Garcés y el 
alférez Rivera y cinco sargentos. Tem'a la dicha Capi- 
tana 600 tiradores y otras 300 personas entre marine- 
ros y artilleros y personas particulares. 



374 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Era almirante de esta Armada Juan Martínez de Be- 
calde y iba embarcado en el galeón San Juan de Por- 
tugal. 

Este mismo dia, á las dos horas de la tarde, de tierra 
de Inglaterra descubrieron nuestra Armada y hicieron 
ftiegos y ahumadas dando aviso de nuestra venida y lle- 
gada á todo el reino. A esta hora en nuestra Real Ca- 
pitana se arboló el estandarte Real con un Cristo puesto 
en cruz dibujado de la una parte, y de la otra la imagen 
de Nuestra Señora. Al ponerse en alto se dispararon en 
la Capitana tres piezas y toda la gente se humilló y 
hizo oración suplicando á nuestro Señor nos diese victo- 
ria contra los enemigos de su santa fe. 

Este mismo dia mandó el Duque se juntasen á con- 
sejo los cabos de las escuadras para tomar resolución en 
la orden que se habia de tener en el pelear. Pareció á 
D. Alonso de Leyva y á otros que allí se hallaron, que 
estando, como se sabía, la Armada inglesa en el puerto 
de Plymovth, catorce leguas de allí, sería bien acome- 
terla y mezclarse con ella, por cogerla descuidada y des- 
apercibida, y que así se desbarataría con facilidad, por 
estar surta, y que la artillería de los castillos haría tan- 
to daño á la una Armada como á la otra y que así no 
tirarían. El Duque respondió que hallaba dos grandes 
inconvenientes ó dificultades ; lo uno, irse contra la ins- 
trucion de S. M. en mandarle que no tomase puerto, y 
lo otro que en la entrada de Plymovth habia bajíos 
donde no podrían las Armadas nuestras entrar con fren- 
te de escuadrón, y que de los castillos con facilidad 
las podrían ir deshaciendo de dos en dos y de tres en 



LA AKMADA INVENCIBLE. 375 

tres las naos, y la Armada enemiga se abrigaría en tier- 
ra y después podría faltar el tiempo para que nuestra 
Armada no pudiese hacer el efecto á que venía, no sa- 
liendo del puerto. Todos se resolvieron en la opinión del 
Duque, llevando orden de seguir la derrota y pelear con 
el enemigo encontrándolo, y que en señal de ello se 
pondría en el tope de la Real en el árbol de trinquete el 
estandarte reaJ. 

Al ponerse el sol se descubrió del tope de la Capitana 
cantidad de navios apiñados á nuestro sotavento, y por 
haber cerrazón y mollisnas no se pudieron contar cuán- 
tos eran. Fué de parecer Diego de Flores que la Real 
amainase y se juntase la Armada para tener ganado el 
barlovento al enemigo. Al Duque le pareció acertado 
virar la vuelta de la mar, porque la Armada enemiga 
no ganase el viento. 

Aquella noche porfiaron con el Duque que si viraba 
su Armada no volvería por ser tarde y quedaría sola al 
amanecer y la Armada dividida. A esta hora despachó 
el Duque al alférez Juan Gil, porque hablaba la lengua 
inglesa, en una pinaza con 20 tiradores, la vuelta de 
tierra, á que tomase alguna lengua. A esta misma hora 
venía un navio inglés la vuelta de la mar á reconocer 
nuestra Armada. El capitán Ojeda, á cuyo cargo iban 
los pataches, le fué dando caza hasta Fairquez, puerto 
suyo, digo, de Inglaterra, y del castillo del dicho puerto 
le tiraron muchos cañonazos , de suerte que le fué for- 
zoso alargarse de la costa sin poder tomar el navio que 
habia salido á reconocer nuestra Armada. 

Esta misma noche á la una de la madrugada volvió 



376 LA AKMADA INVBNCIBLB. 

el alférez Juan Gil y trajo cuatro ingleses que tomó en 
una barca que andaba pescando. Uegpdos que fderon á la 
Real Capitana les ftié tomada su confesión y declararon 
que aquella tarde antes habia salido la Armada inglesa 
del puerto de Plymovth, y que venía por general de ella 
el almirante del reino de Inglaterra, y que con él venia 
Francisco Draque por almirante de la Armada, los cua- 
les habia ocho dias que se hablan recogido al dicho 
puerto de Plymovth para proveerse de bastimentos, que 
por haber estado algunos dias fuera á la vuelta de las 
Sorlingas esperando nuestra Armada, habia gastado la 
provisión con que habia salido á esperarnos, y declarad- 
ron que el enemigo tenía en su conserva 120 navios, y 
en Dovre, otro puerto suyo enfrente de Calés, tenía 
otros 40 navios. 

Domingo 31 del sobredicho amaneció mudado el tiem- 
po y hallóse nuestra Armada en el paraje de Plymovth» 
A esta hora se descubrieron de nuestra Capitana una 
tropa de navios del enemigo á nuestro barlovento, que 
sería al parecer como 80, y por la parte de tierra, algo 
sotaventeados parecieron 11 navios otros del enemigo; 
los tres de ellos eran grandes, y cañoneándose con al- 
gunos navios de los nuestros, fueron ganando el barlo- 
vento hasta que se juntaron con los demás de su Ar- 
mada. 

La nuestra se puso en orden muy presto para pelear, 
y á este mismo punto arboló la Real el estandarte en el 
árbol del trinquete. La Armada del enemigo pasó por 
nuestra avanguardia, que llevaba D. Alonso de Leyva, 
y vínose á juntar á tiro de cañón su avanguardia con 



LA ARMADA INVENCIBLE. 377 

* 

nuestra retaguardia y con nuestra Almiranta general, á 
la cual cañonearon la Capitana enemiga y su Almiran- 
ta, y con ellos gran copia de bajeles. La retaguardia 
nuestra se recogió al cuerpo de la batalla, dejándose 
sola y desamparada nuestra Almiranta, la cual, aunque 
se halló sola, procuró, como lo hizo, demostrar bien el 
valeroso pecho del buen Almirante que la gobernaba, 
poniéndose solo & la frente del enemigo. En este tiempo 
el Duque mandó virase de aquella vuelta nuestra Capi- 
tana para socorrer á nuestra Almiranta, y fué & virar 
sobre ella todo lo que pudo , y el galeón San Mateo en 
que iba el Maese de Campo D. Diego de Pimentel sobre 
ella, y el Grangrin de la escuadra de Juan Martinez de 
Recalde. Cañonearon á nuestra Real dos galeones de la 
Reina y un navio de hasta doscientas toneladas ; queda- 
ron con nuestra Almiranta real siete bajeles enemigos^ 
y entre ellos un galeón muy grande con una flámula 
grande y una señal en la mesana, en el cual se decia 
venía el Almirante Francisco Draque, llegaron cerca de 
aferrarse con nuestra Almiranta. La Capitana enemiga 
hizo señal á su Armada con una bandera en el peñol de 
su entena mayor para que sü Armada se retirase, pare- 
ciéndole que no era acertado esperar á nuestra Capitana. 
Serian las diez horas del dia cuando la Armada enemi- 
ga se retiró. Nuestra Capitana con otros algunos navios 
la fué siguiendo un poco, y viendo ser por demás alcan- 
zarlos, el Duque mandó se tirase una pieza para que 
nuestra Armada se recogiese. 

En esta escaramuza tiró nuestra Almiranta ciento y 
veinte golpes de cañón, y de los demás navios de nuestra 



378 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Armada se tiraron como seiscientas balas, y de la Ar- 
mada enemiga se tiraron más de dos mil. Eompiéronle 
á nuestra Almiranta el trinquete de gavia y el hostay 
del árbol mayor y mucha jarcia. Diéronle en el cuerpo 
del navio muchos cañonazos. Pudieron embestirla los 
enemigos, sino que les espantó la carga que les dio de 
mosquetería, y también que ellos no se osaban á aferrar 
más de con la artillería, la cual manejaban con gran ve- 
locidad y presteza. 

Este dia mataron de nuestra Armada siete personas 
y treinta y un heridos. Tuvo nuestra Almiranta que ade- 
rezarse y repararse desde que el enemigo se retiró hasta 
otro dia á mediodía. El enemigo se puso de mar en tra- 
vés á media legua de nuestra Armada. Entendióse este 
dia que no vendría á las manos, sino como he dicho, 
desde aftiera. Sus navios eran muy ligeros y iban de la 
bolina como querian, muy aprestados para huir y alcan- 
zar, y ansí en todas las ocasiones que con nosotros tu- 
vieron, huyeron de venir á las manos. Mostráronse este 
dia de nuestra Armada algunos oficiales medrosos. 

Este mismo dia, á las dos de la tarde, la Armada 
enemiga hizo vela la vuelta de la nuestra; el Duque 
mandó ponerse en orden nuestra Armada y ponerse á la 
trinca y esperar al enemigo, y él como vio esto, tomó á 
amainar y púsose de mar en través. Estándose poniendo 
en orden nuestra Armada, sucedió una gran desgracia, 
y fué que se encendió fuego en dos barriles de pólvora 
que se habían sacado para pelear en la nao Almiranta 
de Oquendo, de la escuadra que vino de Vizcaya, y voló 
las dos cubiertas del árbol de popa y quemó y mató más 



LA ARMADA INVENCIBLE. 379 

de doscientas personas y abrióla por la popa, de suerte 
que demás del fuego entraba mucha agua ; disparósele 
la artillería, que estaba cargada, y desaparejóse toda y 
íbase quedando. Echáronse á la mar algunos soldados y 
marineros y el Pagador general de la Armada. El Du- 
que mandó tirar una pieza y viró de aquella vuelta con 
la Capitana y mandó la socorriesen. Apagáronle el fue- 
go y tomáronle parte del agua. En este mismo tiempo 
la Capitana de D. Pedro de Valdés embistió la nao Cor- 
talina, de su escuadra, y rompiósele el bauprés y la 
vela de trinquete y se comenzó á retirar al cuerpo de la 
batalla para aderezarse, y nuestra escuadra anduvo 
hasta las cuatro de la tarde, procurando ganar el barlo- 
vento. En este tiempo, á la Capitana de D. Pedro de 
Valdés se le rindió el trinquete y cayó sobre la entena 
mayor, y sin velas se fué quedando, y, apartándose de 
nuestra escuadra, disparó una y más piezas pidiendo 
socorro. El Duque mandó ftiese á darle cabo la galeaza 
Zúñiga. En este tiempo, corriendo contra toda razón la 
desgraciada fortuna á D. Pedro, se levantó un poco de 
viento y mareta, y á esta causa la galeaza no pudo dar- 
le cabo. El Duque quisiera ^arle cabo con su Capitana 
y virar la vuelta de ella. Traia el Duque por orden 
de S. M. á Diego de Flores para aconsejarle en lo que 
se ofreciese en las cosas de la mar, el cual dijo al Duque 
que se perdería la Armada si viraba ó quería socorrer á 
D. Pedro, por ser ya muy tarde y haber acabado de dar 
otro bordo y estar algunas naves apartadas. El Duque 
mandó que fuesen algunos pataches para que nopudien- 
do marearse el navio de D. Pedro, le tomasen la gente 



380 LA ARMADA INVENCIBLE. 

y echasen á fondo el navio. No llegó á D. Pedro más áe 
un patache, y él no quiso salvarse sin toda la gente. A 
esta hora anochecia y se vieron venir la vuelta de él 
tres navios del enemigo. Como fué noche, se oyeron 
once golpes de cañón que debian de batirle. Quedó la 
gente que iba en la Capitana muy descontenta por lo 
que Diego Flores aconsejó al Duque. Llevaba este navio 
quinientas personas y cincuenta piezas de artillería y 
cincuenta mil ducados de S. M. para gastos de la Ar- 
mada, y parte de la recámara del Duque, que por ser 
buen navio la habia mandado Uevar á él. Entendióse 
después en Calés que tenian preso á D. Pedro en Lon- 
dres y á los que iban con él. 

Lunes 1.** de Agosto, cuando amanecia, se halló la 
Armada enemiga como á dos millas de la nuestra, y á 
esta hora llegó á la Capitana el capitán de la nao que el 
dia antes se habia pegado fuego, diciendo que la nao se 
iba á fondo. El Duque mandó se le sacase la gente y, si 
pudiesen , el dinero que llevaba, que, según dijo el Pa- 
gador, serian treinta mil escudos, los cuales estaban en 
el plan del navio , y como se habian hundido las dos cu- 
biertas y entraba mucha agua, no se pudieron sacar. La 
gente se sacó y se llevó á otros navios ; y queriéndole 
echar á fondo, como el Duque habia mandado, se fué 
quedando el dicho navio atrás por culpa nuestra, ha- 
biéndolo podido siempre llevar y afondar en el cuerpo 
de la batalla sin que el enemigo lo pudiera ver, cuanto 
más venirle á las manos, como le vino. Con mucha 
razón no se puede dar esta culpa al Duque, pues es cier- 
to le fueron hechos requerimientos de parte de S. M. por 



LA AKMADA INVENCIBLE. 381 

Diego de Flores., el cual iba en dicha Capitana por or- 
den de S. M. para que por su parecer se gobernase en 
todo lo tocante á las cosas de la mar. El Duque volvió á 
enviar al capitán Antonio Serrano en una falúa á afon- 
dar aquel navio ; cargó el enemigo sobre él tirándole al- 
gunos cañonazos, por lo que fué forzado el capitán An- 
tonio Serrano á restituirse sin cumplir su buena volun- 
tad y de no poder poner en ejecución lo que le fué orde- 
nado y mandado por el Duque, aunque se metió más de 
lo que era razón, y también porque le capearon de la 
Jleal. Dejóse este navio á la ventura del enemigo, ha- 
biéndolo, como tengo dicho, podido excusar. 

Quebrantó la dejada de este navio y la pérdida de 
Don Pedro de Valdés, que el dia antes se habia perdido, 
los ánimos de la gente, y con eUo coloreaban algunos 
después sus ánimos medrosos, diciendo no quererse po- 
ner á donde los desaparejasen y después los dejasen á 
las manos del enemigo, como habian hecho á los dichos 
navios ; y no triunfarían de ellos los enemigos si las co- 
sas anduviesen acertadas. El enemigo llegó á él y lo 
tomó ; entendióse después que lo llevaron á Plymovth, 
puerto suyo. 

Martes á los 2 del sobredicho, como á la una hora 
después de media noche, hacia luna muy clara, y la Ar- 
mada enemiga estaba á poco más de tiro de cañón de 
nuestra Armada, tendida á la larga ; no habia vitnto 
ninguno ; la mar estaba muy en calma. A esta hora lle- 
garon á la Capitana el buen D. Alonso de Leyva y 
Oquendo y Juan Martinez de B/Ccalde, que el deseo que 
tenian sus valerosos corazones no les dejaba reposar, 



382 LA ARMADA INVENCIBLE. 

buscando ocasión de venir á las manos con el enemigo, 
y pareciéndoles que se ofrecia ocasión para ello , estando 
la mar y viento en calma como estaba he dicho, habla- 
ron al Duque diciéndole que mandase á las galeazas que 
ftiesen á cañonear ciertos navios del enemigo que esta- 
ban separados de su Armada, y con cualquier viento 
que viniese arribaría su Armada á socorrerlos y nosotros 
haríamos lo propio sobre ella y ansí vendríamos á las 
manos. El Duque, que lo deseaba más que muchos, 
mandó luego á Oquendo que fuese á D. Hugo de Mon- 
eada, que era cabo de las cuatro galeazas, de orden y de 
mandado fiíese á cañonear aquellos navios y también le 
dijese al dicho D. Hugo que si hacía bien lo que se le 
encomendaba le prometía y daría para él una encomien- 
da de tres mil ducados de renta que S. M. le había he- 
cho merced para un hijo suyo. Oquendo hizo bien su 
embajada y las galeazas no hicieron lo que se las orde- 
nó y pudieron. Al amanecer las galeazas estaban la 
vuelta de tierra más de media legua apartadas de nues- 
tra Armada y de la del enemigo ; levantóse uh poco de 
viento en favor nuestro á esta hora, y nuestra Armada 
cargó sobre la del enemigo, y fueron los prímeros don 
Alonso de Leyva y Bretendona y el buen Oquendo y el 
galeón del Duque de Florencia, donde iban embarcados 
los portugueses, que este dia y los demás que se ofreció 
y fué menester, anduvieron muy bien. 

Al príncipio de esta escaramuza huyeron once navios 
del enemigo, los cuales se apartaron de su Armada, yéur 
dose también ella alargándose de la nuestra porque de 
nuestra parte se hacía fuerza de cerrar con ella. No se 



LA ARMADA INVENCIBLE. 383 

pudo ni filé posible llegar aferrar con ella ni con ningún 
navio enemigo, aunque de nuestra parte se procuró todo 
lo posible. Capeóse de la Real á las galeazas y vinieron, 
aunque tarde, para la ocasión que se habia ya ido de las 
manos. El Duque mandó al capitán Gómez Pérez de 
las Marinas fuese á la galeaza capitana y dijese á don 
Hugo de Moneada ciertas palabras dichas al oido, que 
según se entendió no ftieron honrosas. La capitana ene- 
miga , con otros cincuenta navios nos ganó el barloven- 
to, y esto pudo bien hacerlo por su mucha ligereza y 
mucho humo que andaba de la artillería, y cargó sobre 
el cuerno derecho de nuestra Armada. Nuestra almiran- 
ta se puso á la frente del enemigo acañoneándose con él. 
El Duque mandó virase de aquella vuelta la Capitana á 
socorrer al Almirante, y ansí se viró de a,quella vuelta y 
púsose á la frente del enemigo, á donde los cincuenta 
navios la batieron dos horas y más á toda furia, estando 
contra ellos sola la Capitana Real y su Almiranta, por- 
que los demás navios de nuestra Armada habian ido en 
seguimiento de otros del enemigo y otros se iban apar- 
tando de la ocasión. En este tiempo llegó el buen Oquen- 
do y se puso entre la Capitana nuestra y el enemigo, 
mostrando tan gran valor, que á la fama hizo envidiosa, 
cubriéndose de humo de su artillería y recibiendo carga 
del enemigo. Andaba el buen Oquendo encima de las ja- 
retas, unas veces gobernando las velas y otras mandan- 
do disparar las piezas con que entendia dañinear más al 
enemigo. Luego llegó D. Agustín Mejía, maese de cam- 
po, deseoso de poderse aferrar con el enemigo para poder 
emplear su brazo ftierte en él. Llegó tras de él el galeón 



384 LA ABMADA INVENCIBLE. 

San Marcos y en el cual venía el Marqués de Peñafiel y 
D. Antonio, su tio, y D. Diego Maldonado, con otros 
caballeros, pareciéndoles, según el deseo que traian de 
venir á las manos con el enemigo, que su navio estaba 
con las amarras en puerto echadas y que el enemigo 
tenía alas y volaba cómo y dónde quería. Vinieron otros 
dos galeones de la escuadra que vino de Sanlúcar. El 
enemigo huyó luego con toda la fuerza de vela que pudo: 
siguióse un poco, y viendo ser por demás alcanzarlos, 
tiró nuestra Real una pieza á recoger. En esta escara- 
muza mataron de nuestra Eeal dos soldados y de nues- 
tra Armada mataron como cincuenta personas y nos hi- 
rieron sesenta. Tiró nuestra Capitana este dia ciento y 
veinte piezas, de las cuales debieron dar muchas dellas 
en los navios enemigos , y á ella la dieron más de cin- 
cuenta cañonazos, rompiéndola el estandarte por dos 
partes y una de las trincas y mucha jarcia, y en el cuer- 
po del navio la dieron muchos dellos, de que hacía mu- 
cha agua. Remedióse con dos buzos que en la Real ha- 
bia, que tomaron el agua y pusieron planchas de plomo 
donde fué menester. Tiráronse de ambas Armadas más 
de cinco mil balas, viéndose dar de los nuestros muchos 
cañonazos á los navios enemigos y ansí debieron de re- 
cibir mucho daño. 

Miércoles de Agosto 3, en siendo de dia tornó el ene- 
migo á batir nuestra retaguardia, y luego acudió el buen 
Oquendo y el buen Almirante, y D. Alonso de Leyva y 
Bretendona, y dos galeazas y el galeón del Duque de 
Florencia, y la urca capitana donde iba embarcado el 
buen Juan de Medina, cabo de todas las urcas de la Ar- 



LA ARMADA INVBNCIBLB. 385 

mada y carga, y otros dos galeones de la escuadra que 
vino de Castilla. El Duque mandó que virase allá la Ca- 
pitana para socorrer la retaguardia, y como el enemigo 
vio venir la vuelta suya nuestra Real, viró huyendo, y se 
entendió que habia recibido mucho daño, de más de co- 
nocerse de él que no quería pelear sino desde aftiera con la 
artillería. Tiró nuestra Almiranta este dia ciento y trein- 
ta golpes de cañón, y en ambas Armadas se tiraron más 
de cinco mil balas. Matáronnos de nuestra Armada se- 
senta personas y nos hirieron otras setenta. Estuvo la 
urca capitana empeñada y diéronla más de cuarenta ca- 
ñonazos. La Capitana enemiga tuvo la entena mayor 
rota de una bala que le tiró nuestra Almiranta. Después 
de haberse alargado el enemigo se puso de mar en tra- 
vés como cuatro horas, aderezando. Después de este 
tiempo hizo vela la vuelta de nuestra Armada. Mandó 
«1 Duque amainar parte de las velas y con las demás 
ponerse á la trinca esperando al enemigo con la Armada 
puesta en orden. Viendo el enemigo esto, tornó á amai- 
nar y púsose de mar en través, porque su intento sólo 
era impedirnos nuestro camino ó que en este tiempo nos 
diese algún temporal .que nos desbaratase, ó que pasase 
el poco tiempo que nos quedaba del verano, y ansí se 
juntaron los cabos de las escuadras por orden del Duque 
á Consejo, y ftié acordado que se caminase con buen or- 
den sin detenernos más, pues no podiamos aferramos 
con el enemigo, no queriendo él, por tener, como tengo 
dicho, sus navios tan ligeros para huir y alcanzar. Se- 
ñaláronse en este Consejo cuarenta navios que siempre 
fuesen de retaguardia, y mandóse que los sargentos ma- 

TOMO n. £5 



386 LA ARMADA INVENCIBLE. 

yores anduviesen cada uno en un patache para que con 
brevedad diesen las órdenes que en la Capitana recibie- 
sen y mirasen bien para informar al Du<jue quien acudia 
á bien ó mal servir. 

Jueves 4 del sobredicho, en siendo de dia tornó el 
enemigo á batir nuestra retaguardia y luego acudió allí 
la mayor parte de nuestra Armada y la ftieron sacando 
tras sí. En este tiempo la Capitana enemiga, con cin- 
cuenta navios, dio vuelta sobre el cuerno siniestro de 
nuestra Armada. El buen Oquendo y el buen Almirante 
y la galeaza patrona y otros dos galeones y nuestra Ca- 
pitana dimos sobre ellos, aunque con poco viento ; á la 
Capitana enemiga la teníamos ya casi á tiro de mosque- 
te y la dieron cabo nueve lanchas, quitándonosla de en- 
tre las manos con tanta presteza, que ftié cosa de admi- 
ración. Luego el viento refrescó y ansí se nos alargaron 
con mucha pena nuestra, por no tener tan buenos pies 
como ellos; y no pudiéndolos alcanzar, el Duque mandó 
tirar á recoger, y recogida nuestra Armada volvió á ha- 
cer su viaje. El enemigo tornó á venirnos de retaguardia 
como á dos millas de la nuestra. Este dia nos mataron 
cincuenta personas y hubo como setenta heridos. En 
nuestra Capitana ftieron muertos dos, sin otro daño al- 
guno, aunque la dieron muchos cañonazos, tiráronse 
este dia de ambas Armadas como tres mil balas. 

Viernes 5 del sobredicho, cuando fué de medio, el ene- 
migo estaba de nuestra Armada como á dos millas ; no 
había viento ninguno ; la mar estaba muy en calma; es- 
tuvo la una Armada á vista de la otra todo el dia. De 
cada Armada con los barcos llegaron, los navios que es- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 387 

taban apartados de sus Armadas á sus cuerpos de bata- 
lla. Al ponerse el sol vino un poco de viento en favor 
nuestro, con el cual tornamos é seguir nuestro camino. 

Sábado 6 del mismo, al amanecer nos hallamos con 
el enemigo é poco más de tiro de cañón ; estándonos él 
sobre viento no quiso llegar á nuestra Armada pudiendo 
bien hacerlo por estar, como tengo dicho, á barlovento 
nuestro, y ansí se vino de retaguardia nuestra hasta 
junto á Calés, puerto de Francia, y puerto á donde se 
habia de esperar al duque de Parma, que estaba en 
Dunquerque, siete leguas de aUí. Nuestra Armada dio 
fondo en esta playa, y el enemigo lo dio también en la 
misma costa á media legua de la nuestra, y ansí se es- 
tuvo queda lo que quedaba de este dia. El Duque envió 
al capitán Heredia con una carta al gobernador de Calés 
diciéndole que habia dado fondo allí por esperar al Du- 
que de Parma y que no se haría daño en toda su costa. 
El gobernador respondió al Duque fuese muy bien veni- 
do su señoría, y que estaba muy al servicio del Rey nues- 
tro Señor y del Duque. 

Domingo 7 del sobredicho, por la mañana, el gober- 
nador de Calés envió al Duque un presente de cosas de 
comer. El Duque lo recibió y dio al que lo trajo una ca- 
dena de oro que valia quinientos escudos. El gobernador 
envió á ofrecer al Duque los bastimentos que hubiese 
menester para la Armada. El mismo dia llegó D. Ro- 
drigo Tello de Dunquerque con cartas del Duque, que 
dentro de seis dias podría salir. El mismo dia le vinie- 
ron al enemigo los navios que estaban en Dovres, y uno 
de ellos venía en popa la vuelta de nuestra Armada, y 



388 LA ARMADA INVENCIBLE. 

desque estuvo cerca de nuestra Armada disparó toda la 
artillería de la banda siniestra, y de las dos popas de las 
dos galeazas le tornaron las gracias con muy buenos 
golpes de culebrina, y ansí se recogió á la Armada. 

Este dia envió el Duque á D. Jorge Manrique, veedor 
general, á Fléndes, para que significase al Duque de 
Parma la necesidad y peligro que nuestra Armada tenía 
allí en aquel puesto de cualquiera temporal y de la cor- 
riente , que es en aquella canal muy grande, y ansí mis- 
mo envió al proveedor D. Bernabé de Pedroso á Calés 
para que comprase algunos bastimentos para la Ar- 
mada. 

Este mismo dia, á tres horas andadas de la noche, de 
la Armada enemiga salieron ocho navios con las velas 
mareadas y viento y corriente en favor, y con lanchas 
que los remolcaban y guiaban á nuestra Armada, y ansí 
por ser la corriente y viento, como tengo dicho en su 
fevor, era imposible dejar de dar en nuestra Capitana y 
Armada. Venían encendidos en fuego todos los ocho; 
los tres de ellos eran muy grandes, y los cinco algo más 
pequeños, y por venir tan metidos en tierra y entender- 
se que eran navios de máquina, mandó el Duque cortar 
las amarras y que la demás Armada hiciese lo mismo, 
apercibiéndoles que en pasando los fuegos volviesen & 
cobrar el puesto. No faltó quien aconsejase al Duque se 
saliese de la Capitana para escapar su persona, porque 
las naos de los fuegos venían cerca y la artillería de 
ellos le podría hacer daño por no poder la Real virar, 
que había navios barloados en el paso. Al Duque no le 
pareció honroso aquel consejo, y ansí á todas las difitíul- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 389 

tades y trabajos presentes venció con su gran prudencia 
y valor el Duque, mandando cómo la Armada se librase 
de los fuegos. La galeaza capitana se barloó con San 
Juan de Sicilia y se desaparejó de manera que tuvo que 
virar la vuelta de tierra á favorecerse de ella. A la me- 
dia noche llegó un despacho del secretario del mismo 
Duque, que lo habia enviado con recado al Duque de 
Parma. En respuesta del dicho recado enviaba el secre- 
tario avisando al Duque que en Dunquerque habia mu- 
cha remisión en la partida, por no estar ningunas mu- 
niciones ni bastimentos embarcados, y haber todavía 
obra de carpintería en las naves ; y en quince dias no era 
posible poder salir el Duque de Parma , y que las balas 
que habia enviado á pedir, por causa de 32 bajeles que 
estaban del enemigo al paso y en guarda de Fregelingas, 
y á esta causa, no podian salir tan presto. 

Los navios con los fuegos pasaron por el mismo pues- 
to en que estaba nuestra Capitana y Armada, sin hacer 
daño á nadie, por haber levantado con tanta presteza. 
Cortadas las amarras de nuestra Armada, las corrientes 
la batieron, y por presto que la Real amuró, se halló 
muy lejos del puesto, y nuestra Armada no pudo anco- 
rar por no haber tenido tiempo de aprestar las áncoras. 
El viento se refrescó de manera que al amanecer quedó 
nuestra Real en la retaguardia y casi sola. La Armada 
enemiga tomó la ocasión por los cabellos viéndola sola, 
y la demás de nuestra Armada sotaventeada, y ansí el 
enemigo cargó la vuelta de la Real con tres Capitanas 
delante y 150 navios, en que habia más de 50 muy 
grandes. 



390 LA ARMADA INVENCIBLE. 

A las ocho horas de la mañana lunes, 8 de Agosto, co- 
menzó la Armada enemiga á cañonear á nuestra Real, 
la cual sufrió la carga desde esta hora hasta más de las 
tres de la tarde sin haber intervalo de un momento, 
y saliendo siempre á orza sobre la Armada enemiga, 
transformándose y cubriéndose de humo de su artillería 
que con toda presteza y diligencia el Duque mandaba 
jugar, y sin querer arribar á nuestra Armada con las 
escotas largas cuando podia ir sobre el enemigo, por en- 
tretenerse y rehusar de salirse á la mar del Norte, y 
porque nuestra Armada no arribase, que se perdería en 
los bancos, y con facilidad lo hiciera por huir del ene- 
migo. Viéronse ir por la mañana algunos bajeles la vuel- 
ta de la galeaza Capitana, los cuales la cañonearon, y 
ella hacía lo mismo en su defensa. Calés tiró algunas 
piezas en su favor : con todo esto la entraron y mataron 
á D. Hugo de Moneada, que era capitán de las cuatro 
galeazas, y mataron algunos que se pusieron en defen- 
derla: la demás de la gente se echó á la mar nadando 
para salvarse en tierra. Quisieron los enemigos quemar 
la galeaza: defendiósela Calés y ansí la dejaron destrui- 
da y desbalijada. La Capitana nuestra tuvo por el cos- 
tado siniestro 17 bajeles y por el derecho tuvo siete, á 
la cual batieron con toda la furía que se puede creer. 
Finalmente, ella y otros 14 ó 15 navios de los nuestros, 
á donde iban algunos personajes ya nombrados, fueron 
escudo de toda la demás Armada. 

Serían poco más de las tres de la tarde cuando co- 
menzó á mollisnar y á entrar la mar y con alguna cer- 
razón. A esta hora iba la Real sondando y se halló en 



LA ASMADA INVENCIBLE. , 391 

ocho brazas de agua. En este tiempo tenían los enemi- 
gos muy empeñado dentro de su Armada al galeón San 
Felipe, donde iba embarcado el maestre de campo don 
Francisco de Toledo; maltratáronle mucho por ser con- 
tra él muchos navios, y ansí lo desaparejaron todo 
y le mataron mucha gente, y hallándose cerca de él la 
Almiranta Real y el galeón San Luis, en que iba el 
maestre ^e campo D. Agustín Mejía , salió con este so- 
corro libre, aunque, como he dicho, muy maltratado. 
Viró también en su socorro el galeón San Mateo y 
San Juan de Sicilia, los cuales quedaron muy empeña- 
dos á una gran vista de nuestra Armada. Nuestra Real 
viró la vuelta del enemigo, por socorrerlos, con toda la 
vela que pudo, recibiendo carga de casi toda la Armada 
enemiga, y las naos que estaban para abordar á San 
Mateo y á San Juan serian como 40, se retiraron, y si 
hubiera virado un poco antes con la Real, hubiera sido 
más de provecho. El Duque lo habia querido, y le fue- 
ron á la mano, porque él no deseaba otra cosa sino ve- 
nir á las manos con todas las veras posibles ; no le ayu- 
daba la grandeza del galeón y la poca agua sobre que 
á este tiempo se iba, y las corrientes tan recias. 

Socorridos estos navios con mucho daño de ambas 
partes, la Real volvió á arribar sobre la nao Santa Ma- 
ría de Begofía, que estaba muy empeñada y metida en 
los enemigos, y se recobró, donde se vio el temor que á 
la Real le tenian, y que no osaban abordar alguna nao 
de las nuestras, sino, como ya se ha dicho, de lejos con 
ventaja de su artillería y pólvora, que cierto era muy 
mejor. Jugó nuestra Real alguna mosquetería contra 



392 LA ARMADA INVBNCIBLB. 

algunos navios que se hallaron cerca, del enemigo, los 
cuales disparaban su artillería como nosotros la mosque- 
tería. Matáronnos 12 soldados en nuestra Capitana y nos 
hirieron otros 20, y á los cinco dellos llevaron á cada uno 
un brazo. Dieron á nuestra Capitana muchos cañonazos^ 
á la lumbre del agua, que todos pasaban dentro, y otros . 
muchos en el cuerpo del navio. Finalmente, ella recibió 
en el cuerpo del navio y árboles y velas 107 golpes de ca- 
ñón, que bastaban para deshacer un peñón; rompiéronla 
una de las trincas y una escota y cortaron la otra mucha 
jarcia; hacia mucha agua ; púsose mucha diligencia para 
tomar el agua y ansí la tomaron los buzos y taparon los 
agujeros que habia hecho la artillería enemiga. Tiró en 
este dia nuestra Capitana 300 balas; murieron en nues- 
tra Armada este dia más de 600 personas y nos hirieron 
más de 800. San Mateo pidió socorro diciendo se iba á 
fondo, porque hacia mucha agua por los cañonazos que 
habia recibido ; el Duque mandó ftiese allá un buzo para 
remediarlo. También pidió socorro el galeón San FelipCy 
donde iba embarcado el maese de campo D. Francisco de 
Toledo, al cual mandó el Duque dijesen que si el galeón 
no estaba para navegarse, le sacase la gente y lo echase 
á fondo. Llegó una urca á tomarle la gente, y estando ya 
D. Francisco en ella embarcado, le dijo el capitán de ella 
que la urca se iba á fondo. Oyendo esto D. Francisco se 
volvió á su galeón, y con la poca gente que le habia que- 
dado trató del remedio y dio una poca de vela, y aquella 
misma noche se desapareció de la Armada. Entendióse 
después que fué á la costa de Flándes, donde escap6 
la gente ; el galeón tomaron y llevaron los enemigos. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 393 

Don Diego Pimentel hizo lo propio en el galeón San 
Mateo j el cual fué á dar al puerto de Fregelingas, que 
estaba por el enemigo, donde tenia 32 navios para guardar 
y defensa del dicho puerto. Cuando llegó allí el galeón 
San Mateo se iba ya anegando sin poderle dar remedio. 
Los enemigos le tomaron la gente y la pasaron á su& 
navios, y estándolo saqueando los enemigos, se fué á 
fondo el galeón cargado de enemigos. 

Martes 9 de Agosto al romper del dia se halló nues- 
tra Armada encima de los bancos, y nuestra Capitana 
se halló en retaguardia cerca de dos leguas apartada de 
nuestra Armada, y de la del enemigo á poco más de una 
milla. Aconsejaban al Duque que si quería salir con la 
vida, tratase de paz con el enemigo, porque se hallaba 
en siete brazas de agua y el viento le habia descaecido 
aquella noche á la costa de Zelanda, y que era imposi- 
ble salvarse de otra suerte. Respondió el Duque que te- 
nía esperanza en nuestro Señor y en su gloriosa Madre 
que le sacaría á puerto de salvamento, y cuando su vo- 
luntad fuese otra, no se habia de decir de él lo contrario 
de sus antepasados, y aunque se lo pusieron en caso de 
conciencia no dejase perder tantas ánimas anegadas , no 
quiso darles oido, y antes bien mandó que en ello no 
se le hablase más. llamó el Duque á los pilotos, en- 
tre los cuales habia un inglés y un flamenco, demás 
de los castellanos, vizcaínos y portugueses : rogóles que 
hiciesen diligencia toda la posible, y álos extranjeros, 
prometió, en sacándole á puerto de salvamento, darles 
tres mil ducados, demás que á ellos y á los demás haría 
con S. M. les hiciese merced, salvándose la Armada. 



394 LA ABMADA INVEKCIBLB. 

Todos dijeron qne por ellos no fidtaria de hacer toda 
diligencia; más qae lo ponian en dnda si Dios milagro- 
samente no les ayudaba y el viento no se alargaba algo, 
con qne se padiese salir á la mar larga. Mandó el Da- 
qae se tirasen tres piezas para qne con ellas fuese avi- 
sada nuestra Armada , y que virase á juntarse con ella. 
Volvióse á sondar y hallóse la Real en seis brazas de 
agua y veíase que el viento la descaecia á la costa de 
Zelanda 9 y por otra parte la Armada enemiga, con lo 
que por ninguna parecia poderse salvar ningún bajel ni 
poder juntarse las naos para volver sobre el enemigo, y 
por momentos aguardaban el perderse. El Duque trató 
con lo& pilotos si podia irse á Hamburgo ó á la costa de 
Noruega, ó embestir en otra cualquier parte para salvar 
parte de la Armada. Todos tornaron á afirmar que si no 
se alargaba el viento, era por demás dejar de ir á los 
bancos de Zelanda, que salen tres leguas á la mar. El 
Duque siempre estuvo remiso á los pareceres que le da- 
ban , que tenian ya perdido el ánimo. Acudió bien á la 
voluntad del Duque D. Francisco de Bobadilla diciendo 
que esperasen en Dios que El lo remediaría. Fué nues- 
tro Señor servido de sacar toda la Armada á la mar del 
Norte , mar ancha, sin peUgrar ningnn bajel, habiendo- 
se hallado en tan pocas brazas, que parece milagro, 
como cierto lo fué. Á las once horas del dia se juntó 
nuestra Armada con la Real : luego mandó el Duque se 
pusiese en orden de batalla; el enemigo no quiso llegar 
con tenernos el barlovento ganado. 

Este dia juntaron á Consejo los cabos por mandado 
del Duque, á los cuales propuso que estando las cosas 



LA ARMADA INVENCIBLE. 395 

en el estado que todos sabían y era notorio, y viéndose 
por momentos venir los maestres y capitanes á pedir 
municiones, por haber gastado las que traian y aun las 
de las urcas, que se traian de respeto, y que aquel dia 
habia dado á Oquendo ochenta balas porque no tenía ya 
con que tirar, y los bastimentos ser pocos y el viento 
contrario para volver á desembocar el canal. Respondió 
D. Alonso de Leyva que ya se habia visto de la manera 
que se habia procurado venir á las manos, y cómo habia 
procurado pelear con el enemigo, y que ya no tenía sino 
30 balas, y que su navio estaba bombardeado y pasado 
por muchas partes y hacía mucha agua, y que todo no 
sería parte para dejar de hacer lo que era obligación, y 
que no era de parecer ir é la mar del norte. Juan Mar- 
tínez de Recalde fué de parecer que se estuviesen algu- 
nos dias en este paraje hasta que viniese tiempo para 
volver á ancorar en Calés. No faltó quien dijo que no era 
tiempo de tratar de bizarrías, sino de lo que conviniese 
al servicio de S. M.: que si le diese carga el enemigo 
tres dias , qué pensaba hacer estando tan falto de muni- 
ciones. Tratóse si sería bien ir á invernar á Noruega y á 
rehacerse de bastimentos, lo cual pareció al Duque cosa 
no conveniente ir á tierra de enemigos á invernar, que- 
dando la Armada enemiga en pié y la costa de España 
no bien apercibida, de que se podrían seguir grandes in- 
convenientes , y ansí se resolvieron de volver á España 
tasando los bastimentos con toda riguridad, y ansí se 
mandó dar de ración á cada persona ocho onzas de biz- 
cocho y medio cuartillo de vino y uno de agua, sin otra 
cosa alguna, y con la hambre y la sed se murió mucha 



396 LA ABMADA INVENCIBLE. 

gente. Mandó el Daqne que se echasen á la mar las ma- 
las qne se traían para la artillería j sas caballos, para 
guardar la agna para la gente, j ansí se echaron 40 ma- 
las de S. M. y 40 caballos del Duque y de otros caba- 
lleros. El enemigo vino siempre de retaguardia nuestra 
como á una legua, hasta el viernes que fueron 12 del 
mes de Agosto. Habia mandado el Duque á los sargen- 
tos mayores le trajesen información de los capitanes que 
hubiesen andado mal y sido medrosos, que á la verdad 
no fueron pocos los que dieron en su relación. Condená- 
ronse 20 á muerte , y al último jueves 1 1 del sobredi- 
cho, fué uno ahorcado de una entena de un patache. A 
algunos otros quitaron las compañías : no hubo más cas- 
tigo por la mucha clemencia del Duque. 

Viernes 12 de Agosto nos dejó el enemigo : este mis- 
mo dia se tomaron unos pataches de ingleses que venian 
de pescar. Después que el enemigo se quedó, fué nues- 
tra Armada caminando la vuelta del Norte, unos dias 
con viento en favor , y otros contrario. 

A los 29 del mismo tuvimos vienta contrario con for- 
tuna de mar. Amainóse esta tormenta á 1.® de Setiem- 
bre. Este mismo dia tuvimos viento en favor y navega- 
mos con él cinco dias, y á los 6 del mismo tuvimos 
viento contrario y tormenta de mar con gran cerrazón^ 
pues apenas se descubría un navio de otro : duró hasta 
los 8. Tornó el tiempo á abonanzar y con buen vienta 
navegó nuestra Armada tres dias, y á los 12 y 13 del 
sobredicho, tuvimos mal tiempo. Ya andaba nuestra Ar- 
mada á 62 grados de altura debajo del Norte. Habia eu 
la Armada algunos negros y mulatos, de los cuales es- 



LA AKBÍADA INVENCIBLE. 397 

caparon mny pocos, por ser aquella región tan fria. 
Luego tuvimos buen tiempo hasta los 19 del sobrediclio. 
Este dia al anochecer se nos trocó el tiempo de bueno á 
malo. Al 21 tuvimos bonanza y nos hallamos casi en 
tierra con la Real en la costa de España y cerca de 
Santander. Mandó el Duque que se disparasen algunas 
piezas para que saliesen pilotos. Vinieron dos pinazas 
con dos pilotos. El Duque desembarcó en una de ellas 
para ir á tierra porque venía con poca salud, y en la 
otra se desembarcaron los más de los caballeros que 
venian en la Real. Quedaron en la Capitana los dos pi- 
lotos de Santander. Al anochecer dio fondo la Real á la 
boca de la barra de dicho puerto, y esta misma noche, 
como entre doce y una de ella, se levantó tan gran tor- 
menta y fortuna de mar y viento, que quería en aquella 
hora confundir y deshacer todo el mundo. Contrastamos 
con ella hasta el dia que fueron 22 del mismo, y á esta 
hora el áncora garro y nos anegábamos por la proa por 
haber entrado dos golpes de mar que nos metieron en 
el galeón más de 600 botas de agua, y faltara poco 
para dar al través sobre las peñas. Cortamos el cabo y 
con el trinquete y mesana salimos á la mar y corrió la 
Real la vuelta de Laredo ; allí dio fondo. Habia llegado 
allí una galeaza y otros nueve navios de la nuestra Ar- 
mada. El mismo dia entraron otros ocho, habiendo lle- 
gado sola la Capitana Real, que con los temporales y 
tormenta se habían apartado de ella los demás navios 
de la Armada. En el dicho Laredo estuvo hasta el últi- 
mo de Setiembre, que no se pudo salir de allí para ir & 
Santander donde estaba el Duque, que esperaba la ór- 



398 LA ABMADA INVENCIBLE. 

den de S. M. Este dia, ya tarde, llegó una galera, que 
era la qae había escapado cuando itavíeron la fortuna, 
la vuelta de Francia, habiéndose perdido las otras dos, 
la cual dio fondo allí cerca hasta que la Real hubiese 
zarpado ; luego la dio cabo j sacó á la mar. Otro dia en- 
tró la Real en Santander y con ella los demás navios 
que estaban en Laredo. Allí hallamos otros navios de 
los de la Armada que habian aUi arribado, y porque 
digo muchas veces nos hallamos y fuimos, es de enten- 
der que ftii testigo y siempre estuve en la Real hasta 
que dio fondo en Santander, y hablo de vista. 

Tornando á nuestro propósito, digo que faltó la ma- 
yor parte de nuestra Armada. A pocos dias adelante se 
supo habia llegado á San Sebastian Oquendo con su ca- 
pitana y otros ocho navios. También se entendió que ha- 
bia llegado Juan Martinez de Recalde á la Coruña con 
su Almiranta y cuatro pataches y una nave, y que Bre- 
tendona habia arribado á un puerto de Galicia. 

Faltaron 53 navios de los mejores, y. en ellos muchos 
personajes como D. Alonso de Lejrva y D, Alonso Lu- 
zon , Maese de Campo del tercio de Ñapóles , el Conde 
de Paredes , D. Diego Maldonado y el hijo del Marqués 
de Camarasa, y Juan de Medina, general de las urcas, 
aunque vino como por milagro, faltaron otros muchos 
caballeros, que, por no hacer largo proceso, no nom- 
bro ; y también cansado de mi larga jomada, y por no 
cansar al lector de leer fortunas y desgracias sucedidas 
á nuestra Armada, con tanto dolor de nuestra España, 
á quien nuestro Señor por su santa misericordia se ha 
servido darle ayuda y hacerla triunfante en aumento de 



LA ARMADA INVENCIBLE. 399 



SU santa Fe. — Bib. de Marina. Colee ^ Zalvide, art. 6, 
número 2. 



NÚMERO 185^i«- 

Traslado de vna carta del padre Gerónimo de la Torre, 
que embio desde Santander para el padre Maestro 
Alonso Da^a Prepósito de Toledo enque leda cuenta 
del su^esso déla Armada , por averse hallado en aque- 
lla jornada t. 

Brenemente quiero dar a V. R. cuenta del viaje que 
hemos traido. A 22 de Julio de 1588 salimos del puerto 
de Corana y a 23 nos hezimos a la vela , llenamos razo- 
nable tiempo aunque hubo dos dias de calma. A las siete 
sábado penúltimo de Julio, vimos tierra de Inglaterra; 
otro dia Domingo vimos velas de enemigos , primera- 
mente aparecieron, y luego se fueron juntando hasta 52 
velas, assi de galeones grandes y muy hermosos, como 
de otros patajes, y zabrillas pequeñas. Aquel dia nues- 
tra almiranta Real donde venia Juan Martinez de Re- 
calde y la capitana de los enemigos, se comentaron a 
cañonear y jugar su artillería por tres horas muy bien, 
otras naos délas nuestras también dieron su carga de 
manera que conocieron el miedo que los enemigos nos 
tenian y que no osaban llegar, y finalmente no osando 
bordar ni allegar huyeron y« fueron desbaratados, y 
nuestra Armada vitoriosa y muy lozana tomó el camino 

1 Por muestra de la ortografía de los documentos se ha con- 
servado la del presente. 



400 LA ABMADA INVENCIBLE. 



de Calés, puerto de firancia. Este dia Domingo, vltimo 
de Julio acaes^ieron dos grandes desgracias, la vna fue 
que vna nao Gallega capitana de vna esquadra, de las 
mejores naos, ó la mejor déla armada, la que mejor ar- 
tillería lleuaua y qtiinientos hombres dentro muy luzida 
gente, queriendo atravessar de vna parte a otra encontró 
con vna nao de las nuestras y quebró el bauprés y yendo 
adelante encuentra con otra y quebra el trinquete y assi 
alli avista de todos se le cayo el árbol del trinquete j 
luego amaynó las demás velas y disparo dos piezas de 
artilleria para que la socorriessen. El duque disparo 
otra pieza para que la aguardasen y como muchas naos 
yvan muy adelante y algunas á sotouento y el ayre 
resurtia, y los enemigos yenian en la retaguardia no 
se pudo esperar. Embiaron vna galera que le diese 
cabo y no pudo. Tampoco hubo lugar de sacalla la 
gente ; finalmente se quedo con quinientos hombres 
dentro, y don Pedro de Valdés dentro, general de 
aquella esquadra ; solo vn fraile dominico y otros dos 
salieron ; viéndose asi los que alli quedaron determina- 
ron pelear como caualleros : aquella noche los cercaron 
catorce galeones, y el buen don Pedro y los demás pe- 
learon con su artillería de tal manera que echaron siete 
galeones a fondo, y de ellos solos quedaron treinta 
personas vinas. Las gentes fueron captiuos a Inglaterra 
donde esta aora el don JPedro. La segunda desgracia 
fue que otra nao que era almiranta de la esquadra de 
Oquendo, se quemo aquella tarde por vn descuido que 
hubo en la póluora y disparó tres piezas juntas y ftie 
marauilla no auer echado a fondo nuestra nao ; murie- 



LA ASMADA INVENCIBLE. 401 

ron del fuego mas de ciento y cincuenta hombres y los 
demás salieron casi encalcas y en jubón no pudiendo sa- 
car nada. Otro dia lunes no hvbo batalla. Martes 20 de 
Agosto se boluio el viento en nuestro fauor y dimos tras 
ellos. La nao de Don Alonso de Leyva, la de Oquendo, 
el galeón Sant Mateo, y San Filipe y otros de tal ma- 
nera acometieron y con tal coraje que se travo una pelo- 
teria la mas braua que jamas se ha visto. No ftie nada 
de la naual porque aqui hay quien se halló en ella y 
dize que no tiene que ver la artiUeria con esta exectem- 
poris quantitate necqualitate , pelearon también los 
nuestros que desbarataron a los enemigos y los hizieron 
huir y dar la buelta de tierra, de tal manera y si las si- 
guieren las cogieran, o hizieran dar en tierra, la capita- 
na del enemigo vino a esta otra parte y comento a jugar 
del artillería, y aquel tiempo venia nuestra almiranta 
Real acercándosele y en llegando trauose entre las dos 
otra mas que cruel batalla y con esta ocasión acudieron 
las galeazas y otras naos, y particularmente Sant Mar- 
tin y desbarataron al enemigo y le hizieron huir mas 
que depasso sin que jamas quisiesen abordar por ningu- 
na via ni manera. Otro dia Miércoles tres de Agosto, 
doúde ya se le auian juntado algunas naos que cada dia 
se le yvan juntando, y las juntas eran sesenta y seis, 
comenijaron a jugar su artillería y acá a responder con 
la nuestra y no se que daño las hizimos aquella mañana 
y los demás dias duraua hasta las cuatro de la tarde y 
este dia en hora y media lo dejaron luego. Quedaron 
naos muy lastimadas y maltratadas de las galeazas y de 
su artiUeria, aquella tarde se le juntaron otras 14 naos, 

TOMO n. S6 



402 LA ARMADA INVENCIBLE. 

*- I — ■-- — ■ , 

j acá se nos yvan de cada dia disminuyendo. Eran las 
del enemigo casi ^ient naos, a nosotros nos Mtaron las 
galeras que se desaparecieron cOn otra borrasqnilla que 
vino antes dellegar avista del enemigo, y otra nao capi- 
tana de la esquadra de Juan Martinez con otra vizcaina, 
y las dos ya dichas quya todas las que salimos de la Co- 
rana eran ocho, con las galeras que faltauan. — El dia 
de Santo Domingo, 4 de Agosto creimos por cierto que 
abordáramos, y que la victoria ftiera nuestra, aquel dia 
se trauo muy rezia batalla que duro hasta las tres o 
quatro de la tarde, jugóse brauisimamente del artüleria 
donde los nuestros hizieron cosas señaladas , desbaratan- 
do y haziendo huir al enemigo. Desde allí nos fdimos 
otro camino, la buelta de Calés. El Viernes en la noche 
dimos fondo en Calés, puerto de frangía, llenando siem- 
pre en la retaguardia los enemigos. Estuuimos alli aque- 
lla noche y otro dia entero sin tener batalla. Entre los 
del Consejo vno que ftie Oquendo general de vna esqua- 
dra quien ftie deparecer que alli no se diese fondo en 
ninguna manera porque decia por cierto que dándose 
alli fondo nos hablamos de perder. Aquel dia fiíimos 
muy visitados de los franceses ofreciéndosenos por mny 
amigos. Vino alli el gouernador y otros caualleros, de 
Mosior dé Guisa a visitar al duque y ofre^elle regalo y 
todo servicio. Aquella mesma mañana estando en el 
puerto vimos vna zabra. Pensando que era de enemigos 
ftieron trasella tres o cuatro pataxes laqual luego amay- 
no, y se rindió diziendo que era de amigos; venia de 
parte del principe de Parma diziendo al duque que no 
podia venir tan presto y que el principe estaba en Dun- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 403 



querque siete leguas de alli adonde no podíamos yr por 
mor de los bancos, ni él venir por no estar preparado. 
Echóse fama por consuelo de los soldados que dentro de 
dos dias vendria a mas tardar. Al enemigo se le yvan 
juntando muchas velas por estar en su tierra que yvan 
embiando a vna parte y otra para que se le juntassen, 
finalmente se juntaron ^iento y sessenta velas. Aquella 
noche que fue Domingo 7 de Agosto anduuieron vnas 
barquillas, enson de frani^eses y eran ingleses que casi 
los echamos de ver reconosciendo los fuegos délas ma- 
nos , y ala media noche nos echaron conla corriente déla 
canal ocho barcos grandes con sus velas, con alquitrán, 
pez y resina, y alguna poluora para pegar fuego , a la 
armada, las quales quando se vieron por pensar que era 
fuego artificial de lo de Flandes que tanto mal suele 
hazer , se turbo la armada de tal suerte que todas las 
naos cortaron los cables y perdieron sendas amarras que 
valia por lo menos cada aparejo con su ancora mas de 
quinientos ducados. No faltó consejero que fde el passa- 
do, que dixo que no se desamarrasen las naos sino que 
fuesen ocho o nueue barcas o chalupas de las nuestras y 
con vnos garfios de hierro lo cogiese cada vno su barca 
y la echasen a tierra o que nos ftieramos descargando 
sobre ellas, pues estañamos junto aellos,yassi, o binie- 
ramos a abordar, o las echáramos de su puerto y diera- 
mos nosotros fondo y los hizieramos andar toda la no- 
che desparramados como lo anduuimos nosotros, pero 
no se hizo assi, sino que turbados y llenos de grandissi- 
mo temor de ver aquel fuego y pensando que havia de 
hazer algún gran daño como el de Flandes, anduuimos 



404 LA ABMADA INVEXCIBLE. 

toda la noche vnos poraca y otros poralla tanto qne le 
rogaoan al duque qne se saliese del galeón j se fuese a 
Cales ; con esta turbación la galeaza capitana do yva por 
General don Hugo de Moneada, hijo segundo del Conde 
de Aytona y otros muchos caualleros y vn padre y vn 
hermano de la compañia, por huir del fuego se ftieron 
entierra junto a Cales donde se abrió; acudieron allí 
muchos enemigos sobre ella a cañonearla, murió de vn 
balazo don Hugo de Moneada, los demás dellos fueron 
presos ; dellos dejaron y finalmente no sabemos de todo 
punto en que pararon ni qne fiíe de los padres de la 
compafiia, la demás armada anduuo poraca toda despar- 
ramada. A la que amaneció luego vinieron los enemigos 
en grande ansia de pelear y se comenzó a travar vna 
rezia batalla entre las dos armadas. A la capitana cogie- 
ron casi asólas que estaña ya muy adelante y le dieron 
tantos balazos qne fiíe marauilla no echarla a fondo. 
Una bala que peso 50 libras y conser el galeón qne tie- 
ne siete costados, le pasauan de yanda a vanda; sino 
fuera por los buzanos que tomaron el agua con planchas 
de plomo según estaña él sefdera a fondo como los 
otros. Dieronle rezissima bateria aunque también él 
hizo harto daño ; las demás andauan rebueltas. Las mas 
con las suyas pero particularmente los que mas se 
señalaron aquel dia fueron el galeón Sant Mateo donde 
venia por maestre de campo don Diego Pimentel, hijo 
del Marques de Favara, este se metió en lo mas rezio 
de la batalla donde cargaron sobreel mas de 13 o 14 
galeones ingleses, solo estuuo mas de cuatro horas pe- 
leando varonilmente. Vinieron á juntarse tanto que ju- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 405 

garon la mosquetería y se acercaron tanto que oymos a 
los ingleses dezir rendios a la Keyna a buena guerra y 
disparando vn mosquetazo volaron al que lo dezia. El 
otro galeón que juntamente con el seseñaló mucho ftie 
el galeón San Pkilipe donde yva por maestre de campo 
don Francisco de Toledo ; este ni mas ni menos peleó 
fortissimamente metiéndose en lo mas recio déla batalla 
peleando con otros 12 o 15 galeones sin socorro sino el 
de Dios, y también llegaron a jugar la mosquetería. 
Muy cerca desto se vio la nao donde yo venia que tam- 
bién sevio en grande peligro, donde eran tantos los ba- 
lazos que venian lloviendo sobre nosotros que de vno 
nos pasaron el árbol de la mesana de vna parte a otra, 
y de otro balazo nos llevo medio cabrestante ; otro vino 
que llegó de popa a proa y a vn pobre soldado Ueuo vn 
brazo. Las velas y xarcias del nauio cortadas y pasadas 
por muchas partes, finalmente yo me vi aquel dia en 
tan grande aprieto que fue milagro de Dios escaparnos, 
porque como las naos estaban tan esparzidas y no se 
podian socorrer vna a otra los galeones enemigos cogian 
y cargauan tantos que no nos dexauan resollar ; pero al 
fin llego otra nao de las capitanas a fauores^ernos ; la 
capitana Keal vino hazia los enemigos que también ya 
era tarde que estañan ya todos cansados de tan larga 
pelea ; vinieron a partarse y eran ya mas de las quatro 
de la tarde. Entonges vimos al galeón Sant Mateo ^ que 
era lastima, pasado de balazos como vna crina y que 
silos buzanos que el Duque le embio nole tomaran el 
agua se yvan todos a fondo ; las velas todas y las xargias 
estañan cortadas y muy maltratadas ; de los marineros 



406 LA ARMADA INVENCIBLE. 

murieron muchos y de la gente de guerra quedo poca 
en el galeón, elqual no pudiendo seguirnos por ir ya tan 
maltratado, se fue a Flandes por otra via, y llegando a 
Fregelingas, puerto de Flandes que creyeron que estaña 
por los católicos , saltaron en tierra D. Diego Pimental 
y otros caualleros y como el puerto] estuuiese por la 
Reyna fueron todos presos y captiuos de los hereges y 
los ingleses acudieron luego al galeón a roballo y sa- 
queallo que con todos se fue a fondo. El otro galeón 
Sant Philipe que escapo no menos perdido que este pi- 
dió socorro para echar la gente en otras naos, que se 
yva a fondo, y acudiendo vna vrca le cogió mucha gen- 
te pero apartándose antes de tiempo se quedo don Fran- 
cisco de Toledo, hermano del conde de Orgaz, dentro 
con otros muchos, los cuales viendo que no podian se- 
guimos echaron por otra via y se fueron a un puerto de 
fran^ia donde tomaron tierra, y se cree están en saino. 
Otra nao llamada María Juan , quedándose muy atrás 
entre los enemigos, de tal manera la cañonearon que la 
nao se fue a fondo aunque alguna gente della se saino 
en barcas y pataxes. Acabada la batalla que fiíe a 7 de 
Agosto, domingo a las quatro o ^inco déla tarde toma- 
mos la via de Hespaña no por el camino por do fiíimos 
que era el breue y verdadero , sino echando por los ban- 
cos de Flandes y dando vna buelta al mundo y con 
grandissima contingencia de perderse , a dicho de todos 
los pilotos, por ser camino por donde nunca jamas pas- 
saron naos tan gruesas y haver dos bancos muy peligro- 
sos, apenas hubo hombre que aquella noche durmiesse; 
todos yvamos pensando quando aviamos de dar en vn 



LA ARMADA INVENCIBLE. 407 

banco de aquellos, y verdaderamente fue grande miseri- 
cordia de Dios, no dar enellos, y fde caso que a los ene- 
migos puso grande admiración y espanto ver que havia- 
mos passado sin encallar, porque venian siempre siguién- 
donos en la retaguardia como antes, lo qual fue causa 
que con todas velas aguijando mas que de paso y con el 
recio viento que hazia se camino aquella noche grande 
trecho. A la mañana amanecieron las ñaues bien apar- 
tadas vnas de otras y la capitana del Duque que solia 
venir en delantera pareció la vltima de todas consolas 
dos naos y que todos los enemigos venian descargando 
sobreellos y todas las demás muy adelante y aguijando; 
viéndose desta manera creyeron ser perdidos, y silos 
enemigos tuuiesen animo, sin dúdala cogieran, o echa- 
ran a fondo, y assi se dize que vno del galeón passaba 
y aconsejase al duque que se rindiese al enemigo, y al- 
gunos creen que les embiaran algún partido si uiera al- 
gún pataxe que le llenara , pero ni huvo pataxe que fue 
particular providencia de Dios, ni el duque tampoco 
quiso venir en ello, sino morir como cauallero y assi 
confessó él y otros muchos en el galeón para morir si 
fuese menester ; pero fue Dios seruido que no acometie- 
ron. De alli a poco disparo la capitana tres piceas de ar- 
tillería, para que las demás ñaues le aguardassen, y 
como todas yvan caminando con rezio viento, y llenas 
de temor, no hizieron ningún caso ; viendo aquello el 
duque mando a vn capitán de su pataje que yva gerca 
que preguntase a las dos primeras naos, y si havian 
oydo las piegas y respondieron que si. ¿Pues como no 
aguardáis? Dixeron, creíamos que era perdida la capita- 



408 LA ABMADA INVENCIBLB. 

na, y que disparaoa que nos pusiésemos en cobro. Pues 
ahorquen al traidor dixo el Duque, y assi luego le ahor- 
caron de vna entena y le pasearon por la armada y al 
otro capitán le echaron de la nao a galeras. Otro dia 
vino vn capitán en un pataxe, por todas las naos que lo» 
auian de ahorcar sino aguardasen y con esto toda la ar- 
mada aguardó a su capitana, y el enemigo vino siguien- 
do por espacio de cinco dias, hasta doze de agosto, dia 
de Santa Clara ; aquel dia senos acerco y se nos puso de 
tal manera que creimos viniera otra * y viendo aque- 
llo, nos juntamos todos, y nos pusimos en orden y he- 
zimos rostro y assi no osó disparar vna sola pie^a, sino 
dando la buelta de colmo a su tierra, y nos dexo. Nos- 
otros seguimos nuestro viaje por esse mar de Noruega, 
Dinamarca, Escocia; llegamos a altura de 62 grados 
donde en mitad del estio tuuimos los dias mas ^errados, 
las mas estrañas nieblas, que no sabiamos de nosotros; 
lluvias cada dia, con muchos aguaceros que veniamos 
hechos un lodo ; fríos extraordinarios que no pare^ian 
sino por nauidad ; no avia hombre que subiese arriba 
donde estaua el piloto, que todos buscauan lo abrigado 
y conesto grande hambre y grande sed, porque nose 
daña mas de ración que vn quartillo de agua y medio de 
vino, y media libra de vizcocho podrido, nadauamos en 
el agua y siempre nos Uouia engima, y la nao estaua 
goteando y la gente pereciendo de sed. Eran tan gran- 
des los bórraseos por ser aquel mar muy inquieto , que 
siempre anda alborotado que no avia cuerpo humano 

i Hay un claro. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 409 

que ya la pudiese sufrir, eran ya tan ordinarias las tem- 
pestades y la braueza del mar que apenas se pasaua no- 
chebuena, sin brauisimos baiuenes de nao, y mas nos 
yvamos acercando acá tanto mayores eran las tempesta- 
des , tanto que muchas vezes no yo solo mas todos per- 
dimos las esperanza dever mas tierra ; no estañamos es- 
perando sino quando avia de caer el árbol mayor abaxo, 
o quando se avia de volcar la nao, porque vna vez metió 
déla entena mas dedos varas en el agua. Bendito sea 
Dios que nos libro de tantos peligros que ya la nao ve- 
nia abierta por muchas partes tanto que fue menester 
echalle de vanda a vanda tres maromas gruessas, para 
que no se abriese , vna junto ala cámara de popa, y otra 
dentro de la cámara de popa, y otra junto al árbol ma- 
yor porque con aquellas bueltas y grandes golpes que 
daua de la parte de babor, y déla de estribor, yva toda 
abierta la nao. Vn dia antes de San Mateo fue Dios 
seruido que vimos tierra donde fueron tantas las alegrías 
y regozijos que se hizieron en la nao , que pensamos que 
se tornaran locos, de contento. Aquel dia no podimos 
tomar puerto , porque no reconocimos en que lugar es- 
tañamos porque creiamos que veniamos ala Coruña, y 
assi caminamos toda aquella noche y todo el otro día 
poder tomar tierra ni averíguar donde estañamos ; huvo 
aquel dia calma casi todo, y aquella noche selevanto vna 
de las mas brauas tempestades que tuuimos en todo el 
camino , porque otras vezes duraua la mitad de la noche 
o vn tercio, pero duro toda la noche con tan rezio y es- 
pantoso viento, que con estar a árbol seco creimos que 
la nao se hazia pedamos, y no hubo marinero ni soldado 



410 LA ABMADA INVENCIBLE. 

que durmiese en toda la noche ; yo estaña con vnas cá- 
maras de sangre y calentura mnriendome, y allí se me 
venían a confesar capitanes, canalleros, quantos había, 
todos temblando de miedo y seme estañan allí que no 
me faltana compañía. Yna noche tempestuosísima y tra- 
bajosísima en que otras naos quebraron los arboles ma- 
yores y de mesana y la nuestra estubo bien cerca de 
xadear otro tanto. Otro día embío el Duque que avía 
entrado en vna faina en el puerto ; aquel día vimos ubas 
de la tierra que nos dio a todos grande contento y ale- 
gría y assí aquel día entramos eneste puerto de Santan- 
der donde i vimos pan, frutas, agua enabundan^ia, y 
carne que fue para nosotros ver un paraíso en la tierra 
y verdaderamente la tierra comparada con la mar es jar- 
din y paraíso , porque la mar , ¿ que mayor desierto, donde 
ñipan, ni fruta, ni carne ni avn pescado no se vee, 
que esse en el puerto se coge? solo ^ielo y agua, malos 
días, y peores noches, trabajos en abundancia, bien 
se llama mar, porque esta llena de amargura. Bendito 
sea Dios que nos ha sainado de ella , y conesto no digo 
mas , sino que en estando para caminar me pondré enca- 
mino para Madrid. — De Santander 30 de Septiembre 
1588. 

Olvidauaseme deponer los que murieron en esta bata- 
lla personas de quenta. Don Phílipe de Cordoua, hijo de 
Don Diego de Cordoua, cauallerizo mayor del Key , de 
vn balazo le llenaron la cabe^ ; al hijo mayor del conde 
Aguilaftiente, le llenaron de otro balazo. De enfermedad 
en esta jornada murió el hijo del conde de Orgaz , y don 
Diego Pacheco, hijo del marques de Villena, murió en 



LA ARMADA INVENCIBLE. 411 

Laredo luego que salto en tierra de su enfermedad, y 
Don Pedro de Henriquez cauallero de Seuilla le llenaron 
vna mano de vn balazo : entre todos los que murieron 
de balazos fiíeron mas de 35 hombres, y de enfermedad 
en la jornada han muerto mucha gente y casi todos lle- 
garon enfermos y desfigurados. 

lío he hecho mención de mi. Los muchos que se con- 
fesauan todos los dias de la batalla como andana con un 
crucifixo en aquella nao y como todos venian corriendo a 
besallo con grandisima confianza déla victoria y se confe- 
saron desdelos capitanes, caualleros, alférez hasta los mas 

pobres soldados de la nao, y cada dia diximos su do 

letania ala qual acudian ; los soldados en habiendo tem- 
pestades luego acudian al padre para que los encomen- 
dase a Dios , y sino yva donde ellos estañan se me yvan 
ami camarote ; muchos hizieron sus testamentos, y po- 
nian sus casas en mis manos , y les paremia que llenando 
alli un religioso lleuauan todo consuelo, y assi doy mi 
trabajo por bien empleado, y con esto no mas. — M. S. 
—En el Museo Británico ^ ^M. 20.915, ff. 41-8. 



NÚMEKO 186. 

Apuntes del P. Juan de Victoria, de la Orden 

de Predicadores. 

Cap. 14. 

Este año de 1588, habiendo salido de la barra de San- 
lúcar de Barrameda para Lisboa á ayuntarse con la Ar- 



412 LA ARMADA INVENCIBLE. 

mada gruesa que S. M. allí tiene hecha contra Inglater- 
ra, jueves saHó y viernes avistó doscientas velas, las 
ciento y cuatro de más de 600 toneladas, encontraron de 
camino en el cabo de San Vicente doce galeones de la 
reina de Ingalaterra, de los que gobierna Francisco 
Drac ya dicho : echaron los dos á fondo y prendieron lo& 
demás con muchas municiones, artillería y gente : habían 
venido á espiar y tomar lengua de la Armada de S. M. 
Tenía S. M. en Lisboa á primero de hebrero deste 
año de 1588 quince compañías del cargo de D. Diego 
Pimentel, del tercio de Sicilia y diez y seis compañías 
del tercio de Ñapóles del cargo de Alonso de Luzon; 
quince compañías del cargo del maestre de campo Ga- 
briel Niño ; veinticinco compañías del tercio de D. Agus- 
tín Mexia ; diez y seis compañías del tercio del maestre 
de campo Juan de Texeda ; diez y nueve compañías de 
los capitanes de Flándes ; nueve compañías de Vizcaya 
del cargo de Juan Martínez de Eecalde; doscientos y dos 
entretenidos, fiíera de otras personas que sirven. Des- 
pués se ha aumentado la gente que acudió con las dos- 
cientas velas dichas de Sanlúcar y otras compañías de 
Extremadura, Portugal y otras partes y mucho número 
de caballeros aventureros y otras compañías de caballos. 
Habia también once galeras y dos zabras de la corona 
de Portugal ; quince naos del cargo de Juan Martínez 
de Kecalde ; nueve naos y dos pataxes del cargo de Mi- 
guel de Oquendo ; diez naos del cargo de D. Pedro de 
Valdés; nueve naos levantiscas, treinta y una urcas, 
diez y nueve naos capitanas (sic) de D. Antonio de Men- 
doza; diez pataxes y ocho zabras, cuatro galeras del 



LA ARMADA INVENCIBLE. 413 

Rey, de suerte que las velas que habia en hebrero eran 
ciento y catorce, en que había 5.124 personas de servi- 
cio entre marineros, grumetes y pajes. Hanse añadido 
galeazas más grandes, y galeras y galeones, y muchas 
Velas de las dichas pasan de 900 y 1.000 toneladas, en 
que va innumerable artillería y mucha de la muy gruesa; 
infinitas municiones y ingenios de fuego , exquisitos para 
abrasar, y grandes provisiones de todas maneras. 

Va por general hasta Flándes ó donde el príncipe de 
Parma está, D. Alvaro Bazan, Marqués de Santa Cruz; 
por general de la gente D. Alonso de Leiva hasta entre- 
garla al Príncipe de Parma, y de allí vaya por general 
de la caballería del Estado de Milán, y que en Portugal 
quede por general D. Pedro de Toledo, Conde de Fuen- 
tes *, y D. Alonso Bazan las galeras de Portugal. 

La Armada que el Príncipe de Parma tiene en Flán- 
des es mucho mayor que ésta y más apercibida de mu- 
niciones y de todo lo necesario y ingenios imaginables 
y con 60.000 de guerra, gente muy lucida y ejercitada, 
la cual está en Dunquerque, enfrente de Ingalaterra, y 
el Rey de Escocia tiene hecha otra guesa Armada, y es- 
tá con 50.000 hombres en campo. El reino de Ingalater- 
ra, si Dios lo guía, se espera que saldrá de errores y sus 
católicos gozarán de libertad. Tiene la inglesa comisarios 
que tratan de conciertos con el Príncipe de Parma, y 
Su Majestad no los da audiencia. Pide S. M. á la ingle- 
sa y su reino que se reduzca á la fe católica y obedien- 



1 D. Pedro Enriquez de Guzínan y Toledo, que se llamó des- 
pués D. Pedro Enriquez de Acevedo. 



414 LA ABMADA INVENCIBLE. 



cia de la Iglesia y que nombre por sucesor de sus reinos 
al Rey de Escocia, que no es aun casado, hijo de la Rei- 
na que degolló, y que restituya las tierras que tiene usur- 
padas en Olanda y Zelanda, y que restituya lo que 
Francisco Drac ha robado y los gastos que le ha hecho 
hacer en esta Armada. No salió á cosa ella sino á daj 
un millón, dando salidas frivolas. 

Cap. 15. 

El año de 1570, habiendo el Papa Pío V declarado á 
la reina de Ingalaterra Isabel, y á sus secuaces declara- 
dos por cismáticos y herejes y rebeldes á la Iglesia, y 
apóstatas, y dado poder que cualquiera que pudiese la 
quitase el reino para sí. Jueves Sancto afijó la sentencia 
canónica, dia de Corpus Xpi, á la puerta de las casas 
arzobispales, junto á la iglesia mayor de Londres, Juan 
Felton, católico de los nobles de la ciudad, por lo cual 
la reina Isabel lo mató con horribles tormentos, cosa 
que ella siempre hace sin cesar, matando cada año mu- 
chos católicos. El año 1581 martirizó á Edmundo Cam- 
piatro, teatino, con otros muchos, tendiéndolos sobre 
un artificio de madera que los romanos llamaron Catas- 
ta^ y estirándolos con tornos por pies y manos puestos 
en cruz (véase Gilberto Genebrardo y Nicolao Sandero). 
Confirmó esta sentencia Sixto V, que vive. Son Pontífi- 
ces éstos de gran celo, como consta de sus motus pro^ 
pios y breves, con que- reforman grandemente los vicios. 

El aparato de guerra que S. M. del Rey Católico tie- 
ne en Lisboa en Mayo de 1588, son cien naves gruesas, 



LA ARMADA INVENCIBLE. 415 

como se ha dicho en el cap. 14, y cincuenta y cuatro 
pequeñas, fiíera de galeras, zabras y otros vasos, en 
que hay 8.682 marineros y 19.731 peones de infantería 
y 4.226 piezas de artillería, 6.978 arcabuces y 11.128 
quintales de picas, etc. Hay 164 caballeros aventureros, 
en que hay algunos señores italianos, ingleses y irlande- 
ses, de los cuales están en Dunquerque de Flándes con 
el Príncipe de Parma muchos que han acudido de Ale- 
mania, Ungria, Polonia, Olanda, Italia, Francia, In- 
galaterra. En Lisboa, por el arzobispo, siendo llevado 
con gran majestad y procesión desde el palacio de la 
Plaza Keal, del sitio del palacio viejo y de Santo Do- 
mingo á la iglesia mayor se bendijo el estandarte para 
esta guerra; su insignia es un crucifijo con esta letra: 
essurge ^ Domine^ et indica causam tuam^ como el de la 
Inquisición. 

Tiene el Príncipe de Parma en Flándes, en Dunquer- 
que, 280 velas en que hay 54 naves gruesas, y 100 fili- 
potes, gran número de charrúas y otras maneras de va- 
sos de mar. El Eey de Suevia, que es en la Escandía y 
Gothia, sobre Alemania y Dania ó Dinamarca, sólo en- 
vió á sueldo á S. M. 30 naves gruesas con 500 marine- 
ros. Hay zabras ó azabras muchas y otras naves hechas 
con tal artificio , que cualquiera que salte en ellas ha de 
caer á la agua. Hay mucho número de lanzas ó medias 
lanzas, cosa jamas vista, infinitas pelotas que llaman 
ollas, hechas dos mitades, que se encajan y hacen una 
bola, y de cada media bola está asido recio un gancho 
con una cadena que entra en el cañón plegada y al salir 
se abre y extiende ocho, nueve y aun doce palmos y 



416 LA ARMADA INVENCIBLE. 

rompe un mástil por medio, ó lo que tope, y son como 
la figura A; son de fierro colado, y llevan muchas ollas, 
que cada una lleva muchos coetes de fierro, y unas bolas 
llenas de canfor y fuego infernal, y cada coete lleva sus 
balas, ó una ó dos, y cada coete tiene su rueda de fierro 
para que tire siempre en alto, como la figura B; gran 
número de ingenios de fuegos arrojadizos para abrasar 
y pegar fuego ; gran número de buzados y herradas ar- 
rojadizas ; gran número de hoces para serrar y segar 
jarcias de navios y lo que encontraren, que han de ir en 
las proas, son como la figura C; mas hay muchedumbre 
de ollas de fierro y metal en que han de ir los cuetes ar- 
riba dichos, que han de ser untados de zumo de cierta 
hierba y confección. Enciende este zumo una llama es- 
pantable que mueve luego ella que no hay quien pare 

según enciende el contorno y abrasa ó pone fuego si no 
se desvia presto, ó pega fuego de lejos. 

Llevan muchos morteruelos para echar pelotas en alto 
y hundir navios, casas ó edificios al caer, y mucha can- 
tidad de arcabuces de tres y cuatro bocas ; las tres bocas 
van en contorno de la boca principal, que responde al 
medio del cañón ; las otras van en su contorno; infinitas 
pelotas de pizarra y pedernal, que dando en cosa dura 
se despedazan y hacen guijas, y hacen gran dafío en 
todo el contorno ; llevan mucho número de bateles que 
pueden nadar en poca agua, para entrar por senos, rías, 
playas y echar de la costa la gente de defensa. Llevan 
mucha cosa de bolas grandes agujereadas de parte á 
parte por medio : en el agujero de abajo ponen muchos 
perdigones y pelotas de guijarros que redondean por 



LA ARMADA INVENCIBLE. 417 

arte. Sobre los perdigones va la pólvora y el polvorín 
en el agujero, y así la meten en el tiro, y al tiempo de 
salir se enciende el polvorín y va ardiendo por el aire, 
que parece infierno, qne parece rayo, y encendida la pól- 
vora revienta y escupe de sí los perdigones con furia y 
hace gran estrago, y así llevan otros muchos ingenios. 

Ya queda dicho cómo el Rey de Suevia da al rey don 
Felipe 30 naos. Según Vitubrio, Valturio y otros auto- 
res, Archimenides, siracusano ciciliano, inventó entre 
otros extraños ingenios y machinas, instrumentos de 
fierro para arrojar con gran ímpetu grandes piedras, 
antes de Xpo., y según los chinos, Vitey, rey sirio, que 
tenía gran comercio con demonios, inventó la artillería 
y usaron della antes de Xpo. y 1500 a. contra los indios, 
y en Europa la inventó un alemán el año 1330. Fué Ar- 
chimenides 200 años antes de Xpo. 

Tiene esta Armada católica ocho escuadras de navios * 
en la primera, que es de Portugal, el galeón San Mar- 
tin, que es de mili toneladas, es la Capitana, y otros 
once ; por abreviar, tienen estos doce navios 7.737 tone- 
ladas de carga ; van en ellos 3.370 soldados y 1.293 ma- 
rineros ; es general el duque de Medina-Sidonia. El ga- 
león San Juan es Almiranta general. 

La segunda escuadra, de que es general Juan Martí- 
nez de Recalde, natural de Bilbao, es escuadra de Viz- 
caya y tiene 14 navios, el galeón Santa Ana Capitana 
y el Gangrin Almiranta. 



i El original nombra uno por uno todos los bajeles, con sus ca- 
pitanes , etc. , etc. Se extracta por no repetir estas noticias. 
TOMoTn. 27 



418 LA ARMADA INVENCIBLE. 



Cap. 16. 

La tercera escuadra es de los galeones de Castilla de 
que es general Diego Flores de Valdés, del reino de 
León, asturiano; hay 14 galeones y navios. 

La cuarta escuadra, cuyo general es D. Pedro de Val- 
dés, es de los galeones y naves de la Andalucía, tiene 
10 naves gruesas y un patax. La nao capitana tiene 1.150 
toneladas, la Almiranta, que se llama San Francis- 
co, 915. 

La quinta escuadra, que es la guipuzcoana, cuyo ge- 
neral es Miguel de Oquendo, es de 10 naves gruesas, 
dos patajes y dos pinazas. La nao Santa Ana, capitana, 
tiene 1.200 toneladas; la Nuestra Señora de la Rosa, Al- 
miranta, 945. 

La sexta escuadra es de las naves de Levante, cuyo 
general es Martin de Bertandona, natural de Bilbao, en 
que hay 10 naves, ^SiRegazona, Capitana, 1.294 tone- 
ladas, la Lawra, Almiranta, 728. 

La séptima escuadra es de las urcas, de que es gene- 
ral Juan López de Medina, en que hay 33 urcas; el 
Gro/n Frison, Capitana, y la San Salvador, Almiranta. 

La octava escuadra es de pataxes y zabras, de que es 
general D. Antonio Hurtado de Mendoza, en que hay 
22 patajes y tres zabras. La Capitana, Nuestra Señora 
del Pilar de Zaragoza, tiene 300 toneladas. 

La novena escuadra es de cuatro galeazas de Ñapóles, 
cuyo general es D. Hugo de Moneada. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 419 

La décima escuadra es de cuatro galeras del cargo de 
D. Diego de Medrano. 

(Sigue el sumario de navios, ejército, provisiones y 
pertrechos, listas de caballeros, entretenidos y aventure- 
ros, y con otra tinta, como escrita tiempo después, la 
siguiente 

Nota. — Este tan poderoso ejército tornó destrozado, 
como se dirá, por culpa, y según todos afirmaron, gran 
cobardía de su general, malos consejeros que llevó á su 
lado, y tornó afrentado, y S. M. jamas ha querido hacer 
caso del, ni oirlo ni verlo, que podia Inglaterra ser ga- 
nada con socorro de sus católicos.) 

Cap. 17. 

(Relaciona los Tercios de la infantería y compañías 
sueltas, y sigue). 

Salió esta Armada domingo á 19 de Mayo del rio de 
Lisboa, habiéndola rodeado toda el Príncipe Cardenal, 
Virey de Portugal, hijo del Emperador Maximiliano II 
y de doña María, hermana de S. M., y el Duque de Me- 
dina ha dado pregón y publicado guerra á fuego y san- 
gre contra Inglaterra, reservando S. M. para sí el oro, 
plata y perlas de las Indias que alU se hallase. Confian- 
za se tiene en Dios, tendrá el Rey católico victoria de la 
Reina Isabel (Jezabel), heresiarca calvinista, y de sus 
herejes calvinistas luteranos, por su santísimo nombre 
y por las muchas procesiones que se hacen en toda Es- 
paña y tierra de católicos y mucha oración y ayuno y 
penitencia y oración de S. M. , que se sabe que ora tres 



420 LA ARMADA INVENCIBLE. 

horas cada dia, y por intervención de los innumerables 
mártires que padecen en Inglaterrra y han padecido es- 
tos años, y ahora de nuevo, que ha muerto cuantos ca- 
tólicos ha habido á las manos, con título de traidores á 
la Reina. Entre otros innumerables padecieron el año 
1581, primero de Diciembre y año 1582, primero de 
Marzo y 28 de Mayo, Thomas Fordo, Juan Schirto, Ro- 
berto Sozano, atados unos á otros de pies y manos y 
puestos en un zarzo boca arriba, y fueron arrastrados 
por Londres atados á las colas de unos caballos cayendo 
mucha agua , y llegados al patíbulo fueron muertos uno 
á uno por espantar á los otros. El primero fué Thomas 
Fordo, varón grave y docto y que habia hecho gran con- 
versión. Persignóse, cosa que estos herejes abominan; 
confesó la fe ; exortó á todos á confesarla para poderse 
salvar. Atajólo el Vizconde de Londres, que presidia el 
martirio, diciéndole que dejase eso y confesase las trai- 
ciones contra la Reina y su reino. El se descargó y á la 
pregunta que le hizo, que le parecía de la Bula de 
Pío V , en que condenaba á la Reina , respondió como 
católico. Hizo luego un mozo gran acusación contra él 
de traidor y que en Roma habia conjurado contra la 
Reina. Prometióle el Vizconde perdón si decía mal del 
Papa. Como nada aprovechase, fué ahorcado del pértigo 
del carro en que lo tenían puesto, invocando á Jesús, y 
fué despedazado medio vivo por el verdugo, y luego lle- 
vado Asurto al martirio por donde Fordo, y loándolo y 
llamando á Jesús y Santa María, que faé gran rabia 
para los herejes. Prometiósele el perdón, como á Fordo, 
pero no bastando cosa, fué hecho del lo que de Fordo. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 421 

Hicieron lo mesmo de Tosano, que nunca quiso confesar 
que la Reina era cabeza de la Iglesia en las cosas ecle- 
siásticas, como las leyes de Inglaterra lo dicen. Luego 
sacaron del mesmo castillo de Inglaterra otros cinco 
sacerdotes & martirizar, llamados Guillelmo Silveo , Lú- 
eas Riveoz, Lorenzo Ricarso y Thomas Cotaman, los 
cuales iban cantando el Te JDeum y murieron como los 
dichos. El valeroso jesuita teatino doctísimo y diestro 
en lenguas latina, griega y hebrea, padeció con otros 
el afio 1581 , el cual faé descubierto por uno que fingió 
ser católico *. 

Cap. 20. 

Habiendo salido la Armada de Lisboa como dicho 
queda, corrió tormenta de sesenta horas, lo cual sabido 
en la Corte, en Madrid, se hicieron solemnes y conti- 
nuas procesiones y procesión general de todas las órde- 
nes y de disciplinantes, y por todo el reino, con mucha 
oración y ayunos, limosnas y penitencias, y S. M. tiene 
cada dia sus horas de oración. Sacaron en Madrid & 
Nuestra Señora de Atocha ; tuviéronla en la villa tres 
dias, frecuentando las devociones. Fué Dios servido que 
el daño fué poco y tornándose á ayuntar toda, sin faltar 
ni un palo ni perecido persona, en la Coruña, de donde 
salió la vuelta de Inglatera á 19 y 20 de Julio y con 
muy próspero viento. 

Escribió al Duque de Medina, general de la Armada, 

* Sigue larga relación de otros que fueron ejecutados por la fe 
católica. 



422 LA ARMADA INVENCIBLE. 

un religioso dominico, que tuviese buen ánimo, porque 
dos santas personas que confesaba le certificaban que 
habian en espíritu visto pelear las Armadas , y que la 
suya vencia, en que iban dos ángeles con espadas des- 
nudas peleando, con una cruz en medio y en gran cla- 
ridad, y la Armada inglesa cubierta de un velo negro, 
y María de la Visitación , monja sancta de la Anunciata 
de Lisboa, que tiene las llagas de Xpo, lo consoló di- 
ciéndole que el dia de Santo Domingo se perdió el Rey 
D. Sebastian y que el dia mesmo tornaría el Santo en 
favor de los fieles, y á un capitán portugués, marido de 
una prima suya que la rogó mucho la consolase, la con- 
soló pidiéndole la bandera de su marido, y dándosela 
plegada la puso entre sus manos y dejó impresa en ella 
sus llagas. Es mujer que obra grandes milagros. 

Nota posterior, — Todas estas visiones y cosas de esta 
monja averiguó después la inquisición ser falsedad y 
engaño, y que esta priora de la Anunciata, porque no se 
uniese Portugal con Castilla y S. M. desistiese, con dia- 
bólico ingenio de espejos opuestos al sol, con que res- 
plandecía su rostro y con artificio de ruedas cubiertas 
con las faldas, se levantaba, lo cual vían por agujeros 
de la puerta de su celda, y con vermellon tenía hechas 
las llagas, y el costado con esto y punta de cuchillo, y 
la corona, etc. Fué castigada y está reclusa. 

Cap. 22. 

Habiendo la Armada católica salido de la Coruña, 
llegó á embocarse al octavo dia, sábado á 30 de Julio 



LA ARMADA INVENCIBLE. 423 

de 1588, de Ingalaterra, el qnal dia se mejoró hasta el 
paraje de Plemna, donde comenzó á descubrir la Arma- 
da enemiga. Otro dia con borrasca y cerrazón, habiendo 
el enemigo seguido con 60 velas la retaguardia de nues- 
tra Armada católica y cañoneando sin hacer daño ni 
querer aguardar ni venir á las manos , retirándose con 
sus naves veleras y muy ligeras, y dado dos cañonazos 
en el trinquete de la Almiranta San Juan católica, y 
Retirándose, se rompió el bauprés y árbol de trinquete 
de la Capitana de D. Pedro de Valdés, encontrando otra 
nao de su escuadra, el cual quedando rezagado á favo- 
recer una nao en que se habia prendido fuego y recoger 
su gente, fué acometido por 14 naos del enemigo, de 
las cuales echó siete á fondo (sic), y si no fuera por el 
navio de fiíego se salvara. En fin, habiendo peleado has- 
ta que de 800 hombres no le quedaron sino 24, se rin- 
dió, que no pudo ser socorrido por ir la Armada muy 
adelante, y así ftié llevado á Ingalaterra, donde es muy 
mirado. El navio quemado fué la Almiranta del general 
Oquendo, valeroso mareante, vecino de Guipúzcoa. Sal- 
vóse con la gente. (Véase el cap. 29.) 

A los 2 de Agosto, estando la Capitana católica á 
barlovento de su Armada, cerca de la enemiga, cargó el 
enemigo sobre ella con mucha furia con toda la arti- 
llería, pero respondió de manera, que queriendo abor- 
darla se retiraron los enemigos con ésta sola y no po- 
derla socorrer por una hora cuasi. A los 3 de Agosto 
una galeaza católica derribó la antena mayor á la Al- 
miranta inglesa, que era Capitana de su Armada. A 
los 4, enfrente de la isla Dunic, que está enfrente de 



424 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Hantona, en medio de la Canal, picó el inglés en la re- 
taguardia católica haciendo mnestra de querer embestir, 
pero jamas osó acercarse más de á tiro de cañón, y aun- 
que nuestra Armada procuraba abordar no era posible 
por ser los navios grandes y los del inglés pequeños y 
muy ligeros de la vela, que hacian en esto gran venta- 
ja. Vióse el navio mayor del enemigo á punto de que lo 
alcanzara el galeón Sant Martin^ pero salváronlo 11 
chalupas esqui&das que lo aferraron, de las cuales traia 
muchas. Fueron echados á fondo dos navios de la Rei- 
na inglesa y otros algunos. A los 5 había calma y estu- 
vieron las Armadas á vista la una de la otra, y á los 6 
refrescó el viento en popa, habiendo el inglés engrosada 
su Armada en número de 100 velas, y llegaron ala 
rada de San Juan, que es el estrecho entre Calés de 
Francia y Diepra de Ingalaterra, y á la tarde dio la Ar- 
mada católica fondo junto á Calés, y lo mismo la ingle- 
sa hereje, á su vista. 

A los 7 tomó á refrescar el tiempo y á los 8 arrojó el 
inglés ocho navios de fuego que llaman carantomamias 
con buen viento contra la Armada católica para abra- 
sarla, pero desvióse y los navios pasaron sin hacer daño. 
Habia dejado nuestra Armada á la inglesa tan destro- 
zada que tuvo necesidad de recogerse á sus puertos á 
repararse. Pidió Juan Martinez de Recalde y otros ca- 
pitanes al Duque de Medina que la acometiese, pues era 
cierto que no eran más de 40 naos destrozadas. Entró 
el Duque en Consejo*; fueron de parecer los capitanes 
andaluces que no, porque el Bey habia mandado que no 
lo hiciesen sin primero ayuntarse con la Armada de 



LA AEMADA INVENCIBLE. 425 

Flándes, y así no se atrevió á acometer, diciendo que sí 
no le sucedia bien el Rey lo degollaría. 

Llevaba el Duque orden del Rey de llegar á la rada 
dicha de San Juan, á donde por mandado de S. M. se 
le habia de ayuntar el Príncipe de Parma, gobernador 
de los estados de Flándes por el Rey de España, con 
su Armada, que habia de tener & punto para cuando el 
Duque allí llegase, pero no la teniendo aprestada, con ha^ 
ber tenido sobrado tiempo, no la tuvo á punto y envián- 
dolé á decir el Duque que acudiese para entrar en In- 
galaterra juntos, le envió á decir que se esperase ocho 
dias, y luego pidió más tiempo, y finalmente, como ni 
después estuviere apercibido, no salió á ayuntarse con el 
Duque, el cual con su Armada con temporal que tuvo, 
navegó la vuelta de Escocia y el Príncipe ahorcó y hizo 
cuartos al gobernador de Dunquerque, donde la Arma- 
da de Flándes estaba, diciendo que por su causa la Ar- 
mada no estaba aprestada, el cual se excusó diciendo 
que él no tenía la culpa. 

Acá en España echan la culpa al Príncipe y que ma- 
liciosamente no se aprestó, por lo cual no se ha hecho 
entrada eu Ingalaterra este año. El tiempo descubrirá 
la verdad; y así se tornó la Armada á España, habien- 
do rodeado á Ingalaterra, Escocia y Irlanda, la cual 
no iba tan proveída de mantenimientos como sus oficia- 
les hicieron entender al Rey, los cuales se cree serán 
castigados como lo merecen. 

Desembarcó el Duque de Medina, general de la Ar- 
madja, en Laredo y muy mal sano, que apenas se podia* 
tener en los pies, y así lo traian en silla bien atormen- 



426 LA ARMADA INVENCIBLE. 

tado de pesar de tornarse sin efectuar lo que para que 
iba. Desembarcó parte de la Armada en Santander, y 
Oquendo con otra parte en los Pasajes, entre San Se- 
bastian y Fonterrabía, en su pueblo y tierra. La galea- 
za Capitana encalló junto á Calés, se recostó y se per- 
dió ; salvóse la gente. Era general de las galeazas, como 
se ha dicho, D. Hugo de Moneada, el que por haberle 
Drac con un cañonazo llevado toda la popa y hecho 
mucho daño, dio con la galeaza en los bancos de Calés, 
donde se libró la gente, artillería, y el resto en el ca- 
pítulo 25 y 26 se pondrán los acontecimientos que ha 
habido y diversas relaciones, unas contrarias de otras, 
y en fin, son opiniones nascidas. de contrarias volunta- 
des, y como dicen, cada uno alaba sus agujas, y por no 
me haber yo hallado en esta jornada, ni todos en la 
Capitana donde iba el Duque, no podré escribir ahora lo 
que es verdad hasta que el tiempo nos diga la certeza. 
Lo más cierto se contará en el cap. 27, 28 y 29. 

Cap. 26. 

Lástima me hace escribir lo que á una Armada tan 
poderosa, como queda referido, le ha sucedido por falta 
de los ministros della y de no estar el príncipe de Par- 
ma aprestado para ayuntarse con la suya. Habiendo, 
pues, nuestra Armada entrado en la canal de Ingla- 
terra, como queda dicho, según Julián Fernandez de la 
Piedra, natural de la villa de San Sebastian de Gui- 
púzcoa , señor de un navio que vino y filé en compañía 
del valeroso capitán Miguel de Oquendo, que tornó á los 



LA ARMADA INVENCIBLE. 427 

Pasajes y murió en su casa á 2 de Octubre deste año 
de 1588, harto triste de ver que la Armada haya torna- 
do sin hacer su hecho, pudiendo ; cuenta este Julián que 
habiendo entrado la Armada en este canal, envió el du- 
que de Medina (que nunca allá hubiera ido) un bKSca 
ruido ^ como dicen, para saber lo que habia, que cogió 
un barco con seis pescadores, de quien supo que Plemua 
estaba muy desapercibida, sin gente y sin guarnición, 
sin persona que pudiera tomar arcabuz, y lo mesmo 
toda aquella comarca por algunas leguas, y que estaba 
Francisco Drac allí con 40 velas, y que más adelante 
habia más, que se habian de ayuntar con él. 

Fueron de parecer que se tomase este puerto D. Alon- 
so de Leiva y Juan Martinez de Recalde , Miguel de 
Oquendo y otros muchos, como queda dicho, y los 40 
navios, pues era cosa fácil, y el Duque no quiso, antes 
mandó que so pena de la vida pasasen adelante, y así 
lo hicieron, harto contra su voluntad. 

Así como pasaron , luego el Drac salió de Plemua y 
fué siguiendo nuestra Armada, picándola en la reta- 
guardia, donde iban dos galeazas, la una de las cuales, 
hallándose muy dentro de la Armada enemiga y cuasi 
perdida, la socorrió D. Pedro de Valdés con su nao y la 
salvó , y hallándose muy dentro en la Armada enemiga, 
le rompieron la vela mayor y de popa, y disparó dos 
piezas pidiendo socorro al Duque. Acudieron á socorrer- 
le Juan Martinez de Recalde y Oquendo, pero luego los 
mandó el Duque, so pena de la vida, que le dejasen y le 
siguiesen, y así lo hicieron, harto contra su voluntad. 
Envió luego el Duque á D. Pedro de Valdés dos pina- 



428 LA ARMADA INVENCIBLE. 

zas, pidiéndole le enviase en ellas 50.000 ducados que 
llevaba del Rey, y él respondió que á donde se aventu- 
raba su vida y de tantos caballeros é hidalgos como en 
su nao iban, bien se podian aventurar estos dineros. 
Embistióle el enemigo viendo que no era socorrido ; pe- 
leó valerosamente, que hizo gran estrago en la Armada 
enemiga, y al fin faé preso con otros 13 que le queda- 
ron de 800 que tenía, y está en Inglaterra bien tratado, 
habiendo hecho su deber. 

Caminó el Duque adelante y llegó á la isla Duic, que 
está enfrente de Antona, la cual pudiendo tomar, tam- 
poco quiso, aunque los capitanes dichos y Martin de 
Bertadona le hicieron muchas protestas, excusándose 
con que no llevaba orden de S. M. de pelear hasta ayun- 
tarse con la Armada de Flándes, con ser cosa cierta que 
si S. M. estuviese allí se lo mandara tomar ; pues el ga- 
nar á Inglaterra pendía en tomar puerto, siendo cierto 
que no tenía el enemigo en tierra más de 6.000 hom- 
bres y mal armados, y la Armada enemiga no tener 
sino marineros y artilleros. Tiene esta isla rio y puertos 
á Neuport, Santa Susana, Santa Caselina, Le Remout 
y de Denost, etc. 

Envió el duque de Medina al príncipe de Parma cinco 
patajes para que se embarcase cuando él llegase y hi- 
ciese su hecho. Fué en uno dellos D. Jorge Manrique, 
veedor general de ambas Armadas. Entró en Dunquer- 
que, que halló al proveedor de la Armada de Flándes, 
que no tenía hechas prevenciones de bastimentos, muni- 
ciones, ni cosa, etc. Finalmente, preguntándole cómo 
estaba tan desapercibido, habiendo enviado á llamar la 



LA ARMADA INVENCIBLE. 429 

Armada de España, respondió el D. Jorge que se tor- 
nase á la Armada de España que en ella podía pregun- 
tar esto, y él le dijo que en la de Flándes también, pues 
tema comisión de S. M. Avisó el proveedor al duque de 
Parma de todo, y el D. Jorge le fué á hablar. Rescibió- 
lo muy mal el Príncipe, con ir con el Duque de Pastrana, 
Principe de Asculi y otros caballeros españoles; habién- 
dole dicho el D. Jorge que luego se embarcase , y él di- 
cho que él no tenía que ver en esto, y finalmente el 
Principe le quiso echar mano, más no se lo consintieron 
estos caballeros y 6.000 españoles que estaban para em- 
barcarse. 

Dijo el Principe á D. Jorge que se tornase á la Ar- 
mada ; respondióle que no tornarla sin dar noticia á Su 
Majestad de lo que pasaba, y así lo hizo. En este medio 
filé lo d,e los navios de faego que echó Drac, de que se 
ha dicho, y del temporal que llevó la Armada de Espa- 
ña hacia Escocia, y el ayuntarse con Drac otras velas de 
Ingalaterra, Olanda, Gelanda y otras partes, de mane- 
ra que tenía más velas que nuestra Armada, aunque 
todas chicas, salvo 12 que eran de á 1.000 y de 800 to- 
neladas, y con esta Armada mayor que la de España 
anduvo ocho dias picando á nuestra Armada, sin osar 
abordar, y porque tenía mandato de su Reina que no 
abordase, por estar todo el amparo de Ingalaterra en 
tener su Armada en pié. Deseaba nuestra Armada abor- 
dar, aunque el Duque lo rehusaba mucho, que según 
dicen andaba enfermo y muy medroso. Buzo nuestra Ar- 
mada mucho [daño] al enemigo : echóle muchos navios 
á fondo ; matóle mucha gente. 



430 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Así como la Armada enemiga vio á nuestra Armada 
que iba ya emparejada con la mitad de Escocia, se tor- 
nó, y el Duque dio la vuelta por encima de Escocia, y 
al tiempo que quería entrar por la canal de entre Esco- 
cia y Irlanda, los capitanes arriba dichos le hicieron 
muchas protestas que se tornase á Ingalaterra y no 
tornase á España con tanto deservicio de su Rey y de 
toda España y su gran fama, y no lo queriendo hacer, 
lo dejaron venir y se quedaron para tomar á Ingalaterra 
con 80 velas más buenas y bien proveidas, y así se co- 
menzaron á apartar del Duque, que se vino por entre 
Irlanda y Inglaterra, á donde cogió tres navios de Inga- 
laterra con sal y no se que pescadores, y desembarcó en 
Santander, Laredo y Castro, siguiéndole los que con él 
quisieron tornar, harto muertos de hambre y sed, y he- 
ridos y enfermos, y todos muy quejosos del Duque, que 
con estar muy abastecidos los navios no lo proveia, y 
morían y murieron muchos de hambre y mal tratamien- 
to. Vínose también Oquendo por estar enfermo, harto 
penado por no poder haberse quedado con los capitanes 
arriba dichos. 

La causa porque no fué socorrido D. Pedro de Valdés, 
ftié traza de Flores, por enemistades viejas que tenía 
con el dicho D. Pedro, rigiéndose el Duque por el Flo- 
res, lo cual entendiendo el capitán Villaviciosa, almi- 
rante de la escuadra de Oquendo, dijo al Flores, pasan- 
do con su navio, que mirase lo que por su ocasión se 
habia perdido, y que si por su consejo se guiara en la 
Tercera, fuera lo mesmo, y que él informaría á S. M. con 
otras cosas suyas, que él sabía muchas. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 431 

Dando la Emperatriz el pésame de lo sucedido, le 
respondió (el Rey) con buen ánimo, que Dios lo debía 
ordenar así, pero que no dejaria de procurar esta em- 
presa aunque no le quedase estaca en pared y viese que 
todo se destruia, y esto no en un afio, sino en diez ó 
doce, y dice este capitán Julián Fernandez, que él ha 
andado toda el Armada que ha tornado y que toda venía 
muy proveída de bastimentos y de todo lo necesario, y 
que había mucha salud, y que en los navios de Oquendo 
no había muerto nenguno, y lo mesmo de los del Du- 
que ; pero yo veo á todos venir quejándose de terrible 
hambre y sed que han pasado, y á capitán he oído decir 
que en veintiséis días no comió sino garbanzos molidos, 
y por día medio cuartillo de agua, y otros principales 
cuentan otras miserias. 

El Duque ha ido á la corte de S. M., y afirman que 
su Majestad no ha querido oír á nengun caballero que el 
Duque le ha enviado, ni ante de desembarcar ni después. 

Habiendo el Duque de Medina [escrito] á Valladolíd 
y Burgos, y al arzobispo de Burgos y obispo de Falen- 
cia para que le socorriesen con médicos , cirujanos , boti- 
ca, ropa, trapos y otras cosas para los heridos y enfer- 
mos, les escribió S. M. mandándoles lo hiciesen así y 
que le enviasen á decir lo que hacían. El día de San 
Francisco, 4 de Octubre, se juntó Valladolíd é enviaron 
todo lo dicho con 60 acémilas, 12 con vino de Alhaejos 
y 400 mantas frazadas , conservas, azúcar, 2 con pastas, 
2 con barriles de conservas, 2 de batídíllos, 2 de mer- 
meladas, 2 de trapos con 2 regidores. El arzobispo 
envió 3.000 ducados. 



432 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Dicen que cada uno habla de la feria según le va en 
ella, y por no quedar corto, diré en el cap. 27 y 29 otra 
relación que se tiene por la verdadera historia en lo que 
en esta jornada ha habido , y en el cap. 26 se pondrá 
otra relación favorable al Duque de Medina, hecha en 
Madrid por los de su valía, muy contraria á la de este 
capítulo, pero en el 27 se dirá lo que ha pasado : lo 
cierto se dirá luego. 

Muchos han escripto esta ¿ornada infeliz de Ingalater- 
ra, y los criados del Duque de Medina y los de su casa, 
allegados y amigos, defienden mucho al Duque con la 
pluma, y á lo que por cosas que ellos han dicho en se- 
creto á amigos, muy al contrario de lo que escriben, 
conformándose en esto con los que escriben y refieren la 
verdad, que son todas las personas graves y de crédito 
que en esta jornada se halló, y todo el común de ella, 
generales, coroneles, maestres de campo, capitanes, al- 
féreces, ministros y oficiales, soldados y marineros, y 
no he encontrado con hombre que así no lo afirme, fue- 
ra de las escrituras auténticas que dello hay de escriba- 
nos que dieron fe de las peticiones, persuasiones, conse- 
jos , protestos de los daños en que incurría la Armada 
de S. M. , que al Duque continuamente se hacían, y de 
cómo España no peleando y no tomando tierra y no aco- 
metiendo al enemigo y compeliéndolo á pelear, perdía 
su reputación y fama y caía de su nombre y lo cobraba 
el enemigo, y ni por esto ni por ningunas otras razones, 
teniendo buenas comodidades, jamas lo pudieron mover 
ni animar á pelear, ni consentir que Oquendo ni Juan 
Martínez de Recalde, hallándose con ventaja y pudiendo 



LA ARMADA INVENCIBLE. 433 

compeler al enemigo á pelear ó á ser destruido, los quiso 
dar licencia, antes con grandes penas se lo estorbó. Ni 
se pudo acabar con él que socorriese á D. Pedro de Val- 
des, ni después á D. Francisco de Toledo, hermano del 
Conde de Orgaz, que estando surto y encalmado cerca 
de Dunquerque, fué combatido su galeón dos dias y una 
noche de veinte galeones, los mejores. del enemigo, que 
sin dubda fueran presos 6 destruidos si el Duque lo so- 
corriera, como D. Francisco se lo rogó, el cual con re- 
fresco de viento que le vino se retiró á Dunquerque, ha- 
biendo enviado al Duque los caballeros mozos que tenía, 
al hijo mayor del Conde de Orgaz y otro, que pelearon 
como leones, los cuales murieron, por darles el Duque, 
habiendo enfermado, las aves y carne cocidas con agua 
4e mar, sobrándole agua dulce. 

Finalmente, habiendo acontecido cosas como éstas, 
y pudiendo echar gente en Ingalaterra, no quiso, con 
saber que apenas la hubiera echado, cuando acudieran 
los católicos, que eran muchos y se escondieran los he- 
rejes, que estaban llenos de miedo, lo cual afirman ellos 
y captivos que cada [dia] vienen rescatados de Ingala- 
terra. Se tornó á España rodeando por lo más alto de 
Escocia, por mares frigidísimos y peligrosísimos, llenos 
de peñascos, islas, isleos y mares incógnitos á los espa- 
ñoles, con que mató y destrozó más de quince mil hom- 
bres, de frió, hambre y otras miserias, tormentas y aguajes 
y naves rotas que se hundieron. Vínose á Santander sin 
conservar la Armada no se curando sino de [él]. Perdió 
la honra, reputación y fama de España y la de su per- 
sona y casa y que ganaron sus animosos y famosos par 

TOMO n. 88 



434 LA ARMADA INVENCIBLE. 

sados, teniendo cobardía y contínno pavor y miedo de 
morir, cosa muy ajena de sus pasados, y lleno de avari- 
cia, dureza y crueldad, que aun á caballeros sevillanos 
que desembarcaron con él, muy enfermos y destrozados, 
y uno con un brazo menos, no sólo no los quiso socorrer 
con su sueldo, pero ni con emprestidos, y así tomó el 
camino para su casa, llevando muchas acémilas carga- 
das de dinero consigo. Y así como en todo se mostró pu- 
silánime y de mal gobierno, así fué menospreciado de 
todos, y lo corrieron y afrentaron, baldonaron y deshon- 
raron por todo el camino, y aun apedrearon los mucha- 
chos en Medina del Campo y Salamanca. 

Bien pronosticó su mujer, la Duquesa, que es muy 
avisada y aguda, las infamias y daños que la Armada 
habia de recibir y España y el Duque, si él iba por ca- 
beza, y así cuando lo supo procuró, como que sabía bien 
cuan para poco era, de estorbarlo, y como no pudo, es- 
tuvo muy triste y afligida, y consolándola y animándola 
ciertas señoras amigas y no se consolando y insistiendo 
en consolarla diciéndola que el cargo que al Duque ha- 
bia dado S. M. era el de más honra y provecho que ha- 
bia habido, no pudiendo ya acabar con ella que cesase, 
dijo: «Señoras, no me entendéis; yo sé que el Duque 
es bueno para dentro de su casa y para donde no lo co- 
nocen, y pésame que lo han de conocer y ha de perder 
su reputación.» 

No acabará España de tener en su memoria esta men- 
gua jamas, y si el Duque fuera persona tal, el pesar y 
tristeza lo hubieran muerto, pero él caminó aún desde 
Santander tan descubierta la cara y tan ufana como si 



LA ASMADA INVENCIBLE. 435 

hubiera triunfado dentro en Londres, y aun sobrárale 
para morir de pesar el ver que S. M. jamas ha consenti- 
do que venga á su corte ni ha hecho caso, y de cierto 
se holgara [la opinión] que S. M. lo hubiera castigado 
ejemplarmente , y bien es que todos publiquen sus cartas 
para que los otros no hagan otro tanto. 

Cap. 26. 

La Armada del rey D. Felipe II salió de la Coruña 
contra Ingalaterra á 22 de Julio y luego calmó, y á los 
23, al amanecer, tornó el viento y caminó. A los 24 na- 
vegó con buen tiempo y la galera patrona se apartó de 
la Armada y caminó la vía de Guipúzcoa y estuvo en 
los Pasajes, habiéndola tenido por perdida, porque ha- 
da mucha agua. A los 25 envió el Duque de Medina 
con D. Rodrigo Tello á avisar al Príncipe de Parma del 
paraj« en que se hallaba para que acudiese á juntarse 
con él. Á los 26 calmó el viento y hubo aguaceros y 
niebla muy espesa con que la Armada se esparció. A los 
27 vino una borrasca que duró todo el dia y la noche. A 
los 28 se aplacó el tiempo y hallaron que se habian 
apartado de la Armada cuarenta naos y las tres galea- 
zas. A los 29 se juntaron los navios y galeazas que se 
habian apartado. Salvo la Capitana de Eecalde en que 
iba el maestre de campo Isla, y las tres galeazas. 

(Continúa esta relación según el Diario del Duque, 
ya trascrito en otra parte, y al concluirla dice): 

Con todo lo que en esta relación se ha 'dicho, que en 
lo que toca á las refriegas es verdadera, cargan mucha 



436 LA ARMADA INVENCIBLE. 

y ■ ■ ■ lililí» lllll I— ll»! ^^^^— ^■^^M^^^^B^B^i^i— — ^^^— ^i— ^^^M^^^^^^ 

culpa los capitanes y caballeros y soldados al Duque de 
Medina, que pudiera, si quisiera, seguir el consejo de 
D. Alonso de Leiva, Juan Martinez de Recalde, Oquen- 
do, Bertandona y otros, apoderarse del enemigo y de 
su Armada una noche que tuvo el viento por suyo y se 
halló con mucha ventaja. 

Cap. 27. 

No acaban los capitanes, caballeros y todos cuantos 
fie han hallado en esta jornada contra Ingalaterra, de 
quejarse del Duque de Medina de no haber hecho su 
deber, notándolo de tímido, cobarde y de poco ánimo y 
mal consejo y de no haber sido para tomar tierra en In- 
galaterra pudiendo, y hacerse señor del enemigo, como 
fíe acaba de decir, ni para á lo menos tomar puerto en 
Flándes y esperar allí á lo que S. M. le mandaba hacer 
y aguardar á que el de Parma se aprestara, pues ha so- 
brado tiempo, y tal, que ha hecho lindo otoño y estío, 
con que ha arruinado mucho la gran fama de España y 
sus muy felices sucesos, y menguado la gran reputación 
de sus pasados, y causado temor acá y á los enemigos 
osadía, y dejado muertos muchos caballeros y perdidos 
á cañonazos y de hambre, que no habia hora que no 
echaran á la mar trece 6 catorce que morían de hambre, 
lo cual se excusara tomando allí tierra en un cabo 6 en 
otro. Es lástima oir las cosas que cuentan. Echaron al 
mar los caballos, que eran muchos y muy buenos, y las 
muías, que es gran pérdida, y si lo que todos los que 
en este viaje se han hallado [dicen] es verdad, no ha 



LA ARMADA INVENCIBLE. 437 

habido capitán más cobarde en el mundo, pues se metía 
entre sacas de lana en las refriegas , y hacía que navio» 
lo guardasen. 

Ha sido el sentimiento que España ha hecho y hace 
de esta caida de su fama, que no se puede creer, y la 
saña que al Duque de Medina ha cobrado, con que ha 
destruido la gloria de sus pasados y casa, y la de don 
Juan Alonso de Guzman el Bueno, que la fdndó, que 
aun no fdé para dar traza y enviar barcas ó bajeles á al- 
guil rio de los muchos que por aquellos mares hay, y 
hacer aguada, ni para desembarcar ó llevar su Armada 
á los puertos de Flándes, donde tantos hay, y esperar á 
que el de Parma se aprestase, pues estaba tan cerca de 
Flándes, en la costa de Calés. 

(Describe los puertos de Flándes á que pudo acudir.) 
Estaba S. M. informado bien de las cosas del Duque 
de Medina antes que desembarcase en Laredo y después, 
y queriendo el Duque ir á la corte, le mandó S. M. ir á 
su casa, no le queriendo ver ni oir, y así se partió para 
ella: entró en Valladolid en 10 de Octubre á las cuatro 
del dia, muy desatapado y sin máscara, como si tornara 
triunfante. Aposentóse en el huerto perdido , en un me« 
son, que aun no fué para hacer recado á algún señor ó 
caballero de los muchos que hay allí para aposentarse, 
y la primera cosa que pidió á la huéspeda fdé pregun- 
tarle si habia cuellos de cadeneta, y así se los buscó y 
que regalase á sus criados. Visitáronlo algunos caballe- 
ros y el Marqués de Poza le preguntó cómo no habia 
hecho lo que tantos capitanes le aconsejaban, y toda 
fué disculparse diciendo que S. M. le habia mandado que 



438 LA ARMADA INVENCIBLE. 

siguiese en todo el consejo de Diego Flores, aunque to- 
dos votasen lo contrario, y que así lo habia hecho, no 
mirando que si S. M. allí se hallara mandara lo contra- 
rio, pues era deshacer al enemigo con seguro. Otro dia 
de mañana cabalgó en un machuelo, llevando consigo 
siete machos cargados de riqueza y cinco con dinero, y 
descubierto y por medio de Valladolid, porque se vea si 
le faltaba á este avariento dinero , que escribió lo con- 
trario á Burgos, Valladolid y Falencia. 

Con venir tal ha puesto á España y tanto afán, ^ue 
Su Majestad en las Cortes que en Madrid se libra y jun- 
ta de generales, pide al reino catorce millones, cincuen- 
ta mil hx)mbres, y se trata que por villas le sirvan con 
soldados, ftiera que aposentan los soldados por las tier- 
ras del, y á Antonio de Guevara, natural de Segovia y 
Junquitu de Álava, que fué el proveedor de la Armada, 
manda S. M. vaya á su casa y ha puesto otro en su lu- 
gar. Trujo el Duque tres mil enfermos y heridos y so- 
corriólos bien Burgos y Valladolid por mandado de Su 
Majestad, como queda dicho, con doce cargas de vino 
de Alahejos, doce de azúcar blanco, y el polvo, dos de 
raíces de lengua buey y escorzonera, cuatrocientas fra- 
zadas y cuarenta arrobas de bizcochos, veinte de rosqui- 
llas, pastas, almendras y otras cosas, con mucha canti- 
dad de botica, dos cirujanos y boticarios, tres mil pares 
de calzas y muchos sombreros y paño para ropillas, con 
que fué el mayordomo de la villa de propios con sesenta 
acémilas cubiertas de reposteros colorados con las armas 
de la villa, y todo dentro de tres dias. La fecha de la 
<^rta del Rey esa primero de Octubre, la muy leal villa 



LA ABMABA INVENCIBLE. 439 

de Valladolid, al Consejo, justicia, regidores, caballe- 
ros, etc. 

En este tiempo desembarcó en la Comña Juan Mar- 
tinez de Recalde con su galeón y mucha parte de la Ar- 
mada. Vino con Recalde Martin de Bertandona. Vino ru- 
mor fabuloso cómo el almirante de Ingalaterra y Drac 
fderon vencidos en isla Duic y Antona y presos por el 
Duque de Medina, y tomada Antona y otras muchas 
patrañas, que á la llegada del Duque en la costa de In- 
galaterra se sembraron. El daño de nuestra Armada ha 
sido muy grande, pues ha perecido mucha gente y no- 
bleza, hundidos muchos navios con mucha gente, antes 
de llegar á la rada de San Juan. A la parte de Calés se 
filé á fondo el galeón San Mateo en que iba D. Diego Pi- 
mentel, que se escapó en una barca y se fdé á Calés, en 
que se perdió mucha gente; y la galeaza Real en que iba 
D. Hugo de Moneada, dio, maltratada del enemigo, en 
los bancos de Calés, adonde murió peleando el D. Hugo 
con otros, y otros salieron á Calés, en donde el goberna- 
dor desde el castillo defendió la galeaza que no la llevase 
el enemigo, y envió á la Armada algunas provisiones. 

Cerca destos bancos se vio el cobarde Duque, que así 
lo llaman los capitanes, tan acobardado y medroso, pa- 
reciéndole que allí habia de perecer, que se quiso dar al 
enemigo y estuvo ya á punto de enviar una zabra ; pero 
remstieron los capitanes ya dichos, y sobreviniendo vien- 
to se hizo á la vela llevando el viento la Armada la vía 
de Escocia, que no fué para tomar tierra en Flándes, 
pudiendo. Hundióse el navio del maestre de campo don 
Francisco de Toledo ; salióse él, que salió á Neuport con 



440 LA ARMADA INVENCIBLE. 

otros muchos, pero ahogóse su sobrino D. Lorenzo de 
Mendoza, lindo mozo, con otro primo suyo. Hundióse 
otro navio á la tornada que hizo la Armada del Duque 
por sobre Escocia entre Ingalaterra y Irlanda, yendo á 
tomar puerto en lo más bajo de Irlanda, dando en unos 
bancos. Era este navio de los Pasajes : perecieron todos 
los que iban en él, que eran 700, y su propio dueño, y 
han perecido otros navios yéndose á fondo, que hacían 
mucha agua y era viejos. 

Afírmanme los capitanes y soldados que han visto 
la mucha cobardía del Duque, y que D. Alonso de Lei- 
va, arrimándose á su galeón, dijo en alta voz : <í¡Ctter~ 
po de Dios y que nos ha dado S. M. un hombre para 
la mar que no sabe aun andar por tierra! ^f) y otras 
cosas á este tono. Que Oquendo, allegándose también 
al galeón del Duque dijo: «/JSa, gallinas^ á las al- 
madrabas^ á las almadrabas á pescar atunes , pues no 
son para pelear Id; motejándolo y á sus andaluces, de 
cobardes , y que no sabían ni eran para más que para 
pescar atunes en las almadrabas del Duque, que así lla- 
maban al Duque gallina, y á los andaluces gallinas, y 
á los soldados les dijo que echasen en la mar el con- 
sejo del Duque, que era Diego Flores de Valdés, y que 
luego se haria bien la guerra. Hizo proceso el Duque á 
Oquendo; envióle á Su Majestad, leyólo, y sonrióse; 
dicen los capitanes que el Duque siempre andaba hu- 
yendo y que no le podían hacer acometer, y que el ene- 
migo andaba en un pataj muy solícito, animando á los 
suyos como valeroso capitán. 

Dice más, que sí el Príncipe de Parma acudiera si- 



j 



LA ARMADA INVENCIBLE. 441 

quiera con 20 velas, con el ánimo que dieran fuera cosa 
cierta apoderarse de Ingalaterra. 

Algunos excusan al Duque de haber venido por sobre 
Escocia, diciendo que el viento le era contrario para to- 
mar por la canal, y que la corriente de mar le era contra- 
ria, pero claro es que pudo tomar tierra en Ingalaterra & 
su salvo y aguardar tiempo y proveerse, y que hoy estu- 
viera allí apoderado, queriendo, y que el Duque de Par- 
ma, de quien se sabe que es enemigo de España, de pro- 
pósito faltó. Perecieron más de 8.000 por esto. Que irri- 
taban los nuestros á los ingleses á que viniesen á abordar, 
y que alzaban el dedo, ladeándolo, haciendo señal que no 
querían, y que el Duque daba 5.000 ducados porque lo sa- 
case á tierra á un piloto que no lo quiso hacer. Llevó una 
bala la cabeza á D. Felipe de Mendoza. Vino el Duque 
muy cano, habiendo ido sin canas, señal de grande mie- 
do. Finalmente, veo que comunmente todos condenan al 
Duque y echan la culpa de haber tornado sin hacer la 
Armada su hecho y haber perecido tanta gente y rique- 
za, y lo mismo á los proveedores, veedores y oficiales de 
S. M. en no haber hecho las necesarias provisiones de 
mantenimientos y municiones, y lo necesario para el 
tiempo que S. M. les ordenó, con que morían cada dia de 
sed y hambre tres y cuatro á ojos vistos en cada navio, y 
con ser tan pocos los dias que se hallaron en refriegas 
con el enemigo, les faltaron las pelotas y pólvora al me- 
jor tiempo, y con enviar el de Parma un navio con pelotas 
y pólvora. Y es cosa miserable oirles contar las miserias 
que pasaron, y cómo venian sus ropas por trapos de agua, 
con que han venido desarrapados y desnudos los más. 



442 LA ABMADA INVENCIBLE. 



Por no tener nuestra Armada suficientes municiones 
para tomar por la canal, por donde ftié, se tornó con gran 
trabajo y peligro por sobre Escocia, como se ha dicho, y 
continuamente van creciendo las quejas del Duque y 
oficiales, y dicen tantas cosas los que han tornado, que 
da tormento el oirles, y sin duda está toda España tan 
indignada, y penada y afrentada^ cuanto jamas, y creo 
no lo está menos S. M., que es la cabeza y el corazón 
que siente estas cosas, y ofensas y agravios que se le 
han hecho, como es razón. 

Afirman nuestros soldados que el enemigo no tenía 
en su Armada gente de pelea, sino artilleros y marine- 
ros, y tan poco diestros los artilleros, que de mil pelo- 
tas que tiraban, cuasi ninguna acertaba á nuestros na- 
vios, y que de los muy muchos que han muerto, no ma- 
taron ni hirieron 500. 

Ha estado Juan Martinez de Becalde á la muerte de 
tabardillo, de quien dicen que lo ha hecho valerosamen- 
te. Dicen que el D. Pedro de Valdés se perdió por haber 
dado en su navio golpe un navio vizcaino, que lo trató 
mal, con que no pudo navegar, y el Duque no le socor- 
rer, como se ha dicho. 

Mucho loan á Oquendo de gran mareante, y que así 
meneaba su navio, que era el mejor de la Armada, como 
si fuera un caballo ligero. Esta nao se quemó en los Pa- 
sajes, muerto Oquendo, por haber tirado una pieza de 
artillería estando la trampa de la pólvora que sacaban 
abierta, que se encendió con una centella y voló 130 
personas entre soldados y marineros, y 78 piezas de ar- 
tillería. 



LA ABMADA INVENCIBLE. 443 



Aflrmanme todos que el enemigo tenía cuando el Du- 
que entró en la canal de Ucheíe, repartida por los puer- 
tos su Armada, y que el Almirante y Drac estaban con 
cuarenta y tantas velas en Plemua, y que pudo cogerlos 
allí, como con protestas se lo pedían, con que se apode- 
raría de las fuerzas del enemigo, y no aprovechó con él, 
y así el enemigo no tuviera lugar para ayuntar sus ve- 
las, en especial no habiendo en la Armada enemiga sino 
artilleros y maríneros, con que ayuntándose toda anda- 
ba con la poca carga tan ligera, que acometía y huía á 
menudo, que fué gallardo ardid de guerra. 

Quedaron nuestros capitanes tan mohínos, afligidos, 
penados y despechados, del mal consejo del Duque, que 
Oquendo, como se ha dicho, murió de pena y tristeza, 
sin querer ver ni á su mujer, sino sólo á su confesor, y 
Juan Martínez de Recalde cayó malo de terrible ta- 
bardillo, y ihasta ahora no sabemos de D. Alonso de 
Leiva. Dicen que está preso en Ingalaterra, y debe ser 
verdad, pues estamos en Noviembre y no sabemos del, 

Quéjanse los que fueron en nuestra Armada de Su 
Majestad por haberles dado por cabeza á quien nunca 
ftié mareante, ni en tierra probado, y que sospechan 
que envió la Armada no para más de poner miedo al 
enemigo, y que Zelandia y Olanda se le rindiesen, en 
que se deben engañar. Algunos soldados defienden al 
Duque en muchas cosas que lo culpan, y en el cap. 29 
se pondrá su disculpa. 



444 LA ARMADA INVENCIBLE. 



Cap. 28. 

i 

Murió Juan Martínez de Recalde, almirante general 
de la Armada, á quien cupo la retaguardia en las peleas 
que quedan dichas en el cap. 26 , y el que sufria al ene- 
migo que seguia la Armada, de tabardillo en la Coru- 
ña, en fin de Octubre, y es cierto que hubo dia que el 
enemigo tiró 5.000 balas , aunque nunca hizo daño que 
se pudiese estimar, como en el cap. 27 se ha dicho, y 
aunque acometia muchas veces cañoneando, pero en ha- 
ciéndole tantico de rostro, huia cielo y tierra, y jamas 
acometió por delante, y siempre que quería se escapaba, 
por tener los navios muy veleros y ligeros , como se ha, 
dicho. También es cierto que si el Duque quisiera apre« 
tar con él, lo pudiera coger con 60 navios, y junto á isla 
Duic pudo ganar la Capitana enemiga estando encal- 
mada, si hubiera con más cuidado acometídola antes 
que con el viento que sobrevino se huyese, que fué gran 
pérdida perder tan buenas ocasiones. También es cierto 
que el Duque pudo tomar puerto en Flándes, pues bar- 
loventeaba, escaramuzaba, remolcaba y acometia la 
Armada, y andaba á la bolina y á orza; pero el Du- 
que no via la hora de huir del enemigo y tornarse á 
España, y así dijo que si al martes siguiente no se le 
ayuntaba el de Parma, se tornaría sin esperar más, 
como lo hizo. Dijo esto el domingo antes del martes 
dicho, y pues salieron bajeles de Calés á venderle vi- 
tuallas y se tornaron, cierto es que pudo tomar puerto. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 445 

La prisión de D. Pedro de Valdés y de los suyos fué 
por no enviar el Duque bajeles en que se salvase, que 
lo pudo hacer, aunque envió bajel para el D. Pedro, el 
€ual no quiso salir, sino ser cautivo con los suyos, y así 
«e dio al enemigo, visto que no se podia defender. Está 
muy bien tratado en Ingalaterra. 

También es cierto que el enemigo echó con el corrien- 
te del mar en forma de luna los ocho navios de fuego 
bien artillados, con solas velas de trinquete, que cami- 
naron contra nuestra Armada disparando su artillería y 
quemándose. Nuestra Armada cortó á furia las amarras 
y se salvó del fuego, pero perdiéronse y quedaron allí 
más de 70 áncoras. 

Tornóse el Duque pudiendo rehacerse en Flándes y 
proveerse, y pudiendo vencer y salir con honra, fama, 
vida y salud, reclamando y resistiendo todos los capita- 
nes y Armada, que venían dando voces: a ¡Gallinas^ 
gallinas^ ¿á dónde huís? ¡Gallinas, tornades!^ con que 
zaherían al Duque y á los de su opinión. 

Y Miguel de Oquendo, que se mostró como un Héc- 
tor, dijo al Duque : dSeñor Duque, ¡huimos, huimos !i>; y 
el Duque le respondió : <l¡ Mentiste y habiendo Oquendo 
voceado: <l¡ Gallinas, á las almadrabas ! y> , como queda 
dicho en el cap. 27 , tornaron estos valerosos capitanes 
renegando con el Duque rodeando á Ingalaterra, Es- 
cocia y Irlanda, por el mar frígidísimo de Noruega, 
adonde pereció de frío mucha gei;ite, por ir desnuda, ha- 
biendo jugado y vendido lo más de la ropa para reme- 
diarse, y también por jugar, vicio de soldados. 

Las velas que han venido son más de setenta, y aun 



446 LA AKMADA INVENCIBLE. 

no se sabe dónde está D. Alonso de Leiva, ni con cuán- 
tas velas está, aunque dicen que está en Escocia. 

Juan Martinez de Recalde se apartó con temporal del 
Duque en Irlanda, adonde pidiendo agua, carne y pro- 
visiones, y respondiéndole que no se lo darían por mie^ 
do de la inglesa, si no lo tomaba por su lanza, echó 
gente en tierra y por ftierza se proveyó. Halo hecho, se- 
gún dicen todos, valerosísimamente en esta jornada. 

Guando la Duquesa de Medina supo que su marído 
estaba proveído por general, le dijo que no lo aceptase, 
pues era Duque de Medina, y por bien que le sucediese 
no habia de ser más que Duque de Medina, y si mal le 
sucedia, pérdia su reputación; y eí Almirante le dijo: 
« Cwindo tornea , y S. M. le mandó ir á su casa, que los 
capitanes que España habia tenido no tornaban con la 
vida y sin vencer. No entró el Duque en Sevilla, y hizo 
bien. 

Murió, como me lo certificó quien presente se halló, 
el Marqués de Santa Cruz, cuya muerte, y no ser él el 
general desta Armada, ha causado estos daños, de pe- 
sar de una carta que S. M. le escribió en respuesta de 
otra suya en que pedia á S. M. que no le diese á él or- 
den, sino á los del Consejo que habia de llevar, y que 
le diese más navios y dinero. Respondióle que los del 
Consejo de Guerra decian que pedia gullurías, y que so- 
braban los navios y dinero que la Armada tenía, y que 
si no quería ir con esto, que él proveería otro. Como el 
Marqués supo que estaba proveido el de Medina, dijo 
estando ya malo de pena : ¡Oh! ¡mala guerra es! , y 
así muríó despechado y triste. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 447 

Llevaba el Duque en su galeón seiscientos hombres, 
los mejores y más experimentados de toda la Armada, 
escogidos de todas las compañías, dos de cada una, y 
tomando juramento á los capitanes que aquéllos eran los 
mejores. Certifícanme más, que su galeón iba tan forti- 
ficado, que solo se podia tener con toda la Armada ene- 
miga, porque iba aforrado por de fuera de cuartones, y 
después con cuatro órdenes de sacas empresadas, que 
podian resistir cualquier pelota y acometer cualquier 
cosa, en especial que no habia navio en nuestra Arma- 
da que no se pudiese tener con cuatro enemigos , por ser 
pequeños y flacos y sin gente de guerra, con que pudo 
tomar tierra, á pesar del enemigo, que siempre que le 
hacía rostro huia. Dícenme que el Duque estaba concer- 
tado con su piloto que lo alejase siempre del peligro, y 
creerse puede , pues tal anduvo, que huyó del enemigo 
que huia de él, y vino por donde vino, pudiendo tomar 
por donde foé, como L capitones dfchos, muertos y 
vivos, se lo pedian. 

Vinieron cuando el Duque vino setenta y cinco velas, 
fiíera de las que vinieron con Juan Martínez de Eecalde, 
de quien un capitán, en Vitoria, habiendo un buen rato 
loado y excusado al Duque, dijo al fin: c: Pluguiera á 
Dios que nunca hubiera nacido, pues pudo junto á isla 
Dml coger la Capitana enemiga, y por aguardar á to- 
mar consejo se libró, sobreviniendo el viento, y después 
pudo una noche coger y vencer la Armada enemiga, y 
no darnos la afrenta que nos ha dado.D 

Envió el Duque de Medina á S. M. á D. Francisco 
dé Bobaidilla, maestre de campo y gran soldado, desde 



448 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Santander, con la relación del cap. 26, el cual, loando 
al Duque en que se habia habido muy bien y en todo 
guardado el orden que le habian dado y lo mesmo el 
Consejo de Guerra, dijo Si, M. : c( Yo no di orden al Dvr- 
que ni á su Consejo para que huyese y tomase huyendo.i> 
Murió el D. Francisco de ahí á pocos dias, y dicen que 
de pena de esta respuesta. 

Cap. 29. 

Cada dia se van entendiendo más los daños que cau 
só el Duque de Medina en no seguir el consejo de don 
Alonso de Leiva, Juan Martinez de Recalde, Oquendo 
y otros, no obstante que tenía orden expresa de S. M., 
la cual él mostró, que en todo siguiese el consejo de 
Diego Flores de Valdés , á quien echan la culpa de to- 
dos estos daños para excusar con esto de culpa al Du- 
que, el cual no puede, á mi alcance, tener excusa, pues 
tantos capitanes prácticos, en tan claras ocasiones de 
destruir al enemigo y apoderarse de tierra en Ingalater- 
ra le certificaban lo contrario, empeñando sus cabezas 
si así no fuese , y viendo claramente que decían verdad, 
y así lo erró mucho en no socorrer á D. Pedro de Val- 
dés ni consentir que fuese socorrido, obligándose á ello 
Oquendo con sólo su escuadra, por seguir el dicho de Die- 
go Flores, y así fué preso el D. Pedro, peleando hasta 
no más y rasgando la encomienda del pecho y cebadó- 
la hacia el Duque pidiendo socorro, perdiéndose con él 
cincuenta mil ducados y buen golpe de espadas doradas 
que el Duque llevaba para presentar á señores de Inga- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 449 

latería, y dinero que iba suyo en el navio de D. Pedro, 
y así algunos culpan á S. M. por haber hecho general al 
Duque de Medina y total Consejo á Diego Flores; pero, 
si bien se mira, S. M. está bien ajeno de culpa, lo uno 
porque el Duque habia dado muestras de valeroso capitán 
los años pasados, en la conquista de Portugal y aco- 
metimiento de Drac á Cáliz, y el Diego Flores, de 
buena cabeza y Consejo, y lo otro porque las leyes de 
los príncipes siempre se entiende que se han de guardar 
al pié de la letra, cuándo, cómo y dónde conviene á la 
honra y provecho del príncipe y su república, y como 
las virtudes de la prudencia y justicia lo ordenaren; y 
S. M., es cierto que así lo quiso, ni pudo querer lo con- 
trario, siendo tan sabio como es y entiende bien el nier- 
vo de las leyes. 

Cuando el Duque de Medina se tornó á España, que- 
dó rezagado D. Alonso de Leiva, su teniente, señor de 
la casa de Leiva de Rioja, con buen número de navios. 
Dióle alcance el Almirante de Ingalaterra y batalla na- 
val; pero matólo y venciólo el D. Alonso, y ganó, según 
afirman, cincuenta velas, y después otras muchas de 
pescadores, que dicen ser cierto, de que se aprovechó y 
dejó ir libres, y tomó puerto en Irlanda, donde está 
apoderado y ayudado de los señores y salvajes que no 
reconocen dominio á Ingalaterra, contra quien la Reina 
de Ingalaterra dicen envia seis mil hombres, por cosa 
cierta, y S. M. ha enviado á D. Juan de Cardona, que 
está con la Armada en Santander, recados para el so- 
corro. Todo esto se ha dicho y se sabe de cierto que don 
Alonso tomó tierra en Irlanda, y estando allí quince 

TOMO IL 39 



450 LA ARMADA INVENCIBLE. 

dias proveyéndose , que tomó á embarcar, y con tormen- 
ta dio sn galeón en una peña y se abrió y pereció con 
toda la gente, salvo cinco, por colpa del piloto, á quien 
D. Alonso avisaba mucho que la agua corría recio hacia 
tierra. Ahogáronse con él muchos. 

Habiendo mandado S. M. á D. Gonzalo (sic) de Guz- 
man. Duque de Medina-Sidonia, cuando desembarcó 
con la Armada ir á su casa, diciendo que él lo Uamaria, 
y habiendo hecho junta de Grandes y tomado su acuer- 
do, y informádose de lo acontecido en la jornada de In- 
galaterrá, lo envió á llamar en fin de este año de 1588 
por su cédula Real, confirmándolo en su oficio de capi- 
tán general suyo, llamando i?(?w Gonzalo de Guzman 
el Btieno, y así vino á Madrid con mucha riqueza, y es 
el mejor hombre de caballo de toda España, y el que 
mejor y con más ánimo juega cañas y torea y alancea 
toros bravísimos, y hace toda gentileza y valentía, con 
ser pequeño de cuerpo, aunque rehecho, y de lindo ros- 
tro atezado, las patas botadas para fuera, de edad de 
cuarenta años; y si corto quedó y no hizo entrada en In- 
galaterra, ni dio batalla naval, y se tornó, ya no se 
atribuirá fué miedo y cobardía , sino el andar atado al 
consejo de Diego Flores, que no debiera, y así fué traí- 
do el Diego Flores desde Santander, donde está la Ar- 
mada, preso al castillo de Burgos con dos alguaciles y 
seis arcabuceros, donde lo tiene á cargo Sebastian de 
Bulivar, vecino de Santander. 

Nota. — A los que mejor lo entienden se dirá que esto 
que aquí se dice (del Duque) se sonó y no fué así, como 
en el cap. 33 se dirá, ni está aún en gracia de S. M. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 451 

este año de 1590, sino en mucha desgracia, por haberse 
gobernado tan mal y causado tantos daños y males. 

Hizo también S. M. al fin de este año (88) comisario 
de gente de guerra al capitán Esquivel, que está por ca- 
pitán en San Sebastian, y le mandó ir con dos zabras á 
Irlanda. En la tormenta de 8 de Diciembre pereció en 
la costa de Irlanda la Armada de Drác, en que habia 
cuarenta velas y seis mil hombres , yendo contra don 
Alonso de Leiva, y lo muy cierto es que eran piratas 
que venian á robar. Perecieron desde Nántes á San Juan 
de Luz, de las cuarenta velas, veintidós, y ninguno de- 
Uos era Drac, y sabida la verdad, se anegaron cuarenta 
naos con mercaderías. 

Cap. 31. 

Habiendo quedado, por orden del Duque de Medina, con 
algunos navios y urcas en la retaguardia de la Armada 
en la retirada que hizo por sobre Escocia, y habiendo 
recogido á su nave doscientas personas de una urca que 
se iba á fondo, el maestre de campo D. Alonso Luzon, 
y habiendo dejado á D. Antonio Manrique en casa del 
Conde de Tirón, enfermo, á petición del Conde Vacon, 
principal adonde fué , dio una noche con un temporal al 
través en lo alto de Irlanda, junto á unos peñascos, 
adonde su nave hacía tanta agua que llegaba á la segun- 
da cubierta, y tanto que, no bastando bombas ni cosa 
para repararlos, echó la gente en tierra en la barca, que 
por estar rota se hundió á la sexta ó octava barcada, y 
así salió parte de la gente á nado y della se ahogó. Sa^ 



452 LA ARMADA INVENCIBLE. 

carón parte dellos sus armas y todo lo demás pereció, 
que lio pudieron sacar ni un bizcocho. Anegóse otro na- 
vio con ciento cincuenta soldados y marineros. 

Salieron más de cien enfermos, y por todos los que 
salieron fueron cuatrocientos y todos juntos caminaron 
costeando por rocas, por ver si encontrarían algún na- 
vio ú otro remedio para salvarse , y nunca hallaron cosa, 
ni en la tierra cosa de comer, porque los naturales, que 
son salvajes, se retiraron con los ganados la tierra aden- 
tro mucho; pero tomaron algunos caballos que comie- 
ron. Envió el Virey de la isla dos compañías de ingleses 
con la caballería y gente de la tierra contra el D. Alon- 
so, que se puso en orden de pelear y morir; pero el ene- 
migo le salió á partido salvándole las vidas y que no 
tocaría en las personas, y así se dio, visto que no tenía 
otro remedio. Diéronle palabra en nombre de la Reina 
y Virey, pero no la guardaron, porque luego los desba- 
lijaron y llevaron presos al Virey á la villa de Dortres ó 
Droydat á los siguientes, dejando á los demás, que no 
se sabe más dellos. Prendieron, pues, á los principales, 
que fueron, el maestre de campo D. Alonso Luzon, don 
Rodrigo Caro, D. Antonio Manrique y Vargas, D. Al- 
varo de Mendoza, el capitán Jerónimo de Aybar, el car- 
pitan Juan de Guzman, el capitán D. García Manrique, 
el capitán D. Beltran del Salto, el capitán Juan Fer- 
nandez de la Pila, el sargento mayor Baltasar López, 
el alférez Pero Ramírez, el alférez Juan de Porras, el 
alférez Diego Juárez, el sargento Antonio Juárez, el 
sargento Sebastian Vázquez, el capitán de compañía 
Juan Hidalgo, el auditor Rodrigo Ponce de León, el doc- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 453 



tor Pero Fernandez, médico ; Rodrigo de Guinea, Juan 
Baptista Qudiel, Francisco de Soto, Juan de San Marr 
tin Casanova; caballeros Rengifo, Montoya, Salazar, 
Gabriel Gómez, Marcos de Mendoza, Juan de Cuenca, 
Juan de Guzman, Juan de Trato, barbero; Agustin, 
platico del hospital; Juan Domingo, atambor mayor; 
Juan Moreno, atambor; Juan de Sevilla, atambor; Ho- 
racio, capitán de la nave y tres marineros venecianos» 
Murieron D. Diego Luzon y D. Juan Zapata de su en- 
fermedad y quebranto en Droydat, y fueron á tomarlos 
el dicho dos oidores, los cuales les dijeron que los que 
los desbalijaron no eran ingleses, sino hijos de la tierra 
y quizá por cumplir, y de ellos, y si como eran tan po- 
cos fueran mil ó dos mil y sacaran sus armas todas y 
municiones, no salieran los ingleses con su intento, 6 
sí tomaran pueblo y tuvieran que comer. Envió esta re- 
lación el D. Alonso Luzon á D. Jorge Manrique, de 
Droydat, á 5 de Noviembre de 1588, para que trate de 
su rescate con S. M., que tiene proveido al capitán Es- 
quivel para que vaya con zabras y socorro á tomar len- 
gua de lo que hay y de D. Alonso de Leiva. 

De Escocia han venido 15 soldados que quedaron de 
la Armada. Dicen se les ha hecho muy buen tratamien-^ 
to y que si allí quedara la Armada ó parte della, Esco- 
cia se levantara contra Ingalaterra y que lo mismo 
hiciera Irlanda, y qne los que dieron en las tierras de 
Irlanda no subjetas á Ingalaterra han sido muy bien 
tratados, y que no saben de D. Alonso de Leiva; pero 
que un caballero de la Armada está hecho ftierte con 
muchos españoles y que no saben quién es, y que en 



454 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Escocia j Irlanda los han tratado bien, dando de vestir 
y comer dos meses, y bajeles para venir en España. 

Dio D. Alonso de Leiva al través en la costa de Ir- 
landa en unos berrocales con su galeón, con una borras- 
ca, con que pereció con otros muchos caballeros mayo- 
razgos, capitanes, soldados viejos y gente lucida, como 
lo afirman unos pocos que se salvaron y han aportado á 
la Coruña al fin del año 1588. Estos y otros muchos 
daños y los contados atrás atribuyen todos al Duque de 
Medina y á Diego Flores. Hace gran sentimiento el 
Reino de la pérdida de tanta gente lucida que falta y 
hace terrible falta para las guerras que hay, que hay 
pocos tales. Era casado D. Alonso con hija del Conde 
de Coruña, de quien tiene hijos. Habiendo, pues, este 
Duque deservido tanto á S. M. , no es creible que torne 
por ahora á encargarle cosa, ni honrarle. 

Cap. 33. 

Año 1589. — Han venido algunos soldados y capita- 
nes de los que quedaron en Escocia, adonde aun todavía 
hay mil, muy bien tratados del Rey, que ha^descompa- 
drado con la inglesa y tiene guerra con ella, porque no 
quiere cumplir lo que le prometió porque no ayudase á 
la Armada de S. M. Hay también gente y navios en In- 
galaterra presos de la Armada. 

(Refiere la venida de Drac á la Coruña y sigue) : To- 
das estas miserias nascen de haberse tornado el Duque 
de Medina sin tomsix tierra en Ingalaterra y fortificádo- 
se en ella, que lo pudo bien hacer, pues llevaba Incidí- 



liA ARMADA INVBNCIBLB. 455 

sima Armada y gente macha y de gran valor, y ser la 
gente inglesa vil y para poco, lo cual afirman los que 
allá quedaron captivos y han venido, que están corridí- 
simos de ver que gente tan para poco hayan prevaleci- 
do. Con razón S. M. no hace caso del Duque, ni creo lo 
hará según está indignado contra él , por haberse torna- 
do huyendo, dejando á tantos caballeros y militares va- 
lerosos, rezagados, captivos, muertos, perdidos y ane- 
gados con sus navios. 

Sábese ya por cierto de los caballeros que quedaron 
presos en Ingalaterra, que cada dia vienen rescatándose 
por dinero, que si el Duque de Medina tomara tierra en 
Ingalaterra, Ingalaterra estuviera por el Rey de Espa- 
ña, por ser muchos los católicos ocultos que allí hay y 
el descontento que tienen del Gobierno. También se que- 
jan estos caballeros mucho de D. Alonso de Luzon, de 
quien se dijo en el cap. 31 , por haberse rendido á los 
de Irlanda, gente vil, salvaje y para poco, pudiéndose 
defender y salvar con los suyos, con la artillería, á 
quien con los suyos, habiéndose rendido, despojaron 
hasta las carnes , y mataron sin guardarles palabra, sal- 
vo á ochenta que huyeron al Rey de Escocia, que los 
trata bien. Está este D. Alonso en Londres preso y el 
D. Pedro de Valdes en una casería, dos leguas de 
Londres, manteniéndose á su costa. No ha hecho S. M. 
caso más del Duque de Medina-Sidonia, por haberlo he- 
cho tan mal. 



456 LA ABHADA INVENCIBLE. 



Cap. 34. 

Dio al través en Abra de Gracia, en la costa de Fran- 
cia, la galeaza Real qne encalló junto á Calés, de qae 
se ha dicho en el cap. 27 , en que los ingleses mataron 
á su general D. Hugo de Moneada, habiendo huido á 
tierra cuasi todos los soldados por hallarse muy junto á 
la costa de Calés, que á encallar lejos no pudieran huir. 
No se apoderaran della los ingleses, ni la robaran, 
ni captiváran los que quedaron y llevaran á Londres 
aguijándolos como á bestias. Dejaron la galeaza los 
nuestros y adrezáronla y viniendo para España con 500 
soldados, dio en Abra de Gracia (sic). 

Cap. 37. 

Ya queda dicho cómo Drac tornó (de Lisboa) del 
todo destruido á Ingalaterra, adonde estaban los solda- 
dos de D. Alonso de Luzon, que eran 400, los cuales 
fueron rescatados el Agosto de 1589 por el Duque de 
Parma, y dicen que Drac llegó con catorce navios á 
Londres, donde ellos estaban. 

Cap. 38. 

Cada dia vienen compañías y soldados de los que 
quedaron en Escocia el año 1588 de la Armada, los 
cuales se quedaron en la isla de los Salvajes y otros de 
sobre Escocia, y los trae rescatados el Duque de Parma, y 
al fin del año 1589 vinieron 700 juntos, traidos á Flan- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 457 



des por escoceses, de los cuales mataron los ingleses de 
Zelanda á 300 , por no venir armados. Cuentan los tra- 
bajos grandes que pasaron y los navios y gente que 
dando en rocas con temporal, perecieron. 

En Febrero salió de Santander un pataj por orden de 
S. M. con 60 arcabuceros y 20 mosqueteros y buenos 
marineros , la vía de Ingalaterra para saber en qué tér- 
minos andaban la Armada, y encontró con seis navios 
de artillería, pólvora, mecha y otras municiones, que 
enviaban los ingleses á la Ruchela. Rindieron los cuatro 
y los dos dieron huyendo en Fuenterrabía, donde fueron 
tomados. Trajéronlos á Santander y tornaron á ir cuatro 
velas para Ingalaterra á descubrir. 

El capitán Almonacid con cuatro galeones de Su Ma-» 
jestad acometió á catorce navios ingleses, echó dos á fon- 
do, rindió cinco y por ser noche se le huyeron los otros. 

Cap. 43. 

Sirve de Coronel en el ejército de S. M. , en Aragón, 
D. Pedro de Valdes, que fué preso en la jornada infeli- 
ce de Ingalaterra. — Bibliot. Ifac., Códice manitscrito 
de la época. 

NÚMEEO 187. 

Helacion de lo que refiere Guillermo Car y Juan Brun, ve- 
cinos de Dnblin , de donde partieron con su navio, nom- 
brado La Margarita , & lOB 20 de Diciembre de 1588. 

Que á Francisco Draques habia hecho la Reina de 
Inglaterra Almirante de la mar y que por principio de 



458 LA ABMADA INVENCIBLE. 

SU cargo hacía una Armada de 80 navios bien basteci- 
dos de vituallas y soldados para traer á D. Antonio á 
Lisboa, confiado en la ayuda que ha de hallar en los 
portugueses. 

Dicen haberse perdido en las costas de Irlanda 7 6 8 
naves del Armada de S. M., cuyos nombres no saben, 
entre las cuales una en el puerto de Logfuile, y que los 
de la tierra salvaron á casi todos en barcas, y que algu- 
nos dellos* degollaron los soldados de la Reina ; que en 
aquella nave se halló mucha riqueza, y que diez perso- 
nas principales trujeron á Dudat , donde andan libres 
por las calles, entre los cuales hay uno más principal, 
que algunos llaman D. Alonso , caballero de la orden 
de Santiago, barba aguda, grandes mostachos. Refieren 
también estar en Dublin dos españoles escondidos , los 
cuales uno destos mercaderes ha visto y hablado, mas 
no sabe el nombre dellos. 

Dicen que el gobernador de aquella provincia hacía 
gente para ir contra dos caballeros principales llamados 
Oroierk y Mac Resuene, porque dieron bastimentos á 
ciertas naves de España, y porque tienen en sus tierras 
algunos españoles que escaparon del naufragio y no los 
quieren entregar, por lo cual quieren destruirlos y to- 
mar sus bienes, cosa que han procurado otros goberna- 
dores y no lo han podido hacer por la fortaleza del sitio 
que tiene aquel condado. — Colee. Sans de Baratell^ ar- 
tículo 6, núm. 111. 



LA AEMADA INVENCIBLE. 459 



NÚMERO 188. 

Las ciudades, villas y personas que han hecho ofreci- . 

mientes & S. M. 

Burgos. Los procuradores de Cortes de Burgos ftie- 
ron á S. M. y de parte de la ciudad le hablaron de ser- 
virle en esta ocasión. 

Toledo, La ciudad de Toledo, en carta de 14 de Oc- 
tubre , dice que la jornada que S. M. mandó hacer á 
Inglaterra los ha tenido con gran cuidado y que para la 
mucha costa que esto ha de hacer, se esforzarán á servir 
á S. M. con el amor y fidelidad que la ciudad siempre 
ha mostrado en las ocasiones que se han ofrecido. 

Sevilla. La ciudad de Sevilla, en carta de 7 de dicho 
mes, dice : que habiendo entendido el estado de las co- 
sas y la necesidad que hay que S. M. mande reforzar 
sus ejércitos y lo que convendrá que estos reinos se es- 
ftiercen á hacer lo que les sea posible, envia á suplicar 
á S. M. vea lo que en esta ocasión se sirve de mandar- 
les, que no sólo servirán con lo que la ciudad pudiere, 
pero que no siendo bastante, con sus personas y ha- 
ciendas. 

Toro. La ciudad de Toro, en carta de 12 de Octubre, que 
habiendo llegado á su noticia que la Armada de Su Majes- 
tad está en los puertos destos reinos y que según esto es- 
tán todos obligados á acudir al servicio de S. M. , les ha 
parecido acordar el deseo que aquella ciudad tiene de con- 
tinuar lo que siempre ha hecho y suplicar á S. M. que 
fii para lo que ahora ocurre fuese á propósito lo que aque- 



460 LA ARMADA INVENCIBLE. 

lia tierra lleva (que es trigo y vino), servirán á S. M. con 
la cantidad que pudieren, y que S. M. envié á mandar 
lo que en esto 6 en otra cosa es servido que se haga. 

Madrid. La villa de Madrid, en carta de 12 de Octu- 
bre, entendido el suceso que ha tenido la Armada y la 
obligación que hay de socorrer á S. M., ha acordado en 
su Ayuntamiento de servir á S. M. con 100.000 duca- 
dos por una vez, proveidos y pagados luego conforme al 
acuerdo que sobrello se ha hecho, que juntamente con la 
dicha carta envia con D. Juan Hurtado dé Mendoza 
y D. Juan de la Barrera, regidores, y suplica á S. M. lo 
mande ver y conceder su licencia que por el dicho acuer- 
do se pide, para facilitar y cumplir este servicio. 

Avila. La ciudad de Avila, en carta de 19 de Octu- 
bre, que habiendo entendido el católico y santo celo con 
que S. M. ha dado principio y quiere proseguir la jor- 
nada de Ingalaterra, y vista la necesidad que hay de que 
todos se aunen y dispongan con muy pronta voluntad á 
servirá S. M. en tan importante ocasión, ofrecen sus 
fuerzas al servicio de S. M. , así de haciendas como de 
personas, y suplican á S. M. disponga de todo ello como 
más convenga á su Real servicio, y para que de su parte 
lo representen envian á D. Pedro de Ávila del Águila y 
Francisco Blazquez Vela Nuñez, regidores. 

Murcia. La ciudad de Murcia, en carta de 21 de Oc- 
tubre, que siente mucho no hallarse con las fuerzas que 
quisiera para servir á S. M. en esta ocasión, mostrando 
el amor que los leales subditos deben á su Rey; pero 
que con la que pudieren lo harán, esforzando el último 
de su posibilidad, sin otro respeto ni consideración al- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 461 

gana, como más particularmente lo significará á Su 
Majestad el regidor D. Pedro de Saavedra. 

Jerez. La ciudad de Xerez de la Frontera, en carta 
de 19 de Octubre, que aunque al presente aquella ciu- 
dad está muy necesitada y los reinos afligidos, ha acor- 
dado de servir á S. M. con 10.000 ducados, y demás 
desto ofrecen sus personas y vidas al servicio de S. M., 
remitiéndose á D. Fernando de Zurita y Haro, veinti- 
cuatro de la dicha ciudad, el cual dice que los dichos 
diez mil ducados se pagarán en dos años, de sisa 6 de 
otros arbitrios. 

Córdoba, La ciudad de Córdoba, en carta de 21 de 
Octubre, que aquella ciudad acudirá á servir á S. M. con 
personas, vidas y haciendas en esta ocasión, como siem- 
pre lo ha hecho en las pasadas. 

Aranda. La villa de Aranda, en carta de 8 de Octu- 
bre, ofrece las personas y haciendas á servicio de S. M., 
remitiéndose á Alonso de Relenga, alférez de la dicha 
villa. 

Sepúlveda. La villa de Sepúlveda, en 1.** de Noviem- 
bre, hace el mismo ofrecimiento que Aranda, remitién- 
dose á Pedro de Velosillo. 

Zamora, La ciudad de Zamora hace demostración del 
sentimiento que tiene del suceso que ha tenido el Arma- 
da, y que para proseguirla servirá aquella ciudad con lo 
que pudiere, respecto de la poca posibilidad en que se 
halla. 

Gicadalajara. La ciudad de Guadalajara, en 10 de 
Noviembre, el sentimiento que ha tenido del suceso del 
Armada, y que acudiendo á su obligación ofrece á Su 



462 LA ARMADA INVENCIBLE. 

^^■^■^^^— ^■^^— IIM^—l— — ^W^^»^— i«^— — — ^^^W— ^■^^^^■— ^■^— ^»^^1^^Í—^l^M^— ^^^^^»^^^i^^^W^^— ^l^i^pi^i^l^^^^»^^^^ 

Majestad sus fiíerzas y se remite á D. Pedro Hurtado 
de Mendoza y Hernán Suarez de Lujan, regidores. 

Soria. La ciudad de Soria, en 4 de Noviembre, hace 
el mismo ofrecimiento que Guadalajara. 

Málaga. La ciudad de Málaga, en 1.® de Noviembre, 
que aquella ciudad, continuando lo que siempre ha he- 
cho, ofrece al servicio de V. M. sus personas y haciendas. 

Logroño. La ciudad de Logroño, en 6 de Noviembre, 
ofrece servir á V. M., según su posibilidad, como lo ha 
hecho en otras ocasiones. 

Illescas. El Corregidor de lUescas, en 15 de Noviem- 
bre, que aquella villa ofrece servir á S. M. con 6.000 du- 
cados mediante ciertas condiciones. 

Cuenca. La ciudad de Cuenca, en 18 de Noviembre, 
que continuando aquella ciudad lo que siempre ha he^ 
cho, ofrece de servir á S. M. con todo lo que le fuere 
posible, remitiéndose á Andrés de Valdes y D. Juan de 
Sandoval. 

Huete. La ciudad d^ Huete ofrece servir á S. M. coa 
una compañía de 250 arcabuceros armados y pagados 
por cuatro meses y con 12.000 ducados en dinero por 
aquella ciudad y su tierra y villas eximidas, remitién- 
dose á Juan Sánchez de Moraga y á Hernando del Cas- 
tillo, regidores. 

El Marqués de Estepa^ en carta de 10 de Noviembre, 
ofrece servir á S. M. con su persona y hacienda, y que 
no sólo acensuará su Estado, pero que venderle lo hará 
con toda voluntad, y que cuanto á su persona, no desea 
sino emplearse en servicio de S. M. en la jornada ó en 
otra parte para si en algo friere á propósito. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 463 

Valladolid, La villa de Valladolid ofrece de servir 
á V. M. por sí y su tierra, porque tiene voz y voto en 
Cortes, con 100.000 ducados pagados en dos añes y con 
ciertas condiciones. 

Llerena, La villa de Llerena, en 7 de Diciembre, ofre- 
ce servir á V. M. con dos cuentos de maravedís, dándo- 
sele licencia para sacarlos de los Pósitos, atento que sin 
ellos no tiene suficiente caudal. 

Se jf ovia. La ciudad de Segovia, en carta de 12 de 
Diciembre, el sentimiento que tienen del suceso de la 
Armada y que prosiguiéndose la jornada, aunque la po- 
breza de aquella tierra es grande, servirán & S. M. con 
500 infantes pagados por ocho meses, por aquella ciu- 
dad, su tierra y provincia. 

El Cardenal de Sevilla ofrece servir á S. M. con 800 
soldados pagados á su costa todo el tiempo que durare 
la guerra de Ingalaterra. 

El Adelantado de Castilla, y la Condesa de Santa 
Gadea, su mujer, ofrecen servir á S. M. con 1.000 hom- 
bres de galera pagados por seis meses, y suplican se les 
dé facultad para imponer á censo sobre el mayorazgo de 
la dicha Condesa lo que montare la paga ordinaria 
dellos. 

Alcalá la Real, La ciudad de Alcalá la Real, en car- 
ta de 29 de Noviembre ,' ofrece servir á S. M. con per- 
sonas y haciendas y remítese á D. Francisco de Pineda, 
regidor. 

Tricfillo. La ciudad de Trujillo ofrece servir á Su Ma- 
jestad para esta jornada de Ingalaterra con 30.000 duca- 
dos, pagados en seis meses, consumiéndose el Pósito que 



464 LA ARMADA INVENCIBLE. 

nuevamente se ha formado y dándole licencia para co- 
piar sus montes, pues lo piden la ciudad y común. 

Aquí acaba el pliego y es de suponer que seguian 
otros con ofertas parecidas de más pueblos y personas. — 
Archivo de Simancas. — ^Negociado de Cortes. — Leg. 26. 
Facilitado por el Sr. D. Manuel Danvila. 



NÚMERO 189. 

Cierta consideración en que se refiere la buena corres- 
pondencia y amistad que ha tenido el reino de Eseocia 
en üetvor del de Espafia , particularmente en tiempo de 
la Armada que el rey Felipe II envió contra Inglaterra 
en 1588. 

Nota presentada al rey Felipe III encareciendo la hu- 
manitaria acogida que los náufragos de la Armada tu- 
vieron en Escocia, siendo alojados, vestidos y alimenta- 
dos por los católicos, como si hubieran Uegado á los 
puertos de España. Es documento diplomático de expo- 
sición interesada é hiperbólica. Academia de la Historia. 
— Colee, de Jesuítas , legajo suelto titulado Carlos V, 
Felipe II y FeHpe III.— Est. 17, gr. 3. 



NÚMERO 190. 



Avisos de Francia. 



Que el contador Igueldo escribe de la Havre de Gra- 
cia, que habiendo él y el capitán Marolin pedido al go- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 465 

bernador Mr. de Villares les entregase el artillería y lo 
demás que se depositó en su poder del galeón Santa Ana, 
les respondió que por el estado en que se hallaba por 
estos rumores, no podia entregarles más de las ocho 
piezas de hierro y cinco de metal, á escoger entre las 
diez y seis , quedándose con once y cuarenta y un bar- 
riles de pólvora. — Colee. Sans de Barutell, art. 6, nú- 
mero 113. 



NÚMERO 191. 

Carta del Rey pidiendo servicio para sostener la guerra 

contra Inglaterra. 

El Rey, Concejo, Justicia, Regidores, Caballeros, 
Escuderos , Oficiales y hombres buenos de la noble ciu- 
dad de Zamora. Habiendo Ntro. Sor. permitido el sub- 
ceso que sabéis del Armada, envié á llamar diez procu- 
radores de los que se hallan en las Cortes que al presen- 
te celebramos en esta villa de Madrid para que de mi 
parte dijesen á los demás la gran necesidad en que me 
hallo y la empresa en que me he puesto por el servicio 
de Dios nuestro Señor y aumento de ntra. santa fee ca- 
tólica y beneficio de estos reinos, y que con ser causa tan 

común, me habia encargado por de todo el peso della 

á solas , como se ha podido ver por el esfuerzo que hice 
de fuerzas así acá como en Flándes y del dinero que 
para ellas fué necesario, de que se queda aun debiendo 
mucha suma, y que yendo como va el negocio, más á la 
larga que se creia, y quedando la guerra abierta y el 

TOMO n. 30 



466 LA AKMADA INVENCIBLE. 

enemigo más armado con las fuerzas que habia juntado 
para su defensa, era de creer las querría luego emplear, 
y que por esta causa convenia mucho estar muy armado y 
muy apercibido para todo lo que pudiese suceder, lo cual 
obliga á muy grandes y excesivos gastos, ó dejarlo á ter- 
ribles daños, pues no va en ello menos que la siguridad 
de la mar y de las Indias y de las flotas dellas, y aun de 
las propias casas, y que el poder pasar adelante depende 
de lo que el Reino para ello liará , pues sabe el estado de 
mi hacienda, encargándoles mucho que mirasen con gran 
atención el aprieto en que se está y los daños que ame- 
nazan y la causa de que se trata, dando orden que el re- 
medio fuese á medida de la necesidad, juzgando el que 
han menester tan grandes necesidades, tan grandes y tan 
inexcusables obligaciones , haciéndome cierta la confian- 
za que yo tengo de tan buenos vasallos y acudiendo con 
la sustancia y brevedad que el tiempo obliga, y tratando 
luego dello con la diligencia y efectos que con tanta ra- 
zon me prometo de la lealtad y amor que tienen al servi- 
cio de Dios y mió, de lo cual los dichos procuradores han 
ido tratando y platicando conforme á la obligación que el 
Reino tiene de socorrer y servirnos en semejante ocasión, 
y se han resuelto en lo que les parece que se puede hacer, 
que aunque no es cantidad suficiente para dejar yo de 
añadir mucho de mi parte, para lo mucho que es menes- 
ter y se ha de gastar, según el gasto grande que se hizo 
en poner en el punto que se puso la Armada del año 
pasado, de que mi hacienda quedó muy acabada, con ha- 
llarme en aquella sazón con tantas comodidades de na- 
ciones y gente, artillería y municiones y vituallas, y ha- 



LA AKMADA INVENCIBLE. 467 

hiendo de ser mucho mayor el de agora, les hemos dado 
licencia para que escriban á sus ciudades todo lo que en 
el discurso de este negocio se ha tratado y platicado, 
como veréis particularmente por la carta que el Reino os 
escribe. Encargóos mucho que considerada la ocasión tan 
justa y tan importante, y el estado y peligro en que todo 
ge halla, y que la guerra defensiva es y será tan costosa 
como la ofensiva, y que podría causar nmchos daños é 
inconvenientes , e que por la voluntad que como es ra- 
zón yo tengo de hacer á estos reinos, he tenido por bien 
se remita á las ciudades los arbitrios y medios de que 
han de sacar lo que les tocare para que con más facili- 
dod lo puedan cumplir, siendo como es camino tan an- 
cho para poderse extender y alargar, deis orden que en 
todo caso la respuesta venga con toda brevedad, envian- 
do poder e comisión á los dichos vuestros procuradores 
para que puedan aprobar , otorgar y concluir lo que al 
Reino ha parecido como cosa tan conveniente y necesa- 
ria, y que no se puede en manera ninguna excusar, y 
que importa tanto al servicio de Ntro. Sor. y nuestro y 
conservación de la religión xptiana, bien y beneficio pú- 
blico de toda la xptiandad y particularmente destos rei- 
nos y á su autoridad y reputación á que vosotros estáis 
tan obligados , y como yo confio y se puede esperar de 
tan buenos y leales vasallos y del amor con que siempre 
nos habéis servido y servís y debéis á la voluntad que 
yo os tengo y os lo dirá de mi parte don Fernando de 
Valenzuela, mi Corregidor de esa ciudad, á quien nos 
remitimos. De Madrid, 21 de Febrero de 1589. — ^Yo el 
Rey. — Por mandado de nuestro Señor, Juan Vázquez. 



468 LA AKMADA INVENCIBLE. 



NÚMERO 192. 

Lo que refiere Ijope García que viene de Roan y íkié to- 
mado de ingleses viniendo del Brasil y llevado al puer- 
to de Bristol y de alli á, Londres. 

Dice que en el tiempo que estuvo en Ingalaterra , es- 
taban muy temerosos de que la Armada del Rey nuestro 
señor fiíese sobre ella. 

Que la Reina babia mandado que cualquiera navio- 
que saliese, volviese dentro de cuatro meses, so cierto 
gravamen. 

Que á unos nueve galeones de á 150, 200 y 300 to- 
neladas los envió al estrecho de Magallanes, la vuelta de 
las Indias, y se armaban algunos otros para salir á 
robar. 

Que la Reina mandó retirar á la ciudad la artillería 
del castillo de Londres por |no ser fuerte. — Colee. Sans 
de Barutell^ art. 6, núm. 121. 

NÚMERO 193. 

Orden del Duque de Medina-Sidonia para que todas las 
naos que entraren en el puerto del Pasage queden & 
disposición del general Miguel de Oquendo, aunque no 
sean de su escuadra. 

Por cuanto con las tormentas que se ban pasado en 
el viaje con la Armada Real de S. M. que traigo á mi 
cargo, se ban dividido y aportado mucbas naos della, y 
se entiende se ban corrido al puerto del Pasaje, por la 



LA ARMADA INVENCIBLE. 469 

presente ordeno y mando á todos los capitanes de infan- 
tería y de mar que guarden y cumplan en todo las órde- 
nes del general Miguel de Oquendo , entre tanto que se 
avisa de otra cosa, no embargante que las naos que allí 
entrasen no sean de su escuadra, que cualesquiera que 
entraren, aunque sean las galeazas queden y cumplan la 
orden del dicho Miguel de Oquendo, que por la presen- 
te le doy poder y facultad, cual yo la tengo de S. M., para 
que castigue y ordene en todo , así á la gente de guerra 
como á la de mar lo que le pareciere convenir al real 
servicio de S. M. Dada en Santander 23 dias del mes de 
Setiembre de 1588 años. El Duque de Medina-Sidonia. 
— Colee, Vargas Portee, leg. 1, núm. 38. 



NÚMERO 194. 

Memorial á. la provincia de Guipilzcoa pidiendo se atien- 
da á, los maestres y marineros de la Armada y se les 
desagravie. 

La villa de San Sebastian dice, que, como es notorio 
á V. S. el año pasado de 586, con ocasión de la Armada 
que en ella y su puerto del Pasaje S. M. mandó condu- 
cir aquel año y llevó á su cargo Juan Martínez de Re- 
calde, á la juntar con la que estaba en el puerto de Lis- 
boa para la jornada de Inglaterra y otras partes , en la 
dicha villa de San Sebastian, con plática y comunica- 
ción de muchas personas della y otras de esta provincia, 
expertas en las cosas de la navegación y Armadas que 
en los tiempos pasados se han hecho y salido de los puer- 



470 LA AKMADA INVENCIBLE. 

tos della para diversas jornadas en servicio de S. M., y 
los muchos daños y agravios y vejaciones que los maes- 
tres y dueños de naos y gente marinera de esta provin- 
cia habian recibido y cada dia recibian de los ministros, 
á cuyo cargo ha sido la conducción de ellos , y contado- 
res , proveedores y otros oficiales, que todos en sus mi- 
nisterios habian siempre procurado y procuraban des- 
truir y arruinar los tales maestres de naos y gente de 
mar de esta provincia , y el sueldo tan corto que se les 
da, que es el antiguo que se llevaba cincuenta años 
atrás , habiendo subido en los tiempos presentes todas 
las cosas necesarias para el vivir humano y materiales 
para fábrica de naos el cuarto tanto y más del tiempo 
que se hizo la ordenanza vieja de los sueldos, y los mu- 
chos y grandes inconvenientes que se seguian y habian 
de seguir de no haber ordenanzas nuevas tocantes á 
esto y otras cosas de esta calidad, conforme á los tiem- 
pos presentes, con celo y deseo de más y mejor servir & 
Su Majestad en estas ocasiones y otras que se ofrecieren, 
se hicieron ciertos capítulos y apuntamientos muy nece- 
sarios al servicio de S. M., e utilidad común de estos 
reinos, y á más á los naturales de esta provincia, á fabri- 
car naos nuevas é inclinarse al arte de la navegación, 
los cuales se llevaron á la junta particular que V. S. ce- 
lebró en Vidania por el mes de Junio del dicho año de 
586 , por ser negocio tocante á toda la hermandad de 
esta república, y en ella vistos los envió á S. M. con 
Juan López de Yeraciarto é Iñigo de Aranza, sus nun- 
cios, suplicándole por sus cartas que mandándolos ver, 
se hiciese ordenanza cerca de ellos , después de lo cual, 



LA ARMADA INVENCIBLE. 471 

con diversas ocasiones se habían hecho otros más capí- 
tulos e apuntamientos tocantes al mismo en la dicha vi- 
lla de San Sebastian y otras de esta provincia, y otros 
que añadieron los capitanes e dueños de las naos de esta 
provincia sirviendo en Lisboa, y los enviaron á S. M. que 
todos ellos, los unos y otros están en el Consejo de la 
Guerra, á cuya vista y procurar resolución de este nego- 
cio tan importante al bien común de esta república, vis- 
to que no se trataba con el calor y veras que requería 
la dicha villa de San Sebastian y demás villas maríti- 
mas de esta provincia; para esforzar este negocio y asis- 
tir á él , enviaron á Manuel Sánchez de Arrióla, el cual, 
con asistencia de un año en corte ha trabajado de lo 
acabar , y se hubiera hecho, si el secretario Andrés de 
Alba, por cuya mano está comenzado á ver este negocio, 
no hubiera hecho ausencia de la corte, y algunos del 
Consejo de Guerra impedidos de enfermedad , y al prin- 
cipio del año el Consejo más ocupado en el despacho de 
la Armada ; y pues queda en tan buen punto y víspera 
de tomarse resolución y hacerse la ordenanza que se 
pretende con brevedad , mayormente que el Sr. D. Juan 
de Idiaquez tiene dicho al dicho Arrióla que agora que 
Su Majestad estará en Madrid breve se trata de este ne- 
gocio, y tomará en él resolución , convendría en esta co- 
yuntura y ocasión que hubiese persona de cuidado que 
entendiese estas cosas de la mar, que asistiese en corte 
á dar fin á este negocio de tanta importancia y calidad. 
Suplica á V. S. , pues es bien común de esta república, 
nombre la tal persona, y con salario competente á costa 
de Guipúzcoa, luego con mucha brevedad la mande 



472 LA ARMADA INVENCIBLE. 

enviar á la corte para que se acabe en tan buena ocasión, 
ítem. Que la tal persona de parte de V. S. trate con 
S. M. y su Consejo de guerra acerca del agravio que se 
hace á los naturales de esta provincia que han servido y 
sirven en estas Armadas desde el año 586 en las naves 
del cargo de Juan Martinez de Recalde é Miguel de 
Oquendo, de que tienen reclamo y descontento general 
á causa que á las naves y gente marinera que vinieron 
del Andalucía y han servido en estas jornadas, se ha pa- 
gado y señalado de sueldo, las naves seis reales y me- 
dio por tonelada al mes , y á los marineros á cuatro du- 
cados, y á los oficiales otros dos sueldos de ventaja, y á 
los maestres á veinticinco ducados al mes y cinco racio- 
nes cada dia , desde el dia que faeron embargados en el 
Andalucía, y á los naturales de esta provincia no se ha 
señalado ni dado & las naves sino seis reales por tonela- 
da , y al marinero tres ducados , y á, los oficiales sólo 
quince mrs. de ventaja , y á los maestres tan solamente 
se les señalaron , al tiempo que el Armada partió de 
Lisboa , veinticinco ducados al mes, sin raciones, siendo 
estas naves y gente aventajada de las otras para todas 
los efectos de guerra y navegación, como se ha visto en 
todas las ocasiones que se han ofrecido, y los efectos 
que han hecho sirviendo á S. M. con grande esfuerzo y 
valor, y sería justo fuesen aventajados de la otras nacio- 
nes , pues son más úliles para estos ministerios, y que 
esto se debe remediar, suplicando á S. M. les mande 
desagraviar con señalarles los sueldos, ventajas y ra- 
ciones , y mandarles pagar desde que fueron embarga- 
dos y listados como á las naves de la Andalucía. 



LA ASMADA INVENCIBLE. 473 

ítem. Que S. M. mande pagar á las naves lo que se 
les deba de lo servido hasta aquí, y porque sus dueños 
están muy necesitados y adeudados, respecto del largo 
tiempo que han servido y están sirviendo, é han recibi- 
do grande daño en sus naves esta jornada, que han ve- 
nido rotas y destrozadas, é sin aparejos, velas ni cables, 
con haberles apremiado en Lisboa áque los llevasen do- 
blados como los llevaron, con gran daño é costa suya 
fuera de lo ordinario, que S. M. teniendo consideración 
á este daño, les mande hacer alguna gratificación y 
equivalencia para que aparejen con brevedad y pongan á 
punto sus naves , y sirvan adelante á S. M. con el amor 
y esfuerzo acostumbrado. 

ítem. Porque la mayor parte de la gente marinera de 
esta provincia que fué en la Armada ha perecido en las 
naves que se han perdido y por enfermedad j é los que 
han vuelto han venido rotos , enfermos é sin ningún re- 
fugio ni posibilidad de socorrer su necesidad y de sus 
mujeres é hijos, y se les deben muchos sueldos servidos, 
que S. M. mande sean pagados para que se animen á ser- 
vir adelante con el amor y voluntad que acostumbran, y 
que para más obligarlos á esto, pues no tienen libertad 
de poder ir á sus viajes é navegaciones de merchante, 
donde tienen mayores ganancias, se les dé sueldo y ra- 
ción para entretenerse en sus casas , porque de otra ma- 
nera se- ausentarán todos y no se hallarán marineros pa- 
ra tripular las naves de Armada. 

ítem. Por cuanto en las naos de Armada ha sido y es 
costumbre muy antigua que los marineros della tengan 
para su abrigo y reparo el alcázar de popa y castillete 



474 LA AKMADA INVENCIBLE. 

de proa desde donde están más prestos para acudir á los 
aparejos y cosas de su cargo á todas horas y en tiempo 
de borrascas, y que los capitanes de infantería é sus ofi- 
ciales en esta jornada pasada han hecho á los dichos ma- 
rineros puesto acostumbrado haciéndoles fuerza, vién- 
dose poderosos en número y metido sus soldados en el 
sitio de los marineros, á cuya causa, por no tener don- 
de abrigarse ni recogerse se han muerto y enfermado 
muchos dellos y otros desanimado, viéndose tan mal tra- 
tados , que S. M. mande para adelante poner remedio en 
estas y otras desórdenes de la gente de guerra é se evi- 
ten los inconvenientes que de esto pueden resultar. 

ítem. Porque en la jornada pasada, respecto del via- 
je largo y cortedad de bastimentos en las naves , fué for- 
zoso acortar la ración, por no perecer en la mar de ham- 
bre, y por esto la gente de guerra, viéndose superiores 
á la de mar, se desvergonzaron con grande soberbia y 
osadía, y se metían en el pañol del pan é vino é demás 
bastimentos, é se apoderaban é tomaban lo que querían 
á su albedrío, sin orden, ni peso, ni medida, por lo cual 
los maestres é dueños de las naves de esta provincia han 
sido muy damnificados en la hacienda, demás de los 
malos tratamientos que á ellos y á la gente de mar han 
hecho y hacían cada día los soldados y gente de guerra, 
y si S. M. habida información cerca desto no hace re- 
compensa y equivalencia de este daño á los dichos maes- 
tres, quedarán destruidos. 

ítem. Que los dueños y maestres de las naves de es- 
ta provincia en esta jornada han sido fraudados é dam- 
nificados en sus haciendas en la forma de la entrega 



LA ARMADA INVENCIBLE. 475 

que se les hizo de los bastimentos de Lisboa y la Com- 
ña, porque las pipas de vino que se les entregaron no 
teniendo á veinticinco arrobas cada una, se les cargan 
por los proveedores veintisiete arrobas y media, y los 
otros bastimentos, habiéndoseles entregado pesados con 
peso de Portugal, que es menor que el de Castilla doce 
y medio por ciento, y el aceite y las demás cosas la me- 
dida menor por el consiguiente, y lo propio que se les 
entregó en la Coruña^ que S. M. sea servido de man- 
dar averiguar la verdad en este caso y los de' arriba y 
que sean desagraviados para que según lo de suso refe- 
rido y los desórdenes y ftierzas que en esta jornada se 
han hecho por la gente de guerra á los maestres de las 
naves y á los demás, no bastarán sus naves y haciendas, 
si las tienen , á suplir estas fuerzas é desórdenes en las 
cuentas, de los cuales, teniéndose consideración á lo que 
está referido arriba, y que en la jornada se han gastado 
todos los bastimentos y demás cosas que se encontraron 
á los maestres , como se ha visto por los Ministros de 
S. M. y se puede averiguar con presteza, sea servido de 
les relevar de ellas, mandando dar por consumido lo que 
recibieron, pues lo han tratado y distribuido con toda 
fidelidad, sin sospecha alguna de cosa en contrario, y 
no pueden tener recaudo alguno en todo, por haberse 
muerto los generales Kecalde y Oquendo, y los Minis- 
tros y Contadores de la Armada haber andado esparci- 
dos cada uno por su cabo sin poder asistir á dar los re- 
caudos necesarios, como es notorio. 

ítem. Por cuanto en esta jornada pasada la gente de 
guerra de las naves de Armada y sus capitanes é oficia- 



476 LA ARMADA INVENCIBLE. 

les, viéndose superiores á la gente de mar, han forzado 
á los maestres, pilotos y marineros á que hagan la na- 
vegación á su gusto y beneplácito, sin entender lo que 
convenia, tomándoles el timón y gobernalle para conse- 
guir su voluntad y haciéndoles ademas malos y ásperos 
tratajnientos, con amenazas y ademanes de los querer 
matar y á esta causa se han perdido. algunas naves de 
la Armada por no tener los pilotos y gente de mar li- 
bertad de hacer su navegación como convenia, que Su 
Majestad mande poner el remedio conveniente en tan 
gran desorden. 

Para remedio de todas estas cosas tan importantes 
es muy conveniente , como está dicho, que V. S. nombre 
una persona cual el caso requiere, que vaya á corte 
y asista á la resolución de ello, con salario competente 
á costa de V. S., con las cartas necesarias para S. M., y 
los señores Prior D. Fernando, marqués de Almazan, é 
D. Juan de Idiaquez, D. Cristóbal de Mora, de su Con- 
sejo de guerra, y secretario, Andrés de Alba, y que esto 
se ponga su efecto luego, respecto de la coyuntura y 
buena ocasión que para el bueno y breve despacho de 
estos negocios agora hay. Suplica á V. S. así lo provea 
y mande, pues es cosa tan justa y de utilidad común 
para esta república. — Colee. Vargas Fonce, leg. i, nú- 
mero 38. 



LA ABMADA INVENCIBLE. 477 



NÚMERO 195. 

Memorial de la villa de San Sebastian pidiendo que ár los 
marineros que han servido en la Armada de Inglater- 
ra y se hallen en las naos surtas en el puerto del Pa- 
saje , se les paguen los atrasos y se les dé ración. 

Señor. — La villa de San Sebastian dice que los ma- 
rineros que han servido á S. M. en la jornada de Ingla- 
terra, en las naos que están en el puerto del Pasaje, por 
ser pobres que no pueden acudir á hacer sus diligencias, 
han pedido & la dicha villa que en su nombre suplique á 
V. M. tres cosas. La primera, que les mande pagar el 
sueldo de diez y seis meses que se les debe, pues á los 
que aportaron en Santander se les ha pagado. La segun- 
da, que pues no están despedidos ni tienen libertad para 
poder salir á navegar, y por esto no salen á ganar ni 
ganan su sustento, se les dé ración, conforme á la or- 
den que se tiene en Santander con los que alU están. La 
tercera, que se les acreciente el sueldo y ventajas con- 
formé á lo que se hace con los marineros de las naos de 

Andalucía, que es el marinero cuatro ducados, yá 

los oficiales, contramaestre, guardián, escribano, des- 
pensero y tonelero, á seis ducados al mes. Y porque son 
cosas convenientes al servicio de V. M. é importantes 
para que los dichos marineros se conserven, de manera 
que puedan servirle adelante y á otros muchos encami- 
nen para hacer lo mismo, y la dicha villa tiene obliga- 
ción de hacer por sus beneficios, suplica á V. M. se sir- 
va de proveer cerca de ella, conforme á lo susodicho. 



478 LA ARMADA INVENCIBLE. 

pues los dichos marineros siempre han servido y servi- 
rán á V. M. muy bien y aventajadamente, 25 de Febre- 
ro de 1589. — Colee. Vargas Ponce^ leg. i, núm. 38. 



NÚMERO 196. 

El Dr. Mandosana (Corregidor?) de orden de S. M. pide 
ár la provincia de Guipúzcoa relación de los hj^os de 
la misma que murieron en la Jornada. 

Por la que escribe el Diputado general de esta pro- 
vincia entenderán W. mdes. la orden que tengo del 
Rey nuestro señor para informarme de la gente que fal- 
ta en esta provincia, de la que fué en la jornada del año 
pasado para Inglaterra, ansí de la que murió peleando 
ó de otra manera, y de la que se perdió en la naves que 
dieron al través y- se anegaron por aquellas costas, y de 
qué calidad son, si capitanes, maestres, pilotos, contra- 
maestres ó otros oficiales ordinarios de naos, marineros, 
grumetes ó pajes, y en qué naos iban y el número de 
viudas y huérfanos que han quedado, y de qué lugares 
son, y porque es celo que siempre he tenido en corres- 
ponder á lo que se debe á las cosas de esta provincia y 
que su aumento y autoridad lo tengo también de pre- 
sente, á cuya causa teniendo consideración á esto, he 
determinado de hacer esta diligencia yendo para eso un 
dia de estos en persona si pudiese, y las cosas del servi- 
cio del Rey Nuestro Señor diesen lugar para ello, ó en- 
viando persona de confianza que vaya con mucha satis- 
facción de todos, y porque esto se ha de hacer con pun- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 



479 



tualidad, he querido hacer ésta para que W. mdes. ad- 
viertan y tengan en orden las personas que sepan muy 
puntualmente lo que se ocurriere en esa villa, para que 
con la brevedad que el caso requiere se pueda hacer. 
Guarde Dios á VV. mdes. como puede y deseo. De Az- 
coitia (?). — El doctor Mandosana. — Colee. Vargas 
Ponee^ leg. i, núm. 38. 



NÚMERO 197. 

Relación de los buques que componían la Armada ingle- 
sa, según los documentos de la Biblioteca Cotton, 
compulsados por T. Lediard é insertos en su (í Historia 
naval de Inglaterra ^ i. 



Número, 



1 

2 
3 

4 
5 
6 
7 
8 
9 

10 
11 
12 
13 
14 



Escuadra del Almirante. 



NOMBRES. 



Are Raleigh , capitana 

Elisabeth 

Arco Iris 

León de Oro 

Oso Blanco 

Vanguardia 

Venganza , almiranta de Drake 

Elisabeth-Jonas 

Victoria, contralmiranta de Hawkins. . 

Antílope 

Triunfo, almiranta de Forbisher 

Sin-miedo 

María Eosa 

Esperanza 



To- 
neladas. 



Ma- 
rineros. 



800 
600 
500 
500 

1.000 
500 
500 
500 
800 
400 

1.100 
400 
600 
600 



425 
250 
250 
250 
500 
250 
250 
500 
400 
160 
500 
200 
250 
250 



1 Están traducidos algunos nombres porque así aparecen en la 
edición francesa consultada. 



480 



LA AEMADA INVENCIBLE. 



Número. 



15 
16 
17 
18 
19 
20 
21 
22 
23 
24 
25 
26 
27 
28 
29 
30 
31 
32 
33 
34 



NOMBBES. 



35 
36 
37 
38 
39 
40 
41 
42 
43 
44 



45 
46 
47 
48 



Nonpareil , , 

Bonavolia , 

Swift-Sure 

Golondrina 

Fore-Sight > 

Ayuda , 

Toro 

Tigre 

Tramontana 

Scout 

Achates 

Charles 

Luna, 

Aviso 

Espía 

Martin 

Sol 

Cisne. 

Brigantin 

George Hoye 

Buques embargados, 

León Blanco 

Desden 

Alondra 

Edourd de Malden 

Marigold 

Perro Negro 

Catherine 

Fantasía 

Peppin 

Kuiseñor 

Escuadra de Frands Drahe 

Leicester 

Royal Marchand • 

Edward Bonaventure 

Corzo , . . 



To- 
neladas. 



500 
3) 

400 

360 

300 

250 

200 

200 

150 

120 

100 

70 

60 

50 

50 

50 

40 

30 

y> 

120 



140 
80 
50 

180 
30 
20 
20 
50 
20 

160 



Ma- 
rineros. 



250 
250 

200 

160" 

160 

120 

100 

100 

70 

70 

60 

40 

40 

40 

40 

35 

30 

20 

35 

24 



50 
45 
30 
20 
20 
10 
10 
20 
8 
16 



400 
400 
300 
300 



160 
160 
120 
120 



LA ABHADA INVENCIBLE. 



481 



Número. 


NOMBBES. 


To- 
neladas 


Ma- 
rineros. 


49 


Noble d'Or •. 


250 

200 

200 

200 

200 

200 

200 

250 

200 

200 

150 

150 

150 

80 

60 

80 

80 

160 

160 

50 

60 

60 

60 

140 

60 

50 

40 

30 


110 


50 


Grifón ••... 


lio 


51 


Minion.. 


80 


52 


Talbot 


90 


53 


Thomas I}rake. •• •••. 


80 


54 


ChisDa.. • 


90 


55 


HoDewell 


100 


56 


Dudley • 


100 


57 


God save her.. 


80 


58 


"Rpperans^a dA Plímonth. .« r r ....... . 


70 


59 


Bond 


70 


60 


Bonner. ,.... 


70 


61 


Hawkins • 


70 


62 


Unidad 


70 


63 




30 


64 


BufiTcrins. ...« • 


50 


65 


•'-'"OO • •••••••••••••••••••••••• 


80 


66 


Sellinfirer • 


80 


67 




80 


68 


Toisón de Oro 


30 


69 


Makeshift • 


40 


70 


Diamante de Darmouth 


14 


71 




14 


72 


Oso Peaueño 


70 


73 


Chance 


40 


74 


Placer 


30 


75 




30 


76 


Carvel. 


24 



Buques armados por la ciudad de Londres, 



11 
78 
79 
80 
81 
82 
83 
84 



Hércules 

Tobías 

Flor de Mayo. 

Mignon 

Koyal-Defense. 
Ascensión. . . . 
Don de Dios. . 
Prime Rose. . . 



TOMO n. 



300 


120 


250 


100 


200 


90 


200 


90 


160 


80 


200 


100 


180 


80 ; 


200 


90 


81 





482 



LA ASMADA INVENCIBLE. 



Número. 


NOMBRES. 


To- 
neladas. 


Ma- 
rinería. 


85 


Mar&rarita v Juan 


200 
140 

80 
160 
200 
160 
200 
250 

80 

60 
140 

60 
220 
220 
170 
180 
100 
100 
160 
140 
150 
110 
140 
120 
110 
120 
120 
160 
130 
160 


90 


86 


León de Oro 


70 


87 


Diana 


40 


88 


Buire 


• 70 


89 


Tevfinir 


90 


90 


-^'^Jo 

Bersabé 


70 


91 


León Roio 


90 


92 


Centurión 


100 


93 


Pasanorte 


40 


94 


Ravo de Luna 


30 


95 


Thomas Bonaventure 


70 


96 


Socorro 


30 


97 


Susanne. — Anne Parnell. 


80 


98 


Violeta 


60 


99 


Salomón 


80 


100 


Ana Francisca. 


70 


101 


Georisre Bonaventure 


60 


102 


Jane Bonaventure 


50 


103 


Vinvard 


60 


104 


Samuel 


50 


105 


Georcre Noble 


60 


106 
107 


Antonia 

Tobías 


60 

70 


108 


Salamandra 


60 


109 


Rosa Lion 


50 


110 
111 


Antílope 

Jova , . . . . 


60 


112 


Paunce. 


70 


113 


Providencia 


60 


114 


Delfín 


70 



Guarda-costas á las órdenes del Almirante. 



115 
116 
117 
118 
119 
120 



Web 

Juan Treláwny. . . . 
Ciervo de Dartouth. 

Potts 

Juanito 

Bartolomé Apsbam. 



80 


50 


150 


70 


60 


30 


180 


80 


40 


20 


130 


70 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



483 



Número. 



121 
122 
123 
124 
126 
126 
127 
128 
129 
130 
131 
132 
133 
134 



NOMBBES. 



Eosa Apsham , 

Don Apsham 

Jacob de Lima 

Venganza 

Guillermo Briggewater. 
Creciente de Darmouth. 
Galeón de Weymouth. . 
Catalina de Weymouth. 

Juan de Chichester 

Ana 

Mignon de Bristol 

Unicornio de Bristol.. . , 

Servant de Bristol 

Socorro de Bristol 



To- 
neladas. 



110 

25 

90 

60 

70 

140 

100 

60 

70 

60 

230 

230 

85 

60 



Ma- 

rineria. 



50 
20 
50 
30 
30 
75 
50 
30 
50 
30 
110 
66 
85 
26 



Ouarda-costas á las órdenes de Lord Henry Seimour» 



136 
136 
187 
138 
139 
140 
141 
142 
143 
144 
145 
146 
147 
148 
149 
150 
151 
152 
153 
154 
155 
156 
157 



Daniel. 

Hutchins. 

Lagneau. 

Fantasía. 

Griffon. 

Liebre. 

Sirvienta 

Maríí^old 

Matthieu 

Susana 

Guillermo de Ipswich. . . 
Catalina de Ipswich. . . . 
Primerose de Harwich. . 

Ana Bonaventure 

Guillermo de Rya 

Gracia de Dios 

Ellnathan de Douvres. . 
Ruban de Sandwich. . . . 
Hazard de Feversham. . 
Gracia de Yarmouth. . . 

Flor de Mayo 

Guillermo de Brickelsea. 
Juan Young 



160 


70 


150 


60 


150 


60 


60 


30 


75 


30 


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35 


75 


25 


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35 


16 


40 


20 


140 


30 


125 


50 


120 


40 


60 


50 


80 


60 


50 


30 


120 


70 


110 


68 


38 


34 


150 


70 


150 


70 


100 


50 


60 


30 



484 



LA AKMADA INVENCIBLE. 



Voluntaríoa á las órdenes del Almirante, 



Número. 


NOMBBES. 


To- 
neladas. 


Ma. 
rineros. 


158 


Sansón 


300 

140 

60 

120 
70 
50 

250 

120 
30 
60 
76 

100 
60 
80 
60 
40 
40 
60 


108 


159 


Francisco de Foi.. • • 


60 


160 


Heat-Hen • 


30 


161 


Real de Oro * . . . . 


60 


162 


Sutton 


40 


163 


Carowse. 


25 


164 


Samarítana 


100 


165 


G uillermo de Plymouth. 


60 


166 


GallefiTO de Plvmonth 


20 


167 


Haiilse.. 


40 


168 


Unicornio. 


30 


169 


Gracia de Aushauí. 


50 


170 


Thomas Bonaventure 


30 


171 


Rata de VViffht... 


60 


172 


Marerett 


46 


173 


Flisabetli de Lavstaff.. 


30 


174 


Rafael.. 


30 


175 


Young 


40 



176 
177 
178 
179 
180 
181 
182 
183 
184 
185 
186 
187 
188 
189 
190 
191 



Trasportes de víveres. 

Elisabeth Bonaventure de Londres. . . . 

Pelicano.. 

Esperanza.. 

Unidad 

Perla.. 

Elisabeth de Londres 

Juan de Londres. 

Bersabé 

Marjgold 

Toisón Blanco 

Don de Dios. . . , 

Joñas 

Salomón de Alborough. 

Richard Duffield 

María Rosa 

Juan de Barnstaple 



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70 


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40 



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1 



LA ASMADA INVENCIBLE. 



485 



Número. 



192 
193 
194 
195 
196 
197 



NOMBBEa 



Greyfound , 

Joñas < 

Fortuna 

Hearts-Ease 

Elisabeth de Low Altoff. 
Una galera sin nombre... 



To- 
neladas. 



3) 



Ma- 
rineros. ' 



65 
30 
25 
24 
40 
250 



RESUMEN. 



Número. 



NOMBRES. 



Ma- 
rineros. 



34 Escuadra de la Eeina al mando del 
Almirante 

10 Buques embargados 

32 Escuadra de Drake 

38 Buques armados por la ciudad de 
Londres • • 

20 Guarda-costas á las órdenes de Al- 
mirante • . . . 

23 Guarda-costas á las órdenes de Hen- 
Tj Seymour 

18 Voluntarios á las órdenes del Almi- 
rante 

15 Trasportes de víveres 

7 Buques no mencionados en algunas 
relaciones... 

197 Buques con 



6.279 

239 

2.348 




15.787 



486 



LA ABMADA INVENCIBLE. 



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^.2 



LA AEMADA INVENCIBLE. 487 

Llevaron también en la Armada á la gran Carraca ó 
galeón San Felipe apresado por Drake el año anterior 
en las Terceras, con el nombre cambiado de Leicester, 
mandándolo George Fenner. 



NÚMERO 198. 

Carta de la reina Isabel de Inglaterra al Gerife de Mar- 
ruecos, recomendárndole ayude é, D. Antonio, Prior de 
Ocrato. 

Muy alto j muy poderoso Señor. — El rey D. Anto- 
nio, con la mucha obligación que os tiene, nos ha par- 
ticularmente dado cuenta, como movido á compasión de 
su desastre y aflicción, queréis hacer obra de magnani- 
midad, dinna de un tan gran príncipe, en ayudar á res- 
tituirlo en sus reinos y señoríos, habiéndole ya para ello 
muy liberalmente prometido todo el socorro y favor que 
os demanda. Y como por unas vuestras últimas nos vie- 
ne también confirmada la nueva de esta vuestra Real 
intención, no podemos decir el contento y satisfacción 
que de ello hemos recibido. Porque teniendo muy & 
cargo las cosas de este Rey afligido como nos las enco- 
mendó, y según lo ha merecido la bondad, majestad y 
muchas otras Reales virtudes que relucen en él, no me 
podia venir cosa de más gusto que el haberme abierto 
tan buen camino para que con vuestro favor y amparo 
pueda en breve cobrar su Estado, en que consentimos 
de tanta mejor gana á su parte , viendo que os tiene á 
vos por amigo ; y así le hemos concedido para este efecto 



488 LA ABMADA INVENCIBLE. 

el socorro que él mismo os dirá más particularmente, 
habiéndonos en ello alargado, no conforme al deseo y 
voluntad que tenemos de hacerle bien, sino con la me- 
dida y proporción que pueden consentir los gastos de la 
guerra que traemos acá con el Rey de España, contra el 
cual podemos ahora tanto más libre y descubiertamente 
favorecer al rey D. Antonio, por estar ya desengañado 
de las paces con que me quería cerrar los ojos, habiendo 
mientras se trataban enviado, sin respeto ninguno de 
honor ni de las consideraciones que se deben de usar 
entre principes, sobre nuestros reinos para conquistar- 
los, la más poderosa armada que jamas se vido sobre la 
mar, la cual, empero, mediante la bondad y misericordia 
de nuestro Dios , que filé servido de ampararme y favo- 
recer la justicia de nuestra causa, se es vuelto tan des- 
calabrada y malparada, que nos será tanto ó más fácil 
la empresa en que concurrimos de restituir al rey don 
Antonio en su Estado ; antes somos de parecer que el 
socorro que vos mismo habéis prometido bastaría para 
tal efecto y para abatir la tiranía del Rey de España, 
principalmente en esta coyuntura de la pérdida que tuvo 
por acá. Rogámosvos que lo hagáis con él, según vues- 
tro Real ánimo y promesa, en lo que él confia de veras; 
porque demás que á mí mismo nos la haréis en ella tan 
señalada merced, por el afición que le tenemos, como si 
la recibiésemos en nuestra propia persona, será obra de 
eterna memoría, por la que mereceréis perpetua honra. 
Y por cuanto el dicho rey D. Antonio os envia á su 
hijo D. Cristóbal, como prenda de que se cumplirán de 
mi parte los conciertos que con vos hiciere, aunque no 



J 



LA AEMADA INVENCIBLE. 489 

dudando de que siendo hijo de tal padre , á el que vos 
mismo queréis mucho bien, le tendréis como de la honra 
de vuestra persona se puede esperar y á la suya convie- 
ne, todavía por satisfacer á la mucha amistad que tene- 
mos á dicho Rey, no podemos dejar de encomendárosle 
particularmente , y deciros que teniendo tan á su cargo 
los negocios de su padre, no podemos menos de tener 
también cuidado particular de él y de su fortuna. Fecha 
en nuestra casa Real de St. James á 4 del mes de Se- 
tiembre de 1588. — Isabel. 

Hállase esta carta en la Real Academia de la Histo- 
ria, E. 59, fól. 33, remitida por D. José Canga- Argue- 
lles el 3 de Noviembre de 1841, habiéndola copiado por 
su mano de la Colección de Manuscritos de Harley^ to- 
mo 296, fól. 203, en el Museo Británico. Añade al pié 
que en el tomo 167, fól. 16 de la misma Colección^ se 
encuentra una relación de las fuerzas que componian la 
Armada española, cuyo total aparecia ser de 130 naves 
con 30.655 hombres. 

En los folios 170 á 173 del mismo tomo, hay nota de 
la fuerza que levantó Inglaterra para la defensa, cuyo 
total, comprendiendo hombres hábiles , veteranos, colec- 
ticios y gastadores, fué de 101.040, y el coste que tuvo 
el armamento, según nota original de John Hawkins, 
ascendió á 147.136 libras esterlinas. 

En el tomo 253, otra nota en que se condensan las 
injurias hechas por España á Inglaterra ; las quejas de 
la primera y respuestas que se dieron, hasta el año de 
1591. 

La reina Isabel, como indica en la carta, envió el año 



490 LA AEMADA INVENCIBLE. 

de 1589, bajo la dirección de Drake y de Norris, una 
armada de 220 naves con 22.000 hombres de guerra y 
mar, que atacó las plazas de la Coruña y de Lisboa. En 
una y otra sufrió derrota, y con pérdida de la mitad de 
la gente, de no pocos bajeles y de la reputación del 
Almirante, dio la vuelta á su país. Túvose en España el 
suceso por compensación del fracaso de la Invencible, 
según tengo narrado, con inclusión de documentos , en 
el Bosquejo encomiástico de D. Pedro Enriquez de 
Acevedo^ Conde de Fuentes, que forma parte del tomo x 
de las Memorias de la Real Academia de la Historia, 
íambien refiero allí el combate naval ganado por don 
Alonso de Bazan á Lord Thomas Howard, sobre la isla 
de Flores, el año 1591. 

NÚMERO 199. 



Obra nuevamente compuesta so|bre una admirable vic- 
toria que huuo don Francisco Lu¡xan contra don 
Juan A ele, lutlierano capitán de la | Resrna de Ingla- 
terra. Compuesta por Alvaro | de Flores, natural de 
Málaga, y vezino de Sebilla. Vista y examinada por el 
do|ctor millan, y con licencia impressa | en Burgos por 
Pedro de | Santillana, impresor. | Afio M. D. LXX. (Vi- 
ñeta: dos embarcaciones) ^ 

COMIENgA LA OBKA. 

Emperadora del cielo, 
rosa fresca linda amora, 
pues que sois nuestro consuelo, 

1 Reseña este romance la derrota de Hawkins y Drake en Ve- 
racruz, de que se ha hecho mención en el tomo i, página 147. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 491 

alcan9áme en este suelo, 

de la gracia que en vos mora , 

Sagrada Virgen María, 

madre de mi Kedentor, 

dame gracia en este dia , 

porque la bittoria mia 

diga con vuestro favor. 

Porque todos los christianos 

que en el mundo son nascidos 

dexen los vicios mundanos 

que los ciegos lutheranos 

usan como descreydos. 

Porque tengan en memoria , 

lo que ahora acónteselo, 

contaré en aquesta historia 

la gran batalla y victoria 

que ahora en India subcedió. 

De Sebilla se partió 
una poderosa Armada, 
á Sant Lúcar allegó, 
y luego de allí salió 
un jueves de madrugada. 
A seys de Julio fué el dia 
quando la Armada que cuento 
de Sant Lúcar se partía , 
llena, según convenia, 
de vizcocho y bastimento. 

Y llevan por general 
un hombre muy esforzado, 
más valiente que un Roldan, 
por nombre Francisco Luxan, 
en guerra hombre avisado. 
Con buen viento y temporal 
á Canaria han arribado ; 
mandó luego el general 
hagan salva principal 
assí como es obligado. 

Las áncoras han echado 
en el puerto do llegó, 
y el general esforzado 



492 LA ARMADA INVENCIBLE. 



con seys hombres bien armado 
en un esquife saltó. 
Al tiempo que el sol se encierra 
para refrescos tomar, 
fueron á saltar en tierra; 
mas los isleños con guerra 
no les dexavan entrar. 

Y la gente de Castilla 
se lo ruega con prudencia 
que los dé entrada en la villa; 
ellos dicen que en Sebilla 
ay forma de pestilencia. 
Y por ser mal peligroso 
no les dexavan llegar 
á tomar algún reposo , 
porque el mal es contagioso 
y se les puede pegar. 

El general, ques prudente, 
desta suerte respondió : 
por cierto en toda mi gente 
hombre de tal accidente 
en mis naos no se embarcó. 
Los de la isla dexaron 
á todos desembarcar, 
y ellos en tierra saltaron, 
donde refrescos tomaron 
para llevar por la mar. 

A diez y siete contados 
de Julio de allí partió 
el Annada, y los soldados 
apercibidos y armados , 
porque assí me escrivió. 
La Capitana y las otras 
con las demás navegaron , 
la admiranta y la falcona 
á la isla de la mona , 
puerto de Indias, aÚegaron. 

Al puerto nuestros christianos 
dieron ferros á la mar 



LA ARMADA INVENCIBLE. 493 



y á los indios comarcanos 
doce naos de lutheranos 
vinieron á conquistar. 

Y la ciudad les quemaron 
estos falsos lutheranos, 

y los templos derribaron, 
y en ellos se aposentaron 
matando muchos christianos. 

Luego el sargento mayor 
en un esquife ha saltado 
perdiendo todo temor, 
como fuerte guerreador, 
con dos hombres á su lado. 

Y los indios con placer 
los reciben y contento, 
y luego sin detener 
los traxeron de comer 
de su pobre bastimento. 

Y luego sin más tardar 
vieron un batel venir 

por la parte de alta mar 
nabegando á más andar, 
que al puerto viene á surgir. 
Después que en el puerto entró, 
bieron que era de christianos , 
y el sargento preguntó 
si por ventura topó 
navios de lutheranos. 

El patrón le respondió , 
que punto no se düata, 
como aquel que los contó , 
que ocho navios vio 
junto al puerto de la Plata. 
El sargento se volvió 
con el esquife á su Armada, 
y á su general contó 
todo lo que le pasó 
sin que le mintiese nada. 

Y luego sin más tardar 



4D4 LA ARMADA INVENCIBLE. 

las áncoras han sacado 

del profundo de la mar ; 

comienzan á navegar 

con viento fresco templado. 

A Sant Juan de Lúa llegaron 

un jueves por la mañana, 

y antes que en el puerto entraron 

ocho navios hallaron 

de la gente lutherana. 

Antes que en el puerto entraron 
de la ciudad Veracruz, 
una barquilla enviaron 
con la cual les avisaron 
los amigos de Jesús. 
Diciendo que está ganada 
la ciudad y destruida 
de Sant Juan de Lúa nombrada, 
de ocho navios de Armada 
desta gente descreyda. 

Y el buen Francisco Luxan 
mandó apercibir su gente 
como fuerte capitán , 
porque estaba allí don Juan, 
un lutherano valiente. 
Todos en la Capitana 
fueron juntos en un hora 

con voluntad limpia y sana, 
pretendiendo niuy de gana 
morir por nuestra señora. 

Y á grandes voces decia 
el buen Francisco Luxan, 
que su gente bien lo via ; 
hermanos oy es el dia 

que saldremos bien de afán. 
Hoy henchiremos las manos 
en sangre del antechristo 
muriendo como romanos 
y como fieles christianos 
por la fe de Jesu-Christo. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 495 



Apercibios y entendé 
que saldremos con victoria, 
según tenemos por fe, 
y al capitán venceré , 
quedando de nos memoria. 
Por sus estancias mandó 
ordenar bien sus trincheras , 
y ansí los apercibió , 
y luego se obedeció , 
puestos en sus ballesteras. 

Don Juan de Acle el enemigo 
de Dios y nuestros christianos, 
se quiso dar por amigo 
del general, como digo, 
con todos sus lutheranos. 
En una barca envió 
el renegado don Juan 
un mensajero, y pntró 
en la nao, donde habló 
á Francisco de Luxan. 

Diciendo el Rey desta tierra 
manda que luego á la hora 
obedezcáis sin dar guerra, 
la Reina de Ingalaterra 
Isabella mi señora. 
El general como oyó 
lo que el hereje decia, 
desta suerte respondió : 
dicí á quien os envia 
con esta mensajería: 

Que quien á Dios ha negado, 
también su Rey negará ; 
y que esté bien avisado 
el luterano malvado , 
porque presto morirá. 
Y su sangre en este dia 
derramaré con crudeza, 
dando fin á su porfía, 
desepando su herejía 
coi*tándole la cabeza. 



496 LA ARMADA INVENCIBLE. 

El mensagero volvió 
al hereje capitán 
y todo se lo contó , 
y el hereje se espantó 
de Francisco de Luxan. 
Luego el lutherano entró 
en un esquife en la mar, 
de fuertes armas se armó 
y á los navios se llegó , 
el qual le mandó llamar. 

Francisco Luxan saltó 
en otro batel armado, 
y al contrario se allegó 
con dos hombres que llevó , 
que así estaba concertado. 
Como el tirano á su lado 
vio á Francisco de Luxan, 
todo se ha temorizado , 
y con soberbia ha hablado 
diciendo , buen capitán : 

Mucho he deseado ver 
tu persona con la mia, 
por sólo ver tu poder, 
para te poder vencer 
tu gran soberbia y porfía. 
Mas yo quiero paz contigo , 
aunque pudiera vencerte , 
tú te muestras mi enemigo, 
de hoy demás seré tu amigo 
si quieres, hasta la muerte. 

Para que con más verdad 
paces seguras estén, 
daré de mi voluntad 
diez hombres de calidad 
trueque por trueque en rehén. 
Con ánimo, corazón, 
el general ha hablado : 
no me espanta tu blasón, 
que á muchos de tu opinión 
he muerto , mal de su grado. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 497 

Y si es que en tí se halla 
tanta fuerza y valentía , 
luego puedes acetalla ; 
hagamos nuestra batalla 
de tu persona á la mía. 
El tirano acobardado , 
no se la quiso aceptar, 
mas la respuesta que ha dado , " 
que aunque á pesar de su grado, 
que la guerra sea en la mar. 

El general , ques prudente , 
la palabra le aceptó , 
y en aquel día presente 
mandó apercibir su gente 
y en la Capitana entró. 
La tierra mandó tomar 
con dos naos bien armadas, 
y él con tres tomó la mar, 
que no puedan escapar 
las ocho, ya están cercadas. 

Un jueves por la mañana 
se les dio la batería, 
llamando de buena gana 
á la Virgen Soberana 
sacratíssima María. 
Ciento y treynta lutheranos 
murieron, sin los heridos, 
y solos veynte christianos 
fueron muertos por las manos 
de los perros descreydos. 

La Capitana tomaron 
con otros cuatro baxeles, 
y otra nao grande quemaron, 
y dos se les escaparon 
destos perros infieles. 
El capitán fementido 
en la Miñona escapó 
en una pierna herido, 
y el thesoro recogió , 
que en esta nao se lleyi, 

TOMO n. S2 



498 LA ABMADA INVENCIBLE. 

Treynta caxas de oro fino 
que en la mar había robado 
se las llevó de camino 
el lutherano malino, 
sin tbesoro que ha dexado. 
Con voz que al cielo subia 
y ansias de su corazón 
sus vestiduras rompia; 
con el dolor que sentia 
dice el perro esta razón : 

"No con muy pequeña saña 
los defuntos desentierra, 
diciendo , por fuerza ó maña 
á Phelipe rey de España 
yo le daré cruda guerra. 
Cinco horas y más duró 
la batalla en este dia , 
y nuestra gente venció , 
y el despojo se partió , 
que se ganó en aquel dia. 

Antonio de Delgadillo, 
teniente del contador , 
fué hallado en un castillo 
tan flaco y tan amarillo, 
que era de velle dolor. 
Billanueva y Bustamante, 
teniente del thesorero, 
hombre rico y muy pujante, 
le llevaron por delante 
muy gran suma de dinero. 

Aquí fueron rescatados 
librándolos de la muerte 
nuestros valientes soldados , 
como hombres muy esforzados , 
dando por buena su suerte. 
En Sant Juan de Lúa entrado 
el general y christianos , 
y consigo habian llevado 
de los que habian captivado 
cinquenta y dos lutheranos. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 499 



Roberto, Enrique y Tomas, 
y Alexandre de Ca9alla 
con Gregorio de Gormaz, 
y otro Fernando de Paz 
prendieron en la batalla. 

Y el general pregonó 

que los presos embarcas sen, 
y después desto mandó, 
á cien hombres que dexó, 
que la ciudad amparasen. 

Acabada esta victoria 
saca del puerto su armada 
este digno de memoria 
con el triumpho de la gloria 
que alli ganó por su espada. 

Y luego los marineros 
las velas fueron á alzar 
con todos los prisioneros 
y gran suma de dineros 
que tomaron en la mar. 

Y con aquesta pujanza 
navegó con su compaña 
con buena mar de bonanza, 
y con aquesta esperanza 
llegaron á nuestra España. 

De boy de más nuestros christianos 
tengan gozo y alegría, 
pues que ya los lutheranos 

Íj los moros comarcanos 
os vencemos cada dia. 

Y á vos, Virgen soberana, 
principio de nuestra gloria, 
María do siempre magna 
nuestra intercesión christiana, 
dadle á nuestro Rey victoria. 

Y al moro que en nuestra tierra 
se ha coronado por rey 

por damos trabajo y guerra, 
con los moros de la sierra 
confundid su secta y grey. 



500 LA ARMADA INVENCIBLE. 



VILLANCICO. 

Si en la más fuerte batalla 
vuelve Christo por su fe , 
potentemente se ve 
que imposible es demballa. 

Los moros y lutheranos 
no se procuren cansar, 
pues no pueden derribar 
á los potentes christianos , 
no basta fuerza de manos 
ni todo humano saber 
para los poder vencer, 
ni fuerte cota de malla. 
De continuo ha de tomar 
Jesús, pues es nuestro padre 
por la Iglesia y nuestra madre , 
ques su esposa singular, 
y en esto no hay que dudar, 
que es verdad perfecta y pura, 
según en sancta escritura 
patentemente se halla. 
Muéstrase ques infalible, 
siempre ha de prevalecer, 
porque no puede caer , 
pues á Dios todo es posible. 
La maldad incorregible 
essa es la que caerá, 
y nuestra fe durará , 
imposible es conquistalla. 

Rey Philipe con tu espada 
vencerás tan cruda guerra, 
al reino de Ingalaterra 
y á los moros de Granada. 

Con tu espada y fuerte escudo 
sé que tienes de vencer 
al gran Turco y su poder , 
los del Meco y Tartamudo, 



LA ARMADA INVENCIBLE. 501 



y al falso rey de la sierra 
darás muerte desastrada. 
Los imperios africanos 
vencerás con brazo armado, 
con todo lo que es poblado 
de turcos y lutheranos , 
coronándote en su tierra 
con tu persona ganada, 
al reino de Ingalaterra 
y á los moros de Granada. 



LAUS DEO. 



Impreso en cuatro hojas , en 4.**, de letra gótica. Biblioteca 
del Sr. D. Pascual de Gayangos. 



PIN DEL SEGUNDO Y ÚLTIMO TOMO. 



AUTORES CONSULTADOS, 



ANÓNIMOS. 

Armada y ejército que pareció se debia juntar para la con- 
quista de Ingalaterra, hecha en Lisboa, afio 1586 y el de 88 
siguiente por Julio salió á navegar. Bibl. nac, ms. J 140, fo- 
lio 393 á 469. 

La Copie d'une lettre enroye d'Angleterre á Dom Bernar- 
din de Mendoze, Ambassadeur en France pour le Roy d'Espag- 
ne , par laquelle est declare l'estat du Roiaume d'Angleterre, 
<íontre l'attente de Dom Bemardino et de tous ses partizans 
Espagnols et aultres. Nouvellement Imprimé, 1588. 

Diario de la jomada de Inglaterra que hizo el duque de 
Medina-Sidonia con la Armada de su cargo, saliendo de la Co- 
rufia. — Colección de documentos inéditos para la Historia de 
España, Tomos xiv, pág. 449, y xliii, pág. 417. 

Discurso en justificación de la jornada de Inglaterra con 
resumen histórico de la persecución de los católicos, ejecución 
de María Stuard , protección á los rebeldes de Holanda, pirate- 
rías en Indias, etc. Dirigido á los capitanes y soldados de la 
Armada. — Ms. en 13 hojas folio. Bibliot. nac. G 139, pá- 
gina 201. 

Documentos relativos á los Países-Bajos. — Corresponden- 
cia del Duque de Alba con Felipe 11. — Colección de documen- 
tos inéditos para la Historia de España, Tomos xxxvii y 

XXXVI II, 

Encyclopíedia Britannica, or Dictionary of Arts, Sciences, 



504 LA ARMADA INVENCIBLE. 

and general literature, Eiglitli edition. - - Adam and Charles 
Black, Edinburgh, 1855, volume viii, págs. 133 y 712. 

Estado general de la Armada para el año de 1849. Ma- 
drid , 1848. 

HiSTOiRB genérale de la Marine, contenant son origine, ses 
progrés, etc. Sur des Mémoires redigés par Mr. Boismele. To- 
me second. A París, 1746. 

The History of the Spanish Armada, wllich had been pre- 
paring three Years for the Invasión and Conquest of England, 
and which in the Year 1588 Came upon the English Coast to 
effect it. London, 1759, fol. 

The Imperial Dictionary of universal Biography. London, 
sin año. 

Trae la biografía de Drake, con retrato, tomo lii, pág. 144. 

Instructio super rebus Anglicani. Ms. en italiano. Bibliot. 
nac. E 140, fól. 53. 

Inventario de los papeles de Estado misivo del Archivo de 
Simancas , tocantes á Inglaterra , que están en la pieza del Pa- 
tronazgo Real nuevo. Ms. Bibliot. nac. S 49, fól. 169. 

Memoria acerca de la invasión de Inglaterra , modo de for- 
mar la Armada y el Ejército, y noticias de Irlanda y Escocia. 
Ms. Bibliot. nac. Q 98 , pág. 77. 

Noticia et raguaglio distintissimo delle fortereze et di Porti 
dell Inghilterra et della Scotia. Ms. coetáneo. Bibliot. nac. 
E 12, pág. 93. 

Plano de la navegación de la Armada, con indicaciones de 
puertos, canales, fortificaciones, noticias de Irlanda y Escocia. 
Tiene trazada la derrota al regreso con leyenda ; Sale la har- 
mada y por huir del enemigo rodea toda esta isla hasta Escocia^ 
Ms. Bibliot. nac. Q 98, pág. 168. 

Recueil historique et chronologique de faits memorables 
pour servir a l'Histoire genérale de la Marine, etc. A Paris,^ 
1871. 

Relación de los galeones, navios, pataches y zabras, ga- 
leazas, galeras y otros navios que van en la felicísima Armada 
que S. M. ha mandado juntar en el rio de esta ciudad de Lis- 
boa, de que es Capitán general el Duque de Medina- Sidonia^ 



LA ARMADA INVENCIBLE. 505 

y el porte de ellos y la gente de guerra y mareante, etc. Impre- 
sa en Lisboa por Antonio Alvarez , 4, f ól. 

Relación sumaria de los naríos, gente de guerra y mar, ar- 
tillería , pelotería y otros pertrechos de guerra que llevó la Ar- 
mada que S. M. mandó juntar en el rio y puerto de Lisboa. 
Ms. en 2 h. fól. Acad. déla Hist. Col. Jesuítas, t. 89, núm. 104. 

Relación verdadera del Armada que el Rey Don Felippe 
nuestro señor, mandó juntar en el puerto de la ciudad de Lis- 
boa en el Reyno de Portugal el año de 1588. Que comenzó á 
salir del puerto á los veynte y nueve de Mayo y acabó de salir 
á los treynta, y se hizo á la vela, que Nuestro Señor la encami- 
ne en su santo servicio. (Escudo de Armas reales.) Con licen- 
cia. En Madrid. Por la viuda de Alonso Gómez, impressor del 
Rey nuestro señor, 10 hoj. fól. 

Relación de servicios del capitán D. Antonio Joseph de 
Paredes , y de su padre y abuelos. Imp. en 4 folios , s. a. n. 1. 
Acad. de la Hist. Colee. Salazar. Leg. 27, núm. 38. 

Vida de Felipe II. Ms. en la Bibliot. nac. Bb 122. 

Adamo. Expeditionis Hispanorum in Angliam vera descrip- 
tio, 1588. Roberto Adamo author. Londini. Once mapas con 
la derrota , posiciones y combates de la Armada. 

Barraw. (John). Life, voyages, and exploits of Sir Francis 
Drake, with numerous letters from him and the Lord high 
Admiral to the Queen and Great Officers of State. New Edi- 
tion. London, 1861, 8.* 

Babia (Luis de). Tercera parte de la historia pontifical y 
católica, compuesta y ordenada por el Dr. Luis de Babia, ca- 
pellán del Rey nuestro señor en su Real Capilla de Grana- 
da, etc. Contiene las cosas más notables sucedidas en el mun- 
do, desde el año 1572 hasta el de 1591. Año 1621, Barcelona, 
por Sebastian de Cormellas, folio. 

Beltran. La Caridad Guzmana, en cartorce cantos. Des- 
cripción del templo de Nuestra Señora de la Caridad , fundado 
en Sanlúcar de Barrameda por los Guzmanes , duques de Me- 
dina-Sidonia, por el P. Fr. Pedro Beltran» de la Orden de 
Santo Domingo. — Ms. en la Biblioteca Nacional, M 214. 



506 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Bentivollo. Las guerras de Flándes, desde la muerte del 
emperador Carlos V hasta la conclusión de la tregua de doce 
años, escritas por el Excmo. Cardenal Bentivollo. Tradújolas 
de lengua toscana en la española el P. Basilio Varen , de los 
Clérigos Menores.— En Ambéres, por Jerónimo Verdussen, 
1687. 

BizoT. Histoire metalique de la Republique de HoUande, 
par Mr. Bizot. — A Amsterdam, Chez Fierre Mortier, 1688. 

Blaauw (W. H.). The Béfense of Sussex and the South 
Coast of England from invasión , considered by Queen Eliza- 
beth's Privy Councillors.— A. D., 1596. Reprinted, London, 
1859. 

Cabrera de Córdoba, Felipe II , rey de España. Á don 
Felipe IV, su nieto esclarecido, nuestro señor, Luis Cabrera 
de Córdoba , su criado , historiador destos reinos , Grefier de la 
Reina nuestra señora , y Continuo de la Casa Real de Castilla. 
— Segunda parte. Edición publicada de Real orden. Tomo iii. 
Madrid, imp. de Aribau y Comp. , 1877. 

Cámara. Vida y escritos del beato Alonso de Orozco , del 
orden de San Agustín , predicador de Felipe II , por el Padre 
Fr. Tomás Cámara, déla misma Orden. — Valladolid, imp. de 
la V. de Cuesta é hijos, 1882, 8.® may. Lib. ii , cap. xxvi. 

Castro. Historia de Cádiz y su provincia , desde los remo- 
tos tiempos hasta 1814, escrita por D. Adolfo de Castro. — 
Cádiz , 1858. 

Coloma. Las guerras de los Estados-Bajos, desde el año de 
1588 hasta el de 1599, recopiladas por D. Carlos Coloma. — 
Biblioteca de Autores españoles, tomo xxviii, año 1853. 

Charnock. An History of Marine Architecture. By John 
Ohamock. — London, 1801. Vol. ii. 

Estrada. Guerras de Flándes. Escribiólas en latin el reve- 
rendo P. Famiano Estrada, de la Compañía de Jesús, y las 
tradujo en romance el R. P. Melchior de Novar, de la misma 
Compañía. Década xi , lib. ix , nueva edición. — Ambéres , por 
Marcos Miguel Bousquet , 1 798. 

Faria y SousA. Europa Portuguesa, segunda edición, ilus- 
trada, tomo III. — Lisboa, 1680. 



LA ARMADA INVENCIBLE. 507 

Fernandez Montaña (José). Nuera luz y juicio verda- 
dero sobre Felipe II.— Madrid, 1882. 

Fernandez de I^ayarrete (Martin). Noticia biográfica de 
Ouülermo Semple. — Bibliot. marit., t. i , p. 606. 

Fernandez de Navia (Benito). Noticias biográficas de los 
Excmos. Sres. Marqueses de Villafranea y Duques de Medina- 
Sidonia , por su archivero — Ms. en la Bibliot. de Marina. 

Ferrerab. Synopsis histórica chronologica de España. Par- 
te décimaquinta, por D. Juan de Ferreras. — Madrid, imp. de 
D. Antonio Pérez de Soto, 1775. 

FoRNERON (H.) Histoire de Philippe II. Deuxiéme edition. 
—París, E. Plon et C. , 1882, t. ni. 

Oachard (M.) Correspondance de Philippe II. 

Gebhardt. Historia general de España y de sus Indias, por 
D.Víctor Gebhardt, tomo v. — Barcelona, imp. de Tasso, 1864. 

GóNGORA (El P. Bernardo). Relación , en forma de Diario, 
del suceso de la Armada del Duque de Medina-Sidonia, desde 
su salida de la Coruña , á 22 de Julio , hasta 15 de Agosto, 
1588, hallándose en latitud 62® la vuelta de España. Citada 
por Navarrete. — Bib. marít,, t. i , p. 247. 

González. Apuntamientos para la historia del rey D. Feli- 
pe II de España, por lo tocante á sus relaciones con la reina 
Isabel de Inglaterra, desde el año 1558 hasta el de 1576 , for- 
mados con presencia de la correspondencia diplomática original 
de dicha época, porD. Tomás González. Memorias de la Real 
Academia de la Historia , tomo vii. — Madrid , imp. de Sánchez, 
año 1832. 

Hamilton. Advertimientos hechos al rey Felipe III de los 
trabajos hechos en el reino de Escocia por los católicos del mis- 
mo, hechos en el reinado anterior, según las noticias referidas 
por Alan Hamilton, señor de Forgusley, en 17 de Setiembre 
de 1620. — Ms. en laAcademia de la Historia, Colee, de Jesuí- 
tas , legajo suelto titulado Carlos F, Felipe II y Felipe III, 
Est. 17, gr. 8. 

Harper. Lives and voyages of Drake, Cavendish, and 
Dampier. — New- York, Printed and Published by J. Harper, 
1882. 



608 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Herrera. Tercera parte de la Historia general del Mundo, 
de XIV años del tiempo del señor rey D. Felipe II el Pruden- 
te, desde el año de 1585 hasta el de 1598, que pasó á mejor 
vida , por Antonio de Herrera. — Madrid , por Alonso Martin de 
Balboa, 1612. 

JuRiEN DE LA Graviere. Les Marius du xv" et du xvi* sié- 
cle. — Paris , E. Plon et C** , 1879. Tome i, chapitre v, pag. 115. 
La Grande Armada, 

Lafüente. Historia general de España , por D. Modesta 
Laf uente , de la Real Academia de la Historia. — Tomo xiv. Ma- 
drid, 1854. 

Lanario. Las guerras de Flándes, desde el ano de 1559 
hasta el de 1609 , por D. Francisco Lanario y Aragón, duque 
de Carpiñano, etc. — Madrid, 1623. 

Laroüse (Fierre). Gran dictionnaire universal du xix® sié- 
cle. — París, 1866, tomo i. 

Larrey. Histoire d'Angleterre, d'Ecosse et d'Irlande. Ams- 
terdam, 1723, tomo iii, 

Lediard. Histoire navale d'Angleterre , traduite de l'an- 
glois de Thomas Lediard , ci-devant Secretaire du Roi d'An- 
gleterre, et son Envoyé extra ordinaire en HoUande. — ALyon, 
Chez les Freres Duplain, 1751. 

Leti (Gregorio). Vita del Católico Re Filippo II, monarca 
delle Spagne , Sornomato il Politico con tutti , il Prudente ne' 
suoi interessi, l'Accorto co'Soprani, il Zelante co'suoi Popoli, 
rinfatigabile nel Gabineto , 1' Acquistatore di Nuovi Mondi, il 
Severo con suo Sangue, l'Amico della Pace, il Pió versa la 
Chiesa , & il Persecutor de^ Nemici della Sede Apostólica, 
Scritta anzi raccolta di quanto fin'hora s'e publicato dalle pen- 
ne di tanti differenti Auttori , espurgata al possibile dell^altrui 
passioni , e ridotta in un ordine desinteresato da Gregorio Leti, 
detto il Resuscitato. — Coligni, per Giovanni Antonio Choüet. 
M.DC.LXXIX. En 4.^ dos tomos. 

LiNGARD. Histoire d^Angleterre, par le Docteur Jhon Lin- 
gard, traduite por M. León de Wailly. Tome quatríéme, Pa- 
rís, 1844. 

Malatesta (Giosseppe.) Discorso al Re Filippo, per Tlm- 



LA ARMADA INVENCIBLE. 509 

presa d'Inghilterra dopo Pacquisto di Portogallo — Ms., Biblio- 
teca nac.,E 140, fól. 17. 

March. Historia de la Marina Real española desde el des 
cubrimiento de las Américas hasta el combate de Trafalgar, 
por D. José March j Labores. — Tomo ii, Madrid, imp. de Du- 
"Cazcal, 1854. 

Martin (Henri). Histoire de France. — París, 1857, tomox. 

Mathieü (P). Histoire de France. — París, 1606. 

Mellado. Enciclopedia moderna, publicada por D. Fran- 
<íisco de P. Mellado. — Madrid, 1851, tomo iii. 

Michelet(J). Histoire de France. — París, 1877, tomo xii. 

Muro (Gaspar). Vida de la Princesa de Eboli. — Madrid. 

Petitot. CoUection complete de memoires relatifs á l'his- 
toire de France. — Tomo xliii, pág. 287. 

PiGAFETTA (Pilippo) Gentil huomo vicentino. Descrittione 
de porti et fortelle dil Regno d'Inghilterra. — Anno 1588, Ms., 
Bibliot. nac. , E 140 , fól, 64. 

PiGAFETTA (Füippo). Di chc maniera siano i navili dell 
Armata di Spagna et con quali venti debbe navigare per gion- 
gere in Inghilterra. — Ms. Bibliot. nac, E 140, fól. 83. 

PoRREÑo. Los dichos y hechos del rey Phelipe II , llamado 
con justa razón el Prudente, por el Licenciado Porreño. — En 
Bruselas, por Francisco Foppens, 1666. 

Prescott. History of the reing of Philip the second , king 
of Spain, by William H. Prescott. — London, George Rout- 
ledge, 1868. 

Rendueles Llanos (Nicolás). Historia de la villa de Gi- 
jon. — Gijon, 1867, páginas 224 á 231. 

Rivadeneira. Tratado de la Tribulación , compuesto por 
^1 P. Pedro de Rivadeneira , de la Compañía de Jesús. — Ma- 
drid, imp. de Tello, 1877. 

San Jerónimo (Fr. Juan de). Memorias sobre varios suce- 
aos del reinado de Felipe II. — Colee, de docum. ine'd. para la 
Historia de España, tomo vii, pág. 429. 

San Miguel. Historia de Felipe II, rey de España, por don 
Evaristo San Miguel. — Tomo iii, Madrid, 1846. 

Savorgnano (Giulío). Risposta d'una lettera scritta al sig- 



510 LA AKMADA INVENCIBLE. 

ñor Filippo Pigafetta in materia dell Armata del Re Cattolico 
contra quella d'Inghilterra. Venecia, 23 de Setiembre 1588. 
MS. Biblioteca nac. E. 140, fol. 76. 

Semplb. Advertimientos hechos al rey Felipe III por el co- 
ronel Semple acerca de la guerra con los herejes de Holanda é 
Inglaterra, exponiendo los servicios que hizo en Escocia duran- 
te la jornada de 1588 , y el informe que dio al rey Felipe II 
aconsejando excusara los gastos de la Armada y sostuviera la 
guerra en Irlanda, ayudando á los montañeses católicos de 
esta isla. Año 1618. MS. Acad. de la Hist. Colee, de Jesuitas, 
leg. suelto titulado Carlos V, Felipe II y Felipe III. Est. 17, 
gr.8. 

SiGUENZA. Tercera parte de la Historia de la Orden de San 
Jerónimo, por Fray Joseph de Sigüenza. Madrid, en la im- 
prenta Eeal. Año 1605. Lib. iii , pág. 627. 

Spannocchi. (Tiburtio). Discorso al Re Cattolico per l'Im- 
presa d'Inghilterra. 1588. MS. en la Bibliot. nac. E 140, fo- 
lio 1. 

Steinitz. The Ship , its origin and progress ; being a gene- 
ral history from its just invention , forming a complet account 
of the naval events., By Francis Steinitz. London, 1849. 

Stow. The Anuales or generall Chronicle of England , begun 
first by Maister lohn Stow and after him continued and aug- 
mented with matters forreyne and domestique, vnto the ende 
of this present 1614, by Edmond Howes, Londini, Thomae 
Adams, 1615. 

Terranova (II Duca). Lettere scritte al Consolo di Spagna 
in Venetia sotto il di 12 d'Agosto 1588. MS. Bibliot. nac. 
E 140, fol. 94. 

Teulet. Relations politiques de la France et de TEspagne 
avec rÉscosse au xvi siécle. Papiers d'Etat, pieces et docu- 
ments inédits ou peu connus tires des bibliotheques et des ar- 
chives de France. Publiés par Alexandre Teulet, Tome cin- 
quiéme. Correspondances espagnoles. 1562-1588. Paris, 1862. 

Torres. Memorial del monasterio del glorioso doctor de la 
Iglesia Sant Isidro del Campo , y lo primero que en él se trata 
es de los Excmos. Sres. Duques de Medina-Sidonia y Condes 



LA AKMADA INVENCIBLE. 511 

de Niebla, etc., por Fray Francisco Torres, ano 1596. MS. de 
la Acad. de la Hist. 

UsTARiz. Theórica j práctica de Comercio y de Marina, por 
D. Jerónimo de Ustariz. Segunda impresión. Madrid , Imp. de 
Antonio Sanz, 1757, pág. 194. 

Van Loon. Histoire metallique des xvii provinces des Pays- 
Bas. Traduit du Hollandois de M. Gerard Van Loon. A la 
Haye, P. Gosse, 1732. 

Vargas Poncb. Importancia de la Historia de la Marina 
Española : precisión de que se confie á un marino. Discurso 
por el capitán de fragata D. Josef de Vargas Ponce, Director 
de la Eeal Academia de la Historia. Madrid, Imp. Eeal, 1807. 
Vázquez. Los sucesos de Flándes y Francia del tiempo de 
Alejandro Farnese , por el capitán Alonso Vázquez , Sargento 
Mayor de la milicia de Jaén y su distrito. Publicado en la Co- 
lección de docum. ined. para la Hist. de Esp. T. 72 y 73. Tomo 
73 , pág. 327. 

Después de impreso el tomo primero , cuando ya no era po- 
sible utilizar la noticia , he sabido que existen en el Museo Bri- 
tánico de Londres las obras siguientes. Es de advertir, como 
en las citadas en el texto , que ninguna lleva el nombre del 
autor. 

Orders set downe by the Duke of Medina, Lord General 
of the Kings Fleet, to be observed in the voyage toward En- 
gland. Translated out of Spanish by T. P. London. 1588. 4.^ 
8 hojas. G. 6.076. 

A TRUE Discourse of the Armie which the King fo 
Spaine caused to be assembled in the Harén of Lisbon in the 
yeare 1588 against England Whereunto is added the verses 
that were printed in the first page of the Dutch Copy printed 
at Colen , with answeres to them, and to Don B. de Mendoza. 
London, 1588, 8.^ G. 6.071. 

Cbrtaine advertisements out of Ireland, concerning the 
losses and distresses happened to the Spanish Navie upon the 
west coastes of Ireland , in their voyage intended f rom the 
Northerne Isles beyond Scotland, towards Spaine. London, 
1588. 4.0 G. 5.075. 



512 LA ARMADA INVENCIBLE. 

Otra edición del mismo año. 

A PsALME and collect of thankesguiving notmuneet for this 
present time [after the defeat of the Spanish Armada] : to be 
said or sung in Churches. London, 1588. 4c,^ 

The Copie of a Letter sent from sea by a Gentleman , who 
was employed in discorverie on the Coast of Spaine by appoint- 
ment of the Generáis of om* English Fleete [Relating some 
captures after the return of the shothered remains of the Ar- 
mada , of the state and arrival of which in Lisbon it gives li- 
kewise a short account. London, 1589. 4.** C. 33. b. 11. 

An answer to the Untruthes published and printed in Spa- 
nie, in glorie of their supposed victorie atchieved against our 
English Navie , etc. First written and published in Spanish by 
a Spanish Gentleman [subscríbing himself D. F.. E. de M.] 
Faithfully translated by J (ames) L (ea). London, 1589. 4.® 
292. e. 9. (5.) 

The Copie of a letter sent out of England to Don Bernar- 
din Mendoza, Ambassadour in France for the king of Spaine 
declaring the state of England contrary to the opinión of Don 
Bernardin , and of all his partizans Spaniardes and others , et- 
cettera. [By R. Leigh ? ] Wereunto are adjoyned advertise- 
ments concerning the losses and distresses happened to the 
Spanish Navie, etc. London, 1588. 4.o 599. b. 3. (2). 

Otra edición por G. Miller. London, 1801. 4." con retratos. 

Otra edición. Traslated out of the Freach into Englis by 
D. Archdeacon. London, 1588. 

De la edición francesa queda hecha mención en los apéndi- 
ces del tomo primero. 

The Proclamation distributed by the Spaniard just before 
the Armada, declaring their intentions when they had con- 
quered England. The Bodleian Library. Cornhill Magazine 
october 1869. p. 491. 

Al acabarse de imprimir este tomo ha salido á luz el lxxxi de 
la Colección de documentos inéditos para la Historia de España, 
aunque en la portada señala el año 1883. Con epígrafe de No- 
ticias de la Invencible, inserta desde la página 177 á la 257 un 



LA ARMADA INVENCIBLE. 513 

extracto de las apuntaciones del P. Juan de Victoria más am- 
plio que el contenido en esta obra , y en él se incluye noticia 
de la liberación de Diego Flores de Valdés, en estos términos: 

«El año 1859, en Septiembre, padeció tormenta la Armada 
que venia de Indias. Perecieron cuatro navios ; salvó Flores de 
Aviléz el tesoro del Rey ; dio el Rey libertad á Diego Flores 
por ello.» 

Y en otro lado añade : 

« Fué preso Diego Flores de Valdés. Diósele libertad año 
1590, en Enero, á petición de su primo Fíorez de Aviles.» 

En la introducción del mismo tomo, página 6.*, se cita un 
manuscrito de la casa de Villafranca, titulado: «La cuenta 
dada por el alcaide Alonso Cordero de los gastos hechos por el 
señor Duque D. Alonso en la jornada que hizo á Inglaterra el 
año de 1588, sirviendo el cargo de Capitán general de la Ar- 
mada que el Sr. Rey D. Felipe II envió contra aquel Reino, 
que salió del puerto de Lisboa, cuya data importa 7 cuentos 
■827,358 maravedís. 



TOMO II. 33 



ÍNDICE. 



Páginas. 

Documento número 94. — Instrucciones. ... 6 

95. — Instrucción secreta 13 

96. — Pliego cerrado due el Duque de Medina-Sidonia ha- 
bía de entregar al de Parma, sólo en el caso de 

que desembarcase en Inglaterra. 16 

97.— Título de Capitán general expedido á D. Alonso de 
Leyva para el caso de faltar el Duque de Medina- 
Sidonia 19 

98.— El Duque avis»* el recibo de las instrucciones. ... 21 

99.— Órdenes generales á la Armada 22 

100. — La forma de cómo se había de pelear con los galeo- 
nes 33 

101. — Relación de la forma en que se reparten las compa- 
ñías de infantería 34 

102. — Relación de lo que se ha gastado en el apresto de 

los galeones de Portugal 40 

103. — Relación de la forma en que se entregó el estandar- 
te Real al Duque de Medina-Sidonia en Lisboa. . 41 

104. — Orden de defensa del galeón Real 44 

105. — Instrucción á los maestres* de naos 51 

106. — Juramento que prestó el Duque de Medina-Sidonia. 56 
107. — El Almirante Oquendo avisa á S. M. cómo servirá en 

la jornada 58 

108. — El Duque avisa que la Armada está á punto. Un frai- 

^ le santo le ha asegurado la victoria. Pide merced. 59 
109. — Relación general de las naves de la Armada y gente. 60 

110. — Relación sumaría 82 

110 bis. — Romance de los bastimentos y naos compuesto 

por Juan de Mesa 85 



516 ÍNDICE. 

Páginas. 

111. — Participa el Daque haber empezado á bajar la Ar- 
mada i 97 

112. — Estima conveniente se reúnan más vituallas. ... 99 
113. — Contesta á S. M. que tiene previstos todos los casos 

que puedan ocurrir 101 

114. — Da cuenta de la salida de la Armada y pide mercedes 

para sus hijos 105 

115. — Participa las ocurrencias de la navegación 106 

116.— Continúa participándolas sobre cabo Prior 107 

117. — Continúa y pide vituallas 109 

118. -En via al Duque de Parma aviso de la salida. . . . 112 

119.— Participa haber llegado sobre cabo Finisterre.. . . 115 

120. — Pide vituallas por resultar podridas las que lleva. . 117 
121. — Participa haber entrado en la Ooruña con parte de la 

Armada por falta de agua. 119 

122. — El Rey le recomienda que continúe el viaje con toda 

brevedad 120 

123. — Parte de la dispersión de la Armada por temporal. . 121 
124. — El Conde de Andrade noticia haber entrado D. Alon- 
so de Ley va en Vivero, con otras diez naos. . . 124 
125. — El Gobernador de Asturias avisa haber entrado dos 

galeazas en Gijon 125 

126. — Relación del adovío que han menester las naves.. . 126 
127. — El Rey ordena se le informe de los daños recibidos 

y que se repongan los bastimentos 129 

128. — El Duque noticia lo que se hace en el apresto. . . 131 

129. — Aconseja al Rey que desista de la empresa. . . . 135 
130. — Relación de los navios y urcas que no han tomado 

puerto 138 

131. — Parecer de los generales de la Armada sobre salida 

de la Corufia 141 

132.— El general Oquendo escribe á S. M 147 

133. — El general D. Pedro Valdés escribe también consig- 
nando que el Duque no le mira con buenos ojos. . 148 
134. — Manda terminantemente el Rey que se pongan las * 

naves á punto para salir á la primera orden. . . 150 
135. — Participa el Duque que se han reunido las naos y se 

hacen con toda prisa las reparaciones 154 

136. — Relación de lo sucedido á la Almiranta de las urcas 



ÍNDICE. \ 517 

s 

Páginas. 

desde que se apartó de la Armada hasta su entra- 
da en la Comña. 158 

137.— Relación del viaje que ha hecho el alférez Esquí vel 
al cabo de Sorlinga á reconocer si habían ido al- 
gunas naos 163 

138. — Orden á los generales de las escuadras para que der- 
riben los camarotes * . . 167 

139. — Juan Gómez de Medina participa la navegación que • 
hizo con las urcas de su cargo después de la dis- 
persión de la Armada. . 168 

140. — El Almirante Martínez de Becalde da opinión sobre 
el plan de campaña y comunica las quejas que se 
oyen del Duque 169 

141.— Participa el Duque lo que se adelanta en la repara- 
ción de las naos y embarco de vituallas 172 

142. — Relación de un milagro que sucedió en un navio le- 
vantisco 177 

143. — El Conde de Fuentes participa á S. M. que apresta 

vituallas 177 

144. — Relación de los galeones y naos que han despalmado 

en la Coruña 179 

145. — Relación de las naves con que el Duque de Medina- 

Sidonia sale del pu^jto de la Coruña 180 

146.— Previene el Rey que sin dilación se haga á la vela la 

Armada 184 

147. — El Duque noticia haber tomado muestra á la gente y 

que dejará los enfermos en tierra 186 

148. — Continúa las noticias del apresto ; ha embarcado 300 

soldados del Conde de Lémos y espera más. . . 188 

149. — Da cuenta de estar dispuesta la Armada; la gente ha 

confesado y comulgado 191 

150. — Relación de los navios, gente de mar y guerra, mi- 
nistros, etc 194 

151. — Relación de los pilotos pláticos que van en la Ar- 
mada 201 

152. — Noticiad Duque que sólo espera buen tiempo para 
salir ; ha desembarcado 400 soldados gallegos por 
que no sirven 203 

153. — Junta que hizo el Duque sobre la salida 205 



51 8 ÍNDICE. 



Páginas. 



154. — Participa la salida de la Corufta 211 

155. ~ ídem qoe ha doblado la punta de Ortígnera. . . . 212 

156. — Relación de la navegación que hizo Pablo de Aram- 
burn con dos zabras, en seguimiento de la Armada 
inglesa 213 

157. — El agente de la provincia de Guipúzcoa noticia la sa- 
lida de la Armada 216 

158.: — Da gracias el Rey al Marqués de Cerralvo por lo que 

ayudó al apresto de la Armada en la Coruña. . . 216 

159. — Parte de la llegada de la Armada á la vista del cabo 
Lisardo y ocurrencias de la navegación desde la 
Coruña 217 

160. — Participa el Duque su determinación de pasar á la 

isla Duich y esperar allí al de Parma 221 

161. — El Rey recomienda la ocupación de un puerto del 

enemigo, principalmente el rio de Londres. . . 222 

162. — Comunica la satisfacción de S. M. por las buenas no- 
ticias recibidas 222 

163. — Nuevas prevenciones del Rey 224 

164. — El Duque noticia el mal suceso de la jomada, envian- 
do relación 225 

165. — Diario de la jornada enviado por el Duque. . . . 228 

166. — Relación de lo sucedido á la .^^mada de S. M. ( anó- 
nima) 248 

167. — El Duque da cuenta del desastroso estado en que na- 
vega la Armada ; escasez de bastimentos , enfer- 
mos y muertos 252 

168. — Relación de lo sucedido á la Armada de S. M. ( anó- 
nima) 254 

169.— Relación de los sucesos de la Armada, por Luis de 

Miranda 265 

170. — Relación que el Maestre de una de las naos de Sevi- 
lla hace de la jornada de Inglaterra 273 

171. — Relación verdadera del suceso que tuvo la Armada 

(anónima) 279 

172. — Relación de lo que se ha sabido hasta el 5 de Setiem- 
bre por las relaciones que han venido á S. M. de 
la felice Armada, en la conquista de Inglaterra, 
impresa en Sevilla. . 293 



ÍNDICE. 619 



Páginas. 

i 73. — Participa el Daqae la llegada de las reliquias de la 
Armada, haciendo pintura de los trabajos pasa- 
dos, enfermos y muertos; desembarca en Santan- 
der ; pide se nombre otro jefe por estar enfermo 
y sin cabeza para nada 296 

174. — Declaración enviada por el Duque de Medina-Sido- 
nia á D. Juan de Idiaquez. Muerte del almirante 
Gregorio de las Alas 300 

175. — El Rey previene lo que ha de hacerse con la gente 
^y naos que han regresado de la jomada de Ingla- 
terra 302 

176. — Concede licencia al Duque para ir á su casa. . . . 310 

177. — Carta del Rey á los obispos ordenando cesen las ro- 
gativas que se hacian en favor de la Armada, 
dando gracias á Dios porque no fué peor el suceso. 314 

178. — Relación de lo subcedido á Marcos de Aramburu con 

la nao que llevaba á su cargo 315 

179/ — Relación de lo que ha sucedido á la nave Regazona, 

capitana de las levantiscas 326 

180. — Relación de los navios que arribaron á puertos de 

España 328 

181. — Relación de los navios que salieron de la Corufta y 

y los que de ellos han vuelto á España 330 

182. — Relación de los capitanes y gentes que han llegado 

á los puertos de Galicia . 333 

183.— El Duque de Parma noticia las ocurrencias de la 

Armada 334 

184. — Carta de uno que fué en la Armada y cuenta la jor- 
nada (el capitán Cuellar) 337 

185. — Relación de lo sucedido á la Armada desde el día de 
la salida de la Corufia hasta el regreso , escrita 
por el capitán Alonso Vanegas, embarcado en la 
Capitana 370 

185 bis. — Traslado de una carta del Padre Jerónimo de la 
Torre, que envió desde Santander para el P. M. 
Alonso Daza, en que le da cuenta del suceso de 
la Armada, por haberse hallado en la jornada. . 399 

186. — Apuntes del P. Juan de Victoria, de la Orden de 

Predicadores 411 



520 ÍKDICS. 



187.— Belftcion de lo qoe refieren Guillermo Gtr 7 Joan 
Bmn, Tediioe de Doblin, de donde parti«on á 
loe 20 de Diciembre de 1588 457 

188, — Las ciodedee, viDae 7 pereonee qoe han hecho ofre- 

cimientoe 4 & M 559 

189. — Cierta ooneideracion en qne se refiere la buena cor* 
reqwndeneia 7 amiatad que ha tenido el reino de 
Eecocia en favor del de Eapafia 464 

190.— Atísob de Francia. 464 

19i« — Carta del Be7 pidiendo aervicio para sostener U 

gnena contra Inglaterra 465 

192.— Lo que refiere Lope García que viene de Boan 7 fué 
tomado de ingleses, viniendo del Braail 7 llevado 
áBristol 468 

193. — Orden del Duque de Medina-Sidonia para que todas 
las naos qne entraren en Pasajes queden á dispo- 
sición del general Oquendo 468 

194.— Memorial á la provincia de Guipúscua pidiendo se 

atienda y desagravie á los marineros de la Armada. 469 

195. — Memorial de la villa de San Sebastian pidiendo que 
que se paguen los atrasos á los marineros de la 
Armada. 477 

1%.— £1 Dr. Mandosana pide á la provincia de Guipúzcoa 

relación de los que murieron en la jornada. . . 478 

197. — Boladon de los buques que componían la Armada 
inglesa, s^^un los documentos de la Biblioteca 
Cotton 479 

198. — Carta de la reina Isabel de Inglaterra al Jerífe de 
Marruecos recomendándole ayude á D. Antonio, 
prior de Ocrato 487 

199. — Bomance de la admirable victoria que hubo D. Fran- 
cisco Luxan contrft D. Juan Acle, luterano, capi- 
tán de la Reina de Inglaterra, por D. Alvaro de 

Flores 490 

Autores consultados 503 

FIN DEL ÍNDICE. 



ÍNDICE ALFABÉTICO 



DE PERSONAS NOMBRADAS EN LA OBRA 



Acedo, Diego de. ii , 71. 
Acevedo, Jnan de. ii , 73. 
Acosta, Juan de. ii, 74. 
Acuña Vela, Juan de. i , 335, 

400,435,454,481,524. " 
Acuña, Pedro de. ii , 74. 
Agreda, Fernando de. i , 504. 
Aguilar, Bartolomé de. i, 431. 
Aguilar, Bernardo de. ii,81. 
Ajcarna, Pedro de. ii , 81. 
Ayllon, Diego de. ii , 73. 
Ayvar, Jerónimo de. i, 387; 

11,34,78,452. 
Alameda, Alonso de. i, 396, 

504; II, 84. 
Alameda, Juan de. ii , 75. 
Alarcon, Martin de. i, 125, 

437. II ; 76, 287. 
Alas, Gregorio de las. i, 135; 

11,206, 210,300,302. 



Alba, Andrés de. i, 65, 474; 

11,203,299,304,471. 
Alba, Duque de. i, 13, 14. 
Alba, Juan de. ii, 69. 
Alberto , El archiduque, i, 

132, 162,377; ii, 42, 56, 

98. 
Alcega, Diego de. i, 378, 383^ 

399. 
Alcega, Pedro, ii , 72. 
Alenyon, Duque de. i , 12. 
Alien, William. i, 52, 157, 

165, 194. 
Aler, Diego de. ii , 81. 
Almonacid, Francisco de. ii, 

37, 80,457. 
Alonso de Castilla, Juan, ii, 

87. 
Alrarado, Juan de. ii, 138. 
Alyarez, Vicente, i, 391. 



* Los números romanos indican el tomo, y los arábigos la página. 



522 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Alvarez de Aviles, Juan, i, 
236. 

Alvarez de Benavides, Rodri- 
go. 1 , 80. 

Alvarez de Proa, Juan, ii, 
210. 

Alvía, Bernabé de. ii, 84. 

Alzóla, Tomás de. i , 152. 

Amaya, Juan de. ii, 81. 

Andion de Lara. Bartolomé. 
II, 81. 

Andrada, Diego de. ii , 73. 

Andrade, Conde de. ii, 124. 

Ángel, Francisco. i,497, 513; 
11,75. 

Antolinez de Burgos, Patri- 
cio. I, 127; II, 38, 79. 

Antonio, Prior de Ocrato. i, 
26. 

Antonio, Juan, ii, 45. 

Aocliagara, Martin de. ii, 129. 

Aragón, Octavio de. i , 36. 

Aramburu, Marcos de. i, 114, 
126, 212. 11,315. 

Aramburu, Pedro de. ii, 213. 

Aranza, Iñigo de. ii, 470. 

Aranda, Fernando de. ii , 69. 

Aranda, Martin de. i, 213; ii, 
341 , 345. 

Aranda Clavijo, Diego de. ii, 
38,79. 

Arbísua, Pedro de. ii, 84. 

Arce, García de. i, 396. 

Arceo, Jerónimo de. i, 94, 
489; II, 51, 81, 239. 

Arechaga, Pedro de. ii , 140. 

Arias, Miguel de. ii, 201. 



Arias de Arbieto, Jorge, ii, 

77. 
Arias Girón, Félix, ii, 71. 
Arias Maldonado, Francisco. 

II, J31. 
Armendariz, Juan de. i, 155. 
Arrespi, Domingo de. ii, 201, 
Arriaga, Martin de. i, 399. 

400. 
Arrióla, Francisco de. i , 396, 

432, 451; ii, 130, 299, 

306. 
Arroyo, Jorge de. ii , 73. 
Arroyo Valdivia, Bartolomé 

de. II, 69. 
Arquillos, Alonso de. ii, 69. 
Arteaga, Aparicio de. i, 391. 
Asal, Rafael, ii , 68. 
Ascoli, Príncipe de. V. Leyva. 
Austria, Carlos de. i, 36. 
Avalos, Luis de. ii , 57. 
Avalos, Juan de. ii , 75. 
Avalos, Martin de. ii , 35, 77. 
Aveudaño, Domingo Martin 

de. II, 80. 
Avendaño, Francisco, ii, 72. 
Avendaño, Melchor de. ii,39, 
, 79. 

Avila, Alonso de. ii , 73. 
Avila, Cristóbal de. i, 110; ii, 
^ 149 , 286 , 340. 
Avila del Águila, Pedro de. 

II , 460. 
Ayala, Antonio de. ii , 75. 
Ayala, Fernando de. ii , 71 . 
Ayala, Juan Francisco de. ii^ 

37, 77. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



523 



Baca de Bazan, Pedro, ii, 74. 
Bales. Peter. i , 192. 
Ballenilla, Juan de. ii, 202. 
Baraona, Juan de. ii, 36, 

80. 
Barrantes Maldonado, Alonso. 

11,36, 80. 
Barrera, Juan de la. ii, 460. 
Barrionuevo, [El capitán, i, 

517. 
Barroso, Luis, ii, 38. 
Bartolo, Juan de. ii, 139. 
Bartolo, Nicolás de. ii, 138. 
Baza, Fr. Alonso, i, 114. 
Bazan, Alonso de. i, 76, 328, 

347,430,435,438,446. 
Bazan, Alvaro de. Marqués 

de Santa Cruz, i, 15, 16, 

21,22,24,29,34, 36,41, 

61,84,143,160,209,241, 

244, 247, 324, 330, 334, 

357, 380, 413, 446. 
Bazan. Alvaro de , segundo 

Marqués de Santa Cruz. i. 

413. 
Bazan, Antonio, i, 70, 75. 
Bazan, Diego, i, 126; ii, 36, 

79, 322,333. 
Bazan, Pedro, ii , 72. 
Beamonte Pedro de. ii , 75. 
Beltran, Gonzalo, ii , 37, 78. 
Bena vides, Alonso de. ii, 39. 

79. 
Berastegui, Baltasar de. ii, 

202. 
Bergallo, Domingo, ii , 139. 
Bermudez, Pedro, i, 331. 



Bernosa, Luis, ii, 79. 
Bertendona, Martin de. i, 43, 

87, 88, 99,211, 484; ii, 

208,233,326. 
Bingham, Richard, i, 201, 

205. 
Bioque, Baltasar, ii , 68. 
Blazquez Vela, Francisco, i, 

460. 
Bobadilla, Francisco de. i, 44, 

108, 174,399,481; ii, 77, 

141,209, 246, 302, 341, 

372,394,447. 
Bobadilla, El capitán, i, 61. 
Bona, Vicencio. ii , 45. 
Bonilla, Antonio de. ií\ 72. 
Borja, Francisco, ii, 37, 78. 
Borjede Sosa, Roque, ii, 139. 
Bracamonte, Alonso de. i, 

^92.11,35,80. 
Braco, Bartolomé, ii, 38,79. 
Bravo, Cristóbal, i, 179. 
Bravo, Luis, ii , 72. 
Bravo de Paredes, Pedro, i, 

154. 
Brenne, Enrique, i, 45; ii, 

68. 
Brian, Guillermo, ii, 201. 
Briora, Lázaro, i , 392. 
Briton, Gonzalo, i , 392. 
Brinres Maldonado , Alonso. 

II, 39. 
Brízanos, Alvaro de. ii , 75. 
Brun, Guillermo, ii, 69. 
Brun, Juan, ii , 457. 
Buitrón Gonzalo de. ii, 35, 

77. 



524 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Burgos, Alonso de. ii , 73. 
Burley, Ricardo, ii, 71. 
Burner, Juan, ii, 71. 

Cabrera, Diego de. i, 391. 
Calderón, Pedro, ii, 38 , 78. 
Camacho, Pedro, i, 387; ii, 

34, 78,333. 
Campo, Alonso de. ii, 71. 
Campos, Pedro, ii, 75. 
Cano, Juan del. ii, 34, 37, 

202. 
Cano, Tomé, i, 391. 
Cañaveral, Hernando, ii, 73. 
Car, Guillermo, ii, 457. 
Cárdenas, García de. i, 125. 
Cardona, Juan de. i, 172. ii; 

72,449. 
Caro, Rodrigo, ii, 452. 
Carranza, Juan de. ii , 70. ' 
Carreño, Gregorio, ii , 74. 
Carrera, Diego de la. ii, 201. 
Carrillo, Fernando, ii , 35. 
Carrillo, Francisco, ii, 77. 
• Carrillo, Pedro, i, 392; ii, 

36 , 80. 
Carrion, Alvaro de. ii, 71- 
Carrion, Gaspar, ii , 73. 
Cartagena, Antonio de. ii, 

72. 
Carvajal, Gómez de. ii, 77, 

333. 
Carvajal, Luis, ii, 80. 
Carvajal, Sebastian de. ii, 74. 
Carvajal, Vasco de. ii, 38, 79. 
Casaos, Diego de. ii , 38. 79. 
Gárate, Domingo de. ii, 138. 



Cascarro, Diego, ii , 38, 79. 
Castañeda, Alonso de. ii, 70. 
Castañeda, Antonio de. ii, 72 
Castañeda, Hernán de. ii, 73. 
Castañeda, Luis de. ii , 72. 
Castilla, Jusepe de. ii , 72. 
Castillo, Antonio del. ii , 37, 

78. 
Castillo, Desiderio del. ii, 333 
Castillo, Gonzalo del. i, 115. 
Castillo. Fernando del. ii, 

462. 
Castillo, Juan Alonso del. ii, 

72,78. 
Castrejon, Francisco de. ii, 

78. 
Castro, Alvaro de. ii , 70. 
Castro, Pedro de. ii, 47, 67. 
Castro, Sebastian de. ii , 68. 
Castromonte, Juan, ii , 70. 
Cavendish, Thomas. i. 152. 
Cea, Diego de. ii, 70. 
Cea Marín, Juan de. ii , 72. 
Centellas, Pedro, ii, 138. 
Centeno, Antonio, ii , 35. 
Cerces, Pedro, ii , 73. 
Cerralvo, Marqués de. i, 451; 

II, 123, 216. 
Cervantes, Miguel de. i, 231. 
Cesar, Luis, ii , 40 , 203. 
Céspedes, Alonso de. ii , 75. 
Céspedes, Francisco de. ii, 

37, 78,333. 
Cibanto, Luis, ii, 121. 
Claramente, Pedro de. ii, 73. 
Claramente de Avila, Gómez. 

1,74. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



525 



Cler, Juan, ii, 69. 

Coco Calderón, Pedro, i, 436, 

519; II, 84. 
Collado Gonzalo de. ii, 201. 
Concepción, Fr. Antonio de la, 

II, 59. 
Concha Pedro de la. i , 392. 
Contrery, Francisco de. ii, 74. 
Coppley. 1 , 130. 
Cordes, Felipe, ii, 72. 
Córdoba, Felipe de. i, 125; ii, 

67,272,410. 
Córdoba, Luis de. ii, 38, 42, 

47, 67,79,287,372. 
Corral, Alonso de. ii, 81. 
Corral, Francisco del. ii, 372. 
Corral, Martin de. ii , 46, 75, 

193. 
Correa de Silva, Francisco, ii, 

75. 
Carrillo, Pedro, ii, 138. 
Cortés, Antonio, ii, 81. 
Cortés, Francisco, ii, 73. 
Cortés, Jerónimo, ii , 80. 
Cortés, Martin, i , 45. 
Costilla, Diego, ii, 35, 77. 
Courtenay, i, 14. 
Crúzate, Antonio, ii , 70. 
Cuadra, Leopoldo de la. ii, 73. 
Cuéllar, Diego de. ii, 74. 
Cuéllar, Francisco de. i, 110, 

114; 11,71, 337. 
Cuenca, Juan de. ii, 453. 
Curila, Noguerol Sancho de. 

11,70. 
Chaves, Francisco de. ii, 39. 

78. 



Chayes, Esquivel Juan de. ii, 

75. 
Chinchilla, Gregorio de. i, 392; 

II, 36, 80. 
Chisler, Paulo, ii, 74. 
Chumacero, Domingo S. ii,80. 

Dascunque, Carlos, ii , 68. 

Daniel, Koberto. ii , 75. 

Daza, Luis, ii , 73. 

Delgadillo, El capitán Anto- 
nio de. i , 148, II , 498. 

Delicard, Juanes, i, 391. 

Delicard, Martin, i, 391. 

Dere, Pedro, ii, 69. 

Deza, Pedro de. ii, 81. 

Diaz, Ortiz Pedro, ii, 81. 

Doliste, delvella i, 125. 

Domingo, Juan, ii , 453. 

Drake, Francis. i, 19, 20, 
25,28,56,71,79,83,86, 
94, 111, 146, 152, 176, 
121, 222, 331, 334; ii, 
457. 

Duarte, Francisco, i, 368,450, 
479, 481, 489, 525; II, 189. 

Eguía. Pedro, ii, 79. 
Enriquez, Antonio, ii, 35, 77. 
Enriquez, Diego, i, 87, 99, 

125; II, 68, 173, 193,208, 

230, 343. 
Enriquez, Juan, ii, 129. 
Enriquez, Luis, ii , 57. 
Enriquez, Martin, i , 147. 
Enriquez, Pedro, ii, 67, 81, 

272, 411. 



526 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Enriquez de Acevedo, Pedro, 
Conde de Fuentes, i, 37, 
161, 172, 446,481; II, 41, 
177. 

Enriquez, de Guzman Enri- 
que. II , 67. 

Eraso, Gonzalo de. ii, 47, 72, 
372. 

Escalante, Juan de. ii, 210. 

Escobar, Hernando de. ii, 74. 

Espés. Guerau de. i , 14, 17. 

Espinóla, Jácome. ii, 40. 

Espinosa, Tomás de. ii, 81. 

Esquivel, Juan de. ii , 139. 

Esquivel, Pedro de. ii, 71. 

Esquivias, Francisco, ii, 140. 

Essex, Conde de. i, 229. 

Estachi, Guillermo, ii, 71. 

Estagio, Admondio. ii, 71. 

Estala, Pedro de. ii , 69. 

Esteban, Antonio, ii, 81. 

Estepa, El Marqués de. ii, 
462. 

Estrada, Pedro de. ii , 74. 

Falcó, Jaime, i, 221. 

Farfan, Alvaro, ii, 81. 

Farnesio, Alejandro, Duque de 
Parma.i, 27, 30, 32, 33, 
35,38,94,96, 109, 144; 
II, 344. 

Felipe IT. i, 11, 13, 14, 17, 
38,47,50,64,112, 128, 
132, 135,138, 144, 145, 
163,243,320,325, 336, 
342 , 345 , 347 , 349 , 355, 
364,369,384,394, 411, 



425,434,446; ii, 5, 120, 

150,802,310,314. 
Felipe, Andrés, i, 391; ii, 

138. 
Feria, Conde de. i,12, 22. 
Fernandez, Juan, ii, 48. 
Fernandez, Pero, ii, 453. 
Fernandez de Córdoba, Diego. 

II, 71,73. 
Fernandez Correo, Juan, ii^ 

69. 
Fernandez Hermosa, Juan. 

II, 70. 
Fernandez de Mesa, Diego. 

11,69. 
Fernandez de la Piedra, Ju- 
lián. II, 426. 
Fernandez de la Pila, Juan. 

II, 452. 
Fernandez de Rueda, Juan. 

11,70. 
Ferrat, Pedro, ii, 140. 
Ferrer de Soto, Pedro, ii, 273. 
Figueroa, Bernardino de. ii,. 

70. 
Figueroa, Lope de. i, 168. 
Figueroa, Lorenzo de. ii, 75. 
Fitzwilliams, George. i, 22. 
Flores Valdes, Alvaro, i, 216, 

323, 397. 
Flores de Valde's, Diego, i,. 

43,80, 81, 108, 136,214, 

226,486; II. 141,206,231, 

246, 311, 372, 379, 430, 

449, 513. 
Forbisher, Martin, i, 56, 91. 
Francavila, Duque de. i, 385. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



527 



Francés, Jerónimo, ii, 74. 
Franco, Juan, ii, 138. 
Franco de Ayala, Gonzalo, ii, 

81. 
Freiré de Andrada, Gómez. 

II, 71. 
Fuentes, Conde de. V. Enri- 

quez de Acevedo. 
Fuentes, Hipólito de. ii, 81. 
Funes y Mora, Cristóbal de. 

II, 70. 

Gabriel, Fernán, ii, 210. 
Gaitan, Alonso, ii, 71. 
Gallinato, Fernando, ii, 72. 
Gallipienso, Martin de. ii, 36, 

77. 
Galyan, Juan, ii, 91. 
Garagarza,El maestre. ii,201. 
Garao Ros, Miguel, ii, 35. 
Garay, Lope de. ii, 202. 
Garcés, Martin, ii, 47, 73, 

373. 
García, Lope, ii, 468. 
García, de la Cárcel G. ii, 78. 
García de la Torre, Lope. l, 

479.. 
García de Urreaga, Juan, ii, 

202. 
García de Valcárcel, Gonzalo. 

II, 37. 
Garibay, Juan de. ii, 80. 
Garres, Marqués de. ii , 66. 
Garro Ros, Miguel de. ii, 77. 
Garvisos, Pedro de. ii, 203. 
Gavilán, Melchor de. ii, 139. 
Gelves, Conde de. n, 47, 66, 



Gentil, Esteban, i, 391. 
Gil, Juan. I, 66; 11,46, 229, 

233, 373, 375. 
Gil de Casalde, Juan, ii , 75. 
Gil Tejada, Lope, ii , 69. 
Giménez, Francisco, ii, 74. 
Giménez, Hernando, ii, 74. 
Girardino, Mauricio, ii, 71. 
Girón, García de. ii, 72. 
Girosque, Pedro, ii, 71. 
Godoy, Alonso de. ii , 78. 
Godoy, Lorenzo de. ii, 38. 
Gómez, Alonso, ii, 72. 81. 
Gómez, Gabriel, ii. 453. 
Gómez de Medina, Juan, ii, 

149, 168. 
Gómez de Tortoles, Hernán. 

II, 69, 372. 
Góngora, Luis de. i, 235, 237. 
González, Francisco, i, 391. 
González, Francisco, ii, 128. 
González de Agüero, Diego. 

II, 73. 
González de Heredia, Diego. 

II. 81. 
González de Mendoza, Pedro. 

11,81. 
Gordon, Juan, ii, 203. 
Granvela, Tomás, i, 45; ii, 

68, 364. 
Guajardo, Alonso, ii, 81. 
Guajardo de Aguilar, Pedro. 

11,39. 
Gualdino, Tomas. ii,71. 
Gudiel, Juan Bautista, ii, 

453. 
Guerra, Agustín de la. ii, 84. 



528 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Guerrero, Tomas, i, 236. 
Guevara Antonio de. i , 337. 

342, 353,368, 430, 486; 

II , 438. 
Guevara, Jerónimo de. ii, 37, 

78. 
Guinea, Eodrigo de. ii, 453. 
Guiral, Francisco, ii, 68. 
Gumarra , Miguel de. ii, 69. 
Gutiérrez, Alonso, i, 480. 
Gutiérrez, Antonio, ii, 81. 
Gutiérrez, Jerónimo, i, 391. 
Gutiérrez de Garibay, Juan. 

11,333. 
Guzman, Alonso de. i, 892. 

II, 34, 78. 
Guzman , Enrique de. i . 125. 
Guzman, Fernando de. ii, 75. 
Guzman, Juan de. ii , 80, 452, 

453. 
Guzman, Pedro de. i, 489; ii, 

68,73,75. 
Guzman y Molina, Rodrigo 

de. II, 72. 

Haro, Juan de. ii,75. 
Hawkins, John, i, 18, 22, 

56, 145,509; ii, 247,490. 
Heredia, Pedro de. i, 94; ii, 

46,70,238,373. 
Ilermosilla, Gaspar de. ii, 45, 

70, 141, 373. 
Hernández, Luis, ii, 73. 
Hernández de Luna, Juan. 

II, 140. 
Hernández Moreno , Diego. 

11,74. 



Hernández de Peralta, Fran- 
cisco. II , 71. 

Hernando, Domingo de. ii, 
138. 

Herrera, Antonio de. ii, 35, 
77 , 333. 

Herrera, Femando de. i, 234. 

Herrera, Jerónimo de. i, 392; 
11,36,30. 

Herrera, Sancho de. ii, 75. 

Hidalgo, Antonio, i , 391. 

Hidalgo , Juan, ii , 452. 

Horra, Femando, ii, 321. 

Hoveden , Richard, i , 208. 

Howard Effingham , Lord, i, 
56,66, 78,85,86,88,94, 
111, 229. 

Hudson, Lord, i, 55. 

Huerta, Juan de la. i, 80, 
525; II, 84,282. 

Hurtado, Diego, ii, 69. 

Hurtado de Corcuera, Peáro. 
11,37,79. 

Hurtado de Mendoza, Anto- 
nio. 1,44, 358, 524. 

Hurtado de Mendoza, Diego. 

I, 200. 

Hurtado de Mendoza, Juan. 

11,460. 
Hurtado de Mendoza, Pedro. 

II , 462. 

Ibañez de Lujan, Pedro, ii, 

38, 78. 
Ibarra, Juan de. ii, 37, 80. 
Ibio, Juan de. ii, 201. 
Idiaquez, Juan de. i, 34, 37, 



ÍNDICE ALFABJÉTICO. 



529 



128,247, 329, 333, 346, 

409, 488; II, 471. 
Idiaquez, Pedro de. ii, 69. 
Igueldo, Martin de. ii, 127, 

464. 
Igueldo, Pedro de. ii , 84. 
Imorreta, Domingo de. ii, 74. 
Infante del Águila, Diego, ii, 

84. 
Irazagorria, Domingo de. ii, 

72. 
Jrurreta , Juan de^ ii , 75. 
Iruza, Ramos de. ii, 201. 
Isla, Francisco de. ii, 139. 
Isla , Nicolás de. i , 44 , 92, 

528;ii,79, 193, 229, 871. 
Izarna, Pedro, iij 140. 

Jaén, Francisco, ii, 73. 
Jerez , Blas de. ii, 39, 78. 
Jiménez. V. Giménez. 
Juan , Lúeas de. ii, 139. 
Juárez , Antonio, ii , 452. 
Juárez, Diego, ii , 77. 
Justen, Jusepe. ii, 69. 
Justiniano, Paulo Milio. ii, 69. 

Kirkham. i, 14. 

Ladrón de Guevara, Alonso. 

11,37,67,78. 
Ladrón de Mendoza, Ramón. 

II, 68. 
Lago, Vasco de. li, 70. 
Lagorreta, Esteban de. ii, 39. 
Lainez de Avila, Diego, ii, 

39,79. 

TOMO n. 



Lara, Antonio de. ii , 73. 
Lario, Roberto, ii, 71. 
Larrea, Pedro de. ii, 73. 

Laso, Rodrigo, i. 125; ii, 68. 

Latras, Lupercio. ii, 35. 

Legorreta, Esteban de. i, 127; 
II, 79. 

Leicester, Conde de. i , 13, 20 
21,55,57. 

León, Francisco de. ii , 74. 

León, Luis de. i, 392; ii, 36, 
79 , 333. 

León, Miguel de. ii , 75. 

León, Pedro de. ii, 35, 77, 
237. 

Leych, Richard, i, 192. 

Leyva, Alonso de. i, 36, 44, 
78, 79, 83, 89, 99, 120, 
124, 160, 200, 362, 394, 
399; 11, 14, 59, 124, 132, 
169, 173, 206, 230, 245, 
312, 364, 374, 395,440, 
454. 

Leyva, Alonso Martínez de. 
II, 66. 

Leyva, Antonio, ii , 80. 

Leyva, Antonio Luis de, Prín- 
cipe de Ascoli. i, 45, 94, 
196; 11,47, 66,282,372. 

Leyva, Diego de. i, 392; ii, 
36,79. 

Leyva, Francisco de. i, 485. 

Leyva, Sancho de. i , 200. 

Liébana, Toribio de. ii , 69. 

Llano, Martin de. ii , 203. 

Llatado, Juan de. ii, 210. 

Lombardo, Cristóbal, ii , 71. 

34 



530 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Longes, Ibón, ii , 40. 
López, Baltasar, ii , 452. 
López, Lorenzo, i, 391. 
López de Ayala, Diego, ii, 

36 , 80. 
López de Chaves, Antonio. 

11,69. 
López de Espino, Francisco. 

II , 84. 
López de Izaguirre. ii , 69. 
López de Medina, Juan, i, 44. 
López de Medrano, Diego, ii, 

74. 

López de Sepúlveda, Pedro. 
II, 39. 

López de Silva, Bartolomé. 
II, 69. 

López de Veraciarto, Juan. 

11,470. 
Lorena, Felipe de. i, 36. 
Lujan, Francisco, i, 147; ii, 

490. 
Luna, Juan de. ii, 39, 80,333. 
Luna, Sancho de. ii , 69. 
Luzon, Alonso de. i, 44, 125, 

127,203,335, 387; 11,78, 
149,365,451,455, 458. 
Luzon, Diego de. ii, 72, 453. 

Macian, Luis, i, 102, 170; 

11,38,79,285. 
Mac Layet. i , 159. 
Maeda, Luis de. ii , 81, 234. 
Magaña, El Ldo. ii , 84. 
Magno, Jerónimo, ii , 69. 
Maldonado, Antonio, ii , 38, 

79. 



Maldonado, Cristóbal, ii , 71. 
Maldonado, Diego, i, 399; 

11,47,70. 
Maldonado, Francisco, i, 147; 

11,69,81. 
Maldonado, Gaspar, ii, 70,72. 
Maldonado, Juan . ii , 37, 77. 
Malo, Francisco, ii, 35, 77. 
Mandosana, El Dr., ii, 478. 
Manglana, El señor de. ii, 

360. 
Manrique, Antonio , Conde 

de Paredes, i , 124. 
Manrique, Diego, ii , 333. 
Manrique, Francisco, i, 124; 

II , 67. 
Manrique, García, ii, 34, 78, 

452. 
Manrique, Jorge, i , 72 , 94, 

139,481,504; ii,47, 141, 

209 , 239 , 372 , 388. 
Manrique, Luis, i, 172. 
Manrique, Pedro, i, 124, 126; 

II , 35, 80. 
Manrique de Lara, Rodrigo. 

II, 69. 
Manrique y Vargas, Antonio. 

11,452. 
Manuel, Francisco, ii, 69. 
Manso de Andrada. Pedro, 

II , 72. 
Marcilli, Vicencio. ii , 69. 
Marin, Juan Antonio, ii, 72. 
Marin Centeno^ Antonio, ir, 

77. 
Marin Centeno, Francisco, ii, 

77. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



531 



Marino, Florio. ii , 202. 

Marley, Pedro, ii, 71. 

Marolin de Juan, Juan Bau- 
tista, ii, 48, 50, 71, 75, 234, 
373, 464. 

Márquez, Francisco, ii, 36,77. 

Martiarto, Francisco de. ii, 
202. 

Martinez Chirino, Antonio. 
II , 68. 

Martinez de Guilistegui, Juan 
II , 84. 

Martinez de Recalde, Juan, i, 
23,28,43,78,79,83,89, 
99, 124, 126, 209, 350, 
400, 445, 481, 520; ii, 
106, 131, 141, 169, 209, 
230,311,318,395,444. 

Médicis, Juan de. i, 36. 

Medina, Fernando de. ii, 72. 

Medina, Juan de. i , 443. 

Medina - Sidonia, Duque de. 
V. Pérez de Guzman. 

Medina Soto, Francisco de. 
II, 75. 

Medrano, Diego, i, 44, 213, 
430; II, 118,218,279. 

Medrano, Lucas de. ii, 203, 

Mejía, Agustin. i, 44, 87, 
342,344,401; ii,41,79, 
155, 169, 173,383,391. 

Mejía de Prado, Diego, ii, 69. 

Melendez, Gonzalo, ii, 322. 

Melendez, Gregorio, ii, 80, 
139. 

Melgarejo, Diego, i , 344. 

Méndez, Antonio, ii, 128. 



Méndez de Castro, Diego, ii, 

70. 
Mendoza, Alonso de. ii , 75. 
Mendoza, Alvaro de. ii,81, 

452. 
Mendoza, Antonio de. i, 410. 
Mendoza, Bernardino de. i , 

52, 112, 140, 175, 193; 

II, 224. 
Mendoza, Felipe de. ii, 441. 
Mendoza, Lope, ii , 38 , 79. 
Mendoza, Lorenzo de. ii, 67, 

253,440. 
Mendoza, Marcos de. ii, 453. 
Mendoza, Pedro de. i, 392; 

II, 38, 80, 272. 
Mendoza, Rodrigo de. i, 125; 

II, 67, 70. 
Mendoza, El Ldo. i, 236. 
Mendoza y Carvajal, Alvaro 

de. II, 72. 
Mendoza y Silva, Vasco de. 

II , 80. 
Menendez de Aviles, Pedro. 

I, 167. 
Menendez Valdes, Antonio. 

1,215. 
Menendez Valdes, Diego, i, 

215. 
Meneses , Cosme, ii, 57. 
Meras, Pedro, i, 391. 
Mercadillo, Esteban, ii, 72. 
Mero , Fernando de. ii, 128. 
Mesa , Juan de. ii , 85. 
Mieres , Diego de. ii, 69. 
Miguel, Enrique, ii, 75. 
Miranda, Luis de. ii, 81, 273. 

34* 



532 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Miranda de Quiros, Diego. 

II, 36, 68,79. 
Molina, Luis de. ii, 79. 
Murga, Francisco, i, 141. 
Molina, Luis de. ii, 39. 
Moneada, Gastón de. ii, 66. 
Moneada, Hugo de. i, 44, 

101, 114, 221; II, 141, 

251,383,404. 
Mondragon, Juan de. ii, 35, 

78. 
Monroy, Fernando, ii , 74. 
Monroy, Gonzalo de. i, 387; 

II, 34,78. 
Monroy, Jerónimo de. ii, 72, 

333. 
Monsalve Solís, Juan de. i, 

392; II, 38, 79. 
Monson, William. i, 142, 152, 

214, 229. 
Montano, Pedro, ii, 140. 
Monte, Gregorio, i, 391; ii, 

273. 
Monte , Tomás del. ii , 84. 
Montoya, Diego de. ii , 74. 
Mora, Cristóbal de. i, 128. 
Mora, Juan de la. ii, 128. 
Moran, Pipochio. ii, 126, 

138. 
Morcillo, El capitán, ii, 47, 

873. 
Moreno , Antonio, ii , 72. 
Moreno, Juan, ii, 453. 
Moreno de Godoy, Antonio. 

II , 80. 
Moresin , Francisco, ii , 98, 

111,117, 



Mújica , Andrés de. ii, 35, 77. 
Muñoz, Sebastian, ii, 210. 
Muñoz, El alférez, ii, 48. 
Mur , Gaspar de. ii , 74. 

Nardino, Ferrante, ii, 69. 
Narvaez, Francisco, ii, 68. 
Nassau, Justino de. i, 36, 

72,94. 
Navarrete, Juan, ii, 74. 
Negrete, Francisco, ii, 71. 
Neira, Francisco de. ii , 81. 
Niculao, El condestable, ii, 

373. 
Niño , Gabriel, i, 401; ii, 412. 
Niño, Kodrigo. i, 127. 
Nodera , Diego, ii , 36 , 80. 
Novoa, Francisco de. i, 226. 
Nuñez, Duarte. ii, 39, 79. 
Nufíez de Avila, Pedro, ii, 

37,78. 
Nuñez de Castilblanco, Pedro. 

II, 69. 
Nuñez de Chaves , Pedro, ii, 

74. 

Obregon, Diego de. ii, 71. 

Ocan , Príncipe de. ii, 364. 

Ochoa, Domingo, ii, 210, 
237. 

Ochoa, Esteban, ii, 35, 78. 

Ochoa, Sancho, ii, 74. 

Ochoa de Anuncibay. ii, 84. 

Ochoa de Iturribalzaga , Do- 
mingo. II, 202. 

Ochoa de la Vega, Lope, ii, 
35, 77. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



533 



O'Conor, Carlos, ii, 71. 
O'DoneU. i, 159. 
O'Dor, Diego, ii, 71. 
Ojeda, Agustín de. ii, 48, 

50,70. 
Ojeda, Luis de. ii, 72. 
Olivares, Manuel María de. 

11,74. 
OUacarriqueta, Juan de. ii , 74. 
Olmedo, Fernando de. ii, 34, 

78. 
Orne, Fernando, ii, 181, 195. 
O'Neil. 1,120, 159. 
Oquendo, Miguel de. i, 43, 
78,87,97,99,126,140, 

196, 210,391,396; ii, 58 

141, 147, 208, 298,311, 

402,403, 440, 442', 445, 

468. 
Ordoñez, Juan Alonso, ii, 73. 
Orgaz, Conde de. i, 385. 
Oria, Juan de. ii, 201. 
Orlando , Manuel, ii , 128. 
Ornas, Juan de. ii, 203. 
Orozco, Rodrigo de. i,497, 

513; II, 75. 
Ortega, Baltasar de. i, 169. 
Ortiz, Nicolás, ii, 81. 
Ortiz Galerno, P. ii, 80. 
Ortiz Melgarejo , Francisco. 

II, 81. 
Ortiz de Quiros, Gaspar, ii, 

73. 
Ortiz de Urizar, Diego, i, 23. 
Oi*tiz de Zarate, Rodrigo, i, 

387; II 34, 78. 
Osorio, Luis, ii, 74, 372. 



Otheu, Mateo de. ii, 57. 
Ozina, Lope de. ii, 210. 

Pacheco, Diego, i, 126; ii, 
67,410. 

Pacheco, Francisco, ii, 67, 72. 

Pacheco, Pedro, ii, 84, 77. 

Pacheco de Guzman, Fran- 
cisco. II, 68. 

Padilla, Diego de. ii, 73. 

Padilla , Martin de , Conde de 

Santa Gadea. i, 343, 347, 
366; 11,463. 

Padilla, Pedro de. i , 431. 

Paleólogo, Manuel, i, 45; 
II, 69. 

Palomino, Gómez, ii, 121. 

Palomino, Pedro, ii, 36, 80. 

Panduro, Miguel de. ii, 74. 

Pantoja, Andrés, ii, 35, 79. 

Panto ja, Juan Bautista, ii, 70. 

Pantoja, Capitán de la ga- 
lera Diana, ii , 218. 

Pardo Osorio, Sancho, i, 151; 
11,129,188. 

Paredes, Bernardo de. ii , 79. 

Paredes, Conde de. ii, 70, 
364. 

Paredes, Sancho de. ii, 73. 

Paredes Cabeza de Vaca, Bar- 
tolomé de. II , 38. 

Parma, Duque de. (V. Far- 
nesio, Alejandro. 

Parrada, Pedro de la. ii , 201. 

Paternoy, Sancho de. ii, 72. 

Patino, Gómez, ii, 81. 

Patricio, Fadrique. ii, 74. 



534 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Paz, Bernardo de. i , 391 ; ii, 

273. 
Paz, Juan de. i, 391. 
Pedraza, Hernando de. ii, 71. 
Pedrobone, Vicencio de. ii, 75. 
Pedrosa, Andrés de. ii , 73. 
Pedros© , Bernabé de. i, 481, 

525; 11,47, 53,239,372, 

388. 
Peiffer. i , 205. 
Phelips, Thomas. i, 192. 
Pena, Antonio de la. ii. 70. 
Pena, Pablo de la. ii, 69. 
Peña, Juan Gregorio de la. 

11,139. 
Peña, Sebastian de la. ii, 139. 
Peña Zorrilla, Juan de. ii, 

307. 
Peñafiel, Marqués de. i, 125; 

11,66,235,241. 
Peralta, Francisco de. ii, 74. 
Peralta , Gregorio de. i , 892. 
Peramato, Juan de. ii, 139. 
Peraza, Alonso de. ii, 81. 
Pereira, Antonio, i, 44, 500, 

514; 11,81. 
Pérez, Domingo, i, 391. 
Pérez, Gabriel, ii, 140. 
Pérez, Jerónimo, ii, 210. 
Pérez, Melchor, ii, 84. 
Pérez de Guzman, Alonso, 

Duque de Medina-Sidonia. 

1,37, 39,41,46,62, 81, 

84, 96, 109, 112, 133, 

144, 198, 219, 336, 345, 

414, 423, 429, 434, 454, 

521; 11,5,21,22,41, 44, 



56, 59,99,101,105,134, 

167,225, 252. 296, 300, 

433. 
Pérez de Lara, Gregorio. 

II, 69. 
Pérez de Loaysa, Juan, ii, 

39,78,285. 
Pérez Das Marinas, Gómez. 

11,47,70,372,383. 
Pérez de Mucio, Juan. 138. 
Pérez Murcillo , Diego, ii , 70. 
Perlines, Francisco, i, 387; 

II, 34,78. 
Persen, Guillermo, ii, 40. 
Pesoa 6 Persoa, Francisco, i, 

387 ; II , 34 , 78. 
Pimentel, Diego, i, 44, 87, 

101, 171, 344,348,368; 

11,35,133,230,243,393. 
Pineda , Francisco de. ii , 463. 
Pío V. I, 13. 
Pizarro, Alonso, ii, 73. 
Plati, Bautista, i, 23, 32. 
Pliego, Pedro de. ii, 77. 
Ponce de León, Felipe, ii, 71. 
Ponce de León , Luis, ii , 70, 

372. 
Ponce de León , Pedro, ii , 71. 
Ponce de León, Rodrigo, ii, 

452. 
Porcel de Peralta, Francisco. 

II, 37, 80. 
Ponce de Sandoval, Pedro, ii, 

37, 80,333. 
Porras, Felipe de. ii, 84. 
Porras , Juan de. ii , 452. 
Porres, Gtispar de. ii, 73. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



535 



Portillo, Juan de. ii, 72. 
Portillo, Juan del. ii, 70. 
Portocarrerro , Luis, ii , 67. 
Portocarrero, Pedro, ii, 67. 
Portocarrero , Pedro ( otro) . 

II , 68. 
Portu, Juan de. i, 391. 
Portugal, José dé. ii, 75. 
Possa de Sanctiso , Juan, ii, 

37,79,243. 
Poza, El Marqués de. ii, 

437. 
Pozos, Pedro de. ii, 72. 
Prodareli, Marino, ii, 139. 

Quero Escabias, Pedro de. i, 

392; II, 36,80. 
Quesada, Fernando de. i, 392; 

II, 36, 79. 
Quinel, Miguel de. ii, 73. 
Quinifort, Patricio, ii, 71. 
Quintana, Pedro de. ii, 37. 
Quintanilla, Jerónimo de. ii, 

71. 
Quiñones, Francisco, ii, 75. 
Quiros Cristóbal de. ii , 72. 

Ealeigh, Walter. i, 331. 
Eamirez, Hernando, ii, 73. 
Ramirez, Luis, ii, 84, 78. 
Ramirez, Pero, ii, 452. 
Ramos, Juan, ii, 210. 
Reales, Juan de. ii , 203. 
Relenga, Alonso de. ii , 461, 
Retana, Pedro de. i , 391. 
Reyes, Gaspar de los. i , 391. 
Rifort, Duarte. ii, 71. 



Riforte, Roberto, ii , 71. 
Rincón, Diego, ii, 74. 
Ríos, Juan de los. ii , 84. 
Rióte , Enrique, ii , 40. 
Riquelme, Alonso, ii , 34, 78. 
Rivadeneyra , Francisco de. 

II, 67. 
Rivadeneyra, Pedro de. i, 141. 
Riva Herrera, Hernando de 

la. II , 298, 307. 
Rivero, Cristóbal, ii, 38, 78. 
Robles , Cristóbal, ii, 68. 
Rocha, Diego de la. ii, 72. 
Roda, Nicolás de. i, 391; ii, 

273. 
Rodríguez, Francisco. ii,40. 
Rodríguez, Luis, ii, 40, 74, 

373. 
Rodríguez, El capitán Luis. 

11,48. 
Rodríguez de Ayala, Pedro. 

II , 73. 
Rodríguez Cerrado, Gregorío. 

II, 73. • 
Rodríguez, Hidalgo, ii, 74. 
Rojas, Gabríel de. ii, 74. 
Roquin, Anfrion. i, 391; ii, 

273. 
Roquin, Rafael, i, 391. 
Roseto, Andrés, ii, 84. 
Ruelas , Juan Alonso de las. 

II, 68. 
Ruerque, El señor de. ii, 353. 
Ruiz, Alonso, ii, 69. 
Ruiz de Larvi, Martin, i, 

399. 
Ruiz Matute, Francisco, ii, 77. 



536 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



Ruiz de Peralta, Gaspar, ii, 

72. 
Ruiz de Torquemada , Pedro. 

II, 72. 
Rus , Martin de. ii , 74. 

Saayedra, Juan de. i, 392; 
II, 35, 79. 

Saavedra, Pedro de. ii, 461. 

Saavedra, Tomás de. ii, 74. 

Saenz de Basurto, Juan, ii, 
201. 

Saenz del Portillo, Andrés. 
1,373. 

Salamanca, Gonzalo de. i, 
525. 

Salamanqués, Andrés. ii,74. 

Salazar, Francisco de. ii, 81. 

Salto, Baltasar del. ii, 80, 
452. 

Samarino , Juan de. ii , 74. 

Sanabria, Gonzalo de. ii, 36. 

Sanabria , Gregorio de. ii, 77. 

Sánchez, Francisco, i, 391. 

Sánchez de Arrióla, Manuel. 
11,471. 

Sánchez Chumacero, Domin- 
go. II, 39. 

Sánchez Gallardo, Pedro, ii, 
69. 

Sánchez de Moraga, Juan, ii, 
462. 

Sánchez de la Rocha, San- 
cho. II, 35, 77. 

Sandoval , Gaspar de. ii , 68. 

Sandoval, Juan de. ii, 71. 

Sandoval, Juan de. ii, 462. 



Sandoval Ponce de León, Pe- 
dro de. II, 38, 78. 

San Esteban, Pedro de. ii , 39. 

San Juan , Bartolomé de. ii, 
203. 

San Juan, Juan de. ii, 74. 

San Juan Alarcon, Rodrigo 
de. II , 73. 

San Marcos, Juan de. ii, 
203. 

San Martin, Juan de. ii , 139, 
453. 

Santa Cruz, Marqués de. V. 
Bazan. 

Santa Gadea, Conde de. V. 
Padilla. 

Santiere, Pedro, ii, 140. 

Santillana, Gabriel de. ii , 74. 

Santisidro, G. de. ii, 81. 

Santistéban', Pedro de. ii, 79. 

Sarmiento, Francisco de. ii, 
81. 

Sarmiento, Diego, ii, 34, 
68, 78. 

Sarmiento de Gambra, Pe- 
dro, i , 214. 

Savorgnano, Giulio. i, 176. 

Savoya , Amadeo de. i , 36. 

Selva, Antonio de. ii, 80. 

Seymour, Henry. i, 56 , 71, 94. 

Semple, William. i, 27, 33, 
158. 

Sepúlveda, P. S. de. ii, 79. 

Serna, Alonso de la. ii, 75. 

Serrano, Antonio, ii , 46 , 71, 
240,373,381. 

Setanti, Juan, i, 102; ii, 69. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



637 



Sevilla, Juan de. ii, 453. 
Sicilia, Arias de. i, 387. 
Sierra, Antonio de. i, 153. 
Sierra, Esteban de. i, 13. 
Siglerio, Pablo, i, 45, 525. 
Silva, Antonio de. ii, 39. 
Silva , Arias de. ii , 34 , 78. 
Silva, Melchor de, ii, 70. 
Silva, Vasco de. ii, 39. 
Silva y Mendoza, Ana, Du- 
quesa de Medina-Sidonia. i, 

219. 
Siton, Ricardo, ii, 71. 
Sixto V. I, 34,52. 
Solano, Pedro, ii, 39, 79. 
Somarriba, Sancho de. ii, 203. 
Sorlibury, i, 159. 
Sosa, Diego de. ii, 46. 
Sosa y Vivero, Alvaro de. 

II, 70. 
Soto, Fernando de. i, 391. 
Soto, Francisco, ii, 453. 
Soto, Juan de. i, 387; ii, 

34 , 78 , 333. 
Sotomayor, Alvaro de. ii , 80. 
Sonsa , Gaspar de, i , 44, 493, 

500,503, 514; ii,81. 
Stanley, William, i, 27, 32, 

157. 
Stuart , María, i, 13, 26, 158'. 
Suarez, Cristóbal, i, 514. 
Suarez, Diego, ii, 35. 
Suarez, Juan, i, 391. 
Suarez de Lujan, Hernauv ii, 

462. 
Sucrio , Juan, ii , 40. 
Sumier, Felipe, ii, 35, 77. 



Tausti, Alonso, ii, 81. 
Tejada , Antonio de. ii , 69 
Tejada , Juan de. i , 328, 397, 

480; 11,412. 
Tellez Girón, Alonso, ii , 67. 
Tello de Guzman, Rodrigo, i, 

94; II, 37,78, 217, 239, 

387. 
Temiño, Antonio, ii, 139. 
Termi, Reimundo. ii , 367. 
Toledo, Alonso de. ii, 75. 
Toledo, Francisco de. i, 44, 

100,127;ii, 77,243,391. 
Toledo , García de. ii , 67. 
Toledo , Juan, ii , 72. 
Toledo, Pedro de. ii , 68,72. 
Tones, Francisco de. i, 102; 

II , 70. 
Torres, Fr. Francisco, i, 234. 
Torre , El P. Jerónimo de la, 

II, 399. 
Torres, Jerónimo de las. i, 

114. 
Torres de Mendoza, Juan de. 

11,38, 78, 
Towsend , Roger. i, 138. 
Trato , Juan de. ii , 453. 
Tudor, Isabel, i, 11, 12,14; 

20, 26, 28, 52,56, 139, 

151,419; 11,487. 
Tudor, María, i , 11. 

Uceda, Pedro de. ii, 74. 
ligarte, Pedro de. ii, 138. 
TJUoa , Francisco de. ii , 73. 
Uníglade, Tristan. ii, 71. 
Unquero, Juan de. ii , 84. 



538 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



ürbina, Miguel de. ii, 73. 
Uribe , Juan de. i , 226. 
ürlano, Pedro, ii, 69. 
Urquiza, Andrés de. ii, 210. 
ürquiza, Sancho de, ii, 75. 
Urrezti, Sebastian de. ii, 

58. 
Usarraga , Juanes de. ii , 201. 

Vagas, Jerónimo de. ii, 72. 
Valcárcel , Antonio de. ii , 37, 

78. 
Valderrama, Jerónimo de. ii, 

36 , 80. 
Valdes, Andrés de. ii, 462. 
Valdes , Diego de. i , 167. 
Valdes , Pedro, i , 43 , 63 , 78, 

80,83, 167,214,422; ii, 

141,148, 206, 230,379, 

445 , 448. 
Valenzuela, Andrés de. ii, 

34 , 78. 
Valenzuela, Fernando de. ii, 

467. 
Valiente , Alonso, ii , 70. 
Valle, Diego de. ii, 72. 
Vallejo, García de. ii, 307. 
Vallejo , Pedro de. ii , 81. 
Val verde , Francisco de. i, 

508. 
Vanegas , Alonso, i , 76, 114, 

372. 
Vanegas, Luis, ii , 243. 
Vanegas, Pedro de. i, 431. 
Vargas, Alonso de. i, 172. 

11,81, 
Vargas , Luis de. ii , 68. 



Vargas y Figueroa, Luis, ii, 

68. 
Vázquez, Lope, ii , 80. 
Vázquez, Sebastian, ii, 452. 
Vázquez de Avila, Juan, ii, 

74. 
Vázquez de Peralta, Cristó- 
bal. II, 36,80,333. 
Vázquez de Sandoval, Juan. 

II , 73. 
Vega , Garcilaso de la. ii , 36, 

80. 
Vega, Manuel de la. ii , 138. 
Vega Carpió , Lope de. i , 45, 

239. 
Velasco, Bernardino de. ii, 

47, 66. 
Velasco , Diego de. ii , 71. 
Velasco, Juan de. i, 172; ii, 

49, 70, 75, 141,373. 
Velasco, Pedro de. i, 161. 
Velez, Martin, ii, 210. 
Vellosillo, Pedro de. ii , 461. 
Venero , Juan de. ii , 202. 
Vera , Antonio de. ii , 70. 
Vera, Femando de. ii, 39. 
Vera, Hernando de. ii, 73, 77. 
Verastegui, Francisco de. ii, 

69. 
Verdugo , Andrés, ii, 39, 79. 
Vergara , Antonio de. ii , 75. 
Viana, Juan de. i, 391. 
Viano , Enrique, ii , 71. 
Vicencio, El capitán, i , 504. 
Vicentelo , Juan, ii , 68. 
Victoria, Fr. Juan de. i, 114, 

232,411. 



ÍNDICE ALFABÉTICO. 



539 



Vidal, Francisco, ii, 128. 
Villacorta, Rodrigo de. ii , 75. 
Villaf áfila , Antonio de. ii , 36, 

80. 
Villaf ranea, Martin de. ii, 

127 , 321. 
Villagomez, Bernardino de. 

11,37,78. 
Villalba, Fr. Marcos de. i, 

141. 
Villanueya , Juan de. ii, 140. 
Villaquiran, Alonso de.ii, 75. 
Villaverde, Juan de. ii , 70, 

73. 
Villayiciosa, Juan de. i , 514; 

II ,,139, 430. 
Viloux, Maximiliano de. ii, 

71. 
Virues Maldonado, Alonso. 

II, 79. 
Visitación, Sor María de la. 

1,161. 
Vitoria , Martin de. i , 891. 
Vitres , Tomás, ii , 75. 
Vivanco, Francisco de. ii , 37, 

77. 
Vivero, Rodrigo, ii, 68, 243. 
Vizconde , Federico, ii , 69. 

Walsingham. i, 157, 192, 

419. 
Winter, William. i, 94, 169. 



Yañez, Pedro, ii, 128. 
Yañez de Lasarte, Juan, ii, 

73. 
Yepes, Pedro de. i, 387; ii, 

34,78. 
York, Roland. i,27, 156. 

Zamudio. Ordofiode. ii, 173, 

305. 
Zapata , Francisco, ii , 72. 
Zapata , Gómez de. ii , 372. 
Zapata, Juan, ii , 453. 
Zapata, Sebastian, ii, 68. 
Zapata Ponce de León , Lope. 

II, 125. 
Zarate , Juan de. ii , 72. 
Zayas, Alonso de. ii , 39 , 80. 
Zegarra de las Rochas, Pedro 

de. II , 72. 
Zuazo, Gabriel de. ii, 79. 
Zuazo , Martin de. ii , 73. 
Zubelzu, Juan López de. ii, 

37,128,138. 
Zúñiga, Baltasar de. i, 111, 

112,118,131; 11,47, 67, 

225. 
Zúñiga, .Juan de. ii, 74. 
Zúñiga , Pedro de. n , 47 , 67, 

253. 
Zurita, Alvaro de. ii, 81. 
Zurita y Haro, Fernando de. 

11,461. 



FIN DEL ÍNDICE ALFABÉTICO. 



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